Hi! como ven!.. aquí estoy! xDD
Espero que me hayan disculpado por ser tan impuntual.. u.u q defecto! O..ó
Gracias por dejarme sus rr...
Como decía.. los contestaré en el prox cap.. xDD estoy de vaga... o.oU
Aquella fuerza poderosa que no tiene fórmula, no está sujeta a ninguna ley, no se puede lograr siguiendo un plan. Pero sobretodo no se puede controlar ni siquiera dando algo a cambio.
En algún lugar, en un preciso instante y saliendo de los labios de una persona ...
Muy pronto lo descubriras ...
Capitulo 5: Detrás del beso
- Tu cuerpo –
- … - "¿qué¡¿Qué?!", las palabras del mayor no cabían en su inocente cabecita, aunque si pensaba 'aquello' no era tan inocente. Sus mejillas adquirieron más color y su mirada era enfadada, sus dudas debían cesar. – a… ¿a qué se refieres? –
- No seas tonto, habló de tus extremidades – bufó con algo de molestia mientras se acercaba al de ojos dorados.
El rubio solo miraba con atención cada movimiento del pelinegro. Éste por su parte se detuvo frente a Edward, miró con detenimiento esas orbes doradas como si pudiese ver la verdad atrás de esa mirada y sin que el menor lo notará ya estaba a centímetros de él.
- q-¿qué hace? – tartamudeó, y es que su rostro ya estaba tan cerca de él que no le agradaba en lo absoluto.
De repente el uniformado bajó de golpe en cuclillas siendo perdido a la vista del menor, que seguía sin reaccionar.
"Esto es suficiente… qué se supone que hace" pensaba con nerviosismo, siguiendo con la mirada cada movimiento del mayor. Realmente esa posición era un poco sugerente pero no tenía tiempo a poner resistencia alguna. "¿qué diablos esta haciendo?".
No recibió contestación, muy al contrario de lo que pensaba, las manos del ojioscuro recorrían sus piernas. Subían lenta y descaradamente por los costados de sus rodillas y ahora de sus muslos.
El menor no podía mover ni un músculo, sentir aquellas manos que seguían subiendo no le daban tiempo a nada, solamente sentirlo.
Volvió a ver sus penetrantes ojos, que ahora lo miraban desde arriba, mientras que las manos del morocho viajaban por sus antebrazos y los acariciaba hasta subir y llegar a sus hombros, donde paró.
"¿qué fue eso?", Edward ya no estaba tenso, aunque conservaba ese gracioso tinte rojo en la cara, y sus ojos pedían una cosa: una explicación. – ¿qué acabas de hacer?
- solo corroboré que no hay alguna en tu cuerpo, en verdad estas completo – lo miró con una picara sonrisa.
- mhn… - se molestó el pelirrubio mirando a otro lado "¿y por eso tenias que hacerlo tan sensualmente?... ¿sensual?... ¡No No No¡No eres sensual! Eres un bastardo" agitaba la cabeza evitando pensamientos impuros. Mustang simplemente lo miraba con diversión.
- Y bien Full Metal, cuéntame un poco más del otro mundo – habló mientras se dirigía a su sillón junto a al escritorio, tomando nuevamente ese pedazo de papel con ese circulo.
- ¿Qué quiere que le cuente? – se recuperó de su descompostura y se dejó descansar en el sillón.
- mmm… ¿Qué tal son las mujeres allá¿Son realmente hermosas? – la vista del pelinegro no se fijó en ningún momento en la del pelirrubio.
- ¿Esa es una pregunta que le pueda servir en el informe?... ¿o me lo preguntó porque lo quiere saber Ud? – estaba molesto otra vez, no le prestaba atención a lo importante.
- Estoy bastante interesado en eso… - esta vez su mirada si se posaba en la del menor – así veré alguna posibilidad de visitar ese lugar y conocer hermosas mujeres.
Esa respuesta dejó algo anonadado al ojiclaro, pero luego suspiró, así era Mustang.
- eres un baboso pervertido… - el pelinegro le respondió con una sonrisa. Ed pensaba que era algo grande para andar preguntando ese tipo de cosas, lo conocía como un casanova pero sonaba como si no pudiera conseguir a nadie.
- Dime¿qué tal besan las chicas allá?, supongo que has besado a alguna¿no? – estaba cansándose "¿Qué clase de preguntas son esas coronel de pacotilla?", pero si lo pensaba bien, qué podía responder, si se ponía a hacer memoria, no le había tocado un pelo a nadie, ni siquiera a una mujer que lo acosaba constantemente (Ry: esa era yo ¬). ¡Pero por nada del mundo se lo confesaría! Sí, si, ya se lo imaginaba a él riéndose a más no poder y diciéndole que todavía era un niño patético.
El morocho seguía esperando su respuesta pero si le tomaba tanto tiempo decirla era evidente que no la quería contestar. Ese era su punto débil.
- No… no me digas que no has besado a nadie… - había dejado los papeles de lado y esperando su respuesta entendió que su silencio lo decía todo. Soltó una risita divertida.
- Arggg… - gruñía por lo bajo el del pelo atado, era lo único que podía hacer, molestarse y avergonzarse. El mayor al ver esto se tranquilizó un poco.
- Esta bien… lo siento, pero… - captó la atención del rubio que hace unos momentos no se dejaba ver el rostro – ¿has besado a alguien aquí por lo menos?
"¿Qué clase de cuestionario es ese? No puede andar preguntando intimid… ¡Qué¿Qué si he besado a alguien aquí?..." se detuvo a pensarlo detalladamente, pero cuando inmediatamente lo descubrió su cabeza parecía un bombillo rojo. "No, no, no" a medida que se repetía esos monosílabos sus ojos se acrecentaban súbitamente "… mi primer beso me lo di con él". Sentenció por fin sus últimas oraciones viendo como el que estaba en frente tenía tiempo observándolo y formaba una mueca divertida en los labios.
- jajaja, entiendo… déjame adivinar… fue con esa vecinita tuya, la mecánica de auto-mails – el sonrojo del rubio cesó – supongo que es buena para ti.
- ¡NO! - cortó toda clase de burla del ojioscuro, que se quedo perplejo ante esa respuesta y del hecho de que se haya puesto de pie.
- ¿No¿Nunca has besado? – ya se le iba a escapar una carcajada cuando el menor lo interrumpió.
- Sí he besado – El ojidorado estaba cansado de que solo Mustang ganase y se divirtiera con ello. Pensándolo bien, él también podía sacar provecho de la situación. Sonrío con arrogancia, cerró los ojos y los volvió a abrir asegurándose de mirar directamente a los ojos del azabache.
- ¡Es más! me han dicho que beso bastante bien…-
El Teniente-Coronel no se creía eso, pestañeo un par de veces y sonrío igual de arrogante, soltando una carcajada.
- No me hagas reír – apoyó su cabeza en una de sus manos, mientras que con la otra hacía un pequeño ademán –…entonces demuéstramelo.
El Full Metal Achemist no llegaba a entender esa propuesta, pero no se iba a dar por vencido tan fácilmente, y solo había una forma de que ganara. Estaba decidido.
- Bien, se lo demostraré – se volteó dejando la espalda a la vista del mayor, juntó sus manos y las dirigió a su cabello dejando ver una luz que lo envolvía y como lentamente cambiaba el color rubio por uno castaño. Los ojos oscuros apreciaban cada cambio, después de ver la luz alrededor de su cuello, divisó como se deshacía de la coleta ahora castaña.
"¿Como piensa demostrármelo?, es un tonto". Iba a preguntarse que demonios estaba haciendo pero no termino ni de pensarlo y entendió todo. Detectó un movimiento y sin quitarle la vista de encima vio lo que quería ver, no de ese modo, pero la vio.
- ¿Esto es prueba suficiente¿O quiere que se lo demuestre de otro modo? – se hizo presente una juguetona voz femenina, conocida y deseada por el pelinegro. Esta castaña sonreía y le guiñaba un ojo al morocho que se encontraba boquiabierto, paralizado y con unos ojos abiertos a más no poder.
- Ed¿Edith? – fue lo único que lograron pronunciar sus temblorosos labios.
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- ¿Cuánto tiempo tenemos que esperarlo? Ya tardó demasiado – preguntaba enfadada Winry, haciendo resonar su dedo en la mesa con un 'tic', y sosteniendo su mejilla con la otra mano.
- No te preocupes, de seguro ya esta viniendo – trataba de calmarla el castaño – además esta con el Coronel Mustang, no creo que dure mucho su reunión, ya sabes como son. (Ry: q equivocado está -)
- Sus ordenes amigos – llegó una linda mesera que le sonrió a Alphonse y evitó la de cierta rubia furiosa.
- Muchas gracias – le contestó cortésmente el ojicastaño que no entendía el porqué de la actuación de Winry que reía irónicamente con un 'jaja gracias linda'.
Una vez que se retiró, un silencio invadió la mesa. No sabían si comer o esperar a continuar con la charla a cerca de Ed. Esperaron un poco, y sin decir nada más comenzaron a comer tratando de no hacer ruido.
¿Qué les pasaba? Ya no tenía nada que ver con Ed… eran ellos.
Hace algún tiempo venían sintiéndose así, cada vez que estaban solos, si no hablaban de alguien o algo más, no podían verse directamente a los ojos. Ninguno de los dos expresaba lo que sentía. ¿Qué solución podía haber a un problema que parecía no existir?
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- Edith es un lindo nombre ¿no? – paso a paso se acercó en dirección al espectador, y quedo parado frente a su ex taisa, siendo el escritorio el único objeto que se interponía entre los dos – … porque creo que te gusta mucho – sus ojos miraban con más afinidad a los del azabache.
Por primera vez en su vida, el uniformado estaba entre la espada y la pared. No podía negar que le había gustado el beso, pero tampoco podía dejar ganarse por esa castaña. Aunque estaba seguro de algo.
- Eso explica la falta de busto –
¡Mierda¡Que ese sujeto no se tomaba nada en serio!
Trató de ser lo más seductoramente posible, y él que salía con otra cosa. Por lo menos su cara no mostraba decepción sino algo de enfado. Quizás nadie le había tomado el pelo, y él era el primero.
- Ya puedes irte Full Metal – pausó – o 'Edith' - se paró con un suspiró y acomodó un poco las cortinas, cerrándolas al final.
- No me iré – Edward Elric no se iría sin averiguar que fue lo que sintió era Edith – no hasta que me diga porque no quiere hablar sobre el tema. ¿Acaso ahora tiene vergüenza de saber que no besó a una mujer sino a un hombre?
- ¡Ya basta¡Sal de aquí! - el pelirrubio se exaltó un poco por la forma en que lo trataba, eso definitivamente le había molestado. Ahora estaba preocupado.
- ¿Qué le sucede? Ahora simplemente te enfadas por algo que comenzaste… ¿por qué te molesta?
Desde que había comenzado esa riña, ninguno de los dos volvió a mirarse directamente a la cara, y el silencio reinó. Algunas dudas todavía rondaban en esa cabeza castaña, pero estaba consiente de que Mustang se molesto lo suficiente como para no responderle.
Lo dejaría solo, eso era lo mejor.
- ¿Quieres saber la verdad¿Por qué estoy así? - viendo que el menor se dirigía a la puerta, habló. Supuso que no le haría bien guardar ese sentimiento, después de todo, él había comenzado el beso.
- Desde que todo ha mejorado en Central y los diferentes pueblos de Amestris, después de superar lo de Hughes y alejarme del campo de batalla, me di cuenta que no tengo razón para mejorar y tampoco no tengo a alguien que esté a mi lado.
- ¡¿Pero la teniente Hawkeye?! - se apresuró a sugerir - ella siempre estuvo a su lado – Sabía a la perfección de que hablaba el pelinegro, pero jamás había pensado lo realmente importante que era para él. – Siempre lo protegió y no sólo como superior.
- Riza para mí… es una buena amiga, casi como una hermana diría, pero no me atrevería a nada con ella - sus labios dejaron escapar un suspiro, estaba un poco más tranquilo.
- ¿Y qué tiene que ver Edith en todo esto? – En su interior sospechaba algo, pero deseaba que no fuera eso. Todo ese tiempo esperando una respuesta, y ahora no la quería oír.
Poco animado, el morocho de pelo le respondió. – Ese día buscaba a alguien con quien salir, con la esperanza de encontrarla - "Sí ya lo sé", justamente eso fue lo que le dio la idea. Únicamente molestarlo, pero no le había salido bien y por culpa de todo eso estaba ahí.
- Fue entonces cuando te vi. - sin poder evitarlo las mejillas del ojidorado se colorearon y su cuerpo inconscientemente se movió – en ese momento creí que había encontrado a la indicada… y ese beso me demostró que no estaba tan equivocado.
Alzó la cabeza un poco mientras se volteaba y tratando de no dudar más, buscó los ojos morenos.
- ¿Esta diciendo que se enamoró de Edith? - susurró quedamente bajando la mirada.
Alphonse y Winry siempre estarían a su lado, pero eso no significaba que serían su motivo de vivir. No de la manera que esa persona especial a la que amaría y de la que recibiera la misma intensidad de amor.
¿Así se sentiría él?
Vacío, sin nadie con quien despertar en las mañanas, sin recibir ese cariño infinito… sin poder decir "Te Amo".
Esa misma soledad la estaba sintiendo él. Una opresión en el pecho, y pensando a conciencia que nunca se había fijado en nadie. ¡Qué tonto! Ahora comprendía toda la consecuencia que desató su inocente broma. Sí sabía que pasaría esto, no intentaría siquiera acercarse a él.
Apretó los puños. Quería abrazarlo. Decirle que lo sentía.
Desistió de hacerlo, podría empeorar las cosas, y eso absolutamente era algo que no pretendía.
"Dejarlo solo es lo mejor… quedarme solo es lo mejor". Pensando esto fue cambiando, de nueva cuenta, su apariencia, pero conservó su cabellera suelta y la vista baja.
- Edward, antes de que te vayas… - se alivió cuando dejo de moverse tratando de salir – necesito saber algo.
Esos ojos tan penetrantes sólo miraban su espalda. Pero otros ojos no tenían el valor suficiente para volver a verlo.
¿Qué podía hacer¿Estaba dispuesto a cumplir lo que quisiese?
Antes de que preguntara, unas níveas manos lo ayudaron. Se aferraron a sus caderas, haciendo presión contra el que estaba detrás. Los cabellos azabaches se mezclaron con los dorados, mientras la cabeza del mayor descansaba en su hombro. Esos delicados labios rozando su mejilla morena, levantando levemente algunos cabellos cuando deslizaba esa boca a su oreja.
Automáticamente movió su cabeza para atrás, buscando más contacto. Sus manos se posaron sobre las otras intentando quitarlas, pero su fuerza de voluntad no respondía.
- Quiero saber que siento si beso a la 'verdadera persona' – respiró en un murmullo que se le hizo tan sensual al ojidorado que no lo pensó siquiera y ya estaba capturando esos labios apetitosos.
Esa posición era algo incómoda, o por lo menos no lo disfrutaba como quería. Volteó ansiosamente y envolvió con sus brazos el cuello de su 'taisa'.
Para él siempre sería su taisa.
Y se dejaron llevar…
El de ojos dorados movía graciosamente sus dedos entre la cabellera oscura, y éste no justamente seguía con sus manos en las caderas, sino acariciando con desesperación toda la parte trasera de 'su' rubiecito que no hacía más que seguir ese ritmo tan agitado.
No había olvidado su sabor a caramelo de limón ni a esa lengua ávida por tocar cada rincón de su cavidad bucal.
En un sorpresivo movimiento, Roy lo había tomado de las nalgas y lo levantó sin romper el beso pero tratando de tomar un poco aire.
Suavemente lo situó en ese espacioso sillón y lo dejó ahí, para ver como se recuperaba jadeando, aún con los ojos cerrados y ese divertido carmín en sus calidas mejillas.
- Creo que me equivoqué… no estaba enamorado.
"Y lo dice de esa forma… Qué tonto. Pensar que mi corazón latía con fuerza". Para su suerte él estaba de espaldas y no veía la forma en que se llevaba la mano a su pecho, a su corazón, cerrado su puño y presionándolo con fuerza.
Bajó su mirada y no pudo ver como el azabache que estaba de pie se quitaba la chaqueta del uniforme. Esté giró a verlo y sin mirar claramente a sus orbes doradas le sonrío.
- Ahora lo estoy –
Ni bien pronunció la ultima palabra, elevó el rostro para comprobar que eso no era un loco sueño, ni un espejismo, ni nada parecido. Y apenas lo hizo una mano acarició su mejilla. Su sonrojo era mayor que antes y sus ojos no pudieron impedir ese brillo al mirarlo. Se sentía tan aliviado, como si ese dolor en el corazón hubiera desaparecido, como si otro sentimiento invadiese su ser.
- Te quiero Edward –
Le mostró la sonrisa más hermosa y un finísimo tinte en las mejillas. Al fin estaba tranquilo y seguro de lo que decía. No tenía ni un poco de miedo de que no le correspondiese.
Había encontrado el amor y eso era suficiente.
To be continued...
N/A: em... grax por seguir leyendo siempre... espero que lo sigan porq se va a poner mejor!! -
Por cierto.. si tienen un ratito.. espero q puedan pasar por mi metroflog: mas que decir..
See'ya
By Miss Rena
