HI! Tanto tiempo! D: x.x Lamento no actualizar màs amenudo pero de todas formas agradesco muchisimo sus rr!

En fin, ya se que muchos tienen ganas de degollarme. xDUu

Espero que les guste este cap, y sin màs preambulos tengo q confesar que este hermoso anime no me pertenece D: pero puedo hacer estragos yaoisticos con èl nwn. xD

Go~~


Aquella fuerza poderosa que no tiene fórmula, no está sujeta a ninguna ley, no se puede lograr siguiendo un plan. Pero sobretodo no se puede controlar ni siquiera dando algo a cambio.

En algún lugar, en un preciso instante y saliendo de los labios de una persona ...

Muy pronto lo descubrirás...


Capítulo 6: Conflicto Interno¿Una cita?


Esa maldita piedra que se le aparecía en su camino, la pateaba una y otra vez pero seguía interponiéndose en sus pasos. Sabía que esa situación para que alguien que la estuviera viendo le resultaría graciosa: una persona enojándose con una piedrecilla.

Pero no podía hacer nada más, su cabeza quería dejar de pensar tanto, y para eso debía concentrarse en cualquier otra cosa. En una piedra del camino, en ese arbusto en forma de conejo, todo su alrededor era un sin fin de imágenes creativas. Todo lo contrario a su cabeza, era una especie de maraña enredada de ideas.

- Al… justo a tiempo – decayó tristemente sus ojos en el suelo donde caminaba. Mientras trataba de reírse, sin saber el motivo porque lo hacía. Siguió marchando lentamente, deteniendo sus ojos dorados en cada figura pintoresca que se le aparecía. Hasta que sin darse cuenta, llegó a un lugar en el que había estado y no quería recordar.

Arbustos, árboles, bancos y cualquier cantidad de flores esparcidas estratégicamente por el pasto verde. Sí, era la plaza donde Mustang y 'Edith' se habían besado.

"¡Mierda!, ya he vuelto a pensar en él" se recriminaba encabronado por hacerlo. Si bien, se había parado para dar un vistazo a la plaza, descubriendo niños jugando alegremente, gatos y perros por doquier, no creyó encontrarse una pareja de enamorados sonriéndose tontamente y sonrojándose por todo sentados en el mismo bendito banco.

"Que suerte tienen algunos", concluyó volviendo a retomar el paso.

Una brisa levantó sus cabellos dorados, atrayendo recuerdos a su cabeza, esos desconcertantes recuerdos.

- Me pregunto qué hubiera pasado si Alphonse no llegaba – susurró al viento venidero.

°o°o° Flash Back °o°o°

- Te quiero Edward –

Su mirada no podía evitar lucir un dorado brillante al igual que toda su cara, se sentía tonto, se sentía cálido por recibir esa caricia del mayor, no sabía como describir exactamente esa sensación.

"Me quiere…" pensó inconscientemente.

El azabache que con el pulgar reseguía tiernamente esa mejilla morena, aprovechó un instante cercano para posar dulcemente sus labios en los otros en un simple roce cariñoso.

El pelirrubio que seguía sin asimilar por completo la situación, disfrutó aquello, e incitándolo repentinamente a profundizar ese inocente beso abrió los labios.

Sonriendo para sus adentros, el más alto aceptó esa petición. Saboreándose mutuamente, entrelazando sus lenguas una y otra vez, mezclando sus salivas y satisfaciendo esa necesidad recíproca.

El ex-Coronel detuvo el beso, separándose y dejando su mano en la mejilla del menor.

- Tienes razón… - habló por fin - besas muy bien.

Inmediatamente el rubio hizo notorio su sonrojo en todo su rostro, y como si volviese la cordura a él, la poca que le quedaba, palmeteó bruscamente la nívea mano que lo acariciaba.

- ¡Deja de decir idioteces! –

Ya estaba bastamente confundido con todo lo que ocurría como para poder empeorar las cosas contestándole sus cumplidos. Sentía impotencia por dejarse llevar y no tener la firmeza de sus palabras, estaba perdido dentro de su mente. ¡Es que era algo difícil de creer!

- Es la verdad – contestó como si nada hubiera pasado.

- ¡Dije que ya basta! – apresuró sus manos a coser su trenza como sólo él lo sabía hacer y acomodó sus ropas nuevamente. Alzó la mirada para ver al uniformado ¿Era su imaginación o se veía algo triste? Prefirió no averiguarlo. – ¿Realmente escuchas lo que dices? – río falsamente.

- No dije o hice algo que no quisiera – el moreno se apoyó en su escritorio con los brazos cruzados identificando ese sonrojo que emitía el menor.

- Entupido – masculló entre dientes – ¡No puedes!... quererme - Una palabra tan sencilla no creyó que fuera tan difícil de decir.

- ¿Por qué no? –

- ¡¿No se da cuenta?! Somos personas totalmente diferentes… - Ya habían comenzado una nueva discusión, el moreno se lo tomaba todo con tranquilidad, estaba seguro de lo que decía. Pero Edward estaba desconcertado, y sabía que la unica forma de terminar todo era siendo cortante.

- ¿y? – El ahora Teniente Coronel continuaba como si nada ocurriese.

- ¡Es mucho mayor que yo! -

- ¿y?

- … - Excusas y más excusas, solamente podía contestar con nerviosismo a su desinteresada actitud. ¿Es que las cosas no podían ser menos complicadas? Ni siquiera lo miraba directamente pero sentía esa fuerte presión en su garganta, impidiéndole seguir contradecirlo. - ¡Somos hombres! – terminó al fin.

- … -

Algunos rayos de luz filtrando a través de las cortinas indicaban que ya era algo más del medio día.

Y en una habitación dentro del Comando Oficial de Ciudad Central dos personas no lograban articular alguna palabra. Aunque hacia algo de calor en las calles, no tenía comparación con el ambiente sofocante que se respiraba entre esas cuatro paredes.

- ¿Eso te importa? Porque yo soy totalmente sincero… - ¡Justo lo que NO quería oír! Tan sereno y seguro de si mismo que, por un momento, Edward se atrevió a pensar en que quizás, tan sólo quizás, realmente creía que sus palabras eran verdaderas.

Pero no respondió, ¿Qué se supone que debía decir?

¿Corresponderle?

¿Huir despavorido?

¿Pedirle tiempo?

Cualquier opción sería apresurada, tan sólo verlo de esa forma… ¡Tan condenadamente perfecto! Ojos tan profundos, de piel tan suave y cálida, con una figura envidiable ¿Quién no querría despertar en sus brazos todos los días?

- Lo siento – razonó vertiginosamente, el mayor de los Elric había decidido, pero por ninguna de sus opciones anteriores, sino por una distinta. No tenía el valor suficiente para corresponder a su declaración. No se atrevía a mirarlo a los ojos y admitir que su corazón no decía eso.

- Mentiroso… - resopló molesto, caminando hacia el de saco rojo, tomándolo del mentón y obligando a fijar sus orbes dorados en él. – Tienes que ser responsable de tus actos.

- ¿Hn? – No tuvo oportunidad para reprochar su actitud, ni de oponer resistencia porque su boca ya se encontraba sellada por esos labios carnosos que lo habían besado la primera vez.

Y él… dejándose llevar como siempre.

Sus manos ambiciosas por tocar más, no podían soportar toda la ropa que llevaba encima. Quería descubrir su cuerpo, marcar cada porción de piel como suya y sentir presuroso la calidez de su ser.

El ojioscuro despojaba como podía al pelirrubio de sus ropas sobre uno de los sillones, había logrado sacarle hasta esa remera estorbosa, pero estaba desesperado, necesitaba demostrarle cuanto lo quería. Tomó su pantalón negro y deslizándolo entre sus dedos desabrochó con rapidez, dejando sus boxers azules a la vista y notando con atrevimiento su media erección. Sin separar sus labios de los contrarios, invadió descaradamente el interior de su ropa íntima, tocando su miembro y comenzó a masturbarlo lentamente.

Mantenía sus ojos apretados mientras disfrutaba ese beso húmedo que compartía con el pelinegro, pero además de eso, sentía con gusto esa nueva sensación.

- Ahhh… - Inevitablemente abrió un poco más las piernas facilitándole la labor al otro, pero no pudo impedir ese nerviosismo que hacía remover su estómago. – ahh - ahogó otro gemido.

Aumentó el ritmo de sus movimientos a medida que escuchaba la manera en que disfrutaba el menor. No pudiendo evitar sus instintos, soltó su boca y dirigió sus labios al lóbulo del otro, mordiéndolo ligeramente con placer. – Aún puedes detenerme si es lo que quieres.

Ese susurro caliente que acercaba a sus oídos, era enloquecedor, pero sirvió para despertarlo de su ensoñación. ¡¿Qué estaba haciendo?! ¡Se estaba comportando de manera tan sumisa ante sus encantos!

…Pero debía reconocer que no le desagradaba para nada.

Apretó sus manos arrugando la camisa de Mustang, y clavando sus ojos avergonzados en los del mayor, le contestó como él quería, con un beso.

Complacido con su respuesta, el de cabellos azabaches bajó directamente a lo que le importaba y reclamaba atención desde hace rato, la crecida erección del ojidorado.

Acarició con su pulgar el glande y presionó con cuidado la punta, escuchando a cada segundo su suspiros y jadeos.

- No te vengas todavía… - besó cariñosamente su cuello, y dejó de lado su miembro, para ocupar sus manos en los pezones rozados que se exponían cada vez que Edward tiraba su cabeza hacia atrás.

Cuando el ojidorado se dio cuenta de la poca atención que recibía su hombría, decidió saciarse el solo manualmente. Pero el mayor percibió lo que haría y lo evitó. – No te apresures… - sonrió – déjame a mí.

- ¿Qué vas a ha-- ¡ahh!… - jadeó fuertemente apenas sintió un lametón en su masculinidad y arqueó su cuerpo cuando la boca de su taisa lo engulló de golpe. – ahhhhh…- tapó como pudo con su brazo para que no lo escuchase alguien, era demasiado para él.

Su lengua ensalivaba toda la extensión y sus dientes jugueteaban dando mordiscos sutiles. Estaba de más decir que la habitación se había inundado de gemidos, jadeos y suspiros por parte del fullmetal. Mientras el otro se daba el gusto de saber que lo estaba disfrutando, disfrutando tanto como él.

- Ahhh… m-me… voy ahh a correr…ahh…- estrujaba con una de sus manos el pelo oscuro, indicándole que se detuviera, pero no pudiendo aguantar por mucho tiempo más, terminó corriéndose en la boca del moreno.

Éste, después de beber el líquido, limpió los restos que resbalaban por la comisura de sus labios y rió divertido – todavía no puedes controlarte ¿no? – lo besó cortamente – te ves encantador.

- Baka – No podía pensar otra cosa, le decía que se veía encantador, y la verdad era que se moría de vergüenza. Le sonrío y con una de sus manos lo atrajo para besarlo como quería, profunda y apasionadamente.

Probablemente la magia de ese momento hubiera durado mucho más, tanto como ambos deseaban, pero un toque en la puerta los interrumpió.

- Onii-san, la Teniente Hawkeye me d-- …-

El castaño no dijo una palabra más.

Porque como dicen… "Una imagen dice más que mil palabras" Y la imagen que tenía enfrente hablaba por si sola. Esperando encontrarse con su hermano mayor y el Teniente Coronel Mustang peleando o por lo menos discutiendo, incluso hablando con sarcasmo, pero jamás siquiera imagino hallarlos como los vio.

Uno sobre otro, el azabache sobre el rubio. La inesperada aparición de Alphonse los agarró sorpresivamente que no tuvieron tiempo a moverse, y aunque quisieran, si Roy se quitaba de Ed, dejaría a visión de su pequeño hermano más de lo que debería saber. Y eso era algo que absolutamente no harían.

- P-perdón – cerró abruptamente la puerta que no había soltado.

°o°o° Fin Flash Back °o°o°

Sin darse cuenta había llegado a su 'Casa' por tiempo indeterminado, tocó la puerta y saludo a Glacia.

- Disculpa, ¿pero has visto a Alphonse? – fue directo al grano. Estaba preocupado por él, o mejor dicho, preocupado por lo que había visto y quería aclarárselo.

- No – sonrió amablemente mientras lo conducía a la cocina – quizás Winry sepa.

Ahí estaba ella, Winry junto a Elysia, la ojiceleste cosía una especie de camisa y la pequeña castaña, sentada balanceando los pies dibujaba algo con crayones. Glacia por otra parte, lavaba las tazas de té usadas esa tarde.

- Winry, ¿Has visto a Al? – con una de su mano acercó una silla, sentándose entre Elysia y la rubia. – Hola Elysia – sonrío revolviendo su cabello juguetonamente.

- Sí, salió hace un rato para hacer las compras – contestó sin despegar sus ojos de la prenda – parecía algo molesto, ¿pasó algo? – giró la cabeza esperando la respuesta del ojidorado.

- …bueno… sí, digo no, no ¡no! – las palabras salían torpemente de su boca, y la razón era, que no podía decirle nada, el único al que debía explicarle todo era a su hermano y a nadie más. – Claro que no – reiteró cuando recibió esa mirada fulminante de 'no-te-creo-nada'

- ¿Por qué no me acompañas a la habitación por más hilo? E-d-w-a-r-d – habló entre dientes simulando reírse – Glacia, Elysia, volvemos enseguida

Se paró y caminó hacia el nombrado, tomándolo por el brazo se lo llevó al dormitorio de ambos varones.

Una vez allí, ambos se sentaron en la cama.

- Bien Ed, ahora cuéntame todo –

- No hay mucho que contar – rió nerviosamente – solo que esta mañana… cuando estaba conversando con el Coronel Mustang, él me pidió que me quedase para llenar algunos informes…- se recostó con los brazos detrás de la cabeza, contando lo más lento posible, tratando de ganar tiempo hasta que a su mente llegara una idea lo bastante creíble.

- ¿Entonces? –

- … entonces, en ese momento me preguntó a cerca del Otro Mundo, algunas cosas privadas y absurdas – recordó avergonzado – y todo ese tiempo me entretuvo llenando papeles.

- ¿Y por eso Al se molestó? … dime la verdad – la rubia soltó la camisa blanca que llevaba en las manos y lo miró. - ¿Qué le dijiste o qué vio para que se comportara raro?

- ¡¿Qué vio?! ¡Nada vio! – "¡Mierda! ¿Acaso en verdad existía el instinto femenino?" pensó rápidamente al sentir su mirada acusadora.

- … -

El pelirrubio comenzaba a sudar frío. Rodó de costado para evitar que se notara el color en sus mejillas dejando a la espera sus palabras.

- Si no quieres contarme, no tengo problema… - pausó dubitativa de lo que iba a decir - …pero estoy preocupada por Al.

¡Al fin tendría algo diferente de que hablar! Pensar que sólo se interesaba en él y sus asuntos, y no se había dado cuenta de otros temas presentes, como por ejemplo, una romántica historia entre su hermano y su amiga de la infancia.

Después de soltar una risita divertida se sentó cómodamente y trató de disipar el sonrojo de su amiga para que de una vez por todas, él también participara haciendo de cupido en la posible relación.

- No seas tonta, Al siente lo mismo por ti – miró al techo con serenidad, esperando la reacción que estallaría en un momento.

- ¡¡¿Qu-eé dices?!! – gritó avergonzada por ser tan transparente, estaba a punto de pegarle, pero se dio cuenta que de nada serviría si seguía ocultándolo por más tiempo, y su imagen mostraba todo lo opuesto: su cara hecha un bombillo rojo y su mano levantada para callar la boca del rubio con un puñetazo. Si pensaba negarlo por lo menos debería ser menos evidente. La ojiceleste prefirió sentarse nuevamente y hablar claro, suspiró – …me di cuenta hace poco de lo que sentía… pero creo que Al no me ve de la misma forma.

- ¡Cómo crees! El últimamente ha estado distraído al igual que tú – habló suave logrando borrar esa sonrisa melancólica de Winry - no creo que sea por coincidencia.

Inevitablemente le sonrió a Edward con un 'Gracias', lo que le decía era como una esperanza dentro de su corazón. Quizás si pasaban un momento a solas tendría el valor de decirle lo que sentía.

- Así que no piensas contarme lo que pasó con el Coronel ¿no? –

- Uhm… - pensó por un momento si debía contarle. Ella se había abierto con él, ¿Él también podría hacerlo? – Bien, te lo contaré…

- … - la rubia clavó sus ojos en Edward.

- Verás… Roy y yo… - La realidad era que no tenía ni la remota idea de que es lo que le iba a decir. Por supuesto que detalles no. – Él y yo estábamos… -

- ¿Así que ahora el Coronel Mustang es 'Roy'? – preguntó entretenida, es que nunca había visto comportarse de esa manera al ojidorado. Su cuerpo parecía tenso y su expresión era algo curiosa, su instinto femenino le decía que había un tinte carmín en sus mejillas que el rubio se empeñaba en ocultar. – No puedo forzarte a que me lo cuentes si no quieres.

- No es eso - dudó un momento en si decírselo o no - …es sólo que estoy confundido.

Si no lo conociera de tantos años, no sabría como contestarle, sin embargo ella sabía a la perfección que es lo que necesitaba escuchar. Tanto tiempo sin saber de los gustos de Ed a cerca de esas cosas.

Sonrió satisfecha y sin previo aviso lo abrazó rodeando su cuello. – No seas infantil… has tomado decisiones más difíciles sin arrepentirte –

- Win-ry – ese cariño había logrado destensarlo y se dejó hacer.

- Ed, siempre encuentras las respuestas solo – murmuró – ahora debes tomar tu propia decisión. Nadie más que tú sabe lo que quieres.

Toc-toc

- Winry, traje lo que me pediste – paró en secó su voz al encontrarse con su hermano y Winry abrazados, quienes se separaron apenas entró. – Voy a salir un rato.

- ¡Espera un momento Al! – se levantó con velocidad a detener al menor – te acompañaré - terminó por sujetarlo del brazo.

El castaño no hizo caso a las palabras de su amiga, sus ojos se concentraban en la mirada de su hermano, que bajó su vista al suelo intentando evadir la culpa de no explicarle nada.

- No quiero ser inoportuno otra vez – Golpeó con las palabras al mayor y liberándose bruscamente del agarré de la ojiceleste, salió escaleras abajo.

- ¡¿Edward no vas a hacer nada?! – gritó frustrada por todo lo que presenciaba sin tener la menor idea de que había pasado entre ellos. Aún sin ver reacción alguna del de ojos dorados, molesta corrió en busca del menor.

- No creo que pueda hablar de nada con él en ese estado – definió poniéndose de pie.- Además todavía tengo algo pendiente – habló consigo mismo cerrando la puerta tras sí.

°o°o° Flash Back °o°o°

Era cierto que a esa edad se alborotaban las hormonas, ¿Pero por qué con él?

Recogió su saco del suelo y finalizó cualquier trámite con Mustang. Tenía una sensación adormecedora en la garganta que no le permitía hablar, aunque por más que quisiera no tenía las palabras correctas. Su postura ante el moreno no se permitió rechazarlo, y si bien le costaba reconocerlo, debía hacerse cargo de sus actos.

Lo había besado, lo había tocado y vergonzosamente también lo había incitado.

El ojioscuro percibió las pisadas que estaban por retirarse del lugar y ya terminando de vestirse, volteó a ver al rubio.

- FullMetal… creo que todo ha sido muy repentino – se disculpó – pero voy en serio.

-…- como reflejo apretó el pomo de la puerta.

- Esta noche iré al Restaurante en frente de la plaza… quiero que hablemos – miró la espalda del otro a punto de retirarse. Durante unos segundos el silencio permaneció entre ambos. Y aún sin saber que decir, el ojidorado prefirió retirarse.

- Te esperaré – alcanzó a escuchar antes de salir completamente de esa habitación.

°o°o° Fin Flash Back °o°o°

Las noches en Central realmente eran bellas, a comparación de lugares poco poblados como Rizembul, donde no abundaban luces brillantes en cada esquina ni se respiraba tranquilidad en el aire entre las personas que caminan por la noche.

Si por las mañanas la ciudad era bulliciosa, la vista nocturna podría llegar a relajar a cualquier persona.

Un hombre bien parecido estaba sentado en una mesa, mirando pasar las personas a través de la ventana, mientras esperaba a alguien. Pensando en una ocasión especial, vestía con simpleza, no llevaba su uniforme como acostumbraba.

Pero el tiempo pasaba y esa persona no llegaba. No le había dado un tiempo límite, pero el lugar ya estaba bastante vacío. Continuó mirando, y esperando también.

En otra parte, dentro de su habitación, un joven de cabellos rubios descansaba en su cama. No había salido a ningún lugar, pensó que lo mejor era no presentarse, no continuar con esa cuestión tan rara, quedándose solo dentro de ese cuarto.

Las luces permanecían apagadas mientras trataba de cerrar sus parpados. Sentía como no le llegaba el sueño y apenas lograba descansar los ojos una imagen fugas cruzaba por su mente...
Mustang, esperándolo en aquel sitio.


to be continued…


Grax por leer! y los espero en el prox chap!

______________________________________________________________By_Miss Rena____________