"La peor enfermedad del día de hoy no es la lepra o tuberculosis, si no el sentirse no deseado." – Madre Teresa

"La belleza es insoportable, nos conduce a la desesperación, nos ofrece por un minuto la idea de una eternidad que nos gustaría que se extendiera a lo largo de todo el tiempo"– Albert Camus

Capítulo tres

Mirando alrededor del colorido vestíbulo del Hospital Psiquiátrico de Palo Verde, Bella trató de disimular el hecho de que estaba impresionada por su nueva "prisión". Parecía de millonarios; todos los tejidos marrones y negros cubriendo los lujosos sofás y sillas del vestíbulo complementaban la pintura de las paredes, las ventanas estaban colocadas en los lugares correctos para que el sol de Arizona pueda resplandecer en la habitación, pero no lo suficiente para que sea cegador, plantas verdes estaban por todas partes, algunas hasta tenían flores y los cuadros de las paredes representaban escenas de paz y tranquilidad, aunque eso era esperado Bella pensó con un pequeño bufido. Estaba sentada en una de esas cómodas sillas lujosas, su bolso de lana en sus pies. Su cabello marrón estaba fluyendo alrededor de ella, creando una cortina alrededor de su pálido rostro en forma de corazón. Sus ojos marrones miraban a su alrededor a través de los anteojos en su rostro y sus pequeños dedos jugaban con las mangas de su camiseta manga larga azul marino. Era principios de febrero por lo que todavía podía seguir usando mangas largas por un poco más de tiempo; escondiendo lo que no quería que los demás vieran.

Escuchando el débil sonido de los tacones en el suelo de baldosas por su derecha, Bella observó en la dirección y vio una mujer alta usando pantalones color caqui y una camiseta de botones dando zancadas hacia ella. El largo cabello ondulado de un profundo rojo de la mujer estaba recogido en una baja coleta, aretes cayendo sobre sus hombros, enmarcando su cuello. Tenía una sonrisa en su rostro, haciéndole ver amistosa y cálida, pero Bella sabía que no era así.

Parándose cuando la mujer la alcanzó, Bella agarró su bolso de lana y se lo extendió hacia la mujer para que lo tomara rodando los ojos ligeramente; sí, Bella sabía bien cómo eran las cosas. Revisan tus cosas, removiendo los elementos perjudiciales y haciendo que dejes de meterte en problemas hasta que te quiebres por la presión.

Ahora con un ceño fruncido en el rostro de la mujer, ella sólo extendió su mano, un ofrecimiento para que Bella la sacudiera. Sonrojándose ante su error, Bella bajó el bolso de nuevo hacia el suelo, y sacudió la mano de la mujer con la confusión corriendo por sus venas.

Sonriendo de nuevo, la mujer sostuvo la mano de Bella. "Tú debes de ser Isabella. Yo soy la Dra. Marcy Thatcher. Puedes llamarme Marcy si quieres. Bienvenida a Palo Verde."

"¿No vas a revisar mi bolso?" Bella preguntó incrédulamente.

Frunciendo sus labios, la doctora la miró. "¿Acaso hay algo allí que te gustaría que yo viera?" Le preguntó a Bella. "Nos gusta usar la confianza como un hecho motivador aquí. Confío en que no trajiste nada que será perjudicial para ti o para otros aquí. Y ahora depende de ti probarme si estoy en lo correcto o equivocada."

Bella sólo la miró, sin responder. La Dra. Thatcher siguió sonriéndole a Bella como si nada hubiera ocurrido y empezó a dirigirla hacia el pasillo de azulejos por el que vino.

"¿Así que tu padre no podía quedarse contigo? Estaba esperando conocerle." La Dra. Thatcher le dijo a Bella.

"No, va a ir a Lake Pleasant esta semana." Bella replicó un poco con amargura. Su padre nunca era de despedidas sentimentales.

"Oh, ¿está pasando por New River? Escuché que está bastante bien en este tiempo del año." La Dr. Thatcher le preguntó. Bella sólo alzó sus cejas en respuesta y asintió con la cabeza una sola vez, viendo sus intentos de hacer una pequeña conversación.

"Voy a llevarte en un pequeño tour por el... 'campus' - algunos de los chicos han empezado a llamarle así," le dijo a Bella, con una pequeña risa; Bella sólo rodó sus ojos. Esta mujer esa demasiado...feliz. Irritó a Bella mucho más cuando continuó hablando.

"Seré tu terapeuta principal, pero conocerás a los otros doctores también. En las mañanas irás al desayuno y después tendrás tiempo para varios cursos del instituto que tenemos en un programa online. Después estará el almuerzo y luego algunas actividades de tu elección; algo para hacer por ti misma - así sea arte o música o lectura; aunque todo cuenta para tu terapia. Luego de las cenas cada noche, tenemos una sesión de terapia grupal donde todos en el grupo simplemente hablan sobre su día, así fuera bueno o malo, y lo que podrían hacer para cambiarlo o mejorarlo. Es sólo un rato para todos para conocerse mejor los unos a los otros." Estaba divagando una y otra vez, pero Bella sólo la desconectó de su mente en favor de memorizar sus alrededores. Parecía como un hogar real por dentro; para nada lo que esperaba. Había una gran escalera blanca que dirigía hacia los dos pisos sobre ellas, ventanas por todos lados. Los pasillos eran expansivos y las puertas estaban o abiertas o cerradas; las oficinas de los doctores donde las sesiones de terapia eran llevadas a cabo. Mientras pasaban por un par de las puertas, Bella casualmente miró hacia las abiertas y vio varios doctores con sus pacientes - algunos estaban recostados en los sillones estereotipados, simplemente hablando, otro estaban caminando alrededor del cuarto en el que estaba, haciendo gestos salvajemente con sus manos. Cuando Bella pasó por una puerta cerrada escuchó gritos sofocados y llantos. Aparentemente tenía un régimen de una terapia muy rigurosa aquí.

Caminaron por la larga escalera, pasando por más adolescentes que llevaban libros y Bella recordó haber escuchado a la Dra. Thatcher explicar que era requerido tomar algunas clases con el programa online al que tenían acceso. Eso ayudó a Bella a relajarse mucho más; al menos podría ser capaz de continuar con su trabajo en el colegio y con esperanza podría llegar a la graduación.

Llegando al segundo piso, Bella vio otro largo pasillo extendiéndose desde su izquierda hacia su derecha. Volteándose, vio una larga área de descanso con los mismos sillones lujosos, sillas con estanterías contra las paredes y una larga televisión rodeada por algunos de los chicos; estaban jugando un videojuego de algún tipo y discutían por la división de los equipos. La escalera continuaba hacia arriba a su lado que dirigía hacia otro piso. Volteándose de nuevo hacia la Dra. Thatcher, Bella la siguió a través del pasillo hacia un largo conjunto de puertas.

"Este es el salón del comedor donde comerás todos tus alimentos. No hay ningún asiento asignado o algo así, pero la mayoría de los chicos usualmente se sientan con sus compañeros de cuarto o las personas de su grupo." Le dijo Bella mientras entraban. De nuevo, esta habitación tenía largas ventanas a través del largo salón. Las paredes eran blancas en este cuarto y largas mesas de roble estaban esparcidas a través del suelo. Chicos estaban en la línea para conseguir la comida y Bella se dio cuenta de que debe ser alrededor de la hora del almuerzo. Mirando alrededor Bella pensó que si no hubiera sabido mejor nunca hubiera pensado sobre este sitio como un instituto mental. No porque fuera tan abierto y ligero, si no por las personas que veía. Todas esas personas en el salón del comedor lucían absolutamente normales. Sus ojos escanearon el largo cuarto rectangular de nuevo y en eso dio otro suspiro, esta vez de disgusto.

'¡Claro! Los más hermosos siempre se encuentran los unos a los otros; ¡Incluso en los institutos mentales!' Bella pensó, frustrada. Estaban sentados en la esquina derecha del cuarto, lo más lejos de donde ella se encontraba parada observándolos. Eran cinco de ellos, dos rubios, dos morenos y una cabeza de cabello cobre desordenado que parecía destacarse sobre el resto. La Dra. Thatcher estaba hablando de nuevo, pero Bella no le prestó ninguna atención. Tres de los cinco eran chicos - uno de ellos todo músculos con grueso cabello marrón rizado y estaba sentado bastante cerca de una de las chicas, quien tenía un hermoso cabello rubio ondulado y una figura perfecta. Estaban compartiendo una bandeja de comida y parecían bromear el uno con el otro con contentas sonrisas en sus rostros. Pero Bella sabía que las miradas eran engañosas. Mirando hacia otro chico, un chico alto y rubio, notó su expresión preocupada mientras trataba de que la chica parecida a un pixie y de un puntiagudo cabello negro, comiera algo de la bandeja. Seguía empujándola hacia ella, pero ella sólo la apartaría con un poco más de fuerza y sacudiría su cabeza hacia él. Bella notó que sí lucía enferma; como si no hubiera comido en días. La pequeña chica pixie envió sus ojos hacia el otro ocupante en la mesa; el chico de cabello color cobrizo. Él le dijo algo a ella que Bella no pudo escuchar, pero sabía que no era nada bueno, porque la chica de cabello negro le fulminó con la mirada ferozmente, levantó su bandeja, tiró todo en la basura y pisoteó hacia las puertas donde Bella se encontraba ahora. El chico de cabello cobrizo miró hacia ella con una sonrisa satisfecha en su rostro y los ojos marrones de Bella se bloquearon momentáneamente con los suyos verdes. No había nada singular en sus profundidades, pero ella vio algo. Algo que hizo conexión dentro de ella. Era dolor.

"Ah, aquí viene Alice; ella va a ser tu compañera de cuarto." La Dra. Thatcher le informó a Bella, apartándola de esos ojos verdes. Esta Alice vino hacia ellas y Bella recibió toda la fuerza sobre cuán enferma lucía en realidad. Oscuros círculos debajo de sus ojos, pálida piel, era incluso mucho más pequeña que Bella, lo que sólo añadía al total efecto. Estaba chapada en un par de claros jeans, con una verde camiseta y un suéter negro.

Notándolas, una sonrisa iluminó el rostro de Alice. "Alice," la Dra. Thatcher la llamó en un tono solemne. "¿De qué habíamos hablando?"

Suspirando, Alice miró hacia el suelo. "De que tengo que comer al menos la mitad de lo que ponga en mi bandeja."

"¿Y lo hiciste?" la doctora le preguntó a Alice gentilmente.

"No, y ni siquiera me siento mal por ello." Alice le dijo mientras su cabeza se alzaba ahora.

Bella sintió sus ojos abrirse como platos ante eso y se preparó por el castigo que se avecinaba. Pero no ocurrió. La Dra. Thatcher simplemente le dio a Alice una pequeña sonrisa y asintió con la cabeza. Ah, sí, el factor de confianza que parecía ir de mano en mano con la verdad. En eso se volteó hacia Bella.

"Alice, esta es tu nueva compañera de cuarto, Isabella. Me preguntaba si podrías enseñarle tu cuarto y ayudarla a estabilizarse." La doctora hizo señas hacia las puertas del pasillo.

"Claro, no hay problema." Alice dijo mirando a Bella de arriba a abajo. Con una sonrisa de despedida, la Dra. Thatcher las dejó allí. Alice dirigió a Bella fuera del comedor y hacia las escaleras y empezó a hablar.

"Así que el tercer piso es donde todos nuestros cuartos están. Usualmente asignan compañeros de cuarto por el apellido, pero mi antigua compañera se fue hace unos pocos días, por lo que estás atrapada conmigo," Alice dijo con una pequeña risa.

Bella sólo la siguió escaleras arriba.

"¿No hablas mucho verdad? Marcy te va a adorar." Alice dijo con una risa sin humor.

"¿A qué te refieres?" Bella preguntó con un filo en su voz.

"Marcy adora hacer a las personas hablar." Alice dijo con amargura en su voz. "Sabe exactamente qué botones presionar para hacerte prácticamente gritar todas las lindas palabrotas que tienes ocultas."

"Creo que es un poco molesta en realidad." Bella le dijo mientras pasaban el puesto de enfermeras en el medio del pasillo. Parecía como la sección que dividía las dos áreas del piso; un lado para los chicos y el otro para las chicas.

Alice volvió a reír. "Ya te tiene entonces. Si te está molestando, ese es su primer paso en su pequeño progreso."

"¿Cuál es el segundo paso?" Bella le preguntó, con un poco de temor en su voz. No quería ninguna psiquiatra metiéndose con sus emociones.

"Buen intento. Lo averiguarás en tu primera sesión al igual que el resto de nosotros." Alice dijo abriendo la puerta de su cuarto. Era un cuarto cualquiera, justo como ella se lo imaginaba. Las paredes eran de un azul claro; el suelo era de madera con un barnizado. Habían dos camas dobles descansando en el lado izquierdo del cuarto con un largo armario en el lado opuesto. Una ventana estaba en el medio de la pared del fondo con una estantería copándola; un par de pequeñas sillas de felpa a su lado.

"¿No hay rejas en las ventanas? Oh cierto; confían en nosotros." Bella dijo condescendientemente. Lanzó su bolso en la cama que Alice le indicó que era la suya.

"Triste lo sé; pero verdad." Alice dijo con un suspiro dramático. Miró mientras Bella empezaba a desempacar sus cosas, colocando su ropa en en estante del armario. Bella sacó su kit de baño y lo colocó en la mesita que estaba al lado de su cama. Bella se volteó hacia Alice quien la estaba viendo con preguntas escritas por todo su rostro.

Con una sonrisa irónica en su rostro, Alice preguntó, "¿Así que, por qué estás aquí?"

La mano de Bella alcanzó instintivamente su manga, asegurándose de que no se había subido durante el tiempo en que empacaba. Notando el movimiento, los ojos de Alice se inundaron de entendimiento y un poco de emoción.

"Jasper también te va a adorar." Dijo en una voz silenciosa.

"¿Quién es Jasper?" Bella le preguntó, no entendiendo mucho a lo que se refería.

"Viste con quién estaba sentada en el comedor verdad?" Ante el asentimiento de Bella ella continuó. "Él es el chico rubio que estaba sentado al otro lado de mí."

"¿Y por qué me adoraría?" Bella preguntó entrecerrando los ojos un poco.

Inclinándose hacia ella con una sonrisa sigilosa y luciendo como si tuviera un elaborado secreto apunto de contar, le susurró a Bella, "Es un vampiro."

Mientras las palabras eran comprendidas, la mano de Bella regresó hacia su manga y simplemente miró a Alice, sin saber qué decir. Alice tomó su silencio como el shock que estaba buscando y rió con deleite.

"Se llama el Síndrome de Renfield o vampirismo clínico; él piensa que es un vampiro. Si sólo..." su voz se desvaneció con una sonrisa soñadora en su rostro.

Pensando de nuevo en las navajas bien afiladas que había empacado en su kit, Bella decidió ser bastante cuidadosa alrededor de este Jasper.

"¿Y sobre los otros tres con los que te sentabas? ¿Quiénes son?" Bella inquirió.

"Oh, ellos son Emmett, Rosalie y Edward. Son sólo los casos básicos de manejo de la ira." Alice dijo con toda la indiferencia del mundo. Los oídos de Bella se entonaron ante la mención de uno de sus nombres favoritos. Edward. Era el nombre que sólo había encontrado en sus novelas clásicas favoritas, pero le sorprendió y extrañamente le agradó escucharlo en la época moderna.

No supo por qué preguntó, pero por alguna razón desconocida quería saberlo. "¿Cuál era Edward?"

Un rastro de molestia apareció a través de su rostro. "Él es el sabelotodo de cabeza pelirroja que estaba al final de la mesa." Bella hubiera descrito su cabello como bronce, pero rojo también funcionaba.

Mirando hacia el reloj en su mesa, Alice suspiró. "Tengo que enseñarte dónde están los cuartos de 'actividades'." Saltó de su cama y empezó a dirigirse hacia la puerta. Mirando alrededor del cuarto antes de salir, un extraño pensamiento entró en la cabeza de Bella. Tal vez le guste allí.


¡Hola! Lamento haberme tardado un poco, pero estuve ocupada por exámenes. Traté de actualizar mis otras traducciones en el próximo par de días. :)

Espero que les haya gustado este capítulo! Ya finalmente se encuentran. ^^ Espero sus reviews.

Gracias por leer!

-Mariale