"Los psiquiatras de hoy en día...ven la hostilidad irracional que las personas expresan a otras mientras principalmente proyectan el odio a sí mismas." - Bonaro Overstreet.
"La vida sólo exige de acuerdo a la fuerza que poseas. Sólo una hazaña es posible - no tener que huir." - Dag Hammaskjold
Capítulo cuatro
Él estaba corriendo. Corriendo lo más rápido que podía. Estaba en los pasillos del hospital y todo pasaba en mudas sombras y manchas. Negro, blanco y gris, destellos de personas sin rostro que había conocido en el último par de días. No sabía por qué estaba corriendo; sólo sabía que había algo que estaba buscando. Una desesperada necesidad de recuperar algo; algo perdido.
La escena cambió abruptamente y estaba corriendo a través de un bosque. Vio la densa maleza y árboles que no eran nativos de Arizona, pero no se detuvo para pensar en ello. Las formas se transformaron y cambiaron para que su camino fuera más fácil para él. En eso escuchó la voz de ella. La escena cambió de nuevo, bloqueando el camino por el que estaba por lo que ahora estaba perdido. Se volteó hacia todos lados tratando de encontrar la procedencia, pero no podía ver más allá de la frondosa vegetación a su alrededor. Ella estaba llamando su nombre de esa forma suave e hipnótica que él recordaba, incluso luego de todos estos años.
Empezando a frustrarse, empezó a desgarrar las ramas tapando su vista, tratando de llegar a esa voz. Pero fue inútil. Las hojas eran como una pared al frente de él, sofocándolo. No podía respirar...
Los ojos de Edward se abrieron de golpe y se dio cuenta que estaba jadeando por aire. Sus piernas estaban enredadas en sus sábanas y empezó a patearlas fuera. Pasó una mano por su rostro tratando de calmarse. Cuando su respiración regresó a su normalidad, balanceó sus piernas hacia el lado de su cama, pero paró cuando encontró la furiosa mirada de su compañero de cuarto, Jacob Black. El chico ni siquiera había tratado de ocultar su aversión hacia Edward desde que él había llegado. Edward simplemente se imaginó que era una situación territorial que iba junto con su condición. Edward trató de suprimir una risa ante lo que este chico pensaba que era - un hombre lobo. Estúpido idiota.
"¿Qué?" Edward le soltó a Jacob; el chico no ha dejado de fulminar con la mirada a Edward.
"Estabas gritando de nuevo." Edward rodó los ojos ante eso y se levantó para sacar su ropa del armario. Agarró unos jeans oscuros, una camisa azul de botones y sus converse grises.
"No tienes que escucharlo." Edward dijo igual de furiosamente, mientras se ponía su ropa. Honestamente, a este punto los dos estaban maldiciendo la política del orden alfabético de compañeros de cuarto.
Bufando molestamente, Jacob sólo incrementó la intensidad de su mirada. "Hablaré con el Dr. Schiller; necesito un cuarto diferente, un cuarto más seguro."
"No podría concordar contigo mejor; una fuerte chaqueta y una celda acolchada te vendrían muy bien." En eso, luego de darle su propia mirada enojada, Edward salió del cuarto y se dirigió hacia el comedor para el desayuno. Entrando, fue hacia la línea y agarró un bol para el cereal. Pero no podía levantarlo. Mirando hacia abajo, vio otra mano sosteniendo el bol que él había agarrado. Mirando hacia la pequeña mano cubierta por una camisa marrón de manga larga, sobre la pálida carne de su expuesto cuello, Edward bloqueó sus irritados ojos verdes con un par de ojos marrones, que se veían incluso mucho más irritados que los de él. Él la reconoció como la nueva chica en su terapia grupal...Bella. La conoció con los demás la noche pasada, la primera noche de ella allí, pero no contribuyó mucho a la conversación. Sólo prefirió quedarse sentada y observar. Edward no le había prestado mucha atención la noche previa, porque, bueno, era un poco demasiado plana para su gusto. Cabello castaño que combinaba con sus ojos detrás de esos terribles anteojos y piel demasiado pálida que escondía debajo de nada cómodas camisetas de manga larga simplemente no le iban a él.
Inconsciente del hecho de que era una chica y que habían muchos más boles de cereal para escoger, él le dio un estirón al que los dos estaban sosteniendo. Pero ella no lo soltó. Simplemente estiró de vuelta, tal vez con un poco más de fuerza de la que Edward había usado.
"Suéltalo. Yo lo agarré primero." Él sabía que era más que infantil, pero todavía le quedaba un poco de rabia por el imbécil de su compañero de cuarto.
"Yo lo vi primero." Ella contrarrestó, con otro estirón del bol. Rodando sus ojos, y haciendo caso omiso de que medio cuarto los estaba viendo, Edward agarró la muñeca de ella y la torció fuera del bol. Volteándose hacia la selección de cereales, él la escuchó jadear furiosamente e irse caminando. Él sacudió su cabeza y rió sin humor debajo de su aliento.
Caminando hacia la mesa usual que compartía con su grupo, se detuvo en seco cuando vio a Bella-yo-hice-un-berrinche-por-un-bol-de-cereal-Swan en el asiento de él. A él le gustaba ese asiento. Simplemente se quedó allí fulminándola con la mirada. Ella había recogido un poco de yogurt y fruta y estaba masticándolo quietamente, todavía fulminándolo con la mirada a través de sus pestañas.
Apretando sus dientes juntos, Edward se sentó al frente de ella, nunca apartando los ojos de los de ella. Ella parecía querer comprometerse en un concurso de observación silenciosa y Edward no se echaría atrás. Echó leche en el contenedor de su cereal y levantó su cuchara, todo sin pestañear.
"Esta silla es tan cómoda. Creo que me sentaré aquí en cada comida." Ella sabía que lo estaba molestando a él y él sintió que ella lo estaba disfrutando. Él simplemente se sentó allí silenciosamente masticando su cereal, intensificando su mirada cada pocos segundos. Aunque ella tampoco se estaba echando atrás. Edward ha hecho que hombres crecidos empiecen a llorar con la fuerza de su mirada y estaba poniendo cada pizca de furia reunida esta vez; pero ella no se estaba acobardando.
Ella simplemente siguió comiendo cucharada tras cucharada del blanco yogurt de su bol y habló con la pixie anoréxica a su lado, nunca apartando los ojos de los de él. Terminando su cereal, Edward cruzó los brazos frente a su pecho y se inclinó hacia atrás en su silla; no se iba a ir hasta que ella apartara la mirada.
En eso algo en los ojos de ella cambiaron. Si él no fuera muy bueno leyendo personas, tal vez no lo hubiera notado. Fue un pequeño cambio, pero la emoción detrás de los ojos de ella se suavizaron un poco y se volvieron...¿comprensivos? Esto lo confundió, ¿qué podría estar comprendiendo ella?
Él no tuvo que preocuparse sobre perder su pequeño concurso de miradas porque cuando Emmett llegó a su mesa arrojó su bandeja como siempre hacía, ganando la atención de todos. "Así que, Edward, ¿el lobo soltó algunos aullidos la noche pasada?" Emmett pensó que era gracioso que el compañero de Edward estuviera tan metido en sus propias desilusiones que incluso hiciera cosas como un lobo.
Encogiéndose de hombros, Edward no hizo ningún comentario. Se volteó hacia Bella de nuevo y vio que estaba metida en una conversación con Alice de nuevo. La miró por unos pocos momentos y vio cómo sus expresiones jugaban y cambiaban en su rostro. Sus mejillas algunas veces se tornarían sonrosadas cuando algo era dicho, o regresarían a su mismo color pálido al igual que su rostro y cuello. Por alguna razón Edward no podía apartar la mirada y se dio cuenta de mala gana que tampoco quería hacerlo.
Jasper fue el primero en decir que deberían ir al salón de informática para sus clases ese día. Hoy era otro foro de discusión dedicado a Shakespeare. Leerían extractos de algunos de sus trabajos y en eso comentarían y discutirían lo que fuera que su profesor escogiera. En eso Edward tendría que presentar los problemas de matemáticas de la semana para ser aprobado. Todo era una ridícula pérdida de tiempo; él tenía una linda herencia esperándole cuando cumpla dieciocho, no necesitaba perder su tiempo aquí. Pero ésta era la condición que sus padres y el juez han impuesto, por lo que tendría que sufrir en silencio.
----------
Sentándose en el sofá de la oficina de Marcy esa tarde, Edward perezosamente se encontró con los ojos de la mujer que era una espina para él. Jasper le había advertido el primer día sobre Marcy Thatcher y su pequeño 'proceso' molesto, pero él no le había prestado ninguna atención a la advertencia. Oh, pero debió de hacerlo. A Marcy no le gustaba hablar con indirectas; ella iba directamente hacia el asunto, lo que quería saber. Y en su primer día, fue hacia la yugular...
"¿Así que, por qué robaste el coche?" Marcy le preguntó a Edward tan pronto como la puerta de su oficina fue cerrada. Él ni siquiera se había sentado el tiempo suficiente para sentirse cómodo. Él la miró mientras ella se sentaba en la larga y lujosa silla al frente de él. Ella sostuvo su informe en su mano junto con un bloc de notas y un bolígrafo. Una grabadora estaba puesta en la mesa a su lado, ya grabando la sesión.
Sus ojos azules penetraron los de él y ella tenía una pequeña sonrisa en su rostro que empezó a molestarlo.
"¿Por qué quieres saber? Lo necesitaba, por eso lo tomé."
"Tienes un Volvo en perfecto estado estacionado un par de espacios lejos, ¿y elegiste robar el coche de uno de los colegas de tu padre? Eso me parece extraño." Ella dijo alzando una ceja, su sonrisa ampliándose un poco, como si encontrara algo gracioso.
Edward la miró con el ceño fruncido, sin ofrecer nada más.
"¿Tuviste un ataque de pánico?" Le preguntó silenciosamente.
Edward rodó sus ojos y se levantó del sofá y caminó hacia su estantería, cruzando sus brazos mientras leía los títulos. Él sintió la mirada de ella arder en su espalda pero no le daría la satisfacción de voltearse para encararla. Él escuchó el clic de su bolígrafo y en eso el sonido de éste presionándose sobre el papel.
"Es perfectamente normal si lo tuviste." Ella continuó. "Leyendo las notas de tus anteriores terapeutas en Phoenix me dice que estuviste cerca de abrirte. Pero cada vez, pareciera que harías algo para retenerte. Sabotearte a ti mismo de alguna forma. Adquiriendo nuevas drogas, peleando en la propiedad escolar, y esta última vez, robando un carro. Por qué no me dices qué estabas sintiendo antes de que decidieras tomarlo."
Edward trató de ignorarla lo mejor que pudo pero esta mujer era irritantemente inteligente. Ha hecho su trabajo con él y está recibiendo su paga.
"Ansiedad, miedo, incomodidad muscular..." Listó las características de un libro. Pero todo lo que ella ha listado fue lo que él había tenido ese día y el día anterior a ello.
Marcy lo observó mientras Edward se volteaba hacia ella. Ella podía decir que él estaba tratando de forma extrema en mantener su rostro sin alterar, pero ella vio la verdad en sus ojos. Él sí sintió pánico; estaba sintiendo pánico; incluso ahora con esa fachada calmada y tranquila que se puso, estaba sintiendo pánico por dentro.
Edward vio el rostro de Marcy suavizarse y él sólo la fulminó más con la mirada. Ella tomó aire profundamente y dijo las palabras que perforaron en la fría alma de él. "Tienes que olvidarla Edward."
Él sintió el shock colarse por su piel y hundirse a través de sus huesos y músculos. Ella estaba en una zona peligrosa ahora. Se atrevió a sacar a relucir la persona que estaba prohibida en su mente aunque en realidad quisiera hablar sobre ella. Él sintió su corazón empezar a acelerarse mientras la imagen de ella inundó su mente, borrosa por los años en los que no la ha visto, y emociones que él pensó que estaba muertas estaban reviviendo en su sistema. Nadie se atrevía a hablar de ella; ni siquiera sus padres. Cuando ese período de su vida terminó, sus padres habían echo a un lado su memoria y eso lo había enfurecido. ¿Cómo ellos podían pretender que nada había ocurrido? ¿Cómo él podía pretender que nada había ocurrido?
¿Cómo se atrevía Marcy Thatcher, alguien que acababa de conocer, tomarse la libertad de pensar que lo conocía lo suficiente para sacar ese tema?
Ella o era inconsciente ante el intento de asesinato en su rostro, o era muy buena en ignorarlo porque continuó. "Cuando la perdones, entonces podrás perdonarte a ti mismo."
Eso fue todo, lo único que faltó. Ovillando sus manos en puños y antes de que él pudiera hacer cualquier daño a su oficina o peor, a la misma mujer, Edward abrió la puerta, y la escuchó golpear contra la pared mientras pisoteaba fuera de su oficina.
Mirando a Marcy tomar su asiento usual al frente de él, ella le envió una brillante sonrisa. Él le dio otra de vuelta, esperando que ella pudiera leer el sarcasmo, deshonestidad, y el poco respeto por ella en su rostro. Riendo ligeramente, ella alistó su cuaderno y empezó a grabar la cinta.
"¿Así que cómo estuvo esta mañana, Edward? Vi que estabas conociendo a Bella con un método bastante interesante. No sabía que tirar el brazo de pobres chicas de su cuerpo era una forma de dar la bienvenida."
"Estaba siendo un fastidio." Edward dijo con voz monótona. Tomó una pieza invisible de pelusa de su camisa mientras ella lo observaba.
"¿Cómo te estás estableciendo? Sé que ya has estado aquí por unos pocos días, pero estás encontrándolo todo bien?" Pareció sincera en estas preguntas, pero Edward sólo asintió con su cabeza. Siempre desde la primera sesión Edward no confiaba en esta mujer.
Ella sonrió suavemente de nuevo. "¿De qué te gustaría hablar hoy?"
Edward resopló a través de su nariz y su cuerpo tembló en una risa sin humor. "¿De qué te gustaría hablar a ti Marcy?
"Colegio, tus amigos, tus padres..." su voz se desvaneció en el último y Edward vio el señuelo; decidió aventurarse y morder.
"El colegio apesta, no necesito ningún amigo, y mis padres me enviaron aquí, así que eso debe responder cualquier pregunta que tengas sobre ellos."
"¿Estás enfadado con ellos?" ella preguntó, inclinando su cabeza hacia la derecha.
"Trataron de ayudarme a su propio modo; no que alguno haya funcionado." Edward dijo con una risa sin humor.
"Me refiero si estás molesto con ellos por no haber notado lo que estaba pasando contigo." Ella clarificó.
Edward cerró sus ojos mientras la rabia se precipitaba a través de él. Ella nunca se rendía. Siempre encontraba alguna forma de acercarse al tema de ella. Ella obviamente no entendía; él nunca quería hablar o pensar sobre ella de nuevo.
"Sabes, en Grecia, Cassandra significa 'la que enreda a los hombres.' Encontré eso bastante interesante cuando lo leí. También es muy apropiado." Lo miró con un aire de tener razón que hizo que Edward se enfureciera más.
Pero escuchar su nombre; aquello se hundió en él como carbones ardiendo. Sintió su estómago contraerse mientras su memoria lo bañaba de nuevo, ahogándole en olas de rabia, deseo, pero más que todo culpa y tristeza.
La siguiente cosa que supo, fue que Edward había levantado la lámpara de su escritorio cerca de la puerta y la golpeó contra la pared antes de escapar de su oficina corriendo.
---------
Bella estaba matando tiempo antes de su primera sesión con Marcy y estaba examinando las numerosas estanterías del segundo piso. Escogiendo una novela de la que nunca había escuchado antes, miró alrededor de la agarrotada área para sentarse, antes de notar una parte relativamente tranquila, parcialmente escondida detrás de una pared con un atrayente sofá bastante largo.
Ella caminó y se recostó allí, abriendo el libro en la primera página y empezando a leer. Estaba a punto de terminar con el primer capítulo cuando escuchó rápidas pisadas golpear el suelo de madera. Subió la mirada a tiempo para ver a un Edward Cullen bastante molesto entrar en su lugar escondido. Él no pareció notarla mientras se sentaba a su lado en el otro lado del sofá. Aunque él no se relajó contra éste. Su espalda estaba erguida, sus manos ovilladas en puños sobre sus piernas. Sus ojos estaban cerrados y estaba respirando severamente a través de su nariz; labios fruncidos en una línea recta. Su cabello lucía rebelde, como si hubiera estado corriendo y sus mejillas estaban pálidas; más pálidas que esta mañana.
"¿Estás-" Fue interrumpida abruptamente cuando él le gruñó para que se callara.
Apretando sus dientes en frustración ante esta irritante persona a su lado, ella se volteó de nuevo hacia su libro, fulminando las palabras hasta que se volvieron borrosas. Edward todavía estaba echando humo silenciosamente a su lado.
La siguiente acción de Bella le sorprendió incluso a ella. No supo por qué lo hizo; sólo supo que él necesitaba algo, lo que sea, para calmarlo. Con sus ojos todavía enfocados su libro, extendió su mano derecha a través del cojín separándolos y la dejó, con la palma hacia abajo, sobre su puño cerrado. Lo sintió apartarse levemente ante su toque, pero ella lo ignoró y empezó a acariciar ligeramente su pulgar sobre los nudillos de su mano.
Pudo volver a enfocarse lentamente en las palabras de la página y Bella regresó a donde se había detenido. Poco a poco, sintió a Edward relajarse. Su respiración regresó a la normal. Su mano todavía en un puño no estaba cerrada tan fuertemente. Ella continuó acariciando su mano gentilmente y en eso él la sorprendió. Él abrió lentamente su puño y con su palma encontrando la de ella, él entrelazó sus dedos gentilmente y apretó su mano en lo que ella tomó como un agradecimiento silencioso.
Finalmente hay un poco de interacción entre Edward y Bella :) Y ya se han aclarado un poco las cosas sobre el pasado de Edward. ¿Quién es Cassandra? Eso lo sabrán muy pronto. :)
Gracias por leer, dejen reviews ^^
-Mariale
