"La comunicación es y debería ser infierno y chispas al igual que dulzura y luz." - Aman Vivian Rakoff

"La música se nos da específicamente para ordenar las cosas, para pasar de un estado anárquico e individualista a uno regulado y perfectamente consciente, el cual asegura vitalidad y durabilidad." - Igor Stravinsky.

"Una de las cosas más difíciles de hacer es pintar la oscuridad la cual no tiene ninguna luz en ella." - Vincent van Gogh.

Capítulo cinco

'¿Qué pasa con este lugar?' Edward se preguntó mientras se sentaba en su computador para las clases del día. Ha estado en el hospital ya por dos semanas y cada noche ha tenido el mismo sueño. Estaba corriendo hacia algo o de algo; todavía no sabía cual. Siempre estaba en un extraño bosque y no podía encontrar su camino, y siempre encontraba la forma de despertarse ahogado. Era muy enervante, pero no se lo ha dicho a Marcy; ella seguramente se convertiría en toda una mística y empezaría a interpretar el sueño. No gracias; Edward se lo quedaría para él mismo.

Mirando la computadora justo al frente de él, vio a Bella tomar su asiento y sonreírle. Han hecho una tentativa amistad durante las últimas dos semanas, pero Edward todavía era cauteloso con ella. Nunca le gustó acercarse mucho a las personas y ya había cruzado algunas de sus barreras con Bella. Han sostenido manos. Fue sólo por unos pocos momentos cuando estuvo prácticamente inconsolable, pero no podía ignorar el hormigueo que su pequeña palma le había enviado por su brazo. Y sólo un toque de alguien que acababa de conocer, Edward ha sido capaz de dominar la rabia y frustración que tenía con el mundo. En eso hizo algo que nunca pensó que haría. Hizo un esfuerzo. Quería conocer a esta persona que ha hecho un gesto tan amable cuando él estuvo en su peor momento. Quería pagarle de alguna forma por haberle ayudado ese día. Sólo que no sabía por qué o cómo hacerlo.

Esto era completamente distinto para Edward. Claro, ha tenido sexo con muchas chicas antes, pero lujuria carnal y profunda admiración eran emociones completamente distintas. Sonriéndole de vuelta a Bella, abrió el buscador de internet para iniciar su sesión, prometiéndose a sí mismo que encontraría una forma de ayudarla como ella lo hizo con él.

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Mirando hacia el reloj, Marcy le sonrió de vuelta a Edward. 'Oh Dios. ¿Ahora qué?' Pensó él. Ya se ha acondicionado de que sus sonrisas nunca significan nada bueno para él.

"Felicidades Edward." Ella le dijo. '¿Qué?' Edward la miró con la perplejidad escrita en su rostro.

"Esta es la primera sesión en la que has estado todo el tiempo desde que has estado aquí. Ningún rompimiento de muebles o golpes de la puerta contra la pared en tu prisa para irte. Progreso."

Edward tuvo que sonreír ante eso. Sí, las últimas dos semanas han sido difíciles, pero Marcy ahora entendía claramente sus límites sobre un tema, una persona, sobre la que él no deseaba hablar.

"Creo que eso se merece un poco de recompensa." Con eso, ella se levantó y caminó hacia su mesa. Abriendo un gabinete, sacó una carpeta de manila y regresó a su asiento. Edward se quedó hundido en el sofá, esperando algún tonto certificado por completar las dos semanas o alguna mierda como esa.

Aunque ella le extendió toda la carpeta hacia él. Él extendió su brazo cautelosamente y lo tomó. Era grueso; lleno de papeles. Aunque cuando él la abrió, todo su cuerpo se tensó. Dentro de la carpeta habían numerosas páginas de partituras. Partituras blancas. Los grupos de las cinco líneas negras del pentagrama resaltaban sobre el papel blanco y vio las palabras Compuesto por Edward Cullen impresas al principio de cada página mientras él pasaba su pulgar sobre allí. No tenía palabras.

"Está en tu informe por su puesto, pero cuando hablé con tus padres anteriormente sobre tu visita aquí, tu madre mencionó lo mucho que extrañaba que tocaras. Estaba pensando que tal vez te gustaría regresar a ello. Tenemos un muy buen piano y algunos teclados arriba en el conservatorio de música; si no has ido a visitar allí arriba."

Tragando y cerrando la carpeta. sus manos la mantuvieron en su regazo. "Gracias. ¿Me puedo ir?" preguntó en tono brusco.

Sonriendo de nuevo, ella asintió con la cabeza. "Sólo algo más. Creo que estás haciendo progreso Edward, pero es lento. Tendremos que hablar sobre ello algún día. Puedes irte ahora."

Caminó fuera de su oficina rápidamente. No estaba prestando atención hacia dónde iba, pero sus pies lo llevaron al sitio que casi había ido diariamente desde haber llegado allí. El conservatorio de música. Entrando, miró reverentemente el largo piano negro que se encontraba en la esquina, haciendo sus pasos silenciosos mientras se acercaba. Era una experiencia religiosa para él estar cerca de un piano; todos esos años de práctica y trabajo duro le enseñaron a ser respetuoso hacia el instrumento.

Pasando suavemente sus dedos sobre las teclas blancas y negras, Edward suspiró. Esto era lo que sus manos estaban destinadas a hacer, hacer y crear música. Simplemente satisfacía su alma en un nivel muy profundo. Se sentó en el banquillo al frente del piano y colocó la carpeta sobre él. No ha tocado una nota en casi tres años, ni siquiera simplemente presionar las teclas para hacer ruido. La música, al menos para él, le permitían que las puertas de sus emociones se abrieran y estaba aterrado de lo que podría salir de él.

Esto era un lazo a su pasado, un pasado que preferiría enterrar en un oscuro armario en algún lugar y nunca regresar a él de nuevo, pero no lo dejaría en paz. Ella no lo dejaría en paz. Su voz le perseguía en sus sueños y su imagen aparecería en su mente en cualquier momento.

Ha tratado de decir que no; honestamente lo ha hecho. Pero ella lo había hecho sentir todo tan diferente, porque ella era tan diferente. Él siempre había sido un cerebrito; Edward 'manos de piano' Cullen para las chicas con las que había ido al colegio desde el kinder hasta su primer año de bachillerato. Pero en eso caminando en su clase de álgebra avanzada; siendo el único estudiante de primer año rodeado de estudiantes de segundo y tercer año, la señorita Cassandra Hayes, su profesora, lo había tomado debajo de sus alas. Él no lo había visto como favoritismo, pero los otros estudiantes sí. Ella había sido cariñosa con él y le alentaba para que tocara el piano; lo aconsejaba de distintas maneras que era importantes para un chico de quince años. Claro que él había estado cautivado por su belleza, pero también lo habían estado todos los chicos hormonales de su edad. No había forma de que una hermosa profesora joven encontraría algo que valía en él. Pero lo hizo.

No recordaba cuándo o cómo su relación había cambiado, pero lo hizo. Y él había estado con un enigma: quería que parara; sabía que tenía que parar, pero no podía parar...porque ella lo hacía sentir diferente.

Levantándose abruptamente, agarró la carpeta del tope del piano y lo único que hizo fue correr de la habitación y de los demonios de su pasado.

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Suspirando en rabia y frustración, Bella fulminó con la mirada el pedazo de papel al frente de él, deseando con toda la vida que fuera una artista. ¿Por qué no podía dibujarlo correctamente? Debía de haber sido lo suficientemente fácil; este sueño ha estado en su mente desde las últimas dos semanas y ha estado persiguiéndola por lo que había decidido en dibujarlo; tratar y sacarlo de su sistema. Pero no estaba funcionando. No estaba saliendo bien, ¡y era tan frustrante!

Honestamente, pensarías que una pedazo redondo de tierra cubierto de flores silvestres y rodeado de numerosos árboles sería fácil de dibujar en papel, pero no lo era.

Siempre desde que empezó su terapia con Marcy, Bella ha tenido estos sueños. Siempre empezaría caminando en un extraño bosque, no como el de Flagstaff o Prescott, pero un lugar desconocido para ella. Siempre terminaría en este prado y tendría la sensación de estar esperando por alguien.

Pensando en Marcy, Bella se encogió internamente. No iba a estar feliz con Bella hoy. Habían dos nuevos cortes en su brazo desde ayer y eso significaba que Bella tendría que caminar alrededor con sus mangas arremangadas por dos horas esta noche. La condición que Marcy había impuesto...

"No voy a quitarte tus cortadas, Bella, porque sé cuán importante es para ti ahora mismo." Marcy le había dicho; iban por la mitad en su primera sesión y Bella ya estaba caminando por la longitud del cuarto con fastidio.

Riendo amargamente, Bella sabía esa canción y la bailaba muy bien. "¿Cuál es la trampa entonces?"

Sonriendo, Marcy se encogió indiferentemente. "Tu doctor anterior me dijo lo mucho que odiabas que las otras personas vieran tus heridas, por lo que por cada cortada, tendrás que arremangar esas mangas por una hora y salir al exterior."

Bella se detuvo en seco. Ella la miró con la boca abierta. "Eso es chantaje."

Marcy simplemente apuntó a sus brazos. "Eso es suicidio."

Bella había tratado de parar, y funcionó por un par de días, pero en eso la última semana había tenido un desliz. Una pequeña línea y tenía que ir a cenar con sus mangas arremangadas hasta sus codos. Sintió como si la hubieran puesto focos encima con todos mirándola de esa forma. Y se había prometido que tendría un mejor control; porque quería mejorarse; honestamente quería hacerlo. Si no por su padre, si no por la memoria de su madre, entonces por ella misma, Bella quería mejorarse.

Escuchando el asiento al frente de ella deslizarse contra el suelo, miró hacia arriba y se encontró con un par de ojos verdes. Sintió la emoción del placer dispararse en su estómago al verlo; lo que se ha convertido en su hábito. Han estado conociéndose el uno al otro y ella lo apreciaba; él ha sido el único que no le hacía preguntas sobre sus cortes; es como si ya lo entendiera.

"¿Qué estás dibujando?" Edward preguntó, apuntando al papel al frente de ella.

"Tratando de dibujar sería la forma correcta de decirlo en realidad." arrastró las palabras en molestia consigo misma. Le entregó el papel para que él pudiera ver el terrible intento por sí mismo.

Él examinó su trabajo por un par de segundos y en eso la esquina de sus labios se levantaron en una sonrisa torcida. "Esto está bastante mal. ¿Qué se supone que es?"

Ella le arrebató el papel y le fulminó con la mirada.

"Hey," él levantó sus manos en forma de disculpa. "Tú misma dijiste que estabas tratando de dibujar."

Bella suspiró y le dio una mirada de disculpa, en eso se volteó de nuevo hacia su papel. "Se supone que es un prado, creo."

Él estaba batallando una sonrisa ahora. "¿Crees? ¿A qué te refieres con que crees?"

"Me refiero a que no sé enteramente qué estoy tratando de dibujar."

Él hizo gestos con sus manos para que continuara.

"He estado teniendo estos sueños últimamente," empezó en una silenciosa voz. "Siempre terminaba en este prado y yo sólo me quedo allí esperando por... no lo sé. Por algo."

Edward simplemente se quedó allí quieto, mirándola en blanco. Ella suspiró; sabía que él no entendería. Empezó a arrugar el papel furiosamente y se levantó. "Simplemente olvídalo. Es estúpido. No debí decirte." Y en eso estaba fuera en el pasillo, corriendo hacia su habitación. Ella lo oyó llamar su nombre, pero no se detuvo. Ella sabía que esas dos horas que tendrías que sufrir esta noche se convertirían en tres o cuatro.

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Corriendo. Siempre corriendo. Árboles negros, blancos y grises pasaban a su lado mientras se apresuraba a través del bosque y las sombras se volvieron borrosas y se transformaron en distintas escenas ante sus ojos. Estaba buscando algo. De nuevo. Incluso en su sueño se estaba irritando con la falta de imaginación.

"Edward..." Esa era su voz, llamándolo de nuevo. Él pausó, como siempre, y vio la maleza de hojas empezar a cernirse sobre él, como siempre.

Pero en eso algo cambió. Sintió algo moverse. Trató con toda sus fuerzas de ahogarse en su voz mientras inundaba sus oídos mientras se lanzaba hacia adelante. A través de la densa maleza que parecía eterna; empujó hacia adelante. Todavía estaba respirando.

Vio una luz venir desde adelante y la estaba atrayendo. Estaba caminando ahora; todas las sensaciones de la urgencia desaparecidas.

Cuando alcanzó la luz, caminó hacia adelante y se adentró a...un prado.

Los ojos de Edward se abrieron de golpe. Estaba respirando fuertemente, pero no jadeando como en el pasado. El cuarto todavía estaba oscuro y mirando hacia el reloj, notó que sólo eran las cuatro de la mañana. Trató de acomodarse y volver a dormir, pero Jacob estaba roncando fuertemente en la cama del otro lado del cuarto.

Suspirando, Edward se levantó y se vistió para el día. Se sentó en el escritorio en el medio de la pared del fondo y con una calmada mano agarró un pedazo de papel y lápiz y empezó a dibujar.

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Cogiendo su cereal y fruta de la mañana, Bella se acercó a su mesa donde Emmett y Alice ya estaban sentados. A punto de tomar asiento, Bella notó un papel enrollado rodeado con un lazo rojo al lado de sus cubiertos. Colocando su comida, Bella cautelosamente tomó el rollo de papel y miró alrededor. Nadie la estaba viendo, por lo que deshizo cuidadosamente el lazo y abrió el papel. Su respiración se cortó y su corazón se aceleró mientras sus ojos se deslizaron por el lugar magníficamente detallado en versión real que sólo había visto en sus sueños. El tiempo, esfuerzo y cuidado que se había puesto en él no le pasó desapercibido a ella.

Escuchando la silla al frente de ella deslizándose contra el suelo, Bella tuvo una sensación de déjà-vu mientras sus ojos se encontraban con los de Edward. Él lucía cansado y sólo un poco nervioso mientras miraba el rostro de ella.

"No es estúpido." Él dijo quietamente.

Bella todavía estaba en shock y sin palabras y sintió sus ojos aguarse ligeramente. Tragó por la repentina sequedad en su garganta y miró al dibujo de su prado de nuevo.

Edward se revolvió nerviosamente en su asiento. Había pensado que esta sería la forma perfecta de agradecerle su amabilidad hacia él, pero ella todavía no había dicho nada.

"¿Podrías decir algo por favor?" Él le preguntó un poco frustrado. "Me refiero, ¿está bien?"

Ella miró el dibujo un poco más y en eso sacudió la cabeza. "No, no está bien." Dijo en una silenciosa voz.

Edward sintió su estómago contraerse, había fallado. Pero en eso ella continuó.

"Es mejor." Su voz era fuerte con sus próximas palabras. "Así es como se veía en mi mente."


¿Qué les pareció? :D Hay más progreso entre Edward y Bella, y ya se sabe un poco sobre la tal Cassandra.

Dejen sus reviews, ¡gracias por leer!

-Mariale