Healing
"Quién sabe qué es la verdadera soledad - ¿no de la forma convencional pero el terror desnudo? Para los que son realmente solos es ponerse una máscara. El rechazo más miserable abraza alguna memoria o ilusión." - Joseph Conrad.
"Uno siempre empieza a perdonar un lugar tan pronto como es dejado atrás." - Charles Dickens.
"Lo que entra en la mente a través de la razón puede ser corregido. Lo que es admitido a través de la fe, casi nunca." Santiago Ramón y Cajal.
Capítulo seis
Inhalando profundamente y soltándolo lentamente, Bella volvió a abrir sus ojos y miró hacia el techo. A principios de esa semana, cuando Edward le había dado el dibujo, había regresado silenciosamente a su habitación y lo había pegado en el techo arriba de su almohada para que fuera la última cosa que ella viera antes de dormir en la noche y la primera cosa cuando despierte. No importaba lo mucho que se revolviera y volteara durante la noche, siempre se dormía sobre su espalda y se despertaba en la misma posición.
Pero Bella estaba confundida. Y nerviosa. Por el último par de días, Edward ha sido…amigable. Empezaría una conversación voluntariamente con ella en el desayuno sobre por qué ella prefería el yogurt de vainilla antes que el de fresa, por qué le gustaba Shakespeare y Bronte y no los autores modernos como Vonnegut, Plath, o Avn Rand. Él quería saber a qué colegio había ido en Phoenix y por qué sus caminos nunca antes se habían cruzado. Le preguntó sobre su familia. Le preguntó sobre su madre. Y sabiendo que lo estaba haciendo o tal vez no, Edward estaba empezando a mirarla de una forma que la hacía feliz y la ponía muy nerviosa.
Suspirando y forzando a sus pensamientos alejarse de Edward y de su enredo sentimental, se volteó sobre su costado y encaró a Alice, quien estaba sentada cruzada de piernas en su cama, con su libro de matemáticas abierto, trabajando en la asignación de problemas de la semana.
Alice estaba empezando a lucir mejor. Ahora estaba comiendo regularmente, aunque todavía pequeñas, porciones de comida diariamente, y por ello Bella estaba agradecida con Marcy. La pequeña pixie se ha convertido en una amiga y constante fuente de consuelo para Bella y quería mantenerla junto a ella el mayor tiempo posible.
Pero ahora mismo, Bella necesitaba distraerse, y había habido algo presionándose en el borde de su mente durante un rato, y quería algunas respuestas.
"¿Hey Alice?" Bella dijo quietamente.
Alice no levantó su cabeza o dejó de trabajar en los problemas de matemáticas que tenía adelante pero ladeó su cabeza ligeramente e hizo un murmullo para que Bella supiera que estaba escuchando.
Mordiéndose el labio inferior, Bella trató de decirlo lo más sensillo posible. "Quiero que me hables sobre Rosalie."
Vio la mano de Alice congelarse en medio de su escritura, y sintió el aire en la habitación ponerse repentinamente tenso e incómodo. Bella sintió su estómago estrecharse; sabía que debía haber esperado para hablar sobre ese tema.
Alice cerró sus ojos, suspiró y en eso cerró su libro lanzándolo a un lado de su cama. Se removió para encarar a Bella y frunció los labios.
"¿Qué quieres saber sobre ella?"
"Bueno, para empezar, ¿por qué tiene su propio cuarto?" Esa era realmente la única cosa sobre Rosalie que Bella nunca entendió.
Alice bloqueó sus ojos con Bella y pareció estar buscando la respuesta a alguna pregunta no escrita. Luego de unos momentos, Alice volvió a suspirar.
"Ok, pero tienes que prometerme que no dirás nada. Sólo Emmett y yo sabemos, y Marcy por supuesto; Jasper y Edward sólo saben sobre sus problemas de rabia. Todo lo que te diga ahora, tienes que mantenerlo para ti misma." Ante el asentimiento de Bella, Alice dejó que sus hombros cayeran y juntó sus dedos.
"¿El nombre King significa algo para ti?"
Bella frunció el ceño en confusión mientras su memoria buscaba y buscaba algún reconocimiento a ese nombre. Círculos sociales de los que ha sido parte o ha escuchado, personas en el colegio o en colegios rivales, y en eso, encajó. En alguna lejana conversación, cuando su padre la había estado advirtiendo, Bella recordó ese nombre. Royce King.
"¿El violador?" Claro. Bella había recordado las semanas de constantes reportajes sobre este hombre, quien había estado aterrando a solitarias mujeres durante la noche.
Alice asintió con su cabeza lúgubremente. "Conocía a Rosalie antes de venir aquí." Alice empezó. "Bueno, supongo que debería decir que sabía sobre ella; fuimos al mismo colegio por un par de años, pero nunca tuvimos los mismos amigos. Siempre era tan calmada, realmente contenta con su vida. Iba de vuelta a su casa luego de alguna fiesta, y él salió de la nada y la llevó a un oscuro callejón cerca de su casa. Ella peleó contra él, pero él era más fuerte. La forma en que Rose me lo describió; fue como si algo dentro de ella se había soltado." Alice enfatizó su frase con un golpe de sus dedos.
"Dice que cuando él finalmente tuvo su…dentro de ella, sintió algo cambiar. Ella dice que fue que esta abrumadora rabia se apoderó de ella y lo siguiente que ella supo…fue que estaba golpeándolo como loca." Alice ahora tenía una expresión orgullosa en su rostro.
"Oh dios mío," Bella susurró.
"Sí, ese fue el primero de sus ataques. Es extraño; este fue como el evento que creó una reacción de cadena en Rosalie. Pero, ¿quieres saber algo peor? El bastardo la demandó."
"¿Por qué?" Bella se sentó ahora, sintiendo la rabia fluir por sus venas.
"Bueno, ella fue bastante dura con él-"
"¿No es eso defensa personal?" Bella dijo como si fuera lo más obvio del mundo.
Alice asintió con la cabeza. "Claro. Si hubiera dejado de golpearlo luego de haberse defendido. La policía fue llamada porque un vecino escucho los llantos de dolor de él; no los de ella. Él tuvo el nervio de decirle a un juez que Rosalie era inestable, pero ella hubiera estado bien si él hubiera sido capaz de mantener en control su violento libido. Él y su abogado estaban presionando que la pusieran en la cárcel, o que la encerraran en alguna chaqueta de fuerza. Pero el abogado de Rose fue capaz de convencer al juez de que enviarla aquí sería la mejor alternativa."
La cabeza de Bella estaba nadando con toda esa nueva información. Ahora entendía a Rosalie mucho mejor. Bella hubiera hecho lo mismo si hubiera sido ella.
"¿Pero él ahora está en la cárcel verdad?"
Alice asintió con la cabeza. "Ella tiene su propio cuarto, porque aunque le hubiera dado el ataque durante la violación, las memorias de ellos regresan en sus pesadillas. No quiere lastimar a alguien que tal vez…se entrometa."
Bella se cayó contra su almohada de nuevo, su mente todavía corriendo. No había tenido idea de que por eso era por lo que Rosalie estaba allí.
Suspirando y tratando de ajustarse a esta nueva dimensión de Rosalie, los ojos de Bella se enviaron de nuevo hacia el dibujo sobre su cabeza. Flashes de ojos verdes y sonrisa torcida aparecieron por su mente, y gimiendo, Bella agarró su almohada y la puso sobre su cabeza. Realmente necesitaba hacer algo sobre las exaltadas mariposas en su estómago.
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"Así que, ¿cómo vamos a hacer esto entonces?" Edward estaba nervioso. Estaba a punto de empezar un viaje muy doloroso por el camino del recuerdo y no tenía idea de cómo hacerlo. Pero levantándose hoy, simplemente supo que era hora. Estaba cansado de batallar con ello. Estaba cansado de tratar de ahogarlo todo. Sólo quería libertad.
Había ido directamente a la oficina de Marcy a la hora de su cita, se sentó y dijo que estaba listo. Y estaba listo, lo más listo que podría estar para revivir el infierno por el que había pasado.
Si Marcy había estado sorprendida por el cambio de eventos entonces lo escondió bien. Simplemente se sentó en su silla con una contenta sonrisa y esperó que empezara. Pero Edward no sabía dónde o cómo empezar. Ni siquiera sabía cómo empezó todo.
"Bueno, podrías tumbarte en el sofá primero."
Edward la fulminó con la mirada. ¿Cómo se suponía que eso iba a ayudarlo?
Riendo suavemente ante su expresión, ella elaboró. "La mayoría de mis pacientes han descubierto que cuando no me están viendo, se sienten con más libertad de hablar sobre cosas que no harían de la otra manera."
Sonriendo con ironía, Edward zarandeó sus piernas sobre el sofá y posicionó su cabeza en el reposabrazos atrás suyo, murmurando, "Dios, ¿me pregunto por qué es eso?"
Puso sus manos detrás de su cabeza, sosteniéndola mientras trataba de pensar sobre dónde empezar.
Luego de unos pocos momentos de silencio, Edward suspiró, frustrado consigo mismo. Tal vez no estaba listo después de todo; si las palabras no salían, ¿cómo podía describir cómo se sentía sobre ello?
"Edward, no trates tan duro. Sólo cierra los ojos y respira profundamente. Relájate. Deja que los recuerdos vengan. Sabrás con cuál empezar."
"Sí pero no sé." Edward le gruñó. ¿Cómo podía decir eso?
"Algunas veces, empezando desde el final puede estimular los recuerdos."
Ovillando sus manos en puños detrás de su cabeza, Edward cerró los ojos. El final. ¿El final? ¿Cuál final? ¿El final en el que los pillaron? ¿Cuando robó el auto? ¿Cuando probó la cocaína por última vez? ¿Cuál final? Habían tantos cabos sueltos de su pasado que cualquiera podía ser identificado como el final.
Y en eso lo golpeó. El final. El final de cuando su vida tuvo sentido. El final de la muy pequeña línea que enturbó su relación con ella. Cuando se había dado cuenta por primera vez que quería tener algo más con ella. Algo diferente de lo que era, de quien era.
Y supo dónde empezar ahora…
Sosteniendo su horario en su mano derecha y la carpeta de música llena de piezas de piano y escalas que tendría que saberse para el concierto del primer semestre, Edward Cullen de quince años de edad caminó por el atestado pasillo hacia su cuarta clase de Álgebra Avanzada.
Entrando en el cuarto y no reconociendo ni un alma, todos estudiantes superiores, Edward fue al asiento de la esquina derecha en el frente de la clase. Se sintió incómodo estando en una clase que estaba llena de gente mayor, pero no quería mostrarse como idiota para quedarse con los pocos amigos que tenía en clase de matemáticas.
Sacando su cuaderno y lápiz, miró mientras la profesora escribía su nombre en la pizarra. Srta. Hayes. Mirando su horario, Edward se sintió aliviado, sabiendo que estaba en la clase correcta.
Ella continuó escribiendo el programa de la clase en la pizarra y los ojos de Edward se movieron mientras las largas hebras rubias se ondeaban con el aire acondicionado y con cada movimiento de sus brazos. Volteándose hacia la clase, se mostró cautivado por sus ojos. Un inusual color gris, brillante y grande. Ella sonrió cuando la alarma sonó y él sintió su estómago retorcerse. Ella era hermosa.
Empezó a pasarle un paquete a cada estudiante y cuando llegó a Edward, plantó el paquete en su mesa y se inclinó hacia abajo para susurrar, "Eres mi estudiante avanzado, ¿verdad?"
Él asintió con la cabeza y sus sentidos fueron inundados por su perfume.
Ella le sonrió y posó una cálida mano en el brazo de él. Sintió la calidez enviarse por todas partes desde su brazo hacia el resto de su cuerpo, derramándose en sus pies.
"Si necesitas ayuda, de cualquier tipo, no dudes en venir a verme." Y dándole un pequeño guiño continuó hacia el frente de la clase.
Ese primer día, Edward apenas podía concentrarse. Estaba batallando para entender todas esas nuevas sensaciones y emociones. Por supuesto, ya le había atraído algunas chicas, pero esta parecía más definida. Probablemente porque sabía que nada podría surgir de ello. Y ese sentimiento prohibido lo hizo desearlo con más fuerza…
…abriendo sus ojos, él volteó su cabeza y miró a Marcy. Ella se veía orgullosa de él, y eso lo hizo sentir como su hubiera hecho algo bien por una vez.
"Esto es bueno, Edward. Es un buen comienzo."
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Edward tenía sus manos metidas en los bolsillos de sus jeans mientras caminaba escaleras arriba hacia el segundo piso.
No quería ir a su habitación, por lo que se volteó hacia la larga área de descanso que abarcaba todo el piso. Encontrando con la mirada la cabeza rubia de Jasper, caminó hacia donde estaba sentado en una silla. Mientras se acercaba vio que Alice estaba con él, sus piernas descansando cómodamente en el regazo de él.
Y en eso la vio a ella. Su rostro estaba apartado de él y estaba acurrucada en la esquina del largo sofá junto a las sillas. Su cabeza estaba inclinada contra el respaldo del mueble, su largo cabello castaño extendido por su espalda.
Caminando hacia el frente del sofá, él apenas asintió hacia Alice y Jasper antes de darle una buena mirada a Bella.
Estaba dormida. Largas pestañas marrones debajo de sus anteojos descansaban en mejillas levemente sonrosadas y sus piernas estaban extendidas delante de ella, zapatos en el suelo. Su boca estaba levemente entreabierta y estaba sosteniendo un libro.
"Ha estado dormida por casi media hora." Jasper dijo con una divertida sacudida de cabeza.
Acercándose, Edward cuidadosamente colocó una hebra de cabello detrás de su oreja. Removió las gafas de su rostro y las puso en la mesa a su lado. Gentilmente removió el libro de sus manos y mirando la portada, sonrió ligeramente. Había tomado una de sus sugerencias. Anthem de Ayn Rand.
Abriendo el libro en la página que ella había marcado, los ojos de Edward se encontraron con las últimas dos frases antes de que el cuarto capítulo empezara.
"¡Todavía hay tanto por aprender! ¡Tan largo el camino que se halla ante nosotros, y qué importa si tenemos que viajarlo solos!"
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Respirando profundamente, Edward cuidadosamente colocó sus manos sobre las blancas teclas del piano. Las descansó allí por unos momentos y en eso las presionó gentilmente, empezando a tocar las escalas de sus recuerdos.
Primero que todo, ¡lamento mucho la tardanza! Como dije en mis otros fics, no me ha dado tiempo de entrar en FF.
Trataré todo lo posible en traer el próximo pronto.
Espero que les haya gustado, como ven, ya hay avance con Edward y ya sabemos más sobre su pasado.
¡Muchas gracias por leer!
-Mariale
