La sorpresa de mi vida. Parte 1.

Cuando llegue el lunes al colegio ahí estaban Alf y Dai esperándome. Siempre llegan temprano, no se como hacen. Por mas de que me levante una hora antes no voy a poder estar aunque sea dos minutos en el colegio antes de que toque el timbre.

- Hola chicos –

- Clari, ¿Cómo andas? –

- Bien, que se yo – todavía seguía pensando en él.

- ¿Cómo te fue en el concierto? Daiana ya me contó algo, va, solo me contó como se había sentido – la fulmino con la mirada y ella le saco la lengua – pero quiero saber que pasó –

- ¿Enserio querés que te cuente? –

- Si, enserio – me miro irónicamente, se había dado cuenta que no quería contarle lo que había pasado.

Es decir, por más que quisiera, era medio raro contárselo, después de todo es un chico. Seguro me sonrojaría y no podría contarle mas porque comenzaría a reírme, como siempre.

- Esta bien. Fue más o menos así. Cuando llegamos al estadio esta... – sonó el timbre para entrar a las aulas – después te cuento –

- Bueno, ¡pero me contas! –

Cuando llegamos al salón tuve la peor pesadilla en tan solo unos minutos. La misma profesora que habíamos tenido el año pasado en historia, ¡nos volvía a torturar este año!. Todas y cada una de las horribles clases que tuvimos con ella pasaron como un flash por mi cerebro. Y lo peor fue cuando me saludo con ese tono alegre que tenia ella, pero que nadie se lo creía.

- Buenos días alumnos Vitullo (yo), Pujol (dai) y Rivera (alf).

- Buenos días profesora – le sonreímos a regañadientes y con cara de mal humor y nos sentamos, yo me sentaba en un banco al medio, dai a mi derecha y alf a mi izquierda, eran bancos de a uno.

- Bueno, parece que nos volvemos a encontrar – odiaba cuando hablaba, era de esas mujeres que parece que tienen la nariz tapada, y que hablan con la "z" (aaaaaaaaare que es igual a MI profesora de historia ja =) – este año vamos a profundizar la historia argentina y así van a po... –

Después de eso no escuche más. Si, ya lo saben… pensaba en el. Es que es inevitable, no puedo parar de hacerlo.

Mi cabeza remontaba hacia un lugar lejano, donde crecían muchos árboles y los colores eran maravillosos. Hay estaba yo, vestido como en la edad media. Era algo así como una princesa, no estoy muy segura.

Apoyada sobre mi ventana esperaba por alguien. Alguien que pudiera rescatarme. Pero nadie llegaba.

Hasta que a lo lejos se escucha una marcha de un caballo y ahí estaba él. Sobre un caballo blanco hermoso.

- ¡Oh!, honorable caballero, ¿ha venido a rescatarme? – dije ansiosa.

- Así es – sus ojos brillaban mucho mas que en el concierto – mi ama... –

- ¿No es así señorita Vitullo? – la profesora me miro extrañada

- ¿Cómo profesora? –

- ¿Qué si es cierto que luego de las invasiones inglesas las milicias se hicieron permanentes? –

- Si, profesora. Y luego fueron obligatorias –

- Muy bien, señorita – se dio vuelta para copiar unas cosas en el pizarrón y yo suspire del alivio.

Escuche un susurro.

- ¿Cómo haces para zafar tanto? –

Me di vuelta a la derecha para contestarle a dai.

- ¿Por qué? –

- Ai clara, te conozco, se que estabas en la luna. Después me tenés que decir que estabas pensando –

- Ojala supiera –

- ¡SILENCIO! –

Casi salto de la silla porque pense que la profe nos había visto y además porque grito muy fuerte. Pero cuando me di cuenta que se lo decía a ellas rodé los ojos y le mire a daiana como diciéndole que después le explicaba que sino nos descubrirían.

Si, ustedes se preguntaran quienes son ¿ellas?. Micaela y Maira. Las dos chicas más despreciables del colegio. Desde primer grado que me acusan con sus manías y que me molestan a cada segundo.

Siempre que pasa algo interesante en el colegio, ellas se enteran. Así que seguro estarían hablando de eso en la clase. Obviamente, apenas de un paso fuera de la puerta para ir al recreo me lo van a refregar.

Sonó el timbre y me dispuse a ir a mi casillero.

- Espera un segundo, ¿adonde te crees que vas? – les dije, es obvio que me lo van a querer contar.

Micaela estaba parada enfrente mío y maira a su lado. Dai y alf se quedaron conmigo a ver cual era la gran noticia. También es muy seguro que se la quisiera refregar a ellos, ya que no solo me torturaban a mi, sino a mis amigos.

- ¡Dah!, al recreo, ¿Dónde mas? –

- No no no. No te vas a ir antes de que te contemos algo – aunque maira no era la "líder" también acotaba y cada vez que lo hacia era otra complicación mas a la cual contestar.

- ¿Y si no les quiero contestar? –

- Pero esta noticia seguro que te deja helada – fulmine a Micaela con la mirada, ¿ahora que será?

La sorpresa de mi vida. Parte 2.

No podía ser que todavía no me pudiera sacarme de encima a esas dos entrometidas. Estuve todo el recreo intentando convencerlas de que no quería escuchar lo que tenían para decir. Y por suerte volvió a sonar el timbre. Esta vez teníamos lengua, y lo que mas deseaba es que terminara rápido así podríamos salir disparados hacia la puerta antes de que nos alcancen aquellas dos.

Cuando sonó el timbre salimos corriendo y fuimos al patio. Si tan populares eran, ¿para que querían nuestra atención hacia eso que nos querían contar?. Se lo podrían contar a sus novios, los chicos del equipo de fútbol o incluso a cualquiera en el colegio, seguramente las escucharían.

- ¡Que locas que están! – alf estaba agitadísimo de tanto correr, al igual que nosotras, nos sentamos en el pasto y nos dispusimos a descansar.

- ¡Y que lo digas! No se que es eso que tendrán que contar, y tampoco me importa mucho –

- Bueno, pero ¡a mi si me importa que me cuentes que paso en el concierto! –

- Y ¡a mi en que estabas pensando hoy en la clase de historia! –

- Bueno, de a uno. Alf, vos primero porque vos fuiste el primero en preguntar – le saco la lengua a dai y ella gruño en señal de que la habían derrotado – en el concierto del sábado…

Estuve todo ese recreo contándole a alf, me decidí por hacerlo, y obvio me sonroje algunas veces, cosa que el noto. Pero yo no fui la que le propuse contarle todo, el fue el que pregunto.

Cuando sonó el timbre para salir de clases decidí contarle en lo que pensaba a daiana, ya que esta vez alf no nos acompañaba porque debía ir al negocio del padre después de clases. Si que me daba vergüenza contarle esto a dai enfrente de el. Es vergonzoso.

- Y el estaba hablando y diciéndome algo hermoso – me miraba con un brillo raro en los ojos, seguro que se había dado cuenta. ¡Dios, como me conoce! – y en ese momento fue cuando la profesora me puso de nuevo en la tierra con sus milicias y su época colonial. ¡Puaj! –

- Hmm –

- ¡Ai no! ¿Qué pasa? – AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, SE DIOO CUENTAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA.

- Se que desde que volvimos del concierto estas embobada. Y se que te gusta nick, no me lo podes negar –

- ¡Como si me conocieras poco! –

- Jaja, sos como una hermana para mi. ¿Cómo podría no conocerte? –

Mi mirada se desvió hacia esa puerta.

- … y hablando de hermanos –

- ¡Hermanita! – derek corrió hacia mi, el pequeño diablillo que hoy a la mañana me despreciaba ahora me quiere y además de todo ¡me abrazo!.

- ¿Qué te pasa enano? ¿a que se debe tanto cariño? – daiana reía.

- Es que mama me contó algo hoy. ¡Nos vamos a mudar! –

- ¿Qué? ¿Adonde? – daiana dejo de reír.

- No te preocupes hija – las palabras de mi mama me tranquilizaron un poco – no nos vamos de la ciudad – suspire – solo nos mudamos un poco mas cerca del colegio –

- ¿Pero no les gusta esta casa? –

- Si hija, nos encanta, pero necesitamos un cambio –

Si, mi mama es decoradora, siempre piensa en cambios. Realmente me beneficiaba, ya que no iba a tener que caminar tanto para ir y volver y además iba a vivir más cerca de daiana. En realidad no entendí porque hoy me acompaño hasta mi casa cuando ella vive unas diez cuadras antes que yo, creo que quería terminar de escuchar mi relato.

- ¿Y donde nos mudamos? –

- A solo una cuadra de la casa de daiana –

- ¿QUEE? SII –

Daiana se quedo a almorzar y me ayudo a empacar todo, la mudanza empezaba mañana después del colegio. Y tenia que ir preparando las cosas. Como estuvimos hasta tarde, se quedo a dormir y al otro día nos levantamos, desayunamos nos cambiamos y fuimos caminando al colegio.

Pasamos rápidamente por la casa de daiana que queda a cinco cuadras del colegio, porque tenia que buscar unos libros y de repente paso algo que nos llamo mucho la atención.

De la misma cuadra donde particularmente iba a mudarme yo, salieron cuatro chicos hacia el colegio, iban más o menos a una cuadra y media delante de nosotras. Aunque no les prestamos mucha atención nos pareció medio raro, nunca los habíamos visto.

Cuando llegamos al colegio, para mi sorpresa, llegamos bastante temprano y por eso decidimos quedarnos en el patio delantero del colegio a esperar a alf.

Estábamos sentadas en los bancos cuando volvimos a ver a esos chicos. Y para nuestra sorpresa, esta vez estaban de frente hacia nosotras, pero no parecían vernos y ahora solo eran tres.

Daiana enloqueció, yo no entendía mucho porque hasta que los enfoque bien.

- ¡Ai diosito! Clara son… - respiro una bocanada de aire, aunque yo sabia que era lo que iba a decir, quería que saliera de la boca de alguien mas para asegurarme que era verdad – son… son…

La sorpresa de mi vida. Parte 3.

- ¡Ai diosito! Clara son… - respiro una bocanada de aire, aunque yo sabia que era lo que iba a decir, quería que saliera de la boca de alguien mas para asegurarme que era verdad – son… son… ¡LOS JONAS BROTHERS! – si, los jonas brothers que sorpresivamente no la escucharon porque grito bastante alto ¬¬.

- ¡Daiana! – la fulmine con la mirada - ¡Compostura! -

- ¿Cómo querés que tenga compostura en un momento así? –

- Solo relájate –

- Esta bien – respiro profundo y por fin recobro el color en su cara - ¿podes creerlo? –

La verdad que no. No puedo creer que lo vuelva a ver. Cuando pense que nunca iba a suceder, cuando pense que iba a ser un sueño toda mi vida. Justo en ese momento apareció él. Aunque seguían sin mirarnos parecía que buscaban a alguien con la mirada.

Y ahí fue cuando entendí el porque de la frase de nick. Seguro que sabia que nosotras éramos de Buenos Aires, y que tal vez nos volveríamos a ver. Aunque con tanta gente no creía que podríamos encontrarnos, pero acá están. Y la verdad es, que no se por qué.

- No, no puedo –

- ¡Hola chicas! –

- Hola Alf –

- ¿Qué hacían? Parecían concentradas en algo, ¿Qué es lo que hay ahi? – miro en la dirección donde estaban ellos.

- Nada, nada. No mires, no es nada – intente correrlo tirándolo de la campera para que no pudiera verlos.

- Bueno, si no querés no miro – sonó el timbre.

- ¿Vamos a clases? – aunque sonó muy tranquila diciendo eso, sabia que daiana seguía emocionada por dentro.

En el primer recreo vimos a Micaela y a maira desesperadas buscando algo. Pensamos que era a nosotros para decirnos eso de ayer, pero al parecer no era así. Los buscaban a ellos, y los encontraron. Con dai y alf nos escondimos en un rincón de una pared para que no nos vieran y para escuchar lo que les decían.

- ¿Qué pasa chicas? ¿Qué hacemos acá? –

- Después te contestamos alf, ahora ¡Shh! –

- ¡Hola chicos! Veo que son nuevos, nosotras le podemos mostrar el colegio –

- No gracias – joe la miro medio mal a Micaela por un instante, pero ella seguía insistiendo.

- Pero enserio, se van a perder es muy grande –

- Eh, ¿acaso no ves que tengo el plano en mi mano? – Hablo él, y lo dijo en un tono tan irónico que causaba gracia. Por fin lo volvía a escuchar, volvía a escuchar su voz.

- Bueno, pero nunca están bien esos planos – maira lo tomo y lo revoleo por ahí, pegándole a un chico en el ojo, pero ni siquiera le pidió perdón – necesitan nuestra ayuda.

- No, no la necesitamos, seguro que nos vamos a poder arreglar solos. Somos adaptables – me impresionaba que Kevin siempre tuviera una frase con la que te dejara sin habla, parecía que tenia un talento para ello.

- Bueno, pero si necesitan algo, ya saben a quien le pueden avisar – se largaron revolviendo sus melenas con el viento y en cuanto no los escucharon joe aprovecho para acotar algo.

- Si, y esas no son ustedes –

- Jaja, vamos, sino vamos a llegar tarde – y luego se encaminaron hacia su salón. Nosotros salimos de nuestro escondite y no espere para decirle algo a dai.

- ¿Viste como se ríe? Nunca lo había escuchado reír –

- Ai amiga, estas loca eh – alf nos miraba con una cara muy rara.

- Después te contamos – sonó el timbre

- Bueno, pero después de clases –

El resto de las clases transcurrieron normal, hasta que llego la clase de biología. Nick entro en el salón y se sentó en un banco delante de mi. Lo peor que hizo fue que ni siquiera me vio. Pero seguramente era porque estaba demasiado metido en un libro que venia leyendo. La profe todavía no había llegado, siempre tardaba mucho en llegar y quise hablarle pero cuando estaba por tocar su hombro siento que una mano me corre el brazo. Era alf.

- ¿Ese es el chico del que hablaste ayer? –

- Mmm, puede ser –

- Si, clara, es el – me fulmino con la mirada y yo lo fulmine a el.

- Habla mas bajo alf – tome aire – me parece que eligió naturales como orientación, igual que yo – suspire.

- ¿No, enserio? Es demasiado obvio que si estas en clases de biología elegiste naturales clara –

- Bueno, es que fue algo que deduje yo misma – me dirigí a dai – Dai, ¿Por qué esta en nuestro mismo curso?

- Dah, porque tiene nuestra edad –

- ¿Enserio? –

- Ajam – me dirigí a Alf

- ¿Tanto te emociona que tenga nuestra edad? –

- Si y mucho –

- Pero hay algo raro –

- ¿Qué cosa? –

Me susurro al oído para que no escuchara, sino quedaría demasiado obvio que estábamos hablando de el.

- Que empezó una semana después el colegio, por si no sabias esta es la segunda semana de clases –

También le susurre al oído, ahora quedaría mucho mas obvia si lo decía en voz alta.

- Es que recién terminan el tour –

- Aaaaaah – alf abrió grande la boca y asintió con la cabeza, en ese momento entro la profesora.

Apenas entro miro a nick y le sonrió. No supe si el le devolvió la sonrisa, pero lo que hizo fue levantarse, seguro estaba acostumbrado a esto. Cuando llego con la profe, esta hizo algo a lo que yo me quede helada.

La sorpresa de mi vida. Parte 4.

- Alumnos, hoy se integra un nuevo estudiante, su nombre es Nick Jonas. Se que es raro que se integre una semana después de comienzo de clases pero… –

No escuche más. Cuando nick se dio vuelta y miro al curso, no supe si todos se quedaron con la boca entreabierta como yo, pero lo que se es que miro a daiana y luego me miro a mí.

Sostenía su mirada, que expresaba una cierta sorpresa pero a la vez seguridad. No podía concentrarme en lo que decía la profesora y parecía que el tampoco. Luego la profe le dio una palmada en el hombro indicándole que se siente de nuevo.

Cuando reacciono, se dirigió a su silla sin dejar de mirarme y se sentó dándome la espalda. Yo volví a estudiarlo, aunque no de muy buena perspectiva ya que solo veía su espalda y su pelo, pero esta vez lo hice detenidamente, tenía más tiempo que el sábado pasado.

En cuanto la profesora termino de decir algo que no llegue a escuchar y se dio vuelta para escribir en el pizarrón, nick se dio vuelta tan bruscamente que me asusto y me descubrió viéndolo.

- ¿Me estabas mirando? –

- ¿Qué? ¿Yo? No, estoy mirando el pizarrón –

- Creo que se quien eres… ¿Podemos hablar? –

- Si, – estaba nerviosisima, y sentía la sangre en mis pómulos – pero eso se puede discutir en otro lado.

Puse mi mirada en el pizarrón, aunque el me lo tapaba casi todo, y baje la vista a la hoja para escribir lo que acababa de leer. Pero sentía su mirada fija en mi, y lo comprobé cuando volví a subir la vista hacia el pizarrón y el seguía en la misma posición de hace unos segundos.

- ¿Vas a copiar o qué? – pregunte ansiosa.

- ¿Vas a responder o qué? –

Lo fulmine con la mirada y rápidamente al escucharlo y mirarlo a los ojos me di cuenta de sus actitudes. Eso de responder con otra pregunta y ser sarcástico se le notaba en la cara, pero ahora lo único que no quería era hablarle, sabia que seria un papelón.

- En el recreo, en el patio –

- Ok, a mi me basta con eso – se dio vuelta y no volví a ver sus ojos hasta que sonó el timbre.

--

Le indique adonde quedaba el patio y nos dirigimos hacia el. Por alguna extraña razón, dai y alf se habían quedado en el aula.

Llegamos, y nos sentamos en el pasto, tal y como hago siempre con mis amigos. Nos quedamos los dos callados un rato. Yo miraba el pasto y el me miraba a mi. Me daba cuenta de lo que hacia y me incomodaba un poco. Parecía que habíamos estado todo el recreo sin hablar, hasta que por fin escuche su voz.

- Hello beautiful –

Levante mi vista y lo mire irónica.

- ¿Qué? –

- Sos vos. Si, la chica del concierto –

- ¿Tan fácil te olvidaste de mi que no me reconociste? –

- No, no podría – sonrió y lo mire bien fijo.

- Bueno, ¿de que querías hablarme? –

- De… nada –

- ¿Nada? – ok, DEFINITIVAMENTE, o no entendía, o el no se explicaba.

- No, solo quería comprobar si eras vos –

- Bueno, acá me tenés. Soy yo. ¿Alguna otra duda? –

- ¿Vives por aquí? –

- Si, pero no por mucho tiempo… mañana me voy a mudar, pero no creo que te importen mis cosas – arrugue la boca.

- No, – sonrió – si me importan. ¿Sabes a donde? –

- Si, a unas cinco cuadras del colegio –

- Oh, tal vez vivamos cerca –

- Tal vez – sonó el timbre.

- Nos vemos después –

- Adiós – lo salude y me fui rápido al aula. Esta vez no estaba en nuestra clase y eso fue bastante relajante, ya que tenerlo cerca me paralizaba un poco.

Cuando terminó el colegio, fuimos caminando con alf y con dai hasta sus casas. Y yo debía volver a la mía. Ese día nos mudaríamos.

Los chicos se ofrecieron a acompañarme hasta mi casa y después volverse los dos, ya que ellos vivían bastante cerca. Después de pensarlo, me di cuenta que mudarse iba a ser bueno, iba a vivir mas cerca de mis amigos.

Cuando llegue a mi casa, me puse a ordenar lo último que quedaba. Subimos algunas cosas al camión que fue a dejarlas en la nueva casa y luego volvió. Subimos lo que faltaba, nos 'despedimos' de la antigua casa y nos dirigimos hacia la nueva. Apenas puse un pie en ella subí a ver cual era mi habitación.

Era más grande que mi anterior pieza, además, la casa era mas grande que mi anterior casa.

Después de inspeccionarla bien, baje para ayudar a mi familia a terminar de bajar las cosas del camión. Y entonces fue cuando me lleve la mayor sorpresa, aunque algo sospechaba no estaba muy segura.

Saliendo de la casa de al lado estaba…