La realidad de las cosas. Parte 1.
No lo dude ni un segundo y lo abrase, intente impregnar su aroma, después de todo en el concierto no tuve mucho tiempo de hacerlo. Luego de separarnos suspire y mire mi reloj, eran las doce del mediodía.
- ¿QUE? – mire a nick y tenia cara de no entender nada – Ya es tarde, tenemos que ir a almorzar – lo tome del brazo y salimos corriendo al comedor.
- ¿Ya hay que ir? – miro su reloj – si, efectivamente, ya hay que ir –
Con la misma euforia con la que corríamos para el almuerzo abrimos la puerta del comedor, y lo hicimos tan fuerte que todo el mundo se volteo a mirarnos. Me di cuenta que todavía tenia tomada la muñeca de nick y la solté, colorada y mirando directo hacia el suelo me senté al lado de dai y nick a mi lado. Alfie, que estaba enfrente, y dai me miraron con cara de querer saber todo, solo los fulmine con la mirada y me devore la comida.
Ninguno hablo en todo el almuerzo, y el que rompió el silencio fue nick cuando dijo que iba a la cabaña, creo que había notado que a mis amigos no les gustaba la idea de que fuera amiga de el, porque no sabían la verdadera historia.
Apenas se alejo unos metros dai empezó a acosarme con sus preguntas, y alfie solo me miraba y no entendía nada.
- ¿Por qué? ¿Qué haces con él? ¿No te das cuenta lo que te hizo? – reí y le conté lo sucedido.
- O sea que… ahora esta todo bien –
- Si alf, creo que todo esta bien, solo será cuestión de tiempo, y de que lo conozcamos mejor –
- Bueno, entonces chicas, tengo que arreglar un asunto pendiente –
Intercambiamos miradas con dai, nos encogimos de hombros y lo dejamos ir.
Estuvimos todo el día hablando, la verdad que no me cansaba de ello, con dai siempre teníamos algún tema de conversación (es verdad *.*, o no doña?).
Cuando llego la noche, fui a buscar a los chicos para ir a cenar, pero cuando entre a la cabaña no había nadie. De repente escuche unos murmullos, salte en mi lugar y me agarre el pecho. Lentamente me acerque a la puerta. ¿Quién seria?. No podía ver mucho ya que era de noche, pero con mucho valor tome la manija de la puerta y la abrí despacio.
- … y entonces metió el mejor gol de su vida, fue hermoso – nick y alfie venían hablando muy entusiasmados, parecían amigos de toda la vida –
- ¿Enserio? – alf asintió – wow, es impresionante – de repente nick giro su cabeza y alf hizo lo mismo, y me vieron, seguramente estaba pálida del susto – ah… hola clara –
- Hola chicos –
- ¿Estas bien? –
- Si alf, estoy bien –
- Es que estas pálida y... –
- Y estoy bien ja, ¿Quieren ir a cenar? –
- Obvio – fuimos al comedor.
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- Tus amigos son geniales, me caen bien – sonrió. Me encantaba cuando mostraba todos sus dientes en una perfecta sonrisa.
- Si, lo se, son los mejores amigos que uno pueda tener – deje la ropa que me había sacado en el placard, y me acomode el pijama, lo mire y seguía manteniendo la sonrisa – así que… buenas noches – le sonreí
- Buenas noches –
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Suspire y me di vuelta. Realmente la pared no era muy atractiva, pero sabia que no iba a poder dormir mucho esa noche.
Al principio no me animaba, pero me di vuelta para verlo dormir. Un rayo de luz entraba por el vidrio de la puerta. Pude ver que se había dormido mirando hacia mi lado, y por eso pude verle la cara.
Era tierno, como la mayoría de las personas cuando duermen, pero el tenia algo especial, definitivamente, tenía algo especial.
Me empezó a dar sueño y desvié la mirada, enfoque bien y vi algo que no había notado. Al lado de la cama de nick, apoyada sobre la pared, yacía una guitarra criolla.
No se porque, pero… ya se me había olvidado que nick era músico…
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- Ya esta – me había cansado un poco de decir esa frase cada vez que me terminaba de cambiar, pero esa era la única manera de poder vivir en una misma cabaña.
Nick salio del baño ya cambiado, y me miro.
- ¿Qué vas a hacer hoy? –
- No lo se, seguramente me quedare acá adentro –
- Eres un poco aburrido – lo mire irónicamente y nos reímos – yo voy a estar todo el día con los chicos, ya que mañana se acaba la diversión, ¿quieres venir? –
- No, gracias, voy a hacer otras cosas. Ah, hablando sobre hacer cosas, hoy a la noche te quiero mostrar algo –
- ¿Tiene que ser a la noche? –
- Si, sino no tiene sentido –
- Pero Nick… -
- Sin peros – me miro retándome y lo fulmine con la mirada – o si, o no –
- Obvio – reímos y salí de la cabaña directo hacia la de dai y alf.
La realidad de las cosas. Parte 2.
- ¿Adonde vamos? –
- Es un lugar especial Clara, ¿Por qué estas tan nerviosa? –
- No se, no me gusta mucho la intriga –
- Entonces nunca te voy a invitar al cine a ver alguna película de suspenso –
- No, me encantaría que me invitaras al cine – lo mire con cara de enamorada y me miro irónicamente –
¿Qué acabo de hacer? ¡Lo tengo que arreglar ahora mismo!
Nick solo siguió caminando, con su remera blanca, sus pantalones negros y su chaqueta, esta bastante lindo. Pero no puedo dejarme llevar, lo soluciono ahora, ¡YA!
- ¿Qué? –
- Nada – me puse colorada y mire al piso ¿ese era el "arreglo"? – Perdón, quise decir que me gustan las películas de suspenso, aunque me gustan algunas mas como… -
Me interrumpió de la nada.
- Shh, cerra lo ojos – le hice caso y de repente sentí que me tapaba las ojos con sus manos y deduje que se encontraba detrás mío.
- ¿Qué pasa? ¡Quiero ver la sorpresa! –
- ¡Que ansiosa sos! – rió - Veni sentate por acá – caminamos unos pasos y me ayudo a sentarme, por ende saco sus manos de mis ojos, pero no los abrí – ahora recostate –
- ¿Para que? –
- Para que lo veas más directo –
- ¡¿Qué cosa?! –
- ¡Haceme caso! –
- Bueno, no me retes – reimos
Me acosté y sentí algo suave, era pasto. No se donde estaríamos pero me pareció que era algo interesante. Escuche unos ruidos no muy fuertes… nick se había recostado a mi lado.
- Podes abrirlos –
Le hice caso.
- No lo puedo creer – un paisaje se estrellas sobre un cielo negro y una luna llena de color plateado me dejaron cautivada
- ¿Es hermoso verdad? – me miro y me sonrió
- Si, muy hermoso – estaba impresionada – en la ciudad no se ven así –
- No, acá es diferente. La vista es mas amplia y todos los árboles que tenemos alrededor le dan un toque que lo hace único –
- Wow, que poético que sos – rió
- A veces me salen solas esas frases – se encogió de hombros y reimos.
Nos quedamos minutos mirando las estrellas sin hablar, hasta que escuchamos un ruido. Los dos levantamos la cabeza y nos apoyamos en los codos.
- ¿Escuchaste eso? –
- Si, estoy harta de estos ruidos –
- No debe ser nada, es solo el viento – se volvió a recostar y a mirar las estrellas.
Como el no le dio mucha importancia, decidí no hacer berrinches y me acosté de vuelta. Pero unos minutos después se volvió a escuchar.
- ¿De vuelta? – volvimos a levantar las cabeza y a mirar hacia todos lados.
- Nick – lo mire
- ¿Qué? – me miro
- Tengo miedo – lo mire insistente, para que me sacara de allí
- Ok, vamos, podemos venir en otro momento – me sonrió, se levanto y me ayudo a levantarme
Al regreso volvimos como habíamos ido, caminando uno al lado del otro, pero con la excepción de que a la vuelta no hablamos como a la ida. Solo nos quedamos callados, mirando el suelo para no tropezarnos con alguna rama o resbalarnos.
Cuando avanzamos un poco, el ruido volvió a tener presencia. Ahogue un grito y salte hacia donde se encontraba nick, lo abrase temblando y me di cuenta que el también lo hacia. Me abraso y respiro profundo.
- No debe ser nada – bajo la mirada para verme, ya que era un poco más alto que yo – tranquila, es solo un ruido –
- Ssi... pe-pero mu-muy fe-feo – rió y levante mi vista para verlo.
Realmente lo tenía muy cerca y eso me desorbitaba un poco, pero no estaba tan desorbitada como para darme cuenta de que se reía en un momento donde no había que reírse.
- ¿De que te reís? –
- Es que sos muy linda tartamudeando – de repente sentí un calor muy intenso en mis mejillas.
¿Cómo podía ser que hasta en un momento donde estoy asustadísima, pudiera hacer suspirar a mi corazón de esa manera?
- Y vos te ves muy lindo de cerca – sonreí, esta vez no me arrepentí, eso no lo decía mi lado desenfrenado, lo decía mi lado tranquilo, el consciente.
Y esa vez nick no me miro irónicamente, me miro con un deje de ternura y se puso colorado. No podía creer que había hecho que se pusiera colorado, realmente era un logro. Por lo que sabía, solo su madre podía hacerlo.
- Bueno, ya llegamos – pensé que solo decía eso para no tener que responder a mi frase, pero cuando deje de mirarlo y mire hacia delante me di cuenta que estábamos enfrente de nuestra cabaña.
De repente me acorde que todavía estaba abrazada a nick, así que lo solté para que podamos entrar.
Abrió la puerta y me tire en la cama, estaba exhaustada.
- ¿Vas a poder dormir después de todo ese terror que vivimos? – me miro riéndose
Lo fulmine con la mirada y me senté en la cama.
- Mira nick, yo soy una experta en dormirme rápido, así que no creo que sea un problema
- Ja, que bueno que seas experta, a mi me cuesta un poco dormirme – se saco la chaqueta
- ¿Queres que hoy me cambie en el baño? –
- No esta bien, a mi no me molesta, además ya descubrí los lugares donde puedo apoyar las cosas y eso, es todo mío el baño – me miro sonriendo
- Como quieras – le sonreí
