El bailarín. Parte 1.
Durante dos horas enteras nos quedamos escuchando al viejo. Terminó siendo bastante simpático, más allá de los gritos que pegaba. Nos mostró toda la información que poseía y todos llegamos a su misma conclusión, la leyenda era una mentira.
Volvimos riendo al campamento, total, no pasaba nada. Todo estaba bien, y todo gracias a Mark, que nos avisó sobre la biblioteca. Dai, Alf y Nick iban hablando entretenidos de Dios vaya a saber que cosa, así que aproveché el momento para agradecerle.
- Ey Mark - me acerqué a él ya que iba un poco mas adelante - gracias - le sonreí
El me devolvió la sonrisa un poco sonrojado.
- No fue nada -
- No enserio, realmente estábamos preocupados por esto, y después de que supimos todo lo que decía en la biblioteca, nos quedamos más tranquilos -
- Bueno, pero yo fui quien les dijo sobre la leyenda… no tendría que haber… -
- No - lo interrumpí - esta bien. Tu solo le comentaste algo a los chicos -
- Si, seguro -
Decidí no darle más vueltas al asunto y hablarle de otra cosa.
- Así que… ¿entraste este año al colegio? -
- No, voy con ustedes desde primer grado - dijo un poco avergonzado
- Oh, perdón - exclamé - creo que nunca me había dado cuenta -
- Si… no frecuentamos la misma gente -
- ¿Tan popular soy que no reconozco a mis propios compañeros? - bromeé y el rió
- No, pero la gente te conoce más de lo que crees -
- ¿Enserio? -
- Si, lo hacen. De hecho… yo te he notado mu… - en ese momento sentí una mano rodearme mi cintura
- ¿Y? ¿ahora estás tranquila linda? - preguntó Nick y me regaló una de sus seductoras sonrisas
Me dieron ganas de besarlo, pero Mark estaba a nuestro lado, así que no lo hice.
- Si, bastante - me abrazó por los hombros y yo me aferré a su cintura - ¿Qué me decías Mark? -
- Nada - contestó apenado - no tiene importancia - se metió las manos en los bolsillos y caminó más rápido.
Nick y yo nos quedamos atrás hablando, era tan tierno.
- ¡NO! - exclamé - sabes que no me gustan las sorpresas -
- Pero estoy preparando una para ti - hizo un puchero
- Ai, no me puedo resistir a tus pucheros - rió
- Entonces… a más tardar, en dos semanas tendrás tu sorpresa -
- Me muero por saber que es - dije emocionada - pero… ¿por qué tanto tiempo? -
- Porque cuesta organizarla hermosa - me besó
El miércoles por la mañana, mientras Dai y yo desayunábamos paso algo extraño. Alf entró por la puerta sonriendo y mostrando todos los dientes. Sabíamos que tenía un buen día. Comencé a mirarlo, siempre lo veía como un hermano, pero sus ojos celestes y su pelo colorado hacían una sinfonía con su cara, y no esta de más decir que se nota su bien formada espalda.
Cuando me di cuenta en lo que estaba pensando me dio un poco de asco, era como hacerle un estudio a Derek. Además creo que andaba en algo con Dai, o eso creía hasta ese día.
- Hola chicas - saludó cuando llego hasta donde estábamos sentadas
- Hola Alfie - le sonreí
- Hola Alf - dijo Dai y se puso colorada
Sin dejarme tiempo de procesarlo, Alf se inclinó un poco (ya que era alto) y le dio un beso en los labios a Dai. Luego se quedaron mirando un rato, hasta que notaron mi presencia, y se giraron a verme.
Mi cara estaba tan pálida que mis labios no se notaban, tenía la boca abierta y los ojos como platos. ¡No podía creerlo!. Era como ver a dos hermanos o a dos primos besándose. ¡Peor! A tus hermanos o a tus primos besándose.
- ¿De que me perdí? - pregunté impresionada
- Oh Clari, pensé que ya lo habías deducido - Dai me tomó la mano mientras Alf se sentaba a su lado
- Sabes que no soy buena para deducir esas cosas - me puse colorada y todos reímos - me parece bien que estén juntos - les sonreí - me parece perfecto, la cosa es que mis ojos se acostumbren y dejen de verlos como hermanos - volvimos a reír - bueno - dije - voy a buscar a Nick, hoy cuando me fui de la cabaña estaba dormido. Duerme bastante ese chico -
Los saludé y fui hacia la cabaña. Cuando camine unos metros sentí que alguien me tomaba suavemente del brazo, pensando que era Nick me di vuelta, pero no era el.
- Hola Mark - le sonreí
- Hola Clara - titubeo un poco, yo ya le iba a preguntar algo para matar el silencio, pero el habló antes - te quería preguntar si…
- Si… -
- Si querrías ir alguna vez a mi cabaña - creo que mi cara no lo ayudó mucho - digo… porque se que te interesó eso de la leyenda, y parece que te gustan los misterios… -
- Si, así es -
- Bueno, yo tengo miles de misterios almacenados en mi cabeza, y te los podría contar alguna vez, se que te gustarían -
- Ok - asentí emocionada - sería genial -
- Bueno… entonces no vemos. Que decís… ¿mañana después del almuerzo? -
- Seguro, mañana en tu cabaña - le sonreí
- Chao - me saludó con la mano
Saludándolo yo también me dirigí a mi cabaña. Cuando estaba por entrar escuché unos ruidos, parecía música que salía del interior de ella. Al acercarme más pude deducir que era una música movida, una mezcla de salsa y merengue.
Sin pensarlo dos veces, abrí la puerta de la cabaña. Y ahí lo encontré.
El bailarín. Parte 2.
Nick estaba con el pijama todavía puesto, con un pie adelante y el otro atrás. Movía la cintura de un lado a otro, y de vez en cuando la cabeza.
Largué una carcajada y él, colorado, levantó la cabeza, y cuando me vio me sonrió mostrándome todos sus dientes.
- Emm … ¿Qué hacías? - le pregunté en medio de las risas
- Estaba… bailando - dijo encogiéndose de hombros de una forma muy graciosa
- Jaja … lo haces muy bien - le dije y me acerqué a él
- En realidad… no. Y por eso estoy practicando -
- ¿Eh? - pregunté confundida
- Es que el otro día en el baile, me di cuenta que vos bailas muy bien, y yo soy de madera, entonces quiero aprender a bailar mejor - me sonrió
- Ay gracias - me sonrojé un poco por su comentario - es que, yo fui a toda clase de danzas cuando era chica, y bueno… solo sigo la música -
- ¿Podrías enseñarme? - preguntó con la cara iluminada
- Obvio - me abrazó
- Digamos… - dijo separándose un poco de mi y mirándome a los ojos - ¿mañana después del almuerzo? - hizo una de sus sonrisas seductoras que me derretían completamente
No. ¿Qué iba a decirle?. No podía decirle que me iría con Mark, se que no le iba a gustar. No le tiene mucha confianza a Mark, y seguro va a pensar mal. Tengo que inventar alguna excusa… ahora mismo.
- Eh, esta bien - ¿QUE? ¿POR QUE TENGO QUE RENDIRME SIEMPRE A EL?. Sonrió emocionado - ai perdón, no puedo -
- ¿Por? - preguntó preocupado
- Es que… - tengo que inventar una excusa, tengo que inventar una excusa - le prometí a Dai que iría con ella a dar una vuelta -
- Clari, esta bien, puede ser más tarde no hay problema - si hay problema, porque de verdad le prometí a Dai que iríamos a dar una vuelta, pero después de la merienda
- Ehm… pero vos sabes como es Dai -
- ¿Cómo? -
- Que le gusta que estemos juntas, somos muy apegadas y últimamente no tenemos mucho tiempo para estar juntas y cuando lo tenemos, lo queremos aprovechar bien - que mala que soy para mentir. ¡Dios!.
- Bueno, como quieras - me sonrió
- ¿No te enojas? - pregunté extrañada
- No… ¿por qué debería enojarme? - dijo desinteresado
No podía ser tan tierno. Era el mejor de los amigos.. O novios… o lo que sea que seamos.
- Ai gracias, es muy tierno de tu parte - le sonreí
- No, vos sos la tierna - se acercó a mi y me tomó por el mentón
No pude decir nada, además, no tenía que hablar en ese momento, lo arruinaría. El tan solo contacto de nuestros ojos y su mano rozándome la cara eran una sinfonía para mi corazón. De un momento para el otro y sin previo aviso Nick me atrajo hacia el y me dio otro de sus increíbles besos.
Luego de separarnos, como siempre, me costó reaccionar un poco, pero a el no parecía pasarle eso. Me impresionaba su seriedad, su poca demostración de emoción. Aunque sabía que por dentro estaría igual que yo, con el corazón saltando por todo el tórax.
- Me shockeas… ¿lo sabías? - le dije pícara
- Si lo sabía - sonrió seductor
- Tonto - le dije y le di un golpecito en el hombro
Rió y me miró, yo no lo pude aguantar y largué unas carcajadas.
- Me encanta besarte - dijo luego de un rato, yo me sonrojé notablemente, podía sentir el calor en mis mejillas
Nunca nadie me había dicho cosas tan hermosas, como lo hacía él. Nunca nadie me había besado como lo hacía él. Nunca nadie me hizo estremecer como lo hacía él. Nunca hubo nadie como él.
- Tus labios son tan… - y seguía, me derretía cada vez que hacía eso. Corrió su mirada de mis ojos y por un momento sentí un vacío, hasta que situó sus pupilas en mis labios - perfectos. Me complementan totalmente -
No podía contestar a algo así, no sabría que decir. Seguramente nunca podría decir algo tan lindo como lo que dice él, pero por lo menos lo intentaría.
- No hay manera de resistirte definitivamente - rió y pegó su frente a la mía - tu me complementas totalmente, es como si nuestros corazones formaran un círculo perfecto, un círculo solo nuestro, donde nadie más podría entrar, donde nadie podría molestar -
- Me encantaría que fuera así… - me tomó por la cintura - y perdón por cortar este momento, pero a decir verdad - escuché un gruñido y deduje que vendría de su estómago - tengo muchas hambre - reímos a carcajadas
- Oh cierto - dije - te venía a buscar para que vayas a desayunar - lo tomé de la mano y riendo nos fuimos al comedor.
