Disclaimer: Los personajes no nos pertenecen, son de Stephenie Meyer. La historia es original de esta cuenta y sus autoras.
"Un golpe del destino"
Capítulo 2: Mudanza.
Estaba profundamente sumergida en mi sueño cuando sentí que alguien movía mi cuerpo levemente y decía que me despertara.
"No mamá, no quiero ir al instituto" –Murmuré, sin abrir mis ojos. Cuanto me disgusta que me despierten cuando estoy en mitad de mi sueño.
"Bella… ¿Supéralo si?, no soy tu mamá, ni tampoco vas a ningún instituto" –Me dijo una voz que conocía perfectamente bien.
Abrí los ojos levemente y vi que los pasajeros iban caminando por el pasillo, pude suponer que ya habíamos llegado.
"Bella termina de despertar. Sólo tenemos 5 minutos para salir, además tenemos que buscar el equipaje" –Al escuchar eso me levanté bruscamente y me pegué con el techo del avión. –"Ouch, eso dolió" –Exclamé. Instantáneamente me llevé las manos a la cabeza. Creo que eso me dejaría un chichón.
"Ok Bella, realmente voy a tener que grabarte cada mañana" –Dijo Jacob riéndose de mí.
"Qué gracioso Jacob. Mueve tu trasero, necesitamos irnos" –Se levantó del asiento. Claro… no lo hizo de la misma manera que yo.
Caminamos hasta la salida. El aeropuerto de New York es gigantesco, había muchísima gente, pero logramos localizar donde estaba nuestro equipaje. Los fuimos a buscar y salimos de allí.
Al salir del aeropuerto tomamos un taxi. Jacob se encargó de dar la dirección del departamento donde viviríamos, sin embargo, no presté mucha atención, mantenía la vista fija en los edificios gigantescos que veía através de las ventanas del auto. Todo era tan distinto; el tráfico, las calles, la gente. Esto era lo que yo merecía, me encantaba este lugar, sin duda alguna seria la experiencia más grata que podía vivir.
Después de un buen rato de viaje, el taxi nos dejó en frente de un enorme edificio con piedras negras, lucía muy bien. Contemplé con mejor detalle la fachada, era hermosa y moderna. Jacob sacó nuestras maletas del automóvil mientras yo miraba todo a nuestro alrededor, estaba completamente fascinada, esto no se comparaba con Forks. Miré a Jake atónita y él me respondió con una sonrisa. Podía ver claramente en su rostro que se sentía de la misma forma que yo. La estancia por dentro era magnífica, no había otra palabra para describirla. Las paredes eran de un color blanco, los muebles eran de cuero negro, estaba completamente equilibrado con colores neutros que encajaba perfectamente con la infraestructura.
"¡¡Wow!!" –Dije, admirando cada detalle –"Esto es hermoso"
"Realmente lo es, es sorprendente. Nunca había visto algo así" –Contestó Jake. Era obvio. ¿Cómo ver algo así si nunca salíamos del pueblo? Mínimo viajábamos a Port Ángeles que, por cierto, también era pueblo, comparado con esto.
"Bueno, subamos a nuestro departamento" –Dije, enfatizando la palabra 'nuestro', y Jacob se carcajeó. A veces me daba la impresión que yo era su payaso personal o algo así.
El señor que estaba parado en la recepción del edificio, nos dijo que nos podía ayudar y le dijimos que sí. Tomó dos de nuestras maletas y entre Jacob y yo las demás.
Nos dirigimos hacia el ascensor. Esperamos que abriera y entramos en él. Pulsé el botón del piso 18, ese era el piso que nos correspondía. Me estremecí al darme cuenta que estábamos entre los últimos pisos ya que el edificio contaba con 22. A veces soy tan torpe… me preocupaba que quizá me callera por el balcón o algo parecido. Al pensar esto, solté una risita y Jacob me dio una mirada en forma de pregunta y yo le hice señas de que no era nada.
La verdad odiaba los ascensores, siempre he tenido la sensación de que voy a quedar encerrada en ese aparato para siempre o que al cerrar las puertas me va a aplastar. Les tengo mucho miedo en realidad, claustrofobia o algo de eso. Cerré los ojos y conté mentalmente hasta treinta, cuando terminé los abrí y ya estábamos llegando a nuestro piso. Tengo que darle crédito a estos aparatos, son completamente veloces, pero igual es un temor que no supero, si fuera por mí subiría por las escaleras pero en vista de que son tantos pisos y no quiero sufrir dolores musculares, hay que acudir al hermoso ascensor.
"Pues. Según lo que tienen allí, este es su departamento, señores" –Dijo el señor que nos ayudaba, mientras señalaba con las manos una puerta negra.
"Gracias, señor... ehm…" –Dije, tratando de ser amable, pero no sabía cómo era su nombre.
"Mi nombre es Harry, señorita y estoy a sus servicios, cualquier cosa que necesiten, no duden en que los puedo ayudar" –Dijo amablemente, mientras dejaba las maletas en el piso.
"Gracias, Harry" –Dijo Jacob, le dio una propina y se fue.
"Bueno Bella, te presento nuestro departamento" –Me dijo Jacob, haciendo un gesto con las manos.
"¿Y qué estás esperando que no abres?" –Dije, mientras le quitaba las llaves de las manos.
"La paciencia es una virtud" –Canturreó –"La curiosidad mató al gato" –Dijo alegremente.
"Jacob" –Dije, seriamente –"¿Vas a callarte?, no consigo la llave correcta" –Dije algo exasperada, la verdad es que no tenia paciencia y me estaba muriendo de la curiosidad por ver lo que había allí dentro.
"Bella, ¿te puedes calmar?, dame las llaves" –Me dijo en un intento de calmar mi desesperación. Cedí, le devolví el manojo, y mi amigo encontró la llave correcta en menos de 5 segundos. No dudo en echarme en cara que era mucho más astuto solo por encontrar una estúpida llave.
Al entrar al departamento, creí que iba a morir de un paro cardiaco. Cuando mire la sala, estaba atónita, esto era pasarse de la raya. ¡Oh dios!
"Bella hermosa, ¿te recojo la baba?" –Me preguntó Jacob, como quien no quiere la cosa, como si fuera la pregunta mas obvia del mundo, debo recordarle acerca del pegoste en mi hombro.
Lo miré mal.
"Hazlo. De todas formas, ahora te toca a ti ¿no?" –Dije con el mismo tono en el que él me hablo.
"Estaba sumido en la inconsciencia" –Dijo restándole importancia –"Olvida mi comentario, este depa es demasiado ¡guay!, lo imagine un poco mas pequeño pero es enorme"
"Eso es quedarse corto, mira la Tv, los muebles, las cortinas. Jamás me lo habría imaginado de esta forma, ¡¡es perfecto!!" –Empecé a gritar de la emoción, me atrapó entre sus brazos y me alzó, de repente me encontraba dando vueltas en los brazos de Jacob.
"Jake para, para" –Dije riéndome, la verdad ya no podía más –"Ah para, que me estoy mareando"
"Ok, ok, está bien, no quiero que me vomites encima" –Dijo riendo, le empujé el hombro juguetonamente, y terminamos riendo juntos.
"Al fin obtuvimos lo que queríamos Jake y estoy muy contenta por ello. Esto es algo completamente nuevo para los dos, así que no dudes en contarme cualquier cosa, aquí solo estamos tu y yo. Ah y de antemano te digo que no dejare que cocines, no quiero que los primeros días que este aquí tenga que ir al hospital por intoxicación" –Dije en tono burlón.
"Está bien Bella, de igual forma te pido hagas lo mismo conmigo, de ahora en adelante solo nos tenemos a nosotros mismos, así que cuenta conmigo como lo has hecho siempre. En cuanto a cocinar… no lo haré, si quieres tampoco lavo ni limpio" –Dijo, con una ancha sonrisa que yo le respondí y agregue:
"Ok Jacob, dije claramente 'co-ci-nar', nadie hablo de lavar o limpiar. En tal caso no voy a lavar tus pendas intimas eso seria realmente asqueroso tu tienes tus manitas, mi amor, así que harás algo por la patria… y por tu vida" –
"Está bien mi señor" –Dijo imitando voz de soldado –"Lo que usted ordene"
"Bien, vamos a terminar de ver el departamento" –Le señale con la mano el pasillo que teníamos en frente –"Quiero ver mi habitación"
En este punto del asunto, todavía nos encontrábamos parados en la puerta del departamento con cara de lentos. Caminamos hasta las habitaciones, pasando por la sala y el comedor, adornados de una forma tan elegante y linda que nunca me imaginé que podía existir algo así. Me dirigí a la última habitación del pasillo, la que daba al frente del edificio y cuando entré casi morí. La cama era tan grande, que podría dormir con Jake y dejar espacio para 2 personas más. Estaba adornada en torno al color azul. Cortinas azules, cubrecamas azules, almohadas azules, hasta la pequeña lámpara que había en la mesita de noche era azul. Definitivamente esta sería mi habitación.
"¡Jacob!" –Grité –"Quiero esta" –dije, cuando llegó hasta donde estaba.
"Wow, aquella es verde. Y la del otro lado es como un amarillo pastel… Oh, y del otro lado hay una naranja, pero solo los accesorios… Este depa es lo máximo Bella." –Dijo Jacob, contemplando la habitación azul con los ojos abiertos como platos.
"Quiero esta" –Repetí. El me miró fijamente. –"Sí Jacob, lo sé" –Dije antes de que me empezara a reprochar por mi absurda obsesión con lo azul. No había mencionado esa parte de mi vida pero amo el azul.
"Sí, Bella. Supe que sería así cuando la vi" –Me dijo esto y se fue.
Personalmente lo único que quería era dormir, pero no podía hacer eso ahora. Salí de la habitación y me dirigí hacia el salón, donde Jacob había puesto las maletas. Agarré las mías y me las llevé a mi habitación. Cuando abrí el closet, pude apreciar mejor lo inmenso que era. Era casi del tamaño del baño, pero cuando entre, el baño era aun mas grande y había una puerta, que supuse era la comunicación con el otro cuarto. Me comió la curiosidad y abrí la puerta, era la habitación verde. Era igual de hermosa que la mía.
Jacob supuestamente se había instalado en la naranja, que quedaba al otro lado del pasillo…. Luego los otros inquilinos escogerían entre las otras dos.
Cerré la puerta y volví a mi habitación, monté las maletas encima de la cama y empecé a sacar todas mis cosas… Fui acomodando la ropa en los cajones y mis cosas personales entre el baño y el tocador que había en el cuarto (N/A: Aquí se dice peinadora xD). Luego de una hora, cuando terminé de acomodar todo, me dirigí a la habitación de Jacob, lo encontré con todas las maletas en el piso y tumbado en la cama babeando… Y, era la hora de mi venganza. Fui a la cocina y agarré un vaso de la alacena, lo llene de agua y le eché hielos, muchos hielos… Cuando el agua estaba helada, fui al cuarto de Jacob de nuevo y me encontré con algo mejor para mí; se había puesto boca arriba, con la cabeza tirada afuera de la cama, así no se mojaría la cama si no él. ¡Mucho mejor!
Me acerqué y le suavicé la mejilla… Con voz melosa dije: "Aquí tienes hermoso… JACOB" grité su nombre y cuando se paró sobresaltado le tiré el agua encima. Estaba helada, pero se lo merecía. Salí corriendo, a sabiendas de que me iba a perseguir por toda la casa no sé para qué, porque me lo debía.
"Espera que te agarre" –Me dijo, sacudiéndose el cuello de la franela.
Lo dejé ahí parado en el medio del pasillo quitándose la franela, pero me miró con cara de perrito triste y antes de cerrar la puerta salí.
"Ok, hazme lo que quieras" –Abrí los brazos en señal de darme por vencida –"Aunque sabes que te lo merecías, te dije que me vengaría por cómo me despertaste así que no deberías hacerme nada, ni yo tampoco debería recibirlo. Así que…" –Jacob se fue acercando lentamente hasta donde yo estaba –"Así que técnicamente…" –Pasos más lentos y más largos –"Técnicamente estamos a mano" –Pude terminar de decir.
Ya estaba muy cerca de mí, así que salí corriendo de nuevo pero esta vez me atrapó con sus enormes brazos y me tiró en el piso debajo de él. Me empezó a hacer cosquillas y yo le suplicaba que me dejara, que ya no podía respirar, pero él siguió, hasta que prácticamente me puse a llorar riéndome. Fue terrible… Pero no podía esperar otra cosa de él.
"Ya Jacob, ya, estoy hablando en serio, ya no da risa, ya me duelen las costillas. ¡¡YAAAAAA Jacooooob!!…" –Grité y supliqué, hasta que por fin me soltó y me paré corriendo.
"Ahora vas a pensar bien la próxima vez que te metas conmigo" –Dijo, recogiendo su franela del piso del comedor.
"Uy si mira que miedo" –Dije, un poco molesta. Ya me dolían las costillas y el estómago.
Entré en mi cuarto y di un portazo nada normal. Me tiré en la cama a mirar el techo que también era muy sofisticado, tenía detalles de yeso. Al rato, Jacob tocó la puerta.
"¿Puedo entrar?" –Preguntó desde afuera.
"Sí, Jake, entra" –Le respondí, sentándome en la cama.
"Lo siento, sólo jugaba" –Se sentó a mi lado y me rodeó con el brazo.
"No te preocupes Jake, sabes que estoy media loca" –Me acosté en la cama y él me siguió. En un momento estábamos acostados uno al lado del otro.
"Todo esto es hermoso" –Dijo.
"Sí, tienes razón. Nunca había imaginado algo así" –Le dije yo a él.
"Bella, te quiero amiga. Gracias por soportarme y por estar siempre conmigo. Eres muy especial para mi" –En tono de verdadero agradecimiento soltó esas palabras.
"Yo también te quiero Jake, y ¿Qué sería yo sin ti? Sabes que nada" –Respondí, cerré los ojos y me quedé un buen rato así.
"Bella, vamos, vamos, no te duermas allí. Hagamos algo. Ash, que asco, no he acomodado mis cosas" –Se lamentó.
"Vamos, yo te ayudo a acomodarlas. La verdad ahorita estoy muy cansada para cocinar. No sé si quieres podemos pedir pizza o salir a comer por aquí cerca. Debemos empezar a conocer la ciudad, Jake" –Nos paramos de mi cama y nos dirigimos a su habitación.
Le ayudé a guardar toda su ropa y sus cosas y me fui a bañar. Me vestí y salimos del departamento. Caminando por las calles encontramos un Subway y allí entramos a comer. Estuvimos un buen rato hablando sobre muchas cosas. Cuando terminamos de comer, todavía no era muy tarde. Este realmente había sido el día más largo de mi vida. Ya me encontraba realmente exhausta. Pero mañana sería otro día, un día nuevo. Salimos del restaurante y caminamos –ahora más lento– hacia nuestro edificio.
Cuando entramos, el señor Harry estaba parado detrás del mostrador.
"Buenas noches, señores… El dueño del departamento estuvo aquí hace un rato, me dijo que les informara de que mañana vienen a mudarse sus nuevos compañeros. Llegarán a eso de las 11 de la mañana. No deben preocuparse por nada, ellos tendrán sus llaves al igual que ustedes, solo debía informarles" –Nos dijo Harry.
"Gracias Harry, quizá mañana no estemos aquí a esa hora pero de todas formas es importante saberlo" –Le contesté amablemente.
"Sí Harry, gracias. Nos vemos luego" –Añadió Jacob.
Me paso el brazo por el hombro porque tenía frío y subimos al ascensor.
"¿Tú qué piensas de eso de tener compañía? ¿No crees que será raro?" –Me preguntó Jacob.
"En efecto" –Comencé –"Pero no nos podemos quejar Jacob, es un depa demasiado ¡guay! Como dices tú y es más fácil pagarlo entre los cuatro" –culminé. Y tenía razón, el departamento era carísimo, por eso aceptamos vivir con dos desconocidos universitarios, porque queríamos vivir en un buen lugar y no en cualquier cuchitril.
"Tienes razón, pero no deja de ser extraño… No conocemos a esa gente. No sabemos como son, Bella" –Dijo en tono preocupado.
"Lo sé Jacob pero nunca sabes con quién te encuentras, sí por no conocerlos de antes es la cosa, entonces deberíamos desconfiar de todo mundo y nunca conoceríamos a nadie Jacob Black, usa la cabeza por dios" –dije sarcásticamente.
"Ah pues viéndolo así tienes razón…" –Bajamos del ascensor.
"Siempre la tengo" –Terminé diciendo. Abrí la puerta del departamento y entramos.
"Voy a ver que hay en la tele. ¿Quieres venir conmigo?" –Me preguntó Jacob mientras se dirigía al salón a ver la tv gigante que estaba allí.
"No, Jake. Estoy cansadísima. Ya tengo mucho sueño. Nos vemos mañana" –Me despedí de él con un abrazo y me fui a mi habitación.
Saqué mi pijama del cajón y me dirigí al baño. Me cambie la ropa y me recogí el pelo en una coleta alta… Me lavé la cara, me quité el maquillaje y ya estaba lista para irme a dormir. Guardé todas las cosas de nuevo y me fui a la cama. Ahora que estaba tan cansada, la cama se sentía como un lecho de flores… Y apenas pegué la cabeza a la almohada me quedé dormida.
Al día siguiente, me desperté temprano. Debía salir a comprar comida para el departamento y otras cosas personales. Me peiné y salí de la habitación, cuando llegué a la cocina me encontré con Jacob.
"No puede ser. ¿Tú a esta hora?… ¡Milagro!" –Dije burlándome de él.
"Vine a beber agua, ¿no ves?" –Removió el vaso en su mano.
"Bien, mejor que estés despierto. Deberíamos ir a comprar las cosas que hacen falta" –Dije.
"Ay Bella, ya suenas como mi padre. Mejor nos sentamos en el grande y cómodo mueble que esta frente al televisor y vemos una buena película" –Me invitó Jacob.
"Bueno, está bien, pero en la tarde tenemos que ir al súper" –Le reproché.
"Sí, sí, señora Swan, lo que usted diga. Venga" –Me jaló por el brazo hasta el sofá negro y allí nos sentamos.
Puso una película de terror. Lo sé… ¿Quién ve películas de terror en la mañana? Ok, yo. Convencida por el tonto de Jake.
Después de unos cuantos gritos por mi parte, cuando la película ya estaba por terminar y todo lo espantoso había pasado tocaron el timbre. Debían ser los nuevos inquilinos. Fui y cuando abrí la puerta me encontré con el rostro más hermoso que había visto en mi vida.
"Hola" –Dijo una voz aterciopelada.
La historia es escrita por dos personas: Mariannys y Andrea!
Mariannys: bueno mis twilighters graciias x los reviews que he recibido grax x el apoyo! Aka tiienen el 2do cap esperoo qee les guste besos (k)
Andrea: Holaa; volvimos.. jaja sé que nos extrañaron ¬¬ xD Bueno espero que les guste el capítulo. Esta vez es mucho mas largo... Gracias por los reviews y por la aceptación del fic. Se les quiere.. Besos a todas.
Nota:Nos tardamos en actualizar chicas, pero mejor tarde qe nunca. :) Besotes!
Dejen un review si les gustó... Es nuestra paga por escribir!
VampiBesos... Mariis y Andrea :)
