en el capitulo pasado de mi creación fue Estalgron, así que espero que les haya gustado, por otra parte que pasara con Link?, encontrara al fin lo que anhela?, volverá a ver a Saria algún día?, que es la maldición que le dejaron y como le afecta? terminare el maldito juego del Oracle of Season ?, esto y más en el próximo capitulo...que de hecho...aquí esta...jajajajaja, en fin me da pereza hacer previews en los capítulos pasados, así que las tonteras que deba decir las diré al principio de los fics...jejeje, espero pronto hacer un fic de Naruto, y uno de Megaman X, pero obviamente terminare este primero..n.n, así que me alegro y aquí esta el siguiente...A le doy las gracias a Katsura-chan por ayudarme a subir los fics...Pura Vida y Gracias...n.n

Capitulo 2. El rancho Lon Lon

Link siguió caminando, sin rumbo definido por el vasto campo de Hyrule, y aunque caminaba reanimado, no tenía ni idea de a qué lugar podría llegar.

Vio algunos árboles frutales cerca de donde ahora se encontraba, y decidió comer algo, y descansar por un momento bajo la sombra de estos últimos. Link luego de comer un poco de fruta, decidió tomar una siesta y dejando su escudo y espada de lado, se puso su gorro sobre la cara y se durmió por algunos instantes.

Después de unos cuantos minutos de haber conciliado el sueño, una gran carreta que pasaba por ahí, saco a Link de su sueño, este despertó y miro al que conducía la carreta. No logro ver bien el personaje que pasaba, pero aun así decidió levantarse y pedirle que lo llevara a la ciudad más cercana.

-He…disculpe- dijo un tanto nervioso- ¿Sería tan amable de llevarme a una ciudad cercana?

El conductor lo miro, y solamente sonrió, Link solo quedo expectante ante la respuesta, de un hombre bajo de bigote divertido, una gran nariz, y una mirada amable, aunque un tanto adormecida.

-Bien chico, si quieres te puedo llevar, pero el inconveniente es que vengo de un pueblo, y me dirijo hacia mi rancho.

-No importa señor, la verdad no tengo donde quedarme, si quiere le sirvo como mano de obra, y a cambio usted me da un lugar donde quedarme…

El hombre regordete de mirada chistosa, barba y bigotes, sin cabello alguno en su cabeza, y una sonrisa siempre visible en su rostro lo miro, algo inseguro, pero con un corazón bondadoso opto, por darle una oportunidad al chico que tenía en frente.

-De acuerdo niño, súbete aquí con migo, te llevare a mi rancho.

-¡Gracias señor!-contesto Link con alegría por su tan buena suerte.- a propósito señor… ¿Cuál es su nombre?

-Talon.

-¿Talon?... creo haber oído ese nombre en algún lado- Link se subió en la carreta mientras intentaba recordar.

-Es probable, soy el propietario del rancho Lon Lon, el rancho con la mejor leche en todo Hyrule.

-¡¿El rancho Lon Lon, conozco ese rancho, estuve ahí hace mucho tiempo, cuando era niño.

-Entonces probablemente sabes sobre nuestra fama, y la calidad de productos que ofrecemos- Talon sonrió ante el emocionado joven que iba a su lado.

-Cambiando de tema hijo ¿Cuál es tú nombre?

-¿Mi nombre?... a si pues… disculpe usted… señor Talon, mi nombre es Link.

-Pues mucho gusto Link, vas a ver que te va a encantar todo lo que tenemos en el rancho.

-Así lo espero señor.

Los dos viajeros, ahora en confianza hablaban animadamente sobre caballos, vacas y leche, mientras de vez en cuando Link se agarraba de algún lado para evitar caerse de la carreta que pasaba en constante movimiento. Al cabo de treinta minutos de viaje al fin se comenzó a divisar el gran rancho. Link visiblemente emocionado, se cayó de la carreta por estar saltando en ella como si aun fuese un niño.

-¡Auch!...eso dolió-Link se levantaba mientras Talon se reía del caído héroe.

Link de buen ánimo, se volvió a montar en la carreta y continuaron su viaje hacia el rancho sin ningún otro percance.

Cuando al fin se encontraron en el Rancho, Link bajo de la carreta y tomo sus pertenencias, y viendo todo a su alrededor, varios recuerdos volvieron a su mente.

Recuerdo Rápido

-Que rancho más grande ¿estás segura de que aquí es donde tienes que ir? – interrogo el niño de verde a una yegua rojiza que andaba junto a él.

El animal solamente asintió con la cabeza y luego relinchó.

El niño y el pequeño animal caminaron por el rancho y entraron en este, viendo gran cantidad de ganado, y muchos caballos en un corral.

Recuerdo Rápido

Entraron al rancho, ambos montados en la carreta, Link mantenía su espada y escudo cerca de él, aunque algo le decía que no los iba a utilizar mucho por el momento.

Al entrar noto una gran casa de dos plantas al lado izquierdo del rancho, un establo al lado derecho, un gran corral en medio de todo por donde andaban varios caballos, y un gran granero al fondo.

Gallinas, caballos y vacas, eran los animales que abundaban por todos lados, que fascinaban los ojos del joven sorprendido y notablemente alegre con volver a ver estos animales, que para Talon eran demasiado corrientes.

- Si quieres puedes dejar tus cosas en una habitación de la casa, luego Malon te ayudara a empezar con los labores – Dijo Talon amable.

- ¿Malon? –pregunto Link, algo confundido pero familiarizado con el nombre.

-Si Malon, mi hija… ¡ha es cierto, tú no la conoces, pero lo harás cuando llegue al rancho.

-De acuerdo señor, y gracias.

Link y Talon sonrieron, luego el joven muchacho recogió sus pocas pertenencias y se dirigió hacia la habitación estipulada por Talon, por lo que dejo sus pertenencias, y se tiró en la cama a pensar.

Pensamientos le pasaron por su cabeza, durante casi toda la noche, hasta que logro conciliar el sueño. Pensamientos profundos de cómo iba a ser su nuevo estilo de vida, un estilo de vida más tranquilo rodeado de gente amable y amistosos animales, todo el día haciendo entregas de leche y ganado, cabalgar y cuidar a los hermosos rocines que estaban en el establo, y compartir con aquella chica que desde hace tiempo ya no veía, y aunque ya casi no recordaba nada de ella, tenia presente sus rojizos cabellos largos, y aquella hermosa melodía que había resonado en su cabeza desde que entro al rancho.

Durmió plácidamente, con pequeños grillos, tocando sus melodías en las ventanas, algunas vacas mugiendo de vez en cuando, mientras los caballos relinchaban rara vez, ya que también guardaban reposo. La noche paso lenta y tranquila, sin ninguna molestia, todo era tal y como lo quería Link, al fin una vida normal.

Al comenzar el amanecer los gallos cantaron, en forma de despertador, y todos en el rancho se levantaban alegremente para comenzar sus deberes, todos excepto Link, el cual aun durmiendo sin ninguna preocupación, seguía con los ojos cerrados, y bastante tranquilo, teniendo así oídos sordos al sonoro canto de las aves que anunciaban el alba.

Algunos nuevos inquilinos del rancho, pues al parecer ha crecido un poco desde la primera visita de Link a ese lugar. Un par de mujeres llamadas Erien y Lethien comenzaban sus labores con las gallinas, mientras que Ingo, el hermano de Talon, fue a ver las vacas, y el generoso regordete de Talon, subía las escaleras de una casa antigua, que en su sala estaba adornada con flores, una mesa en el medio rodeada de sillones, más adelante una pequeña cocina alimentada por leña seca, en donde Erien, generalmente hacia la comida para todos, la casa también tenía una pequeña lavandería, donde cada miembro del rancho lavaba su ropa a mano, pero de vez en cuando el vagabundo de Talon, no realizaba esa labor por lo que frecuentemente Malon debía encargarse de esa tarea.

En el piso de arriba estaban todas las habitaciones, en las cuales dormían Talon e Ingo en una, Erien y Lethien en otra, y sobraba otra habitación, precisamente la de Malon, la cual es en la que duerme nuestro caballero errante.

Talon subió finalmente las escaleras y entro sonriente a el cuarto donde dormía el joven guerrero, viéndolo tan dormido decidió jugarle una pequeña broma, echándole el agua de un pequeño recipiente en la cara, a la reacción de Link fue un brusco salto pidiendo auxilio de que se ahogaba, mientras Talon se revolcaba en el suelo de las carcajadas que no podía contener.

-¿Qué rayos está pasando aquí? – interrogo el chico mojado, aun bastante sorprendido con lo que le había ocurrido.

-No…nada…solo…que…jajajajajajajaja…-reía Talon como loco, mientras veía a su joven huésped algo enfadado, y desconcertado.- No nada…jajaja…solo que vine…a despertarte…jajajaja.

Así siguió por un rato Talon, revolcándose en el suelo de la habitación, mientras miraba a Link, haciéndole ojos de quererle matar.

-Bien…pues gracias por despertarme…-Respondió finalmente el joven algo malhumorado con la broma.

-No te lo tomes a mal hijo, solo quería bromear un poco, es todo… ¿Dónde está tu sentido del humor? –replico el hombre regordete, mientras recuperaba el aliento.

Link resignado de una vez por todas, decidió encogerse de hombros y sonreír un poco, y levantándose, se puso las botas y el gorro, y salió de la casa junto con Talon. Ambos fuera ya en medio del rancho, Talon, comenzó a explicarle a Link el oficio que realizaría por los próximos días, mientras el joven escuchaba atentamente, y luego practicaba. Así pasaron la mayor parte del día, Talon enseñando los deberes que debería realizar más adelante.

Luego de un pequeño almuerzo, Link decidió pasear un rato por el rancho, pues sus deberes comenzarían hasta el día siguiente. Mientras caminaba, interactuaba con los otros compañeros de trabajo.

Al llegar al establo, se encontró con Ingo, el cual cepillaba algunas vacas, mientras se quejaba sobre lo tedioso del trabajo.

-Disculpe…soy Link…soy nuevo en el rancho mucho gusto – dijo el caballero del tiempo amablemente.

-Con que tú eres el nuevo inquilino…-Ingo lo observo por un momento- nada mal, por lo menos esta vez el idiota de Talon trajo a alguien que sirviera para algo.

-¿A qué se refiere con eso?

-Pues a que el bondadoso de Talon, ayuda a todo el imbécil que se cruza en su camino, lo trae aquí al rancho, lo alimenta y le ofrece trabajo, pero todos los inútiles que trae siempre se van con el pretexto de que nunca quisieron la ayuda de nadie, y que el trabajo que realizan es demasiado aburrido.

-Pues yo no, yo vengo en busca de una vida normal, con un trabajo y todo como cualquier chico en el mundo.

-¿A qué te refieres con vida normal?

-Pues… no a nada…larga historia…-sonrío nervioso el chico de verde.

Ingo lo miro de reojo, luego tomo de nuevo el cepillo y siguió con su labor sin darle mucha importancia al joven que tenia al lado, su cara de pocos amigos, un hombre serio y dedicado, de unos bigotes largos y castaños, contextura delgada, y con la mayor parte del tiempo el ceño fruncido. De repente se detuvo de nuevo y vio al chico una vez más pero detenidamente.

-¿Te vas a quedar ahí observando o ayudaras a un viejo como yo?-le dijo Ingo de mala manera.

-Sí…sí señor…-dijo Link con un nudo en la garganta.

Link, se puso a cuidar una de las vacas cercanas, con instrucciones gritadas del nuevo jefe malhumorado. Hacia tal y como le pedía Ingo, para dar buena impresión, poniendo todo su esmero y cuidando cada detalle, lastimosamente el mal genio de Ingo, hacia que por el más mínimo error se ganara una gritada de primera clase, con golpes en la cabeza incluidos.

-Bueno, la verdad no lo haces tan mal chico. ¿Es la primera vez que realizas este trabajo?

-Sí señor.

-Bien, lo haces bien, a pesar de todos tus estúpidos errores… cambiando de tema, estas aquí por qué quieres una vida normal, me dijiste ¿cierto?

-Hem… he sí señor, pero es una historia larga, muy fantasiosa, no creo que le guste oírla…

-Tienes razón no me gustaría, pero dime ¿con que intención estas aquí en el rancho ¿O acaso es que quieres quitarle el rancho más famoso en Hyrule, a mi hermano Talon?

-Pues no señor, vengo con la intención que mencione, una vida normal es todo lo que quiero; conocer gente hacer amigos trabajar como cualquier otro muchacho, y tal vez viajar algún día tranquilamente por Hyrule.

Ingo lo miro algo desconfiado, una mirada asesina, que a Link no le importo del todo, y ante tal indiferencia, Ingo se colerizo bastante, pero prefirió quedarse callado, y mirar como seguía trabajando el chico.

Así pasaron un par de horas, hasta que Ingo dejo ir a Link, a seguir su reconocimiento del terreno. Ingo siguió quejándose de su mala suerte, y de por qué debía seguir con este horrible trabajo.

Link siguió caminando hasta llegar al gallinero, donde Erien cuidaba las gallinas y Lethien recogía los huevos del día. Las dos mujeres jóvenes con menos de 30 años aun, no notaron la presencia del chico,

-Buenas tardes-dijo Link con una sonrisa dibujada en el rostro.

-Buenas tardes- respondió Erien. Ella era una mujer de 28 años, no era del todo delgada, pero tampoco robusta, parecía una persona amable y trabajadora, sus ropas de colores amarillo pálido y una chaqueta de cuero. Cabello oscuro y ojos claros, eran las características de la mujer que se encontraba frente a Link.

-Buenas- respondió Lethien un poco menos calurosa, ya que estaba algo ataviada con las gallinas. Lethien era un poco más baja que Erien, tenía ya casi los 29 años, su cara un poco más redonda, y su figura rellena. Llevaba con si una ropa parecida a la de su compañera, su cabello recogido con una cola, este era de color claro, sus ojos verdes y cara de buena persona, pero ahora estaba muy ocupada como para ser amable.

-¿Quieren que les ayude?, podría serles de utilidad, pero deberán enseñarme lo que debo hacer.

-De acuerdo, podemos empezar con el manejo de las gallinas- contesto Erien.

Comenzaron a realizar las tareas para cuidar a las gallinas, Link aprendiendo de buena gana y Erien, enseñándole con buen ánimo mientras Lethien caminaba atareada de un lado a otro en persecución de las gallinas.

Así pasaron por algunos minutos, más aprendiendo los cuidados básicos de los pequeños emplumados.

Link, finalmente al atardecer, llego al corral y donde corrían los rocines de un lado al otro, casi con total libertad. Link entro y recordó nuevamente su pasado, esta vez cuando entrego a la pequeña yegua que en algún momento fue su compañera.

Recuerdo Rápido

-Disculpa… este caballito es de este lugar, según creo…

-¡Sí!- respondió una pequeña niña de cabellos rojos con vestido largo, que tarareaba una canción- Sí es Epona, una yegua del rancho, gracias por encontrarla, me tenía preocupada.

-De nada, la encontré en la llanura y pensé que podía ser de este rancho, por lo que la traje- respondió el niño vestido de verde.

-¿No eres de por aquí cierto?, vistes diferente… ¡ah sí!, te conocí en el castillo aquel día que esperaba a mi padre…eres el chico del hada no es así?

-He…si creo que tienes razón… mi nombre es Link…mucho gusto…

-Mi nombre es…

Recuerdo Rápido

Link volvió a la realidad, sabía que realmente había estado ahí antes, y fue gracias a la yegua que una vez encontró. Miro a varios lados buscando al animal, pero en vano lo hizo, pues no la halló. Desilusionado decidió irse de nuevo a la casa, en donde lo esperaba Talon, para darle instrucciones para el día de mañana, además de una temprana cena, pues se levantaban desde muy temprano, y de la misma forma debían acostarse.

Luego de un tiempo, Talon, Ingo, Erien y Lethien, se sentaron a la mesa, seguidos de Link. Comenzaron a comer despacio y sin decir mucho durante los primeros minutos de la cena. El primero en hablar fue Link.

-Mmm… ya no lleva mucho tiempo en ausencia Malon?

Ninguno respondió, se suponía que Malon volvería en la mañana, específicamente antes del almuerzo, y aunque Talon intentaba disimular su preocupación, de vez en cuando se quedaba pensativo sin decir nada, y su graciosa y amable risa se le borraba de la cara.

-Seguro que tuvo un contratiempo – respondió Erien – de seguro se quedo entre los campos de Hyrule como tiene por costumbre y jugar con el caballo que lleva.

-Si…posiblemente está jugando mientras aquí trabajamos todos arduamente – respondió Ingo con tono serio, pero preocupado al mismo tiempo.

En la mesa se produjo un profundo silencio, solamente se lograba percibir el choque entre cubiertos y platos que abundaban en la mesa, todos preocupados y callados, pensaban en que podría ser de la suerte de la chica pelirroja.

Avergonzado por su comentario, Link bajo la mirada y vio por algunos momentos sus alimentos esparcidos en el plato, mientras todos cabizbajos comían en silencio.

-¿Dónde está?

Todos volvieron a ver al joven vestido de verde, un tanto sorprendidos.

-Se supone que fue por una entrega que debía hacer, a la villa de Kakariko, pero aun no ha vuelto, temo por su seguridad, después de todo es solo una niña… mi hija…-a Talon se le corto la voz mientras un par de lagrimas de preocupación rodaron por sus mejillas regordetes.

Link se levanto de su asiento, y algo decidido, solamente abandono la mesa y subió a la habitación que con gusto le habían asignado cuando alegremente le recibieron en el rancho.

Todos los demás en la mesa quedaron perplejos ante la reacción de Link. Todos se miraron las caras un tiempo, intentado preguntarse qué era lo que había pasado, sin una explicación clara sobre la reacción del joven. Erien y Lethien murmuraron algunas cosas entre ellas, mientras Ingo se decía a si mismo sus ridículas teorías, y amargados discursos que acostumbrados los demás poco caso le hacían.

En vez de eso, Talon miro hacia las escaleras que dirigían al aposento donde se retiro Link, y a pesar de no haber terminado de comer, se puso de pie y siguió la misma ruta que el chico rubio.

-¿Puedo pasar?- pregunto el hombre de bigote.

-Claro…adelante…-dijo Link en tono serio.

-¿Qué planeas niño, a donde quieres llegar?

-Me ofrezco para buscar a su hija, pues posiblemente le ocurrió algo de poca suerte, y mi deber como protector de Hyrule y héroe del tiempo, me conllevaran a arriesgar mi vida hasta el día de mi muerte, ya sea en manos de mi enemigo y sintiendo el frío acero atravesar mi cuerpo, o solamente expirar mi aliento hasta que no pueda más, descansando en una humilde morada que ojala tenga la dicha algún día de disfrutar.

-¿QUÉ?... ¿de qué rayos hablas chico?... me hablas de proteger, de héroe del tiempo, muertes sangrientas, espadas y últimos suspiros… ¿de qué diablos estás hablando?

-Discúlpeme señor Talon, la historia que llevo con migo, es muy larga de contar, pero le ruego que confíe en mi, y yo le traeré a su hija de vuelta, y vera como por el poder de las tres diosas lograre mi meta, y ojala tenga la dicha yo de narrarle algún día mis hazañas, y de cómo me convertí en lo que soy…

Talon guardo silencio mientras veía la seriedad del muchacho, mientras tomaba una vez más su espada, su escudo, y un instrumento azul al parecer una ocarina, la cual tenía estampado el sello de de la realeza de Hyrule.

-Me despido mi estimado amigo, y te ruego que tengas fe en mi, y alza tus plegarias a Din, diosa del poder para que me de las fuerzas necesarias.

Por la puerta de la habitación salió el chico con su gorro verde, espada y escudo en la espalda, con seriedad y decisión.

Sin saber por qué, al salir del rancho, Link sintió un extraño escalofrío y un dolor en su brazo, un olor a podredumbre lo infestaba, y un mal presentimiento.

-Hoy hay Luna llena…-exclamo finalmente.