Bien el capitulo pasado no fue muy emocionante, pero espero que si interesante, espero que dejen sus reviews en cada capítulo, para poder saber que opinan de cada uno, jeje, en tanto este capítulo no les prometo nada emocionante, pero servirá de trama y será fundamental para el siguiente capítulo, el NUMERO 4, jeje...bueno no es tan emocionante, pero en el 4 si espero dar la talla a la hora de las luchas...muchas gracias y nos vemos...n.n

Capitulo 3. El chico Hada y la maldición de Stalgron

Link comenzaba a caminar por el campo de Hyrule, mientras el olor a podredumbre en su brazo comenzaba a ser casi insoportable. Eso sin mencionar el agudo dolor que sentía como se iban desgarrando sus músculos en todo el cuerpo, y partes de carne se desintegraban en la nada, su rostro se iba desfigurando mientras emprendía su marcha hacia la chica que debía encontrar.

Partes de carne aun quedaron pegados a sus huesos, pero aun así se diferenciaba una figura demacrada, desfigurada, devastada. Link se acercó a un pequeño riachuelo y se miro por unos instantes, su propia figura deshecha y destruida por la maldición de su enemigo. Ni siquiera el gran hechicero que venció hace varios años le dejo una marca tan profunda como por la que pasaba en estos instantes. Decidió sentarse un momento para descansar por todo el agotamiento físico que le dejo la transformación.

-Esto será desde las 6 de la noche a 6 de la mañana… más o menos por tres días, que es lo que dura la Luna completamente llena- reflexiono mientras miraba el enorme satélite surcando los cielos lentamente.

Se quedo ahí por unos instantes hasta que sintió fuerzas para continuar, a paso lento y aun bastante adolorido, respiraba con dificultad y su cabeza le daba vueltas. No lograba ver del todo con su ojo izquierdo y el derecho se había esfumado, con otros restos de su cuerpo.

-No tenía idea que ser Stalfo era tan difícil… lo que me preocupa ahora es tener que enfrentarme a alguien, o que alguien me vea en este estado.

Link dejo de meditar y siguió caminando buscando alguna pista de Malon, pero era inútil, en ese estado caminaba demasiado lento y aunque la encontrase no podría hablarle, pues lo más probable es que comenzara a huir.

Las fuerzas de Link le fallaban mientras cada paso, sentía que su corazón le pesaba, veía constantemente sus miembros, y a pesar de que sabía que era él, por momentos lo dudaba, no lograba reconocerse. Las criaturas de la noche, caminaban alrededor de él, un par de lechuzas revolotearon cerca de donde él estaba, mientras que algunas otras bestias, no se acercaban, o simplemente continuaban su camino. La oscuridad envolvía el ser de Link, mientras que este, guiado por apenas la poca luz que llegaba a su vista, continuaba; no estaba seguro de a dónde iba, pero continuaba caminando sin ninguna razón o motivo, solo porque sabía que lo debía hacer, algo en su mente le decía que Malón estaba cerca, y que no podía dejar de caminar.

Al poco tiempo, Link en su peregrinaje sin sentido ahora, pues no tenia pista alguna de donde iba, toco el agua del río que lleva al lago de Hylia, en donde su cuerpo desfalleció en el suelo, en donde quedo profundamente dormido, con sus pies bañados por el agua, y la Luna, iluminándole algunos rasgos de su cuerpo demacrado, la corriente no era fuerte, Link ya no sentía ni el frío ni el calor, y sus pies se dejaban ir por la débil agua que los tocaba, Link cerró los ojos, pero no estaba seguro de si estaban cerrados, o simplemente no podía ver del todo, no se acostumbraba a su nueva forma, no sabía por cuánto tiempo podría resistir esto, y no sabía siquiera si podría curar su mal o no.

-Nunca…pierdas…las esperanzas…-fue lo último que dijo Link antes de quedar profundamente dormido.

Al despertar, hacia una hermosa mañana, los árboles tocaban una suave canción con el roce de sus ramas entre sí, y las aves les hacían un pequeño coro, con los dulces sonidos de su cantar. El sonido del agua era claro, no había ni una sola roca en ese torrente de agua fresca y pura, y su frescura revitalizaba a todos los cuerpos que la tocarán.

-Buenos días joven…

Se oía la voz de una chica, Link, intentaba abrir los ojos, mientras el sol le encandilaba, aun recordaba las horribles sensaciones que le provocaba la transformación, y estaba asustado acerca de cómo le iría a afectar en la noche, en donde la Luna llena estará en su mejor momento.

Link abrió los ojos, intentando ver a la persona que le hablaba, y con su brazo derecho intento taparse un poco la luz del sol, viendo la figura prodigiosa y atlética de una chica perteneciente a la raza de los Zoras. Sus aletas bien torneadas, y su cuerpo esculpido por los mismos dioses, le hablaban con una voz dulce que asemejaba al canto de las aves, el color de su piel, era azulado pero tenía ciertas características y un poco de tonos verduscos que la hacían parecer una esmeralda.

-Bu...buenos días…-respondió Link en un tono bajo

-¿Se encuentra usted bien?, pues le vi tirado en el suelo, y pensé que estaba muerto, al oír su respirar me di cuenta de que no y decidí despertarlo.

-Sí…muchas gracias, es muy amable, creo que me quede dormido mientras caminaba, y pues termine aquí…estoy cerca del lago de Hylia…pero ¿por qué se encuentra una Zora en este lugar?

-Pues la verdad solo salí a pasear por Hyrule, a la gente de los dominios no les gusta salir, y dicen que no debemos mezclarnos con los Hylians, pero pienso que eso es pura payasada, por lo que de vez en cuando me escapo y doy una vuelta por el campo de Hylia.

-Ya veo…mi nombre es Link…mucho gusto…

-El mío es Darna, el gusto es mío- Darna se sentó junto a Link, quien intenta despertarse, y salir del trance en el que estuvo.

-Yo conozco a una Zora, supongo que habrás oído hablar de la princesa Ruto, no?

-Claro, la princesa esta reinando ahora en vez de su padre, el Rey se encuentra ya muy viejo y por el bien de él es preferible que descanse, por lo que los deberes reales y ese tipo de cosas quedaron a cargo de la princesa.

-Interesante, en realidad tengo tiempo de no ver a la princesa…-dijo Link algo pensativo, como recordando viejos tiempos.

Recuerdo Rápido

-Si te doy el Zafiro Zora tendrás que prometerme algo ¡!!- sentencio la niña Zora.

-Sí, sí, lo que tu digas, pero necesito que me lo entregues.

-Cuando seamos mayores, deberás prometerme, que te casaras con migo!!!

-Sí, sí ya te dije que no importa haré lo que querías pero dame el Zafiro ¡!!

-Está bien…-la Zora sonrió mientras le entregaba la piedra preciosa a Link, que no tenía idea de lo que significaba casarse.

Fin del Recuerdo Rápido

Link parecía por un momento ensimismado y pensativo, después volvió a la realidad y miro a su compañera.

-¿Qué hacías tú en la orilla del río?-pregunto la Zora después de un pausado silencio.

-Pues como te dije me quede dormido mientras caminaba, busco a una amiga, su padre está preocupado y lleva bastante tiempo sin aparecer en el rancho.

-Una chica del rancho Lon Lon?

-Exacto su nombre es Malón…la conoces?

-Algo así, la vi un par de veces, cuando iba a Kakariko, y la saludaba, pero no la he visto en buen tiempo.

Link hizo una mirada preocupada, estaba ya la mañana llegando a las siete y treinta, y aun sin comer nada, sentía su cuerpo débil y pesado. Link hizo a intentar levantarse, pero sus fuerzas le fallaron y cayó apoyado en su brazo izquierdo.

-Te encuentras bien?- le preguntó Darna preocupada.

-Sí…solo que aun me siento algo débil por la…-Link calló sabía que no era recomendable hablar sobre su transformación.

-Deberías venir con migo, no es recomendable que andes tan débil en medio campo de Hylia.

-Pero…

-Pero nada, vienes con migo, ya verás que te sentirás mejor-la Zora sonrió y le miró cálidamente.

Link no supo decir que no, había algo en esa mirada que le cautivaba, y aunque intentaba no salirse jamás de su misión, algo le decía que debía ir con ella.

-De acuerdo- dijo finalmente el joven guerrero, levantándose lentamente y con bastante dolor en sus articulaciones y músculos.

Darna le ayudó a levantarse, y comenzaron a caminar juntos hacia los dominios Zoras, mientras ella le comentaba y le mostraba esas pequeñas cosas que solo los de su raza conocían. Link reía junto a ella, y en cierto momento olvido sus preocupaciones y dolores, al compartir con esa chica hermosa y divertida. Siempre disfrutaba la compañía de la gente, pero su condición de héroe del tiempo, hacia difícil esta tarea. Los mantenía alejados del resto de las personas, por temor a que fueran heridas por sus enemigos. No tenía identidad secreta como algunos sheikas solían hacer, para que evitaran lastimar a sus familiares, pero Link no tenía familia, no tenía amigos, no tenía una vida que vivir. Lo que más añoraba era la misión más difícil de alcanzar.

Caminaba junto a la Zora, por un momento se vio nadando en el lago de Hyrule, y hablando con otros Hylians, recordaba como jugaba de niño con los kokiris, y como peleaba constantemente con Mido, indirectamente su mejor amigo, y también el peor. Estos recuerdos surcaban la mente del joven, mientras seguía a la Zora, que iba bailando, y riendo, mientras el agua a su alrededor iba al compás de sus pies al danzar.

En un momento, pasaron por un pequeño puente colgante, en donde Darna se tomo del brazo de Link, y se recostó en su hombro, este último se sonrojo un poco, y solamente atinó a sonreír. La Zora tomada del brazo de Link, siguió caminando junto a él, no pronunciaron palabra alguna, hasta llegar a la entrada de los dominios de los Zoras.

-Hemos llegado- Darna se despego del brazo de Link y entono con su melodiosa voz una canción en la lengua Zora, las cataratas que cubrían las puertas desaparecieron, y dejaron el paso libre para que entraran los viajeros.

Link recordó la primera vez que estuvo ahí, donde tuvo que tocar la nana de Zelda, para entrar a los dominios, y obtener el necesitado Zafiro.

Luego de que Darna entro, Link le siguió, y caminaron a través de la ciudadela, en donde el agua cubría todas partes desembocando en un enorme lago en medio de la ciudad, en donde muchos Zoras se desplazaban por medio del nado.

Darna guío a Link hasta su casa, en donde acomodo un lugar para Link, en donde estuviese cómodo para dormir en la noche, los otros Zoras, caminaban sin advertir al Hylian. Todos estaban muy ocupados como para ver quien venía o quién no.

Link caminaba tímidamente viendo las cosas que adornaban la casa de su anfitriona, que siempre mantenía una cálida sonrisa en su hermoso rostro. Ahora que la veía bien, la Zora tenía cierto atractivo, incluso para un Hylian sabiendo las diferencias que hay entre estos. La figura de su anfitriona era delicada y perfecta, una figura envidiable entre los Zoras a pesar de en su mayoría buena apariencia y excelente físico.

-Vives sola Darna?-pregunto Link con toda la naturalidad del mundo.

-Sí…me fui de casa de mis padres a los 15 años, preferí vivir por mi cuenta y dejar de soportar los constantes regaños, de mi padre- dijo mientras se sonrojaba un poco, sin saber si era por vergüenza o enojo.

-Ya veo…yo siempre viví solo…bueno con mis amigos, pero no conocí ni a mi madre o padre. Veras, yo cuando niño creí que era un niño Kokiri.

-¿Un niño Kokiri?- pregunto asombrada la Zora.

-He…pues sí, veras…cuando era pequeño mi madre al borde de la muerte me dejo al pie del Gran Árbol Deku, por lo que me criaron como un Kokiri.

-No tenía idea, entonces fuiste tú quien rescato a la princesa cuando el Señor Jabú Jabú, le tragó por error?

-Pues la verdad, sí, para que me dieran la piedra espiritual del agua, tuve que salvar a Ruto.

-La piedra espiritual!!!, te…te refieres al Zafiro Zora!!!!-pregunto asombrada la chica, mirando a Link, desconcertadamente.

-Esto…-Link supo que hablo demasiado, no debió mencionar sus aventuras del pasado, y menos de que tomo uno de los tesoros del reino de los Zoras- bueno es que veras, fue…una misión…pues la princesa Zelda me lo pidió….

-LA PRINCESA ZELDA!!!!-con tono aun más asombrada la Zora miraba a Link. Un chico que en algún momento no le pareció más que un joven normal, ahora le revela cosas que jamás imagino.

Link se dio cuenta que en vez de arreglar el asunto, empeoro las cosas, por lo que opto por guardar silencio, para ver cuál sería la reacción de su compañera.

-Eres más misterioso de lo que pensé, que otras cosas habrás conocido, con quien abras hablado, a donde habrás ido!!!!???-mencionaba la Zora, como en una especie de transe, mientras se imaginaba cientos de acontecimientos que envolvían al joven héroe, mientras sus ojos parecían un par de estrellas imaginando todo.

Link solo sonreía nerviosamente ante todas las especulaciones de Darna, pues sabía que el hablar de sus aventuras podría ponerle en una situación un tanto incomoda, en cuanto ser el héroe del tiempo.

Darna de un momento a otro se calmo, y meditando un poco miro al joven Link. Le miro de pies a cabeza, mientras este último tan solo sonría; ella lo miraba y se quedaba analizando, en realidad tenía muy buen cuerpo para ser un Hylian común, a pesar de que había visto chicos atléticos, ninguno con el cuerpo como el de Link.

"Es bastante atractivo", se dijo la Zora pensativa, mientras le miraba. De repente se percato de que Link le miraba algo con fundido a ella, quizá por la forma en que ella lo estaba examinando, o quizá porque también le miraba de igual forma.

La Zora se sonrojo, y desvió la mirada. Link confundido aun más, le había llamado la atención la forma en que la Zora lo había mirado, pero no se percataba, o más bien no tenía idea de que significaba esa clase de miradas. Después de todo un chico con una vida como la de él, nunca ha tenido tiempo de tener una relación más seria con ninguna chica, más que una amistad pasajera se podría decir.

-Entonces conociste a la princesa Zelda, Ruto, y bienes del bosque de los kokiri…que interesante.- dijo Darna intentando poner un tema.

-Hem…pues sí...nada muy especial…creo yo…

-Ya veo, en mi opinión si es algo bastante inusual, no todos los días se conoce a un Hylian que fue un niño hada-se rió un poco par a sí.

"Niño hada", así es como lo había llamado alguna vez aquella chica pelirroja del rancho, Malon…le enseño una canción, y recordó su hermosa cara. Ahora algunas cosas se aclaraban, veía con claridad sus recuerdos en la granja, y luego se acordó de la voz de ella…es cierto, él era el chico hada, en aquel entonces aun le acompañaba su buena amiga Navy la hada…es cierto…todos esos recuerdos, esos momentos que había olvidado para no volver a acordarse de su peor enemigo…no todo fue malo después de todo.

Link recordó ahora claramente como era Malon, y sus mejillas se sonrojaron un poco, mientras sonreía ensimismado en sus recuerdos.

La Zora, miro como Link se sonrojaba y en sus pensamientos cruzo la idea de que ella le gustaba a él, aunque su idea estuviese completamente equivocada. Link se encontraba distraído, ensimismado en sus propios pensamientos, y no se dio cuenta de cuando la Zora se le acerco mucho, suficiente para que Link sintiera la respiración de ella sobre su rostro.

Link se percato de que sentía aire en su cuello, y movió un poco su cabeza, para ver qué era lo que sentía, haciendo que sus labios rozaran los de ella.

Link y Darna se sonrojaron, miraron se el uno al otro algo confundidos, pero Darna creyendo tener la razón acerca de sus pensamientos le besó tiernamente, a lo que Link no reaccionó, estaba demasiado sorprendido por lo que ocurría, no entendía bien lo que pasaba.

Su mente recordó de nuevo, el momento que paso con Saria hace ya varios años, pero al darse cuenta de que no era su querida amiga, hasta cierto punto se asusto, y dando un salto repentino se hizo para atrás pegando su cuerpo con la pared, con una mirada confundida.

- Esto… Link?... estas bien?- pregunto la avergonzada Zora, mientras le miraba sonrojada.

- Sí…si…-respondió Link aun algo confuso- solo que…me tomaste por sorpresa…

-Disculpa, no era mi intención…lo hice por impulso…yo pensé…

-Descuida-interrumpió Link- no debes de preocuparte por ello, después de todo no fue tan malo o sí?- una cálida sonrisa se dibujo en el rostro de Link.

La Zora avergonzada, bajó la mirada, y se encorvo un poco, Link amablemente, le levantó la mirada con su mano desde la barbilla y le sonrió amablemente.

Darna le miró con timidez y solamente sonrió un poco aun avergonzada y sonrojada al mismo tiempo. Link le puso la mano en la espalda y le beso la mejilla, esto provoco un mayor rubor en Darna. Link se puso en pie, y se sentó a limpiar su espada.

- De verdad es muy lindo…es todo un caballero…- se dijo así mismo Darna, mientras miraba al joven puliendo su espada con gran dedicación.