Un capitulo corto, que he durado una eternidad subiendo, disculpen por el retraso...espero que les haya gustado hasta ahora lo que llevo del fic, y por favor no olviden sus reviews...n.n, muchas gracias a todos quienes me apoyan y disculpen mi tardanza.., jeje en fin muchas gracias y Pura vida.

Capitulo 6. Rumbo a la villa Kakariko, la suerte de Malon.

Había salido una chica pelirroja cantando alegremente con su mercadería, mientras galopaba a Epona una yegua rojiza, hermosa y de muy buen aspecto. Malon la hija de Talón dueño del Rancho Lon Lon, comenzaba su típico y rutinario viaje a la villa de Kakariko, para vender la leche, el queso y los huevos que demandaba esta pequeña villa al este de Hyrule.

Así comenzaba normalmente el viaje la chica, sin pensar que dentro de unos días se vería envuelta en extraños acontecimientos, y mucho menos que el héroe del tiempo en este momento, quien viajaba en sus recuerdos, apuesto y valiente como le recordaba. Estaba por salir del bosque perdido, para encontrase poco tiempo después con su padre.

Malon recorrió con total normalidad el campo de Hyrule, para dirigirse a Kakariko sin ninguna preocupación, mientras montaba a Epona la cual jalaba una pequeña carreta llena de productos para ser vendidos en la villa.

Malon tarareaba y cantaba canciones, las silbaba y las susurraba. Le encantaba cantar y al parecer su rojiza amiga le encantaba escuchar. Al compás de la hermosa voz de la joven la yegua se movía a paso firme y alegre.

Un joven corría por el sendero que lleva a la ciudadela de Hyrule, y topo con Malon, al percatarse de la hermosa chica, decidió parar y saludarle con el fin de conseguir algo más que un vaso de leche.

-Buenos días…-dijo el joven con su mejor sonrisa.

-Buenos días- contesto cortésmente la pelirroja.

-A donde va una preciosidad como tú?...-pregunto interesado mientras ponía su mano sobre la piel rojiza de la yegua que montaba la chica.

Malon se sonrojo un poco y luego le comento.

-Pues vengo del rancho Lon Lon, es de mi padre y voy hacia Kakariko para vender algunas cosas…

-Que interesante- mientras comenzaba a acariciarle mañosamente la pierna.

Malon se estremeció un poco, y dudo por un momento si el joven con quien hablaba tenía buenas intenciones. Claro no podía negarlo era guapo y fuerte, su cuerpo bien formado gracias por el ejercicio, pero Malon sabía que ningún chico podría igualarse al joven guerrero que hace tiempo vio. Epona por su parte, al sentir el nerviosismo de su ama, se comenzó a inquietar, mientras miraba en cierta forma de reojo al joven "intruso".

-Mi nombre es Adurnir…pero me puedes decir Adur- dijo el joven con una sonrisa entre maliciosa y engreída.

Aducir era un chico de contextura delgada, cabello y ojos castaño oscuro, y una mirada altiva y presumida, sus ropajes eran ligeros, lo que cualquiera usaría para correr en ese tiempo, una especie de zapatillas para correr, y algunos brazaletes de oro en los brazos, símbolo de que era un gran atleta y ganado algunos concursos.

-Ma…Malon…-balbuceo- mucho….gusto…

-El gusto es todo mío señorita, descuida, es un placer que mis ojos se dignen de observar tal hermosura…-mientras decía esto Adur le acariciaba la pierna propasándose de cualquier limite acostumbrado en ese entonces.

Malon intento quitarse de las "caricias", pero en su intento el joven castaño le bajo de la yegua, haciéndole caer al suelo, mientras él le tomaba los brazos y le dejaba indefensa. El joven con mirada maliciosa le comía todo el cuerpo con los ojos. Sorpresa fue grande para el agresor de Malon, cuando fue lanzado por los aires, por una potente patada proporcionada por las patas traseras de la rojiza yegua, enojada y llena de cólera, al percatarse el ataque a su querida ama y amiga.

El joven adolorido por la potente patada proporcionada, había sido víctima de un par de quebraduras, una en el brazo y otra la costilla, mientras caía en el suelo, y miraba enfurecido a la chica y su animal.

Rápidamente Malon se subió en Epona y le ordeno a la yegua que galopara a más no poder, este acto seguido corrió a una enorme velocidad, jalando la mercadería, y con Malon aferrada a la crin del animal.

-Gracias….muchas gracias Epona…te lo agradezco mucho…-Malon se aferro a la crin de Epona, mientras esta alegre por su rescate galopaba como el viento.

Epona siguió al galope hasta que llego al atardecer. El día siguiente llegaría hasta donde se encontraba la Villa Kakariko. En la noche decidió acampar al lado de su fiel compañera mientras se recostaba a un árbol.

Algunas horas pasaron, y justo antes del amanecer reanudase Malon su camino. Ahora tranquila avanzaba a paso firme hacia Kakariko, pocos minutos faltaban antes de llegar a la hermosa villa. Desde lejos ya podía divisar algunos rasgos del lugar, humo saliendo de las chimeneas de la casas, el enorme volcán denominado Montaña de la Muerte, regía sobre la villa.

Ya nada preocupaba a la hermosa chica pelirroja. Solamente sonreía y miraba el paisaje a su alrededor, mientras la brisa acariciaba el pasto y el sol brillaba con fuerza poniendo aun de mejor animo a la chica.

Finalmente luego de un par de horas, Malon llego al pie de la montaña. Ocupaba subir un poco para llegar al plano en donde se encontraba la Villa, y sin más preámbulos comenzó a galopar con su fiel compañera en dirección a Kakariko.

Para cuando llego era medio día, y la gente permanecía a las afueras de sus casas ya sea trabajando o simplemente disfrutando del buen clima. Los niños del lugar jugaban por todo lados persiguiendo a los cuccos de un lado a otro, molestándolos con varitas o piedritas que les lanzaban.

Malon bajo de la yegua y camino jalándola de las riendas hasta el mercado del lugar, en donde se encontró con un amigo de su padre viejo conocido de ella, y buen mercader al cual usualmente le vendía la mercadería del rancho.

-Hola Ulins, como estas?- pregunto alegre la joven.

-Hum?-miro el hombre maduro a la chica detenidamente.

-Soy yo Ulins…Malon…-la chica sonrío alegremente mientras se rascaba la cabeza.

-Malon…Malon…???...AH!!!!...Malon…si ya me acuerdo cual, es que sabes bien que tengo mala memoria, y concentrado en la mercadería no me acuerdo de más…-Ulins sonreía un tanto apenado por el acontecimiento.

A Malon le salió una enorme gota de sudor en la nuca. No podía creer que veía a ese hombre todos los meses, y todos los meses le recordaba quien era.

Ulins, era un hombre delgado, moreno y con calvo. Era bien intencionado aunque algo olvidadizo excepto en sus finanzas y en lo que mercadería se refiere. Era un hombre que sabía hacer su trabajo. Era un poco más alto que Malon, y andaba ya por la edad de los 40 años, se veía algo desgastado pero aun así sonriente y con un buen trato para todo cliente.

-¿Cómo es posible que siempre te tengo que recordar quién soy?...-Malon le miro de reojo.

-No es que me olvide de ti, solo refresco mi memoria…-Ulins se rasca la cabeza mientras le dirige la mejor sonrisa que tiene a la pelirroja.

-Como sea…-Malon suspira- en todo caso vengo para venderte la mercadería de siempre, como todos los meses.

-Claro, ya se me había acabado y los clientes me reclamaban, debiste venir antes- dijo Ulins frunciendo el ceño.

-COMO QUE DEBÍ VENIR ANTES!!!!!-Gritó exaltada Malon- eres tú el que retrasa las cosas y no compras suficiente mercancía!!!!

-Bueno tal vez tengas razón, pero aun así no hay motivo para que me grites.

-No me colmes la paciencia anciano, bien sabes que aquí hay otros mercaderes interesados, solo te vendo a ti porque eres amigo de papá.

-Es eso una amenaza niña?- mientras alzaba una ceja- ten en cuenta que nadie te da más dinero que yo por las cosas que traes.

Un silencio profundo se produjo en la tienda donde se encontraban en ese momento, los dos se vieron entre si y luego, suavizando sus miradas se sentaron de frente como su nada hubiese pasado.

-Entonces cuando quieres que te de los productos.

-Deberá ser mañana, pues por ahora no tengo el suficiente dinero, después de todo, tengo que saldar unas cuentas y no quiero seguir debiéndole a esos tipos.

-Deberle…a quienes?

-A unos hombres, se creen los dueños de la villa…aun así no me hacen nada a mi pues sin mi mercancía nadie puede sobrevivir, bueno casi nadie, tengo los mejores productos de la región, incluso mejores que algunos en Hyrule.

-Y por qué tienes tú que pagarles dinero a ellos?

-Un favor…

-Un favor?...qué clase de favor le pudiste haber podido a esa clase de gente?

-Nadie te ha dicho que preguntas demasiado niña?-mirándola de reojo

-Huy perdón, no era mi intención señor misterio- Malon se cruzo de brazos y le saco la lengua a Ulins.

Ulins se quedo con una gota de sudor en la nuca, mientras miraba la inmadura actitud de la joven frente a él.

-En fin, será mejor que te vayas pues los estoy esperando.

-Pero que tiene que ver el que me pagues la mercancía con esos tipos.

-Que mañana tendré la plata.

-Pero por que hoy no?

-Pues porque hasta mañana la consigo.

-No entiendo nada, como conseguirás dinero para mañana, si hoy no tienes?

-Eso no importa ahora vete.

-Bien, pero aun así me parece extraño.- Malon se levantó y retiró como dijo Ulins, algo extrañada con la actitud del hombre. Cuando salió de la tienda noto que tres hombres estaban frente a ella observándola atentamente.

-Etto…pa…pasa algo?

Los hombres no respondieron, solamente se quedaron de pie donde estaban mirándola, y luego entraron a la tienda.

Malon siguió con su camino normalmente, y llego hasta donde Epona, la cual dirigió a un establo en donde pudiese comer a gusto, y tomando la mercancía se la llevo a una especie de habitación en donde dormía plácidamente cuando tenía que quedarse mucho tiempo.

La noche llegó tranquilamente y sin ningún contratiempo para la chica. Con el atardecer Malon comenzó a adormilarse, hasta quedar profundamente dormida.

Con el tiempo las estrellas aparecieron en el cielo y las luces de las pequeñas casas alrededor se apagaron. Así quedo completamente sumergido en silencio la villa Kakariko, mientras un sueño placentero arrullaba a Malon.

Fue así como paso la pelirroja la noche, hasta que en lugares cercanos ya antes del alba, los llamados "cucos", comenzaron a dar el despertar a los pobladores con sus potentes y fuertes cacareos. Fue así como la gente de toda la villa salía de sus casas en busca de agua y otras cosas, para comenzar con un día nuevo, y con sus rutinarias tareas.

Para cuando Malon se levanto recordó la escena que tuvo con Ulins. Le extrañaba mucho la actitud del mercader, pero decidió no darle más importancia, y tomando la carga se marcho en dirección a la tienda del viejo conocido, para volver pronto a donde su padre.

Cuando finalmente llego donde el viejo conocido, camino lentamente hasta que llegar a la entrada del establecimiento. Para que al llegar notara que el lugar estaba completamente deshecho, con armas, comida y otras herramientas tiradas por todo el suelo, las telas rasgadas, y las evidencias de un fuerte forcejeo en todo el lugar.

La chica quedo extrañada ente tanto desorden, y perpleja con se quedo ahí algunos minutos mirando todo sin soltar la carretilla donde llevaba sus productos y con los pensamientos bastante confusos.

Algunas guardias poco después de que Malon había llegado, acudieron al lugar del siniestro. Al ver a la chica parada en medio de tanto desorden optaron por preguntar sutilmente antes de hacer cualquier afirmación o acusación.

-Sabes que ocurrió aquí?- pregunto secamente uno de los guardias.

No hubo respuesta de parte de Malon tan solo quedo callada e perturbada, no sabía que responder, estaba perpleja ante todo lo que estaba ocurriendo, y no lograba articular palabra para responder a la pregunta del guardia. Así pasaron un par de segundos antes de que el guardia repitiera la pregunta, y luego de esto una vez más.

El guardia al no recibir respuesta y sentirse no solo ofendido si no también burlado, enfureció contra la chica, y agarrándola del brazo la tiro al suelo y mando a los otros guardias a que le encerraran para un interrogatorio en el puesto de milicia.

Malon no opuso resistencia, tan solo siguió las ordenes que recibía, estaba confundida, y sin saber muy bien que hacer como para poder decir algo, necesitaba primero aclarar su mente antes de poder defenderse.

La chica despertó en una prisión de madera, en el cuartel de la milicia de Kakariko, en donde confundida veía a todos lados.

-Y ahora?... qué hago???

Lo sé esta algo flojo este capítulo espero poder mejorar en el siguiente, es que no se con tantas cosas en el cole no puedo hacer mucho, en fin gracias por leerlo y espero que me tengan paciencia, intentare hacerlo mejor el siguiente, y deberán esperar un poco antes de saber qué pasó con Link, así que ténganme paciencia y gracias...n.n