Suspiros en los Pasillos

Capítulo 2: Afrontando la Verdad

El sábado pasó sin volver a tener noticias de Scorpius. Albus conseguía a ratos no pensar en lo sucedido en el baño de sus padres. Decidió que lo mejor era salir un rato con Rose por la capital el domingo por la noche, una cena y después salir por alguna discoteca. Con suerte encontraría una mujer dispuesta a hacerle olvidar lo sucedido el día anterior.

Llamó a Rose y quedaron en un pequeño restaurante al que solían ir a menudo y en el que la comida estaba deliciosa. Era un restaurante muggle, pequeño pero muy acogedor en el que la dueña servia siempre los platos con una gran sonrisa. Estuvieron hablando durante un rato de temas familiares, poco después a Rose se le ocurrió sacar el tema del trabajo.

-Que suerte que el nuevo residente sea tan simpático, no me lo hubiese esperado nunca de Scorpius, es un Malfoy- Albus intentó mirar a través de la ventana disimuladamente para que Rose no notase la expresión de angustia de su cara. Pero Rose no era tonta-Albus, ¡eh! ¡Hola! ¡Estoy aquí! ¿Te pasa algo? Has estado un poco raro toda la noche, cuando he mencionado a Scorpius te ha cambiado la expresión de la cara e incluso te has puesto un pelín colorado.-Si, Rose no era tonta.

Albus intentó relajarse para que la rojez desapareciese.

-¡No! Rose, ¿qué me va a pasar? Nada, estoy bien, quizás un poco cans…-En ese momento entró por la puerta un hombre muy parecido en aspecto a Scorpius, solo que con el pelo y los ojos mucho mas oscuros. Rose se percató de que Albus le estaba repasando de arriba abajo sin llegar a terminar la frase que había empezado a pronunciar.

-Albus, ¿le conoces?, Me lo podrías presentar está como un tren, pedazo de Hombre joder...- Rose le miro con la duda reflejada en su fino rostro.-Enserio Albus que te pasa estas esquivo y muy raro, es como si estuvieses pasando por algo y no me lo quisieses contar o no pudieses. Te distraes con facilidad y te quedas embobando a personas extrañas. En serio, ¿Qué te pasa?

Albus no sabía porque se había quedado embobado mirando a ese hombre, el primer pensamiento que se le cruzó por la cabeza era ilógico, pero cuando su palpitante polla dio un respingo, no le cupo la menor duda. Ese hombre que acababa de entrar le ponía cachondo, pero lo que era peor, le ponía aun mas cachondo porque se daba un aire a Scorpius.

-No se Rose, es que no estoy seguro de lo que me pasa. Creo que va a ser mejor que después de Cenar nos vayamos a casa. Nos ponemos una peli y nos tumbamos.- Albus se levantó y fue a hablar con la dueña del local para pagar la cuenta y agradecerle su estupenda comida.

Minutos después se aparecieron en el piso que compartían desde hacia ya unos años. Rose seguía con la mosca detrás de la oreja. Estaba convencida de que a Albus le preocupaba algo y ella se había propuesto averiguarlo aquella noche. Pusieron una peli que Rose había comprado esa mañana y se pusieron a verla, Rose se sentó y Albus apoyó la cabeza en sus rodillas. La película era un dramón sobre un par de vaqueros que encuentran el amor en la montaña pero ya que son dos hombres la sociedad no les deja estar juntos: "Brokeback Mountain, En terreno Vedado". Como Rose había podido dar en el clavo sin proponérselo.

La película acabó y Albus estaba llorando como una magdalena. Rose se dio cuenta- Chico, no es para tanto, al final consiguen estar juntos de alguna manera. Albus, en serio, te pasa algo. Albus, te conozco, tu no sueles ponerte así, además lo de esta tarde y ahora que lo pienso llevas una semana un poco rara, evitas a todo el mundo. Dime, porque me ev…

-¡¡¡NO ME OCURRE NADA!!!- Chillo levantándose de golpe y encarando a Rose- ¡NADA!, ¿De acuerdo?- Giro su cuerpo y se puso mirando a la carátula de la película donde salían los dos personajes principales.-Nada…-Y empezó a llorar otra vez.

Rose se levanto del sillón a se acerco por detrás y le rodeó la cintura con los brazos.- Albus, tu nunca estás así de alterado, cuéntame, sabes que no te juzgaré, soy tu prima y tu mejor amiga, cuéntame…- le besó en la mejilla- Albus no puede ser tan malo.

Albus se dio la vuelta y la miró.- si te lo cuento no me puedes juzgar ni nada por el estilo ¿de acuerdo?- Las lágrimas cruzaban su rostro. Estaba angustiado por lo que pudiese pensar su prima y tenía miedo de decir esa palabra en voz alta.

-Albus, ¿eres tonto? Claro que no te voy a juzgar- Susurró mientras posaba la mano sobre la cara del moreno y limpiaba sus lágrimas con el pulgar.- dilo, dilo y sácatelo de dentro, expón la herida para que cure.

-Rose, yo…, esto…. No se como decirlo.-Empezó a llorar otra vez.-Scorpius, yo le…no se…yo soy…yo…-tomo aire y vio que su prima ya comprendía lo que estaba ocurriendo pero no mostró asombro, sino una sonrisa agradable, que invitaba a que Albus se desahogase.-Rose, le quiero, quiero a Scorpius,… Soy gay, soy maricón….- Dicho esto su cara se inundó en lágrimas y abrazó a su prima para desahogarse en sus hombros.

Estuvo llorando durante mucho tiempo hasta que se quedó exhausto y se durmió.

Por la mañana el despertador sonó temprano. Lo apagó sin abrir los ojos y se sentó en la cama. Desde la habitación se olían las tostadas del desayuno que rose estaba preparando, las tostadas que siempre preparaba cuando quería levantar el ánimo a alguien. Se fue al baño de su habitación y se duchó. AL salir se secó y se vistió. Fue hacia la cocina con las tripas rugiendo gracias a haber estado toda la noche llorando, acabó sin fuerzas.

-¡Buenos días!- Le saludó su prima desde la mesa- ¡Hoy trabajamos juntos! Te he preparado el desayuno, todavía tenemos toda la mañana y la tarde hasta que empiece el turno de noche así que no tengas prisa. Come algo que lo necesitas.

Albus se sentó junto a su prima- Gracias, no tenías por qué esforzarte. Pero gracias.- Observó que Rose se mordía el labio- Suéltalo ya anda.- Empezó a comer una tostada, estaban deliciosas, seguro que era una receta de la abuela Molly.

-Pues, te que ria decir que no pasa nada. Que no te tienes que preocupar por nada, que seas gay no es malo. Yo te sigo queriendo igual. Además, hay que reconocer que Scorpius esta realmente bueno. ¿El es gay también? ¡No me digas que lo habéis hecho ya!

Albus se atragantó con la tostada- Coff, coff, coff… Pues no, no lo hemos hecho técnicamente, además el dice que no lo es. Esto es nuevo para los dos. El sábado vino a comer con nosotros y bueno en el baño pues nos besamos y… nos masturbamos el uno al otro. Fue la mejor corrida de mi vida- Se sonrojó y miró hacia abajo.

Rose empezó a reírse - Joder con la mosquita muerta. Anda que has desperdiciado el tiempo. Tienes que hablar con el, a ver que piensa el, sabes que le gustas, si no o te hubiese tocado y debe estar igual de confundido que tu, así que hoy ya sabes.

-Pero si no voy a poder mirarle a la cara, además ¿y si no está de guardia?- Dijo Albus de repente asustado por el posible encuentro que iba a tener lugar hoy. Era la primera vez que le iba a mirar después de que pasase lo del baño. De repente le vino a la mente la cara de Scorpius al correrse, de la contracción de todos los músculos de su cuerpo y su polla dio un respingo.- Voy a tener que aprender a controlarme, me empalmo cada vez que le veo.

-Jajaja pues si. Hoy es la prueba definitiva-dijo Rose mientras se levantaba de la mesa.

-Dios, va a ser o el peor día de mi vida.-Albus suspiró al decir esto y se levanto y se puso la capa.-Bueno, vamos a dar un paseo. Hay que hacer la compra.-salió de su casa siguiendo a Rose y juntos se desaparecieron.

Rozaba ya las 3 de la noche y no había aparecido ningún Sanador por la planta. Los Sanadores de guardia no asomaban la cabeza a menos que algún paciente empeorase y muriese; mientras se encontraban en sus despachos, estudiando casos o simplemente intentando dormir. Albus estaba cada vez más nervioso, no sabía como reaccionaría si se encontraba de nuevo con Scorpius. ¿le miraría siquiera a la cara?. No podía esperar.

Un paciente llamó al timbre, Albus se dirigió pensando en Scorpius cuando de pronto se encontró con que el paciente estaba sangrando a mares. Corrió hacia el paciente blandiendo la varita e intentando cortar la hemorragia. No funcionaba. Conjuró unas gasas y con las manos presionó rápidamente para intentar cortarla.

- ¡¡¡LLAMAR AL SANADOR!!! – Intentando presionar con un hechizo intentó mantener las constantes del paciente estables hasta que el Sanador llegase. Se oían pasos por el pasillo, alguien corría. Ya llegaba la ayuda.- ¡Se ha hecho a si mismo un corte, un maleficio, no he podido interrumpir la hemorragia!. ¡Estoy manteniendo las contantes estables pero no podré durante más tiempo!. ¡El paciente es alérgico a la mandrágora y los pffiyngs alados!

El sanador se puso al lado contrario del que estaba Albus. Y empezó a realizar complicados hechizos. Albus no tenía tiempo de mirar quién era el sanador siguió concentrado en contener la hemorragia y las constantes del paciente con su magia. Entre los dos consiguieron que el paciente no entrara en parada, aunque estaba inconsciente. Por fin el sanador consiguió cerrar la herida.

-Hay que derivar a este paciente a Psiquiatría. Buen trabajo Albus, sin ti este paciente estaría muerto. Se practicado a si mismo una maldición muy rara, le requisaremos la varita.- Scorpius dijo todo esto sin mirarle a la cara, concentrado en el historial del paciente y en escribir los datos necesarios. -Darle una poción durmiente lo bastante fuerte como para dormirle durante 24 horas.- Dicho esto se dirigió a la salida de la habitación. Era hora de actuar.

Albus le siguió vacilando, era muy tarde y muchos de los pacientes se desorientaban de noche, era mejor no despertarles. Se dirigió al control de enfermería donde su prima estaba leyendo un libro. Estaba todo en silencio, solo se escuchó la puerta del despacho de Scorpius al cerrarse. Albus se sentó junto a su prima.

- Casi se muere Charles, el paciente de la habitación 38, el que vino por una mordedura de lobo. Se ha intentado suicidar con un hechizo. EL mundo se esta volviendo loco. EL sanador que acudió a la llamada era Scorpius.- Rose levantó la cabeza del libro de golpe y se quedó con los ojos muy abiertos- Ni siquiera me ha mirado, solo me ha hablado, y como si fuese cualquier cuidador.

-¿Y a donde ha ido? ¿Qué haces aquí conmigo en lugar de estar hablando con él? Vamos, ¡ve!- Cogió a Albus del brazo y tiró de el para que se levantase del asiento.- No seas tonto y ve a hablar.

-Pero no te he dicho que ni me mira. Es absurdo, además no quiero molestarle.- Dijo Albus bajando la voz. Que escusa mas tonta.

-Eres retrasado. Levanté ahora mismo o voy yo a hablar con él- Giró sobre si misma y se dirigió a la puerta del control.

-¡Qué dices! ¡Ni loco te dejo hablar con él!, ya voy yo.- Albus fue andando despacio hasta salir del control. Suspiró ya fuera. "Mujeres, no se cómo no descubrí que era gay antes". Se dirigió con paso lento para no despertar a los pacientes hacia el despacho de Scorpius. Al llegar se quedó enfrente de la puerta respirando fuerte y con el corazón a 100 por hora. "Venga Albus, tu puedes eres Potter, un león"

Llamó a la puerta y esperó el "¡Adelante!" para abrir la puerta. Se encontró a Scorpius leyendo un informe en el sofá que se encontraba cerca de su escritorio. La única luz del cuarto era una Lámpara de Pie que se situaba al lado del Sofá. El despacho era muy acogedor: sofá y sillas de cuero negro, mesa oscura de madera muy resistente, estanterías por todos los lados y en las paredes cuadros de paisajes, lo curioso era que los cuadros eran muggles, no había movimiento.

-Siento interrumpirte Scorpius - dijo al entrar y cerrar la puerta. Al cerrarla apoyo la espalda sobre ella, en gesto de cansancio.- No he podido evitarlo, he tenido que venir a hablar contigo.

-¿Le pasa algo al paciente?- dijo Scorpius sin mirarle, bajando la mirada al informe otra vez. El informe estaba al revés, no lo había estado leyendo, había estado ausente sin darse cuenta de lo que le rodeaba. Había estado pensando.

-Scorpius, sabes perfectamente de que quiero hablar. Haz el favor de mirarme.- Le miró fijamente cuando el rubio alzó la mirada. Esos ojos azules otra vez, no podría escapar nunca de ellos.

-Te dije que esto no se iba a discutir. No soy gay y se acabó, fue un error. Olvidémoslo.- Se levanto y dejó el informe sobre el escritorio. Estaba respirando entrecortadamente, probablemente estaba escuchando los latidos de su propio corazón como un tambor sobre su cabeza.

-El problema es que no puedo olvidarlo. Lo he intentado. No puedo…no puedo olvidarte a ti.- Esas palabras hicieron que Scorpius abriese los ojos durante un instante. Se dio la vuelta, dando la espalda a Albus.- De verdad que lo he intentado, pero todo lo que me rodea me recuerda tu mirada, tu sonrisa, tu determinación… Te has convertido en mi obsesión Scorpius.- Albus se acercó mas a Scorpius, se detuvo a tan solo un paso de distancia.-di algo.

-¿qué quieres que diga? Que he estado estos dos días sin apenas dormir, sin comer. Que cada vez que cierro los ojos te veo, que escuchar tu voz hace que mi corazón de un vuelco. Que tu mera presencia calienta todo mi cuerpo y hace que me centre solo en ti. No puedo decirte eso porque me convertiría en…en…

-Te convertiría en gay, como a mí. Y he llegado a la conclusión de que ser gay o hetero me es indiferente. Porque al verte tengo claro que lo único que me importa es no estar besándote por el qué dirán o por que no sea lo "normal". Si quererte me hace feliz, ¿por qué debe ser malo? Lo único que cuenta es que estamos tú y yo solos.- Scorpius se giró y dio el último paso que le quedaba para juntarse con Albus. Sus alientos se entrechocaron en el aire. Sus narices se rozaban

-Albus, yo…, yo…- Levantó una mano y la poso sobre el rostro de Albus, éste gimió ante el roce.- Tengo miedo… pero tenerte aquí hace que se me pase… Albus…-acerco más su rostro y sus labios apenas se rozaron. Albus no pudo resistirse y juntó el beso.

Scorpius metió la lengua en la boca de Albus, bebiendo de él. Necesitaba juntarse con Albus. Con la mano que le quedaba libre juntó sus caderas que hizo que sus erecciones ya bien formadas se rozaran y arrancaran un gemido de cada uno de ellos.

Siguieron besándose y empujando sus caderas contra el otro durante un tiempo hasta que Scorpius se separó y le quitó la parte de arriba del uniforme a Albus y se quitó el la bata y la camiseta que llevaba él. Ahora lo único que les quedaba puesto era la parte de abajo. Albus se abrazó a Scorpius y empezó a besarle el cuerpo y el cuello mientras Scorpius se deshacía en gemidos.

Scorpius le paró – Nunca lo he hecho con un hombre, pero quiera hacerlo ya, no aguanto más.- Se aparto de Albus y se acerco al escritorio. Retiró lo que había encima, un par de carpetas y unos folios, y se sentó en el escritorio. Albus intuyendo lo que Scorpius quería se acerco y siguió besándole. Sacorpius se quitó los pantalones, los zapatos, los calcetines y los calzoncillos; quedándose completamente desnudo.

Albus le imitó y no tardo en volver a besar a Scorpius ya una vez se hubo quedado sin ropa de ningún tipo. Sus erecciones se entrechocaron arrancándoles gemidos de placer. Scorpius bajo su mano y acarició la polla de Albus. Poco después Albus le empujó y le tumbó en la mesa. Besó su cuello y fue bajando dejando un rastro de saliva sobre su cuerpo. Cuando llegó a la polla de Scorpius se detuvo durante un tiempo observando aquel pedazo de carne que no podía aguantar sin meterse dentro. No esperó mucho más y se metió la polla en la boca haciendo gemir a Scorpius mientras se la mamaba y jugueteaba con su lengua sobre la cabeza de su pene.

Scorpius empezó a mover sus caderas follando la boca de Albus y se ayudo apoyando las manos en la nuca de éste.-Dios Albus, joder, me encanta, no pares… Es la mejor mamada de mi vida.- Albus siguió hasta que Scorpius estuvo a punto de correrse. Se sacó la polla de la boca y subió para volver a besarle.- Me toca a mi darte placer a ti.- Scorpius se levantó y se llevó a Albus al sofá de cuero donde le tumbó y se echó encima como un tigre sobre su presa. Repitió los mismos movimientos que Albus había realizado anteriormente y empezó a mamarle la polla. Albus gemía de placer. Se acordó de que les podían oír y conjuró a su varita e insonorizó la habitación con un hechizo.

Poco después mientras Scorpius se masturbaba y mamaba la polla de Albus, éste le rogó que parara porque estaba a punto de correrse.- Para, para… Te quiero sentir dentro Scorpius, vas a empalarme y a follarme con todas tus fuerzas.- Se levanto y se apoyó frente al escritorio, dejando su culo accesible y apoyando su polla contra el escritorio- ¡Fóllame!

Scorpius ya estaba tan cachondo que no se lo pensó dos veces y conjuró lubricante y un preservativo en su polla.- Ve con cuidado que soy virgen jeje.

-Voy a entrar poco a poco y me vas a sentir dentro tuya, nos vamos a convertir en uno y te voy a llevar al séptimo cielo. Te voy a follar.- Empezó a entrar poco a poco, el lubricante ayudaba, cada vez estaba más dentro y Albus empezó a chillar de dolor que gradualmente se fue convirtiendo en un placer inimaginable.

Scorpius se la metió hasta el fondo y empezó a entrar y salir, cada vez más rápido, cada vez con mayor fuerza. Albus creía que moriría del placer.- Scorpius, más fuerte, más fuerte…Estoy a punto Scorpius venga más fuerte.- Cuando Scorpius no pudo aguantar más se corrió con un gran gemido de placer que hizo que Albus también se corriera y cubriese el escritorio de su corrida. Tardaron un rato en separarse. Scorpius se quedó dentro durante un tiempo, después sacó la polla todavía medio erecta y se quitó el preservativo que con un movimiento de varita desapareció. Albus se agachó y limpió con su boca la polla de Scorpius y después limpió el escritorio y a si mismo con un hechizo de limpieza.

Scorpius se inclinó sobre Albus y le besó apasionadamente. Con un hechizo hizo que el sofá se agrandase para que pudieran tumbarse dos personas y conjuró una manta.- ¿Te apetece dormir un poco? Jajaja creo que lo necesitamos.

-Claro. No me apetece irme, quiero quedarme contigo un rato más - y le dio un largo beso. Acto seguido se tumbó en la cama-sofá y dejó un hueco para que Scorpius se tumbara. Creo que nos queda un rato para poder dormir. Rose está de guardia. Si me necesita me llamará.- Quitó el hechizo de insonorización y conjuró una almohada.-ven.

Scorpius se tumbo juntó a él y le abrazó por la cintura juntando su pecho con la espalda de Albus y rozando su polla con las nalgas del mismo.- Descansa. Ya mañana pensaremos que debemos hacer Albus, de momento por ahora soy feliz.

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