Hola mis amadas lectoras!! No saben como estoy de apenada con ustedes, espero que me disculpen por haber tardado tanto en actualizar, pero una situacion familiar bastante fuerte me tenia totalmente absorta y sin tiempo, prometo que de ahora en adelante seré mas constante. Espero que no se les haga pesado este capitulo ya que es bastante largo y la verdad no queria cortarlo en dos partes.
Este capitulo va dedicado a dos maravillosas escritoras y excelentes personas.
Tsukisaku y Anna Walker (Annayela)
Gracias por la luz que le dieron a mi oscuridad.
Sin mas que agregar por el momento, disfruten la lectura.
Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto
Capitulo 3
Encuentro inesperado
Itachi regresó a la realidad, tratando de alejar esos malos recuerdos. Recuerdos que los habían herido a ambos y no sólo físicamente... aún seguía contemplando el retrato de su madre, le sonrió a esa imagen y se dirigió al vestíbulo de la mansión.
Mientras en el segundo piso, Sasuke se paseaba como león enjaulado por la habitación de Itachi tratando de calmarse antes de bajar.
[Cálmate Sasuke... sólo es un paseo al centro, sólo son poco más de doce kilómetros, puedes hacerlo... Respira profundo, piensa en Itachi y en mamá... Piensa que esto te ayudará también a ti... Debes hacerlo... Por él...]
Sasuke volvió a respirar profundamente, tomó la chaqueta de su hermano y salió de la habitación, se dirigió a las escaleras y se encaminó hacia el vestíbulo, Itachi ya estaba allí, esperando impaciente. Al verlo sintió la ya conocida opresión en el corazón, pero trató de disimular esbozando una diminuta sonrisa.
- Aquí tienes... -dijo Sasuke tendiéndole una gruesa chaqueta.
- Gracias... -contestó él y de inmediato se la puso.
- ¿Estás seguro de querer salir? - preguntó Sasuke después de que ambos escucharan como la lluvia caía y los truenos retumbaban por el cielo.
- Totalmente... - respondió con una gran sonrisa, pero se borró de su rostro al observar el semblante de su hermano- Y... ¿tú lo estás? - preguntó inseguro.
Sasuke no respondió de inmediato, se dedicó a leer los ojos de su hermano, en ellos se veía la emoción contenida, pero también veía la preocupación por él. Sabía que si se lo pedía, Itachi al final, terminaría cediendo, pero eso lo hacía sentir como un egoísta. Haría el esfuerzo por su hermano mayor. Lo miró a los ojos un segundo más y por fin respondió...
- Hmp... vamos de una vez... muero de hambre... - decía mientras tomaba la silla de ruedas y lo conducía al garaje.
El lugar era una habitación enorme que estaba, por decirlo de alguna manera, bajo tierra, estaba en donde se supone debería haber un sótano, sólo que su padre lo había remodelado y lo había transformado en un enorme estacionamiento. Estaba la camioneta en la cual casi siempre salían, ya que era bastante espaciosa y muy segura;
también se encontraban los flamantes convertibles de los hermanos, uno rojo y otro negro, y, a decir verdad tenían autos de casi de todos los colores, marcas y modelos; pequeños y grandes, su padre y ellos eran amantes de los autos y tenían los recursos suficientes para tener una colección completa, en la parte más alejada se veían unas
motocicletas, sólo que ahora ya no los ocupaban demasiado.
- Aahh... -suspiró Itachi al ver su hermoso auto- ...cómo extraño conducir a mi bebé... -dijo en tono de falso dolor.
- Tsk... ¿bebé? Por favor Itachi, sólo es un auto... -respondió Sasuke mientras abría la portezuela y se agachaba hacia él para ayudarlo a subir.
- Hmp... para mí es un bebé... además creo que tu auto hasta tenía un nombre, ¿no es así? -preguntó burlonamente, mientras se sujetaba a su hermano.
- Cállate... -respondió con un casi imperceptible sonrojo en sus mejillas.
Lo colocó con cuidado en el asiento del copiloto y le abrochó el cinturón de seguridad, tratando de que Itachi no notara el temblor de sus manos, después de varios minutos de revisar una y otra vez el cinturón, reconoció que no podía seguir evitando lo que seguía.
Rodeó el vehículo y se dispuso a abrir la puerta del piloto, le pareció que pasaban horas con el simple hecho de entrar y meter la llave para encender el motor. Sudaba ligeramente y su respiración estaba agitada, al estar frente al volante cientos de imágenes de su
accidente pasaban rápidamente por sus ojos, el rostro adolorido de Itachi, el frente del jeep totalmente destruido, al igual que el olor de la gasolina y hule quemado proveniente de los neumáticos. Respiró profundo un par de veces tratando de no hiperventilar. Itachi no perdió detalle de todas esas reacciones.
- Tranquilo Sasuke chan... -le dijo su hermano en tono suave, para después suspirar y añadir en voz baja- ...si en verdad no eres capaz de hacerlo... podemos regresar adentro...
Sabía que a pesar de todo lo que habían pasado, Sasuke tenía un orgullo más grande que el cielo, nadie, jamás, podía dudar de su valor y coraje como hombre y más siendo un Uchiha, Itachi se sintió un poco culpable al tratar de manipularlo de esa manera, pero sabía que era necesario si quería que su hermano menor comenzara a superar
sus miedos. Sasuke le devolvió una mirada feroz.
- Hmp... Idiota...
Y tal como lo había previsto... ¡Funcionó! Lo notó en su mirada, esa que siempre tenía cada vez que él o Naruto lo desafiaban. Encendió el motor, se puso el cinturón de seguridad y se dispuso a salir del garaje. Itachi no pudo ocultar una sonrisa triunfante.
Tokio es una ciudad hermosa muy conocida por sus famosos rascacielos y la tecnología de punta que los separa de los demás países, además de su deliciosa y exótica comida, y la calidez de la gente.
Y es en esta ciudad donde el ajetreo de la vida cotidiana, el exceso de trabajo, el querer sobresalir, a veces hace olvidar que lo más importante no está en las cosas materiales ni en el reconocimiento público, sino en el amor y la familia...
- Deberías de cerrar esa ventana... Vas a enfermarte...
Una mujer madura de cabello rosado se acercaba a la joven que estaba sentada en el sillón de cuero, ésta también tenía el cabello rosado, sólo que era un tono un poco más encendido.
- Mmm... Supongo que tienes razón... Es sólo que...
La mujer madura la interrumpió, dejando escapar un suspiro.
- Lo sé... te recuerda a mamá... ¿no es así? -le preguntó llegando a su altura.
- Si...
La joven mujer sentada en el sofá tenía una mirada sombría, triste y sin esperanza, miró a su hermana mayor a los ojos y ésta sintió un agujero en su corazón, había intentado de todo para hacerla salir de su depresión, pero nada funcionaba, estaba empezando a perder la paciencia. Sabía que la pelirosa menor era muy unida a su madre pero tarde o temprano debía afrontar la realidad y sobre todo debía aprender a vivir con su tristeza. Suspiró y se acercó a ella. Estaba decidida a jugarse una última carta.
- Sakura... ¿Sabes lo mucho que me duele verte así? ¿Tienes la más mínima idea de cuánto me lastima esto?
- Lo sé Serena... Lo lamento, es sólo que días así, hacen que recuerde con más intensidad los viejos tiempos... Prometo que... - Sakura comenzó a decir pero su hermana la interrumpió de nuevo.
- No me prometas nada Sakura... no lo hagas si no vas a cumplirlo... - repuso Serena, con furia en la voz pero al mismo tiempo trataba de esconder el dolor- ...yo también la extraño... cada día que pasa... pero no puedo hacer lo que tú, encerrarme en mi mundo de "quiero ser infeliz el resto de mi vida" -dijo en tono burlón-. Es injusto y egoísta de tu parte, no sólo para ti, sino también para mí, ¿acaso desearías de verdad estar sola? ¿desearías que yo también…?
- ¡¡No lo digas!! ¡¡Ni siquiera lo pienses!! -la interrumpió Sakura, levantándose del sofá y enfrentándose a los ojos azules de su hermana- ¡¿Cómo se te ocurre semejante estupidez?!
- ¡Pues a veces es muy fácil hacerlo Sakura! ¡Cada vez que quiero que pasemos tiempo juntas me inventas una excusa! ¡Te la vives encerrada aquí, según tú "estudiando"! ¡Cuando sé perfectamente, que en realidad vienes a esconderte del mundo! -Serena estaba furiosa, pero trató de suavizar su tono, respiró profundo y se acercó a su hermana pequeña- ¡Desde que papá se fue nuestra madre se hizo cargo de nosotras. Ella jamás le pidió algo, nos sacó adelante con su enorme voluntad, coraje y amor, fueron años difíciles y lo sabes... - ella se detuvo un momento y tomó aire-. Y cuando a nuestro padre se le
ocurrió volver, con más dinero del que nosotras hayamos imaginado, diciendo que esa había sido la razón por la cual había partido, ella lo escuchó y le dio otra oportunidad y a partir de ahí nuestra vida cambió radicalmente ya que no estábamos acostumbradas a las riquezas ni a las excesivas atenciones. Gracias a mamá siempre hemos tenido los
pies en la tierra, jamás nos permitió ser groseras ni humillar a la gente, ella siempre decía que una persona vale por lo que es, no por lo que tiene. Esos años que estuvimos los cuatro juntos vivimos felices, mamá siempre nos animó a conocer a papá, a mi siempre me costó un poco ya que le tenía cierto rencor por habernos dejado, pero después de algún tiempo él supo ganarse mi afecto y respeto. Fue un golpe duro el que muriera cuando apenas comenzábamos a llevarnos bien, creo que ese fue el motivo principal de su regreso, no quería morir solo... -Serena miraba a lo lejos por la ventana, mientras la lluvia
seguía cayendo. Suspiró y se volvió hacia su hermana que derramaba lágrimas silenciosas-. Nos dejó un legado, el hospital era su pasión, pero mamá tu y yo éramos su vida, él me lo dijo un día que platicábamos sobre un caso particularmente difícil, en ese momento me di cuenta de que estaba enfermo, insistí mucho tiempo que visitara a
más especialistas, pero él me dijo que era muy tarde, que su único anhelo era morir rodeado de sus "tres bellezas". Aún puedo ver su sonrisa el día que murió, tú talvez no lo recuerdes porque eras muy pequeña, pero se puede decir que murió feliz y mamá tuvo el valor de enfrentarlo y aprendió a vivir con ese dolor... -Serena se acercó a su hermana y limpió sus lágrimas con un pañuelo-. Sak... Te quiero y te necesito a mi lado, pero no sólo necesito tu brillante mente o tus futuros servicios en el hospital... Necesito que me dejes estar a tu lado y ayudarte a superar esto... Si mamá pudo hacerlo ¿por que tú no?... Por favor... -pidió con lágrimas en los ojos.
Serena no había tenido más remedio que presionarla, se sentía algo culpable pero no demasiado como para arrepentirse de sus palabras. Deseaba que esta vez Sakura reaccionara de manera favorable ya que la última vez que la había enfrentado ella había salido corriendo y no la había vuelto a ver en un mes. Rogaba con todas sus fuerzas que las cosas mejoraran entre ellas, en verdad la necesitaba.
Sakura se sentía fatal, miró los ojos azules de su hermana y vio el dolor impreso en ellos, jamás en toda su vida se había sentido tan mal, ¿en qué momento había olvidado que aún tenía a su hermana? ¿Cómo podía haber sido tan egoísta? Hace unos segundos hubiera
pensado en huir de nuevo, esa había sido su reacción cuando Serena le dijo que debía seguir adelante. ¿Cómo era posible que ella olvidara a su madre? Se había preguntado, la respuesta que encontró fue que su hermana mayor no amaba a su propia madre como ella lo hacia, pero en este momento al ver la vulnerabilidad de su alma reflejada en sus ojos
se dio cuenta de lo ciega y egoísta que había sido. Serena también sufría y mucho, solo que ella no había querido aceptarlo, había sido una desconsiderada y ególatra al suponer actitudes en su hermana. Las lágrimas caían incontenibles de sus ojos, se levantó del sofá y abrazó fuertemente a su hermana, mientras la escuchaba sollozar en su hombro.
- ¡Lo siento muchísimo Serena! Tienes razón, he sido una egoísta, ¿crees que podrás perdonarme? -cuestionó Sakura tratando de detener el torrente de lágrimas y emociones.
Serena se separó de ella y la miró a los ojos tratando de encontrar un atisbo de mentira o algún rastro que le indicara que su hermana no era sincera. No lo encontró, se limpió los ojos y le dedicó una radiante sonrisa.
- No tengo nada que perdonarte Sak... Gracias por esto, sé que el dolor seguirá aquí... -le puso un dedo a la altura de su corazón- ...pero juntas saldremos adelante... ya lo verás... -dijo Serena muy feliz.
- Lo sé... -y volvieron a abrazarse.
De pronto un ruido se escuchó a través de la habitación que estaba en silencio... Era como un ronroneo... Ambas se separaron y buscaron la fuente de semejante ruido. Se escuchó más fuerte y Sakura se sonrojó hasta la punta del cabello.
- ¡Ups! Creo que soy yo... -dijo muy apenada, mientras su hermana desviaba la mirada a su estómago.
Serena estalló en carcajadas, sosteniéndose del escritorio que estaba junto a ellas.
- Es que... hoy no pude salir a comer... -repuso Sakura un poco molesta.
- ¡Jajajaja lo siento Sak, es que por un momento creí que algún león se había adentrado en la oficina y acechaba para comernos jajaja! -dijo Serena aún partida de la risa.
- Ja-ja-ja... muy graciosa Serena. Ahora sólo por eso me llevarás a comer y pagarás doble postre -dijo Sakura muy indignada pero el sonrojo de su rostro aún estaba presente.
Rodeó a su hermana, se dirigió al escritorio y tomó su chaqueta y su bolso. Mientras su hermana aún seguía riéndose y ahora se limpiaba las lágrimas con un pañuelo. Sakura le enseñó la lengua como si fuera una niña y se encaminó a la puerta.
- De acuerdo, de acuerdo Sak... -dijo Serena mientras tomaba sus cosas y la alcanzaba en la puerta. - ...pero debes admitir que fue muy gracioso... -dijo con una sonrisa tratando de no volver a carcajearse.
- Hmp... -sin más que eso, ambas se dirigieron a la salida, aunque al llegar al ascensor Sakura esbozó una pequeña sonrisa.
[Hmp... Debo admitir que no es tan difícil como quería creer... Aún así no puedo evitar temblar cada vez que...]
- ¡Lo haces bien Sasuke chan! -lo animó Itachi.
- Hmp... -clásica respuesta Uchiha- Bien... Ya estamos aquí... -dijo Sasuke buscando un lugar cercano a la puerta para poder estacionarse.
La lluvia caía con más fuerza y el viento golpeaba los vidrios de la camioneta. Sasuke encontró un lugar a unos metros de la entrada al restaurante, se dirigió ahí y se estacionó. Dejó escapar un suspiro de alivio que Itachi no pasó por alto.
- ¿Sasuke? -lo llamó tímidamente. - ¿Estás bien? -le preguntó al notar su frente cubierta de una fina capa de sudor.
- Sí... Es sólo que... me va a costar acostumbrarme de nuevo, eso es todo. -le respondió mientras pasaba una mano por su frente y limpiaba el sudor, se quitó el cinturón de seguridad para después tomar un paraguas y salir a la lluvia.
Se encaminó hacia el asiento de atrás donde venía la silla de ruedas, iba a sacarla cuando se dio cuenta de que tendría que sostener el paraguas o la silla, se decidió por lo segundo, así que de inmediato estuvo totalmente empapado. Se dirigió al asiento de Itachi, dispuesto a ayudarlo a bajar, cuando recordó el paraguas.
- ¡¡Demonios!!
Iba a dar media vuelta cuando de pronto, ya no sintió la lluvia en su rostro.
- ¿Necesita ayuda? -le preguntó una hermosa voz.
Sasuke miró el lugar de donde provenía ese canto de sirena y se quedó totalmente pasmado con lo que vio. Una esbelta mujer un poco más baja que él, con un abrigo que le llegaba abajo de la rodilla, lo miraba sosteniendo su paraguas, él sólo podía observar sus ojos y algunos mechones de cabello, ya que estaba oscuro y ella iba demasiado cubierta.
[Ojos verde jade, y tan expresivos, hasta aquí puedo percibir la limpieza en ellos y tan hermosos además de ese brillante cabello rosa... Excelente combinación... Y que decir de su rostro, esos labios carnosos que parece que me llamaran y esa sonrisa... Wow]
Mientras, Sakura estaba más que impactada, el hombre enfrente de ella era el ser más hermoso que hubiera visto en su vida; alto, delgado, pero muy bien proporcionado, guapo, sexy... y esos ojos... tan profundos y al parecer llenos de tristeza, pero con un toque rebelde y salvaje... en una palabra: Perfecto...
- ¿Sasuke? -Itachi los sacó de su ensoñación.
Él reaccionó rápidamente, se apartó el cabello mojado de los ojos, sujetó con fuerza la silla de ruedas y se dirigió a la belleza que tenía enfrente.
- Sí claro... gracias -dijo sorprendido de si mismo.
[¡¡¿¿Gracias??!!, esa palabra hacia mucho tiempo que no salía de mis labios... Es sólo que ésta mujer...]
Sasuke se dio la vuelta y sacó un pañuelo de su abrigo para limpiar la silla de Itachi que se había mojado. Escuchó a sus espaldas la voz de la "sirena", llamando a alguien.
- ¡Serena! -llamó Sakura a su hermana- ¡Ven un momento! -Serena salió del auto y se dirigió hacia su hermana.
- ¿Qué sucede? -Serena se acercó a ella con un paraguas en la mano- ¿No ves la lluvia que está cayendo? ¿Quién es? -preguntó señalando la espalda de Sasuke que estaba limpiando la silla para Itachi.
- Es sólo que quería ayudar a... [El hombre mas sexy y perfecto del mundo] ...el joven, porque parece que tenía unas cuantas dificultades... -respondió Sakura, agradecida de que la lluvia ocultara su rostro de los ojos acusadores de su hermana mayor.
- Ah ya veo... -dijo al ver la silla de ruedas y divisar una silueta en el asiento del copiloto- Muy bien, ayudemos entonces... -dijo Serena para después, ambas acercarse.
Sasuke estaba abriendo la puerta del copiloto y se había inclinado hacia Itachi para ayudarlo a bajar, cuando éste reparó en el par de mujeres que estaban cubriendo su salida, se dirigió a su hermano menor.
- ¿Quiénes son estas bellezas Sasuke? -preguntó Itachi al ver al par de hermanas poniendo los paraguas encima de su cabeza- ¡¿No me digas que son del valet parking...?! Porque si es así, ya no quiero entrar a comer -dijo para después guiñarles un ojo, pero su vista se quedó clavada en la mayor de ellas.
- No seas idiota, idiota... -recalcó Sasuke con un ligero sonrojo al escuchar las risillas de las mujeres.
Sasuke cargó a su hermano y con cuidado lo colocó en la silla de ruedas, lo empujó rápidamente al interior del establecimiento mientras las mujeres lo seguían. Una vez adentro, comenzó a quitarse la chaqueta al igual que Itachi, pero en un impulso se volvió hacia ellas, y fue cuando su corazón casi se colapsa.
La chica con voz de sirena, se había quitado el largo abrigo, revelando su fantástico cuerpo. Traía puesto un entallado traje sastre de color gris que resaltaba maravillosamente su perfecta silueta, la falda le llegaba arriba de la rodilla, tacones altos y una blusa rosa con un sugerente pero elegante escote, su melena rosada le llegaba a la altura del codo, y su piel blanca... se veía tan increíblemente suave y fina... Absolutamente irresistible...
Sasuke se había quedado clavado en el suelo observando semejante espécimen de belleza femenina, pero al parecer no era el único, Itachi estaba igual o más impactado que él.
La mujer madura que estaba enfrente de él, era lo más hermoso que había visto en su vida, esos penetrantes ojos azules lo observaban intensamente, pensaba que ella podría ver su interior con facilidad, era bastante parecida a su hermana, un poco más alta y su cabello era de un tono un poco más claro, vestían muy parecido, sólo que el traje que ella llevaba era de un color azul eléctrico que hacia juego con sus ojos; pero al mismo tiempo eran muy distintas, ésta mujer tenía la mirada llena de determinación y astucia, cargada de
inteligencia y un cierto toque de fiereza, que la volvían impactante.
- ¡Señores Uchiha! ¡Que gusto volver a verlos! -la voz del gerente del restaurante los sacó a todos de sus fantasías. Ambos Uchiha voltearon hacia el hombre y éste desvío la mirada a las mujeres que dejaban sus abrigos en la puerta- ¡Y vienen acompañados de las
señoritas Haruno! ¡Que hermosas parejas hacen los cuatro! -al oír esto los cuatro se sonrojaron al instante.
- No... nosotros sólo... -empezaron a decir Sasuke y Sakura, mientras Serena e Itachi decían:- ...veníamos a... -se miraron mutuamente y rieron divertidos.
- Takeshi san, ¿tendrás una mesa para cuatro? -preguntó Itachi rápidamente.
- Por supuesto Itachi sama... -respondió el hombre haciendo un gesto con la mano indicándoles el camino.
Itachi le entregó la chaqueta mojada a su hermano y se volvió para mirar a las féminas.
- Por favor hermosas damas, ¿nos harían el honor de acompañarnos a cenar a mi hermano y a mi? Es lo menos que podemos hacer después de que nos ayudaran... -pidió Itachi desplegando todo su encanto Uchiha.
Ambas mujeres se miraron y asintieron, levemente sonrojadas, esbozando sonrisas tímidas, y dejaron que las guiaran al interior del local. Ellas iban adelante mientras los hermanos iban detrás, Sasuke empujaba suavemente la silla de ruedas sin dejar de mirar a la joven Haruno, tenía que admitir que tenía un cuerpo de infarto, una hermosa sonrisa
y un aura sumamente dulce y sincera pero, lo que más le había llamado la atención es esa sensación de afinidad, era un sentimiento extraño que revoloteaba en su interior y hacia que su corazón latiera como si fuera un colibrí batiendo las alas frenéticamente, Sasuke se sentía intrigado y estaba dispuesto a averiguar que significaba todo aquello. Al llegar a la mesa designada, el anfitrión se retiró y les dijo que enseguida mandaría a alguien que los atendiera. Sasuke dejó a Itachi en un lado de la mesa y se acercó a las mujeres con la intención de ayudarlas a sentarse pero la mayor de ellas interrumpió su caballerosidad. Miró a ambos hombres pero su mirada se detuvo en Itachi y esbozó una pequeña sonrisa.
- ¿Nos disculparían un momento por favor? -pidió Serena-Queremos limpiarnos un poco... - ambos hombres asintieron y Sasuke se hizo a un lado dejándolas pasar.
Cuando Sakura pasó junto a él su delicado aroma a cerezos lo embrujó totalmente, al grado de que tuvo que cerrar los ojos y sujetarse firmemente al respaldo de la silla.
Las hermanas se dirigieron al tocador de damas, intentando controlar sus respectivas emociones, mientras los caballeros se las comían con la mirada al pasar. Itachi y Sasuke notaron esto y se molestaron al instante, lanzando miradas asesinas a diestra y siniestra.
- ¡Diablos! ¿Habías visto algo así en tu vida? -preguntó Sasuke una vez que las hermanas habían desaparecido, tomó una servilleta y se la pasó por el rostro y el cabello. Tenía una sonrisa dibujada en el rostro y se veía entusiasmado.
- Jamás... Ambas son muy hermosas y eso es quedarse corto Sasuke chan... -contestó Itachi en un susurro, sin dejar de mirar el lugar donde las mujeres habían desaparecido, él también se limpiaba después de haberse mojado con la lluvia.
- ¡Itachi! ¡No te atrevas a llamarme así enfrente de ella o...! -se interrumpió al notar la línea que acababa de soltar, Itachi levantó una ceja inquisitivamente- ¡enfrente de ellas, de las dos! - Itachi soltó una risa ligera al notar el sonrojo de su hermano.
- Muy bien... Sasuke sama... Jajaja -se mofó Itachi, haciendo una pequeña reverencia.
- Tsk... Cállate... Itachi kun... - arremedó Sasuke con una mueca burlona. Eso borró toda sonrisa en el Uchiha mayor.
- Imbécil...
Las hermanas estaban apoyadas en los lavabos tratando de recuperar el aliento, parecía que acababan de correr una maratón.
- ¡¿Los viste Serena?! ¡Por todos los cielos! ¡¿Alguna vez habías visto a alguien como ellos?! - preguntó Sakura tratando de no gritar.
- ¡Cálmate Sak! Y no... nunca había visto algo así... -Serena se miró al espejo unos segundos pero en realidad no veía su propio reflejo- ...Esos ojos negros y profundos como el mar por la noche, llenos de pasión y deseo... -dijo completamente embelesada.
- ¿Disculpa? -preguntó Sakura con una sonrisa incrédula- ¿Pasión y deseo? Jajaja ¡Vaya! ¡Así que también a ti te flecharon...! -al decir esto se llevó las manos a la boca como si hubiera dicho una blasfemia.
- Jajaja... Creo que no fui la única ¿eh Sak? -añadió dedicándole un guiño mientras tomaba una toalla de papel y se la pasaba por el rostro.
Mientras, Sakura sacaba un pequeño cepillo de su bolso y se lo pasaba por el cabello.
- Ten... -le dijo Sakura a Serena, tendiéndoselo un poco después.
- Gracias... Muy bien, es hora de volver... -dijo la Haruno mayor, mientras acomodaba su cabello- ¿Estás lista?
- Mmm... Más que lista hermanita... -contestó mirando pícaramente a Serena.
Ambas mujeres salieron y se encaminaron a su mesa, llevaban en las manos sus respectivos sacos, ya que el ambiente del local era muy cálido, las miradas de los hombres del local volvieron a posarse sobre ellas. Sasuke se puso de pie y se apresuró a acomodar las sillas de ambas, mientras trataba de reprimir sus instintos asesinos.
- Gracias -dijeron ambas mujeres al sentarse a la mesa.
- Bueno... Creo que mi hermano y yo somos unos completos maleducados... -Itachi inició la conversación una vez que Sasuke tomó asiento- ...ni siquiera nos hemos presentado. Mi nombre es Itachi Uchiha... Y el pequeñín aquí presente es...
- ¡Itachi! -Sasuke lo miraba furioso. Mientras las hermanas reían levemente- Disculpen a mi hermano, no puede evitar ser un idiota - declaró mientras Itachi le sonreía burlonamente- Mi nombre es Sasuke Uchiha... Y por lo visto su apellido es Haruno ¿cierto? ¿del imperio Haruno? -preguntó Sasuke observando sólo a Sakura.
- Así es... -respondió ella algo cohibida por la penetrante mirada de Sasuke- ...mi nombre es Sakura Haruno...
- Y yo soy Serena Haruno... -dijeron ambas y estrecharon las manos de ambos hombres.
Al instante saltaron chispas cuando las manos de ambas parejas cuando se tocaron; Sasuke con Sakura e Itachi con Serena. Enormes oleadas de electricidad y fuego cruzaron por sus cuerpos al sentir el simple contacto. Fue como si todo su universo fuera sacudido para después estabilizarse en la posición correcta. Era una sensación tan poderosa
que ambas parejas se quedaron estáticas. Al fin, después de unos segundos, que les parecieron horas, se separaron. Hubo un largo silencio, ninguno hacia nada por romperlo, estaban demasiado impactados por todas las sensaciones que acababan de descubrir y los
asustaban. Las velas en la mesa, lanzaban débiles rayos de luz que iluminaban sus rostros, Sakura y Serena estaban sonrojadas y tenían la respiración agitada, mientras Itachi y Sasuke estaban en una completa tensión.
[¿Qué demonios es todo esto? Jamás en mi vida había sentido algo así, es como si todo mi ser hubiera comenzado a vibrar al tocarla... ¿Será posible que...?]
- Es un placer... -dijo al fin Itachi, rompiendo el denso silencio que se había formado.
[¡Oh por Kami! ¿Este hombre en verdad es real? ¿Cómo es posible que me haga sentir tantas cosas? Jamás creí que existiera algo tan fuerte como esto... Sorprendente...]
La cena transcurrió muy lentamente, después de las presentaciones, ambas parejas se enfrascaron en sus propias conversaciones. Ambos Uchiha a pesar de ser bastante fríos e inexpresivos, no podían evitar mostrarse abiertos y ávidos de información con respecto a la hermanas, hicieron toda clase de preguntas y se dedicaron a responder las que las mujeres solicitaban. Sobre todo Sasuke, esto les sorprendía a ambos hermanos ya que Sasuke a pesar de ser perseguido por las mujeres, nunca mostraba un mínimo interés por alguna. Itachi se sentía feliz.
La conversación al principio fue entre los cuatro. Sakura y Serena se sintieron sobrecogidas y atemorizadas después de que ambos hermanos les contaran el aparatoso accidente que había dejado a Itachi en silla de ruedas, Sakura no pudo evitar ver todas las reacciones que atravesaron en los ojos de Sasuke cuando Itachi, orgullosamente decía
que le debía la vida a su "hermanito", por más que intentó esconder el dolor y la culpabilidad no lo logró a los ojos de ella. En ese instante sintió algo cálido hormiguear por su interior, no supo que era solo que sentía una extraña afinidad con ese hombre que se culpaba por algo que no podía haber prevenido. Sasuke evitó por todos los medios mirarla a los ojos mientras Itachi hablaba sobre la dolorosa recuperación, Sasuke no sabía cuanto tiempo más podría ocultar las muecas de dolor al recordar esos horribles días. Las
dolorosas terapias, los gritos incesantes, las pesadillas... Pero su mente le jugaba sucio, en un descuido posó sus ojos en los de ella y lo que vio lo dejó estupefacto. Los orbes verdes lo observaban, pero era a un nivel tan profundo que ni siquiera podía definirlo con
palabras. Era como si su mente se hubiera abierto y revelado sus más íntimos pensamientos y ella estuviera leyéndolos; y al contrario de ver el rechazo, vio una dulce mirada compasiva que era tan tierna que se sintió aliviado y dichoso al notar que ella no lo miraba con la repulsión que él creía merecer.
- ...Sólo que ahora me trata como si fuera un bebé, es bastante molesto la verdad... - Serena estaba atenta a la plática de Itachi, pero los más jóvenes estaban fuera de este mundo. Itachi lo notó y no perdió la oportunidad- ...he estado pensando muy seriamente en comenzar a llamarlo "mami"...
Serena estalló en carcajadas y ese sonido los trajo a ambos de vuelta a la conversación. Sakura no apartó los ojos de él y a Sasuke le costó aún más desviar la mirada y enfocar a su hermano.
- Claro bebé... ¿Quieres que pida una silla especial o un biberón? - respondió Sasuke con una mueca burlona, mientras volvía sus ojos a Sakura una vez más. Ella le sonrió, en parte divertida por su comentario.
- Tsk -Itachi se dio por vencido, aceptando la derrota temporal, volvió a concentrarse en Serena.
Sakura y Sasuke se dieron cuenta de que tenían bastantes cosas en común, Sakura tenía una pasión desenfrenada por la fotografía y el arte, le habló a Sasuke sobre sus frecuentes viajes alrededor del mundo sólo para tomar fotografías y visitar museos. Así como
también que estaba estudiando psicología y que estaba haciendo algunas prácticas en el hospital. Sasuke lo encontró fascinante, él le contó sobre su afición a la pintura y que estudiaba administración de empresas ya que la abogacía no le atraía en lo más mínimo aunque su padre y su hermano lo fueran. Le contó que hacia unos años él había tomado unos cursos básicos de enfermería para atender a su hermano. Sakura se quedó sorprendida ya que jamás imaginó que Sasuke tuviera un lado tan sensible, no después de verlo por primera vez.
En el instante en que sus ojos negros repararon en ella en el estacionamiento, fue como si un rayo la hubiera alcanzado, se perdió por completo en ese mar oscuro, pero lo más intrigante fue observar esos vestigios de dolor y culpa, una mirada llena de inseguridad, a
pesar de que su aura imponía demasiado, ella había sido capaz de ver más allá. era obvio que las apariencias engañan. Pudo notar lo mucho que él se esforzaba en mantener esa mirada fría y calculadora, pero tras esa fachada había un alma que sufría. No sabía como, pero ese detalle, al parecer de ella, lo hacían fascinante y ella se había quedado prendada de esa mirada triste.
- ¿Y hace mucho tiempo que pintas? -preguntó ella llevándose a la boca un trozo de pastel, mientras lo observaba detenidamente.
Sasuke pensaba que podría pasar el resto de su vida observando a aquella mujer. Era tan atractiva, tan sensual sin ni siquiera proponérselo, lista, divertida y tan pero tan dulce que no podía concebir que existiera alguien así, había conocido a muchas mujeres en su corta vida y ninguna era ni la más mínima parte de lo que ella era, estaba sorprendido de si mismo ya que ella sacaba su anterior "yo", ese que era antes del accidente de Itachi, ese chico relajado y feliz. Sentía una enorme curiosidad por saber más de ella, y más por
saber que poseía ella para trastornarlo de ese modo.
- Unos cuantos años -respondió él tratando de frenar sus impulsos, ya que el hecho de ver como ella abría la boca para degustar aquel postre, hacían que le hirviera la sangre de puro deseo- ...mi hermano me incitó a tomar clases y resultó que después de todo tenía un
"talento natural" -dijo en tono irónico, mientras ella esbozaba una pequeña sonrisa.
- Mmm, ya veo... Talvez alguna vez puedas mostrarme alguna de tus obras de arte... -Sasuke no respondió, la observó unos segundos y después asintió levemente, esbozando una sonrisa, que hizo que Sakura se sintiera en las nubes, tratando de disimular ese efecto que él tenía en ella desvío la mirada hacia Itachi que estaba encantado con Serena, mientras ella lo hacia reír con alguna de sus ocurrencias- Tu hermano y mi hermana parece que se entienden muy bien ¿no crees? - preguntó Sakura después de observar como Serena le daba de su propio plato una cucharada de helado a Itachi.
Sasuke sonrió de medio lado y desvío la mirada hacia Itachi, hacía mucho tiempo que no lo veía tan feliz y despreocupado. Lo observó unos segundos más y volvió a dirigir su mirada al rostro de Sakura. ¿De verdad existía el amor a primera vista? No lo sabía... Pero estaba dispuesto a averiguarlo...
- Sí, al parecer congeniaron bastante bien... -respondió él mirándola abrasadoramente- ¿Y porqué no eres cirujano como tu hermana? -preguntó Sasuke rompiendo el contacto visual y tomando un sorbo de su té.
Sakura no respondió de inmediato, los ojos de Sasuke eran hipnóticos, y aún más cuando desplegaba esa increíble sensualidad, ella difícilmente podía respirar cuando se veía envuelta en la fuerza de su mirada.
- Pues... al igual que tú, yo no sentía el llamado de la "sangre"... Me incliné a la psicología -respondió Sakura, que de repente se sentía acalorada.
- Ah ya veo... -respondió Sasuke, dejando su taza, para después entrelazar los dedos, ponerlos debajo de su barbilla y observarla intensamente- O sea que trabajas en el hospital junto a tu hermana pero en diferentes áreas ¿cierto? -cuestionó él apenas moviendo los labios.
Sakura se quedó embobada viendo el suave movimiento de sus labios al hablar y totalmente estremecida por su sensual tono de voz.
- Sí, ella se la pasa salvando vidas mientras yo intento arreglarlas desde un plano más "superficial"... -respondió con una débil sonrisa. Sasuke notó cierta dureza en sus palabras y sintió curiosidad.
- Mmm... Parece que no estás muy contenta con eso... -replicó él suavemente.
Sakura le devolvió la mirada unos momentos y después la desvió de nuevo, miró a su hermana que le dedicaba tiernas miradas a Itachi y se sintió un poco culpable.
- No es eso... Adoro mi profesión, es sólo que... es complicado... - dijo ella dejando escapar un pequeño suspiro. Iba a continuar cuando él la interrumpió mirándola fríamente, dejándola completamente confundida.
- Entiendo... nos conocemos hace sólo unas horas... no es necesario que me cuentes nada... -replicó Sasuke un poco molesto por su titubeo.
[¿Porqué demonios le estoy preguntando esto? Como si a mi me importara. O... ¿en verdad me importa? ¡Me importa y mucho! No es normal que alguien a quien apenas conozco me interese tanto... ¡Demonios! Esto se me está saliendo de control... Aunque en verdad quería saber... ¡Si quiero saber! Pero... ¿Por qué?]
Sakura lo miró y él se sintió culpable, la había herido, lo veía en sus hermosos ojos, talvez ella trataba de encontrar las palabras adecuadas y él, estúpidamente, le había dado a entender que no le interesaba. Sasuke iba a hablar de nuevo pero Sakura desvío la mirada,
dejó su cuchara en el plato y se quedó pensativa unos segundos para después mirar su reloj. Al levantar la vista no lo hizo hacia Sasuke sino hacia su hermana.
- Serena -la llamó, ya que ella estaba tan entretenida con Itachi que no les prestaban la más mínima atención.
Sasuke notó el cambio en su voz, había dejado de ser dulce y ahora era fría y dura.
- Lo siento Sak... ¿me decías? -preguntó su hermana desviando a regañadientes la vista de Itachi.
[¡Demonios Sasuke! ¡haz algo! ¡no te quedes como idiota!]
- Ya es tarde... Es hora de irnos... -respondió dejando a los demás sorprendidos por la dureza en su tono.
Serena la miró de verdad y vio que estaba molesta, desvío la mirada hacia el Uchiha menor y vio que él también estaba desconcertado, pero tenía la palabra "culpa" escrita en sus facciones. Sabía lo susceptible que era Sakura, no todo el mundo la trataba con la
delicadeza necesaria, no es que fuera débil ni nada por el estilo, es sólo que a su forma de ver, las personas mostraban sus sentimientos sólo basados en cierto grado de confianza, ella jamás hablaba de sus sentimientos, siempre se dejaba guiar por sus conocimientos
psicológicos antes que por sus emociones. Pero cuando la vio al lado de aquel joven se dio cuenta de que por primera vez estaba dejando que sus emociones ocuparan el primer lugar y al parecer él había metido la pata. Supo que no tendría caso discutir así que se volvió hacia Itachi.
- Lo siento Itachi... Pero mi hermana tiene razón, mañana tengo una cirugía a las nueve de la mañana y debo descansar -dijo ella regalándole una sonrisa- Pero espero verte mañana por el hospital, yo misma haré y supervisaré todas las pruebas ¿de acuerdo? -dicho
esto comenzó a ponerse en pie.
- Lamento que no puedan quedarse un rato más... Mi hermano y yo gozamos infinitamente de su agradable compañía... -respondió Itachi con voz suave.
Serena estaba a punto de contestar, pero Sakura la interrumpió.
- No estoy tan segura Itachi san... -añadió Sakura en voz baja, pero no pasó desapercibida para los presentes.
Sasuke la miró con furia pero la culpa lo sobrepasaba, había metido la pata y lo sabía, pero su orgullo era enorme como para retractarse. Además ese extraño instinto que lo obligaba a huir cada vez que se veía cerca de mostrar sus emociones, estaba totalmente activado. Él también se puso en pie.
- La señorita tiene razón Itachi, es tarde. Debemos irnos... -agregó él en tono frío- ...fue un placer conocerlas señoritas... -dijo haciendo unas diminutas reverencias a las mujeres- ...voy por la camioneta. Con permiso.
Sasuke no le dirigió ni una sola mirada a Sakura y se encaminó a la salida del establecimiento. No sabía por qué pero no soportaba la mirada triste en los ojos de Sakura, necesitaba escapar de ahí lo más pronto posible.
Itachi estaba anonadado, no supo en que momento la situación se tornó tan violenta, levantó la mirada hacia Sakura y la miró inquisitivamente, ella sólo desvió la mirada y se puso su saco.
- Sakura san, yo... lamento muchísimo si mi hermano se comportó de manera descortés con usted, él es... una persona difícil de tratar, me disculpo por él si en algo la ha ofendido -dijo Itachi observando sus reacciones. La notó nerviosa pero sobre todo había cierta tristeza en sus ojos.
- No tiene porque hacerlo Itachi san... -dijo Sakura en un susurro tratando de reprimir las lágrimas que amenazaban con salir- ...muchísimas gracias por la cena -se dio media vuelta y se dispuso a salir.
- ¿Serena? -Itachi estaba confundido y deseaba una explicación.
- Lo siento Itachi... Sakura es una gran mujer, es sólo que a veces le cuesta abrirse con las personas, es todo, sólo necesita algo de tiempo... -respondió ella con una tímida sonrisa para después sostener su mano- ...gracias por la cena, estuvo magnífica, al igual que la compañía
Itachi se acercó la mano a los labios y depósito un suave y delicado beso, para después mirarla intensamente, haciendo que Serena se sonrojara.
- Lo mismo digo Serena, aún no te has ido y ya comienzo a extrañarte... -Itachi se llevó la mano hacia su mejilla y la frotó suavemente contra su piel, notando que un escalofrío recorría el cuerpo de Serena.
- ¡Serena! Vámonos -Sakura la sacó de su trance llamándola desde la puerta.
- Espérame en el auto por favor, iré en un segundo... -le respondió y volvió a posar los ojos en Itachi, sumergiéndose en esa hermosa profundidad oscura.
Sakura respiró profundamente y negando con la cabeza, salió al frío de la calle, la lluvia se había terminado y ahora el viento soplaba suavemente, era un alivio, ya que no sabía cuánto tiempo más podría contenerse. Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos y ella no hizo nada por detenerlas.
[¡Eres una tonta! ¡¿Es que jamás vas a entender?! ¡Todos los hombres son iguales! Pero... en verdad pensé que él era diferente...]
- Ya debería haber aprendido... -susurró débilmente, no esperaba que alguien la escuchara ya que el estacionamiento estaba casi vacío.
- Así que también hablas sola... -repuso una voz a sus espaldas, sobresaltándola.
Pero de inmediato reconoció la voz y la ira volvió a apoderarse de ella, hizo caso omiso a sus palabras y se enfiló hacia su auto. Se limpió disimuladamente los ojos y cuando llevaba unos cuantos pasos alguien la tomó suavemente del brazo, era un agarre firme con el simple propósito de detener su andar.
- Sakura, espera... yo... -¡Diablos! ¡¿Porqué es tan difícil?!- ...yo... lo siento... fui un estúpido... me comporté como un patán... -comenzó a decir Sasuke, pero ella lo interrumpió soltándose de su agarre.
- No tienes porqué disculparte, tú tenías toda la razón... Ni siquiera nos conocemos... -al fin Sakura se dio la vuelta y lo miró con los ojos húmedos pero sin ninguna expresión en el rostro- ...ahora si me disculpas... -agregó ella volteando a ver la mano de él, que estaba cerrada alrededor de su brazo, esperando que la liberara.
Pero Sasuke no lo hizo, se acercó a ella y la tomó por el otro brazo, acercándola a su cuerpo, una oleada de calor los inundó a ambos al sentir la cercanía. Sakura momentáneamente se quedó en blanco, pero recuperó el aplomo rápidamente, tratando se zafarse de sus fuertes brazos.
- ¡¿Qué demonios crees qué haces? -preguntó ella con un gran sonrojo en sus mejillas.
[Si Sasuke ¿¿qué rayos haces??]
Sasuke estaba muy confundido con sus acciones y emociones, que giraban dentro de él como un torbellino, que ya no sabía qué sentir ni que pensar y no era consciente de sus actos. La soltó y se alejó un paso.
- Yo... -lo intentó de nuevo
[¡¿Porqué demonios no le dices de una buena vez lo qué sientes?! ¡Ella va a terminar por golpearte! Es lo que yo haría, sino fuera tú...]
Ella sabía que él quería decirle algo, explicarle, pero al parecer era más cobarde de lo que se veía, sin embargo había millones de razones que explicaban ese comportamiento, ella lo sabía, por su forma de mirar, la manera en que se acercaba a ella, por sus ojos tristes
que la miraban como si no mereciera hacerlo. Él cargaba un peso enorme en su espalda, algo a lo que no podía renunciar tan fácilmente.
Suspiró y en vez de seguir su camino, lo rodeó y se puso frente a él. Sasuke no esperaba ese movimiento así que se sorprendió al verla plantada delante de él con esa fiera expresión en el rostro.
- Acepto tus disculpas, -le dijo en voz baja, mirando la sorpresa en sus ojos negros- pero quiero saber por qué me las estás ofreciendo y... quiero que aceptes las mías... -añadió con pena en su voz.
Sasuke se sorprendió ante esto.
- ¿Porqué te disculpas conmigo? -la cuestionó él haciendo caso omiso de sus palabras anteriores.
- Pues... para ser alguien a quien acabo de conocer... Mmm... Verás... yo no soy de las personas que se abren tan fácilmente, odio sentirme vulnerable frente a alguien más... -Sasuke estaba estupefacto, él se sentía de la misma manera- ...y contigo... pues... me sentí cómoda, ya que por lo que creo, sufres en silencio, al igual que yo... - añadió en voz muy baja, pero Sasuke lo escuchó a la perfección- ...así que lamento haber malinterpretado tus reacciones, me dejé llevar... -ella suspiró y clavó sus ojos en los de él-. Eso era lo que iba a decirte hace un rato, siempre he tenido el "poder" de ver el interior de las personas, ya sea por sus actitudes, su forma de moverse, por su forma de hablar, su manera de vestir, pero principalmente, por sus ojos. Casi siempre puedo leer lo que habita en sus mentes; odio, tristeza, alegría, preocupación, es por eso que estudio psicología, me gusta ayudar a la gente a ser feliz, a vivir en armonía, a perdonarse y a saber manejar sus cambios de humor. No tienes ni idea de lo que un mal entendido puede hacerle a una persona, o el hecho de esconder tus sentimientos, o lo que hace un arrebato de ira... -Ella observaba a Sasuke tímidamente mientras él estaba asombrado-. Mi madre decía que yo tenía un don y que debía usarlo en beneficio de los demás, es por eso que siempre que conozco a alguien puedo saber que tipo de persona es, y casi no me equivoco... -Sakura bajó la vista- pero creo que esta vez si lo hice y te ofrezco mis disculpas por ello. -terminó de decir y lo miró con una sonrisa apenada.
Sasuke no dijo nada, le llevó otro minuto entero procesar esa información, ella lo había visto, había visto su dolor, ¿cómo sucedió? ¿en qué momento fue? La miró una vez más y sintió algo creciendo dentro de él, algo muy suave pero poderoso a la vez, era como un intenso destello que inundaba todas las células de su cuerpo. La sonrisa que ella le dedicaba en ese momento no era ni un pequeño atisbo de las que le había dedicado hace unas horas, ésta sonrisa era tan formal, como si se la dedicara al mesero que los había atendido. Las que le había regalado eran tan sinceras, tiernas, coquetas y a veces tan seductoras que habían hecho palpitar su corazón de forma desenfrenada. Moría por ver otra vez esas sonrisas. Se armó de valor y se decidió a decir lo que tenía que decir.
- No las acepto... -respondió con voz fría, haciendo que la sonrisa de Sakura se evaporara de su rostro, dejando una mueca de desconcierto y dolor- ...no las acepto, porque no tengo nada que disculparte... tienes razón... no sé cómo... pero has vislumbrado mi interior y...
eso me aterroriza más de lo que puedas imaginar... Yo tampoco me siento cómodo hablando de mis sentimientos pero contigo... -se detuvo unos segundos mirando sus preciosos ojos antes de continuar- ...contigo fue muy fácil y eso... me asusta... -esa última
palabra fue un susurro tan débil que si ella no hubiera estado junto a él no lo habría escuchado.
Sakura se quedó plantada ahí con la boca abierta, él lo había hecho, había abierto la puerta de entrada. Sonrió, se acercó a él e hizo el intento de acariciar su mejilla, pero le faltó valor y volvió a bajar la mano junto con la vista. No fue por mucho porque Sasuke se acercó aún más y tomó su mentón con la mano obligándola a levantar la vista hacia él.
- Lo sé y lo entiendo... -respondió ella al fin, llevando una de sus manos al antebrazo de él y haciendo una leve presión. Sasuke miró su delicada mano y sintió como si algo golpeara su pecho, sonrió levemente y ella continuó-. Además no tengo nada que perdonarte...
Ella se acercó un poco más dejándose llevar por ese "algo" que despedía el aura de Sasuke, el aroma de él inundó sus fosas nasales, llevándola a imaginar sus cuerpos entrelazados mientras él suavemente la... ¡Diablos! Trató de desviar esos pensamientos pecaminosos y esbozó una tímida sonrisa, esperando que él no notara su sonrojo.
Sasuke no pudo evitar devolvérsela, ya que ansiaba ver de nuevo ese cálido gesto en ella y ese hermoso sonrojo en sus mejillas la hacia sencillamente encantadora. Deseaba sentir sus suaves y carnosos labios sobre los suyos, anhelaba saborear el interior de su incitante boca, comprobar si su lengua era capaz de pelear con la suya por el control de la situación, sentir su textura, probar si su sabor era tan delicioso como para volverlo aún más loco por ella. La respiración de Sakura estaba agitada por la proximidad y para su sorpresa la de él también. Estaba a un segundo de seguir su impulso de besarla
apasionadamente cuando la voz molesta de alguien muy conocido por él lo interrumpió.
- ¡Mira, están ahí! -dijo Itachi en voz alta.
- ¿Creí que ya querías que nos fuéramos? -la voz de Serena hizo que se apartaran en el acto ambos ruborizados.
Los hermanos de ambos estaban a unos metros de ellos, Serena empujaba suavemente la silla mientras Itachi sonreía feliz.
- Mmm... Vaya Sasuke chan, no eres tan tonto como creía... -añadió Itachi esbozando una sonrisa cómplice a Serena.
- No es lo que ustedes creen... -respondió Sakura muerta de vergüenza.
- Hmp -
Sasuke no objetó nada más, tomó a Sakura de la mano y tiró de ella hacia donde no pudieran escucharlos. Ella no se resistió y lo siguió un poco cohibida por las miradas y risitas de Itachi y su hermana, sentía sus mejillas arder, pero no era nada en comparación con su mano, el tacto de él era tan suave y delicado, pero al mismo tiempo fuerte y posesivo, su mano era grande y muy suave, sentía que llamas le abrasaban la piel con ese pequeño contacto. Se detuvieron a unos metros junto a un poste de luz.
- Disculpa a mi hermano es un completo imbécil... -le dijo con ese sensual tono grave- ¿Podré verte mañana? -preguntó con cierta incertidumbre que no pasó desapercibida para Sakura. Aún sostenía su mano y al preguntarle la tomó entre las suyas, acunándolas, Sakura no pudo evitar el delicioso escalofrío que la recorrió de pies a cabeza. Le dedicó una dulce mirada y una radiante sonrisa mientras asentía. Sasuke sintió cómo su corazón se detenía al ver esa delicada pero a la vez urgente necesidad de Sakura hacia él, pudo ver el deseo crecer en sus ojos, tuvo que morderse la mejilla interior para no gemir en
voz alta.
Sasuke, de mala gana soltó su mano y sacó su celular, anotó el número de ella y viceversa. Una vez con sus respectivos números guardados, regresaron junto a sus hermanos, éstos se tomaban de las manos y se miraban intensamente. Al notar su presencia se separaron muy a su pesar y se encaminaron al auto de las mujeres. Sasuke y
Sakura los siguieron sin dejar de mirarse y sin soltar sus manos. Llegaron a su auto y ellos muy caballerosamente abrieron las puertas para ellas. Serena era la que iba a conducir.
- Gracias de nuevo Itachi, la pasé estupendamente -dijo Serena ya instalada en el asiento del conductor y mirando a Itachi por la ventanilla.
- Gracias a ti Serena ha sido una delicia conocerte y compartir estas horas contigo... Espero que esto se repita pronto y sin afán de ofender a nadie... -Itachi desvío la vista al asiento del copiloto donde Sakura estaba hablando con Sasuke- ...espero que la próxima vez estemos a solas... -agregó con voz sensual, haciendo que Serena se
sonrojara al máximo.
- Si... Es una genial idea... lo tendré en mente, talvez mañana yo pueda invitarte a almorzar. ¿Estás de acuerdo? -preguntó con una chispa de felicidad.
- ¿Cómo puedo negarme si me lo pides de ese modo tan seductor? - cuestionó él para después tomar su mano y besarla- Estaré más que impaciente... Doctora Haruno... -dicho esto le lanzó una mirada tan profunda que Serena hizo acopio de todas sus fuerzas para evitar hiperventilar.
- Yo igual... Itachi... Buenas noches... -respondió entrecortadamente, tratando de canalizar el impacto que Itachi tenía sobre ella.
Mientras en la otra ventanilla...
- Gracias por la cena, estuvo deliciosa... -empezó a decir Sakura incapaz de apartar los ojos de Sasuke- ...aunque me debes un postre ya que no me dejaste disfrutar mi pastel por completo... -añadió con un puchero.
Sasuke le sonrió dejándola prácticamente sin aliento y se agachó hacia ella apoyando ambas manos en la puerta del auto y dejando que su aliento le acariciara el rostro.
- Prometo que mañana te compensaré... -Sasuke se deleitó con el temblor de sus labios rosados, del hermoso brillo que se había dibujado en sus ojos y deseó con todas sus fuerzas que estuvieran solos.
- De acuerdo... -respondió ella con la voz trémula, pero después carraspeó y dijo en un tono más claro- ...supongo que nos veremos mañana en el hospital, ya que Itachi san irá para hacerse unas pruebas ¿no?
Sasuke no respondió enseguida, continuó mirándola de aquella manera apasionada, se incorporó lentamente, para después tomar la mano de Sakura y juguetear con sus dedos, bajó la mirada y después se llevó el dorso de su delicada mano a los labios y recorrió sus nudillos una y otra vez, depositando diminutos besos al pasar. Sakura lo miraba
extasiada, sentía como la piel le ardía ahí donde se posaban los labios de Sasuke. Un pequeño jadeo escapó de su garganta y Sasuke volvió a fijar su vista en los ojos de ella, que hervían llenos de deseo. Le sonrió de nuevo y depositó un último beso para después
soltar su mano y responder al fin.
- Es una cita...
Ambas mujeres se pusieron el cinturón de seguridad y volvieron la vista una vez más hacia los hombres que tenían a cada lado, les dedicaron sus mejores sonrisas y se dispusieron a irse. El motor del auto rugió al mismo tiempo que Sasuke e Itachi se encontraban ya en la acera.
Serena le envío un beso con la mano a Itachi y después agitó la mano en dirección a Sasuke, mientras Sakura movía los dedos tímidamente. Ellos les sonrieron y esperaron hasta verlas doblar la esquina para dirigirse a la camioneta.
- ¡Vaya noche! ¿No lo cree Sasuke sama? -preguntó Itachi con la felicidad grabada en sus facciones y usando su mejor tono burlón.
- Así es Itachi kun... -la mueca burlona desapareció del rostro de Itachi para satisfacción de Sasuke- ...creo que fue buena idea salir hoy -añadió mientras abría la puerta del copiloto y ayudaba a subir a su hermano.
Mientras Itachi se acomodaba en el asiento y se ponía el cinturón de seguridad, Sasuke se dirigía al asiento de atrás para dejar la silla de ruedas. Al salir desvío la mirada al cielo. Estaba muy despejado, de un color azul marino profundo casi negro, estrellas salpicaban el cielo y algunas nubes enmarcaban la luna que ese día estaba totalmente llena. Una brisa golpeó su rostro y notó como las nubes empezaban a moverse un poco más deprisa, sonrió a esa imagen y se dirigió al auto.
[Mamá tenía razón, las nubes siempre cambian... ]
Antes de entrar en el auto sacó su celular y escribió un mensaje de texto muy corto, al terminar esbozó una sonrisita y subió a la camioneta.
Sakura iba completamente perdida en sus pensamientos cuando sintió la vibración de su celular, miró la pantalla y una radiante sonrisa iluminó su rostro.
- "Acabas de irte y ya te echo de menos" -
Un enorme suspiro escapó de sus labios y se dispuso a contestar de inmediato. Serena sonrió feliz, esa noche cada vez se ponía mejor.
Ummm amé escribir la ultima parte... Que puedo decir? Soy una romantica empedernida jajaja.
Espero que les haya gustado. Gracias por sus maravillosos reviews :)
Besos a todas.
