Disclaimer: todos los personajes son propiedad de S. Meyer, pero la historia es invención mia. Y solo hago esto para desarrollar mi imaginación y mejorar mis facultades como escritora, por supuesto sin animo de lucro.
Capítulo II
~~~~ Bella ~~~~
~Bella POV
Mientras nos dirigíamos al despacho del director la incertidumbre me recorría por dentro. Me había quedado a cuadros con la historia de Alice. ¿Ella cansada? ¡En la vida! Siempre había rebosado energía por doquier. Y lo de ese extraño sueño era lo más escalofriante de todo. Que siniestro soñar una y otra vez lo mismo y luego a la mañana siguiente no acordarte de nada…
Y yo… Bueno no se puede decir que fuese algo tan espectacular y misterioso como lo de Alice. Simplemente notaba que desde hacía un tiempo no era yo al completo. Había algo raro en mí, en mi cuerpo… notaba que éste se movía de una forma más liviana, como si pesase menos, como si la agilidad fuese una nueva facultad en él. Y eso era algo insólito en mí considerando mi torpeza.
Puede sonar un poco absurdo pero en las últimas semanas no había tenido ninguna caída demasiado accidentada, y las pocas que había tenido habían ido menguando de gravedad. La última fue antes de ayer cuando tropecé con mis propios pies en las escaleras. Lo normal habría sido caer rodando por ellas y haberme roto una muñeca, una pierna o por lo menos me habrían quedado de recuerdo unos cuantos cardenales y magulladuras. Pero para mi sorpresa, apenas tropecé en la parte superior de las escaleras, cerré los ojos, y cuando los abrí me encontraba en el suelo y completamente sana y salva.
Lo de Alice sería raro pero lo mío era inexplicable según las leyes de la gravedad.
Era como si mi cuerpo repeliese el dolor. O como si una fuerza sobre natural estuviese protegiéndome. Tal vez tuviese un ángel de la guarda que, cansado de ver cómo me accidentaba día si día también, haya decidido bajar a la tierra a protegerme. O tal vez todas las fuerzas místicas de la humanidad se estuviesen uniendo por una vez en mi vida para ayudarme, en vez de para confabular contra mí. Así, tal vez mi suerte esté cambiando y mi destino me albergue alguna sorpresa inesperada a la vuelta de la esquina-
-¡Ouch!- grité.
Alcé la vista y vi que me había chocado con alguien que había doblado la esquina del pasillo a la vez que yo.
-¡Masen! Esto, lo siento-. ¡Vaya! Tenía que ser el chico más estúpido (pero también más guapo), de todo Forks…
-Brandon dile a tu amiguita que mire por donde va- respondió el muy idiota.
-Ya te he dicho que lo siento, ¿vale? Además no fue culpa mía, a sido una coincidencia que los dos doblásemos la esquina a al vez-. Le dije indignada. El muy capullo no se atrevía ni a dirigirme la palabra.
-Mira Swan, aquí todos sabemos quien es el patoso del instituto. Así que menos humos.
Me puse frente a él y me alcé sobre las puntas de mis pies para quedar a su altura, dispuesta a encararle, cuando Alice empezó a reírse.
-¿Qué dijiste Brandon?
-Yo nada, Masen.
-¿Cómo que no? Pues a mi no me ha hecho ninguna gracia tu chistecito.
¿De qué chiste hablaba? O me había perdido parte de la conversación o aquello no tenía sentido alguno.
-¡Yo no he dicho nada! Y me río si me da la gana, ¿vale? No he hecho ningún chiste.
-Pues, para tu información, yo no me creo nadie. ¡Y no estoy loco! ¡Te he oído perfectamente insinuar que Swan y yo parecíamos una pareja en medio de una pelea sentimental!
Instantáneamente noté como mis mejillas ardían en ebullición. ¿Qué Edward decía que Alice había dicho que parecíamos qué? Este chico desvariaba. ¡Pero si Alice no había dicho nada de eso!
-Mira Masen no tenemos tiempo para tus tonterías. Si oyes voces ve al psicólogo, o mejor, a un psiquiátrico- le espetó Alice-. Así que, ahí te quedas.
Me agarró del brazo y me arrastró por todo el pasillo en adelante, hasta que perdimos de vista a Edward Masen que se quedó parado en medio del pasillo con cara de idiota. ¡Bah! La que tenía.
-Vaya chico más raro, ¿no crees Bella?
-¡Habló la que tiene sueños extraños!
-No te pases, que eso no es culpa mía.
-¿Y que Masen sea idiota y oiga voces si es su culpa?
-Puf, mira dejemos este tema de conversación que no estoy de ánimos…- pero parecía que de todas formas iba a estar dándole vueltas a aquello mucho tiempo.
Aún así estuve de acuerdo con ella en que dejásemos el tema. No tenía más ganas de devanarme los sesos pensando en los sueños de Alice, ni preguntándome porqué Masen era como era, porque para ninguna de las dos cuestiones tenía respuesta.
Volví a sumirme en mis propios pensamientos y empecé a emparanoiarme con el tema de mi "ángel de la guarda". Decidí pararme a pensar detenidamente en todo lo que había hecho o me había ocurrido en las últimas… dos semanas. Y llegué a la conclusión de que, aparte de las misteriosas no-caídas, mi relación con los demás había cambiado también un poco.
Era cómo si me hubiese vuelto impenetrable a los demás. Mejor aún, cómo si los demás me protegiesen de alguna manera.
Últimamente mis padres no me reñían ni me castigaban por las cosas que hacía, cosas que en otras ocasiones me habrían llevado 2 ó 3 semanas sin salir o sin ver la televisión. Mis amigos no me hablaban con tanta dureza o frialdad. Por ejemplo, hoy Alice había tenido tan mal día como yo, y sin embargo en vez de venir echando humo y cabreada con el mundo en general; se acercó a mí amablemente a pedirme disculpas no haber podido recogerme esa mañana…
Parecía que todo el mundo me trataba de manera especial, me tenían entre algodones. Y eso, tratándose de mí era raro, rarísimo.
Esto me llevó a pensar que tal vez mi "ángel de la guarda" me protegiese no solo del daño físico sino también del psicológico. ¡Sí eso era! "Que mente tan despierta tienes Bella". Me alabé a mi misma.
¡Dios, me estaba volviendo loca! Nada de lo que había pensado tenía sentido después de todo… ¿Ángel de la guarda? Sí, ¿y qué más? ¿Gnomos de colores que viven en el jardín trasero de mi casa y le cantan al césped para que crezca? Tal vez debería hablar con Masen. Si vamos los dos juntos al psiquiatra quizá nos hagan descuento…
Tenía un dolor de cabeza y un lío mental de tres pares de narices, cuando llegamos ante la puerta del despacho del director. Alice y yo nos miramos y nos tomamos de la mano, intentando así darnos la una a la otra el coraje suficiente para llamar a la puerta.
-Bella, llama tu porfa…
-Ah, ah- dije negando con la cabeza- tú nos metiste en esto y por lo tanto tú debes llamar a la puerta.
-Eres una mala persona- dijo teatralmente- primero me dices que me perdonas y ahora me pegas la puñalada por la espalda.
Y acto seguido me hizo un puchero con el que solo ella era capaz de conseguir todo lo que quería. En serio, yo lo he probado miles de veces en mi casa y ni por esas…
-Está bien Alice, pero no puedes pretender ir así por la vida- la sermoneé- no vas a conseguir salirte siempre con la tuya por poner ojitos de perrito mojado bajo la lluvia. Tienes que entender qu-
Y la puerta del despacho se abrió de golpe y porrazo con tal fuerza y brutalidad que Alice y yo dimos un salto hacia atrás del susto.
-¡Vaya! Lo siento. No pretendía ser grosero. Es que he visto que llevabais un buen rato como pasmadotes delante de la puerta y me he decido ha abrirla a ver que os pasaba- dijo un, tan sorprendido como nosotras, Emmett McCarty-. No era mi intención asustaros.
-Eh, está bien. Gracias. La verdad es que estábamos indecisas sobre si entrar o no. Tenemos algo de miedo sobre lo que nos espera ahora.- Dije titubeante. La altura y el tamaño de aquél chico eran inconcebibles.
-Oh, no os pasará nada. Os lo digo yo. Cuatro palabritas del director y cada uno a seguir con su vida.- Y nos dedicó una bonita sonrisa a cada una de nosotras.
Algo me dijo que este chico ya tenía más de una experiencia con el director. Su sonrisa dulcificó sus facciones y le dio un aire más infantil, que me denotó confianza. Aún así guardé las distancias… Aquél chico era enorme.
-¡Pero pasad, no os quedéis ahí paradas!- y nos invitó a sentarnos en un cómodo sofá de la sala de espera-. Decidle a esa amable señorita- nos dijo señalando a la secretaria del director- vuestros nombres y el del profesor que os ha enviado aquí. Y en unos minutitos el director os llamará para hablar con vosotras-. Estaba cómo Pedro por su casa, vaya.
Nos dirigimos hacia el escritorio de la secretaria y le dimos nuestros nombres y el del Sr. Mason. Nos dijo que nos sentáramos, que el director estaba en una reunión y que en unos minutos nos llamaría. Genial, más rato esperando. Yo estaba ya que no cogía en mi misma de los nervios.
Me resigné, y tanto Alice como yo nos sentamos junto a McCarty. Aún nos quedaban algunos minutos de espera y sufrimiento…
¡Hi! :D
¿Qué tal os va? Espero que bien ^^
Ojalá os esté gustando el fic. Yo ya le he cogido mucho cariño y lo estoy escribiendo con muchas ganas ;)
Bueno, pues muchas (infinitas) gracias a Romy92, sammy-loly69, Andree Cullen, Wildwolf178, Priscila Cullen 1410 y a Merrique Anne Zirutsi por vuestros RR's y fav's, y a Lady Beat, btvs22 y escorpiotnf por agregarme a favoritos y alertas.
Ya sabéis, ¡reviews! Que me hacen mucha ilusión n___n
¡Nos leemos en un par de días!
Kisses,
Natsu xxx
