Disclaimer: todos los personajes son propiedad de S. Meyer, pero la historia es invención mia. Y solo hago esto para desarrollar mi imaginación y mejorar mis facultades como escritora, por supuesto sin animo de lucro.
Capítulo III
~~~~ Edward ~~~~
~Edward POV
Bajé de mi volvo y corrí hacia el maletero para coger mi mochila y un paraguas. Abrí éste mientras me colgaba la mochila a un hombro. Repasé mi horario mentalmente y me cercioré de que a primera hora tenía Trigonometría, aula 6-4, edificio 2.
Me dirigí hacía dicho edificio andando todo lo ligero que podía, para evitar pasar mucho tiempo bajo aquella lluvia torrencial.
Cuando estuve bajo techo cerré el paraguas y me dispuse a ir a mi aula correspondiente.
Cuando entré miré en derredor y comprobé que había poco más de tres o cuatro alumnos en la clase. Busqué a Emmett con la mirada, esperanzado, pero obviamente aquél día no iba a ser diferente a los demás. Emmett llegaría tarde, como siempre.
Resignado tomé asiento en mi pupitre y saqué mi libro y mis apuntes de Trigonometría. Miré el reloj. Aún faltaban quince minutos para que comenzase la clase. Decidí ponerme a repasar los deberes que el Sr. Varner había mandado para hoy, para corregir posibles errores.
Así pasé los quince minutos siguientes, hasta que sonó la campana y el Sr. Varner hizo acto de presencia. Miré el pupitre vacío que había a mi lado y suspiré. Este chico no aprendería nunca.
El Sr. Varner comenzó la clase con la corrección de los ejercicios que yo me había encargado de repasar minutos antes y, para mi satisfacción, tenía todos los problemas resueltos perfectamente. Me aplaudí a mi mismo por mi trepidante hazaña y me dispuse a tomar apuntes sobre la siguiente lección que el Sr. Varner se puso a explicar.
Con esto llevábamos más de veinticinco minutos de clase cuando el imbécil de Emmett se dignó a aparecer. Y para mi sorpresa, el Sr. Varner no lo mandó al despacho del director. Tan solo le pegó cuatro voces y le dijo que, por su bien, no volviera a llegar tarde. Vaya, parecía que ese día estaba de buenas…
Emmett corrió a sentar a mi lado, tan sorprendido o más que yo, por lo que había ocurrido.
-¡Tío, que suerte tienes!- le dije a modo de saludo-. De buena te has librado.
-¡Pues eso no es lo más increíble que me ha pasado estos días!- me dijo tan alegre. Llegaba tarde, le echaban la bronca, y él… tan contento. No tenía remedio.
-¿A no? ¿Qué te ha pasado esta vez Emmett? ¿El perro del vecino se ha comido tus deberes?- me reí de él.
-¡No, listo! Eso fue el mes pasado- no lo podía estar diciendo enserio-. ¡Pero llevo unos días que me pasan unas cosas de alucine! Súper divertidas, pero raras Edward.
-¿Cómo de alucinantes y raras Emmett? ¿Has descubierto que del grifo del fregadero sale agua? ¿O tal vez te has asustado por que tú reproductor de música canta?
-Eso, eso, tú ríete, ¡pero reconoce que a ti también te ha pasado!- se quejó.
Se estaba quedando conmigo, ¿verdad? No podía estar diciendo enserio aquellas barbaridades. ¿O sí? En Emmett ya, cualquier cosa es posible. Decidí darlo por caso perdido…
-Entonces, ilumíname. ¿Qué cosas alucinantes y misteriosas te han pasado esta semana?- le dije haciendo temblar mi voz en la palabra "misteriosas" y moviendo las manos sobre mi cabeza, intentando hacer una representación de algo fantasmagórico.
-Pues verás, el primer suceso extraño y fantástico a la vez, me ocurrió el otro día. Estab-
-¡Sr. McCarty, no me haga arrepentirme de no haberle hecho ir al despacho del director! ¡Y usted Masen, no colabore con la causa!
El Sr. Varner dio por concluida nuestra conversación y ambos tuvimos que obedecer a su orden. A Emmett no le convenían más visitas al director. Estaba superando su record personal de 7 visitas semanales.
En fin, que la clase terminó (por fin) y los dos salimos escopeteados de aquel aula infernal. Ambos nos dirigimos a la planta de arriba, ya que teníamos clase de Historia en el aula 4-2, con Jasper. Entramos y por suerte el profesor aún no había llegado.
Fui a sentarme junto a Jasper, quien nos esperaba ya sentado en su correspondiente mesa, y Emmett se sentó en su pupitre, delante mía.
-¿Qué tal Jasper?- le pregunté a mi amigo.
-No sé por qué ahora feliz- dijo con una sonrisa de incredulidad en la cara.
-Ya sé que tenías ganas de verme hermano- dijo Emmett girándose en su silla y dándole un abrazo a Jasper-. No hace falta que me des las gracias por alegrarte el día.
-¡Hecha para allá Emmett! ¡No seas pegajoso!- se quejó Jasper quitándoselo de encima.
-Bah, no le hagas caso. Será su humor que es contagioso- le dije yo.
-¿Y por qué estás tan contento Emmett, si puede saberse?- le preguntó Jasper.
-Ja, ja, ja; lo siento chicos pero es se-cre-to.- Dijo el con una risa malévola y separando las sílabas de la palabra "secreto".
-¡Emmett! Pero si te morías de ganas de contármelo esta mañana- le dije asombrado por su cambio de opinión.
-Tú lo has dicho Eddie, esta mañana. Mala suerte, ahora no me da la gana de contároslo.
Definitivamente, Emmett tenía un problema de retraso mental o algo peor…
-¿Emmett? ¿Tu te escuchas cuando hablas u oyes ruidos en las orejas?- era lo único decente que podía decirle en esos momentos.
-Está bien, si insistís os lo contaré. Resulta que estaba yo ayer, no antes de ayer, no, no fue ayer seguro porque echaron el especial de baseball en al televisión…
-¡Emmett! ¿Qué más da el maldito día?- grité.
-Eddie, te van a salir canas muy joven, ¿sabes?- estaba a punto de replicar cuando me interrumpió y siguió hablando-. Total que ayer, ¿hemos dicho ayer no? Si eso, ayer… Estaba yo viendo el especial de baseball en la televisión y de pronto me entró un hambre y una sed terribles. Entonces decidí ir a la cocina a por un refresco y un bocadillo. Abrí la nevera y saqué los ingredientes necesarios para hacerme el súper sándwich especial al estilo Emmett. Así que saqué el queso, la mayonesa, los pepinillos, el tomate, un filete de pollo, dos lonchas de jamón, mostaza y… sorprendeos: ¡No había lechuga! ¿Cómo me iba ha hacer entonces mi súper sándwich especial al estilo Emmett si no había lechuga? Ante esta crisis alimenticia me enfadé tanto por no poder comerme mi bocadillo que le pegué un puñetazo así a la nevera.
Y el muy… Emmett, le pegó un puñetazo a la mesa recreando su incidente con la nevera y el sándwich. Y lo que pasó a continuación nos dejó boquiabiertos. ¡Bajo el puñetazo de Emmett la mesa se había partido en dos! ¡Completamente partida! ¡Astillada! No sé quien era el más sorprendido de todos pero salí de dudas cuando miré hacia la puerta y vi al profesor de historia entrando en el aula con una cara que pagaría por volver a ver otra vez en mi vida. Definitivamente él era el más sorprendido de todos. Señaló a Emmett con un dedo y le mandó a voz en grito al despacho del director, soltando a la vez una serie de incoherencias que ninguno fuimos capaz de descifrar.
Aún perplejo, Emmett se levantó y se fue al despacho del director, y el profesor de historia se quedó mirándome y yo, sinceramente, me temí lo peor.
-¡Masen, vaya a la oficina principal e informe de lo que ha ocurrido! Que traigan un pupitre nuevo, que el próximo alumno que venga a clase tenga un sitio donde tomar apuntes.
-¡Si, señor!
Y salí de allí escopeteado dejando a Jasper con una cara de confusión que valía por todas las del resto de la clase.
Bajé lo más rápido que pude las escaleras y corrí por el pasillo hasta llegar a la esquina. Debía darme prisa si no quería qu-
-¡Ouch!- gritó el bulto con el que me choqué al cruzar la esquina
Alcé la vista y vi que el bulto era nada más y nada menos que Isabella Swan.
-¡Masen! Esto, lo siento-. Tartamudeó.
Me fijé en que Alice-la renacuaja Brandon iba con ella. Decidí acabar con aquello lo más rápido posible.
-Brandon dile a tu amiguita que mire por donde va- le dije a la duende.
-Ya te he dicho que lo siento, ¿vale? Además no fue culpa mía, a sido una coincidencia que los dos doblásemos la esquina a al vez-. Me soltó furiosa Swan. Estaba tan mona cuando se enfadaba…
-Mira Swan, aquí todos sabemos quien es el patoso del instituto. Así que menos humos.
Se puso frente a mí e intentó encararme. Se veía tan linda a esta distancia, sus ojos chocolate parecían derretirse alrededor de sus pupilas, y su blanca y delicada piel parecía estar invitándome a tocarla. Las ondas de su pelo era-
"Tiene gracia, de cara a los demás se odian pero está claro que están colados el uno por el otro. Mira que ojitos se ponen. Parece que de verdad estén saliendo y estén en medio de una pelea de enamorados."
No podía ser. Brandon no había despegado los labios. ¿Oh si? ¿Cómo se atrevía a decir aquello? Y encima se estaba riendo de lo lindo con aquello. Se iba a enterar…
-¿Qué dijiste Brandon?
-Yo nada, Masen.
-¿Cómo que no? Pues a mi no me ha hecho ninguna gracia tu chistecito.
-¡Yo no he dicho nada! Y me río si me da la gana, ¿vale? No he hecho ningún chiste.
"¿Quién se habrá creído que es? A este le falta un tornillo. Yo no he abierto la boca."
¡Y decía que el loco era yo! La loca era ella que seguía hablando y aún así lo negaba. Pero, ¿cómo lo hacía sin despegar los labios?
-Pues, para tu información, yo no me creo nadie. ¡Y no estoy loco! ¡Te he oído perfectamente insinuar que Swan y yo parecíamos una pareja en medio de una pelea sentimental!
Swan se puso roja (que mona se ponía cuando se ruborizaba) y Brandon me sacó la lengua y jaló del brazo a Bella.
-Mira Masen no tenemos tiempo para tus tonterías. Si oyes voces ve al psicólogo, o mejor, a un psiquiátrico. Así que, ahí te quedas.
Y se largaron. Y me dejaron a mí más solo que la una. ¡Ya se enteraría la duendecillo esa! Cuando la pille verá…
¿Aquello había sido tan raro para ellas como para mí? Porque, sinceramente no podía para de darle vueltas al tema… O Brandon era ventrílocua o alguien había hablado por ella, porque no había otra explicación posible. Eso, o me estaba volviendo loco de verdad. Yo había escuchado perfectamente sus palabras, porque las había dicho en voz alta, ¿verdad?
Sí, aquello no tenía más vuelta de hoja. Lo mejor sería dejarlo correr.
Miré el reloj ¡Oh, no! ¡Habían pasado más de 10 minutos desde que salí de la clase de Historia! Debía darme prisa y llegar cuanto antes al edificio donde se encontraba la oficina principal si no quería perderme la clase de Historia entera.
¿Qué tal?, ¿cómo va la semana?
Espero que bien :D
Bueno pues ya veis, aquí tenéis el tercer capítulo del fic. En este ya salieron casi todos los personajes principales, ¿verdad? Falta Rose, que saldrá en el próximo, que ya os adelanto, es un Emmett POV. En él veréis qué ocurrió con las chicas y con el propio Emmett en el despacho del director.
Bueno ya no digo nada más que si no pierde la gracia.
Y bueeeeeno, ahora los agradecimientos xD
Miles de gracias a Romy92, escorpiotnf, Priscila Cullen 1410, Serena Princesita Hale, lorena hale cullen y a Wildwolf178 por vuestros RR's y Fav's y gracias también a Amber Correa Mata y a Lonny.9 por agregar este fic a sus alertas y favoritos.
Ya sabéis, actualizaré en un par de días ;)
Besos,
Natsu xoxo
