Disclaimer: todos los personajes son propiedad de S. Meyer, pero la historia es invención mia. Y solo hago esto para desarrollar mi imaginación y mejorar mis facultades como escritora, por supuesto sin animo de lucro.

Capítulo IV

~~~~ Emmett ~~~~

~Emmett POV

Totalmente alucinado y bajo las incoherencias y gritos del profesor de Historia salí del aula y me dirigí al despacho de mi tan querido director.

¡Guao! Era realmente genial. ¿De verdad había roto yo la mesa de un puñetazo? ¡Y encima sin querer! ¿Qué me había pasado? Tal vez tantas horas de gimnasio habían merecido la pena después de todo… O quizás me estaba volviendo como Hulk y ahora tengo súper fuerza y… ¡Oh no, entonces me voy a volver verde! Pero, yo no quiero volverme verde. Que desgracia… Bueno soy tan guapo que seguro que ligo hasta siendo verde.

Emmett, esto suena raro hasta para ser tú. (N/A: sí, Emmett habla consigo mismo y en tercera persona. ¿Algún problema?)

A ver pensemos…

¡Ay, no! Que pensar me da dolor de cabeza. Mejor disfruto del momento. Soy súper fuerte y estoy súper cachas. Punto, no hay que pensar más en ello.

Seguí andando por mi ya conocidísimo camino hasta el despacho del director. Cuando llegué abrí la puerta de golpe y saludé a su secretaria la señorita Sanders.

-¡Hola Martha! ¿Qué hay?

-Hola Emmett. ¿Qué hiciste esta vez?

-¡Adivínalo!- le di dos segundo y antes de que pudiera abrir la boca le contesté yo-. Bah, déjalo. No lo adivinarías nunca. ¡He roto un pupitre Martha! ¡De un puñetazo!

-No me lo puedo creer Emmett. ¡Estás hecho un salvaje! Si animo de ofenderte claro.

-No me ofendes- le dije sonriéndole.

-Y bueno, ¿en qué clase fue esta vez?- tras una pausa siguió interrogándome- ¿Y cómo lo has hecho Emmett? Y, ¿por qué?- ¿Por qué tantas preguntas difíciles de responder?

-Historia, no lo sé y fue sin querer.- Dije contestando a sus tres preguntas a la vez.

-Ay, Emmett.- Dijo suspirando- El director está en una reunión así que espera en el sofá hasta que termine.

-Bueno Martha, tú me dirás. ¿Qué es de tu vida?- le dije sentándome en el desgastado pero mullido sofá.- ¿Dejaste ya al imbécil de tu novio?- Martha para mi era ya como de la familia.

-Si, le puse las maletas en la calle al muy capullo y le dije que se largara con esa guarra y que no quería volver a verle la cara en mi vida. Y le cerré la puerta en las narices.- Se la veía orgullosa de ella misma.

La verdad, no entendía a los tíos así. Si puedes acostarte con una tía distinta cada noche, ¿Para qué tener novia? Eso solo trae problemas…

-Bien dicho Martha. Él no te convenía, tu mereces más que eso.- Hay que hacer el papel de chico compresivo con las tías para poder ligártelas.

-Gracias Emmett.

Agencia de psicólogos Emmett, ¿dígame?

-De nada mujer. Tú vales mucho y ya sabes cuanto te aprecio. Son muchos años viniendo por aquí ya.- le dije quitándole hierro al asunto. No quería extender aquella conversación por más tiempo.

De modo que ella siguió con su trabajo (que no entiendo muy bien cual es), y yo me dediqué a mirar las musarañas.

Después de un rato con la mente en blanco me llegaron unos murmullos de voces femeninas. Giré la cabeza y vi a través del cristal translúcido de la puerta del despacho del director dos siluetas que cuchicheaban en voz totalmente audible.

Cómo seguían en la puerta y no se decidían a entrar fui ha abrirles. Me levanté y agarré el picaporte de la puerta. Lo giré y tiré de ella hacia dentro, de la manera más suave y normal posible… Pero los goznes de la puerta chirriaron y me dio la impresión de que casi me quedo con ella en la mano.

Cuando vi las cara de espanto de las dos chicas que esperaban al otro lado me sentí obligado a disculparme, aunque yo no tenía la culpa de que la puerta estuviera cayéndose a pedazos de vieja…

-Lo, lo siento. No pretendía ser grosero. Es que he visto que llevabais un buen rato como pasmadotes delante de la puerta y me he decido ha abrirla a ver que os pasaba.-Dije sin poder borrar la expresión de sorpresa de mi cara-. No era mi intención asustaros.

-Eh, está bien. Gracias. La verdad es que estábamos indecisas sobre si entrar o no. Tenemos algo de miedo sobre lo que nos espera ahora.- Dijo una titubeante Isabella Swan. Se la veía más tímida de lo que me habían contado.

Je, je. ¿Miedo? ¿Por qué? El director solo te pega unos cuantos gritos, te dice que no lo vuelvas ha hacer y todos tan contentos. Pobrecitas, se ve que son unas santas y nunca han hecho nada malo que las hiciera verse en una de estas.

-Oh, no os pasará nada. Os lo digo yo. Cuatro palabritas del director y cada uno a seguir con su vida.- Les dije sonriendo. Quería arreglar el tema de mi brutal aparición.

Me di cuenta de que seguían aterradas en el umbral de la puerta y las invité a pasar. ¿Tanta impresión les había causado?

-¡Pero pasad, no os quedéis ahí paradas!- les dije señalándoles el sofá-. Decidle a esa amable señorita- señalando a Martha- vuestros nombres y el del profesor que os ha enviado aquí. Y en unos minutitos el director os llamará para hablar con vosotras- je, je, ya parecían más animadas.

Esto hicieron y cuando acabaron se sentaron a mi lado en el sofá. Se las veía agobiadillas.

-¿Y qué es lo que trae a unas señoritas tan aplicadas como vosotras a un sitio como este?- les pregunté intentando hacer algo más llevadera una situación que para ellas parecía incómoda.

-Pues el Sr. Mason nos llamó varias veces la atención por charlar en clase y pasarnos notitas-. Dijo esta vez la pequeñaza. Brandon creo. Sí, Alice Brandon. Jasper me había hablado de ella.

-¿Y tú, qué haces por aquí?- dijo Swan.

-Pues…- ahora si que se sentiría intimidadas- me cargué un pupitre de un puñetazo-. Y empecé a reírme a carcajadas quitándole importancia al asunto.

Se quedaron mudas. Bueno, creo que no funcionó. En fin, tenía que admitir que era raro.

-¿Qué tu qué?- ja, ja, que graciosas se veían con esas caras entre asustadas y sorprendidas.

-No me preguntéis cómo lo hice ni nada. Solo os digo lo que pasó-. A ver era simple, no tenía tanta complicación. Hasta yo lo entendía.

Seguían espantadas. Incluso me pareció ver como Swan se alejaba un poco de mi en su asiento.

-Emmett el director ya está libre. Quiere que pases a su despacho- me comunicó Martha.

-Ok. Chicas, nos vemos.

Me despedí de ellas y entré al despacho del director.

Fue breve. Las mismas voces de siempre, solo que esta vez se cuestionaba como había sido capaz de hacer lo que había hecho, y nada, blablablabla, y no se qué de que tenía que indemnizar al colegio con no se cuántos dólares por el pupitre roto.

-Bueno pues eso llama usted a mis padres, ¿vale? Nos vemos mañana-. Y me despedí de él. Ya era hasta aburrido. Pasaba allí más tiempo que en clase.

-¡Espero que no Sr. McCarty!

Después de lo ajetreada que había sido la mañana, decidí tomarme el resto del día libre. Por lo menos me saltaría las clases hasta después del almuerzo. Estaba distraído andorreando por los pasillo cuando, justo cuando pasaba por delante del baño de las chicas, la puerta se abrió y me di de bruces contra Rosalie Hale. Cómo es normal ambos acabamos en el suelo, yo encima de ella.

-¡Estúpido, quítate de encima! ¿No ves que me estás arruinando el modelito?

-Perdone usted doña barbie- le dije lo más borde que podía. Que fuese la mujer más guapa de todo Forks no le daba derecho a tratar así al capitán del equipo de rugby. ¡Vamos!

Me levanté y le tendí la mano para ayudarla a levantarse. O eso pensó ella, porque yo pretendía tenderle la mano para luego dejarla caer, y que se diese el golpe del siglo. ¡Ja! Nadie se mete con Emmett McCarty.

-Gracias McCarty, veo que en el parvulario te enseñan modales- me iba diciendo la muy creída.

Entonces decidí soltarle la mano y dejarla caer pero, cuando aún se tocaban nuestros dedos… Volví a agarrarle la mano para sujetarla fuerte y evitar que se cayese.

-¡Vaya, ya creía que me ibas a dejar caer!- me dijo la muy suertuda.

-Es que eso era lo que pretendía, pero no se porqué en el último momento me diste pena y decidí agarrarte de nuevo- le dije intentando conservar mi orgullo.

-Eres un imbécil McCarty-.

Y dicho esto me sacó la lengua y se fue. ¡Dios era tan tremendamente irritante! Pero todo lo que tenía de borde lo tenía de guapa…


Lo primero, disculpas. No pude actualizar ayer y lo siento de veras pero las clases pueden conmigo T_T

Naah, lo dejo sé que no doy pena xD

Estoo.. Gracias! Una y mil veces a Romy92, Andree Cullen, Priscila Cullen 1410, KETSIA, Alejandra de Cullen, Wildwolf178 y a Serena Princesita Hale por sus reviews, favs y alertas! Y obvio también a Bea0503C y Gala Potter por sus favs y alertas.

Y este capítulo en especial está dedicado a Stellita Cullen, primero por que es mi nueva amiga xD Y segundo por que la idea de que Emmett se encontrase con Rose a la salida del baño fue suya. Gracias peque! Tu idea me ayudó mucho :D Ya sabes, este cap es tuyo, haz con el lo que quieras n/////n

Espero poder seguir actualizando cada dos días ^^ Lo intentaré. Si no, como mucho tres o cuatro! Les juro que no más.

Se les quiere,

Natsu xoxo