Disclaimer: todos los personajes son propiedad de S. Meyer, pero la historia es invención mia. Y solo hago esto para desarrollar mi imaginación y mejorar mis facultades como escritora, por supuesto sin animo de lucro.

Capítulo V

~~~~ Rosalie ~~~~

~Rosalie POV

¡Ay, vaya día!

Estaba aburridísima en clase de Aritmética. ¡Dios, que alguien me explicase de que iba aquello! Tanto número junto no puede albergar nada bueno…

En fin, que para distraerme me puse a mirarme la uñas mientras pensaba en lo que haría en el próximo fin de semana. Tal vez vaya el viernes por la tarde al spa y el sábado vaya a, ¡oh, vaya acabo de darme cuenta de que llevo una uña rota! Busque con desesperación dentro de mi estuche y encontré en el fondo mi pequeña lima de emergencia. Limé la uña rota con cuidado y ¡voilà! Como nueva.

Que estaba diciendo… ¡Ah si! El viernes spa y el sábado estaría bien ir al cine, o quizás a algún pub en Seattle o Port Angeles… Estrenaría algún modelito nuevo que compraría esta tarde, ya que tenía pensado ir de rebajas con Lauren.

Buf, vaya coñazo de clase, le pediré al Sr. Smith que me deje salir al baño, a ver si me distraigo un rato. Dudo que me deje, ya que nunca lo hace, pero por intentarlo no pierdo nada.

Levanté la mano y esperé a que es profesor reparase en mi presencia.

-¿Si, Srta. Hale?

-¿Le importaría si salgo un momento al baño? Es una emergencia femenina-. Bonita excusa, nunca fallaba, salvo con el Sr. Smith. Era el profesor más estricto de todo el instituto

-Claro, tómese el tiempo que necesite.

Increíble pero cierto. Me levanté sorprendida y salí del aula a toda prisa antes de que cambiase de opinión.

Total, que me dirigí hacia el baño con toda la parsimonia de la que fui posible, fijándome en cada detalle de los pasillos, y mirándome en cada superficie reflectante.

Cuando llegué al baño saqué de mi bolso mi neceser y empecé a retocarme el maquillaje. Después de un poco de gloss, polvos en la nariz y corrector bajo las ojeras, recogí todo y salí del baño colgándome el bolso al hombro. Pero nada más abrir la puerta un cuerpo de metro noventa se echó sobre mí, dejándome tirada en el suelo y aplastándome completamente.

Alcé la vista y cual fue mi sorpresa al encontrarme al bruto (y musculoso) de Emmett McCarty sobre mí.

-¡Estúpido, quítate de encima! ¿No ves que me estás arruinando el modelito?-le grité. Mi falda nueva de Prada se arrugaba con facilidad.

-Perdone usted doña barbie-. ¿Qué me llamó el cabeza de melón?

Se levantó y me tendió la mano para ayudarme a levantarme. Vaya, parecía que no era tan insensible y bruto después de todo. Que monada de chico.

-Gracias McCarty, veo que en el parvulario te enseñan modales- Rosalie 1- McCarty 0

Entonces noté como dejaba escapar mi mano de entre las suyas, y entre el miedo que tuve y lo mucho que, por desgracia, me sentía atraída por aquél imbécil, deseé con todas mis fuerzas que me agarrase la mano y no me dejara caer. Cerré los ojos con apremio dispuesta a pasar la mayor vergüenza de mi vida, y esperé. Pero milagrosamente McCarty me cogió de nuevo la mano con dulzura y no pude más que sonrojarme ante el contacto de su suave piel.

De la propia impotencia que me entró por haberme visto obligada a reconocerme a mi misma lo que sentía por McCarty tuve que ponerme firme ante él y contestarle apresuradamente ante la posibilidad de que hubiese descubierto el rubor de mis mejillas.

-¡Vaya, ya creía que me ibas a dejar caer!- le dije alterada.

-Es que eso era lo que pretendía, pero no se porqué en el último momento me diste pena y decidí agarrarte de nuevo- ¿en serio sintió pena por mí? ¿Quién se creía? Yo no necesitaba darle lástima a nadie, y menos a él.

-Eres un imbécil McCarty-. Era todo lo que me veía capacitada a decirle a la cara, ya que era tan mono… Porque en verdad lo era. ¡Imbécil digo! Los monos al zoológico.

¡Ay, me ponía furiosa estar cerca de é! Le saqué la lengua en un acto que intentó ser de frustración, me di la vuelta y me fui. ¡Dios era tan tremendamente irritante! Pero todo lo que tenía de borde lo tenía de guapo… Llegados a este punto me obligué a parar de pensar en McCarty de esa forma y me abofeteé mentalmente por ello.

Me dirigí hacia el aula de nuevo, dándome cuenta de que me había demorado demasiado. Seguro que el Sr. Smith me regañaría por ello.

Llamé a la puerta del aula y entré. El Sr. Smith me dirigió una brillante sonrisa y me invitó a sentarme en mi pupitre con un gesto de su mano izquierda. Perpleja, me senté en mi sitio y fijé la vista la pizarra, que contenía una gran cantidad de incoherencias para mí, y esperé a que llegar el ansiado final de la clase. A ratos me dedicaba a jugar con mi pelo, enrollándolo alrededor de un dedo o bien haciéndome cosquillas con las puntas de algún mechón en la mejilla; y otras veces miraba el reloj con desesperación intentando mover mentalmente las manecillas para poder adelantar el tiempo. Pero nada…

Aguanté como pude hasta que, cuando faltaban dos minutos el Sr. Smith nos sorprendió con un gran regalo.

-Chicos, mañana les haré un examen de todo lo que hemos visto hasta ahora, así que prepárenselo bien esta tarde. Si han sido constantes y han hecho sus deberes diariamente no creo que encuentren problema en la prueba de mañana. Les advierto que contará un 30% para la nota final.

¡Oh, no! ¿Examen? Yo no había sido constante ni había hecho mis tareas diariamente. Es más ni atendía en clase… No sabía ni de que iba el tema. Suspendería seguro. Ni aunque me pasara toda la tarde y toda la noche estudiando conseguiría ponerme al día. Además esta tarde empezaban las rebajas en el centro comercial de Port Angeles y no podía perdérmelas. ¿Por qué hoy no daba una? Mi vida era tan dura…

Lloré internamente mientras el Sr. Smith daba la noticia del examen y supliqué ayuda divina para que no hubiera examen al día siguiente, o al menos es Sr. Smith lo retrasara. ¡Si de verdad existen los milagros, yo ahora mismo necesito uno!

Estaba ya a punto de juntar mis manos y ponerme de rodillas a rezar cuando el Sr. Smith me dio la noticia más alegre del día.

-Bueno, pensándolo mejor, no sé el porqué de un examen mañana. ¿No les parece precipitado chicos? Si, mejor los dejamos para más adelante. Tal vez en un par de semanas- dijo con una voz y una expresión algo confundidas.

En ese momento sonó el timbre que indicaba que la clase había finalizado y yo le di las gracias al ser divino que había escuchado mi plegaria.

Vaya, aquello era increíble, no sé si era el Sr. Smith, si era yo, el día, si se había alineado los planetas o qué, pero el caso es que hoy era uno de esos días en los que todo te sale a derechas. Marcaría este día con una estrellita en mi calendario si esto seguía así de bien.

Primero me dejan salir de clase tan alegremente con solo preguntarlo, después McCarty me coge la mano y me sujeta cuando estuve a punto de caerme, el Sr. Smith no me regaña por retrasarme en el servicio y ahora me quitan el examen de Aritmética con solo desearlo. ¡Esto es Hollywood!

A ver, los demás no parecían muy contentos por los pasillos. Es más se les veía estresados y desanimados a los pobres. Mientras rebuscaba en mi taquilla los libros de la próxima clase pensé en ello. ¿Y si no era los demás? ¿Y si era yo? A ver, deseemos algo que me apetezca ahora mismo… Quiero un móvil nuevo, no, no, ¡un iphone! Por pedir que no quede… Cerré los ojos con fuerza y me concentré en mi deseo: un iphone, un iphone, un iphone, un iphone, un iphone, un iphone…

Tras varios segundos así tuve que abrir los ojos, ya que de lo cerrados de que los tenía me estaba empezando a doler la cabeza. Me miré las manos, miré en la taquilla, miré dentro de mi bolso, pero nada. Mi antiguo móvil aún seguía ahí, y ni rastro de un moderno iphone. En fin, me avergonzaba de mi misma por haber creído que una cosa así podría pasar de verdad.

Aún pensaba en esto cuando mi mejor amiga, Lauren, apareció de la nada a mi lado y empezó a parlotear sobre lo bien que nos lo pasaríamos esa tarde de compras en Port Angeles.

Me sentía decepcionada por lo que había pasado, se que es absurdo, por que era una barbaridad creer que podía tener algún tipo de poder especial que hiciese que se cumpliesen mis deseos o algo pero me sentía de verdad descorazonada por que no fuese así, y además me dolía la cabeza por mi numerito del iphone, por lo que la chillona voz de Lauren no me agradaba demasiado y menos en su incesante charla. ¡Ojalá se callase y me dejase sola! Necesitaba pensar…

En ese momento dejé de oírla. La miré y ella me miraba a la vez con incredulidad.

-Vaya, tenía ganas de hablar contigo, pero ya no me acuerdo de qué- se quedó pensativa y me volvió a mirar-. Bueno me voy a clase.

Se despidió de mí con la mano y se fue. Y sí, me dejo sola. Es más, me percaté de que todo el pasillo se encontraba vacío a excepción de mi presencia.

Tal vez, si que tuviera algo especial. Por lo menos aquél día lo estaba siendo.


¡Hola!

Aquí el quinto capítulo. Os digo a todos de verdad que me está encantando la acogida que está teniendo el fic. Estáis siendo todos muy amables en serio, os aprecio muchísimo a todos.

Muuuchas gracias a Priscila Cullen 1410, Stellita Cullen, Andree Cullen, Wildwold178, Romy92, Alejandra de Cullen, Serena Princesita Hale y a Merrique Anne Zirutsi por vuestros reviews. Os aprecio muchísimo a todos y en serio, no saben lo que me animan sus reviews. Me dan fuerzas para sentarme a escribir cada día todo lo que puedo y dar lo máximo de mi misma.

Merrique Anne Zirutsi gracias en especial a tí por tus palabras. Me emocionaron de veras.

Solo falta Jazz (ahora es cuando Romy92 me pega xD) y prometo que ya estoy pensando como lo escribiré pero es un personaje tan... cómo describirlo sin babosear demasiado... Ains, en fin que eso, que lo quiero tanto que quiero dar lo mejor de mi misma al escribir su capítulo así que a lo mejor me lleva algo más de tiempo y no puedo actualizar hasta el miercoles o el jueves. Pero no me matéis por ello (ahora es cuando Romy92 me mata xD) Es broma Romy sabes que te quiero.

RR's que son gratis :D (o eso creo por que ya te cobran hasta por pedir la hora xP)

Besitos, nos leemos pronto, ¿si?

Natsu ^3^