Disclaimer: todos los personajes son propiedad de S. Meyer, pero la historia es invención mia. Y solo hago esto para desarrollar mi imaginación y mejorar mis facultades como escritora, por supuesto sin animo de lucro.
Capítulo VIII
~~~~ Despertando los poderes II ~~~~
~Edward POV
Entré en la oficina principal tratando de no pensar ni en Swan ni en la pequeñaja e irritante de Brandon. Malditas chicas… ¿Están todas locas o qué?
Abrí la puerta de la oficina con sigilo y pude contemplar, sorprendido, las maravillas del trabajo administrativo de un instituto. Había un hombre echado hacia atrás en su silla con los pies en lo alto de su mesa, con un sueño tan profundo como el de un bebé. Una joven, de no más de 25 años, estaba enfrascada en una novela de vampiros… Una nueva, crepus- no se qué creo que se llamaba. En fin, la juventud de hoy día… Para finalizar, la Sra. Cope conversaba animadamente con un hombre calvo y barrigudo mientras echaban una partida de cartas.
Como nadie se había percatado de mi presencia carraspeé un par de veces y espere a que alguien me prestara atención.
Inmediatamente la Sra. Cope alzó la vista y al darse cuenta de que era yo se ruborizó, dejó a un lado su partida de cartas y al calvo con el que jugaba, y corrió hacia el mostrador para preguntarme que qué quería.
-Pues me manda el profesor de Historia. Ha habido un incidente durante su clase y un pupitre a resultado dañado. Me envía ha preguntar si podrían reponerlo por otro nuevo.
Me miró de arriba abajo haciéndole una radiografía completa a mi cuerpo y tras quedarse un rato pensativa negó enérgicamente con la cabeza.
"¡No, no, no y no! Tengo 51 años, por el amor de Dios. ¡Este chico podría ser mi hijo! No puedo pensar en él de esta manera… Ni que fuese ahora una quinceañera."
-¿Perdone?- le pregunté extrañado. ¿Había dicho aquello en voz alta?
-¿Eh? Nada hijo, sin prisas, voy a ver el almacén a ver si quedan pupitres nuevos. Sígueme y me ayudas a traerlo ¿de acuerdo?
Me echó una última mirada (con la que juraría que me comió con los ojos) y se dirigió hacia la puerta trasera de la oficina.
La seguí con paso ligero y salimos del edificio de la oficina principal.
"No entiendo como este chico en particular puede despertarme tales emociones, tiene un cuerpo, unos ojos y su boca es…"
¿Estaba diciendo eso de verdad o eran fantasías mías? Apresuré el paso para ponerme a su altura y poder mirarla a la cara.
Nada, sus labios no se movían ni un ápice y sin embargo yo seguía escuchando barbaridades en mi mente.
-¿Sra. Cope, está usted bien? ¿Quiere decirme algo?
"¿Me habrá descubierto? ¿Habrá adivinado lo que pienso sobre él?" Y dicho esto se puso colorada y apartó la vista de mí.
-No Sra. Cope, no he adivinado lo que pensaba, lo estaba gritando a los cuatro vientos- le dije atónito. Yo no había adivinado nada.
"Este chico todo lo que tiene de guapo lo tiene de raro. Tal vez por eso me atraiga, por ese halo de misterio que tiene a su alrededor…"
Vale, esto estaba pasando de castaño oscuro. ¿Aquella mujer era ventrílocua o qué? No hablaba, tenía los labios perfectamente cerrados, y sin embargo yo oía su voz perfectamente en mi cabeza.
Espera un momento… ¡Eso era! Yo escucho su voz en mi cabeza, ¡la voz de su mente!
Me concentré con todas mis fuerzas y miré a la Sra. Cope detenidamente mientras esta caminaba hacia el edificio del almacén.
"Concéntrate Edward, concéntrate." Me decía a mi mismo.
"Bah, tonterías, el chico no está mal pero es demasiado joven, y yo soy demasiado mayor para tener ningún tipo de fantasía sexual con un adolescente. Si se enterase mi marido…"
Me quedé a cuadros. Una de dos, o me estaba volviendo loco porque creía que podía leer el pensamiento, o bien, me estaba volviendo loco porque oía voces en mi cabeza.
Ninguna de las dos alternativas me era satisfactoria…
-Toma cariño coge este, hazme el favor- me dijo, sorprendiéndome, la Sra. Cope.
Sin darme cuenta habíamos llegado al edificio del almacén y la Sra. Cope me señalaba un viejo pupitre que, al menos, se encontraba en mejores condiciones que el de Emmett.
Lo cogí sin demasiado esfuerzo y comencé ha andar hacia la oficina principal con la Sra. Cope pisándome los talones.
"Madre mía que culo… ¡Quién lo pillara!"
Di un respingo a la vez que los ojos se me salían de las órbitas. Definitivamente prefería pensar que le estaba leyendo la mente, antes que creer que mi mente era la creadora de aquellas palabras.
~Emmett POV
Me despedí de la rubia (o más bien se despidió ella de mí) y me dirigí de nuevo a clase.
Cuando llegué al aula decidí esperar a que la clase acabar, total quedaban apenas cinco minutos para el cambio de hora.
Me sentía irritado pensando en lo que me había pasado con la barbie. ¿Por qué no la había dejado caer? Era lo que yo quería, pero es como si ella me hubiera obligado de alguna manera a no hacerlo. Malditas mujeres, siempre me hacían caer bajo su encanto femenino.
El timbre sonó y entré en la clase por la puerta de atrás con la esperanza de que el profesor no me viese. Fui a mi sitio y comprobé que habían sustituido el pupitre que había roto por uno "nuevo".
Edward y Jasper recogían sus libros y apuntes y los guardaban en sus mochilas.
-Hola chicos- saludé animadamente.
-¿Qué tal esta vez con el director, Emmett?- preguntó Jasper.
-Pues como siempre, aunque hoy lo he visto un poco decaído al hombre. Problemas familiares supongo.
-Emmett no tienes remedio- me dijo Edward.
¿Qué? ¿Qué dije esta vez? Siempre igual, Emmett dice tonterías, Emmett no hace nada más que burradas, Emmett esto, Emmett lo otro… ¡Siempre yo!
-¿Bueno chicos vamos a almorzar?- pregunté. Tenía hambre.
-¿Emmett? Aún nos queda una clase más antes del almuerzo- me dijo Jasper incrédulo.
-¿En serio? Que lento pasa el tiempo- suspiré.
Miré mi horario (aún no me lo había aprendido de memoria) y vi que me tocaba Educación Física. ¡Bien! Una hora de provecho por fin.
Tras llegar al gimnasio y cambiarme de ropa fui a las canchas. El entrenador nos informó de que haríamos rugby. ¡Genial! Hoy era mi día de suerte.
Hice unos cuantos placajes y touchdowns pero cuando ya casi acabábamos…
-¡Emmett bloquea a Watson!- me gritó el entrenador.
Corrí hacia el susodicho que se acercaba corriendo con el balón en las manos y me tiré sobre él con toda la fuerza de la que fui capaz.
Lo tumbé en el suelo y corrí con la pelota hasta el otro extremo del campo y conseguí punto.
Pero cuando aún no había empezado a celebrarlo me di cuenta de que todos mis compañeros y el entrenador estaban alrededor de Watson.
Corrí hacia allí y me lo encontré al pobre chico tumbado en el suelo con no muy buena cara.
-¡McCarty que le hiciste al pobre chico!- me gritó el entrenador.
-Yo nada, solo le plaqué.
-Pues no tiene buena pinta. Más de un hueso roto seguro
Me quedé viendo al pobre chico y como se lo llevaban a la enfermería… Yo no lo había placado con tanta fuerza… ¿o sí?
Hola, lo siento me tardé pero la vida es complicada xD
En fin, tengo muchísima prisa así que den gracias de que actualizo hoy :S
No puedo pararme ha agradeceros el capi adecuadamente a todos lo que comentáis agregáis a favoritos y alertas así que lo siento. Gracias a todos, y daros por aludidos ^^
Este capítulo es para cada uno de vosotros =D
No os olvidéis del review ¿si?
Un abrazo enorme y miles de gracias.
Besos,
Natsu xxx
