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El timbre sonó indicando que el descanso había terminado y dejándome sin conocer el pasado de Edward. Pero no me rendiría, por alguna extraña razón deseaba conocer que era aquello que le atormentaba, porque por mi extraño que pareciese, tenía la sensación de que cuando averiguase su pasado, estaría más cerca de encontrar a mi ángel.

Alice caminaba a mi lado sin decir nada, por extraño que eso pudiese parecer. Al parecer, la discusión con Edward la había dejado bastante mal. Yo no sabía lo que era discutir con un hermano; pero podía hacerme una ligera idea. Dudé unos instantes pero finalmente conseguí a la fuerza necesaria para pararme y abrazarla. Alice se había convertido en tan solos unos minutos en una muy buena amiga y no me gustaba verla sufrir. La pequeña duendecillo pareció sorprendida pero rápidamente correspondió mi abrazo y ahogó un pequeño sollozo.

- ¡Alice!

Rápidamente me separé de ella y vi a Edward correr en nuestra dirección, tomar a Alice de los hombros y abrazarla con infinita dulzura.

- Ya esta pequeñaja. No llores más. Dile a tu hermano quien te hizo sufrir y te juro que le haré pagar.

Edward comenzó a acariciar los cabellos de su hermana y a depositar un beso en su frente. Alice le rodeó con sus finos bracitos y le miró fijamente con los ojos algo húmedos.

- Edward perdóname

- ¿Eh?

- Yo no que te enfadases conmigo por lo de ese chica… - sollozó nuevamente

- Tranquila. No importa, no debí comportarme así. Sé que ustedes solo queréis ayudarme pero…

- ¡Nada de peros! ¡Edward eres mi hermano mayor y ya es el momento de que te ayude!

- ¿Ayudarme?

- ¡Juntos encontraremos a esa chica!

Toda la tristeza de Alice se desvaneció de golpe y comenzó a dar saltitos emocionada y colgada del brazo de su hermano, que reía al ver feliz a la duendecillo, la cual, comenzó a redactar un plan perfecto para encontrar a la chica de la que Edward estaba…enamorado. No sabía muy bien por qué; pero esa última idea me dolió, me dolió mucho. Como si al hablar de esa chica una espina se clavase lentamente en mi corazón. Significaba eso que…¿Yo sentía algo por Edward Cullen?

- Bella… ¡Bella! – los gritos de Alice me devolvieron a la realidad

- ¿Eh? ¿Qué sucede Alice?

- Pues que estabas en las nubes y vas a llegar tarde a clases.

- ¡Ah es verdad! – rápidamente comencé a mirar el mapa y mi horario sin ser capaz de localizar nada

- ¿Qué clase tienes ahora? Quizás Alice o yo te podamos acompañar – se ofreció Edward con una hermosa sonrisa

- Esto….biología

- Entonces yo te guio, también tengo biología ahora y por cierto… - Edward miró su reloj - ¡Llegamos tarde! ¡Vamos Bella!

Antes de que me diese tiempo a resistirme, Edward tomó mi mano y comenzó a correr tirando de mí. Temí tropezar y hacer el ridículo; pero Edward aferraba mi mano con tanta fuerza que sabía que nunca me dejaría caer. Por fortuna llegamos a clases antes que el profesor. Edward tomó asiento en una mesa y me fijé en que todos los demás estaban sentados por parejas. Escuché el golpecito de una mano contra el taburete del laboratorio y vi que Edward llamaba mi atención para que tomase asiento a su lado. Obedecí y me senté, cometiendo así el peor error de mi vida, pues todas las chicas me miraron con odio y matándome con la mirada.

- Ignóralas – Susurró Edward muy cerca de mi oído haciendo que su aliento me hiciese cosquillas.

- N-No…no sé si podré…me miran tan…enojadas…quizás debería sentarme en otro lugar… - intenté levantarme pero Edward agarró mi mano y me miró con un brillo especial en sus ojos.

- No te vayas…eres la única con la que me siento a gusto yo…no te vayas… - rogó

Sus ojos seguían brillando con intensidad, haciendo verlos aún más hermosos y haciendo que mi corazón latiese de manera desenfrenada. Su mano estaba acariciando suavemente la mía y sus labios estaban curvados en una seductora sonrisa torcida.

- Está bien…

Nuevamente tomé lugar a su lado y para mi desgracia Edward miró nuestras manos entrelazadas y rápidamente las separó desviando su mirada hacia otro lado. ¿Estaba avergonzado? Bella no delires, él está enamorado, e-na-mo-ra-do y tú no eres la chica que él ha escogido. Gracias por el recordatorio querida conciencia. Bufé y Edward se percató de ello pues se giró y me miró con curiosidad.

- No es nada, solo pensaba…ignórame…

- Es imposible ignorarte Bella… - Susurró y tomó un mechón de mi cabello para acomodarlo detrás de mi oreja.

No sé que le llevó a hacer lo que hizo, solo sé que para mi desgracia, Edward estaba consiguiendo hacerme olvidar a mi ángel y eso me asustaba. Pero de pronto, cundo Edward volvió a mirarme con sus hermosos ojos me hizo olvidarlo todo. Solo estábamos él y yo, el suave roce de su mano en mi mejilla y las magnificas sensaciones que él me hacía sentir.

Pasamos un rato perdido en los ojos del otro. Disfrutando del cómodo silencio y del entretenido juego de caricias que nuestras manos tenía debajo de la mesa.

- Bueno días chicos. Abran vuestro libros por la página 25 y comenzad a leer.

La entrada del profesor en la clase hizo estallar nuestra burbuja personal y separarnos con rapidez, tanta, que casi estuve a punto de caer de la silla.

La clase paso tranquila, el temario era bastante sencillo comparado con las clases que recibía en Italia y el tener a Edward sentado a mi lado, en lugar de a algún desconocido, me hacía sentir tranquila, como en una nube. Cuando la clase finalizó salí de la clase acompañada de Edward, el cual, tomó mi horario para indicarme que la siguiente clase que tenía era Educación Física al igual que él.

- Educación física es el gimnasio del edifico externo, siento no poder acompañarte pero no puedo dar esa clase

- Yo tampoco…

- ¿Estás enferma? – preguntó alarmado

- No, no te preocupes. Simplemente digamos que Phil y yo…no podemos vernos

- ¿Le conoces? – no entendí muy bien por qué pero su voz sonó esperanzada.

- Es una larga historia…

- Tengo todo el tiempo del mundo para escucharla…

- Bueno…

- ¡Bella! ¡Edward!

Nos giramos y vimos a Alice corre agitando sus manos hacia nosotros. Oh, Oh que Alice estuviese tan hiperactiva me daba mala espina, muy mala espina. Finalmente llegó hacia nosotros y se lanzó a nuestros brazos abrazándonos y respirando agitadamente.

- ¡Chicos 200 dólares!

- ¿Eh? – preguntamos confusos

- Veréis. En el insti se acaba de organizar una especie de concurso ¡y el premio son 200 dólares!

- No sé porqué tengo el presentimiento de que nos apuntaste ¿verdad?

- ¡Bingo! En realidad os apunté a todos.

- ¿Y de que trata el concurso? – preguntó Edward resignado

- ¡Es una tontería! ¡Seguro lo ganamos! Veras, por grupos de 6 personas tendremos que pasar la noche en la casa abandonada de las afueras. Hoy se queda el primer grupo y mañana por la mañana deberán traer una grabación demostrando que pasaron la noche allí. ¡Emmett está muy emocionado sobre el tema! Ya sabes que l no cree en las leyendas de fantasmas sobre esa casa.

- Alice cuando hablas de ``la casa abandonada de las afueras´´ ¿te refieres a ``esa´´ casa?

- Pues si… ¡pero Edward no seas aguafiestas! ¡Te dije que te ayudaría a buscarla pero tú tienes que afrontar las cosas! ¡Y qué mejor forma que yendo a la casa en la que…!

- Alice calla, por favor….no lo digas

- Está bien…pero de todos modos a nosotros nos teca el jueves que viene así que todavía tengo tiempo de hacerte cambiar de idea. Tú si vienes Bella ¿Verdad?

- Bueno…yo tengo cosas que hacer.

- ¿Por las noches?

- Si, lo siento Alice.

- ¡Buu~! ¡Me da igual os convenceré a los dos! – y tras eso se marchó dando saltitos como una bailarina

Edward y yo suspiramos resignados y quise preguntarle que tenía que ver la chica de la que estaba…enamorado…con la casa abandonada de la que hablaba Alice, pero me dio miedo de que se enfadase conmigo, por lo que me quedé en silencio.

- Bueno… ¿Qué te parece si nos vamos a tomar un café?

- Pero… ¿y las clases?

- Hemos optado por no dar Educación Física, y después teneos Literatura y español; pero ambos profesores aun no llegaron, por lo que tenemos el resto del día libre. Así pues… ¿acepta mi invitación señorita?

Edward hizo una reverencia mostrándome su brazo para que lo tomara. Dudé; pero al verle de esa forma tan caballerosa y adorable, no pude resistirme a él y tras dedicarle una de mis sonrisas tomé su brazo y le dejé guiarme hasta el aparcamiento. No sabía a dónde me llevaba hasta que se detuvo delante de un flamante volvo plateado y abrió la puerta del copiloto para mí. Al parecer la cafetería a la que íbamos no era la del instituto si no un café que había muy cerca de mi casa.

Al igual que ante, Edward me abrió la puerta para que me bajase y me colocó su chaqueta sobre mis hombros al ver que me estremecí debido al frió que hacía en la calle. Su chaqueta era muy calentita y olía tan bien…olía a él.

- ¿Bella sucede algo?

- ¿Eh? Nada

Agarré su chaqueta con fuerza y comencé caminar detrás de él hacia el interior de aquella pequeña cafetería de aspecto antiguo. Edward abrió la puerta para mí y pidió una medita apartada del resto de personas que estaba allí. La camarera nos llevó a una mesita junto a una ventana y nos dijo que en unos minutos traería nuestros cafés.

El tiempo con Edward se me pasó volando. Descubrí que teníamos muchos gustos en común y que Edward era un chico maravilloso, que adoraba a su familia por encima de todo y de todos, además también averigüé algo sobre la chica desaparecida. Al parecer Edward y ella no se conocían, en la amaba en secreto e incluso se colaba por las noches por su ventana para espiarla dormir, era tan encantador. Era tan…perfecto.

Al cabo de unas horas salimos de la cafetería y para mi desgracia mi torpeza al fin hizo su aparición. Justo cuando estaba por salir, me tropecé por un pequeño escaloncito. Con temor esperé el golpe contra el asfalto; pero ese golpe nunca llegó. Unos fuertes brazos tomaron mi cintura y cuando abrí los ojos me topé con... ¿mi ángel? No estaba segura, solo era capaz de ver sus brillantes ojos verdes que parecían estar en llamas y de sentir su dulce aliento impactar en mi rostro. Con lentitud llevé mis manos a su cuello y Edward me pegó mas a su cuerpo haciéndome estremecer. No estaba segura de lo que sucedía; pero con lentitud fue cerrando mis ojos y acercándome a su rostro. Notaba su respiración sobre mis labios y finalmente acarició sus labios con los míos. Al principio solo fue un roce, pero a ninguno de los dos nos bastó. Sus labios presionaron nuevamente los míos, tan suavemente que parecía que acariciase el pétalo de una flor; pero esta vez, no se separó, movió sus labios y yo comencé a corresponder sus lentos y dulces movimientos. Con cuidado comenzó a alejarse y lentamente fuimos abriendo nuestros ojos…No sabía que decir, había traicionado a mi ángel y Edward a su chica desaparecida; pero la verdad, es que no me arrepentía de lo que había sucedido…

- Bella… - Edward se separó de mí y me miró a los ojos – olvida lo que acaba de suceder

- ¿Eh? ¿Por qué?

- Por qué…yo no te amo Bella – sentí como mi corazón se partía en miles de pedacitos y como las lágrimas comenzaban a deslizarse por mi rostro

- ¿Qu-Qué estás diciendo Edward? ¿Entonces porqué…por qué me besaste? – sollocé…

- Me recuerdas a ella…Bella, eres magnifica, dulce, amable, sincera, hermosa… - acarició mi mejilla con sumo cuidado – y miento cuando digo que no siento nada por ti…pero…creo que estoy confundido…

- N-No… te entiendo…

- Me recuerdas a ella y creó que por eso te besé…creo que estoy confundido...no enamorado…

- Perfecto…

- ¿Perfecto?

- Claro, yo tampoco siento nada por ti, solo me recuerdas a un chico del que estoy enamorada…Así que todo olvidado

Me di la vuelta y comencé a caminar, no sabía de dónde había sacado la fuerza para decir aquello; pero dolió, dolió mucho.

- ¡Espera! – Edward tomó mi muñeca – Déjame llevarte a tú casa…

- ¡No Edward! ¡Prefiero caminar!

Con fiereza me solté de su agarre y comencé a correr. Por fortuna mi casa estaba muy cerca. En cuanto llegué, me encerré en mi habitación y me tiré sobre la cama…llorando…Hacía tanto que no lloraba…desde que mi madre murió me prometí nunca más volver a llorar ¿Pero entonces por qué? ¿Por qué lloraba por ese idiota? ¿Por qué él había revolucionado mi mundo? ¿Por qué me había enamorado de él? ¿Por qué había olvidado mi ángel? Mi ángel…mi dulce ángel…¿Dónde estás?...

CONTINUARA...


N/A: Bueno aqui os dejo la tercera parte de este fic, este capitulo me gusto mucho escribirlo. Edward está confuso y a Bella le acaban de romper el corazón y lo peor aun no encuentra a su ángel. ¿Que sucedera ahora con Edward y Bella? ¿Y cómo afectara el pequeño jeugo de la casa bandonada a su relación? Si quereis saberlo solo tenesiq ue esperar para leer el sigueinte capitulo de Looking for mi Angel!

Y ahora que habies llegado hasta aqui ¿que tal si me dejais un lindo Reviews? Bueno espero sus criticas, sus alabanzas o sus cartas bombas xD (espero no recibir muchas de esas que explotan xD)

Besos de los Cullens para todos!

Nos Leemos!!