...

- ¿Yo? Que te quiero mucho osito – le dio un suave beso en los labios y después se levantó para darle la cámara a uno de los chicos que salían en el video.

El resto del almuerzo pasó tranquilo. Entre bromas de Emmett sobre los chicos que se asustaron en la casa. Alice organizó con Rosalie todo lo relacionado con su salida de compras el fin de semana y Jasper se marchó con Edward a los pocos minutos de conversación. Realmente no presté mucha atención a lo que hablaron mi mente estaba perdida en Jasper, es decir, no estaba enamora da de él ni nada de eso; pero al parecer él era el mejor amigo de Edward y pensé que quizás si habla con Jasper podría comprender un poco mejor la mente de aquel ángel... ¿Ángel? ¿Lo llame ángel? Dios creo que yo también estaba muy confusa...quizás Edward hacía bien al ignorarme...

Una vez finalizó el almuerzo decidí que iría a ver a Jasper. No tenía mucha confianza con él y estaba segura de que él no era el típico chico que iba por ahí hablando de los problemas de sus amigos pero de todos modos no perdía nada por intentarlo. Tras estar buscando a Jasper durante las tres últimas horas de clases, las cuáles decidí saltarme para no tener que ver a Edward, no conseguí nada. Jasper no aparecía por ninguna parte ni tampoco estaba dando clases ya que Alice me dijo que él tenía libre las tres últimas horas.

Como decía, tras una búsqueda totalmente inútil, me fui hacia el aparcamiento y me metí en mi camioneta para dirigirme a mi ``casa´´ no a mi cálida morada cortesía de mi tío Aro, sino a aquella que había convertido mi vida en un infierno. Conduje con prudencia y finalmente me detuve frente a la casa. La verdad era que no tenía ni la más mínima gana de limpiar; pero no se me ocurría otra cosa que hacer para dejar de pensar en Edward.

- Edward… - suspiré

Solo la simple mención de su nombre hacía que mi corazón latiese desenfrenado y que a la vez se contrajese de dolor. Todo en mi alma era tan confuso. Era incapaz de entender a Edward y era incapaz de entender a mi corazón. Yo ya no quería seguir sufriendo más por ese chico que había conseguido enamorarme – o eso creía – y romperme en corazón en tan solo unos minutos. Yo solo deseaba olvidarme de él y entregar mi corazón a mi ángel.

*piii* *piii* *piii*

Mire la patillita de mi móvil y vi que era Alice la que me llamaba. ¿Cómo se supone que podría olvidar a Edward si su hermana era ahora mi mejor amiga?

- ¿Alice? ¿Qué sucede? – pregunté curiosa de saber el porqué de su llamada y porqué su respiración sonaba tan agitada.

- ¡Dime que si! ¡Dime que si!

- ¿Sí?

- ¡Bien! Entonces te espero esta noche – la escuché reír al otro lado del auricular

- ¿Qué? Alice no puedo, en serio tengo cosas que hacer.

- ¡Me dijiste que sí!

- Porque tú me obligaste – dije con tono de reproche

- Jooo Bella no seas así…Los chicos se van a dormir a casa de Jasper y Rosalie y yo pensamos hacer una fiesta para chicas… ¡Pero no es una fiesta si solo somos dos personas! ¡Venga por favor no te niegues! ¡Hazlo por tu querida amiga del alama a la que tanto quieres!

- ¿Quién es esa?

- ¡Bella!

- Alice no grites me vas a dejar sorda – me queje – ya te dije que no puedo, por favor Alice, de verdad que es algo muy importante.

- ¡¿Pero qué es tan importante como para perderte una fiesta de pijama?! – casi podía imaginar su cara de perrito

- Alice por favor no me lo hagas mas difícil… - rogué

- Oki, oki… no te molestaré más; pero de la próxima no te libras – escuché su musical risa y segundos después colgó.

Suspiré cansada de la energía que Alice desbordaba y con lentitud comencé con mi tarea. La última vez había pintado la habitación de mi madre así que ahora me encargaría de limpiar los muebles y las figuritas y situar cada cosa en su lugar. La tarea fue larga; pero la verdad no se me izo pesada, pues me puse nuevamente mi Ipod y tarareé miles de canciones al son de la música.

Cuando miré el reloj, ya era las nueve de la noche y la habitación de mi madre estaba sumamente perfecta. Las paredes brillantes y limpias, los muebles sin polvo, las figuritas brillantes y la cama de mi madre vestida de limpio con una colcha roja sangre y unos cojines blancos que iban a juego con las cortinas. La verdad, es que ahora agradecía a la insistencia de mi tío Aro a darme dinero.

Con cuidado cerré la puerta de la habitación de mis padres y me metí en la que había sido la mía mientras me comía un bocadillo de filete de pollo que había comprado en la cafetería mientras buscaba a Jasper. Mi habitación, aunque polvorienta, no estaba tan destrozada como la de mi madre, aun así decidí cambiar el color de las paredes por un tono azul cielo – no por nada en especial, sino porque tanto las cortinas como el edredón eran azules y así todo iría a juego – Nuevamente le di al play al Ipod y comencé con mi labor, si todo seguía así, no tardaría mucho en tener mi casa como nueva.

*piii* *piii* *piii*

Abrí los ojos con pesadez y le di un manotazo al móvil, que estaba vibrando pesadamente en el suelo. La verdad aun no sabía del todo como me había llegado a dormir a pollada en las latas de pintura, solo sabía que mi cuerpo dolía horrores. Con cuidado de que no se me quedase ningún músculo cogido, me levanté y me fui hacia mi casa para asearme un poco antes e ir al instituto.

No tardé mucho en estar lista y conducir con rapidez hacia mi tortura personal. Bueno si que era cierto que me la pasaba bien con Alice, Rosalie, Emmett y Jasper…peor con Edward…aun no sabía cómo le afrontaría hoy ¡Y lo peor es que aun era miércoles y aun me quedaban dos días más en su presencia! O dios mío ayúdame mi pequeño ángel. Mi pequeño ángel ¿dónde estás?

- ¡Bella! – Gritó Alice mientras se colgaba de mi cuello - ¡No te preocupes yo me encargué de romperle su linda carita! – rió de manera malvada

- ¿De qué hablas Alice?

- Pues de Edward – su voz sonó enojada cuando pronunció el nombre de su hermano – Como tú te negabas a hablarme de Edward, decidí preguntarle a Jasper y bueno el es mi querido novio y no me niega absolutamente nada – Ay Dios mío…por favor que Alice no se haya enterado de nada. Rogué interiormente

- ¿Q-Que…Que sabes? – pregunté temblorosa

- ¡Pues todo! ¡Desde cómo te invitó a un café, como te besó y como luego te mando a volar por esa!

- ¿Por esa?

- Sí, me refiero a la chica desaparecida de Edward. Al principio pensaba ayudarle a encontrarla; pero ahora que apareciste tú y que veo que hay… ¿Cómo lo definió Rosalie?

- Química – aclaró Rosalie que apareció por detrás nuestra tan radiante como siempre

- ¡Sí, eso! ¡Ahora que hay química entre ustedes pienso hacer que Edward se dé cuenta de que tú eres la indicada para él! Aunque…hay algo que me preocupa…al parecer tu le dijiste a Edward que solo le besaste porqué te recordaba a alguien… ¿Era verdad?

Bien Bella, haz que tus clases de interpretación en Italia sirvan para algo e intenta hablar con voz calmada y tranquila. Expira, inspira, expira, inspira…Cállate, le ordené a la vocecita de mi cabeza a la par que seguía sus consejos.

- Veréis chicas…yo…digamos que ya tengo a alguien

- ¡¿Tienes novio y no nos lo habías dicho?!

- ¡No! ¡No es mi novio! – negué rápidamente - Ni siquiera conozco su nombre

- No lo entiendo – declararon las dos a la vez

- Hace siete años, un niño de gran parecido a Edward me salvó de la muerte y yo quedé profundamente enamorada de él, de su dulzura, de su valor, de su caballerosidad, de su sonrisa torcida, de sus hermosos ojos verdes, de su cabellos desordenado…

- ¿Quieres dejar de describir a mi hermano y hablarnos de ese chico? – me regañó Alice

- Estaba describiéndolo Alice

- ¿Eh? ¡Pero si es idéntico a Edward! ¡Es que no te ha dado por pensar que podría ser mi hermano el chico que buscas!

- Alice, no guite, Bella no está sorda

- Gracias por defenderme Rosalie – le dediqué una sonrisa – Claro que lo pensé Alice; pero es imposible.

- ¿Por qué?

- Cuando estuve en su casa tras ser rescatada, no vi que tuviese hermanos.

- ¿Eso es todo?

- Es más que suficiente – aclaré – además si fuese él… ¿lo hubiese reconocido no?

- Supongo… - suspiraron las dos

- Bueno, entonces supongo que no serviría de nada que intentara juntaros a mi hermano y a tí. Ambos sois unos tontos – declaró – podéis tener la felicidad estando juntos, sois perfectos el uno para el otro y además se que ambos sentís algo cuando estáis juntos; pero sin embargo, preferís ignoraros y vivir en el pasado en lugar de arriesgar por vuestra felicidad. Bueno supongo que tendréis que daros cuenta por vosotros mismo de lo idiota que podéis llegar a ser.

Tras su pequeño discurso tomó a Rosalie de la mano y se marchó dando pequeños saltitos hacia el interior del recinto mientras yo me quedé helada junto a mi furgoneta. Alice tenía razón, puede que yo hubiese amado a mi ángel y que nunca jamás le olvidase; pero Edward había aparecido ahora en mi vida y mi corazón parecía solo reconocerle a él. Como dije, nunca olvidaría a mi ángel; pero era el momento de dejar que mi confundido corazón se diese cuenta de la verdad. Yo ahora amaba a Edward Cullen, al dulce y caballeroso chico de cabello cobrizo y era el momento de dejar atrás el pasado y ser feliz a su lado… … … … Bella, Bella, Bella, que tonta has sido, da igual que tú decidas amar a Edward y estar a su lado en lugar de estar con tu ángel, pues Edward ya ha escogido antes que tú y él escogió a la chica de su pasado y no a ti… Mi vocecilla interna tenía razón, daba igual lo que yo hiciese porque tal y como había temido mi ahora nuevo ángel…le pertenecía a otra.

Caminé hacia al aula de biología y tomé mi lugar junto a Edward. Para mi sorpresa y la desgracia de mi corazón, Edward me saludo con una sonrisa torcida, aunque rápidamente volvió la atención a sus libros.

- Buenos días… - saludé en apenas un murmullo

- Buenos días Bella – nuevamente me dedicó otra sonrisa y siguió pendiente de su libro.

¿Oh Dios mío que estaba pasando aquí? ¿Por qué la actitud de Edward cambió tan de repente? ¿Y por qué sentía que me faltaba el aire y que mi corazón se me saldría del pecho cada vez que me sonreía? No sé de donde, pero saqué el valor de encarar a Edward.

- ¿Por qué me hablas? – pregunté y su rostro se llenó de confusión.

- Bueno, comprendo que estés enojada y que ahora no quieras que te hable…

- ¡No es eso! – dije rápidamente y sus ojos parecieron brillar – Solo que…bueno… ¿sufres a menudo trastornos de personalidad? Quisiera estar preparada la próxima vez

Edward rió sin humor y después miró fijamente mis ojos, pensaba que podría ver dentro de mí, que con su penetrante mirada sería capaz de leer mi mente.

- La verdad es que tu eres la única que has conseguido que esto me pase – declaró algo avergonzado – y digamos que volví a hablarte porque…bueno…la verdad no estoy muy seguro, quizás intente probar algo

- ¿Probar algo? – he de reconocer que eso me dolió - ¡¿Acaso me crees tú conejillo de indias?! ¿¡Soy humana sabes!? Y tengo sentimientos…pero parece que eso a ti no te importa.

Con decisión tomé mis libros y mi maleta y me levanté dispuesta a sentarme en otro lugar. Pensé que Edward me detendría; pero no fue así, se me quedó viendo mientras yo me marchaba hacia la mesa más lejana a la suya. ¡Maldito Edward Cullen! ¡Primero se porta bien conmigo y después me dice que me habla solo para probar algo! ¿Para probar qué? ¿Si realmente siente algo por mí o es solo mi parecido con su chica desaparecida? ¿Es qué acaso no se da cuenta de que me duele que me utilice? ¿Y cuando se diera cuenta de que quería más a la otra chica que haría? ¿Volver a ignorarme?

Con decisión tomé una hoja de papel y escribí ``Cuando al fin sepa lo que sientes me hablas, hasta entonces, será mejor que no seamos amigos ´´ utilicé las mismas palabras qué el dijo cuando decidió ignorarme y después me levanté de mi sitio y caminé hacia la mesa del profesor dispuesta a dejar un trabajo que había mandado el señor Banner y cuando pasé junto a Edward le lancé el papel y después regresé a mi mesa.

Desde mi posición vi como Edward fruncía levemente el ceño y me miraba entre sorprendido y… ¿dolido? Aun así no me importó. Si él iba a jugar con mi corazón ya roto a él no le vendría nada mal un poco de su propia medicina.

Edward me miraba de vez en cuando y por ello se llevaba como castigo más de una bronca por parte del profesor. Vale lo reconozco, era divertido ver a Edward tan pendiente de mi, aunque sobretodo era sumamente vergonzoso y odioso cuando él se reía al verme sonrojada. ¡Maldito Cullen! ¡Maldito Cullen! ¡¿Por qué tenía que ser tan endemoniadamente sexy?!

La clase finalizó y por fortuna el resto del día no tenía clases con Edward y en la hora del almuerzo se fue nuevamente a l biblioteca con Jasper y esta vez también con Emmett. Rosalie y Alice decidieron no hablarme del tema de Edward. Bueno, no hablarme mucho, pues todo lo que había pasado en biología se lo tuve que contar si o si. Después planificaron la salida de compras el fin de semana y estuvieron un rato hablando sobre el reto de la casa encantada pues mañana nos tocaba a nosotros y al parecer los chicos que fueron ayer tampoco habían conseguido cumplir el reto, pues nuevamente había ruidos y cosas moviéndose en el video y los chicos huyeron asustados e incluso algunos gritaban el nombre de su madre.

Las otras tres clases también pasaron tranquilas pero para mi desgracia no podía dejar de pensar en Edward; pero esta vez, no intentaba olvidarle pensando en mi ángel, sino que pensaba en él de la manera en que una chica pensaba en un chico, de la manera en que una mujer enamorada piensa en su amado. Sí, porque ahora estaba totalmente segura, yo amaba a Edward Cullen, por mucho que mi ángel aun siguiese presente en mi corazón este ya le pertenecía casi por completo a Edward.

Cuando las clases acabaron y tras comprar otro bocadillo en la cafetería, me fui a mi antigua casa y nuevamente comencé con las tareas de reformas. He de reconocer que sería una estupenda ama de casa aunque estuviese mal que lo dijese yo; la habitación estaba pintada con azul cielo y un azul más oscuro, los muebles brillaban y mis libros, los cuales ya había traído para esta casa, volvían a esta en su lugar correspondiente, la cama estaba con una colcha azul marino y unos cojines azul cielo y otro blanco y las cortinas eran blancas. Todo estaba perfecto, tal y como lo recordaba, aunque los colores eran diferentes; pero eso no importaba yo sentía que nuevamente estaba en mi casa.

CONTINUARA...


N/A: Si, si , si ya se que me tarde muchisisisismo pero es que la verdad es que estaba liada con el fic de Chatenado con un Play-boy y mi mente no daba para mucho con esto del insti y todo slos examenes...ya me comprenden T.T

Bueno espeor que os guste este capitulo y solo queda uno más, asíq ue disfrutad del penultimo capítulo de Looking for mi Angel ^^

Y Ahora...¿veis ese lindo botoncito verde de ahi abajo? ¿Que tal si lo pulsais y me dejais un lindo reviews? Espeor ansiosa vuestras opiniones ^^

Nos leemos!! ^^