Ayame:- *_* Segundo Cap.
Jaku:- Comienza el tormento * suspira*
Ayame:- *_* Jaku eres mi propia invención por lo tanto te puedo torturar *_*
Yusuke:- ¬¬ a nosotros nos torturas auqnue no seamos tu invención.
Botan:- *_* Muchas gracias Munchis chan por tu apoyo.
Keiko:- n_n disfruten el cápitulo.
Cápitulo 2 Nieve Fría
El joven de cabellos plateados y ojos rojos se acercó a ellos con tranquilidad. Cuando estuvo a su altura Botan les dijo:
- Muchachos, les presento a Jaku.
El joven sonrió con amabilidad. Los detectives se relajaron un poco pero no bajaron la guardia.
- Es un placer, equipo Urameshi.
- Por lo que veo has oído hablar de nosotros ¿Verdad?- le dijo Yusuke de manera amigable.
- Claro- sonrió con entusiasmo- Seguí paso a paso cada uno de los combates del torneo. Me quede admirado con él y estoy entrenando para algún día participar en uno.
- Maravilloso. Seguro que serás un buen oponente- comentó Urameshi entusiasmado. Después de todo tenía un reiki interesante, con un buen entrenamiento lo más seguro es que ese chico llegara a ser tan fuerte como él.
- De echo Jaku era uno de los alumnos de Genkai- dijo Botan y todos se sorprendieron.- Pero dejó su entrenamiento a la mitad.
- ¿Enserio? ¿Y por qué no continuaste tu entrenamiento? – le preguntó Yusuke totalmente estático. Si Genkai lo había entrenado era bastante fuerte.
- Algunos motivos me lo impidieron- dijo con frialdad y una mirada triste cruzo su rostro por unos instantes. Nadie comentó nada más y se formo un silencio incómodo.
Cada uno de los cuatro detectives analizaba a Jaku de distinta manera. Kuawabara y Yusuke lo veían como un futuro guerrero con quién podrían divertirse en peleas. Kurama tenía la sensación de que ese chico era un factor importante para lo que esta por venir y Hiei encontraba en él algo familiar.
- En fin, ¿Por qué no nos vamos, Botan? – la voz de Jaku los sacó de sus pensamientos. Keiko los miró consternada:
- ¿A qué se refieren?
- Upps- se golpeó con suavidad la mensajera en la cabeza- Lo olvidé. – Miró a los chicos- Jaku nos invita a comer a su casa. Deseaba hacerlo desde hace tiempo y cuando le dije que yo los conocía me pidió que los invitara.
- ¿A comer? ¡Pues vamos de una vez!- comentó Yusuke entusiasmado. Ya le había dado hambre desde hace rato. Keiko suspiró y los demás exceptuando a Hiei rieron.
Emprendieron la marcha siguiendo a Jaku y Botan por una de las puertas exteriores. Para su sorpresa esperando fuera había una limosina negra.
- *_* ¿Ese es tu auto? – Preguntó Kuawabara- Ser un gran peleador y ser millonario ¿Qué más quieres?
- Créeme Kuawabara, hay cosas que el dinero no puede comprar- comentó Jaku quedando pensativo por unos instantes.
- ¡Vamos querida Yukina!- Kazuma tomó a Yukina de la mano y ambos subieron a la limosina tras Jaku, inmediatamente después Keiko y Botan lo hicieron. Yusuke iba a entrar cuando notó que Hiei y Kurama se quedaban atrás. Decidió esperar unos segundos pues sospechaba que algo malo había ocurrido pues Hiei lucía más molesto de lo normal.
Kurama notó el gesto de Yusuke y sonrió. Luego se giró a ver de reojo a Hiei.
- ¿Qué sucede? – le preguntó.
- Ese tipo es un idiota- dijo molesto- ¿Por qué demonios tiene que estar tan cerca de Yukina?
Kurama dejó escapar una gotita tras su cabeza. Por un segundo pensó que se trataba de algo urgente pero solo era un hermano celoso.
- No te preocupes, estoy seguro de que Yukina lo ve como un amigo.
Trato de calmarlo aunque Kurama sabía que algún día Hiei no aguantaría más y trataría de matar a Kazuma. Por el bien de su amigo era mejor evitarlo. El problema era que Hiei era demasiado terco y no quería decirle la verdad a su hermana cuando eso pondría un punto a su favor.
Para su alivio Hiei pareció calmarse por que cruzo los brazos y comenzó a caminar mientras decía:
- Más le vale a ese idiota no acercarse demasiado a mi hermana. Podría matarlo por error.
Otra gota salió tras la cabeza de Kurama mientras suspiraba. Kuawabara estaba a salvo por ahora y lo peor era el chico no se enteraría de que el kizune le acababa de salvar la vida.
Yusuke tuvo que aguantarse la risa cuando Hiei llegó a su lado. Se puso rígido cuando este le susurró antes de entrar a la limosina.
- Se que nos escuchaste, si le dices una sola palabra te mato- Yusuke sudó con miles de gotitas tras su cabeza. Entró después de Kurama en la limosina.
La limosina por dentro era amplia. Parecía una habitación con sillones. Los detectives miraban con admiración tanto lujo. Keiko se sentía incómoda y Botan se veía muy linda con el kimono en ese ambiente, o eso pensó Kurama.
- Por cierto Botan- preguntó el kizune - ¿De donde salio ese kimono?
- Me lo compré con mi paga- contestó ella sonriendo sonrojada - Era una sorpresa.
Se quedaron hablando entre ellos.
Yukina por su lado hablaba con Kazuma quien le decía cosas románticas sobre limosinas que no comprendía pero se limitaba a sonreír como siempre lo había echo. Kuawabara sintió una mirada sobre su espalda y se giró.
- ¿Será mi imaginación?
Y continuo hablando con la bella Yukina recibiendo miradas frías de parte de Hiei. Yusuke y Keiko por su lado charlaban con Jaku.
- Dime ¿Cómo se encuentra la maestra Genkai?
- De maravilla, esa vieja tendrá vida mucho tiempo- le comentó Yusuke con una risa- ¿También te torturo hasta la muerte?
- Correcto amigo- contestó Jaku – Creí que iba a morir en uno de sus entrenamientos.
Y ambos se quedaron hablando de entrenamientos, peleas y técnicas mientras Keiko abría la ventana, tanto lujo la sofocaba.
Una hora después el equipo Urameshi, Keiko y Botan habían llegado a su destino: Frente a ellos se extendía un enorme jardín y a lo lejos se veía una mansión. La mansión Erizawa, dueños de Mekai Park estaba ubicada a una hora del parque en lo más profundo del bosque. La seguridad era alta peor los invitados solo veían la seguridad de una mansión común y corriente. El duque Erizawa se encargaba de mantener sus negocios sucios a oscuras de la sociedad, mostrándose como un simple comerciante.
- ¿Esta, es tu CASA?- preguntó Yusuke con la boca abierta de par en par. La mansión era mucho más grande que la de Tarukame y más hermosa.
- Se ve muy bonita- sonrió Yukina. No le gustaban las mansiones en medio del bosque por que le traían desagradables recuerdos pero aquella mansión era muy diferente a la de Tarukame. Era pura, o por lo menos eso sentía en su interior. Varios pájaros revoloteaban cerca de ellos y podía escuchar a los animales jugar a lo lejos. Yukina se sintió tan bien en ese momento al lado de sus amigos llena de paz.
- ¿Yukina? – la voz de Keiko la sacó de sus pensamientos y sonrió. Todos ya estaban entrando a la casa. La korime corrió contenta tomada de la mano de Keiko mientras unos ojos la veían tranquilos.
En la entrada un mayordomo los recibió con educación. Jaku le dio una serie de órdenes y él mismo guió a sus invitados a la sala de té. Donde cada uno tomó un asiento.
- Es un lugar muy agradable joven Jaku – comentó Keiko.
- Muchas gracias- sonrió el muchacho – Ojala fuera así.
- ¿Eh? ¿Dijiste algo?
- No nada, me alegro que te guste Keiko.
Tomó su mano y le beso con delicadeza. Yusuke se atragantó con una botana al ver ese acto. Keiko se sonrojó y se volteó a auxiliar a su amigo. Jaku ahogó una risa, si no tenía cuidado Yusuke lo iba a terminar golpeando.
Se pasaron entre todos charlando sobre la mansión, las peleas, etc. El único que no se divertía era Hiei quien permanecía recargado en la pared con los ojos cerrados hasta que abrió los ojos y dijo:
- Ya me voy.
Todos lo miraron sin comprender.
- Solo están perdiendo el tiempo.
Sin decir más se dispuso a salir de aquella desagradable mansión. Le trasmitía una sensación que los demás tal vez no percibían. Tenía un mal presentimiento.
Y antes de que pudiera alguno de los presentes moverse una joven muy hermosa entró a la habitación bloqueando el paso de Hiei. Él se quedó estático al ver al a mujer. Un kimono rojo adornaba su cuerpo pero su piel pálida, ojos rojos y cabello azulado fue lo que llamó la atención del chico. Y no fue el único. Los demás presentes exceptuando a Jaku estaban sorprendidos: una korime. Yukina era la más pasmada de todos.
- Perdonen la tardanza- dijo al mujer con una dulce voz cautivadora que hipnotizaba a cualquiera. Su reiki era mucho más fuerte que el de Jaku.
Hiei estaba totalmente atraído a los ojos de Hanna. Jaku reacciono y se acercó al muchacho sacándolo del trance en el que había caído.
Los demás reaccionaron de igual manera. Por un instante su cuerpo se había quedado estático y sin palabras. El reiki de esa mujer era asombroso y peligroso a la vez.
- Chicos ella es mi hermana Hanna- comentó Jaku cuando se renovaron. Hanna sonrió.
- Mucho gusto- dijo la korime con una sonrisa que daba escalofríos- Bienvenidos a mi hogar.
Fue cuando un furioso Hiei salio de su trance y dijo:
- ¿QUIÉN DEMONIOS ERES? ¡Ninguna mujer como tú me hará caer en su trampa!
Yusuke y Kurama sostuvieron con rapidez a Hiei tratando de tranquilizarlo. Lo cierto era que ellos dos también estaban preocupados por esa mujer. Era demasiado extraña. No era una korime normal ¿o sí?
Para su desgracia Hanna se vio afectada por las palabras de Hiei. Lo miró con rabia.
- ¿Cómo te atreves a hablarme así maldito?
El lugar se empezó a congelar rápidamente. Yukina se coloco al lado de Keiko para que el frío no la afectara tanto al mismo tiempo que ella misma observaba a Hanna con miedo y duda.
- ¿Crees que soy feliz en esta maldita casa? – Rugió- Odio a ese maldito padre que tengo. Ese desgraciado violó a mi madre y la mató. ¡Y nació esa escoria!
Todas las miradas se dirigieron a Jaku. Algunos comenzaron a comprender con rapidez el motivo por el cual ese chico era especial: era al igual que Hiei, un niño prohibido.
Hanna se fue tranquilizando y con frialdad dijo:
- No quiero volver a verlos en esta casa. Jaku, saca a esas ratas de aquí y si puedes púdrete tú con ellos.
Se hizo un silencio sepulcral. Yusuke fue el primero en hablar:
- Cielos, esa mujer tiene problemas de temperamento.
- Y una energía muy fría- comentó Kuawabara al tiempo que se abrazaba a si mismo- Todavía siento como si millones de hielos me atravesaran. Es diferente a Yukina. ¿Seguro que es una Korime?
- Es una korime, no hay duda- explicó Kurama- Solo que llena de cólera- se giró a ver a Jaku.
- Creo que nos debes una explicación.
Jaku se quedó en silencio por unos segundos y luego dijo:
- Tarde o temprano se iban a enterar. Soy un niño prohibido. Mi padre violó a mi madre una korime y de ahí nací yo. Luego la mató sin dudarlo cuando ella quiso protegerme de sus garras. – Cerro el puño- Mi padre me acabo adoptando como su hijo. Luego apareció Hanna clamando venganza contra él hombre, pero para eso se presentó como la hija de la korime y mi padre la recibió con los brazos abiertos como su hija. Somos sus dos hijos solo por su conveniencia. Hanna me odia. Me ve como el bastado que le quitó a su madre. No acepta que haya nacido.
Keiko se lleno de lágrimas.
- No es justo.
- Esa es la vida de los prohibidos. Sufrir y ser rechazados por los otros. No nos queda otra más que luchar por sobrevivir. – Miró a todos- Lamento que hayan presenciado todo esto. Lo siento.
Botan bajo la mirada para ocultar sus lágrimas y luego dijo:
- Es mejor que regresemos a casa ya ¿Verdad Yusuke?
- Sí, hemos estado ya mucho aquí y esta por anochecer. Muchas gracias Jaku- contestó el detective.
Jaku les dijo que no era nada y los guió a la salida. Yusuke iba al frente, seguido de Kurama, ambos arrastraban al inconciente Hiei pues tuvieron que golpearlo para que no siguiera a Hanna. Botan reconfortaba a Keiko y Kuawabara iba al lado de Yukina.
- Nos vemos. La limosina los llevará al templo de Genkai.
Agradecieron y comenzaron a alejarse de aquella ahora lúgubre mansión. Subieron a la limosina que los llevó al templo de Genkai sin problemas. En el camino se pusieron a charlar sobre la situación.
- Jamás había sentido una energía así- . Comentó Kuawabara- - Además de fría parece llena de odio.
- Lo que me sorprendió a mí fue la historia de Jaku- Yusuke cerró los ojos un segundo- Me suena algo familiar – murmuró en voz baja viendo a Hiei de lejos. Esté lo fulminó con la mirada.
- Botan- comentó Kurama con seriedad- Ahora que Keiko y Yukina están dormidas ¿Podrías explicarnos el verdadero motivo por el cuál trabajas en Mekai Park?
Los cuatro pusieron atención. Botan dejó de acariciar el cabello de Keiko y volteo con suma seriedad.
- La verdad es que Koenma me ordenó guardar el secreto hasta que investigáramos más pero no me queda de otra- respiro hondo- Koenma detectó una anomalía en el parque nuevo y comenzó a sospechar. Además ese hombre….
- ¿Te refieres al señor Eirizawa? ¿El dueño de Mekai Park y padre de Hanna y Jaku?- preguntó Yusuke.
- Correcto- la mirada de Botan se entristeció- Era antiguo miembro del Club Negro. Con eso ya pueden darse una idea.
- El Club Negro- susurró Kuawabara molesto y por primera vez se alegró que Yukina estuviera dormida- Esos malditos siguen molestando incluso muertos.
- Se marchó del club negro de repente. Nadie entendió el motivo e incluso fue buscado por los miembros del club negro para ser asesinado pero supo ocultarse. Tememos que Sakyo lo haya ayudado.
- Sakyo, el club negro- Yusuke cerró el puño- ¿Por qué demonios continúan fregando?
- ¿Acaso Koenma sospecha de Mekai Park? - dijo de repente Kurama llamando la atención del resto.
- Correcto, no ve malo un parque de diversiones pero viniendo de un hombre como ese hay que tener cuidado. Por eso me envío a vigilarlo y fue donde conocí a Jaku. Me sorprendió saber que se trataba del hijo de Eirizawa pero desconocía el resto de la historia…
- ¡Es injusto! – Declaró Kuawabara molesto- ¿Por qué demonios tienen que sufrir de esa manera las Koorimes? Yukina fue secuestrada por el bastardo de Tarukame solo por esa perla, y ahora esa mujer también.
- Baja la voz, vas a despertarlas- dijo Yusuke. Los otros tres detectives y Botan bajaron la mirada en silencio. Era cierto, era injusto para las koorimes todo lo que sucedía. Para su sorpresa Hiei dijo:
- Como si ellas fueran tan puras- declaró. Nadie dijo nada. Sabían muy bien a que se refería: lo habían abandonado tirándolo de un acandilado. Era normal que se sintiera molesto. Hiei se acercó a Yukina y la miró en silencio. Para él la única korime realmente pura era su hermana. Las demás bien podían irse a la mierda.
El resto del viaje continuó en silencio. Llegaron al templo de Genkai y bajaron de la limosina. Se despidieron del chofer y este se alejó en la oscuridad. Se quedaron en silencio por unos instantes antes de subir las escaleras rumbo al templo. Yusuke cargaba a la dormida Keiko en brazos. Y justo cuando Kuawabara iba a tomar a Yukina de igual manera sucedió.
Más rápida que una flecha Yukina se levantó y salió corriendo dejando a todos sorprendidos.
- No puede ser- se tapo la boca Botan asustada- ¿Puede que fingiera estar dormida?
- Escuchó- concluyó Yusuke- Ese no es el problema ¡Tenemos que ir por ella!
Se giraron dispuestos a seguirla pero se dieron cuenta que Hiei ya no estaba. Kurama los detuvo.
- Kuawabara, Botan – les indicó- Vayan con la maestra Genkai y dejen a Keiko ahí. Explíquele la situación a la maestra. Yusuke y yo iremos a alcanzar a Hiei.
- Pero- quiso protestar Kuawabara molesto sin embargo una sola mirada de Yuske le basto para comprender. Suspiró.
- Si regresan con las manos vacías los mataré- tomó a Keiko en sus brazos y subió las escaleras junto con Botan.
No muy lejos de ahí Hiei saltaba de árbol en árbol buscando a Yukina. Estaba molesto consigo mismo por haber permitido que su hermana sufriera. "No debí dejar que entrara a esa mansión" piensa mientras avanza a toda velocidad. La encuentra en medio del bosque llorando. Se acerca pero no revela su presencia. Quiere escuchar el motivo por el cual su hermana se fue.
Yukina tenía la mirada gacha. Unas ardillas se acercaron a ella.
- No comprendo amigas – tomando a una en sus brazos- ¿Por qué Hanna no puede ser feliz? Ella tiene una familia.- sus lágrimas caen en silencio- Y yo no tengo.
Hiei siente un dolor en su pecho al escuchar esas palabras. Quiere acercarse y abrazarla, decirle la verdad. No lo hace ¿Por qué motivo es tan cobarde? Yukina continúa hablando con la ardilla.
- Pobre de su madre- acarició la ardilla- Le pasó lo mismo que a mi…tal vez si no fuera por que fui rescatada hubiera muerto de igual forma. – la ardilla se marchó de repente al sentir un aire frío. Yukina dejó caer varias perlas al suelo- ¿Acaso el destino de toda korime es ser maltratada y asesinada?
No lo puede soportar más. Tiene que actuar ahora. Sale de su escondite y dice:
- Eso es mentira...tú no sufrirás ese mismo destino.
Yukina levanta la cabeza. Sus ojos están rojos de tanto llorar. Hiei aprieta ligeramente el puño y continúa.
- Tú tienes una familia…nos tienes a nosotros a Yusuke, Botan, Kurama, Shizuru, Genkai, Keiko, el estúpido de Kuawabara y – se detiene por unos instantes- a mí.
Yukina abre los ojos sorprendida. Se acerca a Hiei y lo abraza.
- ¿Somos todos familia?
- Sí- responde el chico avergonzado. ¿Por qué no le dije la total verdad? Es cierto que todos sus amigos eran como una familia pero él en verdad era su hermano y no tenía le maldito coraje de decirlo.
- Gracias- susurró Yukina y se quedó dormida en sus brazos. Hiei la miró con tranquilidad. La iba a proteger de cualquier cosa. La sostiene en sus brazos al tiempo que llegan Yusuke y Kurama. Aliviados suspiran.
Los tres van al templo. Ahí Genkai atiende a Yukina, para el alivio de todos solo estaba cansada. Kuawabara no está, fue a dejar a Keiko a casa, fue el favor que le pidió Yusuke pues sospechaba que las cosas se pondrían feas y era preferible alejar a Keiko de todo por seguridad se quedaría al lado de Shizuru. Botan regresó al mundo espiritual a informar a Koenma e investigar más las cosas. Hiei le cuenta a Kurama lo que dijo Yukina.
- Hiciste lo correcto en decirle eso- dijo el kizune – pero me temo que se acerca el momento de la verdad Hiei, es tu decisión.
Sin decir más sale de la habitación junto con Yusuke, ambos se van a reunir con Genkai, pues deben preguntarle algo. Hiei mira a Yukina dormir en silencio. ¿Por qué? ¿Por qué demonios no podía contarle la verdad?
Hiei:- ¬_¬
Ayame:- n_n ¿Qué pasa pequeño Hiei?
Hiei:- ¬_¬
Ayame:T_T No me veas feo * con un martillo gigante*
Botan:- *_* Dejen sus reviews * con orejas de gato* nyaaa
