Ayame:- *o* Octavo cápitulo
Hiei:- ¬_¬ ¿Donde esta Yukina?
Toya:_ ¬_¬ * con rayitos en los ojos viendo a Haru*
Sora:- *o* Yo me encargaré de cuidar a Yu chan.
Keiko:- ¬_¬


Capítulo 8 Infiltración

No les costó mucho alcanzar a Hiei. Tras una hora de viaje llegaron a los alrededores de la mansión Eirizawa. Era claro que no podían entrar por la puerta principal con tanta facilidad. Estaba rodeada de demonios que no dejaban de atacarlos. Sora dio la solución: podían entrar por el pasadizo secreto elaborado para Blade Tigers. Haru estuvo de acuerdo y ambos guiaron al resto del equipo a la entrada secreta. Ambos tigers colocaron sus manos en las puertas. Estas reaccionaron a su reiki y se abrieron permitiendo el paso de todos. Se llevaron una sorpresa en la entrada.
Sentado en una roca rodeado por varios demonios menores listos para atacar se encontraba nada más y nada menos que Jaku. El peliblanco subió la mirada al sentir su presencia.
- Habéis llegado- dijo con una voz fría.

- ¡Jaku sama!- gritó de alegría Sora- ¡No sabía que usted estaba aquí!- corrió a abrazarlo sin embargo al instante fue embestida por una corriente eléctrica que la derribo. El atacante había sido el mismo Jaku.
- Aléjate de mí fenómeno- las criaturas empezaron a atacarlos- No puedo permitir que entren e interfieran con los planes de mi querida hermana.
- ¿Querida? – Yusuke quedó consternado. Algo andaba muy mal. Era demasiado extraño que ese chico le llamara querida a Hanna después de lo que presenciaron en la mansión. Recordó el relato de Genkai y dijo:
- Chicos, adelántense. Yo me encargaré de Jaku- dijo con seriedad. Pero antes de que pudieran responder Hiei ya se había precipitado sobre Jaku.
- ¡Tú! ¡Maldito mocoso! ¿Dónde está mi hermana? -
Jaku se defendió con sus poderes y ambos estaban listos para pelear cuando Yusuke los separo mandando con fuerza a Jaku a un extremo y a Hiei al otro.
- Hiei, dije que yo me encargaría de él. Tú ve a buscar a Yukina- Yusuke estaba serio y decido. Tenía una importante misión que cumplir. El resto asedió y continuaron corriendo. Todos menos Sora.
- ¡Yo me quedo a ayudar!- dijo derribando a una buena cantidad de criaturas- ¡Ni loca dejo a Yu kun solo! – le guiño el ojo a Yusuke y él suspiro. Jaku los atacó en ese momento. Yusuke bloqueó su ataque y empezaron a pelear mientras Sora se encargaba de los moustros menores que los rodeaban.
El resto del equipo avanzó sin problemas derribando a los demonios menores que se les ponían enfrente. En ese instante llegaron a una sala fría. Hiei se adelantó sin vacilar y continúo con su camino, sin embargo algo provoco que Kurama se detuviera: Toya y Haru.
Ambos se miraban con una frialdad enorme. La sala comenzó a congelarse con rapidez.

- Chicos ¿Qué sucede? – preguntó el kizune con un mal presentimiento.
- La razón por la que te pedí venir con este grupo era para confirmar algo- contó Toya- Y ahora lo entiendo. Este chico es un pariente mío.
Kurama abrió los ojos sorprendido, sin embargo era algo que ya empezaba a sospechar desde el principio. Ese chico Haru le era muy familiar cuando lo veía.
- ¿Oh? ¿Me reconociste? – Dijo Haru riendo con sarcasmo- ¿Y qué vas a hacer querido primo? ¿Matarme?
- Tú fuiste el que se marchó matando a varios del clan- dijo Toya furioso- Yo confiaba en ti y nos traicionaste.
- ¿Traicionar? – Haru fue el que se enfadó esta vez- ¿Hablas de traición con tanta facilidad?
Kurama no sabía que hacer. Los chicos estaban apunto de agarrarse a golpes. ¿Por qué tuvo que escuchar a Toya? Si hubiera traído a Jin como originalmente planeaba nada de eso ocurriría sin embargo el propio Jin fue el que le dijo que era mejor que esos dos arreglaran diferencias. El kizune no había comprendido del todo en ese momento pero ahora le quedaba claro.
- Chicos- ambos voltearon- Arreglen sus problemas aquí y ahora. Quiero que me alcancen después ¿Entendido? – los miró con frialdad y cuando supuso que comprendieron el mensaje dio media vuelta y continuó con su camino dejando a los jóvenes del hielo solos.

Kurama avanzó. Esperaba que Hiei no estuviera ya en problemas. Prefería no involucrarse en otro combate, todavía no se curaba por completo de sus heridas. En ese instante se detuvo al ver a Hiei combatiendo contra una mujer. Como lo sospechaba.
- Mana- susurró para si mismo a la vez que se aproximaba. Mana luchaba con toda sus fuerzas contra Hiei.
- ¡Dime dónde esta Yukina! – le gritaba el niño prohibido pero Mana se negaba a responder y continuaba atacando.
- ¡No dejaré que te acerques a Ryunosuke! ¡Ni que avances un paso más!

El kizune solo se limitó a observar el combate. Había algo muy extraño en esa chica. Actuaba de la misma forma que Jaku antes. Como si ambos estuvieran atrapados en algún tipo de hipnosis. ¿Ryunosuke sería el culpable? No, había alguien más. Un personaje más que intervenía en la historia y aún no daba su cara.
Sintió un escalofrió en ese instante. ¿Por qué no se dio cuenta antes?
- ¡Sal de tu escondite!- dijo con frialdad. Detrás de unas esculturas. Una jovencita con ojos rojos y pelo negro sonrió.

- El kizune me encontró - sonrió la niña de manera escalofriante- Yuka chan está contenta.
Un gran reiki salía de ella. Tan escalofriante que a Kurama se le pararon los pelos de punta. Tal vez no sería fácil vencer a esa niña. ¿Tendría que recurrir a su otra forma?
- Yuka chan quiere jugar con el kizune.
Una guadaña apareció en sus manos y la joven atacó a Kurama mientras reía como maniática. El kizune se puso en guardia y se defendió. No podía perder bajo ningún concepto ese combate.


Yuka:- Yuka chan desea que escriban sus reviews por que si no Yuka chan los matará. * sonrisa siniestra*
Ayame:- Dedicaré más o menos un cap para cada combate.