Ayame:- *O* Muchas gracias por sus comentarios. ¡Son mi apoyo!
YuKa:- Yuya chan esta también feliz *O*
Capítulo 11 Los niños de la Luna
Kurama estaba en aprietos. Una pequeña niña le estaba atacando sin cesar como un depredador en busca de su presa. La demonio era rápida y poderosa. No le dejaba ningún espacio abierto para defenderse. Tenía que pensar en una buena estrategia. En ese instante su espalda choco contra la de Hiei. Ambas contrincantes se quedaron a unos pasos.
- ¡YuKa chan quiere jugar con ambos! ¿Podemos Mana?
- Mientras no escapen, todo perfecto- contestó la pelimorada.
Hiei lucía furioso, Kurama entendía que el pelinegro no deseaba continuar perdiendo su tiempo en aquel lugar, tenía una importante misión que cumplir: encontrar a su hermana.
- Hiei- le dijo en voz baja- Crearé una brecha entre sus ataques, aprovecha el momento y vete.
El demonio de fuego lo miró.
- Ni se te ocurra morir ¿Entendido?
Kurama se sorprendió un poco ante ese comentario, dado que era raro que Hiei demostrara preocupación hacia sus compañeros. Él sonrió y sus ojos brillaron.
- ¿Por quién me tomas?
Las dos mujeres volvieron a atacar, una con su espada y la otra con bolas de energía oscura. En ese instante Kurama cerró los ojos y millones de hojas cortantes rodearon a las mujeres, quien al esquivarlas dejaron una brecha. Hiei salió disparado hacia la salida antes de que alguna de las dos pudiera reaccionar.
- ¡Yuya chan está enojada! ¡Escapo uno!- gruño furiosa mientras se precipitaba contra el kizune. Kurama detuvo su oz con un látigo de espinas mientras la veía con seriedad. Mana quiso alcanzar a Hiei pero en ese instante una espada de hielo le bloqueó el paso.
Touya los había alcanzado por fin. El chico de hielo se enfrentó en una ardua pelea de espadas contra la pelimorada, manteniéndole el tiempo suficiente ocupado.
Yuka seguía atacando a Kurama llena de satisfacción. En ese instante todo se volvió oscuro para sus ojos y una luz brillo con intensidad. La chica demonio se cubrió el rostro y para cuando se dio cuenta estaba atrapada entre las raíces de una furiosa planta dispuesta a devorarla en cualquier momento pero a Yuya no le importó eso. Sus ojos se centraron en algo más maravilloso y mágico.
- ¡Qué lindo eres!
El kizune peliplateado la miró con extrema frialdad. No era su estilo ocuparse de los niños pero esa chiquilla era más fuerte de lo que aparentaba.
- ¿Te ha puesto serio, verdad? – la niña sonrió y cerró los ojos. En instantes la planta detectó su reiki y la devoró sin piedad. Tras unos segundos la planta explotó y una joven un poco más mayor que la niña de antes y con el pelo rubio suelto miró a Kurama con frialdad.
- ¡Yuka chan también se ha puesto seria!
En ese instante el kizune esquivó unas manos en forma de sombra que casi lo atrapan. Las manos eran gigantes y salían del suelo donde la joven demonio se encontraba sentada. Ella reía como desquiciada y lanzaba bolas de energía.
El kizune se coloco detrás de ella amarrando su cuello con látigo de espinas.
- ¿Quién eres en realidad? - dijo con una voz fría- Dudo mucho que seas de Blade Tigers.
- ¿Blade Tigers? - rió con malicia la joven- Yuya chan no es de ese apestoso grupo. Yuka es más inteligente. Soy parte de los hijos de la luna.
- ¿Los hijos de la luna? – Arqueó la ceja. Jamás había escuchado sobre ellos, tendría que investigar más a fondo debido a que sospechaba que los problemas no habían echo más que comenzar.
En ese instante se escuchó un estruendo. Ambos se giraron. Mana había logrado derribar a Toya quien se ubicase al lado de Kurama momentos después.
- ¿Estás bien?
- Sí, solo un poco cansado. Use demasiado poder para enfrentar a mi viejo amigo.
Youko no pregunto nada, cerró los ojos y en ese instante regreso a ser el joven pelirrojo.
- Yo también estoy cansado. Si sigo luchando la herida se abrirá de nuevo.
- Pero no podemos dejar que nos maten ¿Verdad?
- En efecto. Hay gente esperando por nosotros.
Ambos se pusieron en posición de batalla. Yuka y Mana también estaban listas. Se lanzó el ataque pero fueron bloqueadas por dos sombras. La pequeña demonio gritó protestando.
- ¡Maldita mocosa!
- ¡Mira quien lo dice! – se defendió Sora con orgullo, por su parte Mana había sido detenida por Jaku.
- ¿Qué crees que estás haciendo?
- ¡Mana! ¡Abre los ojos! ¡Ryunosuke te esta manipulando!
Mientras los cuatro se enfrentaban. Yusuke llegó al lado del kizune y el demonio de hielo. Kurama suspiró de alivio.
- Lograste ayudar a Jaku.
- Por supuesto ¿Y Hiei? – buscó con la mirada al enano.
- Se adelantó.
- Espero que este bien.
Yuka estaba furiosa, la enana de blade tigers le había impedido que terminara de jugar con el kizune. Sora tenía casi la misma velocidad que ella y había lanzado su guadaña lejos. Ahora estaba indefensa tratando de esquivar los golpes de la poderosa demonio.
Mana por su lado luchaba cara a cara, espada contra espada contra Jaku, su rival, su amigo. Siempre había visto a Jaku con irritación por estar tan cerca de Ryunosuke. En el fondo sabía la adoración que sentía Ryunosuke por el joven Jaku, por mucho que se esforzara jamás lograría atraer la atención de su maestro.
- Es suficiente- dijo una voz y toda la cueva tembló levemente provocando que las peleas fueran interrumpidas. Todos se giraron buscando el origen de la voz y en lo alto de una roca vieron a una dama de cabello oscuro con un vestido del mismo color. Sus ojos negros brillaron con intensidad.
- Yuka, Mana. Él nos ha convocado.
- Pero ¡Yuka quiere seguir jugando!- protestó la rubia pero tan solo bastó una mirada fría de la pelinegra para que su cuerpo se tensara. Vio a sus oponentes- ¡Nos veremos luego!
Desapareció tras unas llamas negras al mismo tiempo que Mana quien tan solo miró con frialdad a todos e ignoró el llamado de Jaku y Sora.
La joven de cabello negro miró a los presentes.
- Por ahora todo ha acabado sin embargo- les miró con una sonrisa de malicia- Tengan en mente nos volveremos a ver muy pronto.
Ella también desapareció en las sombras dejando a los presentes tensos.
- ¿Quién era ella? - le preguntó Yusuke a Sora, sin embargo la joven no contestó.
Había algo que ocultaba pero ahora no era el momento de averiguarlo, tenían que terminar con su misión.
- Démonos prisa. Nos están esperando adelante - dijo el líder del equipo. Los demás lo siguieron decididos.
En otra parte en lo más profundo de la cueva Hiei había detectado por fin la presencia de su hermana con ayuda de su tercer ojo. Algo andaba mal, la sentía débil. Eso provocó que derribara la puerta de aquel lugar y se llevara una desagradable sorpresa.
Yukina desnuda flotaba dormida dentro de un tuvo de lo más extraño, y no solo ella. En otro tubo había otra korime con la mitad del cuerpo cristalizado. A Hiei no le importó la otra mujer y fue directo hacia Yukina, destruyo el tuvo y tomo a su hermana en brazos antes de que cayera.
- Yukina, Yukina, háblame- la abrazó, estaba pálida y fría, más fría de lo que una korime normal estaba acostumbrada. Hiei intentó desesperado calentarla con su cuerpo. No podía ser, no podía haber fallado.
- ¡Yukina!
Ayame:- Continuara.................
Todos:- ¡ YUKINA!!
