Hiei:- ¬_¬ * avanzando furioso a matar a Ayame*
Ayame:- T_T * sale corriendo*


Capítulo 12 El niño prohibido.

Era mentira, tenía que ser una broma. Su hermana no podía estar muerta. La abrazó con fuerza mientras algunas lágrimas caían de sus ojos. Todo quedó sumido en un incómodo silencio. Yukina, su ángel, su luz, su querida hermana ¿Por qué? ¡Debió darse prisa!
- ¡Maldición!- golpeó la pared con furia haciendo una brecha. Se quedo ahí sentado abrazando a su hermana mientras las lágrimas salían de sus ojos. No le importaba ya nada.
Se levantó y la tomo en sus brazos, dispuesto a sacarla de ese agujero de ratas. Los demás seguro que se impactarían al verla pero no le importaba. Él se la llevaría lejos, lejos de todo miedo y duda y velaría por ella por toda la eternidad.
- ¿Qué tratas de hacer? – Esa voz, esa voz que maldijo desde el día que la conoció. Esa voz asquerosa. No se tomó la molestia de girarse a ver de quien era- ¿Cómo te atreves a interferir?
- Guarda silencio- respondió Hiei con el cuerpo tenso- Aún estás a tiempo. No quieras acelerar el momento de tu muerte.
- ¿Vas a matarme por que le extraje la vida a esa mocosa? – dijo Hanna con frialdad. – No me importa lo que pienses, voy a realizar mi sueño. ¡Voy a vengarme de ese hombre!

Hiei se giró y la miró con odio. ¿Venganza? ¿Ese era su estúpido motivo para dañar a su hermana?
- Necesitaba la energía de una korime pura y una korime maltrecha- caminó hacia el otro tubo donde se encontraba la mujer cristalizada- Ella era mi madre. Una inocente y pura persona hasta que Eirizawa – sus ojos relampaguearon de odio- Llegó a su vida con falsas promesas y cuando ya la tenía en la palma de su mano jugó con ella.
- ¿Has aprendido de tu padre? – Dijo Hiei - ¿Mataste a mi hermana para satisfacerte?

Los ojos de Hanna se llenaron de odio enfriando la habitación.
- ¿Cómo te atreves a compararme con ese demonio? ¡Yo no hice nada malo! – sonrió con victoria- Esa ilusa korime iba a terminar muerta de todos modos- el rostro de Hiei se tensó- Después de todo ¿Qué no es el destino de toda korime ser asesinada? La muy tonta susurraba el nombre de sus amigos llena de miedo. Y cuando sus fuerzas la estaban ya dejando dijo un último nombre. Hiei.
El pelinegro abrió los ojos de sorpresa pero su mirada cambio de inmediato. Ahora no estaba furioso, estaba realmente furioso. Jamás en años alguien lo había hecho enojar de esa forma. Deseaba matarla, aquí y ahora. Depositó con cuidado el cuerpo de su hermana en un lugar apartado. Hanna se sonrió divertida.
- ¿Te esfuerzas todavía por un cadáver? Qué divertido.- Lo miró- Aumentaré tu preocupación a un grado más. Te daré la buena nueva. Ella sigue con vida.
Los ojos de Hiei se abrieron de golpe. Seguía viva, continuaba en este mundo. ¿Pero por qué motivo estaba tan pálida y no despertaba?
- La mala noticia es que está por morir- los ojos de Hanna relampaguearon- Esta demasiado débil. Hiei seguía igual de furioso, pero la sola idea de que su hermana estaba viva lo reconfortó bastante. Ahora tendría que darse prisa antes de que se debilitara más. Por primera vez en mucho tiempo deseó que sus compañeros llegaran. Kurama podría intentar curar a Yukina, y la llevarían al mundo espiritual o al templo de Genkai a que se recuperara. Aún había esperanza.
Pero no para ella. No para Hanna. Había cometido un crimen imperdonable. Tampoco dejaría con vida a Ryunosuke, en cuanto acabara con esa bruja iría tras su cabeza. No descansaría hasta matarlo.
- Has perdido- dijo con seriedad al tiempo de que una ola de fuego lo rodeaba.

- ¿Un demonio de fuego? - los ojos de Hanna por un momento se tensaron- Fuego contra hielo. Interesante.
Ella atacó con una tormenta de nieve. En menos de cinco segundos en la habitación se desarrollaba una furiosa batalla de hielo contra fuego. Hiei sabía que no podía bajar la guardia a pesar de llevar la ventaja. El hielo producido por las koorimes no era cualquier hielo y esa korime era poderosa.
- No entiendo como puedes proteger a esa niña- dijo ella parándose un segundo- Es una prohibida.
- ¡Mientes!- gruño Hiei- ¡Ella no es ninguna niña prohibida!
- Tú eres el que no sabe- Le siguió atacando, su rostro estaba lleno de serenidad y diversión- Claro que es una prohibida, aunque su hermano un demonio de fuego lo es más. Él ya esta muerto.
Hiei no pudo evitar soltar una carcajada que dejó perpleja a Hanna.
- ¿Crees que está muerto?- vuelve a reír y la mira con sarcasmo.
La mujer lo mira con enojo. Su diversión se ha acabado ¿Qué sabe él de ese prohibido? ¿Quién demonios era ese mocoso?
- ¡Esta muerto! ¡Yo presencie con mis propios ojos como Ruri lo tiró al vacío frente a los ojos de la perra de Hina! ¡Esa mujer se suicido poco después! ¡Se lo tenía bien merecido!
Hiei no dijo nada. Una sonrisa de malicia cruzó su rostro. Hanna no daba crédito ¿Por qué estaba tan tranquilo? ¿Qué había pasado con esa ira de antes?
- Lo que no sabes es que las koorimes no son capaces de ver más allá de su tierra. No te has puesto a buscarlo realmente, apuesto que le tienes miedo.

Hanna enfureció antes sus palabras.

- ¡Yo no le tengo miedo a un enano prohibido!
El pelinegro volvió a reír:
- ¿Qué harías si estuviera vivo?
- ¡Lo mataría por supuesto! ¡Junto con su hermana prohibida!
- ¡Deja de llamarla prohibida! – Rugió Hiei- ¡Tú te mereces más ese título!
- Tal vez tengas razón.
Hanna se alejó de él y comenzó a flotar. Una ola de energía golpeó a Hiei en la cara causando que retrocediera. Era poderosa, demasiado poder junto. No era normal para una korime. ¿Qué demonios estaba pasando? Varias rocas se movieron por el suelo, Hiei saltó y tomó a Yukina en brazos para evitar que saliera lastimada.
- ¡El día de mi venganza ha llegado!

La miró. Levantó una piedra parecida a la de las koorimes pero esta mucho más grande y roja, roja como la sangre. En ese instante Hanna se fue trasformando en la criatura más escalofriante que Hiei hubiese encontrado.
- ¿Qué rayos? – Exclamó Yusuke.
Sus compañeros habían llegado y no daban crédito a sus ojos. Esto era demasiado, ¿Qué demonios estaba ocurriendo?


Ayame:- ¡Yukina esta viva !
Yusuke:- Pero ahroa nos tenemos que enfrentar a e esa cosa. ¿Por qué me suena familiar? * recordando los acontecimientos de otro fic*
Ayame;:- *o* Hay una conexión entre ambos y el tercero.
Sora:- *o* ¿Habrá tercero?
Ayame:- Demonios,era una sorpresa.