Ayame:- ¡ULTIMO CAPITULO!
Yusuke:- ¡Por fin!
Sora:- *o*
Keiko:- Por fin salgo.
Capítulo 16 Perdóname. Los destinos de los hermanos
Hiei abrió los ojos mareado. Lo primero que vio fue un techo desconocido.
- ¿Dónde estoy? - preguntó a la nada.
- Estás en el templo provisional- le contestó una voz. Él se giró y se encontró con viejo y arrugado rostro de Genkai.
Esta se encontraba guardando unas medicinas con las que había tratado las heridas de Hiei. El chico recordó todo de golpe.
- ¡Yukina! ¿Dónde está Yukina? - se levantó preocupado.
- No grites así- le señalo con el dedo y Hiei se percató de que su hermana se encontraba a su lado durmiendo. Un suspiro de alivio surgió de su rostro. Genkai salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.
El pelinegro se quedó en silencio unos segundos y luego abrazó a Yukina.
- Perdóname, perdóname por no decirte la verdad- cae al suelo cansado y abatido.- Soy un idiota.
- No lo eres- le dice una voz dulce y tranquila. Su hermana abre los ojos y toma su mano mientras una sonrisa dulce cruza su rostro. La joven se vuelve a dormir mientras Hiei vela por su sueño tranquilo. Así los encontraron los demás.
- Se ve tan tranquilo dormido- le dice Yusuke a Kurama.
- Vamos a dejarlos descansar- le comenta el kizune mientras se aleja - ¿Y el resto?
- Los muchachos ya se han marchado. Me contaron que tenían otras cosas que hacer, les di mis debidos agradecimientos. Sospecho que los volveremos a ver pronto.
- En fin, por ahora me alegra que todo haya salido bien- comentó Kurama más tranquilo.
- Pero aún tenemos que resolver un problema.
- Sí, y sospecho que no será sencillo.
Ambos se alejaron dejando dormir a los hermanos con tranquilidad, sin saber que el pelinegro les había oído. Él no podía perdonar a esa persona. No le importaba absolutamente nada.
Ella lo llamó prohibido y se atrevió a tocar a su hermana. Iba a matarla. Lo le importaba lo que pensaran los demás. La existencia de Hanna era un pecado.
- Hiei ¿Estás bien? – le preguntó su hermana.
- Sí, descuida. ¿Y tú?
- Yo- el rostro de Yukina se trasformó a uno de miedo- Yo tengo miedo de que alguien más haga algo malo. Tengo miedo.
Hiei la abraza con fuerza.
- No dejaré que nada te vuelva a tocar.
- ¿Lo prometes?
- Sí, lo prometo.
Yukina cierra los ojos, más tranquila, envuelta en el aura de protección que su hermano le brinda. No iba a dejarla, jamás volvería a abandonarla.
- ¿Vamos a buscar a los demás? Ya me siento mejor.
- Esta bien- contestó Hiei.
Ambos salieron de la habitación y recorrieron aquel pequeño templo hasta encontrar a Genkai en el camino. La anciana miró a Yukina con tranquilidad.
- Veo que ya has despertado. Me alegra mucho eso.
- ¿Dónde están los otros? – preguntó Yukina.
- Los equipos de Jin y Chu ya se han marchado. Pero te mandan los mejores saludos.
- Que malo, quería darle las gracias- buscó con la mirada- ¿Y los chicos?
- Yusuke y Kurama están en alguna habitación tomando el té con Sora y Botan, Kuawabara anda de vago por ahí.
- ¿Qué sucedió con Hanna y Jaku?
Los oídos de Hiei prestaron suma atención en la conversación. ¿Dónde estaba esa bruja? ¿En el templo?
- Yusuke los llevó a su casa- le dijo Genkai sabiendo que el demonio de fuego había escuchado.
- Yukina, te veré luego. Tengo un asunto que arreglar.
Se marchó alejándose de ambas mujeres dispuesto a ir en dirección de su destino. Le pareció curioso que Genkai le revelara esa información tan deprisa. En el camino vio de reojo una de las habitaciones y se percató de que Rui estaba ahí. Por unos instantes los ojos de ambos se cruzaron pero Hiei no se detuvo.
En el departamento de Yusuke, otra korime abre los ojos confundida. Trata de recordar lo sucedido y la vaga imagen de su madre sonriendo aparece en su rostro. Iba a morir y fue salvada por ella, o eso sintió. La joven exploró la habitación con la mirada. Vio a una chica sentada a su lado. Keiko leía unas cosas, cuando vio que despertó sonrió.
- Ya despertaste, cuanto me alegro.
- ¿Quién eres? – Trató de recordarle, ya la había visto antes. Era una de las chicas que visitó su casa hace poco. - ¿Y dónde estoy?
- Me llamo Keiko- contestó ella- Y te encuentras en casa de Yusuke.
Hanna se levanta y la mira con frialdad.
- ¿Qué hago aquí?
Keiko trato de responderle pero la korime salió ignorando a la joven. Al salir y cruzar por una habitación se detuvo en seco. En el otro cuarto dormido se encontraba su hermano. Jaku.
Recordó muy bien que al estar presa dentro del alma del dragón ella trato de lastimarlo pero él no se movía. Entro en la habitación. ¿Cómo pudo ser tan tonta? Casi pierde a la persona más importante en su vida tratando de cumplir una venganza.
Cuando trato de tocarlo este se estremeció en sueños:
- No lo hagas. Tú eres mi hermana. Por favor, no siguas.
Hanna baja la mirada y lo abraza.
- Lo siento, siento todo. Perdóname.
Jaku abre los ojos y cuando ve quien lo esta abrazando un miedo antiguo regresa a él y trata de soltarla.
- No más, no más torturas por favor.
- Perdóname- lo mira a los ojos. Jaku ve en ellos tristeza y dolor sinceros- Perdóname. Soy un mounstro. Soy la peor hermana.
- Hanna- dejó de luchar por liberarse.
- En realidad, en el fondo trate de protegerte. Temía que Ryunosuke te hiciera daño y por eso te alejé de mí. Le temía a la increíble obsesión que te tenía. Te alejé de mi para no verte involucrado en todo esto pero por más que lo evitara acabe destrozando lo que quería. La venganza me cegó- sonrió- Me alegro que estés bien. ¿Sabes?
Hanna salió de la habitación dejando a Jaku pensativo. Se dirigió a la salida donde Keiko trató de bloquearle el paso pero la joven la miró con frialdad y salió bajando por las escaleras y llegando al a calle. Keiko atemorizada trato de seguirla, en el camino se topo con Shizuru.
- ¿Qué pasa Keiko?
- Hanna escapó. Yusuke me dijo que no debíamos dejarla salir por que Hiei.
- Esta todo bien- La mujer prendió un cigarrillo- Hay cosas que es mejor no evitar. Esos dos tienen que enfrentarse o nada cambiará.
- Pero.
- Todo irá bien- sonrió la mayor revolviendo el cabello de Keiko.
Hanna recorría las calles en silencio. Enseguida llegó a un parque en el que jugaban un niño y una niña. Los dos hermanos era felices. Sintió una presencia tras de sí y continuó caminando adentrándose en lo profundo del parque hasta llegar a un pequeño templo.
- Se quien eres- dijo Hanna en voz alta- Sal de tu escondite.
Hiei salió de la sombra de un árbol.
- ¿Sabes a que he venido, verdad?
- Sí, y no pienso detenerte.
- Eso hará las cosas más rápido. No pienso perdonar lo que has hecho- Hiei sacó su espada. Hanna esperó en silencio.
- ¿Qué esperas? – Lista para iniciar la batalla, cuyo resultado ya conocía. No estaba arrepentida. Quería morir por que ese era su castigo por los pecados. El que más le dolía era haber lastimado a su hermano.
Hiei la iba a atacar pero tres presencias intervinieron. Él se molesto, lo habían descubierto.
- ¡Hiei! ¡Detente por favor! – le dijo el kizune llegando al lado de Yusuke y Sora. - ¿Por qué no entiendes que esto dañara a Yukina?
- ¿Dañarla? ¡Su existencia es lo que la daña!
- ¿Crees que Yukina podría sonreír sabiendo que su hermano es un asesino? ¿Quieres ser ese tipo de hermano para ella? – intervino esta vez Yusuke.
Hanna miraba molesta a los presentes.
- ¿Por qué? ¿Por qué no me dejan morir? Si tengo que morir como castigo, lo acepto.
Recibió un golpe sorpresa por parte de Sora.
- ¿Y dejar sufriendo a Jaku? ¿Sabe usted el esfuerzo que hizo por traerla de regreso? – Protestó la joven- ¡No le importo salir herido con tal de volverla la normalidad! ¿Va a tirar a la basura eso? ¿Es tan cobarde como para escapar con la muerte?
Hanna recibió de golpe esas palabras, y le dolieron más que el moretón de su cara.
- ¿Cómo podría vivir sabiendo que torture a mi hermano e involucré a Yukina por una venganza?
- ¡Pues vuélvete una mejor persona! ¡Inicia de cero! –le dijo Sora y tomó sus manos con una sonrisa- Yo le puedo ayudar. Los tres tenemos que iniciar de nuevo. Se que lo logrará. ¿No fue por eso acaso que Kisa le dio otra oportunidad?
Hanna recordó la sonrisa de su madre y palabras en su mente, le pedía que volviera a ser la misma para proteger a su hermano. Borró todo rastro de oscuridad en ella y la salvo de la muerte. ¿Realmente iba a desperdiciar esa oportunidad?
- ¡Lo tengo! – Exclamó Sora emocionada- ¡Iremos de viaje a recorrer el mundo! ¡Será una buena oportunidad para que se lleven bien! ¡Y yo me llevaré a Yu kun!
- ¿Eh? ¿En qué momento me vi involucrado? – Protestó el detective- Por otra parte es buena idea. Los tres en un viaje pueden iniciar una nueva vida. Sora lo miró triste.
- Cuando regresen los voy a entrenar a ambos ¿No prometí eso?
- ¡Hecho! – sonrió satisfecha la demonio.
Por otro lado cierto pelinegro no estaba tan satisfecho con la idea. Kurama trataba de arreglarlo.
- Hiei, tú también tienes una hermana. Ahora que ella sabe la verdad lo único que debes hacer es protegerla.
- Si ella muere- iba a terminar de hablar cuando recibió un golpe en la mejilla por parte de un desconocido. Un Kuawabara serio lo miraba. Había llegado de repente.
! Escúchame bien enano!!Si haces llorar a Yukina no te lo perdonare!-
Hiei lo ignoró y se alejó de ahí dejando al resto con un gran suspiro de alivio.
- Si que es el señor de los orgullosos- comentó Yusuke.
- En el fondo tiene un corazón noble- rió el kizune- Por cierto Kuawabara ¿Por qué esa reacción?
Ambos amigos se acercaron a Kazuma hablando en secreto. Era obvio que algo había pasado.
- Métanse en sus propios asuntos.
- Ha, no ahora nos dices.- rió Yusuke.
- Le ofrecí el anillo a Yukina- ambos se miraron- Ella me sonrió y agradeció por el regalo pero- lágrimas salieron de su rostro- Me dijo con una gran sonrisa "Kuawabara, muchas gracias por el regalo, yo sé que tú y yo siempre seremos grandes amigos"
Una carcajada por parte de los otros dos no pudo faltar.
- En pocas palabras de rechazó. – dijo Yusuke entre risas.
- No te podía esperar más. Yukina no esta familiarizada con el asunto.- comentó el kizune.
- Sabía que se iban a reír. Malditos- dijo Kazuma molesto. Se quedó pensativo unos segundos.
- Supongo que siempre me vio como un amigo. Y eso me alegra.
- Disculpen- Los tres se giraron a ver a Hanna y Sora.
- Les agradezco todo su apoyo y ayuda- comentó la korime- Iré a recoger a Jaku a casa de Yusuke y partiremos mañana a la capital para irnos de viaje.
- Supongo que entonces este es el adiós- dijo Yusuke.
- No, después de todo vamos a volver para que nos entrenes- sonrió Sora emocionada.
- Sora, deja de acosar al joven- le regaño Hanna- Él ya tiene novia.
Se hizo un silencio.
- ¿Qué? – Los ojos de Sora se abrieron de par en par- ¡Infiel!
Empezó a perseguir a Yusuke mientras todos reían.
Ayame:- *o* Ultimo cap, tranquilos haré un epilogo *O*
KuawabarA:- T_T
Yukina:- ¿Por qué esta triste Kazuma?
Botan:- Lo acaban de rechazar.
Yukina:- ¿Quién? O.o
* Todos los miran con una gotita*
