Ayame:- Como lo prometí , aqui les traigo el Epílogo de esta genial historia.


Epílogo

Ya habían pasado dos días desde el incidente. Kuawabara miraba al cielo pensativo, uno de sus compañeros lo llamó.
- ¿Qué sucede Kuawabara? Has estado en las nubes todo el día.
- No es nada- dijo el chico de pelo naranja mirando al cielo todavía. Pensando en aquella chica misteriosa.
- Es mejor no molestarlo- dijo otro de sus compañeros- Oí que Yukina lo rechazo.

- ¿Por eso esta así de deprimido?
Kuawabara ni siquiera les prestaba atención, de haber sido así ya estaría enfadado con ellos.

En algún lugar de la ciudad en un bar de poca monta estaban reunidas un grupo de chicas alrededor de un joven guapo de pelo azul recogido por una coleta. Traía puesto un smoking negro.

- ¿Y entonces eres tan fuerte Suichiwakamaru kun? – decía una de las jóvenes.
- Por supuesto- sonrió él- Aunque no tan hermoso como tú.
Las jóvenes se sonrojaron y empezaron a gritar de emoción. Suzuki lo miró molesto desde la barra.
- Ese idiota no hace más que aprovecharse de la situación- comentó con un suspiro.
- Deja que se divierta aún es joven- Chu lo rodeó con su brazo mientras tomaba un poco más de sake.
- ¿Tan temprano y ya estás borracho? - le dijo el demonio controlador de fuego apartándose - ¿Y dónde esta Rinku?

- Se quedó afuera, tú sabes. No le iban a permitir entrar por ser menor.- Chu se fue a hablar con una camarera, mientras el otro lo miraba con una gran gota.
- Bien, supongo que iré a buscarlo.

Rinku pateó con fuerza una lata tirada en el suelo. Le molestaba que lo trataran como a un niño. Ahora estaba ahí como tonto dando vueltas por la ciudad y perdiendo el tiempo. En eso vio cruzar a una niña rubia quien lo miró divertida.
- Yuka chan piensa que usted es lindo- sonrió la niña quien era sostenida por una mujer mayor rubia de la mano. La mujer avanzó y Yuka la siguió.
- ¿Lindo? – sus mejillas no pudieron evitar sonrojarse. Una desconocida lo había llamado lindo.
- ¿Rinku, qué haces? – le preguntó una voz a sus espaldas. Él se giró y se encontró con Suzuki.
- No, nada- sonrió le joven guardando ese secreto para si mismo. El mayor lo vio sin entender.
- En fin, esos dos estarán ahí un rato ¿Por qué no vamos a dar una vuelta?
- Bien, me parece.

Jin miraba aburrido hacia la ciudad desde lo alto de un edificio. A su lado Toya le explicaba todo lo sucedido con Haru.
- ¿Piensas seguirle? – le preguntó el amo del viento después de un rato- Si tu motivo es la venganza te detendré, pero si es otro te ayudaré a seguirle- sonrió- Después de todo es un viejo compañero. Me interesa saber los motivos que tuvo.
- No se si acabe la pelea en buenos términos pero haré lo que pueda- comentó el chico de hielo mientras su compañero reía.

En algún lugar de Francia Sora corría emocionada ante todas las maravillas que veía mientras los turistas la miraban extrañados y Jaku trataba de calmarla ante la risa divertida de su hermana Hanna. Cuando por fin se tranquilizó Jaku regresó cansado.
- Ella tiene muchas energías.- comentó Hanna riendo.
- Sí, se fue a dar vueltas por el lugar, sobrevivirá.- se sentó en la banca- El que no cree sobrevivir soy yo.
- Recuerda que es parte de tu entrenamiento- comentó Hanna mirando al cielo por unos segundos y se quedó callada.
- ¿Piensas en él? – Miró al cielo de igual forma- Yo todavía no puedo creer que nos engañara y te utilizara de esa forma tan vil.
- No solo fue su culpa, fue la mía por ser tan tonta.
Jaku tomó la mano de su hermana y sonrió.
- Esta bien, pase lo que pase mientras estemos juntos seremos fuertes.
Hanna cerró los ojos llena de paz.

Koenma en su versión adulta revisaba algunos papeles en su escritorio con suma preocupación, en ese instante entraron Botan y Kurama.
- Koenma sama, hemos traído los libros que quería. ¿Pero de que le sirve un libro de "Leyendas de Dragones"?
- ¿Es sobre la trasformación de la chica? – Preguntó Kurama con seriedad- Estoy seguro que fue provocado por esa roca, misma cual se llevó Ryunosuke.
- Creo que me estoy acercando a la verdad- Koenma tomó el libro preocupado – Tal parece que esto está apenas por comenzar.

En el mismo mundo espiritual el Gran Enma se reunía con el escuadrón de seguridad del lugar. Miró a su líder.
- Quiero que vigilen de muy de cerca de Yusuke Urameshi, las cosas se han puesto complicadas, y no deseo que libere su verdadera forma de nuevo. Le ofrecí el permiso de volver después de tres años pero si vuelve a liberar su poder demoníaco lo desterré de la tierra de por vida.
- Entendido señor- el escuadrón desapareció al instante.

Yusuke estornudó con fuerza.

- ¿Quién se estará acordando de mí? – se preguntó bostezando.

- Con todos los problemas en que te metes, debe ser un enemigo- le dijo Keiko mientras ambos esperaban en la fila para entrar al cine.
- Ya, lo siento- dijo él avergonzado. La verdad es que había conseguido los boletos para incontentar a Keiko. El día en que le pidió ayuda para cuidar a Hanna y Jaku en su casa tuvo que darle más o menos una explicación de las cosas evitando mencionar algunas situaciones. Lo malo fue que cuando acompaño a Hanna y Sora a recoger a Jaku llegó con Sora en cargada de caballito, y empezaron las dos a pelear.
- La próxima vez – Keiko lo miró tocando su nariz- La próxima vez no quiero que me vuelvas a ocultar las cosas. Creí que habíamos echo un trato sobre que me contarías la verdad.
Yusuke no supo que decir, era cierto pero sospechaba que la cosas se iban a poner peor y no quría ponerla en más peligro.
- Lo siento, pero no pude evitarlo. Sucedieron tantas cosas que ni tiempo me dio de explicarlas- rió el muchacho. Keiko lo miro con seriedad y sonrió.
- Yusuke, ¿Siempre estaremos juntos, verdad?
La pregunta de la joven lo sorprendió.
- Claro ¿Por qué piensas que no?
- No, nada no me hagas caso- sonrió y besó a Yusuke unos instantes. Justo después se separó para entrar al cine con él.

Shizuru veía hacia la ciudad por medio de la ventana de su habitación. El sol empezaba ya a ocultarse. Tomo el viejo encendedor y lo prendió mientras lo miraba con nostalgia.

- Sakyo – mencionó fumando el cigarrillo y recordando el momento en que lo conoció, hubiera deseado hablar con él durante más tiempo. A veces estaba celosa de sus amigas. Keiko tenía a Yusuke, Botan a Kurama y Yukina a su querido hermano mayor. Kuawabara pensaba en otra chica y no tardaría en encontrarla. ¿Y ella? ¿Permanecería sola pensando en un hombre que ya no existe?
- ¿Por qué te moriste idiota? – mencionó hacia la nada mientras aventaba el encendedor al suelo, tres segundos después lo levantó.

Genkai tomaba el té junto con Ruri. Las reparaciones del templo de Genkai ya casi habían terminado por lo que ahora se encontraban en el mismo.
- ¿Estás lista para volver a la isla de hielo?
- Exacto – le respondió esta- Iba a preguntarle a Yukina si quería venir ahora que ha encontrado a su hermano pero ciento que ella esta mejora aquí que en esa isla- miró hacia el patio donde Yukina recogía algunas flores siendo observado por Hiei- Y su hermano me mataría si me la llevase a la fuerza.
- Entiendo. Mañana te iré a dejar a tu hogar.
- Gracias- sonrió Ruri mirando de nuevo al par de hermanos que jugaban juntos.
- ¿Quieres quedarte a la parrillada?

Yukina colocó una flor en la oreja de su hermano. Este se sonrojó avergonzado. Tomó la flor y se la puso a Yukina en el pelo.
- A ti te queda mejor que a mí- le dijo este.
- ¿De verdad? – Sonrió divertida- Ven, vamos a ver como se oculta el sol. Ellos nos deben estar esperando ya en la playa.

Los dos caminaron rumbo a la playa mientras una figura los observaba oculto entre las ramas de los árboles.
- Me alegra que ambos estén bien- se sonrió para si mismo para después desaparecer en las sombras.

La playa donde Yusuke apareció por primera vez después de tres años. Ese lugar se había vuelto un punto importante de reunión para el equipo Urameshi y los otros. Cuando los dos hermanos llegaron se encontraron con Kuawabara, Keiko y Yusuke preparando la comida. Poco después se acercaron Botan junto con Kurama. Ya estaban todos reunidos, se pusieron a jugar, nadar y platicar. A l o largo de la noche se acercaron Ruri y Genkai y justo cuando el sake empezaba a rondar por la mesa Chu junto con Suichiwakamaru, Suzuki y Rinku llegaron para animar más la fiesta. Jin y Toya fueron los últimos en llegar junto con Shizuru pues se la encontraron en el camino.
Hiei miraba desde lejos a todos los presentes, con tranquilidad. Sintió una presencia a su lado. Ruri se sentó a su lado mirando hacia las estrellas.
- Sin duda Yukina y tú están en buenas manos- le dijo - Me alegro que encontraras a tu hermana.
Hiei se quedó unos segundos en silencio.
- No sabría de ella si no me lo hubieses dicho tú.
- Y bien ¿De que hablaste con tu madre? – preguntó Ruri y Hiei tuvo la misma reacción de antes, como un gato asustado y avergonzado.
- Es algo entre ella y yo – se limitó a responder. Ruri sonrió divertida- Ella ha de estar orgullosa de ambos. Estoy segura.
Ambos se quedaron viendo las estrellas unos segundos tras los cuales Yukina se acercó a Hiei para invitarlo a bailar, el pelinegro se dejó guiar por la mano de su hermana apretando con fuerza está, dispuesto a no soltarla jamás.
- Muy bien, un brindis por la reconstrucción del templo de Genkai- dijo Yusuke. Miró a los dos hermanos- Y por Hiei y Yukina ¡Los hermanos de fuego y hielo!

- ¡Salud! – contestaron todos a coro.


Ayame:- ¡Salud! * tomando sake en medio de la fiesta*
Yusuke:- ¿Quien la invitó?
Ayame:- ¬¬ Callaté que yo organizé la fiesta.
Kuawabara:- ¡Por fin un descanso!
Chu:- ¡Un buen sake para descansar es justo lo que necesito!
Rinku:- Borracho.
Suichiwakamaru:- Pero las chicas están ocupadas ¿Puedo invitar a las fans?
Todos:- ¡NOO!