Sin título definido

By Ossalía

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Capítulo segundo

Familia

La habitación de Masaki Kurosaki se podría decir que no parecía una habitación de hospital, era pequeña sí, pero tenía en una de sus paredes una enorme puerta de cristal con salida a un pequeño jardín privado con fuente y un juego de muebles, ¿Cómo lo consiguió? Bueno un poco de influencia por ser amigos del dueño del hospital, su hijo trabajaba ahí, su esposo había trabajado toda la vida ahí, en pocas palabras ese hospital estaba acostumbrado a tener a los Kurosaki dentro.

Una bella mujer ya entrando en años tomaba una pequeña siesta en el jardín. Ichigo se quedó un rato mirando a su madre, sus rubios y brillantes cabellos estaban ahora poblados de canas, su piel antes radiante ahora lucía un color opaco debido a la falta de sol. Lo sabía no era culpa de nadie pero se sentía impotente al ver como su amada madre iba borrando cada día un poco mas de sus valiosos recuerdos, reconocía a poca gente y confundía a muchas, lo peor era cuando perdía la noción del tiempo.

A veces creía que tenía veinte años y que se iba a casar con su queridísimo Isshin y que el muy sin vergüenza la había dejado planeando la boda sola, a veces retrocedía aun más y creía que recién estaba viniendo del hospital luego de torcerse el pie donde un guapísimo doctor le había atendido, otro plano al que se iba era cuando recibió la noticia de que tendría su primer hijo y se ponía a tejer una mediecita para darle la sorpresa a su esposo. Le dolía, a Ichigo le partía el alma ver a su madre en estas condiciones tan irreales aunque por lo menos ella no siempre sufría excepto cuando se despertaba pensando que era el día en que su padre se había suicidado, esos momentos eran terribles, horrendos porque Masaki lloraba desconsoladamente por su esposo, por la soledad en que la había dejado, porque había abandonado no solo a ella sino a sus hijos, luego gritaba porque no los encontraba y es que nunca los iba a encontrar, por lo menos no como ella los recordaba en esos momentos un niño de nueve y dos mellizas de cuatro.

Se sentó al ladito de ella y comenzó a acariciarle el pelo.

-Rukia me da la impresión de que Mamá está hoy aquí- se refería a que estaba lúcida.

- Aunque no lo esté sabes que se pondrá feliz de que una desconocida esté por tener un hijo, ella es así-

Ichigo se observó detenidamente a Rukia, su cuerpo no delataba su estado, bueno para todo el mundo no pero para el que la había visto desnuda recién ayer en la noche y que había besado cada milímetro se su blanca piel, pudo darse cuenta de la ligera curva que se estaba formando en la parte baja de su vientre y estaba eufórico. Habían ido juntos al ginecólogo y este le había confirmado con exactitud que ella tenía dos meses y dos semanas.

-Mamá te tengo una sorpresa despierta-

-Señora Masaki despierte-

-No sé a quién le dices señora Masaki, si te he dicho mil veces que eres mi hija y las hijas a sus madres le dicen Mamá-

Sonrieron esa era su madre.

-Mamá entonces, te tenemos una sorpresa-

-Déjenme ver mis cielos… Yuzu regresará de América –

-No, es aun mejor Mamá-

-Karin por fin se casará con Toushiro-

-¡Eso nunca!- el ceño de Ichigo estaba demasiado pronunciado, no le gustaba la idea de su hermana con ese ¨mocoso¨-se trata de Rukia-

-¡Vas a ser madrina de otro de los Urahara! ¿No me digas que ya van a tener otro? Qué suerte tienen los Urahara-

¡Diablos! ¿Por qué todo el mundo llegaba a esa conclusión? Su fama de destroza muebles era tan grande, bueno era cierto que técnicamente lo habían hecho en casi todos los lugares pero eso no quería decir que fuesen conejos en primavera.

-No Mamá los Urahara no van a tener otro hijo, por lo menos que yo sepa y si tienen otro hijo créeme que no dejaría que Rukia fuese su madrina por nada del mundo-

Ahora quien se había enojado era Rukia.

-¿Y qué si quiero ser madrina de otro de los hijos de Yoruichi? Dime… ¿Cuál fuese el problema?-

-¡Que son dos vándalos! ¡Dos meteoritos que van a destruir la Tierra!-

Un trompón muy decidido aterrizó en la cabeza de Ichigo tirándole a este al suelo, Rukia se paró del asiento rápidamente para seguir matando a su esposo por atreverse a decir eso de su angelitos cuando se mareó un poco por el movimiento brusco y cayó sentada de nuevo en el mueble.

Masaki estaba acostumbrada a la relación un poco exaltada que tenían sus hijos, desde el primer momento en que se vieron se demostraron su afecto gritándose insultos el uno al otro.

-¡Hija! ¿Estás bien hija?-

Rukia tenía los ojos cerrados y la cabeza tirada hacia atrás.

Con una sonrisa- Si Mamá estoy bien- soltó un poco de aire- de eso te queríamos hablar, vas a ser abuela-

Los ojos de Masaki se salieron de sus orbitas y fue corriendo al lado de la foto gigante que tenía de su esposo.- ¡Oíste eso Isshin vamos a ser abuelos!- se devolvió con la foto en mano- ¡Rukia felicidades!- y le dio un fuerte abrazo- ¡Ichigo hijo vas a ser papá! ¡Tenemos que hacer una fiesta para celebrarlo! Todos se tienen que enterar y bla bla bla… Por esa línea siguió como por seis minutos.

-Mamá no tenemos dinero como para hacer una fiesta, debemos ahorrar todo lo que podamos para el bebé que además de todo nacerá en invierno y sabes que todo es más difícil en invierno por el frio y los accidentes de fin de año- No se lo querían decir pero gran parte del sueldo de Ichigo se iba en la enfermedad de su madre, que aunque gracias a la bondad del dueño del hospital no tenían que pagar internamiento si tenían que pagar una enfermera y las medicinas que no eran pocas.

-Así estamos bien, ya somos los más dichosos del mundo porque vamos a tener un hijo y-

-Hija- le corrigió Ichigo, el quería que fuese niña- recuerda que puede ser niña-

-Idiota, bueno una hija o hijo ¿Feliz?-

-Si se puede decir que si-

-Como te iba diciendo Mamá, y con eso nos basta-

-¿Te imaginas que fuesen mellizos?-

La idea de tener dos hijos en vez de uno le alucinaba en la cabeza, dos pequeños rubios como su padre.- ¡fuese genial!-

-Yo preferiría que fuese un solo-

Las dos mujeres se giraron interrogándolo con la mirada- Explícate- dijeron al mismo tiempo.

La cara de Ichigo se torno seria- Saben que en mi genética está la posibilidad de que mis hijos sean mellizos, pero eso para mí no sería un problema pues solo tengo que poner el esperma cierto- las dos asintieron- Pero miren el cuerpo de Rukia, es muy pequeño y una panza tan grande le causaría demasiadas molestias en los últimos meses de gestación. –

-Eso sería lo de menos amor, prefería tener dos hijos-

-Pero sufrirías más no quiero eso para ti-

-Solo se sufre una vez-

-Pero recuerda que tú hermana…-

-¿Tienes una hermana Rukia? No me lo habías mencionado-

-Tenía, murió dando a luz a sus gemelos, era la esposa de Byakuya, también los hijos murieron no pudieron vivir sin la madre, no me gusta hablar del tema-

-Lo siento-

-O sea que si Rukia tiene mellizos existe la posibilidad de que no tenga un parto normal-

-¡No! Yo puedo tener dos hijos sin problemas y caso cerrado-

-Pero no te alteres, que aunque te creas invencible enana recuerda que sufres de taquicardia-

- Como muchísima gente en la ciudad, no es mi culpa que la calidad del aire sea tan baja que hace que mi estúpido corazón haga doble esfuerzo para bombear sangre – lágrimas bajaron por sus ojos- No soy tan débil como crees Ichigo, ¡No me tienes que estar cuidando de todo!- salió azotando la puerta.

-Deberías ir tras ella hijo-

-No creo que sea buena idea, sí la sigo me gritará porque lo hice, prefiero hablar cuando esté más calmada no creo que sea bueno alterarla más de lo que está a ambos le hace mal.-

-Puede ser peor sí le pasa algo y tú no estás ahí-

-Lo que tú digas Mamá, si te llama una enfermera diciendo que mi esposa me ha asesinado espero que te sientas ni aunque sea un poco culpable- dijo esto sonriendo torcidamente- te quiero Mamá vuelvo a verte en la noche cuando entre en turno-

- Creo que trabajas demasiado hijo- dijo topando las ojeras que se le notaban a leguas.

-Tengo una familia mi deber es trabajar para ella y ahora se pondrá más grande o sea que debo trabajar aun más, no te preocupes por mí yo soy de hierro-

-Ambos son unos tercos que se creen invencibles-Lo besó en la frente- cuídate mi niño-

Su madre era la única que lo veía como si fuese todavía un niño pequeño, el era un hombre intimidante a veces, siempre con el ceño fruncido excepto cuando estaba con su madre o con Rukia, las dos mujeres más importantes en su vida, cosa que estaba seguro de que iba a cambiar en número, podría apostar a que tendría una hija.

Salió disparada del hospital, odiaba que la tratasen como una persona débil en especial Ichigo que tenía manía con eso, muchas de sus peleas, no de sus peleas de costumbre sino las fuertes eran por eso. Siguió caminando a paso rápido no quería que la encontrase antes de tomar un taxi, se montó en el taxi y le dio la dirección de la oficina de su hermano, ella no era débil, ella le daría la noticia a Byakuya ella solita.

Debía tranquilizarse antes de llegar para que su hermano no la viese en esas condiciones de agitación. Llegó al edificio, saludó a la recepcionista y preguntó si el señor Kuchiki estaba disponible, afirmativo le contestó la muchacha de cabello extrañamente rosado. Subió al ascensor y marcó el decimosexto piso , comenzó a sudar las manos y la frente, los nervios.

Todo el piso pertenecía a su despacho, unas grandes letras doradas decían:

Kuchiki Byakuya

Bufete de Abogados

Todo era impecablemente pulcro y elegante nada ostentoso pero todo caro, el piso entero reflejaba la personalidad de su hermano. Tocó dos veces la puerta y esperó, un hombre un poco más bajito que su esposo le abrió la puerta, de cabello pelirrojo atado a una coleta alta, se le podía ver el tatuaje aun con el traje.

-¡Rukia! Cuanto tiempo sin verte, que gusto-

-¡Renji! Wau no te esperaba acá, pensaba que vivías en Inglaterra-

-Tatsuki se cansó de vivir allá, además decía que sus hijos no estaban aprendiendo bien artes marciales y que su japonés era pésimo –

-Me imaginé que pasaría eso con ella-

-¿Y tú? ¿Aun no te has divorciado del cabeza de zanahoria?-

- Ya ves que hay gente masoquista-respondió una tercera voz.

Rukia volvió a sentirse nerviosa, ahí estaba su hermano.

-Buenos días Rukia, espero que estés aquí por una buena razón, te dije muy claramente que no quería saber de ti mientras siguieses casada con Kurosaki-

Directo, intimidante y sin sentimientos, así era su hermano. Renji se sorprendió al oír el tono de voz tan frio que utilizaba su amigo con su hermana, el hablaba así a la mayoría pero no a ella, era el único motivo por que el seguía pensando que su amigo tenía un corazón latiente y no una maquina suplantada, por eso por el trato a su hermana. ¿Qué habrá pasado en estos años fuera?

-Buenos días hermano- su voz temblaba un poco-¿Cómo has estado?-

-Mejor que tu por supuesto, ¿Sigues dando clases a niños con problemas?-

-¿Rukia das clases?- preguntó un sorprendido y confundido Renji.

-Sí y déjame decirte que son un amor-

-En estos últimos años esa ha sido tu palabra favorita "amor", esa ha sido la excusa para todas las idioteces que has hecho-

Una discreta lágrima bajó por la mejilla de Rukia.

-Sabes hermano pensé que ya se te había ido el resentimiento-

-Te lo advertí en el momento en que me contaste la locura que pensabas hacer con tu vida al casarte con un medicucho cualquiera, que dejarías de tener el apellido Kuchiki y toda tu fortuna y herencia, que además solo volvieras a dirigirme la palabra para comunicarme o tu divorcio con él o su muerte mas nada-

Cada cruel palabra se le clavaba en el pecho sin piedad, el tono era totalmente despectivo. Estaba muda, había creído que podría enfrentar esto ella sola pero eran demasiados sentimientos negativos juntos. Alzó su mano para tocar el hombro de su hermano, lo que no creía es que a este gesto se lo devolvieran de una manera tan cruel, Byakuya antes de que ella posase su mano en su hombro se lo retiro con mucha fuerza hacia atrás. Ella se tambaleó pero Renji la atajó rápidamente antes de que se hiciese daño.

-Si no son ninguna de esas dos noticias te puedes largar inmediatamente, me das asco-

-Adiós entonces hermano-

-Recuerda que dejé de ser tu hermano ese día, no tienes derecho a llamarme de esa manera como si fuésemos familia, para mi usted es Señora Kurosaki una completa extraña-

-Cuídate Renji- la morena se despidió en unto bajito y sofocado.

Sabía que estaba alterada y que su hermano tenía razón habían personas masoquistas , y ella era la reina, no debió venir a decirle nada y menos después de una pelea con Ichigo, necesitaba su apoyo para enfrentar tanto desprecio. El corazón le latía muy fuerte y rápido debía de inmediato sentarse a respirar. Subió al ascensor y marcó recepción, la visa se le nublaba, se recostó un poco del metal y cerró los ojos,

-No debiste tratarla así Byakuya, sabes que eres muy importante para ella y le dolieron tus palabras-

- A ella no le importó lastimarme hace cinco años –

-Aun así no se veía bien-

-Lo que le pase o deje de pasarle a ella no me incumbe.

Ring… Ring..

-Kuchiki Byakuya diga-

-Dsiculpeme señor , pero la joven que subio hace un momento a su piso se encuntra desamayada en recepción , ya hemos pedido una ambulancia pues tienen el pulso acelerado y no repsonde-

-¡Rukia!-

Fin del Capitulo Segundo

Notas de la autora:

Perdonenme pero me gusta hacer sufrir a los protas.