By Ossalía

Capitulo Tercero

Playa, arena, Luna y dos cuerpos pegados sin dejar ningún espacio entre ellos, como le gustaba sentir sus grandes manos al pasar por todo su cuerpo, su cara,su cuello, sus hombros, sus senos, su ombligo, sus piernas y tambien en su.... Recién lo estaba conociendo pero sentía total confianza hacia él, se extasiaba con solo mirar su escultural cuerpo !pero es que estaba entero! rubio,alto,espalda ancha,brazos firme, six pac completo en el torso, piernas de futbolista, ojos grises y la sonrisa más sexi del mundo ¿Cómo no iba a caer ante eso? Era mujer no monja.

Lo conoció porque era amigo de una amiga, mejor dicho lo conoció porque le pateó el trasero equivocadamente, él estaba molestando su amiga de una manera no muy normal, la tenía agarrada con su brazos y pegada totalmente hacia él, ¿Cuando aprendería SoyFong a defenderse? Caminó directamente hacia donde estaba el tipo y cuando estaba a la distancia justa le tiró un fuerte patada, extrañamente él la esquivó con suma facilidad aun sin soltar a SoyFong.

-¿Qué te pasa dulzura? No estés celosa hay Kisuke que sobra para todas-

Sin darse cuenta terminó tumbada en el suelo debajo del, le agarraba ambas manos.

-Así me gusta gatita fiera, mansa -

-Te recomiendo que la sueltes Urahara-

-SoyFong me quitas toda la diversion del día, eres una amargada-

-Te recomiendo que quites tus manotas de mis manos-

-Sabes mis manos pueden estar en un sitio mejor que tus manos como por ejemplo...-

Antes de poder terminar había sido golpeado directamente en sus partes nobles por la morena.

Que diferencia a ahora, ella gustosamente estaba debajo y gimiendo su nombre, aceleraron el paso, más, más y más, llegando al límite y desplomándose al mismo tiempo. Exhaustos se abrazaron el uno al otro para estar mas cómodos.

Despertó de su sueño , estaba en una cama de hospital con su dormido esposo al lado, lo observó detenidamente, estaba despeinado aunque eso era normal él sólo se peinaba cuando ella lo hacía, su barba estaba descuidada y tenía unas ojeras que parecían de vampiro. Intentó mover su mano para acariciarle el pelo a su rubio pero solo logró soltar un quejido. No se había detenido a verificar su estado, tenía enyesadas una pierna, brazo y el torso vendado.

Kizuke despertó al oír el quejido de su esposa.

-Mi gatita despertaste- unas cuantas gotas rodaron por su mejilla.

-Si cuando te conocí me hubiesen dicho lo sentimental que eres no le hubiese creído-

-!Auch dolió! pero tengo derecho a preocuparme por mi bella esposa sabes-

-Si pero no como para dejarte morir de preocupación-

-No lo hacía-

-¿No? ¿Y por qué pareces del elenco de Lost? -

Touché, era cierto se había descuidado a sí mismo pero necesitaba estar ahí para cuando ella despertase, total si se iba a la casa no dormía ni descansaba, se sentía solo en una casa tan grande. Prefirió no responder a esas preguntas-

-Me imagino que los niños están bien que no estás con ellos-

-Los niños están bien, ni aunque lo intentáramos no podríamos deshacernos de ellos, Kimi y Kaien están con sus abuelos-

-Pobre de mis padres-

-Pero- Se puso serio como pocas veces en su vida-¿Amor confías en mi?-

-Sabes que si-

-Siempre me dices todo lo que te pasa ¿Cierto?-

-Si-

- ¿Entonces por qué maldición no me dijiste que coño estabas embarazada?-le había gritado en un tono feo.

Yoruichi no pudo sostener las lágrimas dentro, sollozando respondió- !Porque quería que fuese una sorpresa!-le volvió a doler el torso, en respuesta hizo una mueca.

-Está bien, dejémoslo aquí luego cuando te mejores discutiremos ese tema-

-¿Cómo te enteraste? ¿Rukia te lo dijo?-

-cuando llegaste en la ambulancia tus hijos estaban muy alterados y al parecer se les salió tu pequeño secreto- estaba dolido por el engaño de su esposa, ni siquiera pudo llegar a querer a su nuevo hijo, su rostro estaba de piedra.

-¿Pero está bien?¿Cierto?-

-No existe, así que no está bien- Palabras crueles salían de su boca pero necesitaba desahogarse.

Yoruichi lo miró incrédula, su bebé, su hija preciosa no estaba, había muerto. Alzó la mano buena hacia donde Kizuke pero este la rechazó.

-Duérmete y hablamos luego- salió de la habitación.

Ella aun lloraba, y siguió llorando hasta que se quedó dormida media hora después.

-! Demonios!- maldecía una y otra vez Kurosaki Ichigo mientras conducía a toda velocidad por la calles de la ciudad, le habían llamado del Centro Médico del Norte para avisarle que habian ingresado a su esposa en la sala de emergencias.

Esa enana le ponía a pasar las mil y una. Llegó y se dirigió directamente a emergencias.

-Podría decirme dónde se encuentra la paciente Kurosaki Rukia-

-Para tu información Kurosaki ella está en la habitación 206-le respondió una fría voz.

Ichigo se volteó inmediatamente.

-¿Qué haces acá Byakuya?-

-Señor Kuchiki para ti-

Un médico acompañaba a Byakuya.

-¿Usted es el esposo de la señora Kurosaki?- preguntó este.

-Kuchiki Rukia-

-Kurosaki Rukia ,Byakuya se te olvidó que se cambió el nombre hace unos años-

Byakuya gruñó palabras inteligibles. El doctor miraba sorprendido la agria relación de estos dos.

-Podrían seguirme para hablar con calma en mi oficina-

Los dos hombres se miraron con tirria y siguieron al doctor, se sentaron a esperar que el doctor hablara.

-Ambos conocen la situación cardíaca de la señora-los dos asintieron- entonces sabrán perfectamente que ella no debe alterarse como se alteró hoy, cuando vallan a verla les recomiendo que no se traten de esa manera que estoy seguro que alterarán a la paciente –

-Con que la condición de mi hermana ha empeorado Kurosaki, le dije que la vida de pobre acortaba los años-

-¿De verdad lo que bombea tu sangre es un corazón?-

-Eso deberías preguntarte tú, estas matando más rápido a la mujer que supuestamente amas más que a nada-

Los puños de Ichigo se contuvieron.

Llegaron a la habitación, Rukia descansaba pálidamente en la cama.

-Les recomiendo no insultarse mutuamente- fueron las últimas palabras del doctor antes de salir.

El rubio se acercó y tomó las manos de su esposa, las besó y acarició de una manera que Byakuya retiró la mirada de la escena.

-Amor- susurró ella- Lo siento, no me escuchó, no me dejó hablarle, me desprecia, me odia- el marcapasos marcaba más rápido- No es justo- aun no había abierto los ojos-el no tiene la culpa-

-tranquilízate, les estás haciendo daño a ambos, mejor sigue durmiendo-

Rukia instantáneamente cayó rendida, los sedantes. Miró a Byakuya y le indicó con los ojos que salieran.

-Te diré lo que no le dejase decir a tu hermana, ella está esperando nuestro primer hijo- la cara de Byakuya se tensó-No quiero saber más nada acerca de lo que le hiciste en tu edificio, pero ten en cuenta de que ella te sigue viendo como su Nii-sama y necesita tener tu aprobación para estar completa-

-No me dijo eso cuando discutíamos su futuro contigo-

-Continúa así Kuchiki, algún día veras tu error-