Un secreto, una rosa y un 'te quiero'
Disclaimer: Vocaloid es propiedad de Yamaha, Sega y Crypton. Este es un proyecto DE FANS Y PARA FANS. No hay ganancia monetaria en la realización de este trabajo.
Día II:
El reloj de pared marcaba las 4:17 AM cuando la rubia abrió los ojos. El edificio se encontraba descansando en completo silencio cuando ella, inconsciente del horario, empezó a alistarse para el largo día que estaba por empezar. Cayó en cuenta de que había quedado dormida en vaqueros y ropa diaria, por lo que le sería necesaria una ducha para despertarse y quitar la tontera del día anterior.
Ella era Rin, y no iba a permitir que un idiota tamaño baño como su hermano la hiciera caer en la depresión, pero antes se dio el lujo de llorar un ratito más bajo el grifo.
Cuando ya se encontraba limpiando su dentadura, una detenida mirada al espejo la hizo imaginar a Len frente a ella. Dejó caer al suelo el cepillo, y posó su mano en el espejo, en un desesperado intento de sentir de nuevo a Len, de tocarlo, de hacerlo suyo una vez más…
Sacudió la cabeza haciendo huir el desubicado deseo. Después de todo, solo había pasado un día desde su partida, y si ese inútil la estaba espiando, más le valía dejar de mostrarse tan necesitada, tan dependiente.
Pero desde que su reflejo había empezado a complacer de sobremanera sus deseos y caprichos, la vida sin su sirviente personal podría volverse muy melodramática. De cualquier manera, ese lunes había escuela, y al menos debía intentar no parecer tan patética frente a sus compañeros de curso.
Próxima tarea: vestirse. Una de las pocas cosas que Len nunca había hecho por ella, no si quería conservar la cabeza pegada al cuerpo.
Listo. Arreglada, peinada, con los libros preparados, y dispuesta a darse el desayuno de su vida… Cuando contempló la nevera cruelmente vacía. Recordó que los domingos por la tarde Len iba a comprar. Mientras lanzaba maldiciones a diestra y siniestra, su necesidad de él aumentaba. Y ella lo sabía. De nuevo, una Rin muy malhumorada no tuvo más remedio que partir al instituto con el estómago vacío. Libros en mano y mochila a la espalda, era la primera vez en años que la joven cargaba con sus propios útiles. Y se sentían tan pesados… Esta solía ser otra de las tareas del gemelo Len.
En el elevador, su persona se encontró con la de Neru Akita jugando con el celular, para variar. Sin mirarla a la cara, estaba dispuesta a dar el mismo saludo que Rin y Len habían escuchado todos los días durante los dos años que llevaban viviendo en aquél apartamento. Y es que la joven Akita nunca mostró interés en entablar una charla, y menos una amistad, con los reflejos de ojos claros.
Ella era una de las pocas jovencitas que no mostraban interés en tener algo con su gemelo, por lo que Rin ya le había tomado simpatía.
-Buenos días, Kagamine-ikka.
-Hoy estoy sola, Neru-san.
-Oh!, pues entonces buenos días a ti, Kagamine Rin.
No la había mirado ni medio segundo. La curiosidad invadió a la Kagamine y no pudo evitar preguntarle:
-¿No quieres saber dónde está Len-kun?
-Si quieres dime, pero no tengo por qué preguntar el paradero de Kagamine Len.
-...
-De todas maneras, ni yo sé donde estará metido…ni con quién.
Las últimas palabras las escupió con esfuerzo, no quería ni imaginárselo. Pero era la verdad, Rin desconocía el paradero de su otro 'yo'. Y cuando Len estaba ausente, Rin ya no tenía sirviente a quién mandar. El muy bastardo, con su partida se llevó parte de su gemela.
Mientras descendían en dirección a la planta baja, la rubia Kagamine se puso a pensar cuándo fue la última vez que permaneció apartada de Len… Nada. Su mente estaba en blanco.
Finalmente. Bajó del ascensor y se dirigía hacia la calle, cuando la de ojos color miel la hizo voltearse con una pregunta:
-¿Por qué no lo llamas?
-Pues porque 'olvidó' su teléfono en casa.
-Nee…
Ya se disponía a partir, cuando volvió a hablar, casi en un susurro.
-Buena suerte, Kagamine Rin.
-Arigatou…la necesitaré.
Salió por fin a la intemperie, camino a la escuela. Fue cuando debió cruzar una avenida que sintió la soledad en su mano derecha, la mano que Len siempre tomaba para cruzar las calles, o con cualquier otra excusa. ¡¡AHH!! Tenía que dejar de pensar en ese tonto… por su propio bien.
Luego de unos cuarenta minutos a pie, se sorprendió al darse cuenta de que había sido la primera en llegar al salón. Disfrutó de unos minutos de silencio, cuando una voz retumbó en la sala, sacándola de su tranquilidad, por el simple hecho de escuchar ese chillido que aquella loca tenía como saludo:
-¡¡OH!! ¿Mis ojos me fallan o ya no veo doble? ¿A qué se debe tu soledad, Rin? Será que por fin Len superó su trauma de jugar a la princesa y el esclavo…
-Era un sirviente. Y para serte franca no sé donde está.
-Qué humor el tuyo, Kagamine-chan. La ausencia de tu precioso gemelo te ha vuelto más huraña que de costumbre.
Cualquiera se sorprendería con lo molesta que puede llegar a ser una llamada Megurine Luka, cuando ningún chico para ligar está cerca. Pero eso era algo así como un secreto, algo que sólo sabían ella, Rin, y ustedes, claro está.
Las preguntas y bromas sobre la soledad de Rin y la ausencia de Len por parte de los chismosos que no faltan, no cesaron en lo absoluto. En ese día, la joven pudo hacer el conteo total de ilusas que Len había engatusado con su sólo mirar. Los números eran alucinantes, pero es que esa mirada… Esa descarada mirada en la que sentía que te devoraba con los ojos, que te desnudaba entera en un parpadeo, esa mirada devastadora que ni siquiera su hermana pudo resistir. Esa mirada que debería estar prohibida. [Para más información sobre la mirada, visiten mi perfil, tengo la foto como avatar]
La peor parte del día fue la hora del almuerzo, Rin y Len siempre almorzaban en el patio, pero ella no iba a almorzar sola el día de hoy…
Buscó con la mirada a Akita y se sentó a su lado tan pronto la vio sin pedir siquiera permiso. A ésta pareció no importarle, pero Mikuo, Akaito y los gemelos Haine se encontraban sentados en la misma mesa, convirtiéndola a ella en el centro de las miradas.
-¿A quién debemos agradecer tu compañía? ¿Tan solita te dejó Len?-preguntó Akaito con voz sensual, que no surtió efecto en la rubia.
-Cómprate una alcancía y ahórrate un comentario, baka.
Los gemelos rieron a coro, mientras Aka miraba hacia otra parte. Las miradas que se lanzaban esos gemelos morenos provocaron a Rin un vuelco en el estómago y unas ganas de ponerse a llorar, las cuales aguantó con mucho esfuerzo.
-Len, si me haces lo que hizo el rubio ese, juro que te mato, ¿oíste?
Ese Len se limitó a sonreír con timidez. Rin Kagamine les sonrió a ambos, era como si estuviera viendo el pasado…tan remoto…
-Ya enserio, ¿no nos comentarás a dónde fue a parar tu gemelo? Todos se preguntan…
-Créeme que aunque lo supiera, no se los diría.
-O sea que no tienes idea.
-¿Podemos hablar de otra cosa que no sea MI hermano?
-¡Hey! Nosotros sólo…
Fue suficiente. Golpeó el puño contra la mesa, levantó su cuerpo con la bandeja entre las manos cuando…
En un abrir y cerrar de ojos, lo que hace un minuto era un delicioso plato de fideos de arroz, había pasado a adornar el traje plateado con toques verdes de una chica del cabello con el mismo color. Y había solo una palabra en el mundo para describir la situación en la que se encontraba: Perfecto. [Y lo digo sarcárticamente, que conste]
Una peliverde muy enojada no tardó en gritar:
-¡¡TONTA!! ¡Mira nada más lo que has hecho!
-¡Miku! Gomenn, yo…
-¡Calla!
La de ojos verdes tomó un plato de natto fresco, perteneciente a un chico que desafortunadamente pasaba por allí. Y antes de que Rin pudiera reaccionar, el natto pegajoso ya formaba parte de su peinado.
-¡¡GUERRA DE COMIDAAA!!-Gritaron desde el fondo de la cafetería.
Y no faltó más para que una batalla campal se desatara en pleno terreno escolar.
Minutos después, una Rin Kagamine y una Miku Hatsune se encontraban en la dirección frente a Gakupo Kamui, el respetable director de la institución.
-¡Una semana en DETENCIÓN!
-¿QUÉ? Pero si yo tengo práctica de baile y…
-¡Dos semanas en DETENCIÓN!
-Señor Gakupo yo debo prepararme para las audiciones de canto y…
-¡TRES SEMANAS EN DETENCIÓN!
-Pero…Nosotras…
-¿Jovencitas, les apetece pasar el resto del año lectivo castigadas?
-No, señor Gakupo-dijeron al unísono.
-¡¡ENTONCES LÁRGUENSE DE MI OFICINA ANTES DE QUE SE ME OCURRA UN CASTIGO PEOR!!
¿Dije respetable? Lo siento, quise decir ABOMINABLE. Y sí, en mayúscula.
La chica de coletas salió corriendo, pero cuando le tocaba a Rin…
-Alto ahí, rubita.
-¿Si profesor?
-¿Tienes idea del paradero de tu hermano?
-A decir verdad, no tengo ni la más pálida idea, profesor.
-Ajá… Te veo algo cansada, Kagamine. No te haría daño quedarte mañana en casa a descansar…
La sorpresa la hizo tardar unos segundos en contestar.
-Muchas gracias.
Al parecer, el efecto Len Kagamine tenía resultado tanto en mujeres como en algunos hombres… Más le valía usar esto para su beneficio.
Rin Kagamine estaba hecha pedazos, derrotada hasta el espíritu cuando llegó a casa a duras penas.
-Tadaima-susurró, pero recordó que no estaba nadie para recibir su llegada. Esa chica necesitaba comprarse un perro, una mascota, o cualquier cosa que la entretenga tiempo completo.
La esperaban montañas de tarea acumulada en el escritorio, había olvidado pasar por el supermercado, la casa estaba hecha patas para arriba por el desorden, el miércoles empezaba la detención… Y ella no hacía otra cosa que pensar en Len. Sin darse cuenta había empezado con las tendencias de autocompasión, cuando ella misma se golpeó el rostro y obligó a entrar en razón. Ella NO era una debilucha romántica y yandere como Miku. ¡Rin Kagamine era tsundere y con orgullo! No importa lo que pase, ella TENIA que conservar la compostura.
El ocaso se despedía del día que gracias a Osiris ya había terminado, ese día que había sido bastante malo, y no hay nada peor que iniciar con el pie izquierdo [Je… juego de palabras].
Se prometió a si misma hacer buen uso del día libre que le había sido otorgado, y poner en orden su vida a partir de ahora. ¿Qué pensaría Len de ella si la veía en ese estado?
"Esa no es mi princesa"
Las palabras se formaron con facilidad en sus pensamientos. Ella no podía estar así… ella no…
O al menos eso pensó antes de quedar dormida sobre la alfombra de la sala.
¡Ajajá! Este cap fue largo, raro y extraño, mucho no me gustó, pero ya sé perfectamente los sucesos del día III y IV, les gustará…
No quería tirar de una las cartas sobre la mesa, pero Ukyo-san me pidió algo largo, y algo largo le di. Poca acción, cierto, pero esperanza gente, tengo buenas ideas en la cabeza… Sólo diré que se entusiasmarán tanto como yo cuando recibí sus reviews *Recuerda que saltó como liebre y se puso muy feliz cuando recibió los comentarios y que la gente la calificó como historia y autora favorita* Eso me pone muy feliz, ustedes realmente me alegran el día :3
Tanto, que cuando leí sus comentarios a las 3:00 AM, los respondí, leí un poco y a las 4:17 AM, inicié este fic. [También es el inicio del duro día de Rin].
Gente, yo NO DORMI y estoy HIPERACTIVA… Lo que pueden hacer dos tazas de café.
Pobre Rin, casi y me da lástima, si supieran lo que se le viene encima T-T
No, no la mataré ni la haré sufrir físicamente… creo O-o
Como dije, esto será Drama y no tragedia.
:||Moon Kagamine||: Shangri-La –Rin&Len Kagamine- (88)
