Un secreto, una rosa y un 'te quiero'

Disclaimer: Vocaloid es propiedad de Yamaha, Sega y Crypton. Este es un proyecto DE FANS Y PARA FANS. No hay ganancia monetaria en la realización de este trabajo.

Día III:

Con delicadeza, los ojos de Rin Kagamine se abrieron en la mañana lluviosa del martes. Por la ventana, solo se podía apreciar la niebla y lo único que se oía era el llanto imparable del cielo. Sus ojos parpadearon un par de veces hasta que decidió levantarse del suelo. Había quedado dormida sobre la alfombra color crema de la sala de estar.

Observó su cuerpo y comprobó que su estado era lamentable. Un fugaz vistazo por el salón comprobó que su apartamento estaba en condiciones similares. Lo primero que haría hoy, luego de alistarse con ropa cómoda para la limpieza, sería el aseo de su cuarto. A estas alturas lo encontraba tan sucio, por el hecho de haber cometido allí un pecado que en otras épocas se pagaría con la muerte. Era impuro. Y entonces, sus ojos se quedaron fijos en el anillo que portaba su dedo anular.

-"Pureza…"

Aquél anillo había sido portado con orgullo por ella desde los doce años, cuando gemela y gemelo los recibieron de parte de sus padres al independizarse y vivir lejos de casa por cuenta propia. Claro, las cuentas bancarias de sus padres empezaron a ser cruelmente maltratadas desde ese momento.

El anillo representaba el compromiso de llegar al matrimonio en virginidad, abstinencia, y aunque en la escuela tenían sus dudas, ni Len ni Rin rompieron las reglas del simple pacto, hasta el día sábado de la semana pasada.

Pero ahora, esa joya representaba una mentira, conservarlo sería más maquiavélico que el hecho de quitárselo por caer en la tentación. Por eso, se quitó el accesorio del dedo y lo colocó sobre la mesa de cristal, antes de ir a asearse.

El simple hecho de mirar el cuarto que parecía haber sido arrasado por un tsunami, le refrescó la memoria para su desgracia, lo que la hizo apretar con más fuerza de la necesaria la escoba en su mano derecha.

La vibración del teléfono móvil en el suelo frente a ella la sacó de sus pensamientos, se agachó y leyó con claridad:

"Llamada entrante--Megurine Luka"

De inmediato atendió la llamada del celular se su gemelo, y pronunció un "¿…Sí?" con la voz más masculina que le salió.

"Etto, yo solo quería saber cómo estabas, y aunque me dijiste que me alejara de ti…Tu hermana Rin, tus novias de turno y los demás en general te extrañamo…extrañan. No sé por qué te lo digo, no debería importante lo que hagas con tu vida pero… Yo…Es decir… Ano… ¡¡LEN!!"

"Hmmm…"

"Di algo, por favor, antes de que pierda la cordura"

Rin sólo se quedó en silencio unos segundos, sin saber qué hacer o decir, hasta que abruptamente colgó la llamada dando la conversación por terminada.

Len le había dicho hace unos meses que entre él y la pelirrosa no había nada serio, y ésta le creyó porque el rubio no parecía interesado en ella para nada…confió ciegamente, y ahora le venían con el cuento chino de Luka y Len… ¿qué otras cosas había de su hermano que ella no sabía?

Se quedó viendo el teléfono por un rato, y decidió entrar a la carpeta de mensajes. Lo que leyó la dejó atónita, no hizo falta hurgar mucho para darse cuenta de que ésa era más información de la que su cerebro podría procesar.

La furia se apoderó de ella, obligándola a estampar el teléfono con toda su fuerza contra la pared, destrozándolo en miles de pedazos.

Esos mensajes demasiado explícitos dejaban en claro que las posibilidades de que Len haya sido puro alguna vez eran poco creíbles, nulas, tan remotas, para Rin. Ahora al menos había comprendido que como Len ya había ligado a medio instituto, la usó a ella para saciar su hambre, a la mañana siguiente le dieron remordimientos, y optó por salir corriendo como el cobarde que era.

"Maldito mentiroso…"

Ni se dignó a recoger los pedazos del aparato roto cuando por fin decidió empezar con la limpieza, harta de comerse la cabeza pensando en el hipócrita, cínico, desgraciado, bastardo, idiota, perverso, frívolo, impulsivo… Ehem…, Len.

Pero la concentración no le duró mucho, apenas había levantado la basura del piso y arreglado la cama cuando un estómago vacío le recordó a gruñidos que necesitaba comida para vivir.

Una rápida visita al mercado de la esquina para comprar los víveres necesarios no era tan difícil, pero con lo que odiaba ir a comprar, la hora y media se le hizo eterna. Al llegar, dejó las llaves y las bolsas sobre la mesa, y lo primero que hizo fue dejarse caer derrotada sobre la cama.

Aspiró profundamente el fresco aroma de las sábanas limpias que colocó hace rato, cuando sus ojos recorrieron la mesa de luz a su lado, y casi se le salieron de sus órbitas cuando vieron una pequeña goma que solía usar Len para recoger sus cabellos. Una tontería, sí, pero para Rin eso era un pequeño tesoro. Todo lo referente a Len lo era.

La sola mención de su nombre hacía que se le parara el corazón, para luego latir a mil por segundo y provocarle una sensación de sed, sequedad en la boca, y una ligera neblina que cubría sus pensamientos y vista.

Esa era una sensación de necesidad que la atormentaba, la ponía furiosa e insegura, pero sobre todo, asustada. La idea de no volver a ver a su gemelo le provocaba un énfasis al horrible sentimiento que se apoderaba de ella.

Sus pensamientos rápidamente se enfocaron en un "zoom" sobre Len, sus ojos azules, tan brillantes y de apariencia noble, honesta y sincera, su cabello que caía libremente sobre su rostro, sus labios delgados que acostumbraba fruncir en una tierna sonrisa torcida, y aquél rubor que nunca abandonaba sus mejillas.

Luego la imagen cambió, recordó sus brazos y su cuerpo, delgado y perfecto para Rin tal cual era, sin aparentar horas en el gimnasio como los modelos de hoy día, como estaba se le daba bien.

El sabor dulzón de sus labios era otra sensación extrema que no dejaba escapar… Su aroma frutal, su bondad exagerada, su protección excesiva, su torpeza, su inocencia, ese demonio con apariencia de ángel realmente sabía aparentar lo que no era.

Había quedado totalmente perdida en sus atributos, pero la vuelta a la realidad se sintió como una punzada en el pecho cuando aquella gota de saliva se escapó de su boca y la obligó a parpadear, estupefacta.

La rubia en ese momento quiso gritar, quiso llorar, quiso reír como maniática y tirarse por la ventana que aún reflejaba la lluvia y un mojado atardecer, pero no hizo ninguna de esas cosas, sólo una pregunta se asomaba en su mente:

"¿Por qué?"

¿Por qué Len la había dejado en ese estado? Sí, lo que hicieron estaba mal, pero tal vez Rin no le había sido suficientemente buena, después de todo, era su hermana y su cuerpo era casi igual al suyo. Le provocaba tremenda inseguridad compararse con todas las pretendientes del rubio; Luka, Miku, Meiko, Haku...y quién sabe cuántas afortunadas más. ¿Cuál era el error que cometió? ¿Qué lo convenció de salir huyendo?

Será mi empobrecida plática?
…O Tal vez mi hiperactividad?
…O fue quizá, mi forma tan torpe de hablar?
…O quererte, cada vez más?

Debía haber algo en particular, si él la quería, habrían podido sobrellevar la situación con calma… Pero ese no era el caso.

Mi falta de madurez?
…O mi bajo peso tal vez?
…O fue mi cuerpo de niña?
…O tal vez mi color de pelo, no te gusta?

El remordimiento que no había sentido en años le caía encima como un balde de agua fría.

¡Ya entiendo! Actúo siempre como una tonta. ¡¡HEY!! Lo cambiaré…pero…por favor…

Lo que ella más deseaba era volver a ver a su amado hermano. Ella lo amaba, y aunque lo deseaba terriblemente, se conformaría con volver a verlo, observarlo feliz, con alguien que lo merezca, que lo haga reír… después de todo, lo que Rin deseaba por sobre todas las cosas era la felicidad de su hermano, mil veces por encima de la suya.

Un sentimiento que había sido metido en una caja de cristal, se abrió de repente y llenó su ser de pena, miedo… cansancio.

Por la noche el panorama había mejorado considerablemente, pero no así su mente. La llamada había despertado curiosidad en la Kagamine, quien al día siguiente recolectaría toda la información que pudiera sobre la intimidad de su hermano. Qué coraje le daba a la rubia recordar a cada momento que su gemelo no iba a volver al menos en un buen par de meses, o eso era lo que Rin creía. Pero Kagamine Len había despertado cierta obsesión y se apoderó de sus pensamientos, por lo que no podía dejar de pensar en él aunque quisiera.

Luego de un día largo de orden y comida como es debido, Rin sucumbió antes el poder de una cama ordenada y un vaso de leche tibia, acto seguido de haber ordenado y cenado fideos, por un penoso accidente mientras preparaba un plato de arroz.

Otro día se le escapó entre los dedos.

Otro día sin siquiera una pista de Len Kagamine.


Un día lento. Sé que les dije que el día III sería interesante pero no pasó nada fuera de lo común. Las fangirls se preguntarán el paradero de Len. Pero eso es elemental, mis queridos lectores, no tengo idea. Pero el fic recién empieza y de lo que sí tengo idea es de cómo enmendaré los inconvenientes que tuve con el OoC en el próximo capítulo.

Sucede que hace poco se me ocurrió un fic llamado "Enredos amorosos"

Síntesis: Miku y su padre, Gakupo, se mudan a Tokio y ella inicia en la preparatoria Vocaloid. Se hace de una amiga, Megurine Luka, pero hay sentimientos por parte de la peliverde, más allá de la amistad. Por su parte, Luka está flechada de Len, un jovencito unos cuantos cursos más abajo enamorado secretamente de su gemela, quien se fijó en el profesor de música, Kaito.
Este profesor mantiene una relación de pareja con su colega Meiko, pero al ver explotar de los celos a Len, su alumno prodigio, detrás de un abrazo se puede esconder más que lástima y comprensión.

La profesora Meiko conoce a Kamui cuando da la reunión de padres, y grande es su sorpresa al fijarse en su singular atractivo. Imaginen su sorpresa al descubrir que este hombre desea cosas indebidas ¡con la mejor amiga y amor de su hija!

A eso llamo yo un lío amoroso, pero es muy complicado y las posibilidades de caer al OoC son máximas, por lo que creo que desistiré. Eso, sin contar con que contendría yuri, yaoi, twincest, pedofilia y todo lo que los padres prohíben leer.

¿Qué opinan?

Las letras en cursiva del capítulo son parte de "Why don't you call me yet?", la canción que me inspiró a hacer este fic.