Un secreto, una rosa y un 'te quiero'

Disclaimer: Vocaloid es propiedad de Yamaha, Sega y Crypton. Este es un proyecto DE FANS Y PARA FANS. No hay ganancia monetaria en la realización de este trabajo.

Día VIII (II)

-¡Basta!

Esos frescos recuerdos lo estaban atormentando desde hace horas. Rin tenía razón. El de ellos era un sentimiento muy fuerte. Tanto que duele. La amaba tanto que le dolía lo más profundo de su ser, de su alma, si es que le quedaba alguna.

Aunque ya no existían otras chicas en su mente, el remordimiento de cada uno de los corazones que lastimó era latente.

Ya no le quedaba duda alguna de que pasaría la eternidad ardiendo en el infierno.

Cubrió su rostro con las mismas sábanas grisáceas que había utilizado la noche anterior, como si eso pudiera protegerlo del dolor y la culpa. Eran sentimientos demasiado fuertes, latentes, dolorosos para un simple adolescente.

Adolescencia…

Una risa amarga se escapó de sus labios.

-Cuando nos dijeron que ya no podíamos dormir juntos de verdad pensé que no lo volveríamos a hacer nunca más.

Hablaba exclusivamente para sí mismo, pero por alguna razón lo hacía en voz alta.

Ese momento no podía ser peor. El remordimiento que no había sentido en años le caía encima tan de repente…Y se sentía terrible. Pero sólo había una persona en este mundo que podría estar pasándola peor.

Rin… ¿Dónde estaba ella ahora?

Muy lejos de allí, una joven rubia abrazaba sus rodillas en posición fetal. Se encontraba en algún lugar… En un oscuro callejón, sola, y expuesta a lo que le traiga el destino. No le importaba en lo absoluto.

Ella sólo quería alejarse del dolor que martillaba su corazón, porque ella también era culpable. Si no… si no hubiera golpeado a Len, nada de esto habría pasado. Hace apenas tres días Rin sintió que había aprendido a mitigar el dolor, hacerlo a un lado, mantenerse ocupada. Ahora se preguntaba cómo rayos pudo hacerlo.

El incesto está prohibido. Las personas no se casan con sus hermanos por la misma razón que los padres no se casan con sus hijos. 'Te saldrán hijos con cola de perro' escuchó a una anciana decir en una oportunidad. En ese momento Rin, quien era sólo una niña, no imaginaba la intensidad con la que esas palabras ahora ardían en su pecho.

-Tus padres se pondrán muy tristes si te ven aquí-Habló una sombra al final del callejón.

'Mis…padres'

-Si tan sólo supieran por lo que he estado pasando… La tristeza no alcanza para describir su sufrimiento, querido Dell.
-Anda, levántate del suelo, que cogerás un resfriado.

-No me importa.

-¿Ahh, si? Pues a mí sí, así que te llevaré a tu casa quieras o no.

No hubo grosería en el mundo que no le hubiera gritado. Sin embargo, el peliplata cargaba bastante divertido a Rin como si fuera un saco de papas, paseándola por la vereda en dirección a su casa, y despertando al vecindario para cerrar con broche de oro. Ella definitivamente no quería volver allí, pero ese loco era demasiado fuerte… No había remedio.

La cargó por las escaleras, cuando Rin ya había cesado sus maldiciones y lo único que quería era llegar sin que Len se diera cuenta. Pero su hermano se encontraba sentado en el pasillo, dejando entrar frío y viento mientras contemplaba la ciudad por la ventana abierta.

Al verlo, una fuerza sobrehumana volvió a apoderarse de cierta rubia, empujando a Dell al elevador y cerrando con fuerza. Len no escuchó más que un golpe sordo en la distancia.

Ya dentro del elevador…

-¿Pero qué te sucede? ¿Estás loca? ¿Por qué huyes de Len-kun?
-E-etto…

Los ojos de Dell se iluminaron con desprecio cuando por fin comprendió la verdadera razón de todo el teatro.

-No me digas que vosotros... ¿Len y tú…?
-¡Traté de evitarlo! ¡Lo juro!-La rubia confesó el pecado, firmando su propia sentencia, mientras estallaba en lágrimas por centésima vez en ese día.
-Ustedes… ¡Ustedes son hermanos! Rin, yo hubiera esperado algo así de Len, pero tú…
-¡¡No fue mi intención!! ¡¡No fue planeado!! Sólo… pasó.
-¡Hermanos! Dios santo… ¡Hermanos de sangre! ¿Tienes idea de lo que puede pasar si lo suyo sale mal?
-Yo…La verdad es que esto ya no puede empeorar.
-¡Pero has de ser idiota! ¿Cómo pudiste…? ¡¡Eres una sangre fría!! ¿No te pusiste a pensar en tu familia… en los que estamos a tu alrededor?
-Dell… por favor no me hables así… Tú no…Lo que sentimos era amor, o al menos se le parecía bastante.
-Me das asco Kagamine Rin. Me enferma estar tan cerca de ti en este momento… ¡Eso no es amor! Estás realmente mal…
-¿Y qué sabes tú del amor, Dell?
-La verdad, Rin, lo único que sé es que el amor es una mierda, una mentira… como tú.

Y el joven le dedicó una última mirada de repugnancia antes de salir del espacio reducido. Rin estaba en blanco.

'Al final de cuentas, eso es lo que soy. Una mentira. Nuestro amor también lo es. No valgo nada'

Len Kagamine tampoco la estaba pasando bomba, precisamente.

Por la ventana contemplaba el paisaje de la ciudad dormida. Ya casi no había luces encendidas, salvo la de uno que otro Cibercafé. Faltaban minutos para los primeros indicios del crepúsculo, y el viento sur que daba una tonalidad liliácea a sus labios, cantaba que no faltaba mucho para que una tormenta cayera encima de la ciudad. Sus manos ahora estaban desnudas. Apenas vio el anillo en su dedo, había decidido moverse de una vez y arrojar esa joya lejos, lo más lejos que pueda… No la volvería a ver nunca más. Ahora solo quedaba el aroma a mentira en el viento, el sabor a culpa en su boca y el oscuro pecado repitiéndose una y otra vez a través de sus ojos.

El sonido de una puerta cerrarse con violencia pisos más abajo, lo sacó de sus remordimientos.

¿Será posible que…?

No. Claro que no… Ella no volverá. Ella me odia… Y me lo merezco.

De…de todos modos… ¿Qué pierdo con ir a investigar?


Si, partí por la mitad el Flash Back, no me odien :) Tal vez lo termine.. Algún día.