Un secreto, una rosa y un 'te quiero'
Disclaimer: Vocaloid es propiedad de Yamaha, Sega y Crypton. Este es un proyecto DE FANS Y PARA FANS. No hay ganancia monetaria en la realización de este trabajo.
Día VIII (III)
El elevador estaba cerrado. Nadie llamaría al ascensor a estas horas de la madrugada del domingo. Allí podría pensar en silencio. Len debería estar durmiendo, al menos le quedaban unas horas antes de que el portero pillara que alguien estaba allí.
¿Qué diablos voy a hacer?
Las palabras de Dell habían quedado grabadas en su mente. Él tenía toda la razón, ella estaba mal de la cabeza. ¿Incesto? ¿Qué se le había pasado por la cabeza para cometer semejante barbaridad? Ahora todo lo que hizo la hacía sentir sucia, o como dijo el peliplata, asquerosa.
Pero, por otra parte, no era su culpa haberse enamorado de su hermano, no del todo. Len siempre andaba por ahí exhibiéndose, dejando que su cabello colgara de esa forma tan especial, su pecho descubierto, estrenando cada semana pareja nueva, sonriendo de esa manera tan inocente y dulce… Sus ojos brillaban tan solo con recordarlo. ¡Cielos! Eso era enfermizo, ¡lo estaba haciendo de nuevo!
Tenía que convencerse a sí misma de que Len era horrible. Len era una mala persona. Len era un desgraciado, un abusador, un maldito… ¡¿Pero por qué diablos a las mujeres nos gustan los malos?!
Se levantó del suelo del pequeño elevador, y miró su reflejo destruido en el espejo. Seguramente Len estaba peor. Le consoló ver su horrible estado, sin los accesorios en el cabello y la cara destrozada por el llanto, las ojeras y la falta de sueño, se parecía bastante a un Len. Un Len que la había pasado bastante mal.
Pero…el ascensor… ¡Se estaba subiendo!
Miró el número en la pequeña pantalla. Tercer piso. Intentó parar el ascensor. Demasiado tarde.
Un joven espejo abrió la puerta, y sus rostros al encontrarse estaban bastante sorprendidos. Era una situación bastante incómoda, pero el chico no se movía, y cuando Rin intentó empujarlo y salir huyendo, Len no se lo permitió. La empujó contra la pared del elevador y cerró la puerta de un golpe.
Afuera se escuchaba la orquesta de relámpagos al estilo Beethoven cuando se ponía de mal humor. Parecía que se iba a caer el cielo.
Len apretó el botón del piso número veinticinco, el más alto, para estar con ella por más tiempo. Se miraron unos segundos, el rubio lucía irritado, molesto con la humanidad, pero mil veces más, molesto consigo mismo.
La rubia lo miraba como si estuviera a punto de saltarle al cuello, como un depredador a punto de devorar a su presa. Pero no podía golpearlo. No estaba de humor para soportarlo de nuevo en el hospital…
Pero este Len no tenía la culpa, el tonto parado frente a ella había despertado con sentimientos repentinos hacia ella, no sabía a lo que se enfrentaba. Mientras no recuperara la memoria, no todo estaba perdido.
Al mismo tiempo, su gemelo pensaba en la noche aquella, y lo que le había dicho Miku sobre ella y Dell.
La pantalla marcaba '21', no les quedaba mucho tiempo.
-Así que tú y Dell, ¿ehh?-Dijo en un intento de tono casual, mientras observaba a los ojos a su hermana, que parecía comérselo con los ojos, pero no de una 'buena' manera.
-No es de tu incumbencia...-Piso número '25'- Ahora, si me permites-Habló con tono dominante y haciendo señas para que se hiciera a un lado.
-Eres libre de hacer lo que quieras, pero una vez que salgas por esa puerta, no nos volveremos a ver-Len habló en tono monótono, era tiempo de una verdadera separación, y no un espionaje desautorizado. Tenían que madurar, y dejarlo ir. No podía haber nada entre ellos, ni siquiera había espacio para la hermandad. No lo habría hasta al menos unos años de distancia.
-Tomaré esa oferta-Posó la mano en el picaporte, y luego miró hacia su costado, para observar el reflejo de Len por última vez antes de partir-Adiós…
Len giró la mirada, no quería que Rin lo vea llorar. La susodicha giró el picaporte vacilante, pero los intentos de abrir la puerta fueron en vano. Administró fuerza, e intentó abrirlo un par de veces más… Nada.
-Está atascado.
-No seas boba, no lo sabes abrir…-Movió a su hermana a una esquina, que no era más lejana que un paso de distancia. Rin no lo miró, ella era más fuerte que él, y sabía que no lo podría abrir-Esto…no se abre…
-Te lo dije.
-¿Y qué se supone que haremos?
-Fue la maldita tormenta. La electricidad está fallando-respondió la hermana mientras miraba los focos parpadear, y quedar finalmente apagados.
-Genial-dijeron al mismo tiempo, y luego cada uno retrocedió hasta paredes opuestas, demasiado cercanas en ese momento. Se sentaron en el suelo y quedaron un buen rato a pocos centímetros el uno del otro. Evitaban mirarse a los ojos y cada uno estaba sumido en sus pensamientos bajo la ley del más absoluto silencio. Luego de unos minutos, fue Rin la que rompió la barrera invisible entre los dos.
-Dell y yo jamás existió. Lo dije para proteger el secreto-Lo susurró luego de un suspiro y sin darle mucha importancia, pero los ojos de Len brillaron como diamantes al escucharla hablar de nuevo, y decir palabras que para él eran las más bellas del mundo, de alguna manera lo animaba, le daba esperanzas, pero para algo que no podía ser.
-¿O sea que lo golpeé en vano…?
-Sí, pero la verdad no me arrepiento porque…espera un segundo. ¿Cuándo te conté yo de Dell?
El rubio le dedicó una sonrisa maliciosa, de esas que volvían locas a quienquiera que la contemple de cerca.
-¡Tú ya recuperaste la memoria! ¡Por qué no me dijiste maldito!-Rin le propinó un golpe en la cabeza mientras trataba de ocultar una sonrisa con la violencia, fue un golpe fuerte, pero no como para lastimarlo.
-¡Ahh! ¡Eso dolió, aún tengo la cabeza sensible!-El rubio no borró su sonrisa, se la devolvía, estaba muy divertido, y se sobaba la cabeza con las manos para darle más drama a la situación.
-Pues lo tienes bien merecido-Se defendió la rubia mientras se cruzaba de brazos, aún recostada en la pared y sentada.
-Lo sé…
Luego de unos segundos de silencio incómodo en la oscuridad, Len volvió a hacer uso de la palabra.
-Perdóname Rin, por todo esto…
-No fue sólo tu culpa, yo me dejé llevar…
-¿Crees que si no hubiéramos ido a aquella fiesta, las cosas hubieran resultado diferentes?
-Lo dudo, eso era una bomba de tiempo… Además ya no podemos volver atrás. Ya no hay marcha atrás.
Len asintió, mientras observaba el lugar en el que se encontraban. De repente miró a los ojos a Rin por primera vez en un buen rato, y habló con tono casual.
-Este lugar… ¿No te trae recuerdos?
-Dios… claro que sí-Dijo mientras contemplaba el lugar y se ruborizaba.
-La primera vez…
-¿Qué?
-Que aquí, contigo también fue mi primera vez…
-No jodas… ¿Hablas enserio? ¿Y qué hay de Luka, Miku y todas las demás?
-Me entretuve, pero jamás rompí mi promesa, hasta nosotros.
-Wow… ahora estoy incómoda-Habló la rubia, mientras reprimía una risita histérica, y jugaba con uno de sus mechones.
Adivina Adivinador, ¿qué tiene pensado hacernos Moon ahora?
Fácil, Moon se va por 15 días a visitar a sus abuelos al interior.. so.. si no se muere o se mata, volverá y les subirá toda la historia hasta el final.
MUCHÍSIMAS GRACIAS a todos, por los reviews y por apoyarme tanto, de verdad los quiero muchísimo, a todos los que entran al FF para ver si he actualizado.. DE VERDAD, LOS AMO!
Y ahora estoy mucho más abierta a cosas diferentes, me he puesto a escribir una historia sobre una preparatoria, y otra sobre algo paranormal. Fantasmas y almas en pena.
Me ha costado trabajo, pero creo que ya estoy en forma, y estos días me los tomaré para pensar un poco.. Y ¿quién sabe? Tal vez cuando vuelva decida ponerme a publicar una que otra cosita, ya extraño a los gemelos.
Si alguien quiere leer algo diferente, estoy como Moon Kagamine en el fictionpress, ya saben.
POR CIERTO:
El maldito Lemon no lo escribí yo, lo escribió Mariana, una estimada compueblana a la que quiero muucho (: Y ella, para cuando vuelva, me traerá la SEGUNDA PARTE DEL LEMON! OMG!
Con dedicatoria y todo :P
Así que agárrense fuerte, porque creo que esa segunda parte será para gente algo mayor xD
