Un secreto, una rosa y un 'te quiero'

Disclaimer: Vocaloid es propiedad de Yamaha, Sega y Crypton. Este es un proyecto DE FANS Y PARA FANS. No hay ganancia monetaria en la realización de este trabajo.

De silencios incómodos y finales felices

Otro silencio incómodo. Las respiraciones de ambos retumbaban en el reducido espacio a oscuras, mientras Len cavilaba como en la quinta a fondo buscando la manera de rescatar las sobras de la hermandad que hubo alguna vez entre ellos dos.

- ¿Y qué se supone que vamos a hacer? – Habló la chica, luego de resolver que su hermano era demasiado retrasado como para decir algo.

Len se encogió de hombros, gesto que fue imposible de ver para Rin, por lo que terminó diciendo:

- No lo sé. ¿Qué quieres hacer?

- Resolver esta mierda no es mala idea.

Él asintió, respiró profundo y habló despacio, como quien va hablando mientras piensa cosas.

- No podemos seguir ignorándolo. Nuestros caminos se cruzan una y otra vez, y aunque nos separemos el destino siempre nos vuelve a juntar. Como magnetos.

No era la primera vez que Len pensaba de esa manera, pero nunca antes lo había soltado de forma tan directa.

- Tampoco podemos dejarlo como un secreto. Dell lo sabe.

Len abrió los ojos a todo lo que daban y subió el tono apenas dándose cuenta.

- ¡¿Lo sabe?! ¿Y cómo es que ese idiota ha descubierto eso, pues?

- ¡Hey, no grites! Que él lo pilló solito hace unos minutos.

Ambos se quedaron callados por unos segundos. Ignoraban qué rayos había ido a hacer Dell con semejante información en la punta de la lengua. No podían hacer nada, de todas maneras.

- Definitivamente no vamos a hacerlo público – Esta vez fue Len quien continuó la conversación.

- Eso es obvio.

El rubio buscó su rostro en la oscuridad.

- ¿Por qué lo dices?

- Pues porque no soportaría ver las caras de mamá y papá si se enteraran.

Las luces se encendieron por sorpresa en el elevador metálico antes de que él pudiera objetar algo. Las compuertas se abrieron casi inmediatamente, ambos se levantaron y los maltratados rostros de los adolescentes se encontraron con los de las dos personas que menos se esperaría que estuviesen en ese sitio.

Inmediatamente los jóvenes retrocedieron hasta que sus espaldas se encontraron con las paredes en un intento desesperado de salir de allí.

- ¿Te referías a caras como ésas? – Preguntó Len en tono de susurro, mientras se giraba para ver a su hermana y trataba de evitar las fuertes miradas que se posaban sobre él. Miradas molestas. Miradas amenazantes. Miradas de desaprobación. Miradas mortales. Pueden apostarlo. Y para colmo, la sonrisa arrogante de Dell se posaba triunfante por encima del hombro de la figura más alta.

- ¿Es broma? Son peores. Y por mucho – La joven tomó la mano del Kagamine como si su vida dependiera de ello. Ellos ya lo sabían. Y ahora ya no tendrían que pensar si salir huyendo o hacer como si nada hubiese pasado. En ese momento la única opción disponible era defender su amor, y sus cabezas, de paso.

La joven con ojos cristalizados se dispuso a ser la primera voz. En realidad, ella no sabía si reírse o llorar. Por lo tanto, enojarse era la primera reacción coherente que podía tener.

- ¡Idiotas! Les damos la espalda por dos malditos segundos y ¡tienen jodidas mariposas en la cabeza! ¿En qué estaban pensando?

Los rubios bajaron la cabeza con vergüenza. La misma pregunta había retumbado por sus cabezas una y otra vez, sin respuesta aparente.

- No fue nuestra intención…

- Nos dejamos llevar…

- Pero ya no podemos volver atrás.

- Lo que sentimos es real.

Se hizo un silencio en el lugar. La figura más alta posó la mano en el hombro de la figura más pequeña, quien soltó un suspiro de resignación.

- Ya basta.

- Era más que obvio que esa voz era palabra mayor. Incluso Dell dejó de lado su sonrisa idiota para quedar con el semblante serio.

- Me preguntaba cuando lo admitirían – continuó impasible – La verdad es que sospechaba de algo así desde hace unos años.

La mujer más bajita se giró con sorpresa e indignación - ¿Qué rayos estás diciendo?

- Me oíste.

- ¿O sea que vas a permitir que arruinen sus vidas así? – Irrumpió Dell en la conversación.

- ¿Tenemos alternativa, acaso? Si es lo que quieren… no somos nadie para impedirlo.

Los rubios se miraron sorprendidos. No sabían si alegrarse por esas palabras o pensar que era la calma antes de la tormenta. Ahora que lo suyo era bien sabido, más de una tormenta tendrían que enfrentar. Eran ellos contra la ley. Ellos contra la religión. Ellos contra los principios. Ellos contra el mundo. Pero ellos juntos, en fin.

La figura más alta dio un paso atrás. La luz de la ventana dio de lleno en su rostro, iluminando sus cabellos castaños. En efecto, se trataba de Sakine Meiko. – Quería venir a verlo con mis propios ojos.

La otra persona no tuvo más remedio que imitar su reacción. Aquél rostro de porcelana fue pobremente iluminado, pero permitiendo identificar a la más bajita de los tres, Miku Hatsune. – No puedo dar crédito a mis oídos, Meiko. Y de todas las mujeres hermosas en este mundo, Len, jamás pensé que terminarías con una como ella… con una… una… Rin.

La susodicha apretó los puños, pero sin embargo se le adelantaron. – Permíteme que lo dude, Miku querida. Desde hace tiempo ya que Len me había dicho que estaba enamorado de alguien. Y tuvo el descaro de decírmelo en medio de nuestra cita – La de ojos rojizos sonrió - ¿No es verdad, Len?

- Tienes razón – Se limitó a decir. Ella siempre tenía razón.
Su gemela miró a Len, con evidente sorpresa e incomodidad, pero sin soltar su mano ni por un segundo.

- Entonces, supongo que ya no queda más que hacer aquí.

Meiko rodeó a Miku con el brazo conduciéndola escaleras abajo sin que esta pudiera objetar nada. Dell, en cambio, estaba anonadado en su sitio. Meiko, la maestra, consejera y confidente de todos en el instituto siempre era la última palabra. La voz de la razón. Él la trajo con la esperanza de que les grite un par de verdades o les eche unas cuantas maldiciones por incestuosos.

Len, sin saber muy bien qué hacer con respecto al joven parado frente a ellos sin intención aparente de irse, decidió hablar - ¿Estás bien?

Dell sonrió con amargura. Dio un paso al frente y le plantó al rubio un golpe en el rostro que le llegó de lleno en la mejilla haciéndolo golpearse de nuevo contra la pared del ascensor. Luego, el joven de cabello color plata soltó – Ahora sí estoy bien.

Se desempolvó las manos y siguió el camino que habían tomado Miku y Meiko hace unos minutos, soltando una risotada digna de un trastornado mental.

Luego de unos segundos, fue Len quien volvió a hablar.

- No me defendiste – Soltó con algo de molestia mientras se sobaba la mejilla lastimada.
- ¿No lo hice? – Repitió ella.
- No. Cuando golpeé a Dell, tú me mandaste a emergencias, pero cuando él me devuelve el favor, tú no le haces ni cosquillas.

La rubia asintió con la cabeza, y dibujó una sonrisa ladeada – Pues tú si te lo merecías.- Al ver que él no parecía entender, continuó - ¿Cómo se te ocurre enrollarte con tu hermana de sangre? Tú, amigo mío, tienes un problema.

De inmediato, los rostros reflejos estallaron en carcajadas.

Y así sería por siempre. Hermanos, amigos, amantes o todo junto, Rin y Len siempre serían la misma pareja dispareja con las bromas, travesuras, peleas y brutalidades que sólo ellos pueden hacer. Ellos nunca perderían su esencia, su inocencia. Ellos nunca se dejarían vencer. Ellos nunca dejarían de sacrificarse por el otro. Porque ellos siempre se pertenecerían el uno al otro. Siempre se entenderían. Siempre se ayudarían. Siempre se amarían.

Y si eso implica que se enfrenten a la ley, la religión o al mundo entero, no cabe duda de que lo harían.

- Así que… ¿ganamos? – Preguntó Len tentando terreno.
- Eso parece. Pero no bajes la guardia. Mañana nos espera otra batalla.

El Len y la Rin de esta historia defendieron su amor de todos y cada uno de los que se atrevieron a cuestionar y sacar a lucir la maldita moral que les metieron en el cerebro. Porque Rin y Len contaban con un justificativo que ninguno de esos idiotas podía cuestionar. El Amor.

"Nunca conocí un amor así, que pueda llevarme tan alto. Alto hasta llegar, más alto que el sol, y ver pequeño el universo. Gracias por tu amor. Gracias por estar. Gracias por amarme sin dudar. Gracias una vez, y mil veces más".

Y aquellos que sintieron ese sentimiento alguna vez no dudaron ni una sola vez a la hora de aceptar la naturaleza de los hermanos. Tal es el caso de Megurine Luka, Meiko Sakine y los mismos padres de los gemelos. Porque con la fe se derriban montañas, con la voluntad se llega al cielo, y con el amor se quitan todas las piedras del camino.

Y con la paz que llenó sus corazones, los gemelos se ganaron un merecido "Felices para siempre".

Un secreto:

No hay secretos que de verdad se lleven a la tumba. Desde el momento que se lo cuentas a un tercero, esto deja de ser secreto. Si no querías que todos lo supieran, ¿por qué lo contaste en primer lugar? Y además, si tú le cuentas a alguien una cosa tuya, es porque no pudiste guardártela para ti mismo. Y si no pudiste hacerlo, ¿cómo esperas que alguien más lo haga, cuando ni siquiera es un secreto suyo?
El secreto de un amor prohibido. Un amor imposible. Un amor mudo, que se terminó gritando por todos los cielos, si hasta fue publicado en internet…

Una rosa:

El símbolo milenario del amor. La flor perfecta. La favorita de muchas mujeres… la rosa. Pero toda rosa digna de admirar tiene sus espinas. También, se dice que una rosa es lo más cercano a la perfección, si es que existe algo perfecto en este mundo. ¿Pero cómo puede ser una rosa perfecta, si mientras más te aferras a ella, sus espinas te causan más dolor? Tal vez por eso se la compare constantemente con el Amor.

Un 'Te Quiero':

Te quiero. La forma más común y corriente de demostrarle afecto a quien aprecias. Dos amigos, amantes, hermanos, novios, esposos, parientes, compañeros de trabajo o escuela, e inclusive dos completos desconocidos pueden dedicarse estas simples palabras, sin ser conscientes de todo lo que implica. Porque querer es uno de los verbos más confusos… ¿Me quiere? ¿Por qué querer y no amar? ¿Hay alguna diferencia en especial? Un 'te quiero' se puede malinterpretar mil y un veces más. Porque lo usamos tantas veces y de tantas formas distintas que tiende a perder su significado, como tantos otros vocablos.

Un Secreto, implica obviamente el desafío que se les pone a los protagonistas para cumplir, una Rosa, por más amarilla que fuese, simboliza el amor, en el cual mientras más fuerte te aferras a él, más perjudicadas salen tus manos, porque es un amor enfermizo, un amor prohibido, un amor adictivo. Y un 'Te Quiero', por la evidente confusión que pueden producir estas dos palabras para todo ser humano que se precie y se proponga cuestionárselo.

Por eso, ese es el nombre de esta historia, aunque haya sido capaz de descifrarlo únicamente al terminarla.


Wow. Me puse sentimental a la hora de escribir este final. Me pareció innecesario escribir más allá de una simple risa inocente. Porque Len y Rin, para mí, siempre serán dos niños inocentes que se perdieron en este mundo cruel. Un mundo prejuicioso y superficial. Un mundo en el que a pesar de todo, terminaron felices.

Y yo también sentí una enorme paz al terminar esta historia que me ha enseñado tanto. Me he desarrollado mucho mientras escribía este trabajo y crecí como escritor y persona. Y gran parte de eso se lo debo a ustedes.

Y en cuanto al final… supongo que es lo mejor que se me ocurrió. Tomando en cuenta que al momento de inspirarme, volvía de una discusión con una persona que, sin leer esta historia, sintió una profunda repulsión, bastante parecida a la de Dell, al enterarse de que estaba escribiendo sobre incesto. La discusión no terminó muy bien, pero gracias a esa persona surgió el final que en lo personal me ha gustado mucho.

Oyasumi; Si alguien quiere decir algo, ya saben (:

Quién sabe cuándo nos volveremos a ver.

Este fue un trabajo hecho y derecho por Moon Kagamine. Gracias a todos aquellos que me apoyaron incondicionalmente, entre ellos cito a Ukyo-San, Nelliel, Ikiru, Annie, Alice, Jinki, Rin, Rinny, y cada uno de los que dejaron comentarios con o sin sentido. Incluso los que nunca dijeron nada. Porque las ganas de que me dejaran un comentario alguna vez me hizo querer mejorar cada vez más. Ahora, les toca escribir a ustedes.

¿Ha valido la pena? ¿Todo mi esfuerzo, mi tiempo? ¿Todo su tiempo?


Porque a fin de cuentas lo que más quiero es que su tiempo leyendo esto haya valido la pena, y si no, GOMENN!

Creo que me he quedado corta de inspiración, muero por escribir pero ya me he memorizado la mayoría de los programas de televisión, y como saben, para comedias no sirvo, por lo tanto… estaré rogando que otra estrella fugaz ilumine mi mente poco iluminada xD De preferencia, una que me haga escribir otra historia bonita como ésta… Y si alguno se lo ha preguntado alguna vez, sí, ahora volví a aceptar solicitudes. Si se les ha ocurrido algo que no saben cómo redactar, pídanme consejo, con confianza, o si quieren les ayudo con la trama, o la desarrollo yo misma si es mi estilo lo que quieren.

Esto de haber borrado todos mis trabajos lo tomo como un nuevo comienzo, que ya algunos me daban algo de vergüenza.
¡¡LOS QUIERO MUCHO Y HASTA PRONTO!!


Moon Kagamine