Capítulo 4: Los Lenguajes Ocultos
"¿Y bien? ¿Quién sabe responderme a esta pregunta?" Hermione lo miraba desconcertada. ¿Cómo podía conocer él cuantos idiomas había? ¿Acaso era la mitad de la persona que ella creía conocer? Miró a su alrededor y al volver la mirada se cruzó con Malfoy quien tenía su misma mirada desconcertada. Dudando un poco ambos sin verse levantaron la mano.
Keith al pasear la mirada los vio y sonrió disimuladamente.
"Al parecer tenemos solo a dos personas y con grandes diferencias entre si." Hermione giró hacía Malfoy y este izo lo mismo. Ambos se sorprendieron aunque al parecer era de esperar. "Dígame Hermione." Esta bajó la mano y algo sonrojada por tantas miradas curiosas puestas en ella ya que no era muy común que la escucharan con atención.
"Se conocen cinco, aunque uno de ellos no se lo considera del todo un lenguaje sino El lenguaje." Keith asintió con la cabeza. No le sorprendió que supiera aquello.
"Así es como bien ha dicho vuestra compañera hay cinco lenguajes." Miró a cada alumno que había en el aula.
"¿Profesor como es que de una raza como los elfos hay diferentes lenguajes?" Keith posó la mirada en él.
"Buena pregunta. Se les llama lenguajes ya que provienen de una raza única y nadie los conoce sino eres enseñado por uno de ellos o eres un elfo. En este caso si habláramos del inglés, ya sabemos que en Inglaterra se habla de diferente manera que Estados Unidos, Australia entre otros ¿cierto?" El alumno que había preguntado asintió. "Podríamos decir a grandes hechos que son diferentes dialectos del élfico."
"¿Quiere decir que los cuatro lenguajes son las variedades de un mismo idioma?" Preguntó otra alumna.
"No. Como ya he dicho son una raza única por lo tanto cada tipo de raza tiene un lenguaje especial, porque al igual que nosotros no todos son iguales…" Alzó las cejas mientras daba una vista rápida a los alumnos. "Tienen su idioma. Ya se que no es fácil de asimilar pero ya tendremos tiempo de hablar de ello y aclararlo más." Se frotó las manos. "Como iba diciendo hay cuatro de ellos que son lenguajes pero hay uno que no, sino que se considera el que es superior a los cuatro anteriores. ¿Sabe sus nombres?" Miró de nuevo a Hermione.
"Hay el Dorado, el Mirryn, el Salvaje, el Lunar y…"
"Un momento." Alzó la mano. "Estos cuatro son los por así decirlo menos importantes sin descartar que vienen de los elfos." Le izo una señal con la cabeza para que dijera el último.
"El último lenguaje es el más importante se lo llama El Oculto pues hay muy pocas personas que saben realmente su verdadero nombre."
El aula estaba en completo silencio. Todos escuchaban atentamente y la gran mayoría tomaba apuntes de todo lo que se oía en clase incluso había más de uno que había hechizado la pluma para que escribiera todo lo que se hablaba.
"Sino voy equivocado creo que el señor Malfoy también había levantado la mano." Él solo lo miró a los ojos fríamente. "¿Dígame que es lo que conoce del Oculto?" Lo miró extrañado pero se colocó con los brazos encima la mesa y echado un poco hacía adelante y en una mirada rápida fijo sus ojos en los de Hermione.
"El Oculto es el más poderoso pues es una mezcla de todos y de ninguno." Todos fruncieron el ceño.
"No nos sea tan filosófico y comparta su sabiduría con nosotros." Extendió una mano e izo un movimiento circular señalando a todos. Malfoy suspiró y prosiguió.
"El Oculto como bien se sabe, es el más poderoso por su mezcla como bien he dicho antes. Este lenguaje es el que se utiliza para hacer uso de la magia blanca u oscura ya que sus orígenes provienen de lo más profundo del corazón de una persona." Malfoy no apartaba la mirada del profesor ya que no se inmutaba con lo que él estaba relatando. "He ahí el porque hay tan pocas personas que sepan su verdadero nombre y poderlo utilizar, aunque también se lo puede denominar el elfo antiguo." Al terminar se volvió a echar hacía atrás y miró a Hermione durante unos segundos.
"Todo lo que han oído de vuestros compañeros es cierto." Se alzó una mano de entre la multitud aturdida por aquella información. "Dígame Jew."
"¿Entonces es cierto que hay personas que saben hablar el Elfo Oculto o antiguo?"
"Así es."
"¿Pero como lo han aprendido?"
"Al igual que las personas que han descubierto donde viven, enseñados por uno de ellos o por sueños que con el tiempo han llegado a ser conocimientos." El profesor sonrió ya que sabía que aquello era una cosa que le fascinaba a la gente pues pocos sabían tanto y lo daban a conocer. Se miró el reloj. "Por hoy ha sido suficiente para la clase de mañana quiero pergamino entero de absolutamente todo lo que se ha hablado hoy y con vuestras palabras."Se levantó de la mesa el cual estaba sentado desde el principio de la clase y recogió las cosas que había sacado.
Los alumnos iban recogiendo las cosas y se iban formando en grupo para hablar de la clase. Malfoy recogió sus cosas y bajó los escalones sin decir nada a nadie. Hermione al ver que ya no estaba se giró para hablar con Justin.
"Just…" Al girarse vio como este ya llevaba una distancia de donde se encontraba Hermione. No le había dirigido la palabra para nada y eso le dolía pues bien sabía que él era diferente a los que se quería enfrentar, era de los pocos que pensaban como ella. Se sentó y espero que el aula se vaciara por completo y salir sola.
Keith terminó de coger sus cosas, cogió la chaqueta y al darse la vuelta vio a Hermione sentada y con la cabeza entre los brazos. Dejó las cosas encima la mesa sin mirar y salió dirección a ella.
"Herms…"Se sentó a su lado y posó una mano en su espalda y otra cogiéndole los brazos. "¿Qué ocurre?" Ella levantó la cabeza y lo miró a los ojos, estaban inundados de agua apunto de que de ellos brotaran lágrimas de amargura y tristeza.
"No lo se… yo solo intento hacer que las cosas sean mejor y lo único que consigo es que me odien todos los que quiero." Se abalanzó sobre él y rompió a llorar mientras lo abrazaba y él la protegía con sus brazos para saber que no estaba sola. "Quiero ser fuerte."
"Vamos Herms, sabes que eres fuerte, desde el día en que te conocí supe que eras especial y lo sigues siendo. Por muy duro que te parezca todo, estoy seguro que todos te siguen queriendo y te apoyan. Estoy completamente seguro que lo que estás haciendo es por el bien de todos y lo conseguirás." Posó su mano en la cabeza. "Tranquilízate por favor." Sus ojos se aflojaron y ya no tenían esa presión entre sus parpados, sus labios ahora solo eran una mueca de tristeza y su respiración se iba calmando. Se apartó de él pero sin dejarlo de abrazar. Abrió los ojos ahora inyectados en sangre y mejillas y nariz rojas por el llanto. "Mucho mejor."
"¿Te parece mejor esta cara horrible e hinchada?" Con una mano izo desaparecer el rastro que habían dejado sus propias lágrimas en su rostro. Keith sonrió.
"No, me gusta que me hagas caso y confíes en mí." Volvió a mirarlo y sonrió.
"Gracias Keith." Miró el reloj. "¡Por Merlín! ¡Snape me va a alargar el castigo dos semanas!" Se levantó a prisa.
"Espera Herms…" Se levantó y sacó su varita. "Tu con este tema llevas ventaja." Izo un movimiento y apareció un pergamino enrollado con una cinta y el sello de Hogwarts. "Entrégale esto a Snape y no tendrás problemas." Hermione lo cogió algo confundida y tras un rápido beso en la mejilla y un adiós fugaz salio del aula como un bólido. "Espero hablar pronto contigo." Susurro al aire. Bajo tranquilamente las escaleras, volvió a recoger sus cosas y fue a su estancia y descansar.
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No le importaba que empujara a varios alumnos haciendo que sus cosas cayeran al suelo o ellos mismo, ni tampoco si un prefecto veía su actitud y era mencionada en las juntas. En aquel momento solo pensaba en la irónica sonrisa de Snape al verla entrar sofocada y con temor a que le alargara el castigo. Llegó a un pasillo lleno de mazmorras y oscuras con olor a humedad y moho. Se acercó a la tercera puerta y sin coger aire toco dos veces y abrió la puerta.
Frente a ella había un chico rubio de espaldas frente al profesor el cual estaba de pie frente a él con una maleta y hablando tranquilamente, era Malfoy sin duda.
"Al parecer este año tendremos más de una sorpresa ¿no es así señorita Granger?" Ésta solo bajo la cabeza e intentó humedecer su garganta tras el esfuerzo.
"Siento… el re… retraso profesor." Dijo cogiendo aire con cada palabra. "Estaba en… en clase de Historia y…"
"El señor Malfoy al igual que usted también asiste a esa asignatura y llegó un minuto después de ella a diferencia de usted que llegó…" Alzó la mirada y vio el reloj de murciélago colgado de una pared. "…catorce minutos tarde." Hermione se acercó hasta la mesa del profesor y una vez frente a él le extendió el pergamino con el sello de Hogwarts. "¿Qué es esto?" Hermione no pudo responderle ya que no sabía cual era el contenido del pergamino. "Por ahora se libra pero no quiere decir que retire las dos semanas, le quedan todavía trece días."
"Sí señor." Poco a poco se iba recuperando. Entonces fue cuando sintió a Malfoy, volteó un poco y lo vio allí, estático mientras la miraba sin ningún tipo de expresión en la cara.
"Señorita Granger."
"¿Sí profesor?" Volvió su concentración a Snape.
"Durante tres días, el señor Malfoy será quien se ocupe de su castigo pues no podré atender yo. No quiero problemas sino seré informado y procure llegar puntual en mi ausencia." Hermione asintió con la cabeza. "Bien, Draco ya hablaremos más tarde." Pasó por su lado y posó una mano en su hombro acompañada de un par de palmadas. "¡Ah! y señorita Granger…" La miró. "…no se canse mucho." Sonrió cínicamente y salió de las mazmorras.
Hermione tenía los puños apretados. Dejó caer sus cosas encima de una silla al final del aula y se dirigió a los calderos para fregar y salir lo antes posible de allí.
"Así que el tal Keith ese te dio un falso justificante para ahorrarte dos semanas más ¿cierto?" Hermione no se giró.
"Si eso es lo que deseas creer allá tu." Dejó a un lado el caldero que acababa de limpiar y cogió el siguiente.
"Vamos Granger, llevamos demasiados años juntos para no conocernos el uno al otro." Hermione ante aquel comentario dejo de limpiar y lo miró a la cara.
"Esa es la diferencia entre tu y yo. Que yo te conozco pero tu a mi no." Malfoy, quien se encontraba en la butaca de Snape, frunció el cejo pues aquella respuesta no le había gustado nada.
"No me vaciles, sabes que eso tampoco es cierto. Tu tampoco me conoces por mucho que tus ojos hallan visto o tus oídos escuchado." Se levantó y se apoyó en la mesa. Hermione sonrió y volvió a los calderos.
Durante los próximos veinte minutos ninguno de los dos dijo nada. Hermione al terminar el último caldero los dejo todos en su sitio y se dirigió a sus cosas.
"¿No vas a despedirte como ayer?" Malfoy se acercaba a ella antes de que pudiera huir. Iba a aprovechar aquel momento que ella estaba débil. Se acercó hasta quedar a medio metro de distancia.
"Desearía hacerlo pero algo me dice que me llevaría algún que otro dolor de cabeza por tu parte." Ambos se miraban fríamente a los ojos con expresión dura.
"¿Admites que te gusto entonces? ¿Más que al pobretón que tienes como novio?" Sonrió mientras le ponía las manos en ambos lados de su cabeza. Hermione abrió los ojos y levantó las cejas confundidas. Soltó unas carcajadas insólitas para Malfoy.
"No estamos hablando de lo mismo por lo que veo, Malfoy." Este se sorprendió. "Solo conseguirás conquistarme en tus peores sueños pero en la realidad soy Hermione Granger, la novia de Ronald Weasley y no pienses que voy a volver a besarte. En mis pesadillas."
"Te estás rebotando demasiado Granger y eso lleva un precio gravado." Se acercó a ella y le habló en tono amenazador. "Que yo recuerde me has besado dos veces." Sonrió mientras se mantenían a escasos centímetros de sus rostros.
"Recuerdas mal, una me obligaste por lo tanto fuiste tu quien me besó y la segunda fuimos ambos, lo que significa que yo soy quien debería decir que tu has sido quien me ha besado dos veces." Malfoy empezaba a alterarse con aquella conversación. Se estaba resistiendo demasiado y eso no le gustaba.
"Granger no me tientes o…"
"¿O qué? ¿Volverás a besarme?" Alzó las cejas pero su expresión seguía dura y firme.
"¿Qué ocurriría si así fuera?"
'Psicología inversa, a ver que tal se te da ahora tu propia medicina.' Sonrió frente a ella.
"Tu solo inténtalo y recibirás las consecuencias." No se movía desde un principio.
"¿Estás segura de lo que me estás diciendo?" Sus manos fueron bajando suavemente hasta tocar sus brazos, pasó lentamente el codo y fue llegando a su fina muñeca hasta llegar a su palma entonces las cogió con fuerza y las aprisionó en la puerta. Cuando se quiso dar cuenta todo su cuerpo se encontraba aplastado entre la puerta y su raptor.
No podía moverse. Fue entonces cuando se encontró con su mirada. Era una mirada fría pero con un brillo extraño, como calor dentro de un corazón de hielo. Sus ojos reflectaban su imagen y no podía apartar la mirada de él. Su nariz ahora percibía el dulce aroma que desprendía, era hipnotizante una vez era absorbido. Sus labios estaban sedientos de aquellos labios prohibidos, los que había besado en dos ocasiones y deseaba hacerlo mil veces más. Su respiración subía y bajaba sin control. Fue acercándose lentamente a su presa más deseada. Rozó sus labios y un escalofrío recorrió a ambos. Hermione sin darse cuenta había cerrado los ojos desde el momento en que había sido hipnotizada por su aroma pero al sentir el roce de aquellos labios volvió a la realidad. Aprovechando que él había aflojado su fuerza hacía ella lo empujó con todas sus ganas haciendo que cayera encima de unos pupitres.
"Esto no va a terminar aquí." Su voz era amenazante y su rostro al igual que sus ojos llenos de ira incontrolable pues no podía permitirse ningún error.
"Eso tenlo por seguro y te digo más…" Se estaba recuperando. "…vas a desear que cada vez que te vea te hable, acaricie inclusive que te bese. Vas a terminar como todas las de Hogwarts no serás la excepción." Hermione tras escuchar esa amenaza ladeo la cabeza y sonriendo cínicamente abrió la puerta y salió de las mazmorras.
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"¡Será posible!" En la sala común un chico se alborotaba el pelo desesperado.
"¡Quieres calmarte de una vez! ¡Así no dejas concentrar a los demás!" Otro chico moreno lo miraba con recelo.
"Pero es que llevo más de hora y media y no consigo el mismo resultado que en clase." Se echo hacía atrás y observó por la ventana los jardines de Hogwarts. Diferentes grupos de estudiantes se concentraban mientras hacían las tareas o simplemente se sentaban a charlar. "Como me gustaría ser uno de ellos…"
"Vamos Ron… lo podrías ser y aún lo eres aunque con algo más de compromisos, nada más." Harry al igual que su amigo miró por la ventana. Suspiró. "¿Qué te parece si bajamos nosotros también y nos despejamos un poco?" Se cruzó de brazos.
Ron por unos instantes se lo quedó mirando como si hubiera dicho una estupidez pero al momento cambio.
"Está bien pero un rato quiero terminar esto y olvidarme de ello al menos unos días." Ambos cerraron libros y tinteros, guardaron los trabajos y salieron de la casa de los leones.
"Hace rato que quiero preguntarte algo, ¿has visto a Ginny?" Harry miró a Ron algo triste. Este negó con la cabeza.
"Desde la hora de la comida no tengo ni idea de donde esta." Lo miró a la cara. "Por cierto, ¿sabes algo del partido de Quidditch?"
"No, todavía no nos han informado de cómo están las cosas. Aunque si te he de ser sincero… preferiría que no nos dijeran nada por que este año con el tema de los EXTASIS y ese rollo no tenemos mucho tiempo libre imagínate con el Quidditch de por medio." Se encogió de hombros.
"Tienes razón si se incorpora el Quidditch nos será más difícil el tema de los estudios. ¿Cómo lo llevas tú? ¿Sigues con la idea de auror?" Harry sonrió feliz.
"Sí, ya sabes que cuando se me mete una cosa en la cabeza no hay quien me la saque. ¿Qué me dices de ti?"
"Hasta hace poco lo tenía muy claro pero últimamente no estoy seguro de nada. Se que lo de auror me fascina pero encuentro que hay otras cosas que quizá serían más para mí y luego esta el tema de…" Se quedó mirando una silueta. No podía ser nadie más que ella. Se fijo con quien hablaba, estaban riendo y al parecer se lo pasaban bien pero le era un tanto extraño aquel pelo rubio, aquella postura…¿Parkinson? ¿Qué hacía Hermione hablando tan tranquilamente con Parkinson? ¿Y más aún no solo con ella sino con un grupo de chicas Slytherins? Entonces sucedió lo inesperado. Parkinson avanzó hasta ella y le dio dos besos en cada mejilla acompañados de un abrazo seguidamente las otras tres chicas la imitaron.
'Aquí está ocurriendo algo y no voy a ignorarlo, descubriré de que se trata.' Ron seguía mirando a Hermione que ahora se había quedado sola. Esta al girarse vio a Ron y a Harry aunque solo Ron la miraba. Abrió los ojos llenos de sorpresa y entró rápidamente a la biblioteca.
"¿Ocurre algo Ron?" Se quedó frente a su amigo.
"Se me han quitado las ganas de ir a los jardines. Me voy." Sin escuchar lo que su amigo le decía salió corriendo dejándolo plantado en medio el pasillo.
"¡Maldita sea!" Siguió andando hasta llegar a los jardines. Se sentó frente al lago y se tumbó cerrando los ojos y olvidándose de todo.
"¡Chicas!" Escucho que gritaba alguien.
"Hola Pew." Saludo otra.
"Acordaos de esta noche. A las ocho donde siempre." Dijo en voz baja la que había gritado.
"Sí, sí pero no lo vayas diciendo tan alto que alguien podría oírnos."
Harry se extraño bastante y decidió levantarse e ir a su cuarto y comentarle a Ron lo que acababa de oír aunque este no tuviera muchas ganas de escucharle.
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'No se si me ha visto…' Hermione estaba sentada en la última mesa al lado de una ventana de la biblioteca pensando en Ron y como la miraba. '…pero si me ha visto me buscara hasta obtener una respuesta. ¡Mierda!' Agachó la cabeza hasta que quedó resguardada por sus brazos y cabellera. No conseguía concentrarse en sus tareas. Respiraba algo alterada. Algún alumno que la veía se extrañaba al verla de aquella manera.
"Señorita Granger…" Esta se sobresaltó al oír su nombre y una mano en su espalda. Al ver quien era le dedicó una sonrisa amable. "¿Se encuentra bien? ¿Necesita que la acompañe a la enfermería?" Su cara mostraba preocupación.
"No gracias profesora Pience, me encuentro bien ha sido solo un momento."
"¿Segura?" Hermione asintió. "De acuerdo. No se canse mucho." Y se retiró mientras la miraba de vez en cuando. La quería mucho.
Miró el pergamino de Keith casi vacío. Se levantó y fue hacía la bibliotecaria.
"Disculpe." Esta se giró y la vio.
"Dime querida."
"Verá es que…necesitaría ir a la sección prohibida." Pience la miró extrañada. "Es para Historia Antigua, no consigo saber exactamente una cosa."
"No se si estaría bien pero…Está bien, por ahora tienes permiso si dentro de quince minutos no has salido iré a buscarte." Hermione asintió.
"Entendido. ¿Sería posible poder sacar el libro? Como allí no hay donde poder coger notas por eso lo digo." Se entrelazó las manos por detrás la espalda.
"De acuerdo pero no te acostumbres." Le dedicó una sonrisa. "Toma." Le entrego la llave que daba entrada a la sala y podía sacar el candado del libro que fuera.
"Muchas gracias." Y con cuidado se dirigió a la puerta.
Hermione pasaba entre las mesas ocupadas por grupos de estudiantes. Las chicas la miraban con una sonrisa escondida en sus rostros mientras que los chicos la miraban con respeto o algunos de su curso con deseo. Dejó atrás las mesas y empezó a internarse entre los miles de libros que reposaban en sus estanterías correspondientes. Se fijo en alguno ya que no lo reconocía, seguramente sería nuevo ya que pocas veces traían material nuevo.
Llegó a una puerta bien protegida. A simple vista se podían observar unos barrotes de arriba a abajo que ocupaban todo lo ancho, a ellos se le sumaba una puerta frente a la auténtica con varios gravados extraños. Una cerradura en forma de calavera con la boca abierta dibujando una silueta extraña reflejaba donde debía depositarse la llave. La puerta no estaba solo vallada sino protegida por cualquier conjuro para abrirla solo la llave y las intenciones de la persona la podían abrir.
Cogió fuertemente la llave y con sumo cuidado la acercó a la calavera. La adentró hasta el fondo y dio media vuelta. Está produjo un fuerte crujido y se torno de un color verdoso. Los barrotes empezaron a desaparecer de su visión y la puerta anterior a la verdadera y esta última se abrieron juntamente.
Una vez las puertas estaban abiertas la luz empezó a surgir a consecuencia de unas antorchas colgadas a cada lado de los estantes. Hacía algo de frío y el ambiente era algo siniestro pero aún así empezó a adelantarse no antes sin quitar la llave de la cerradura y asegurarse de poder salir y sacar el libro que deseaba. Sus ojos se iban posando en los nombres que estaban escritos en los estantes. Realmente se notaba porque estaba prohibida aquella sección. Finalmente encontró dos estantes llenos con un cartel que señalaban el contenido de ellos, 'Elfos'.
Realmente no sabía que era lo que buscaba pues todo lo que sabía se encontraba en su mente. Pronunció el hechizo para poder ver algo más que unas letras escritas. Sus ojos rodaban con rapidez por los diferentes tomos. Se detuvo en uno muy curioso, era aterciopelado de un color vino rosado y en letras medievales en su dorso había una inscripción, 'Todo sobre sus lenguajes y El lenguaje.' Lo cogió extrañada. Al abrirlo su sorpresa fue más cuando en su interior no había letras. Abrió los ojos sorprendida. Miró a su alrededor. Nadie.
"¡Jewyz!" Susurró.
De la nada empezaron a salir letras sin sentido para alguien común pues su total sorpresa fue cuando estaba escrito en elfo. Lo tomó entre sus manos y fue buscando algo más interesante pero no consiguió que su mente prefiriera otro. Entonces se fijo en el último libro. Era completamente negro y no llevaba nada escrito ni en el lomo ni en ningún lado de las tapas.
"Que extraño…" Lo abrió con cuidado y se asombró. En su interior había fotografías de elfos. "No puede ser…" Fue pasando las hojas y se veían o bien elfos solos o con humanos. Entonces llegó a una fotografía que le llamó la atención.
Un hombre con una túnica en tonos plateados según el reflejo de la luz, con una capa negra, cabellera a media espalda de un rubio pálido, piel muy poco bronceada y ojos dorados tenía frente a él a un niño humano pues sus orejas no eran puntiagudas como las del hombre. El niño se veía feliz, su rostro era angelical. Una piel fina y pálida, no se podía distinguir el color de su pelo pues iba tapado por la capucha plateada de su capa, su ropa era una túnica negra, al contrario del hombre, los ojos tampoco se sabía si eran azul claro o grises pues no eran de gran tamaño ya que su dueño los tenía medio cerrados por la sonrisa que daba. Se fijo en sus manos y distinguió una pequeña cadena plateada que aquel niño protegía con sus manos y ser. Era una sensación muy extraña.
Salió de aquel ensimismamiento y miró su reloj. Sino salía la irían a buscar y eso no lo quería. Tomó el libro de los idiomas entre sus manos, sacó la cadena y lo protegió con sus brazos entonces salió de aquella sala fría. Sacó la llave de su bolsillo y la volvió a introducir en la calavera que mantenía la mandíbula en una sonrisa. Invirtió el proceso que había echo al principio y los barrotes al igual que las dos puertas estaban como si nadie se hubiera adentrado en aquella sala. Giró sobre si misma y se dirigió hacía su sitio pero una mano que se deslizaba por un brazo hasta detenerse en medio de su vientre la izo detenerse asustado y furiosa mientras notaba que su cuerpo se pegaba al del 'extraño'. Nadie más podía hacer aquel acto de presencia sin ser notado. Respiró profundamente y sin girarse entreabrió sus labios.
"¿No tuviste suficiente antes?" Su voz sonó amenazadora y desesperada. Notó como su cuerpo se apegaba más al de él y su corazón empezó a latir con fuerza.
"La verdad es que no." Fue un susurro más para su mente que su oído. Era una voz susurrante y fría como si hablara una serpiente pero su tono era diferente. No deseaba poder ni autoridad.
Hermione se asombró al oírla. No era él. Su voz no era así. Por mucho rencor u odio que le tuviera la sabía reconocer fuera como fuera. Sus ojos rodaron cautelosos hacía donde provenía la voz y se encontraron con unos verdes que ardían con un fuego frío y siniestro. Se asustó.
"¿Sorprendida o Decepcionada?" Sus cuerpos aún seguían en contacto y ahora él la miraba demasiado cerca. Veía como repasaba cada punto de su mirada y su rostro. Como si esperara a otra persona. "¿Te quedaste muda?" Sonrió entornando los ojos sin ningún contrasentido.
"No…" Su cerebro no pensaba con claridad. Se había echo tanto la idea que era él que ahora no sabía como contraatacar. "Solo que no te esperaba…" Fue lo más razonable que pudo decir en aquel momento. Para su sorpresa él sonrió divertido.
"Eso ya lo vi." Seguía hablándole en su oído aunque para ella fuera más un susurro. "¿Qué haces en esta zona tan apartada? ¿Planeas algo contra nosotros?" Hermione lo miró algo extrañada.
"Creo que te interesas demasiado por lo que hago, ¿me equivoco?" Sonaba segura. "La misma pregunta podría hacértela yo." Esta vez fue ella quien sonrió. Volvía a tener el control sobre si misma.
"Te esperaba." Hermione abrió los ojos llenos de sorpresa. Entonces reaccionó. El día no había terminado y podía divertirse un rato con él al igual que había hecho con Malfoy en clase. Su sonrisa era seductora y sus ojos tenían un deje de picardía mientras miraba aquellos ojos verdes.
"A ver empezado por ahí." Hermione sonrió un poco más y procurando que la mano que tenía posado en su vientre no se moviera se dio la vuelta entre su brazo quedando ahora ambos de cara. "¿Qué es lo que querías?" El libro que sostenía entre sus brazos sin saber como voló y se quedó flotando al lado de su portadora. No le dio mucha importancia a aquel echo.
"Sabías que cuando te lo propones puedes conseguir cualquier cosa…" Alzó la otra mano haciendo así que la chica quedara rodeada de sus brazos y sin ninguna escapatoria.
"Sí, lo sé." No se movía. Podía hacer cualquier cosa antes de que él la atacara o hiciera algo que no le gustara.
"No era una pregunta, lo afirmaba. ¿Te has fijado hoy en cuantas veces te han mirado en solo un minuto?" Hermione alzó las cejas. "Diez. Y no eran de desprecio, arrogancia, envidia,…"
"Entonces, ¿de que eran?" Preguntó curiosa aunque ya lo supiera.
"Como la mía." Se acercó a su oído y esta vez si susurró. "Deseo, deseo de tenerte, ansias, lujuria…" Se apartó y la miró. Le sorprendió la mirada que le dirigió. Parecía como si quisiera algo. Como si en aquel momento deseara lo mismo que él, probar la fruta prohibida. "No sabes lo que estás haciendo ni a lo que estás jugando, Hermione." Se acercó un poco más. Ahora solo faltaban centímetros. Un movimiento y sucedería.
"¿A que juego, Blaise?" Su voz era sensual. Sus ojos se movían veloces por su mirada provocando unos escalofríos en el Slytherin.
"¡BLAISE! ¿Se puede saber porque tardas tan…?" Los dos miraron hacía donde había sonado la voz. Sus ojos se llenaron de ira al verla en brazos de Zabinni. Sus ojos fríos la miraban a ella y a él con rapidez intentado saber que era lo que estaba sucediendo.
Su mirada había cambiado. Ya no era seductora, había hecho un error que no se tenía que haber permitido aunque aquello la ayudaría algo más. Se posaron en los suyos segura de lo que estaba haciendo incluso el rubio Slytherin percibió algo de molestia por haberse llegado en ese momento.
Sus ojos verdes se posaron en los grises de su 'amigo'. Sabía que solo era el principio de una guerra en silencio. Sus brazos no la soltaron, al contrario, la acercó más hasta que ella no pudo moverse. Malfoy observaba como ella no se inmutaba y él lo aprovechaba para provocarlo. Exigía que se fuera pues no era el momento ni el lugar.
No dijo nada. Su última mirada fue dirigida a Hermione quien lo miró sin acabar de comprender lo que había pasado entre ambos Slytherins. Sus miradas lo habían dicho todo pero ella no entendió su fin.
"Blaise…" Volvió a mirarlo.
Su voz suave lo sacó de sus pensamientos.
"¿Dime preciosa?"
"Este no es el lugar apropiado. A más no puedo entretenerme mucho tengo cosas a las que atender." Su voz al igual que su rostro eran tristes.
"Entonces nos veremos pronto." Este la soltó y ella recogió el libro que seguía flotando a su lado y dirigiendo una última mirada a Zabinni le dio la espalda. "Te olvidas de algo." Esta se detuvo y giró a verlo.
"¿Qué?" Se acercó con un par de zancadas y suavemente le besó los labios. Un beso fugaz pero duradero. Sin decir más nada se fue.
Su plan estaba saliendo bien aunque se le estaba yendo un poco de las manos. Fue hacía la señora Pience y le entregó las llaves mientras le enseñaba el libro que había cogido. Entonces regresó a su lugar y se sentó. Miró el pergamino que estaba en blanco. Respiró hondo mientras cerraba los ojos y entonces como si de un bombardeo se tratara miles de palabras empezaron a inundar su mente dando paso a frases que se convertían en párrafos que finalizaban en una espléndida redacción. Sonrió para sí y la dejó bien guardada.
Miró el libro con extrañeza. Lo cogió con ambas manos y le acarició la tapa. Era una sensación extraña. Sentía que ya lo había visto incluso lo había utilizado varias veces pero no recordaba en donde ni cuando. Fue pasando las letras lentamente y memorizando todo lo que podía.
Sonaron las campanadas de las siete. Pronto empezaría su clase. No podía entretenerse. Recogió todas sus cosas y fue dirección al mostrador.
"Tome señora Pience." Hermione le extendió el libro el cual fue recibido por su cuidadora. "Buenas noches." Sonrió.
"Buenas noches querida."
Salió tranquila de la biblioteca y fue subiendo escaleras algo distraída. Subía las escaleras que llevaban a su pasillo pero al parecer las escaleras tenían ganas de moverse así que mantuvo el equilibrio y esperó a que se detuvieran. Llevaba cinco minutos en el mismo lugar y la escalera no se movía. Decidió dejarla e intentar coger un atajo ya que ella debía dirigirse al otro lado de donde se encontraba. Su rabia fue más cuando al salir de las escaleras esta se movió dejándola allí sin saber donde ir. No recordaba muy bien cuantas veces había pasado por allí pero no lo sabía de memoria. Pataleó al aire y pronunciando unas palabras en elfo empezó a andar por el pasillo escaso de luz pues no tenía ventanas y eran pocas las antorchas que se mantenían en el aire.
"Solo podía pasarme a mí." Andaba con cuidado y mirando a su alrededor por si veía alguna salida.
Miró el reloj de pulsera. Llevaba diez minutos andando y no había conseguido salir de allí.
"¡Será posible!" Se giró para deshacer lo andado. "¡Ah!" A su espalda pudo distinguir una silueta un poco más alta que ella.
"¿Perdida?" Su voz era arrastrada con sarcasmo.
"Más quisieras Malfoy." Empezó a tranquilizarse.
"Pues yo diría lo contrario, después de tu reacción diría que no tienes ni idea de donde estás." Sonreía con ironía. Era el lugar perfecto.
"Déjame pasar." Dio un paso al frente para que se apartara pero no hubo ningún movimiento por parte del Slytherin. "Bien." Se movió hacía la derecha pero él la imitó, repitió el movimiento y sucedió lo mismo. "Déjate de juegos Malfoy. A más tengo prisa." Intentaba sonar amenazante pero no acababa de conseguirlo.
"Eres tu la que esta jugando a un juego del cual no conoce ni las reglas principales." Ahora su sonrisa se había tornado una mueca de desagrado. Sus ojos reflejaban rabia y odio, la miraba fríamente para intimidarla y lo estaba consiguiendo.
"¿De que diablos me estás hablando?" Frunció el cejo.
Malfoy no reprimió las ganas y la cogió por ambos brazos haciendo que su bolsa cayera al suelo mientras ella quedaba entre la pared y su cuerpo. Produjó un grito de molestia. Eso no se lo esperaba. Ambos se miraban a los ojos intentando ejercer poder hacía el contrario.
"No me tientes Granger." Alargaba las palabras como si de un momento a otro fuera a perder el control.
"No lo hago Malfoy. ¿No se por qué lo dices?" Alzó las cejas sorprendida.
"Blaise Zabinni." A lo primero lo miró extrañada pero seguidamente soltó unas carcajadas y lo miró sonriente.
"¿Celoso Malfoy?" Este se encendió más. Que se hubiera reído de él lo estaba aguantando pero aquello ya empezaba a salirse de control. "¿O quizás impotente por ver que tu presa no cae en la trampa?" Ahora ella lo miraba con poder y seguridad mientras él ardía de furia.
Cualquiera que fuera a pasar por allí en aquel momento la posición de ambos sería mal interpretada desde un principio. Él estaba a un palmo de distancia de su cuerpo pero la cogía con ambas manos por los brazos ejerciendo fuerza para mantenerla en la pared mientras que ella no se movía, tenía piernas y brazos completamente relajados y las cosas de ambos estaba esparcidas a varios metros de ellos. Ambos se miraban a los ojos sin pestañear por temor a perderse algún movimiento de su oponente.
Malfoy apretó más sus brazos. Hermione sentía un leve dolor pero no enseñaba ninguna señal de molestia.
"Sabes que esto no va a quedarse así…." Se acercó un poco más a su rostro.
"La última vez dijiste lo mismo. Perro ladrador poco mordedor." Malfoy le mostraba el odio y la rabia que estaba sintiendo con cada palabra que la Gryffindor le decía.
"Solo apártate de Blaise…"
"Eso será si yo quiero Malfoy."
"Entonces atente a las consecuencias." La soltó con la misma brusquedad con la que la había tomado.
Hermione lo vio como recogía sus cosas y se dirigía al pasillo oscuro. Espero a no verlo, recogió sus cosas y fue dirección a las escaleras.
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"Por cierto Ron…" Este levantó la mirada de sus tareas y lo miró. "Dentro de diez minutos hay entrenamiento eres el único que me quedaba por decírtelo. Como no te había visto y…"
"No hay problema Harry." Dejó la pluma encima el tintero y ordenó sus cosas. "Voy a cambiarme entonces. Nos veos en el campo." Subió las escaleras y se perdió de vista.
"Aix…" Harry se quitó las gafas y con ambas manos tapo su cara. Tenía muchas cosas en mente y ahora solo faltaba que Hermione no les dirigiera la palabra al igual que Ginny y su mejor amigo estuviera la mayor parte del tiempo ausente. Se fregó los ojos y con desanimo se dirigió al campo de Quidditch.
Observaba como diferentes alumnos iban de arriba abajo en grupos o solos. Habían muchos grupos de chicas por los pasillos mientras que los chicos estaban un poco recluidos y dirigían miradas de todo tipo a chicas de su curso.
Pasó las puertas de roble y fue dirección al campo. En el lago también habían varios grupos pero estos la diferencia era que estaban chicos y chicas juntos y al menos pasando un momento agradable o al menos eso era lo que le parecía a simple vista.
Al llegar al campo su mayor sorpresa fue al mirar arriba. Las tres chicas del equipo estaban sobrevolando el campo mientras se lanzaban la quaffle. Habían llegado antes que el capitán y se habían tomado la libertad de empezar el entrenamiento ellas solas. Sin decir nada fue a los vestuarios y se cambió. Salió de los vestuarios y se encontró con el resto del equipo, la parte masculina, mirando como entrenaban las chicas.
"¿Empezamos?" Dijo Harry sin darle mucha importancia a aquello.
"¡Ah! ¿Qué no han empezado?" Dijo Lerk. Un chico rubio con los ojos oscuros un año menor que Harry.
"Me refería a todos." Harry se montó en su escoba y se alzó. "¡Vamos! ¿Qué esperáis?" Sin decir nada más se subieron a sus escobas y volaron detrás de Harry.
Al llegar frente a las chicas no dijo nada aunque su mirada dijera más de lo que quería decir.
"¡Juntaos todos!" Mirando más a ellas que los demás. Kaiz que sostenía la quaffle sin decirle nada se la pasó y se colocó en fila junto a las demás. "Empezaremos con un par de vueltas al campo y seguidamente desde la altura de 20 metros practicaremos la caída en picado. ¡Venga!" Harry salió disparado y en segundos todo el equipo lo seguía en orden.
Una vez las dos vueltas estaban hechas Harry se alzó hasta la altura que había dicho y se detuvo.
"¡No os detengáis! ¡Ir bajando a medida que llegáis y en orden! ¡Y volved a subir!" El primero en llegar fue Ron seguido de Lerk. "¡Venga vamos, vamos…!" Iba gritando. Varios minutos fueron subiendo y bajando. "¡Bien ahora por parejas!" Las chicas se miraron.
"Me voy yo." Ginny se separó de las chicas y antes que nadie fue dirección a su hermano. "¿Conmigo?" Ron la miró y se encogió de hombros. Harry al ver las parejas echas volvió a dar las instrucciones de queja o alguna que otra norma.
"¡En fila! ¡Ahora os pasaré la quaffle daréis unos toques y lanzareis!"
Durante la media hora restante del entrenamiento estuvieron practicando pases, lanzamientos, esquivar a varios a la vez… Aquel entrenamiento fue de los pocos que se hacían sin protestar u oír algún comentario.
"¡Por hoy es suficiente!" Los chicos se dirigieron al terreno mientras las chicas después de despedirse del capitán, sin bajarse de las escobas fueron dirección a la entrada del castillo. Se bajaron de ellas y entraron.
"¿Les dijiste que vinieran antes?" Lerk seguía molesto por el comportamiento de las chicas.
"No y no me preguntéis porque no se que hacían aquí antes que yo." Los miró severamente. "Ahora será mejor que nos demos una ducha e intentemos relajarnos y olvidarnos de ellas un momento."
'Como si fuera tan fácil…' Ron no decía nada, miraba a su amigo algo preocupado mientras pensaba en sus propios problemas.
Caminaron hacía los vestuarios mientras comentaban algunas de las jugadas o daban alguna idea.
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Por fin había conseguido salir de aquel maldito pasillo. No le daba tiempo de acercarse a su torre y coger la ropa. Aceleró el paso hasta llegar frente a la puerta de la sala de los menesteres. Cerró los ojos y pensando en el lugar y pronunciando la contraseña la puerta produjo un ruido extraño indicándole que ya podía entrar.
Abrió con cuidado la puerta mientras miraba a su alrededor. Estaban todas incluso podía distinguir nuevos rostros.
"¡Hola Jefa!" Varias chicas la saludaron mientras que otras la saludaban solamente con la mano o le guiñaban el ojo incluso inclinaban la cabeza como personas aristocráticas.
"Hola a todas." Fue a la cama y dejó a un lado los libros y la maleta. "Hoy volveremos a practicar los movimientos de ayer pero le añadiremos algún ajuste y empezaremos a subir el nivel." Las miró un momento. "Solo una pregunta, ¿alguien a traído por casualidad ropa de sobras?" Varias manos se alzaron. "Vaya…alguien podría dejármela. Sower, tu pareces de mi talla, ¿te importaría?"
"Para nada." Está corrió a su bolsa y con una sonrisa le entregó la ropa.
"Gracias. Mientras me cambio ir practicando los movimientos y…" Las miró a todas. "Pansy ocúpate tu. Vuelvo en seguida."
"Bien Herms." Esta asintió y se fue a cambiar a la vez que escuchaba las instrucciones de Pansy.
Abrió la puerta de la sala de los filósofos pero se encontró con un fabuloso cuarto de baño con una bañera inmensa y mitad de una pared espejo, el suelo era cubierto por una mullida alfombra de color azul celeste y toallas de diferentes tamaños y colores estaban colocadas en una estantería de madera al lado del espejo seguida de otra llena de botellas con substancias diferentes. Se sorprendió pero por algo era la habitación de los menesteres.
Al terminar se miró en el espejo. Iba un poco atrevida pero solo la verían ellas. Llevaba un top negro pero una camiseta grisácea con el cuello de V exageradamente grande le hacía enseñar casi todo el top incluyendo parte de su espalda y por delante hasta el ombligo. Los pantalones color negro, eran algo ceñidos de por si pero le sentaban bien. Las bambas eran blancas y cómodas para el deporte. Se recogió el pelo en una coleta alta y salió.
"¡Bien chicas!" Posó una mano encima el hombro de Pansy y esta se fue a su sitio. "Ahora adelantaos un paso dejando el pie izquierdo atrás." Las iba mirando a todas alternativamente. "Flexionad ambas piernas y estirad los brazos."
Aquella clase fue algo más relajada aunque no menos dura que la anterior. Habían trabajado bíceps, gemelos, glúteos, abdomen… se iban secando con las toallas y refrescándose con agua u otros refrescos.
"¡Nos vemos mañana chicas! ¡Buenas noches a todas!" Aplaudieron juntas y poco a poco fueron saliendo. "¡Sower!" Está se giró y sonrió. "Mañana te devolveré la ropa."
"No te preocupes por ello. ¡Ciao Jefa!"
Finalmente se quedó sola en la sala. Se sentó en el sofá blanco y hecho la cabeza hacía atrás. Debía volver a su torre pero no tenía ganas de cargar con su ropa y sus cosas. No le gustó la idea que pasó por su mente pero igualmente aceptó.
"¡Dobby!" Sabía que el elfo aparecería. Al verlo sonrió amable.
"Hola señorita Hermione." Sus ojos brillaron de felicidad.
"¿Qué tal Dobby? ¿Me harías un favor?"
"Lo que la señorita guste." E izo una pequeña reverencia.
"Me sabe mal pedírtelo pero…"
"Dobby está aquí para servir a una encantadora dama." Hermione sonrió feliz y complacida.
"¿Llevarías mis cosas al cuarto de Premios Anuales?" Se sentó bien.
"¡No hay ningún problema! ¡Lo haré sin problemas!"
"Muchas gracias. Eres magnífico." Y le acarició la cara. Dobby estaba a punto de llorar.
"Bu…buenas…noche…noches…Hermione…" Y antes que Hermione lo viera llorar chascó los dedos y desapareció juntamente con la ropa y libros de ella.
Sonrió. Consultó el reloj de la estancia. Sino se daba prisa por muy prefecta y Premio anual que fuera no podía romper el horario establecido. Salió deprisa de la sala y con paso rápido y firme fue dirección a la torre de Premios Anuales.
Revisó el reloj. Solo pasaban cinco minutos. No tendría problema. Pronunció la contraseña y entró a la sala. Al entrar vio una luz tenue. Era señal que Malfoy también estaba allí.
Siguió andando cuando lo vio. Estaba sentado en el sofá leyendo un pergamino vistiendo solamente el pantalón del pijama y los pies encima la mesa. Siguió andando hasta las escaleras sin decirle nada. No tenía ganas de discutir.
"Buenas noches a ti también, Granger." Malfoy no apartó la mirada del pergamino. Hermione se detuvo al escucharlo pero seguidamente siguió subiendo.
Malfoy sonrió y miró de reojo a la escalera. Aunque le extraño el que no llevara nada y más vestida de deporte.
'Zabinni tiene razón… algo se esta cociendo aquí. Todas las chicas actuando de manera semblante… todas con las bolsas de deportes y ahora Granger vestida de deporte… Algo empezaba a cambiar en Hogwarts y no iba a ser el último en saber el que.' Dejó el pergamino encima la mesa y subió las escaleras. Llegó frente ambas puertas y quedó mirando la que llevaba al cuarto de la Gryffindor. Soltó un soplido de desagrado al pensar en ella y abrió la puerta para adentrarse en su cuarto.
Una gran cama con doseles negros y verdes juntamente con varias almohadas decoraban la cama. Tubo la tentación de correr y saltar sobre ella pero le apetecía refrescarse un poco después de todo.
Se desnudó y enrollándose una toalla en la cintura abrió la puerta que conducía al baño compartido. El ambiente estaba un poco cargado de humedad y el espejo seguía empañado.
"Parece que esta vez se adelantó." Sonrió y se dirigió a la bañera. Abrió los grifos y el agua empezaba a llenarla lentamente. Miró a su alrededor. Estaba todo limpio pero algo encima el lavamanos le llamó la atención. Se acercó curioso. Frente a él había un collar hermoso. Lo cogió y lo movió varias veces haciendo que este brillara. Era de oro blanco pues brillaba demasiado para ser de plata. El reflejo de la luz lo convertía en un reflejo azulado. Se fijo en la forma que tenía el collar, era una espada algo extraña pues su hoja no era recta mientras que esta era envuelta por una fina línea que terminaba con una rosa. Le parecía vagamente familiar.
'¿Quién regalaría una cosa así a Granger?'Aún devorado por la curiosidad dejó el collar donde lo había encontrado y se introdujo en la bañera. Cerró los ojos e inmediatamente la imagen del collar volvió a su mente.
"¡Será posible! ¡Ni en el baño puedo relajarme!" Se enjuagó rápidamente y salió del agua secándose un poco. Volvió a mirar el collar y sin pensarlo dos veces lo cogió y salió del baño cerrando con mala gana la puerta mientras que otra se abría con cuidado.
"Creí que no se iba a ir nunca…" Susurró mientras entraba del todo. "¿Dónde lo deje? ¿Dónde? Vamos sal…" Había mirado por todas las partes de su cuarto pero no había tenido existo. Seguía buscando pero nada. "¡Mierda!" Golpeó el lavamanos con rabia entonces se fijo en la otra puerta. "Y sí…no es imposible." Salió del baño y bajo a la sala común y siguió buscando. Llevaba una hora buscándolo cuando decidió irse a dormir. Subió las escaleras pero se detuvo en la puerta opuesta. Respiró hondo y tocó dos veces.
La puerta se fue abriendo lentamente hasta que ambos se pudieron ver por completo.
Hermione todas las escenas de los dos días anteriores empezaron a pasar fugazmente por su cabeza haciendo que tuviera ganas de golpearlo pero se retuvo y se tragó el orgullo.
Malfoy se había sorprendido al oír tocar la puerta sabiendo que no podía ser nadie más que ella. Al abrirla del todo sonrió algo divertido y con una mano por encima su cabeza apoyó el brazo en la puerta mientras la otra la colocaba en la cintura sin dejar de intimidarla con la mirada.
"Vaya Granger… ¿No tienes suficiente con verme cada hora del día que también quieres las de la noche?" Seguía sonriendo.
"Ahórrate tus comentarios de Casanova y respóndeme a una pregunta ¿has encontrado un collar en forma de espada por algún sitio de la sala o en el baño?"
"Después de levantarme de mi cama y de cómo me tratas crees que debería responderte… ¿cierto?" Hermione lo fulminaba con la mirada. "Lo siento pero no. Ahora si me disculpas tengo una cita con mi almohada." Fingió un bostezo y poco a poco empezó a cerrar la puerta.
Hermione se adelantó y con una mano detuvo la puerta mientras daba un paso haciendo de obstáculo para que la puerta no se cerrara.
"Malfoy contesta ahora." Era realmente arrogante.
"No." Abrió bruscamente la puerta y se colocó más cerca de ella.
Ambas respiraciones se habían vuelto frenéticas. Uno podía oler el aroma del otro y viceversa. No se movían solamente se miraban directamente a los ojos haciendo que inconscientemente se acercaran más el uno al otro.
"Eres despreciable."
"Y tu una estúpida sabelotodo."
"Prefiero ser una sabelotodo a no tener más de dos dedos de frente."
"Entonces síguelo siendo." Se acercó más a ella y sin darse cuenta había bajado un poco la cabeza.
"Pero recuerda que esta sabelotodo hará que pierdas." Le dio la espalda y entro velozmente en su cuarto dando un buen portazo.
Malfoy la observó hasta el final y repitió el portazo.
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"Estúpido malcriado sangre-limpia. Me las pagaras todas juntas y reza para que no me entere que tú tienes mi collar." Fue a su cama y se tumbó pensando una dulce venganza para aquella serpiente con demasiada lengua afilada.
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"Estúpida criaja sangre-sucia. No dejaré que se salga con las suya y menos teniendo esto." Miró el collar y sonrió malicioso. Sería divertido. Se ató el collar a su cuello y sin más se acostó mientras pensaba en la reacción de aquella leona demasiado peleona.
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Hola!!!
No se cuanto me tarde pero os aseguro que el siguiente capitulo esta casi terminado!!!
¿Alguna pregunta sobre todo esto de los lenguajes? Hay algunos inventados y otros sacados de un libro pero aseguro que lo que se ha contado es propia cosecha… eheheheh!!!
Ya saben como llamar mi atención y espero aunque solo sean ánimos muchos reviews!!!
Besos, cuídense. Ciao!!
Si quieren seguir leyendo pásense por mi otra historia, Siglos de una vida eterna.
