Capítulo 5: Una Historia De Manzanas

El despertador anunciaba el nuevo día y con ello clases y algún que otro enfrentamiento. Se sentó en la cama y se desperezó. Miró el cuarto unos segundos y se levantó. Se dirigió al armario y sacó el uniforme. Lo miró y sonrió pícara.

"Hoy será diferente." Se colocó la falda que seguía más ajustada, se puso la camisa abrochándola hasta el escote sin quedar muy exagerado y seguidamente la corbata la dejó algo más corta y dejada por dentro de la camisa y no colocada detrás del cuello de ésta. Se cogió el pelo con dos pinzas a media cabeza mientras sus rizos caían con gracia por detrás y algún que otro mechón por la cara y orejas.

Recogió sus cosas y salió del cuarto dirigiendo una mirada amenazadora a la puerta que se encontraba frente a la suya y bajo despacio. Por suerte no estaba. Salió de la torre dirección al Gran Comedor.

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Por tercera vez sonaba el despertador.

"Ya me levanto…" Extendió la mano y lo detuvo. Se desperezó a más no poder y se levantó sin más. Inconscientemente se fue vistiendo. Una vez estaba vestido se dirigió al baño y se mojó la cara y el pelo. Sin darse cuenta la corbata la llevaba por dentro en vez de por debajo el cuello de la camisa pero le daba igual entonces se fijo en la cadena de plata. El colgante quedaba cubierto pero quizás se podía observar algún trozo de la cadena o de la figura. Recogió sus cosas y al salir y mirar la puerta frente a él le vino a la memoria la noche anterior. Sonrió.

"Hoy será un día especial." Se dirigió al gran comedor.

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Siguió el camino que llevaba al Gran Comedor. Entró sin prestar atención a su alrededor y se sentó en su sitio ignorando por ese momento a Dean y Seamus. Se sirvió unas tostadas con mermelada de melocotón y un vaso de leche y seguidamente empezó a comer lentamente saboreando la primera comida.

"Buenos días." Hermione levantó la mirada y vio a Harry saludando tranquilamente sin fijarse en ella. Hizo como si nada y siguió con lo suyo.

"¡Hermi!" Lavender y Parvati se sentaron a un lado de ella.

"¿Qué tal amaneciste?" Preguntó Parvati alegremente.

"Estupendamente." Sonrió.

"¿A que se debe tal sonrisa?" Preguntó una tercera voz. Las tres chicas levantaron un poco la cabeza y vieron a Ginny acercarse hasta ellas.

"A nada, no se por qué lo preguntas… " Se hizo la despistada.

"A estas alturas ya no puedes engañarnos…" Lav la miraba algo pícara. "…Jefa…" Susurró.

Hermione miró a su alrededor y sonriendo de la misma manera las miró.

"Hoy va a suceder algo muy importante…" Volvió a incorporarse.

Todas la miraban algo sorprendidas por aquella noticia de buena mañana.

"¡Pero no nos dejes así mujer!" Exclamó Lav.

"¡Cuéntanos ya!" Esta vez era Parvati quien insistía.

Hermione se puso a reír.

"No seas mala…" Las tres hicieron pucheritos.

"No hasta que llegué el momento." Las miró divertida. "Aunque solo os adelantaré que…" Izo una pausa y las miró.

"¡Suéltalo ya!" Insistió Ginny.

"¡Deja ya la intriga!" Seguía exclamando Parvati.

"Solo os digo que el gran Casanova de Hogwarts hoy tendrá una sorpresita." Les dirigió una mirada y se concentró en su plato.

"¿El gran Casanova de Hogwarts?" Lavender frunció el ceño la cual fue imitada por las otras dos.

"¿A quien te refieres?" Ginny la miró algo ingenua.

"¿Es quien creemos Hermi?" Parvati tenía una cara asustada e incrédula.

En ese momento un gran murmullo de gente se escuchó en todo el comedor.

Draco Malfoy seguido de sus secuaces gorilas y de Zabinni en plan enigmático entraban por la puerta. Todas las miradas se posaron en Malfoy exceptuando alguna otra que era dirigida a Zabinni aunque ambas miradas de los chicos se dirigieron a una sola persona.

Malfoy al primer vistazo la visualizó. Sentada en la mesa Gryffindor y rodeada de tres de ellas lo miraba algo diferente. Estaba demasiado segura de sí misma pero él llevaba las de ganar de momento. Todo estaba en juego y el juego solo acababa de empezar.

Zabinni la miró como si acechara a su presa. Su mirada verde se posó en la ámbar de ella. Una sensación extraña le recorrió enteramente. Sabía que había mucho en juego y debía ganar costara lo que costara pues esa chica tenía que ser para él. La miró esperando que entendiera lo que le decía pero lo único que consiguió fue una profunda y penetrante mirada por parte de ella aunque se veía divertida, sus ojos reflejaban un acto no muy normal en ella.

Hermione posó la mirada en el moreno sin acabar de entender lo que este le transmitía y tras una profunda mirada suya, su mirada fue dirigida a cierto rubio. Sonrió de lado al comprobar que él la miraba. Sabía que él no entendía nada de lo que ella estaba diciéndole. Para su sorpresa el rubio sonrió y se llevó un dedo al pecho y señalando un par de veces en el centro se dirigió a la mesa de las serpientes. Frunció un poco el ceño. ¿Qué había querido decir con aquello? ¿Qué era lo que estaba tramando el rubio?

Algo tenía claro, ella no iba a caer en su trampa esta vez sería él quien caería en su propia telaraña.

"Hermi…" Parvati la llamó algo asustada al verla concentrada en el rubio.

"¿Sí?…" Dejó de mirarlo y miró a su amiga.

"No hagas ninguna locura…" Su tono era algo asustado.

"Tranquila…está todo planeado." Miró su reloj de pulsera. "Será mejor que nos vayamos chicas." Se levantó haciendo que algunas miradas se posaran en ella y luego en las tres puesto que Parvati y Lavender se habían levantado.

"Hasta luego Gin." Parvati se despidió con la mano.

"Nos vemos." Lavender le dirigió un guiño.

"Gin." Hermione fue la última en despedirse.

"Nos vemos chicas." Miró el reloj.

'Debería irme también.' Pensó. Dio dos sorbos al zumo y se levantó.

"Gin…" Esta levantó la mirada y vio a Harry que le tomaba del brazo. "Necesito hablar contigo…" Sus ojos verdes se posaron en los azules de la pelirroja.

"Ahora no puedo." Dijo tajante aunque le costara.

"Por favor…" Seguía mirándola a la vez que la cogía.

"Lo siento…" Se soltó suavemente y salió del comedor.

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"¿Qué tal la noche Malfoy?" Le preguntó Zabinni.

"Esplendida." Sonrió al recordar a la castaña frente a su puerta.

"Veo que hiciste una nueva conquista anoche…" Sonrió cruelmente. "¿Quién fue la afortunada a la que le rompiste el corazón?" Terminó Zabinni.

Pansy los escuchaba con repulsión y rabia. Tenía ganas de darle una buena lección a ambos pero no podía, eran las normas y se debían seguir si querían conseguir algo. Junto a otra chica se levantó y salieron del comedor dejando a los chicos.

"Mejor que eso Zabinni… mucho mejor…" Y siguió almorzando.

Zabinni abrió los ojos sorprendido y sin decir nada más puesto que el rubio no le diría frente a todos miró su plato para terminarlo.

"Vámonos." Malfoy se levantó seguida de varios chicos y se fueron dirección a la primera clase del día.

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Todos se encontraban de pie en el mismo lugar donde Hagrid les había mostrado por primera vez a los Hipogrifos. Hermione lo miraba algo asustada al igual que todos. Podía meterse en graves problemas aunque eso había mejorado puesto que había procurado escoger animales hermosos o no muy peligrosos.

"Buenos días." Dijo Hagrid alzando los ojos. "Hoy cuidaremos de unas criaturas maravillosas y esenciales para el mundo de la magia." Sonrió ampliamente. "¿Alguien sabría decirme cuales?"

Algunas manos se alzaron.

"Señor Finnigan." Le dijo Hagrid.

"¿Los dragones?" Preguntó algo temeroso.

Muchos incluido Hagrid se pusieron a reír.

"Al parecer no lo he dejado claro. A ver… ¿de que están echas sus varitas?" Señaló a un chico.

"Pelo de hipogrifo." Hagrid señaló a otro.

"Pelo de Unicornio." Volvió a señalar.

"Fénix."

"Unicornio."

"Y bien… ¿saben de cuál?"

"Unicornio." Respondieron varios alumnos a la vez.

"Estupendo. Como sabrán existen diferentes razas de unicornios puesto que muchas varitas se confeccionan de su pelo proveniente de la cola por lo tanto de los mismo no se puede hacer. Bien…" Izo una pausa y observó los rostros más relajados de los alumnos. "Hoy haremos cura de ellos puesto que es de lo que trata la asignatura ¿no? Colocaos en grupos de cinco personas." Poco tiempo después y al ver que todo el movimiento había desaparecido y que los grupos estaban hechos silbó con los dedos de tal manera que todos se taparon las orejas.

Un leve temblor empezó a notarse hasta visualizar una pequeña nube de polvo. De repente esta desapareció y dejó ver a una manada de unicornios de diferentes tamaños y colores tanto de crines como de pelo. Eran algo más altos que los caballos y con un cuerno enrollado en medio la frente.

"Escoged vosotros mismos a uno y colocadles este arnés." Repartió uno a cada grupo.

Hermione los miró a todos y se fijó en uno negro. Estaba en medio del grupo firme. Mirándola a ella fijamente. Sus ojos eran ámbares, al igual que los suyos, la crin de la cola era blanca y la del cuello al final de las puntas el negro desaparecía y eran blancas puesto que su cabellera era larguísima. Su cuerno era blanco y como si se tratara de una pulsera en la pata delantera derecha tenía una franja blanca.

"¿Cuál escogemos Hermi? ¡Todos son preciosos!" Lavender ser giró para mirar a su amiga pero esta se hallaba caminando hacía ellos al parecer ensimismada.

Llegó hasta él y levantó una mano. Este no se movía y Hermione avanzaba con la mano levantada. Llegó frente a él y sin dejar de mirarlo a los ojos…

"Kerws zefrok" Susurró al animal de manera que este al instante se inclinó frente a ella y se acercó. Mientras lo acariciaba miró a sus amigas.

"Ese…" Lavender estaba algo intimidada.

"Sino queréis ya lo haré yo sola…" Sonrió sinceramente sin dejar de acariciar al unicornio por la frente y el cuello.

"¿Segura?" Ella asintió. "Está bien." Y las cuatro chicas se fueron hacía otro.

Lo miró contenta y con unas palmaditas Este la siguió hasta los utensilios para limpiarlo.

"Herat xyjwe." Le iba hablando con cariño y en un susurro poco audible para un ser humano mientras lo cepillaba cuidadosamente.

"Vaya Hermione…" Hagrid estaba al otro lado del unicornio. "No me esperaba que este precisamente se dejara." Sonrió y lo acarició. "Buen trabajo."

"Gracias aunque no he hecho na…"

"¡Aaaah!" Un grito la interrumpió.

Uno de los unicornios algo más jóvenes se estaba levantando peligrosamente con una chica a su lomo.

"¡Alto! ¡No lo asusten!" Hagrid corría hacía él.

El unicornio de Hermione se alzó y miró al unicornio que estaba revelándose como si supiera de quien se tratara.

"¡QUIETO!" Hagrid intentaba calmarlo sin éxito.

Los demás alumnos miraban la escena asustados e inconscientemente se fueron retirando del unicornio que habían escogido.

De repente el arnés se rompió por la cuerda y el unicornio se alzó más de lo que había echo y sin previo aviso salió corriendo con la chica encima dirección a las profundidades del bosque prohibido.

Klerz!" Ordenó Hermione. El caballo al instante se agachó un poco y Hermione subió. "¡Plerw!" Salió disparada dirección al unicornio desbocado segura de lo que hacía y confiando en el unicornio que montaba en ese momento.

"¡Hermione detente!" Hagrid intentó alcanzarla sin éxito al ver que se adentraba al galope en el bosque en busca de la chica.

Klerz!" Subió rápidamente. "¡Plerw!" Salió flechado pasando rozando a Hagrid haciendo que este se le desencajara el rostro y asustado por la situación.

"¡Malfoy vuelve inmediatamente!" Hagrid veía como ambos desaparecían entre el espesor del bosque sin poder hacer nada. "Maldita sea…" Se cogió el pelo con ambas manos desesperado.

El resto de los alumnos miraron a sus unicornios muy sorprendidos de cómo Hermione y Malfoy habían conseguido montarlos puesto que habían observado dos reacciones totalmente distintas de aquellos seres.

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Las ramas de los árboles pasaban rozándole las piernas, brazos y cara amenazándola de que en cualquier momento le provocarían una herida. Su mirada se mantenía fija hacía adelante esperando ver alguna pequeña mota que le indicara que seguía el mismo camino que el otro animal. De repente la vegetación empezó a ser más espesa y dificultando el camino y su referencia hacia delante. La ramas y hojas eran más afiladas, cosa que provocó que pequeños arañazos le surgieran entre las ropas incluso dañando su piel incluyendo algún rasguño en la cara. Siguió manteniéndose firme cuando pudo ver al animal a pocos centímetros de ella.

Extrañamente el unicornio seguía el camino recto puesto que giraba para rodear un árbol y volvía a la misma situación. Se sorprendió al ver que el animal intentaba hacer el camino más corto y menos peligroso para ella de tal manera que no resultara gravemente dañada.

Sabía que cada vez se adentraba más en el bosque y temía por su propia seguridad puesto que no era un lugar seguro. Aunque fuera de día dentro de este siempre era oscuridad y más oscuridad.

Buwef!" El unicornio aceleró algo más y consiguió atraparlo. Aceleró un poco más y al tener un poco más de distancia se colocó frente al otro provocando que se detuviera bruscamente y levantándose bruscamente mientras la chica volvía a gritar. Hermione se sujetó fuerte a la crin y este se levantó en tono amenazador para intimidar aunque aquel no fuera su fin. Al volver al suelo y colocarse bien vio detrás del animal a Malfoy cabalgando otro unicornio mientras se acercaba al paso.

Siguió avanzando hasta llegar al lado del unicornio que había salido desbocado y observó a la chica. Alargó la mano y tocó el hombro de la asustada muchacha. Estaba llena de arañazos por todos lados y manchada, estaba fuertemente agarrada a la crin y en una posición parecida a la fetal. Sollozaba fuertemente y aún no se había dado cuenta que todo había pasado. Al sentir algo en su hombro, temerosa, fue girando la cabeza y miró con los ojos llenos de lágrimas inyectados en sangre miraron los grises de Malfoy.

"¡¡GRACIAS!!" Se abrazó a Malfoy sin importarle nada y empezó a sollozar más tranquila al verse liberada del animal. Entonces en unos segundos se desmayó. Había sido un shock muy fuerte.

Malfoy la sujetó bien y la colocó encima del unicornio que él montaba para sujetarla bien. Hermione miraba a la chica preocupada cuando notó algo diferente. Malfoy la había mirado por primera vez en esa situación.

"Se pondrá bien." La miró a los ojos tranquilamente y empezó a cabalgar.

"Malfoy…" Este se detuvo y miró hacía atrás. "¿Por qué viniste?" Malfoy la observó y sonrió. Dio media vuelta y mientras rodeaba a Hermione esta lo siguió con la mirada sin mover la cabeza. Se colocó en el lado opuesto y se acercó peligrosamente a ella sonriendo levemente.

"¿Si te dijera que fue por qué estaba preocupado por ti, qué harías?…" La miró al saber que ella no tenía respuesta. "¿O fuera por qué eres mujer y tú también corrías peligro?…" Sabía que aquello iba a molestar a la castaña, quería provocarla y saber de que era capaz.

Hermione lo miró fulminándolo al momento. No iba a contestarle pues no sería adecuada su respuesta ya que se podía enzarzar una nueva discusión. Sonrió y se inclinó hacía adelante mirándolo como por encima del hombro.

"Sinceramente Malfoy, realmente creo que no tienes respuesta a mi pregunta puesto que me has respondido con evasivas, por lo tanto…" El rubio se estaba poniendo tenso y eso quería decir que ella era quien tenía las riendas. "…que vaya bien tu regreso." Salió al galope dejando atrás a Malfoy apunto de estallar.

Se miró a la chica. Estaba profundamente dormida y al parecer relajada ya que su rostro lo confirmaba. Parecía una niña pequeña agotada de un gran esfuerzo entonces de golpe la pregunta de Hermione le estalló en la cabeza. No encontraba respuesta.

'Fui sincero en ambas cosas pero no lo suficientemente.' Se cogió el pelo y lo echó hacía atrás con enfado.

Sujetó bien a la chica y salió al galope dirección donde se habían tomado las clases.

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"Tardan mucho…" Harry empezaba a preocuparse aunque Malfoy le diera igual en aquel momento pensaba en que no le pasara nada puesto que si le ocurría algo Hagrid sería quien pagaría las consecuencias.

"La verdad es que sí… ¿Qué estarán haciendo?" Al parecer Ron volvía a demostrar el interés por ella.

"¡Hagrid!" Harry y Ron se acercaron corriendo. "¿Quieres que vayamos por Dumbled…?"

"¡POR LAS BARBAS DE MERLÍN!" Hagrid dejó a Harry a medias y se dirigió corriendo hacía el bosque. Hermione regresaba al galope deteniéndose a un metro de distancia de Hagrid. El semigigante dio un paso y la abrazó aliviado. "¿Cómo se te ocurre hacer eso?" Más que un tono de enfado era de preocupación.

"No pensé solo actué, lo siento Hagrid se que no debí." Hagrid ya la había dejado en el suelo de manera que agachó la cabeza.

"Bueno, bueno lo importante es que estás bien y…" Se quedó callado y miró al bosque. "¿Malfoy dónde está?"

"Ahí está." Acababa de salir del bosque con la chica en brazos.

Dirigiéndose al paso se acercó hasta ellos y paró al lado de ambos y le extendió a la chica. Hagrid inmediatamente la tomó y salió dirección a la enfermería. Dejando al grupo de estudiantes solos. Malfoy bajó del animal quedando al lado de ella. La miró con odio.

"Me debes muchas Granger…" Sus miradas estaban fuertemente conectadas y sus respiraciones eran demasiado pausadas.

"Te recuerdo que tú me debes muchas más…" Alzó las cejas.

"Nos vemos esta tarde…" Sonrió triunfante. Dio unas palmadas en el cuello al animal y empezó a andar. "¡Ah! ¡Por cierto!" Ambos se detuvieron. "Arréglate un poco, ¿quieres? Sobre todo cuando vengas a visitarme…" Se fue hacía su grupo.

La rabia le llenó hasta la última célula de su cuerpo. Sacó la varita dispuesta a atacarlo.

"¡Herms!" Harry le había tomado el brazo deteniéndola. "Contrólate o te buscaras problemas." Entonces cayó en la cuenta de que Harry le estaba hablando. Giró la cabeza y lo miró con rabia. Entonces fijó su mirada en la de Ron quien la miraba confundido y sorprendido por su actitud.

"¡Suéltame! ¡Se cuidarme sola!" Se soltó con brusquedad y seguida del unicornio se fue donde había estado anteriormente.

"¿Qué diablos le ocurre?" Harry se miró a Ron molesto.

Ron en cambio seguía con la mirada a la castaña ignorando toda palabra de su amigo. No sabía por qué de golpe había cambiado tanto. Demasiados cambios en muy poco tiempo. Quería correr hacía ella y tener respuestas a sus preguntas. Pero aquello todavía no era posible pues había un pequeño abismo donde aquellos pensamientos caían al vacío.

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"Hermione… Hermione…" Alguien la estaba llamando. "Ya despierta."

Fue abriendo los ojos muy lentamente como si temiera lo que iba a ver. Terminó de abrirlos y fijo su mirada en una verde cuyo rostro le sonreía.

"Bienvenida…" Se sentó en la cama con un poco de ayuda y miró a su alrededor. A su lado se encontraba Parvati junto a Lavender y Ginny mientras que en el otro estaban Pansy, Greta y Ferwon. Las miró confundidas.

"¿Qué ocurrió?" Su voz era cansada. Las miró esperando una respuesta que la hiciera recordar.

Unas a otras la miraron con temor, no sabían si debían decírselo.

"Sabemos que te desmayaste…" Lavender fue quien respondió.

"¿Me desmayé? ¿Cómo? ¿Y quien me trajo?" Esta vez todas evitaron la mirada de Hermione. Debían decírselo pero la pregunta era, ¿quién lo diría?

"Hermione…" Pansy se acercó a ella y le posó una mano en el hombro. "Te juro que si en ese momento alguna de nosotras hubiera estado cerca no lo hubiéramos permitido… es más, nos arrepentimos…" Pansy la miraba fijamente a los ojos para que supiera que ellas no eran las culpables.

"¡Quieren decirme de una vez el que! ¿Qué es lo que hubierais evitado?" Miró con enfado a Pansy y luego repasó cada rostro que tenía cerca.

Pansy suspiró.

"Después de terminar la clase de Hagrid saliste como un rayo hacía el castillo, entonces no sabemos como sucedió pero salimos tras de ti pero al entrar vimos como…" La miró con temor, sabía que no lo asimilaría. "…Zabinni te llevaba en brazos y entraba en la enfermería."

"¡¿QUÉÉÉÉÉÉ?!" Todas cerraron los ojos para evitar que el grito entrara en sus oídos cosa que fue imposible.

"¡SHHHH!" Saltaron todas a la vez.

"¿Cómo…cómo que Zabinni me trajo? ¿Qué se tomaron? ¡Eso es imposible! ¡Me oyen! ¡Es inaudito! No puede…"

"¡Hermione cálmate quieres!" Parvati la cogió de ambos brazos. Entonces se quedó estática. Sus ojos estaban abiertos como platos y su expresión se tornó pálida.

Hermione se llevó las manos a la cara escondiéndola. Tenían razón. Ahora lo recordaba todo. ¿Cómo había dejado que le pasara? Habría podido evitarlo con un simple conjuro, entonces… ¿por qué no haberlo echo? ¿Por qué arriesgarse?

& · & · & · & · & Flash Back & · & · & · & · &

"¿Por qué lo hiciste?"

'¿Qué?' Hermione se giró sobresaltada. Nadie. ¿Quién le hablaba?

"Soy yo, estoy frente a ti." Hermione miró adelante y encontró al unicornio.

'¿Cómo es posible?' Formuló la pregunta mentalmente.

"Soy un animal mágico, ¿recuerdas?" Sus ojos ámbares estaban fijos en los suyos. "Se que eres lo suficientemente fuerte de mente para poder hacer esta conexión."

'Es tu cuerno ¿cierto?' Este asintió cerrando los ojos una vez. '¿Pero por qué lo haces? ¿Habláis con quien queréis?'

"No solo con aquellos que demuestran un gran poder mentalmente y tú eres una excepción puesto que sabes mi idioma y hacía mucho tiempo que no oía un humano hablarlo." Se acercó un poco a ella. "Ahora dime pequeña criatura, ¿cómo es que lo hiciste? Saliste tras ella sin saber nada."

'Sabía que podía confiar en ti y no lo pensé dos veces y salí tras ella gracias a ti. Hacía mucho tiempo que no hablaba con los animales mágicos pero hay algo que me gustaría saber, ¿cuál es tu nombre?' Seguía cepillándolo suavemente sin quitar sus ojos de los de él.

"Soy Xyrwez, gran poseedor de las tierras ocultas de Zalaq y del clan de los Yerwl y vos sois…"

'Hermione Granger…' Sus mejillas se enrojecieron. Xyrwez se acercó y posando su hocico en una de sus mejillas la besó como si se tratara de un humano, no notó diferencia alguna.

"Encantado ahora debo cerrar la conexión pero debo advertirte que dentro de poco perderás el sentido y deberás hacer un esfuerzo para recordar estoaunque espero verte muy pronto…" Izo una media reverencia y se colocó bien altivo.

'Hasta pronto entonces…' Y le besó en lo que sería la mejilla izquierda.

Hermione no izo caso a nadie y lo más rápido que pudo se dirigió al castillo para asegurarse que no podría quedar inconsciente. Andaba a paso ligero cuando unos pasos al mismo ritmo le llamaron la atención.

"¡Granger!" Hermione cerró los ojos exasperada. No quería hablar con nadie y menos un Slytehrin. "¡Granger espera!" Seguía llamándola.

"Piérdete Zabinni…" Se dio la vuelta y de pronto su vista empezó a nublarse y su equilibrio fallaba. Cerró los ojos para poder enfocar otra vez pero no podía, le pesaban muchosolo quería descansar y con ello caer.

"¡EI CUIDADO!" Sonaba tan lejana aquella voz para ella. Zabinni corrió los pocos metros que le separaban y la cogió a escasos centímetros del suelo. Con cuidado le dio la vuelta y la vio con los ojos placidamente cerrados y su respiración muy tranquila. Solo se había desmayado. La colocó bien y la cogió en brazos sin pensarlo dos veces la llevó a la enfermería. Notaba su respiración pausada en su pecho mientras su pelo rozaba con cuidado su brazo.

& · & · & · & · & The End Flash Back & · & · & · & · &

Entonces un olor poco común le inundó los sentidos. Era la fragancia de Zabinni, no había ninguna duda. Había sido real y no lo había evitado.

"¿Cuánto tiempo llevó aquí?" No dijo nada más.

"Una hora solo." Ginny la miró algo preocupada.

Se levantó y se arregló la ropa. Entonces fue hacía sus cosas y las cogió.

"¿Dónde vas Herms?" Parvati le había cogido la maleta antes que se la colocara en la espalda.

"A clase, ¿dónde quieres que vaya sino? No voy a perder clase por un simple desmayo." Su mirada fulminó la de la Patil. Se soltó y fue al despacho de la señora Pomfrey. Tocó dos veces y esta abrió.

"Ah… srita. Granger… se encuentra mejor veo…" Sonrió para que esta no sospechara.

"Me gustaría ir a clase me da el permiso por favor…" La enfermera sonrió y le entregó un papel con una pequeña ampolla.

"Tómela cada hora y media y no haga locuras…" Se despidió con la mano y volvió a adentrarse en el despacho.

Hermione fue andando hacía la puerta y miró a las chicas.

"¡Vamos! ¡Las clases no esperan!" Todas salieron del ensimismamiento y siguieron a Hermione. A medio camino el pequeño grupo se dividió quedando solo al final Hermione y Pansy.

"Yo giro por aquí… tengo transformaciones…"

"Yo Aritmancia… así que sigo un poco más adelante." Las dos se despidieron con la mano y se separaron.

Un nudo se le formó en la garganta y estómago cuando en su misma dirección vio como Zabinni bajaba junto a Malfoy las escaleras para dirigirse a Aritmancia. Respiró hondo y avanzó sigilosamente hasta llegar cerca de ellos. Se tranquilizó un poco y cogió fuerzas para hacer lo que iba a hacer.

"¡Zabinni!" Por su suerte no tuvo que repetirlo y no había nadie más que ellos tres en aquel pasillo. Este se giró sorprendido pero al verla sonrió complacido.

"Granger… si quieres una cita…"

"No vengo a eso aunque me gustaría hablar un momento a solas contigo." Y miró a Malfoy quien la fulminaba con cada palabra que pronunciaba a favor de Zabinni.

"Que yo sepa no tienes nada que me interese…"

"Zabinni…" Lo miró algo más seria para que se dejara de rodeos.

"Esta bien…" Levantó las manos en señal de paz y se adelantó a ella. "Un momento Draco." Ambos se fulminaron con la mirada.

Se separaron lo suficiente de Malfoy mientras Hermione formulaba un hechizo para que no fuera escuchada por Malfoy al igual que Zabinni. Mezcla de Magia Negra y Antigua.

"Solo quería decirte…" Tragó saliva. No se creía que estuviera a punto de decir aquello y menos a un Slytehrin.

"No hace falta decir nada…" Hermione lo miró a los ojos. Mirada verde contra ámbar. Se acercó a ella y le cogió un trozo de pelo que quedaba por delante de su espalda. "Fue un placer hacerlo, sabías que no hay pelo igual al tuyo." Se lo acercó a su rostro y lo olió.

Hermione estaba estática. No sabía que hacer ni que decir. La actitud de él la estaba descolocando por completo. ¿Qué era lo que intentaba? Si seguía así lo conseguiría. Su corazón empezó a latir frenéticamente y su respiración se volvía más agitada. Notaba como la sangre subía a sus mejillas y sus piernas flaqueaban. Debía mantenerse firme y mostrarse segura frente a él.

"¿Qué me estas haciendo Zabinni?" Este sonrió y fue acercándose a ella lentamente mientras ella a cada paso retrocedía. Hasta llegar a un punto que una pared impedía que siguiera echándose hacía atrás haciendo que Zabinni se acercara a ella.

"Lo mismo me preguntó yo, Granger… ¿a que juegas?" Hermione lo miró y al momento apartó su mirada para fijarse en un chico rubio que miraba hacía las escaleras y como si de un remolino se tratara una idea le cruzó la mente. Deshizo el hechizo y volvió a mirar a Zabinni.

"Al mismo juego que Malfoy sabe jugar." Lo miró desafiante.

"Y según tú, ¿a que juego sabe jugar Malfoy?" Todo iba como lo había planeado. Sonrió por dentro y se acercó de manera que quedaban pocos centímetros de un cuerpo al otro.

Hermione lo notaba demasiado cerca y aquello no le gustaba pero debía seguir sus propias normas. Sonrió de manera que Zabinni se derritiera, le cogió la corbata con una mano y poco a poco se acercó a su oído mientras él bajaba. Notó como su respiración chocaba con su cuello y le estremeció.

"Al mismo que tú sabes." Miró de reojo a Malfoy. Estaba observando la escena con los puños y dientes apretados, un movimiento más por parte de ella y se lanzaría sobre ambos aunque después no supiera que decir en su defensa.

Sus miradas se cruzaron provocando un campo magnético de electricidad que ambos sentían. Sonrió triunfante mientras sus ojos reflejaban la más pura venganza mientras que el rubio reflejaba el odio acumulado durante años mientras sus labios dibujaban una mueca de maldad.

El juego estaba empezando y ambos podían perder sin haber vencedor alguno.

Se separó lentamente de él y volvieron a mirarse. Sin decir nada más se apartó de él y siguió su camino. Sus miradas no se desconectaban. Iba avanzando y notaba cada vez el frío más cerca mientras que él temblaba sin saber por que ante aquella mirada amielada. Pasó por su lado y ambos se miraron de reojo hasta que decidió romper la conexión y miró hacía adelante.

"¿Qué pretendes Blaise?" Se había interpuesto entre su campo de visión que incluía a la castaña. Desvió sus ojos hasta los grises del rubio.

"Yo nada Draco… la pregunta deberías hacérsela a ella y no a mi, ambos somos una pieza que va a mover encima su tablero de fino cristal." Malfoy frunció el dejo. "Cuyo tablero puede romperse en cualquier momento."

"Te lo advierto una sola vez más, esto no te incumbe y lo sabes…" Giró sobre sus talones y se dirigió a Aritmancia.

Blaise observó al rubio alejarse y emprendió el mismo camino que la castaña y su rival.

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Llevaban media hora dando clase y la mayoría ya estaban dormidos.

'Otra vez no por favor…' A Hermione le vino a la cabeza la clase de historia hacía varios días. Al parecer se dormían del aburrimiento y no por un invento de los hermanos Weasley.

Sintió un escalofrío extraño, de advertencia. Disimuladamente se fue girando y miró hacía donde creía que venía esa sensación. Entonces lo vio. Malfoy la estaba mirando con disimulo fingiendo escribir. Se fijo en una de sus manos y vio como en ella iba retorciendo una fina cadena de plata. Abrió los ojos y Malfoy pudo distinguir perfectamente la amenaza que la castaña le enviaba.

Se giró y siguió atenta a la clase aunque su mente estuviera en aquella cadena y en Malfoy.

Al terminar poco a poco los alumnos se fueron levantando. Terminó de recoger sus cosas y se giró pero ya no estaba. Bajó su mirada al final de las escaleras y lo vio apunto de cruzar la puerta. Allí estaba mirándola mientras sonreía cínicamente.

Bajó lo más rápido que pudo las escaleras y salió por la puerta mirando a ambos lados.

"¿Me buscabas?" Se giró sobresaltada y se encontró con su mirada segura. Lo miró varios segundos y sonrió.

"No, como siempre tan creído." Le dio la espalda y siguió andando.

Había pocos alumnos puesto que la mayoría ya habían salido con las ganas de comer algo antes de que las clases de la tarde empezaran. Dio unas zancadas y la atrapó y colocándose delante para interrumpir su paso.

"Ahora estamos solos y nadie… puede interrumpirnos." Se acercó peligrosamente mientras ella seguía firme frente a él.

"Déjame pasar Zabinni." Su voz era pausada y calmada aunque sabía que duraría poco rato.

"No. ¿A que tanta prisa Hermione?" Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Su nombre escuchado con aquella voz no era nada bueno pues su instinto le gritaba que algo no iba bien. Lo miró extrañada pero mostrando seguridad.

"No tengo mucho tiempo y no quiero malgastarlo contigo. Ahora sal de mi camino." Se izo a un lado pero Zabinni la imitó. Soltó un soplido de desesperación. "Mi paciencia tiene un límite y tu lo estás agotando, Blaise." Pronunció su nombre segura del efecto que provocaría al Slytherin.

Escuchar su nombre salido de sus labios le produjo un extraño escalofrío. El Slytherin soltó unas carcajadas.

"¿Y qué me harás? ¿Hechizarme, quizás?" Se acercó un poco a ella. "Ya lo has hecho." Y dejó el camino libre para que pasara.

Hermione pasó por su lado algo desconfiada y siguió su camino dispuesta a alcanzar a Malfoy y reclamarle lo que era suyo.

La observó alejarse y tranquilamente fue andando hasta el Gran Comedor.

Llegó frente a las puertas pero no lo vio. No quería entrar, dio media vuelta y se fue a la sala de premios anuales. Ando tranquilamente hasta llegar frente al cuadro pronunció la contraseña y entró. Dejó las cosas en la mesa y la maleta en el suelo y se tumbó en el sofá.

"¿Desea algo la señorita Granger?" Hermione se sobresaltó. Se sentó de golpe y observó a Dobby frente a ella.

"¿Cómo…?" Lo miró extrañada mientras este propagaba una sonrisa cómplice.

"Dobby sabe lo que hacen sus preciados amigos." Sonrió y la miró con los ojos brillantes.

"No sé…" Se puso el pelo por detrás. No sabía que ordenarle. Nunca le había gustado ordenar a los elfos las cosas.

"¿Quiere que le sirva la comida?" Hermione esperó unos segundos y asintió. En un abrir y cerrar de ojos, en la mesa apareció la comida. Un plato de sopa humeante, un plato de pollo con una salsa pan y algunos platos diferentes con vino rosado. Hermione frunció el cejo al ver tanto lujo y sobretodo la mesa parada para dos personas. Uno en cada esquina.

"Dobby ¿cómo que hay dos pares?" Dobby agachó un poco las orejas y la miró triste.

"El señor Malfoy también desea comer aquí." Hermione arrugó la nariz pero sabía que no era culpa de él.

"Esta bien no te preocupes esta bien así." Sonrió y con chasquido de dedos desapareció.

Hermione cogió su varita y se apuntó.

'Finita Grep' Su ropa se cambió por una larga falda aterciopelada de color plata, una blusa estilo medieval con las mangas anchas al final y sus hombros al descubierto de color negra y su pelo recogido en una alta coleta. Sonrió y se dirigió a la mesa. Se dio la vuelta para sentarse pero notó algo extraño. Se giró y Malfoy estaba detrás de ella con la silla en las manos. La había retirado un poco. Hermione terminó de sentarse aunque sin quitar los ojos de encima.

"Hay que ser educado con las damas." Malfoy se separó lentamente de la silla y fue acercándose a su sitió sin dejar de mirarla.

'Caerás aunque te niegues' Malfoy sonrió.

'No escarmientas Malfoy' Sonrió mientras posaba la servilleta en su falda al igual que Malfoy.

"Así que… decidiste compartir conmigo esta comida…" Hermione sonrió antes de dar la primera cucharada a la sopa.

"Veo que no crees en las coincidencias." Fue sorbiendo poco a poco su sopa. Malfoy la miraba con todo detalle. No era lo que se decía una dama con gran porte pero podía pasar por ella sin excepción, sus movimientos, su vocabulario incluso sus rasgos aunque no fueran aristocráticos, podían pasar por una, sin duda. Sonrió de lado al oír tal cometario.

"Realmente no. Existen demasiadas cosas en nuestro mundo para saber que las meras coincidencias no pueden existir." Empezó a comer tranquilamente.

"¿Eso crees?" Lo miró con expectación. "Tu respuesta se contrarresta con la mía. Es un mundo tan extraño… tan lleno de cosas extrañas que aún no conocemos…" Su voz sonaba melódica, como si llevara mucho tiempo soñando eso. "… que la mera idea de pensar en las coincidencias, lo imprevisible, me parece increíble." Lo miró mientras levantaba el rostro de su plato.

Malfoy se había quedado ensimismado con aquella respuesta. ¿Qué contestar a algo como aquello? ¿Cómo era capaz de dejarlo sin palabras? Ella solo pensaba en las fantasías y él sabía que no existían que la realidad era otra y no había tiempo para ellas.

Terminaron el primer plato sin decirse nada y empezaron por el segundo. No habían dicho nada desde la respuesta de Hermione. Llevaban casi medio plato cuando lo miró sin dejar de comer. Cogió un trozo de carne con su tenedor y habló.

"Por cierto, que me dices de esa cadena de plata en tu cuello… ¿regalo de admiradora o quizás…" Entrecerró los ojos con algo de malicia. "… algo prestado?" Se llevó el trozo de comida a su paladar para saborearlo.

Malfoy la miró sin reflejar mucho asombro por aquella súbita pregunta y se terminó tranquilamente el trozo que degustaba.

"No es nada importante, aunque tu pregunta no la voy a responder he de decir que es esplendido." Sonrió y siguió comiendo.

'Voy a conseguir que confieses quieras o no.' No dejaba de mirarlo con insistencia cosa que impacientaba al rubio.

'¿Qué vas a hacer Granger?' Sonrió mientras terminaba de llevarse un trozo.

"¿Entonces por qué no mostrarlo si tan bello es?" Siguió devorando el trozo de carne que reposaba en su plato.

"¿Celosa, Granger por llevar algo de otra?" Poco a poco se terminaba la carne aunque sus ojos devoraran otro tipo de carne.

Hermione sonrió y se apoyó en la mesa con los brazos cruzados.

"Más quisieras Malfoy. Veo que eres demasiado… egocéntrico por no querer mostrar algo tan insignificante."

"¿Si tan insignificante es por qué tanta insistencia?" Usaba sus palabras en contra. El juego verbal al que siempre acudía no iba a afectarle, no esta vez.

"Al igual que otras personas…" Fijo su mirada en él para que supiera que no había otro referente que él. "…tengo mis curiosidades." Dejo el plató de la carne y se cogió una manzana roja como la sangre, rojo como el pecado.

Malfoy la observó y sin coger nada de postre se respaldó en la silla. Miraba fijamente a Hermione quien al igual que él no le quitaba los ojos de encima.

Cogió la manzana con una mano y se la llevó a los labios. Clavó sus dientes en ella mientras que poco a poco separaba el pequeño trozo. Malfoy sin saber porque el verla morder aquella manzana tan rojiza, una sensación extraña le recorrió todo el cuerpo. Sus labios rosados, ahora impregnados del dulce sabor a manzana, sus ojos clavados en él, y su movimiento pausado de las mandíbulas le hacían caer en los pensamientos que había estado rehuyendo.

Mordió una segunda vez y dejó la manzana encima la mesa. Pasaron unos segundos y se levantó dirigiéndose hasta quedar frente a él. Se inclinó para quedar cara a cara.

"Conseguiré lo que quiero tarde o temprano…" Se acercó hasta sus labios pero sin tocarlos. "…y serás el primero en caer." Rozó un segundo sus labios y se marchó con su mochila en los hombros.

Malfoy seguía mirando donde minutos atrás había estado su rostro. Podía notar el sabor a manzana, depositado en un segundo, provocando hasta la última célula de su cuerpo. Podía sentir todavía el fuego de aquellas pupilas calidas y la sangre caliente de su piel. No sería tarea fácil que cayera en su juego pues acaba de demostrarle que había pasado de ser aprendiz a ser maestra.

Se levantó y recogió sus cosas. Pero su mirada se posó en la mesa. En la manzana. Fue hasta ella, la observó unos segundos y la cogió con una mano mientras miraba los mordiscos que le habían provocado. Sonrió.

"La manzana envenenada… " Le dio un par de vueltas. "La manzana de la discordia…" Volvió a pasarla entre sus dedos. "Y todas con el mismo fin…" Sonrió al pensarlo. "… dirigidas a la mujer más bella." Volvió a mirarla recordando de nuevo minutos anteriores y la dejó de nuevo encima la mesa para irse a clases.

Las siguientes clases pasaron sin ningún acontecimiento. Se respiraba un ambiente de lucha entre ambos sexos. Hermione dirigía de vez en cuando la mirada a Malfoy mientras que este se las devolvía. Zabinni por lo contrario era diferente, sus ojos reflejaban el anhelo por volverse a encontrar con ella a solas. Muchas chicas dirigían miradas furtivas a los chicos para desorientarlos intencionadamente o simplemente para recordar lo que todavía sentían hacia esa persona.

Llegó la hora del castigo y para su sorpresa Malfoy no estaba. En su lugar se encontraba la profesora McGonagall. No le dio tiempo a preguntar pues está inmediatamente le había ordenado retirarse a su habitación y cumplir con las tareas de alumna prefecta y premio anual.

Salió con una amplia sonrisa y con un toque de varita su ropa se transformó en ropa más cómoda para presentarse frente a las chicas. Fue la primera en llegar y se sentó en el sofá a leer un libro sacado de la pequeña sala de filósofos.

En la noche, la mitad de Hogwarts femenino estaba reunido en la sala de los merodeadores. Aquel día habían desparecido por completo la rivalidad entre casas y se veía un ambiente totalmente relajado. Mantenían una conversación entre todas de lo sucedido aquel día y como iban a ser los próximos. Después de una larga sesión todas regresaron a sus casas antes de que el horario establecido de merodear por los pasillos no finalizara.

Hermione entró en su sala común y se tumbó en uno de los sofás quedando tal cual. Sus ojos ya se habían cerrado dejando de lado todo aquello por lo que luchaba y le atormentaba cuando una presencia que antes no había notado se izo presente. No se inmutó en abrir los ojos pues era claro quien era.

"¿Espiando Malfoy?" Dijo en tono cansado.

"Más quisieras, Granger." Se cruzó de brazos encima el respaldo del sofá teniendo una vista completa de la Gryffindor. "Ahora porque no me dices a que vino la escenita con Zabinni, ¿eh?"

"No se a que te refieres exactamente." Abrió los ojos y lo miró directamente. "A más no tengo porque dar explicaciones y menos a ti." Alzó las cejas. Malfoy por lo contrario se echo a reír.

"A mi no me vas a engañar, ¿no tienes suficiente con jugar con todos que ahora te dedicas a confraternizar con el enemigo?" Hermione sonrió de lado, acto que Malfoy calificó como Slytherin.

"Creo que tanto orgullo te ha trastornado, yo nunca he confraternizado con el enemigo, y menos con Slytherins como tú o Zabinni." Se levantó y rodeo el sofá. "Ahora si no te importa me voy a mis aposentos."

Al llegar al alcance del Slytherin este la sostuvo suavemente por el brazo. Hermione soltó un bufido de cansancio y se giró hacía él.

"¿Ahora qué?" Ambos se miraban con fuerza, intentando sobreponer su orgullo encima del otro.

"Más respeto sangre sucia." Hermione ladeó la cabeza en señal de negación.

"Nunca vas a madurar, hurón." Se acercó un poco a él al pronunciar la última palabra.

Malfoy aprovechó la ocasión y tirando de ella la apresuró entre sus brazos mientras la besaba con frenesí, imponiendo poder sobre ella, exigiendo ser el dueño.

Hermione reaccionó al poco de notar los labios de él con los suyos y notando como intentaba controlarla. Lo empujó rompiendo el contacto y mirándolo con odio.

"Eres… no tienes perdón… me repugnas Malfoy…" Jadeaba por la falta de oxigeno pero por la furia contenida para no darle otro bofetón ya que sería devuelto. Malfoy por lo contrario sonrió satisfecho al ver la reacción de la Gryffindor.

"Entonces si no te gusto… devuélvemelo…" Alzó las cejas como si lo que acaba de decir fuera lo más obvio.

"Pero qué…" Pero sus labios volvían a estar sellados por los de él. Todo lo que había construido, su muro, su fortaleza habían sido derrumbadas en cuestión de segundos. Lo apartó de nuevo pero sin que él la soltara del brazo.

"¿Qué se siente ahora?" Lo miró sin entender lo que decía. "Has pasado de la cazadora a la presa de nuevo, Granger." Ahora ambos se miraban con odio mientras su orgullo luchaba contra la rabia.

"No me subestimes Malfoy, suéltame." Zarandeó el brazo sin éxito. Entonces recurrió a su mente. Analizó la situación fríamente y dio con el golpe bajo. "¿Por qué te preocupa tanto lo que pase con Zabinni y yo? ¿Tu presa…" Enfatizó. "…se te escapa de las manos?" Malfoy la fulminó con la mirada. "Entonces eso querrá decir algo, ¿no crees?" Aprovechó la confusión para deshacerse de él y retroceder un poco para mantener una distancia.

Al rato Malfoy sonrió.

"Claro que dice algo, pero la pregunta que debes hacer no es a mí si no a ti." Sonrió al ver como el juego de palabras surgía únicamente cuando ambos hablaban. "Yo tengo algo que tu quieres y tu lo que yo quiero." Avanzó hasta ella sin dejar de mirarse a los ojos. "Piénsalo y recuérdalo." Alzó un dedo hasta tocar la sien de ella y con un par de toques siguió avanzando mientras sonreía. Sabía que la castaña no iba a resistir y empezaría a pensar en sus palabras.

Era un juego que ambos jugaban inconscientes de sus hechos.

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Holaaaaa!!!

Aquí está el quinto capítulo y pronto estará el sexto así que no os desesperéis mucho pues perdí el USB donde guardaba la historia y me volví loca pero al fin lo encontré!! ;D Así que no os haré esperar mucho para le siguiente. Prometo que máximo en dos semanas estará listo.

No se que está pareciendo pues tengo pocas opiniones… así que os agradecería que enviarais Reviews… la verdad es que suben el ánimo y cuando mi musa se toma las vacaciones también ayuda…

Hasta el próximo… y prometo que dará para contar!!! Os dejo alguna cosita:

"Iowenz ¿sabes lo que debes hacer?" Un silencio inundó la sala.

"Estás esferas contienen vuestra esencia. Vida sangre raza reino todo por lo que habéis jurado olvidar y renunciar está aquí." Se detuvieron una en cada cabeza. "Serán protegidas y escondidas para que solo vosotros encontréis la manera de poder recuperarlas Pero solo en el momento que se decida." En un destello envuelto de relámpagos y truenos, desaparecieron. "Es la hora."

"Jamás hasta el resto de los tiempos y los siglos…"

No lo podía creer. Llevaba el colgante tatuado en su cuerpo. ¿Cómo era posible que un colgante también estuviera tatuado en su piel? ¿Qué tenia aquello de especial?

'¿Cómo se atreve a utilizarlo?' Pansy estaba horrorizada. Aquello eran artes oscuras y blancas

Dos mentes habían desaparecido con el fin de encontrarse en el tiempo.

"Lo siento no quería asustarte." No era él era otra persona. Su mirada era gris pero tenían un brillo de vida diferente al de Malfoy y su pelo era rojizo con tonos diferentes.

Creo que dejé demasiado pero así lo cogerán con más ganas… ejejej… xP