Capítulo 8: Hasta El Ciclo Completo, My Lady

Todas se miraron entre ellas intentando persuadir alguna de que hablara.

"Verás…" Empezó Parvati. "Queríamos pedirte si esta noche lo podíamos aplazar, pues tenemos mucha tarea a más ya tenemos algo de ayuda." Le guiñó un ojo pícaramente.

Hermione las miró serias observando cada detalle de cada una. Sonrió libremente sacando un suspiro de alivio de todas.

"No hay problema chicas, mañana ya nos avisaremos. Ahora si me disculpáis tengo que ir a buscar unas cosas." Se levantó de su asiento dejando las cosas allí mientras las demás se iban hablando en susurros exceptuando por una mirada verde. "Estoy segura de que era por aquí…" Fue pasando su mirada por cada volumen hasta que halló el que buscaba pero estaba demasiado alto y en ese momento había un par de alumnos utilizando la escalera.

Se apoyó en la estantería contraria a que los alumnos dejaran libre la escalera a más tampoco estaba mal volver a recordar algunos tomos. Giró la cabeza y vio que se iban. A paso lento se acercó y la tomó. Subió un par de escalones y tras mirar lo que había allí cogió el pequeño libro. Sonrió satisfecha por algo servia estarse días en la biblioteca, terminabas aprendiéndotela de memoria.

Fue bajando los escalones hasta que sintió que uno de ellos se partía precipitándose así al suelo. No tuvo tiempo a reaccionar pues unos brazos la sujetaron y con una varita reparó el escalón.

"Al parecer estas escaleras necesitan un buen repaso." Hermione se giró al reconocer la voz.

"¡Keith!" Gritó moderadamente. "Me has asustado." Keith levantó las cejas y sonrió.

"¿Asustarte yo? Creo que esa frase debería decirla yo. Me estoy dando cuenta que tienes bastantes accidentes comunes." Bajó la cabeza pero sin mover los ojos.

"A veces no tan comunes…" Bajó la cabeza.

"¿Dijiste?"

"No, nada. ¿Y que viniste hacer aquí?" Se encogió de hombros y con sus brazos se puso el libro en el pecho y la pluma por delante.

"Vine a buscarte. Tengo un problemilla y necesito la ayuda de un premio anual así que como eres uno pues tienes que venir conmigo." Y colocándose las manos en los bolsillos de su pantalón sonrió.

"¿Y porque debería aceptar?" Alzó las cejas mirándolo curioso.

"Porque soy un profesor y debes responder a ellos." Hermione abrió la boca.

"¿Así que ahora eres un profesor?" Soltó unas carcajadas y sonrió. "Está bien pero que sepas que yo todavía no he terminado mis tareas."

"No será mucho tiempo, no hay problema por eso. A más eres la más inteligente de Hogwarts y eso lo dice todo." Le guiñó un ojo haciendo que ella pusiera los ojos en blanco.

"Tengo que recoger las cosas primero." Keith alzó una mano para darle paso a ella y seguirla.

Llegaron a una mesa con dos grandes tomos en medio la mesa unos cinco pergaminos unos con borradores y otros con una caligrafía perfecta, una maleta y capa en una silla. Se pasó la mano por el pelo mientras la observaba recoger las cosas. Enrollaba los pergaminos con sumo cuidado y los metía en la maleta. Poco a poco la mesa fue quedando limpia a excepción de una pluma con destellos verdes. Se acercó y con cuidado la cogió. Era muy hermosa.

"La pluma y listos." Se giró pero observó a Keith con la pluma de Malfoy o más bien la suya ahora. "Keith… ¿me la devuelves?" Sonrió aunque algo preocupada por sus preguntas.

"¿Eh? Ah… sí… Es muy hermosa." Hermione asintió mientras la colocaba dentro un pergamino para no destrozarla.


No era extraño ver su rostro con una sonrisa cínica para muchos aunque solo él supiera que esa sonrisa era de satisfacción. La mitad de la faena estaba lista ahora solo faltaba la próxima reacción.

Giró una esquina pero algo lo empujó hacia atrás empotrándolo en la pared. Sus cosas cayeron al suelo mientras varios estudiantes miraban la escena con temor y alguna que otra chica ahogaba un grito asustadizo.

Dos segundos después todo su cuerpo reaccionó ante la agresión. Sus ojos se tornaron completamente fríos y destellando maldad, su sonrisa desaparecía sustituyéndola por una cruel y su cuerpo se tensaba al completo haciendo que varios retrocedieran al ver la energía negativa que éste desprendía.

"Suéltame ahora." Su voz no era igual a cuando insultaba o se dirigía a alguien con despreció. Como si de otra persona se tratara se había vuelto dura y fría al igual que todo su cuerpo. Sus ojos estaban fijos en su atacante esperando que este reaccionara ante su amenaza.

"Oblígame, Malfoy." Su voz no dejaba de ser un susurro aterrador. Si su oponente demostraba respeto ante todos aquellos espectadores él no se quedaba atrás. Ambos emanaban la misma postura y energía por lo que nadie se atrevía a moverse, ni siquiera para huir.

Con un movimiento rápido Malfoy era ahora el que parecía haber atacado. Sus ojos fulminaron los iris verdes de aquella serpiente.

"Buen intento Malfoy, pero…" Izo desplazar ambas piernas del rubio hacia una misma dirección haciéndolo caer y permitiéndole así poner su rodilla encima las costillas de éste y todo su peso apoyado. "…tengo otros movimientos." Su voz se arrastraba cual serpiente se arrastra para su próximo movimiento.


"¿Keith se puede saber a donde vamos?" Éste únicamente se dedicaba a sonreír cada vez que la castaña formulaba la misma pregunta. "Dímelo ya o…"

"Tranquila mujer, ya llegamos espera unos minutos." Keith levantó la mirada para mirar a una alumna medio escondida tras una esquina y algo asustada mirando hacia delante. "¿Qué demonios?"

Aceleró el paso con Hermione pisándole los talones. Sus ojos se quedaron congelados al ver aquella escena. Hermione también había visto la chica escondida pero sus ojos no estaban preparados para lo que seguía a continuación. Se tapó la boca mientras su mirada se posaba en el rubio tendido en el suelo.

No sabía porque pero un repiqueteo en su pecho izo que toda su sangre se revolucionara. Miraba a ambas serpientes y un temor extraño le recorrió el cuerpo. Se quedó clavada en el suelo sin ser consciente de nada más, únicamente mirándolos.

"¿Qué se supone que están haciendo?" La voz de Keith resonó por todo el pasillo potente y dura. Se acercó hasta quedar a centímetros de ellos. La mitad de los presentes salió de allí en cuanto pudo mientras otros se quedaban a observar. "¿No me oyeron? ¡Levántense!" Su posición de profesor le daba respeto pero sus ojos verdes y sus facciones finas se habían tornado peligrosas. Cogió a Zabinni por la capa y lo levantó del cuerpo de Malfoy mientras a este otro lo cogía por el brazo incorporando a los dos uno en cada lado. Los miró fijamente primero a sus semblantes aunque muy diferentes y después a los grises. "Al parecer no van a contarme nada así que me siguen ahora mismo." Giró sobre sus talones acercándose a Hermione paró frente a ella y volvió a mirarlos. "¡MUÉVANSE! ¡YA!"

Hermione se sobresaltó al escucharlo gritar. Lo miró como si nunca lo hubiera visto ni lo conociera. Zabinni y Malfoy fueron moviéndose despacio hacia el profesor. Miró de nuevo a Keith quien la volvía a mirar más tranquilo.

"No te alejes." Le habló dulcemente, ella asintió y se colocó a su lado mientras eran seguidos por las serpientes.

Al poco se dio cuenta que se dirigían al despacho de él puesto que habían tomado una dirección diferente a la de antes. No tardaron mucho en ver la puerta del despacho con una placa donde lucían las palabras 'Profesor Keith Needick'. Keith se plantó a un lado apoyando una mano en el hombro de Hermione.

"Pasen." Se dirigió a ambos chicos los cuales sin gesticular nada pasaron al despacho quedándose frente a su escritorio de pie. "No se muevan ni se les ocurra hacer nada, señorita Granger la dejo al cargo hasta que vuelva." Hermione lo miró angustiada.

¿Cómo se le ocurría dejarla sola frente aquellos seres? ¿No veía que la estaba dejando de manos atadas frente a la serpiente? Se aclaró la garganta y lo miró suplicándole que no le hiciera aquello. Sus miradas duraron segundos que parecieron eternos. Negó levemente con la cabeza sin dejar de mirarlo pues no se atrevía a mirar a nada ni nadie más.

"Vendré en diez minutos, no más. No permitiré ninguna estupidez ni conducta absurda, cualquier cosa se me será comunicada." Giró dándoles la espalda a los chicos. "Lo siento, prometo recompensarte." Le estrechó el hombro cariñosamente y salió por la puerta cerrándola tras de sí.

Cerró los ojos y respiró profundamente. Solo eran diez minutos no podría ocurrir nada malo, ¿o sí? Sin ser consciente se sentó en la silla más cercana a la puerta intentando captar algo de su interés que no fueran aquellas dos presencias.

"Volvemos a estar casi a solas." Zabinni fue quien rompió el silencio volviendo la atención a Malfoy.

"Al parecer así es." Malfoy rodó para mirarlo pero al momento se fijó en Hermione quien no se había movido desde entonces.

"Creo que todavía no hemos terminado un asunto pendiente tu y yo…" Se apoyó en la mesa cruzando los brazos y mirándose a Malfoy.

"Ni te atrevas a moverte, Zabinni." Los dos miraron en dirección a la puerta esperando encontrarse a un profesor pero lo único que captaron fue la imagen de Hermione con sus ojos clavados en ambos.

"La leoncita se despertó." Soltó unas carcajadas que encendieron más a la Gryffinor. "¿Qué vas hacer sino?" Extendió los brazos en señal de rendición.

"No tientes a la suerte y más te vale no saberlo." Seguía sentada aunque ahora ya no reflejaba aquella debilidad de antes sino se sentía seguridad. Avanzó hasta mitad de camino quedando así más cerca de ellos.

"Que miedo me das…" La fulminó con sus ojos verdes. Sacó la varita pero al apuntarla se quedó estático solo podía pestañear. Hermione sin embargo lo miró con una sonrisa triunfante.

"¿No creerás que te iba a dejar que me atacaras, verdad?" Su sonrisa reflejaba superioridad.

"¡Expelliarmus!" Un rayo de luz salió disparado en dirección a Hermione pero al llegar a varios centímetros fue como si ella lo hubiera absorbido.

"No soy tan estúpida como para olvidarme de ti Malfoy. Las serpientes sois todas unas traidoras." Ni siquiera lo apuntaba con su varita pero bastó su mirada fría para que éste dejara de atacarla. Miró a Zabinni y éste cayó al suelo.

Los miró por última vez y dando media vuelta volvió a su lugar. Zabinni la apuntó con su varita pero Malfoy le agarró el brazo y con una mirada severa ambos la guardaron. Se sentaron uno en cada lado mientras Hermione no se movió de la puerta.

Al poco escucharon varios pasos al parecer se acercaban allí pues eran pisadas bastante fuertes para ser de alumnos. De repente se detuvieron y la puerta se fue abriendo dejando ver a tres personas. La primera era quien se había encargado de que ambos Slytherins no acabaran por matarse. El segundo no era de extrañar verlo pues ambos alumnos permanecían a su querida casa, el profesor Snape, los miraba con decepción y a la vez algo de curiosidad. El tercero bien era conocido por su excentridad, el director Dumbledore, aunque era extraño verlo allí y más por aquel asunto insignificante.

"Ahí los tienen." Keith señaló con la mano a ambos chicos que se habían levantado nada más ver a su jefe de casa. Snape se acercó a ellos sin prestar atención a Hermione y quedando a pocos metros de ellos.

"¿Y bien? ¿No van a contar lo que sucedió?" Su mirada era severa y pensaba castigarlos a su manera aunque hubiera deseado que al menos hubiera sido uno de su casa y no ambos.

"¿Profesor Keith, puedo retirarme?" Todas las presencias masculinas que se encontraba en aquel despacho dirigieron sus miradas a la joven que se mantenía firme a un lado de la puerta.

"Por supuesto ya hablaremos de su tarea en otro momento." Ésta inclinó la cabeza ante él.

"Profesor Snape." Volvió a inclinarla levemente aunque éste la mirara con arrogancia aunque ella no se quedó atrás mostrando su orgullo Gryffindor. "Director Dumbledore, encantada de verlo." El anciano sonrió y le devolvió la reverencia.


Realmente no sabía donde dirigirse. Simplemente andaba. Muchos la miraban pues no era frecuente verla sola y con aire nostálgico. Se paró frente a un ventanal y observó el paisaje que le mostraba. Varios alumnos corrían hacia el lago mientras otros yacían sentados. Algunos paseaban y otros se reunían en grupo.

Esa era la diferencia. Ella no podría unirse en un grupo de gente. Era diferente pues esa diferencia era marcada por su sangre. De pequeña siempre había soñado tener grandes amigos con los que pasaría grandes momentos dignos de recordar pero al cumplir los 11 años todos lo que había negado se había echo realidad.

Juntándose con gente aristocrática y a la vez arrogante. Con su astucia siempre alerta y su aura de misterio había conseguido ser de las más deseadas y por que no, respetada.

Ahora todo eso le importaba bien poco. Solo una persona, aquella a que la habían obligado a despreciar y humillar le había sacado la venda de los ojos y le mostraba un mundo totalmente diferente en el que vivía, un mundo en el que de pequeña había soñado.

Soltó un largo suspiro mientras seguía pensando en muchas más cosas las cuales no imaginaria nunca que se plantearía. Se encontraba apoyada en el alfeizar con ambas manos cuando escucho unos pasos. Se incorporó y esperó a ver quien podía ser.

Unos pasos rápidos y a la vez fuertes sonaban por el pasillo arrastrando tras ellos un extraño eco. Al parecer la persona iba murmurando cosas sin percatarse de la presencia de la Slytherin. Siguió avanzando hasta que su figura antes borrosa ahora era perfectamente nítida.

"…solo me faltaba eso hoy… y encima Keith… ¡Arghh!" Su voz era desesperante al igual que sus gestos.

"Herms…" Ésta se detuvo y la miró como si hubiera visto a un fantasma desconocido.

"Pansy, vaya susto me diste." Su cara se relajó y su voz adquirió su tono normal.

"Eso debería decirlo yo. ¿Qué pretendes con esos ruidos y esos murmullos? ¿Alojar Hogwarts?" Le dijo la rubio frunciendo el ceño.

"Esto… no pero es que… ¡es desesperante!" Alzó el brazo libre y puso los ojos en blanco.

"Está bien, cálmate y vayamos algún lugar seguro." La castaña asintió.

Ambas sin decirse nada emprendieron la marcha hasta la sala de los Menesteres. Subieron y bajaron escaleras hasta quedarse frente a la puerta. Memorizaron la contraseña y tras un clic audible se adentraron en la sala.

Hermione depositó las cosas encima la mesa y se sentó en un sillón acurrucándose. Pansy escogió el sofá y se acomodó en él mirando a la Gryffindor y respetando su silencio. La castaña soltó un suspiró algo leve y rompió el silencio.

"No lo entiendo…" Pansy no mostró ninguna señal de extrañeza ni nada solo la miraba esperando que prosiguiera. "¿Viste su comportamiento hoy?" No dio contestación pues sabía que ella misma se respondería. "Malfoy me trató como… como a una igual. No se que le pasó por esa cabeza, no se si es bueno o malo pero es extraño. Me sentí tan bien." Alzó sus ojos miel y los posó en los azules de la rubia. "Por primera vez sentí que pertenecía a Hogwarts, que no era una…sangre sucia." Un brillo extraño se posó en sus orbes. "Pero cuando lo volví a ver no supe como reaccionar y después lo hice por instinto volviendo a lo de siempre." Ambas seguían mirándose.

"¿Qué ocurrió?" La voz de Pansy fue suave y entendedora.

"Salí junto a Needick de la biblioteca y recorrimos varios pasillos cuando los vi. Malfoy y Zabinni se estaban peleando como muggles. Ambos estaban envueltos en unas auras frías y atemorizantes. Me quedé congelada ante esa visión. No supe reaccionar y no se porque. Me fue tan familiar esa escena. Fue después cuando me defendí de ambos a solas mientras Needick regresaba con Snape y Dumbledore." Se tapo el rostro con ambas manos, sin llorar pero aterrorizada ante esos nuevos sentimientos de confusión que crecían en su interior.

Pansy cerró los ojos e inspiró para aclararse todo lo que había estado escuchando. En su pecho un extraño sentimiento había empezado cuando la Gryffindor relataba sus sentimientos, pero lo que no sabía a que se debían. Hacía tiempo había dejado de pensar en Malfoy de una manera sentimental para ser solo su amiga.

"Si te soy sincera…" Su voz sonaba tranquila y suave. Ambas se miraron. "… deja pasar unos días y a ver que sucede, ¿vale?" Hermione solo asintió y se abrazó las piernas. "Tengo que irme luego nos vemos." Se despidieron con una mirada y la castaña se quedó sola en la habitación.

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"¿Has visto a la srta. Granger?" Una alumna lo miró asustada y avergonzada.

"No, lo siento profesor." Ésta se sonrojó ante la mirada verde de su interlocutor.

"No importa, gracias." Alzó la mano y siguió por el pasillo.

Se pasó la mano por su pelo despeinándolo mientras intentaba relajarse. No había sido nada cómoda la situación que había surgido en su despacho minutos después que la chica abandonara su despacho.

&&& Flash-Back &&&

"¿Y bien?" La voz de Snape sonó por toda la estancia con un tono al rencor. Ambos chicos lo miraron con arrogancia pero sin inmutarse ante la mirada penetrante de su jefe de casa. "¿Piensan soltarlo o no?" Su voz denotaba cada vez menos paciencia.

"¿Soltar el qué?" Respondió Zabinni como quien no entiende la situación.

Needick alzó las manos desesperado. No entendía como aquellos simples adolescentes no movían ni un músculo ante la presencia de Snape. Se mostraban arrogantes y lo mejor de todo, indiferentes a todo. Se agarró la cabeza y miró al director. Éste parecía divertido ante la situación, únicamente paseaba la mirada a cada una de las personas que allí se encontraba.

"¡O lo sueltan de una vez o seré yo quien imponga un castigo! Y tendría todo el derecho." Esto último fue dirigido especialmente ante Snape. Pero eso no fue suficiente para ambos Slytherins que seguían despreocupados.

"Era únicamente un intercambio de ideas, por así decirlo." Malfoy era el que más seguro parecía y al parecer no iban a hacer nada en su contra.

"Pues vaya forma de expresarse." Les dio la espalda y se fue hacía el pupitre más cercano para apoyarse.

"Profesor Snape…" El mencionado se giró para encarar al director. "Debido a las circunstancias creo que sería mejor que el profesor Needick impartiera el castigo, pues fue él quien vio el intercambio de ideas." Estás últimas palabras las pronunció medio divertido mirando al rubio.

"Pero esa es tarea mía, son de mi casa." Su voz era fuerte y dura pero aún así no intimido a nadie en la estancia.

"Teniendo en cuenta que siempre y como tendrá la última palabra. ¿Sí?" El director lo miró por encima las gafas mientras Snape solo se limitó a asentir sin mirar a nadie más. "Bien profesor Needick, ¿Qué cree lo correcto?"

Needick desde las primeras palabras ya tenía algo en mente y no pudo reprimir la sensación de medio sonreír pues esos chicos merecían un castigo largo pero a la vez silencioso. Los miró fijamente y una única idea cruzó su mente de acuerdo con que ambos adultos estarían de acuerdo.

"Para empezar durante dos semanas se presentaran cada tarde en mi despacho para realizar sus tareas más alguna que impondré extra. No permitiré retraso o ningún tipo de discusión. Lo harán tengan lo que tengan que hacer. ¿Están de acuerdo?" Miró a los dos profesores y estos asintieron.

"Perfecto mañana a las seis en punto aquí. Pueden retirarse." Los dos Slytehrins asintieron y con paso elegante salieron del despacho.

"Estupendo, pues todo solucionado. Hasta la próxima charla. Profesores." Se inclinó ante ellos respondiendo de la misma manera y el director salió del despacho.

Snape y Needick se quedaron solos, ninguno dijo nada solo se miraron unos segundos y después se marchó sin más.

Ahora no solo no podría estar un tiempo relajado, sino que tenía que pasar unas horas con dos adolescentes arrogantes e insoportables.

Soltó un bufido de cansancio pero este desapareció al recordar a Hermione. La había dejado al mando, la había plantado de alguna manera y encima no habían podido hablar. Decidió ir a buscarla y pensar en algo para recompensarla aunque había notado algo extraño al verla junto a ambos Slytherins.

&&& End Flash-Back &&&

Ahora se encontraba en medio un pasillo desierto, buscando a una chica que había desaparecido y para colmo no sabía realmente donde se encontraba. Se rascó la cabeza desconcertado y empezó a observar el lugar.

Se fijó en las ventanas, algunos cuadros, antorchas a cada lado… nada para poder situarse. De repente unos pasos lo descolocaron y dirigió su mirada hacía el ruido. Una chica rubia con uniforme verde se acercaba inconscientemente.

"¡Ei!" La chica alzó los ojos fríamente pero al momento se disolvieron en una mirada cálida. "Perdona pero…"

"Hola profesor." Le sonrío sinceramente y lo miró fijamente.

"¿Eh? ¡A sí! Hola, ¿has visto a Herm… quiero decir a la srta Granger?" La rubia lo miró y luego soltó una pequeña risa.

"Sí pero ahora prefiere estar sola. Será mejor que esperé a la cena o envíele una lechuza." Needick primero la miró perplejo pero luego volvió a su postura.

"De acuerdo. Gracias por la sugerencia aunque me harías un favor si le dijeras que la buscaba y que si puede a las 9 se presente en mi despacho sino ya le contaré otro día." La rubia asintió. "Gracias por todo."Alzó una mano y se fue dirección de donde venía, ya encontraría el camino solo.

Pansy se quedó algo desconcertada ante la actitud que tenía Needick frente a Granger. Miró a su alrededor, realmente no tenía prisa pero la charla que había tenido con la Gryffindor la había descolocado bastante. Se encogió de hombros y volvió a la sala de los Menesteres. Su sorpresa fue que la castaña no se encontraba allí. Lo más seguro era que se hubiera ido pero una canción salida de la pequeña terraza la distrajo.

"Y yo que creí que habías desaparecido." La castaña se giró sobresaltada.

"No sabía que estabas aquí." Se encogió de hombros y volvió a centrar su vista en el paisaje.

'Realmente le afecto lo de Malfoy' Pensó la rubia.

"Venía a entregarte un mensaje." La castaña volvió a encararla mientras se apoyaba en la barandilla. "Me encontré con el profesor Needick y me pidió que te dijera que si puedes ir esta noche a las nueve a su despacho y que sino pudieras lo entendería y no pasaría nada." Un brillo de curiosidad apareció en ambos ojos de las chicas.

"Gracias." Miró por última vez el paisaje y se adentró a la sala. Recogió sus cosas y antes de salir miró a la rubia. "Nos vemos más tarde." Solo recibió un leve asentimiento por parte de la Slytherin y sabiendo que no había nada más que decir se fue.


'Será mejor que deje las cosas antes de ir a verlo.' Realmente no sabía si quería ir pero al menos necesitaba una disculpa por la situación que le había echo pasar.

Suspiró cansada. Cansada de fingir, cansada de que creyeran que era alguien y el realidad no lo fuera, cansada de no saber que sucedería con ella, cansada de tener visiones sin sentido, cansada de ser quien era, cansada de estar en aquel lugar que no terminaba de encajar en su mundo. Cansada de todo lo que le ocurría.

"Cansada de ser Hermione Granger." Miró por la ventana aquel paisaje mágico que se teñía de rojo para dar paso a la noche que escondía los más bellos secretos y a la vez los más oscuros.

"Es que tu no eres Hermione Granger" La castaña se giró bruscamente intentado encontrar a la persona dueña de aquella voz angelical y a la vez demoníaca.

"¿Quién eres?" No paraba de dar vueltas a su alrededor con la mirada. No había absolutamente nadie pero un ambiente diferente al que envolvía siempre Hogwarts había desaparecido. Se podía notar una magia totalmente diferente, más poderosa, hermosa y a la vez peligrosa. ¿Quién era capaz de crear tal magia? ¿Cómo podía llegar a Hogwarts?

"Me conoces demasiado bien como para decírtelo solo quiero advertirte" Hermione frunció el cejo. ¿Una voz misteriosa y extraña y quería advertirla de un peligro? ¿Era una broma?

"¿Por qué debería escucharte?" No podía creérselo. Era algo inexplicable.

"Ten cuidado a tu alrededor no confíes en nadie menos en aquel que tu consideres importante en tu corazón"

"¿Qué significa esto?" De repente un pinchazo en su pecho izo que se encogiera. Era un dolor extraño. No le dolía nada pero ese dolor provenía de un vacío inexplicable. "¿Qué… me ocurre?" Le faltaba la respiración al igual que sus fuerzas disminuían.

Poco a poco fue agachándose hasta quedar de rodillas en el suelo. Se apretaba el pecho intentando disminuir aquel dolor punzante. Su mochila resbaló de su espalda hasta estallar en el suelo. El pelo cubría su rostro pálido y perlado de un sudor frío.

"¿Lo sientes? Ese dolor siempre lo has sabidoestas sola y necesitas a alguien a tu lado lo necesitas a él…"

"¿De quien… demonios… estás… hablando?" Cada vez le costaba más respirar.

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Después de estar todo planeado y marchar a la perfección lo que había seguido había sido totalmente inesperado. Era verdad que el comportamiento de Zabinni últimamente era más extraño pero aquel reto solo significaba una cosa, a partir de ahora las cosas iban a cambiar y mucho.

La reacción inexpiable que había sufrido al encontrárselo había sido toda una sorpresa pero lo extraño del asunto era las intenciones del moreno, sabía que no lo iba a atacar pero la sensación de peligro se hizo presente en cada momento aunque todo cambio con el encuentro repentino de la Gryffindor.

Hasta el último momento estuvo pendiente de los movimientos de la castaña pero algo le llamó la atención. Al principio notó algo de culpabilidad al sentir como ésta lo miraba asustada pero esa aura fue desapareciendo primero pasando por una de tranquilidad hasta convertirse en seguridad y fuerza. Toda ella era misterio. Los encuentros inesperados, la constante rebeldía en que se le dirigía y aquella aura mágica que la envolvía era algo desesperante. Unas veces necesitaba verla y sentir aquella sensación extraña y otras deseaba que desapareciera y que lo dejara respirar.

Mientras había estado en el despacho de Needick no había dicho nada pero al encarase con Zabinni fue algo que no supo explicar, no quería admitirlo pero una sensación como de respeto lo había dejado bloqueado hasta que su reacción fue enviarle un hechizo el cual la castaña ya había previsto.

Después de haber cruzado palabra con los profesores, había salido del despacho junto a Zabinni aunque sin decirse nada ambos tomaron direcciones opuestas con la esperanza de que un segundo enfrentamiento no tardaría en hacerse esperar.

Pocas personas estaban recorriendo los pasillos de Hogwarts aunque eso no le importaba, cuanta menos gente mejor, así podría estar tranquilo y no ser la persona que todos creían conocer. Sus ojos se posaban en aquellos que lo miraban pero sin decirles nada. Andaba sin un rumbo fijo pero de repente un pinchazo en el pecho lo detuvo de golpe.

Su mano estaba fuertemente apretada contra el pecho. Un dolor punzante le cortaba la respiración provocando que el poco aire que conseguía coger se le escapara al momento. Intentó calmarse y poco a poco fue recuperándose aunque algunas gotas de sudor en su frente le advirtieron que no era nada bueno. Emprendió de nuevo el paso atento a cualquier molestia que le surgiera pero a los pocos metros de andar, justo en un cruce de varios pasillos un bulto en el suelo le llamó la atención.

Siguió un poco más hasta poder averiguar de qué se trataba. Al primer vistazo parecía una bolsa o algún tipo de tela pero a medida que se hacia más visible un movimiento rítmico y una respiración entrecortada se hacían ver, se trataba de algún alumno, pero ¿quién podía ser para encontrarse en ese estado?

Se acercó poco a poco hasta fijarse que aquel cuerpo era de una chica, su pelo le tapaba el rostro y no conseguía ver quien era. De repente, de la nada se escuchó una voz forzada. Al parecer tenía algún problema pues se notaba algo ahogada. Se alarmó al escuchar las palabras de la chica reconociéndola al momento.

"¿De quien… demonios… estás… hablando?" Cada vez le costaba más respirar.

Era Granger. Al parecer estaba teniendo alucinaciones pues el estado en el que se encontraba no era para menos. Un pensamiento surgió en su mente pero su moral le indicaba que no era lo correcto. Una parte de él deseaba olvidar lo que había visto y seguir como si nada pero la otra y al parecer más fuerte, le provocaba para seguir adelante y prestarle la ayuda que necesitaba. Respiró hondo y dio unos pasos más hasta quedar a un lado de ella y agacharse.

"¿Granger?" Está no respondió. Siguió en la misma posición. Malfoy se debatía en si debía posar su mano en la espalda de ésta para llamar su atención pero algo se lo impedía. "Granger…" Volvió a llamarla.

Está vez un movimiento diferente le indicó que lo había oído. Poco a poco vio como el rostro de la castaña se volvía hacia él. Su sorpresa fue mayúscula al ver como su cara envuelta en un gran sufrimiento se relajaba un poco al verlo.

"Mal…foy…" Izo una mueca de dolor mientras volvía a aprisionar el pecho con las manos. "No… me… encuentro nada… bien…" Agachó de nuevo la cabeza aunque no lo suficiente para ocultar su rostro pálido.

"¿Qué intentas decirme?" Seguía agachado intentando averiguar que era lo que le ocurría para mantenerse en ese estado.

"Yo solo…" Lo miró a los ojos y una sonrisa amable apareció en su rostro extrañando al rubio. "Dra…co…" Y se desplomó mientras arrastraba la última sílaba.

Malfoy se encontraba completamente estático. El encontrar a Granger en aquel estado lo había dejado extrañado pero lo que ahora no entendía era como se había comportado la Gryffindor con él y para hacer de la situación algo realmente fuera de sí era el haber escuchado su nombre en ella.

De repente reaccionó y se levantó. Si alguien lo encontraba allí con ella desmayada no haría falta nada más para que lo expulsarán. Una de las ideas seria llevarla a la enfermería donde de seguro la tratarían pero las consecuencias serian las mismas de si lo encontraban en aquel momento. Se pasó ambas manos por el pelo e intentó mantener la calma.

Se agachó y acomodándola lo mejor que pudo, cargó la mochila a su espalda y de un movimiento la alzó entre sus brazos. Era extraño pero era una sensación agradable tenerla en brazos. Observó su rostro y un alivio se apoderó de él al comprobar que sus facciones se relajaban y el color de la piel le volvía a aquel bronceado. Miró en todas direcciones y emprendió la marcha hasta la torre que ambos compartían al menos allí se ahorraría unos cuantos problemas.

Paso pasillo tras pasillo y sin ser consciente del tiempo llegó frente al cuadro que custodiaba la entrada a la torre. Pronunció la contraseña y el cuadro sin más se abrió dejándole el paso. Una vez volvió a cerrarse Malfoy respiró tranquilo, allí nada podía ocurrirle ni tendría que verse con gente indeseable. Se acercó al sofá y con movimientos suaves consiguió deshacerse de la maleta de la chica. Volvió a reponerla entre sus brazos ahora mucho más ligero y subió las escaleras que conducían a los cuartos.

Esperando que sus predicciones no fueran ciertas cogió el pomo de la puerta y lo giró sin éxito. Cogió su varita, tras varios intentos intentando mantener a Hermione segura y sin perder el equilibrio, y pronunció el hechizo alohomora pero la puerta no cedió. Probó varios hechizos algo más complejos pero tampoco quería destruir la puerta así que tras no tener éxito y hacerse realidad su predicción lo único que le quedaba era llevarla a su cuarto. Soplando de la resignación giró para dirigirse a su habitación.

"¿Por qué pones las cosas tan difíciles Granger?" Abrió a la puerta y tras asegurarse que quedaba bien cerrada fue hacia su cama.

Depositándola con cuidado en su cama, la colocó en el centro y la cubrió hasta la cintura. Se sentó a su lado y la observó por unos momentos. Nunca se había fijado tanto pero ahora podía ver claramente como unas pequeñas pecas enmarcaban su nariz. Su pelo, ahora extendido por toda su almohada, estaba lleno de rizos definidos y suaves cada uno con tonalidades diferentes pues reflejaba un color al castaño rojizo.

Inconscientemente llevo una mano a su rostro y lo acarició pero al tener contacto con su piel se dio cuenta de lo que estaba haciendo y la retiro al momento. Sorprendido por lo que acababa de ocurrirle se levantó y echándole un último vistazo salió del cuarto dirección al baño.

Abrió el grifo del agua fría y tras llenar sus manos se la llevo a la cara sin importarle mojarse la camiseta o el pelo. Repitió la acción varas veces y se observó en el espejo. No entendía nada de lo que estaba ocurriendo y menos que era lo que estaba pasando con él. Antes parecía que las cosas empezaban a equilibrarse pero el último encuentro con la Gryffindor descartaba toda posibilidad de tranquilidad.

Suspiró resignado y salió del baño. Se detuvo frente a su puerta pero no tenia intención de quedarse allí esperando que la castaña se despertara así que tras asegurar la puerta decidió que era mejor estar en la sala un tiempo hasta estar un poco más despejado. Se tumbó en el sofá y cerro los ojos esperando encontrar algo de tranquilidad.

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Se paseaba distraído por los estantes de aquella biblioteca inmensa. Nunca habría imaginado conocer a una persona capaz de leer toda aquella sabiduría y retener la mayoría de ella. Resignado de haber registrado hasta el último rincón de aquel lugar sin encontrar lo que deseaba salió dejando a la señora Pince con un aire curioso.

Miraba con atención cada rincón de los pasillos, cada lugar que podría esconderse alguien incluso miraba a cada persona esperando encontrarla tras alguna máscara pero sabía que todo eso era inútil. Si no la había encontrado en la biblioteca ni en los terrenos del castillo era probable que estuviera en algún lugar donde él no podía acceder.

Una idea descabellada le paso por su mente y sin rechazarla se lanzó de lleno a ella. Sus pasos eran más firmes y rápidos y su rostro más serio pero agradable. Subió varias escaleras y dejó atrás varios pasillos hasta llegar al retrato. Aspirando hondo e intentando no perder los nervios a la mínima, tocó el marco esperando respuesta. Pasaron pocos segundos hasta ver que este se abría dejándole paso.

Sus ojos se posaron en unos de fríos en vez de unos cálidos. Ambos se irguieron rápidamente y colocándose a la defensiva se enfrentaron.

"¿Qué quieres Weasley?" A Ron no le paso desapercibido el tono despectivo de éste.

"De ti nada, busco a Hermione." Ninguno de los dos dejaba de mirarse mostrando sus fuerzas para no ceder.

"Pues ya viste que aquí no está, así que lárgate." Ron frunció el cejo.

"Aquí no pero puede encontrarse en su habitación." Empezó a andar dirección a las escaleras sin esperar respuesta del Slytherin pero este se movió rápidamente obstruyéndole el paso.

"No puedes hacer eso, nadie puede subir esas escaleras a menos que los inquilinos lo deseen y yo no lo deseo. A más es una violación a los derechos íntimos de Granger." Ron se irguió y los miró con rabia.

"A ti no te importa nada de lo que tenga que ver con Hermione así que apártate." Izo ademán de pasar junto a él pero Malfoy fue igual de rápido y se colocó de nuevo al frente de él.

"Quizás no, pero es uno de los Premios Anuales y por desgracia me corresponde tener ciertos… intereses en lo que se refiere a su intimidad y alguna otra cosa."

Ron apretó los puños y una rabia se apoderó de él instándole de lanzársele al cuello pero se retuvo y aspirado hondo clavó sus ojos azules en los grises de Malfoy.

"Sabia que era inútil tratar contigo, Malfoy." Dio media vuelta y se dirigió a la salida.

"Lo mismo te digo aunque creo que tu no tienes solución, Weasley." Ron izo caso omiso y con pasos rápidos salió de aquel lugar.

No sabia como Hermione lo soportaba cada día en aquel lugar y encima en las clases. Era algo inhumano poder estar con alguien tan arrogante casi las 24 horas. Realmente la admiraba por saber mantenerlo a raya y a la vez tener sus preocupaciones. Paso ambas manos por su pelo rojizo y cerro los ojos mientras se apoyaba en una de las paredes.

Varios alumnos lo observaron pero sin decir nada pasaban de largo. Muchos empezaban a admirarlo ya fuera por el éxito que le daba el Quidditch o por ser amigo de Harry Potter, pero para él nada importaba si todo lo que hacia no lo disfrutaba con quien quería. Se enderezó de nuevo y camino al único lugar donde nadie lo molestaría por un buen tiempo, los grandes jardines de Hogwarts.

Sonrió al recordar todo lo que había ocurrido las últimas horas. La clase de defensa cuerpo a cuerpo había sido más interesante de lo que se había imaginado. Muchos y muchas lo habían admirado al ver su karma igualado con Harry o incluso Malfoy, Hermione había mostrado la misma sorpresa que él al verla envuelta en aquella aura oscura pero él no se quedó atrás. Todo había sido bastante inesperado.

Después de terminar las clases le habían entrado ganas de relajarse y se había dirigido al baño de los prefectos. Al ver el tiempo que había transcurrido había salido de la gran tina y se estaba vistiendo cuando de repente Hermione había entrado sin notar su presencia. Lo que había venido después fue algo insólito pues lo pudo analizar una vez había salido de allí dentro.

Analizó con determinación todo lo ocurrido. Sabía que algo se había apoderado de él al verla allí indefensa frente a él y sin saber que hacer. Eso le había dado fuerzas y sin saberlo se había adueñado de la situación pero había sido roto tan solo por una frase, una única frase pronunciada de aquellos labios, los labios que segundos atrás había estado besando con suavidad pero con pasión.

En su rostro se dibujó una sonrisa de satisfacción y felicidad sin percatarse. Algunas chicas que pasaban por allí se lo quedaron mirando sorprendidas por aquella sonrisa misteriosa que mostraba el Guardián de Gryffindor. Suspiraron mientras lo veían alejarse y un corrillo de varias alumnas lo miraban intensamente aunque éste no se percatara pues la dueña de sus sueños lo absorbía por completo.

Frente al lago y sentado en unas rocas cerca del agua se sentó observando el horizonte. Dejó que sus sentimientos volaran con la brisa que lo acariciaba. Sus ojos se posaron en las esbeltas montañas esperando que llegara la noche y poder decir todo lo que deseaba decirle con aquel valor que caracterizaba a los Gryffindors.

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Izo estallar un par de sillas y tras arreglarlas con un movimiento de varita se tranquilizó. ¿Era tan difícil pedir algo de tranquilidad? Primero Zabinni, luego Granger y para finalizar Weasley. Paso una mano por su pelo y consciente de que allí parado no haría nada se dirigió a su habitación.

Subió con calma las escaleras, llegó frente a la puerta y la abrió despacio. Se introdujo en la oscura habitación en silencio y encendió una lámpara de luz tenue. Con los mismos movimientos silenciosos se acercó hasta su cama donde descansaba la única persona que jamás pensó que estaría. Se sentó en un borde de la cama y la miró preocupado, aunque no quisiera admitirlo estaba algo inquieto pues la chica hacia un buen rato que se había desmayado y todavía no despertaba.

Se dejó caer apoyándose en una mano, se acercó a su rostro y con cuidado posó su mano en la frente de ésta. Todo su cuerpo se relajó al notar que no daba síntomas de fiebre y retiró la mano pero pronto se tensó al notar como los ojos de la Gryffindor se abrían despacio hasta enfocarlo por completo. Una corriente lo recorrió de arriba abajo al notar sus ojos fijos en él. Ambos se miraban esperando que el otro hablara.

Malfoy carraspeó un par de veces y se levantó con lentitud pero con agilidad. Se quedó unos segundos de espalda disimulando su desconcierto pero no tardó en encararla y mostrarse seguro frente a ella, como si nada le hubiera alterado lo más mínimo.

"¿Ya te encuentras mejor?" Se cruzó de brazos mirándola fijamente.

"¿A que te refieres?" Se sentó en la cama y sus dedos acariciaron una superficie fina y a la vez fría. Miró hacía abajo y su sorpresa fue al encontrarse en la cama, una cama que no identificaba como suya.

Su cejo se frunció y miró a su alrededor. Todo se encontraba en penumbra pero a medida que sus ojos se acostumbraban a la oscuridad y la tenue luz pudo distinguir unos muebles de madera fina y oscura, algunos libros y otros objetos extraños. Una moqueta de tonos verdes se extendía en todo lo que era al alrededor de la cama, la cual tenía unas bien mullidas almohadas y unas finas sábanas de seda negras pero esto no quitaba lo reconfortante que era.

Cada movimiento que ella hacia sus ojos lo percibían. Sabía que no relacionaba nada con aquel entorno e intentaba encontrar alguna explicación del por qué se encontraba allí. Sus ojos se movían con rapidez y sus manos de vez en cuando se crispaban en señal de frustración. Sonrió ante las sensaciones de la castaña. Carraspeó un par de veces para llamar de nuevo su atención.

"¿Y bien?" Ésta lo miró desconcertada y molesta por la situación.

"¿Cómo llegué aquí?" Sus labios se fruncieron pues no quería formular la pregunta y menos escuchar la respuesta por temor.

"Antes creo que deberías responderme tu a mi, ¿qué te ocurrió en el pasillo? ¿Con quien hablabas?" Sus ojos fríos se fijaron en ella esperando una respuesta para resolver al menos uno de los enigmas que lo envolvían.

Durante unos segundos Hermione desvió la mirada de aquellos ojos como imanes asustada. Ahora empezaba a recordar pero no sabia que responderle al rubio pues ni ella tenía respuesta para ello. Volvió a mirarlo algo más segura y sus ojos lo interrogaron.

"Si te dijera la verdad no me creerías." Esperó que esa respuesta fuera suficiente para él. El Slytherin sonrió de lado.

"Inténtalo." Hermione entrecerró los ojos y desvió la mirada del rubio.

"No se lo que ocurrió, y sobre lo de con quien hablaba era una voz extraña que oí y me limité a contestar." Sonrió al darse cuenta de lo ilógico que sonaba todo aquello. Pero esa sonrisa se esfumó al recordar que se encontraba con Malfoy a solas en su cuarto. "Ahora te toca a ti, ¿Por qué estoy aquí?" Algo más segura le devolvió la mirada.

"¿No creerías que te iba a dejar allí tirada?" Se encogió de hombros como si eso fuera lo más lógico para él.

"Pues hubiera sido lo más normal en ti. Lavarte las manos y olvidarte de todo." Se encogió de hombros imitando su postura.

"Tienes razón pero eso me hubiera acarreado más problemas de los que ya tengo. A más…" Se acercó peligrosamente a ella hasta inclinarse y quedar a menos de un metro de su rostro. "… ahora me debes una." Sonrió satisfecho al ver la indignación en sus ojos.

"Eres una sucia serpiente rastrera." Masculló. Se miraban fijamente uno con rencor el otro con satisfacción.

"Pues por si no te has dado cuenta estás en la cama de esa sucia serpiente que dices." Ladeó al cabeza divertido.

Las mejillas de Hermione se encendieron de vergüenza al ver como sus palabras se volvían en contra de ella y Malfoy ganaba esa pelea. Se acercó amenazante a él para contraatacar.

"Entonces hazte a un lado y déjame salir." Sonrió esperando la reacción de él.

Frunció el cejo con rapidez se enderezó de nuevo sin dejarla de mirar. Ésta con tranquilidad izo a un lado las sábanas y se quedó sentada en el borde. Se miraron de nuevo pero los ojos de Malfoy viajaron hasta su falda donde había quedado reducida más arriba del muslo. Hermione percibió la mirada del rubio y siguió la dirección que éstos tomaban. Inmediatamente se levantó bajándose la falda e intentando acomodarla. Malfoy ahogó unas carcajadas.

"¿Terminaste con tu espectáculo?" Lo miró rabiosa y se fue hacia la puerta.

"Ni te pienses que te lo vas a cobrar." Abrió la puerta y antes de salir pudo escuchar las últimas palabras de Malfoy.

"Yo me encargaré de que sí. No olvides saludar al pobretón de mi parte." Sonó un portazo en toda la habitación señal de que Granger lo había oído todo y descargado su rabia. Sonrió y se sentó en un butacón cansado.


"¿Tengo que echarte Veritaserum en la bebida para que lo sueltes de una vez?" Unos ojos grises azulados se posaron en unos de verdes.

Se miraron por unos segundos hasta que uno de ellos bajó la mirada hasta su copa. Se encontraban en una sala muy cómoda y reconfortante. Estaban sentados en unos grandes sillones uno frente a otro separados por una pequeña mesa y la chimenea crepitando a un lado.

"No se a que te refieres." Sus ojos verdes volvieron a aquellos icebergs y finalmente posándolos en la gran cristalera que éste tenía atrás.

"Vamos, te conozco desde hace tiempo. Llegaste aquí sin avisar y desde entonces solo has respondido con evasivas o ruidos. Por no mencionar que la copa y la ventana son de sumo interés para ti." Alzó las cejas y se llevó la copa a los labios bebiendo un pequeño trago de aquel licor ardiente.

"¿Te suenan de algo los nombres Draco Malfoy y Blaise Zabinni?" Volvían a mirarse a la cara.

"Sí, pertenecen a Slytherin y al parecer ambos son bastante poderosos a lo que se refiere a su karma, ¿a que viene eso?"Alzó una ceja y dio un trago más al licor.

"Hermione y yo tenemos una charla pendiente así que esta tarde fui a la biblioteca para ir a buscarla. Ambos nos dirigíamos a una sala que encontré muy reconfortante cuando me encontré con esos dos chicos." Respiró profundamente y dio un trago a su copa. "Fue algo impactante, ambos se retaban fríamente y lo curioso es que ninguno cedía. Los cogí a ambos y junto a Hermione los llevé a mi despacho. Deje a Hermione al cargo mientras iba en busca del director y Snape."

Daryl que estaba escuchando con atención el relato de su amigo, se atragantó con el último trago pues sino recordaba mal Slytherins y Gryffindors no se podían ver y a su amigo se le había ocurrido dejar sola a Hermione con dos chicos bastante peligrosos.

"¿Hiciste qué?" Consiguió al fin articular.

"Lo que ocurre es que cuando llegué me encontré algo bastante peculiar, ninguno se había movido pero parecía que ella controlara la situación y con total formalidad y tranquilidad abandonó el despacho pidiendo permiso y nada más." Se recargó en el respaldo y miró el fuego que ardía majestuoso. "Y ahora como castigo de esos dos tengo que estar dos semanas vigilándolos al terminar las clases." Keith miró a su amigo esperando algo.

"Vaya… me parece que esa chica esconde más de lo que creemos." Se apoyó en sus piernas con los brazos y miró fijamente a Keith. "Se sincero Keith, ¿esa chica te atrae o hay algo más?" Keith ante la sinceridad de su amigo abrió los ojos pero luego los bajó.

"Creo que es un cariño diferente a la atracción pero hay algo que me intriga. Sabes que siempre he podido notar cosas que otros no y me estoy dando cuenta que Hermione cada día que pasa su poder aumenta de una manera inigualable y lo que más me asusta es que he notado lo mismo en esos chicos." Pasó ambas manos por su pelo desordenándolo completamente y soltando un suspiro volvió a hablar. "Eso es todo."

Daryl había pasado su mirada de su amigo al fuego intenso que se consumía lentamente. Siempre había creído en lo que Keith le decía pero eso eran predicciones muy peligrosas. Si algo estaba creciendo en los cuerpos de esos chicos debían procurar estar seguros de lo que se trataba y la verdad es que ahora que lo pensaba, él también había notado algo extraño en esos tres pero no sabía de qué se trataba.

Miró de nuevo al castaño. Se veía preocupado por toda aquella situación y el que tuviera que vigilarlos en el castigo aumentaba esa preocupación. Como tranquilizarlo si él mismo se sentía igual. En la siguiente clase que tuvieran debía hacer algo para llegar a alguna conclusión.

"Keith, ¿qué harás esta noche?" El aludido miró esos ojos grises y una sonrisa traviesa pero preocupada salió de sus labios a lo que Daryl arqueó una ceja interrogativo.

"He citado a Hermione a las nueve para recompensarla después de la situación que ha pasado por mi culpa." Se encogió de hombros como si eso fuera lo más lógico.

Daryl negó con la cabeza mientras sonreía y pensaba que Keith no tenia remedio, pero al menos así se distraería un poco hablando de cosas que a él le fascinaban.

"Bueno vámonos a cenar que debes estar bien alimentado para que ese cerebro tuyo pueda decir más de dos palabras seguidas." Daryl sonrió al verlo picado mientras se levantaban ambos.

"¡Ey! Yo no he ofendido, para algo tu eres el musculitos y yo el cerebro." Ahora era su turno de sonreír.

Se miraron retadores pero al momento estallaron en carcajadas. Salieron juntos de la sala de Daryl haciéndose bromas y riéndose mientras algunos alumnos los miraban escandalizados por esa conducta y otros divertidos.


Estaba tumbada en su cama intentando tranquilizarse. Todo lo que estaba ocurriendo era extraño. Siempre había alguna cosa extraña que pasaba en Hogwarts pero ella siempre estaba al margen pero esta vez ella era la implicada. Respiró profundamente y después de acomodarse la ropa. Salió de su cuarto para irse a cenar. Al parecer Malfoy se había quedado en su habitación. Mejor para ella no tendría que verlo al menos hasta más tarde.

Con pasos tranquilos fue dirigiéndose al Gran Comedor aunque su mente vagaba por varios lugares. Lo que más le extrañaba de todo eran aquellas imágenes de elfos que le venían a la mente cada vez que estaba inconsciente o dormida. Debía contárselo a alguien pero ¿a quien? Muchos creerían que seria fruto de tanta literatura y biblioteca, otros no se creerían nada pues era algo muy extraño y quienes se lo creyeran la mirarían no como un bicho raro sino como algo peor.

Suspiró al ver que no obtendría ayuda de nadie pero de repente su mente se iluminó habían exactamente cinco personas que se lo creerían en parte y la ayudarían en algo, pero tres de ellas no estaba segura de confiar, por no mencionar que seria muy raro que entablara una conversación agradable, y las otras dos harían demasiadas preguntas al respeto.

Esas personas eran Draco Malfoy, quien por casualidad había descubierto su capacidad de hablar en elfo; Blaise Zabinni, quien para demostrar sus capacidades también había demostrado su habilidad por ese lenguaje; y entre esos tres también estaba Dumbledore, quien demostraría su capacidad de entender las cosas pero no le resolvería nada sino le daría más misterios por resolver; la otras dos eran Pansy Parkinson, la cual desde un principio supo el significado de la contraseña y eso quería decir que al igual que los dos Slytherins ella también poseía ese conocimiento; y la última era Keith Needik, no sabia si lo hablaba o no pero estaba claro que sabía muchas cosas sobre los elfos y sus lenguajes cosa que nadie tenia tanta enseñanza en algo así.

Una vez hubo repasado cada persona y estudiarla mínimamente se decantó por el momento no decir nada a nadie pero si realmente surgía la necesidad, lo más seguro sería a Keith pues tenía conocimientos que la ayudarían y seguramente la entendería mejor al ser algo más maduro y basarse en su conocimientos.

Sin darse cuenta estaba yendo dirección a su sitio en la mesa para cenar. Se relajó y disimuló la sorpresa por haber estado tan absorta en sí misma. Más tranquila y con más control se sentó junto a Lavender y Ginny y frente a Parvati.

"¿Te encuentras bien?" Preguntó Lavender al verla algo pálida.

"No te preocupes, se me pasará cuando coma algo." Con esto miró la mesa y la encontró vacía. "Por cierto, ¿Dónde esta la comida?" Era extraño que no apareciera la comida aún.

"Al parecer Dumbledore quiere anunciar algo." Parvati estaba algo distraída mirando la mesa de profesores donde Dumbledore se mostraba in pasivo. "Espero que no tarde mucho."

Las otras tres se miraron algo extrañadas por la actitud de su amiga Gryffindor. Miraron hacia Dumbledore y al parecer éste se había decidido por hablar.

"Buenas noches queridos alumnos." Todos callaron ante la voz del director y los miles de ojos fueron posados en su figura alta pero erguida. "Como ya se habrán dado cuenta Halloween esta al caer y los profesores y yo hemos pensado en hacer el famoso baile, aunque habrán algunos cambios de última hora." Un murmullo inundó el comedor pero no tardó en apagarse al oírse de nuevo la voz segura de Dumbledore. "Las parejas se harán de una manera muy peculiar. Al entrar al comedor tanto por su vestimenta por otras cualidades se les asignará una mesa, la cual su pareja ocupara más tarde. Ha de decirse que primero serán las chicas las que ingresarán en el gran comedor y luego los chicos."

Todos los alumnos se miraban unos despreocupados porque no tendrían que ocuparse de buscar pareja y otros preocupados porque sus parejas no fuesen con otras. Las chicas complacidas por aquella novedad hablaban de cómo podría ser esa selección mientras que la mayoría de chicos ponía los ojos en blanco e intentaba ignorar esas conversaciones.

"Pero eso no es lo único…" Todos callaron al momento esperando que más podría haber inventado el director. "Todos deberán llevar antifaces e ir vestidos no de gala ni tampoco disfrazados sino deberán ir vestidos de época antigua. Dicho esto solo me queda añadir que los Prefectos y Premios Anuales se presenten en mi despacho mañana a las seis de la tarde. Buen provecho." Y entonces aparecieron los tan ansiados platos de comida.

Las conversaciones no se hicieron esperar mientras copas y cubiertos chocando con los platos acompañaban al Gran Comedor. Las chicas algo distanciadas del sector masculino hablaban animadas por aquella idea tan peculiar de celebrar Hallowen. Sonreían y hacían bromas de cómo habría más de una sorpresa pues los antifaces y el disfraz no se quedarían atrás.

Los chicos tampoco se quedaban atrás hablando del baile aunque no sabían que era peor, tener que invitarlas o no invitarlas y esperarse una gran sorpresa al saber quien era su acompañante. Algo más frustrados seguían sus charlas mientras más de uno miraba de reojo alguna que otra chica quien no les prestaba la mínima atención, pues se habían dado cuenta de que ahora todo o casi todo el sector femenino se había unido para tramar a saber que.

Hermione muy animada con la conversación que mantenía con las chicas de su casa miró el reloj y vio que se le echaba el tiempo encima. Disimuladamente miró a la mesa de profesores y allí solo encontró a Daryl quien con los ojos le mostraba la puerta de salida de los profesores. Ésta asintió dando las gracias y se volvió hacía las chicas mientras se levantaba.

"Chicas, yo me retiro. Debo atender un asunto. Hasta mañana." Todas la miraron expectante. "Sí, hoy no hay así que aprovechad." Sonrió ampliamente y antes de alejarse se volvió. "Acordaos de avisar." Y guiñando un ojo salió por las puertas.

A partir de que Hermione hubiera cruzado las puertas ningún profesor ni chico supo que ocurrió. Todas las chicas de Gryffindor soltaron un pequeño chillido de emoción mientras algunas de otras casas se acercaban a ellas la mayoría se levantaba corriendo a las contrarias. Aquello parecía más una alerta roja de peligro que otra cosa pues las chicas corrían de arriba abajo mientras que los chicos asustados se apartaban y algún otro se metía en medio para saber que ocurría pero era rápidamente echado del círculo femenino con miradas asesinas y alguna que otra varita.

Fueron tan solo diez minutos que parecieron una eternidad pues cuando los profesores reaccionaron todo se había calmado de una manera espeluznante. Poco a poco el comedor se fue vaciando con grupitos de chicas hasta que la mayoría de los chicos se quedaron mirando las puertas sin saber que decir.

"¿Qué demonios acaba de pasar?" Ron quien pronunció la pregunta en voz baja fue escuchado por todos aunque nadie dijo nada pues se habían formulado la misma pregunta.

"Prefiero no saberlo." Comentó Dean. Todos asintieron y poco a poco fueron olvidando el tema y se retiraban a sus casas.


Hermione andaba algo apurada sabía que si no se daba prisa no llegaría puntual y eso no le gustaba lo más mínimo. Sin saber como llegó frente a la puerta que indicaba el nombre de Keith con dos minutos de adelanto. Respiró profundamente intentando conseguir una respiración acompasada y arreglándose las ropas toco suavemente la puerta.

Esperó unos segundos cuando escucho unos pasos acercarse desde el otro lado y abriéndose la puerta segundos después. Keith al verla sonrió ampliamente y con un brazo extendido la invito a pasar.

"Buenas noches, Herms." Ésta como respuesta le dedicó una gran sonrisa. "Sígueme." Se adelantó un poco a ella hasta que quedaron a un lado del escritorio frente a una puerta aunque bastante disimulada. Keith la abrió y Hermione entró aunque algo nerviosa.

"Vaya…." Hermione estaba frente a una gran sala.

Poseía un sofá de tres plazas de color vino tinto, una mesita de madera clara junto a una chimenea adornada con tallos de rosas. Una mesa pequeña de comedor estaba un lado de un gran ventanal dando directamente al lago. Un par de estantes llenos de libros se encontraban a un lado de la chimenea y al otro lado un mini bar. Para finalizar unas pequeñas escaleras se alzaban desde el otro lado de la estancia.

"Parece que te gusto." Sonrió divertido ante la expresión de la chica.

"Creí que seria… más pequeño." Se encogió de hombros inocentemente. "Bueno… espero que tengas un buen motivo para hacerme venir." Se cruzó de brazos ahora más seria.

"Lo tengo. Quería pedirte perdón por lo de esta tarde y así aprovechar y tener esa charla que hace tiempo deberíamos de haber tenido." Se acercó un poco a ella y la abrazó.

Hermione primero se sintió algo confundida por todo aquello pero después sabiendo las intenciones del moreno acepto el abrazo con gusto.

"No te preocupes si me llega a pasar algo entonces sí te las habrías visto conmigo." Se separó y ambos sonrieron.

"Sentémonos." Ambos se dirigieron al sofá uno frente al otro. "¿Cómo te encuentras?" Hermione lo miró a los ojos y luego a la chimenea.

"La verdad es que no lo se." Se recostó en el respaldó de lado. "Todo esta cambiando mucho y hay cosas que no llego a entender." Soltó un suspiro cansada.

"Creo que lo que estas haciendo es muy grande y debes sentirte orgullosa. Nadie consigue ser tan fuerte y a la vez que la consideren un líder." Hermione lo miró agradecida. "Es más, todas las chicas de este colegio se están dando cuenta de lo que son capaces de hacer gracias a que tú, les has quitado esa venda que las cegaba." Ambos se miraban fijamente sabiendo que no podían esconderse nada.

"Pero Keith… todo esto es más difícil de lo que imagine… al fin y al cabo cuando salgamos de Hogwarts todo será como antes." Y desvió la mirada de aquella esmeralda.

"En eso te equivocas." Repentinamente sus ojos chocaron furtivamente. "Si consigues cambiar una cosa, por mucho que esta desaparezca dejas gente atrás que seguirá con ello y quien siga adelante no se rendirá como a veces te obligan a hacer. Si eres fuerte de mente y alma nada puede doblegarte." Posó su mano en una de las de ella y la apretó cariñosamente. "Lo sabes muy bien, Herms." Está asintió alegremente.

Sabia que podía hablar con él. Por muy hombre que fuera, Keith era de los que pensaba antes de hablar y a más a más escuchaba a su corazón cuando lo hacía. Todo lo que a ella le habían enseñado, a no rendirse, a creer en ella, a ir hacia delante siempre, a levantarse al caer… Keith se lo mostraba de una manera mejor e incluso le daba aquel pequeño empujón que a todos nos hace falta e iba con ella.

"La verdad es que necesitaba aclarar un poco mi cabeza…" Sonrió de lado. "¿Sabes una cosa?" Se recostó en el regazo de Keith mientras observaba el fuego y sentía una de las manos de Keith acariciarle el pelo. "Últimamente he estado documentándome sobre los elfos pero no he encontrado en ningún sitio lo que dimos en clase." Seguía inmóvil esperando la respuesta del moreno.

Keith sonrió ante el giro que había dado la conversación. Sabia que tarde o temprano le terminaría preguntando alguna cosa pero no esperaba que ella lo invitara a hablar sobre ello aunque ambos sabían que no podían decir nada más que respuestas inconclusas pues a éstas se le sumarian más. Miró por la ventana y suspiro.

"Yo tampoco sabría decirte como encontré todo esto al igual que tu no sabrías decirme como lo sabes pero debes tener algo en mente." Hermione se alzó un poco y lo miró a los ojos pues Keith había volteado para mirarla de frente. "Debes tener cuidado con lo que dices y sobre todo en como lo llevas a cabo. Tienes que recordar algunas cosas que te ayudaran y a la vez te dejaran en medio de un camino." La castaña frunció el cejo sin entender esas palabras. "Cuando sepas que camino te corresponde solo a ti, entonces cúbrete las espaldas." Hermione terminó de sentarse sin dejar de observarlo.

¿Acaso él sabía algo que ella no? ¿O quería advertirla de algo que ni él sabía exactamente lo que era? Quería alguna cosa de la que poder hablar con él y terminaba con palabras sin sentido y que le daban vueltas por la cabeza sin parar.

"Keith, ¿Qué intentas decirme?" Éste había vuelto su mirada al cielo estrellado que se veía desde la ventana del salón.

Cerró los ojos intentando recordar porque lo hacía, no sabía en que se estaba metiendo y aún así daba respuestas sin un sentido concreto pero si se era poseedor de gran sabiduría sabias de su significado y estaba completamente seguro que Hermione era una pieza clave. Mucho tiempo había pasado desde que había descubierto algo que cambiaria el rumbo de la historia de la magia, algo tan poderoso que ni el mismo que se hacía llamar Lord Voldemort se imaginaba.

"Es muy tarde y sino Flitch te pondrá algún castigo. Ya seguiremos hablando." Se levantó invitando a Hermione a seguirle.

Cuando cruzaron la puerta y ambos se quedaron en el desierto pasillo no sabían que decir. Hermione se acomodó un mechón tras la oreja mientras que Keith se despeinó con la mano. Keith avanzó unos centímetros hacia ella llamando la atención de la chica.

"Te acompaño hasta tu sala por si acaso." Hermione sonrió dejando algo fuera de lugar a Keith pero después negó con la cabeza.

"Tranquilo no hará falta. Nos vemos mañana en clases." Se alzó un poco y le dio un cálido beso en la mejilla. "Buenas noches." Keith sonrió.

"Buenas noches." Vio como se alejaba poco a poco y segura. Estuvo uno segundo allí fuera hasta que decidió entrar de nuevo pero no pudo avanzar mucho cuando notó una presencia en su sala frente a la ventana. "Yandru…" Apenas fue un susurro para que la presencia se encarara hacia él.

"Sigues sintiendo el aura de las personas. Me alegro." Este poseía una capucha la cual no le cubría el rostro pero era lo suficiente ancha para ensombrecérselo. Llevaba puesta una capa completamente cerrada de un color rojo oscuro con algún detalle bordado en plata.

Keith se sentó en el sillón sin dejar de mirarlo. Estaba algo nervioso pues sabía que esa vistita no traía nada bueno y menos para él. Suspiró y se frotó los ojos algo cansado.

"No te preocupes solo venia a decirte que ya despertó." Keith abrió los ojos entre sorprendido y angustiado. "Será pronto pero debes saber que la próxima vez que nos encontremos ni tu ni yo nos conocemos y menos sabrás de él." Keith asintió. "Me retiro y ya sabes…"

"Por todas las cosas protégela incluso de ella misma." No lo vio pero su instinto le decía que Yandru le sonreía cortés.

"Hasta la próxima luna, Ylinn."Keith agachó la cabeza pero al volver a levantarla Yandru ya no se encontraba en su sala.

"La próxima luna…" Susurraba mientras se dirigía hacia su cama.

Sin siquiera percatarse se encontraba recostado en su cama con el pijama puesto y apunto de dormirse aunque no tardó mucho su lucidez en volver a volar esta vez entregándose a Morfeo.


Era impresionante lo que podía ocurrir a tu alrededor y no ser consciente de nada. La muestra perfecta era lo que minutos atrás había presenciado en el comedor. Tenía que saber que era lo que estaba ocurriendo dentro de aquel castillo y para colmo se le sumaba una castaña bastante cambiada desde que la conocía.

Una vez estuvo dentro la torre donde podría respirar tranquilidad se sentó en su escritorio y se dispuso a hacer las tareas que les habían puesto durante el día.

Al cabo de hora y media había terminado y gracias a ello su mente estuvo completamente alejada de todos aquellos pensamientos. Y por si no fuera poco ahora el director había decidido hacer Hallowen más 'interesante' para todos.

Necesitaba aire fresco así que se dirigió a la pequeña terraza que disponía la sala común y observó el paisaje. El lago completamente oscuro reflejaba la luna y las estrellas mientras los árboles del bosque prohibido eran acariciados por la misma brisa que revolvía sus cabellos.


Se fijo en la Luna creciente que se veía a través de cada ventanal. Su tenue luz era suficiente para ver a su alrededor aunque sabía perfectamente donde se encontraba y hacia donde dirigirse. Siguió su camino con una única imagen en su cabeza, Keith. Le había ido muy bien hablar con él aunque después de sus dudas por la pregunta y saber la respuesta se había quedado más confundida de lo que estaba.

Resignada por no haber conseguido lo que quería se dirigió a su torre. Sus pasos resonaban por el pasillo aunque más silenciosos de lo que recordaba. No tardó mucho en llegar al cuadro, pronunció la contraseña y entró por el pequeño hueco que éste exponía. Para su asombro todo estaba a oscuras solo una débil luz proveniente de la chimenea iluminaba la estancia.

Sabía que era tarde pero aún así Malfoy siempre era el que más tarde se acostaba. Encogió los hombros y se dirigió a su cuarto. Pero antes de abrir siquiera la puerta un escalofrió le recorrió la espalda e inmediatamente sacó su varita. Interiormente pronunció el hechizo para abrir la puerta y nada más ésta estaba abierta lo vio.

"¿Quién eres y que haces aquí?" Apretó fuertemente la varita dirigida al ser que se encontraba en medio de la estancia.

"Sigues percibiendo a las personas por su aura." Notó que por el tono de voz lo decía sonriendo. Ésta frunció el cejo. ¿Qué notaba las presencias? ¿De que diablos hablaba? ¿Y quien era y como había entrado hasta allí?

"No voy a repetirlo." Tensó la mandíbula pues se veía indefensa sin saber porque.

"¿Todavía no lo recuerdas?" Izo un paso pero se vio detenido ante un movimiento circular de la varita de la castaña. "Al fin y al cabo todavía no se completó el ciclo." Realmente todo aquello era extraño. Ahora no sentía la necesidad de atacarlo ni tampoco el ser amenazada, pero su instinto le decía que no bajara la varita. El hombre, pues su voz era grave aunque algo armoniosa, soltó un pequeño suspiro. "Volveré entonces una vez el ciclo este completo y mi lady, no os preocupéis por nada, sabéis que al final habrá un final para todos." Vio como se agachaba en una reverencia algo familiar y alzaba su cabeza aunque esta se encontraba cubierta por la gran capucha de su capa. "Alteza."

Hermione lo miró asombrada, sus ojos una vez se habían acostumbrado a la oscuridad intentó ver algo más allá de la tela que cubría aquel hombre pero salió de su asombro al ver que éste se encaminaba a la ventana.

"¡Espera!" Pero un segundo más tarde una fuerte corriente la envolvía obligándola a cubrirse el rostro con los brazos y dar un paso atrás.

"¿Granger, a quien diablos gritas?" La chica se destapó la cara y miró hacia atrás. Malfoy se encoraba con la puerta abierta de su habitación y la miraba interrogativamente.

"¿Qué?" Parpadeó un par de veces intentando asimilar todo que le había ocurrido y cayó en la cuenta de que las luces volvían a estar encendidas, se volteó a ver la ventana pero ésta en vez de estar abierta se encontraba cerrada.


Hoooollaaaaaa!!!

¿Quién es la primera en mandarme a la horca? T.T

La verdad es que no tengo naada que decir por este GRAN retraso, solo que siento mucho haberos hecho esperar tanto y más como empiezan a estar las cosas. Al menos espero que haya gustado.

Como dije empiezan a haber muchas cositas entre medio y cada encuentro es importante. Ya lo verán. Y dentro de muy poco aparecerá el baile y con ello una gran sorpresa!! ;D

En el siguiente no tardaré tanto, prometido aunque denme unos días eso sí… ;P

Y para quienes me siguen en mi otra historia si que debo una gran disculpa pero tengo problemas con el capitulo porque hay mucho que explicar y buff… deseo poder actualizarla pronto!!

Silviota – Aquí está tu capítulo!! ¿Te gustó? Bueno eso espero. Espero tu opinión pronto!! Muchos besos!!

Y muchas gracias a todos los demás:

Karyta 34, Princesaartemisa, Hegoka, Noelhia, Sirinnete, Saku - Kamiya, Negrita28malfoy, Her evil royalti5, Cocoa8… y sietno si me he dejado a alguien.

Ciao, y espero esos reviews!!!! xD

Abrazos y mucha magia!!!

Zel.