Gracias por el review Karenzita, c q no he actualizado pro con la escuela no he tenido tiempo, djo el 5 capítulo, esperando q les guste.
Cap V: Razones
La sala común de Slytherin se distinguía de las demás por los estudiantes, no solo por sus actitudes y ambiciones, también porque eran muy madrugadores, el problema era que madrugaban para hablar sobre lo que planeaban hacer en el día, cosas que no eran tan inocentes como parecían.
-Y lo golpeare con gran fuerza-relataba un estudiante robusto de quinto año a sus compañeros, que se reían sin control.
-¿Qué piensas hacer hoy Draco?-le preguntó su novia, Pansy Parkinson. Estaban sentados en un sofá y enfrente estaban Crabbe y Goyle, hablando del padre de este último.
-No lo se, me imagino que molestar a los sangre-sucia-contestó indiferente a las caricias que le estaba dando Pansy.
-¿No podemos hacer otra cosa?-preguntó la chica, acariciando el suave pelo platinado de su novio.
-¿Qué más hay que hacer?-preguntó el chico, quitándose a su novia de encima para sentarse bien.
-Mmm, un poco de desorden no estaría mal, asustar a todos, eso sería genial.
-No me parece muy inteligente hacer eso Pansy, quizás haga tropezar a uno que otro impuro-contestó algo aburrido.
-El día anterior no te vi ¿Dónde estabas?-preguntó la chica, esperando su respuesta.
-En la biblioteca, haciendo tarea de Slughorn-contestó el Slytherin, que se puso de pie-. ¡Crabbe! ¡Goyle! ¡Vámonos al Gran Comedor!
Los chicos asintieron con la cabeza, se levantaron y lo siguieron hasta la entrada de su sala común, Pansy también los seguía.
Ya en los pasillos había gente, la mayoría eran alumnos de quito año para arriba, no se veía a estudiantes mas pequeños.
-¡Fíjate por donde vas!-le espeto Draco a un estudiante de primero que había tropezado con el.
-Lo-lo si-siento-contestó el niño aterrorizado ante la mirada asesina del Slytherin, por no decir que Crabbe y Goyle estaban haciendo tronar sus nudillos formando unos puños.
-La próxima vez que suceda no sabes como te va a ir-decía el chico, agarrando al niño por el cuello de su túnica y acercándolo a el.
-¡Déjalo en paz Malfoy!-exclamó una voz femenina. Era Hermione Granger, que se acercaba a toda prisa apuntando con su varita al Slytherin.
-¿Por qué Granger? Este niño tropezó conmigo y debe pagar-contestó con una tranquilidad sorprendente el Slytherin, agarrando todavía al niño.
-¡Te lo advierto Malfoy! ¡Suelta a ese niño o tú serás el que pagara!-lo amenazó Hermione, apuntándolo todavía con su varita.
El chico soltó al niño y luego de decirle "sangre sucia" se marchó al Gran Comedor seguido por sus amigos.
-¿Te encuentras bien?-preguntó al pequeño que cayo al suelo, ayudándolo a pararse.
-Sí, gracias-contestó el niño.
-¿Cómo te llamas? Te acompañare a tu mesa.
-Mi nombre es John y soy de Ravenclaw-contestó el pequeño, echando un vistazo alrededor.
-Muy bien John, vamos al Gran Comedor-dijo Hermione, tomándolo de la mano y llevándolo.
Minutos después, John estaba sentado con sus amigos, contándoles lo que le había ocurrido.
-Hermione ¿Qué sucedió?-le preguntó Ginny.
-Malfoy estaba molestando a un niño-contestó mientras se sentaba con sus ya lo arregle.
-Menos mal, propio de Malfoy intimidar a los más pequeños-comentó Harry, que se estaba sirviendo cereal.
Después de terminar de desayunar, se despidió de sus amigos y se dirigió a su clase de Runas Antiguas, iba caminando cuando se preguntó si había metido el pergamino de tarea en la mochila, cuanta fue su sorpresa ver que no estaba.
"Lo bueno es que desayuno temprano, así que puedo volver a mi dormitorio por la tarea" se dijo, echando a correr hacia la Torre de Gryffindor. Pronuncio la contraseña, subió las escaleras rápidamente, encontró en su cama el pergamino y lo metió en su mochila a la vez que bajaba las escaleras.
Hermione corría por los pasillos, rogando para que no se le hiciera tarde, miraba el reloj, aun le quedaban cinco minutos para que llegara a tiempo a su clase. Cruzo un atajo y apareció en otro pasillo, ahora solo debía subir una escalera y estaría en la puerta del aula.
-¿A que crees que juegas Granger?-le dijo Malfoy, la había tomado del brazo justo cuando iba a subir las escaleras.
-¡Suéltame Malfoy! Debo de ir a clases-trataba de soltarse Hermione, pero el chico le apretaba cada vez mas fuerte el brazo.
-Está bien-aceptó el chico, soltándola. La siguió con sus ojos hasta que desapareció por la puerta de madera.
¿Por qué la había dejado ir? Tal vez se había ablandado con ella y eso no era posible, tendría que hacer algo.
El final del día era para los estudiantes de 6° y 7° año lo mejor del día, por fin libres sin tener que escuchar a los profesores, tomar apuntes y otras cosas que no les agradaban.
Hermione Granger estaba en la biblioteca escribiendo su redacción de Aritmancia, aunque no podía concentrarse porque el recuerdo de Malfoy gritándole al niño todavía rondaba en su cabeza. Decidió que mejor dejaría la redacción para otro día y se puso hacer una nueva para pociones, al profesor Slughorn últimamente le gustaba dejar eso de tarea.
Saco su ejemplar de "Pociones Avanzadas" y empezó a trabajar, parando solo para consultar datos en otros libros. Sintió como unos pasos se acercaban a ella, no hizo caso y siguió escribiendo.
-El último dato que pusiste es incorrecto-le dijo una voz fría, señalando en su pergamino con un blanco dedo.
Algo avergonzada, Hermione leyó lo que había puesto y consultó el libro, no era posible ¡Malfoy tenía razón!
-Tienes razón-dijo, volviéndole a darle la razón por segunda vez, eso era humillante.
-Y la poción que mencionas no se llama "Libatus" es "Libatius"-le corrigió el chico, volviendo a señalar el pergamino.
No podía ser, volvía a tener razón pero esta vez no se la iba a dar, únicamente iba a corregir su error.
-¿No me das la razón?-le preguntó el chico, que se había sentado a su lado y la estaba mirando.
-No, ya fue suficiente-contestó secamente Hermione, sin voltear a verlo.
-¿Así que Granger no admite sus errores?-le preguntó no sin algo de malicia.
-Claro que admito mis errores, no soy como tu-le contestó la chica, aun sin mirarlo.
-¡Voltéame a ver a los ojos cuando te hablo!-le dijo el chico, tomándola del brazo y obligándola a subir la mirada.
-Cuidado como me tratas Malfoy-contestó ella volteándolo a ver a los ojos. Era frustrante que eso le sucediera a ella, tener que darle la razón al creído ese y aparte obedecerlo.
-Si mal recuerdo, te acabo de ayudar corrigiéndote unos errores-empezó a decir el chico sin perder la paciencia, como siempre solía hacerlo cuando se cruzaba con alguien detestable.
-Lo sé, gracias-contestó la Gryffindor entre dientes y roja de rabia, ya había sido suficiente.
-A propósito-comenzó algo incomodo el Slytherin estirándose de brazos tratando de no fijar su vista en Hermione-. Slughorn me puso Extraordinario en la composición, después de todo si eres lista-termino tratando de decir lo más bajo posible la ultima palabra.
Hermione lo miro fijamente por lo que fueron unos breves segundos, para seguir escribiendo su redacción, mientras continuaba dijo:
-Bueno, al menos te pude agradecer por lo que hiciste por mi el otro día-contestó ella escribiendo en su pergamino las ultimas palabras de su redacción.
-¿Bromeas?-preguntó Draco con voz burlona haciendo que ella volteara a verlo-. Lo del otro día fue la verdad, no fue ninguna ayuda.
-Entonces te ayude con tu redacción y tú me ayudaste ahorita ¿no?-inquirió la castaña poniendo punto final a su redacción, cruzándose de brazos y encarando al chico.
-Sí ¿Qué tiene?-preguntó Draco extrañado de lo que le estaba diciendo.
-Tú, un Slytherin de sangre pura, ayudaste a una sangre sucia de Gryffindor ¿Te suena normal?-preguntó Hermione tratando de que sonara lo mas irónica posible.
-Obviamente no-contestó el chico tranquilamente-. Tú me ayudaste porque…-pero no pudo continuar la frase ¿Por qué le había ayudado la chica?
Hermione en cambio estaba esbozando una sonrisa de satisfacción, tarde o temprano Malfoy iba a tener que admitir que esa era la única razón posible para que ella lo hubiera ayudado. Al parecer el chico estaba pensando lo mismo, porque la sonrisa burlona se quito rápidamente de su rostro y puso la expresión que siempre ponía al verla.
-Si te ayude, no se porque fue-concluyó el Slytherin la extraña conversación que habían tenido, saliendo rápidamente de la biblioteca, haciendo caer la silla en la que se había sentado.
-Ese joven sí que es extraño-comentó la Sra. Pince que en esos momentos pasaba devolviendo libros a sus respectivos estantes, hizo un movimiento con la varita y la silla volvió a estar en su lugar-. Siempre parece dejar la silla en el suelo sin razones.
Hermione solo asintió con la cabeza, miraba fijamente la salida de la biblioteca, no pudo evitar esbozar una sonrisita que quito rápidamente. ¿Qué razón tenía para esbozarla?
No podía saber, que hace un par de días, el Slytherin con el que había hablado había tenido la misma reacción ¿Cuál era la razón de su misma reacción?
