Gracias por los reviews: daniiela!, Kaoru riddle y Rochelle Kuchiki, me enknta saber q les esta gustando la historia, dejo el sexto capítulo.
Cap VI: La Amenaza de Malfoy
Una tarde en las oscuras mazmorras se escuchó un fuerte sonido metálico, junto a un grito y una exclamación.
Los alumnos de EXTASIS de 7° año que cursaban pociones, se encontraban en esos momentos tomando clase de pociones con el profesor Slughorn, hasta que algo los interrumpió.
-¡Señor Malfoy! ¿Qué sucedió?-preguntó el profesor que se acercaba a el con su varita, tratando de saber que había ocasionado que su caldero cayera al suelo.
-No lo sé profesor-contestó el muchacho, tratando de quitarse las gotas de poción que habían caído a su túnica.
-Mmm, parece que agrego un ingrediente que no era-decía el profesor, raspando con su pulgar un poco de la poción que quedaba en el caldero, lo demás había ido a caer al suelo.
En las otras mesas, los estudiantes se reían en silencio, ver a un Slytherin en una situación así, no se veía todos los días.
-¡Que torpe!-decía Ron desternillándose de la risa a Harry y Hermione, que veían como el profesor hacia limpiar a Malfoy el suelo.
Harry empezó a reírse en silencio, todos los alumnos parecían divertirse, menos Hermione, que solo miraba a Malfoy limpiar el suelo y la mesa.
-Espero que tu túnica no quede manchada permanentemente Draco, la poción matalobos tiene unos ingredientes muy fuertes que puede dañar la ropa-comentaba el profesor Slughorn, paseándose entre las mesas para mirar como iban las pociones de los otros alumnos.
-¡Rupert! A tu poción le faltan unos crisopos-reprendió Slughorn a Ron, que aun seguía riéndose en silencio del Slytherin.
-Excelente poción Srita. Granger-dijo el profesor al revolver la de Hermione un poco, y siguió caminando para ver como estaba la de Harry.
Cuando ya faltaban diez minutos para que la clase terminara, el profesor Slughorn pidió silencio a sus alumnos, y empezó a hablar.
-Esta vez, empezamos a hacer una poción de la que no explique nada al principio. Alguien, leyendo el resumen y los ingredientes ¿Podría decirme para que sirve?-preguntó el profesor a la asombrada clase, parecía que nadie había prestado mucha atención al resumen que venía en el libro, y los ingredientes…ni hablar.
Como siempre, Hermione levanto la mano rápida como un rayo, ella había leído en su dormitorio la noche anterior sobre esa poción, además que un ex profesor suyo de Defensa Contra las Artes Oscuras, la había estado tomando un tiempo cuando enseñaba.
-Srita. Granger-concedió la palabra el profesor, señalando su mano.
-Aunque no cura la licantropía, convierte al hombre lobo en inofensivo mientras hay luna llena-recitó ella de memoria lo que había leído.
-¡Excelente! Veinte puntos para Gryffindor por tan excelente respuesta-dijo el profesor Slughorn, orgulloso de tener como a estudiante a Hermione.-Ahora les dejare una tarea, quiero una redacción de 50 cm. de largo sobre esta poción para la siguiente clase ¡Pueden irse!
Todos los alumnos asintieron con la cabeza, guardaron su poción empezada en una botellita de cristal que el profesor les había dado al inicio de la clase y salieron de la mazmorra, felices por ser esta su última clase en el día.
-Malfoy va a tener que repetir todo-dijo Ron, cuando el, Harry y Hermione caminaban hacia la torre de Gryffindor-. Es un completo idiota ¡Dejo caer el caldero!
-En realidad puso un ingrediente que no era-rectificó Hermione, algo molesta porque Ron parecía encantado de repetir una y otra vez lo que había sucedido en clase.
-¿Cuál es la diferencia?-preguntó el chico con tono burlón-. Es un tonto.
-Cuando dejes de repetir eso ¡Avísame! Voy a la biblioteca-dijo algo enfadada la chica, despidiéndose con un gesto de Harry, sin hacer caso de la cara que había puesto el pelirrojo.
"Cualquiera comete un error" pensaba como si fuera lo mas correcto, en el fondo, sabía que estaba defendiendo al Slytherin ¿Propio de ella? ¡Para nada!
Llego a la biblioteca, en la que había muy pocos estudiantes, una alumna de Hufflepuff, un Ravenclaw y dos chicos de primero de su casa, aparte de la Sra. Pince.
"No es de sorprenderse, hoy es Viernes y la mayoría de los alumnos no hace deberes" fue el pensamiento que tuvo que era más que cierto, otras veces se encontraba sola en la biblioteca junto a la bibliotecaria.
Prefirió hacer ese mismo día la redacción de Pociones, así podría luego realizar la de Runas Antiguas que iba a ocupar mas tiempo, mas libros y mas concentración.
Se sentó en una mesa detrás de la estantería dedicada a las pociones, saco un pergamino que media exactamente 50 cm., en su mochila tenía de todas las medidas, su frasco de tinta y la pluma, ya solo faltaba el libro indicado y podría empezar a trabajar.
Se puso de pie y fue a preguntarle a la Sra. Pince sobre el libro que buscaba, si hacia la búsqueda por su cuenta tardaría bastantes minutos y ella prefería utilizarlos para su redacción de Runas Antiguas. Después de que la delgada bibliotecaria le diera el libro que buscaba, volvió a su mesa solo para encontrar a un Slytherin sentado en su silla con los pies en la mesa.
-¡Fuera Malfoy!-le susurró lo suficientemente alto para que escuchara.
-La biblioteca es para todos los estudiantes, no solo para los sabelotodos-respondió fríamente, mirándola con unos ojos igual que su tono de voz.
-¿Qué quieres?-preguntó directamente la Gryffindor, odiaba que la gente hablara con rodeos con ella, en todos estos años que había pasado en Hogwarts, había aprendido que cuando alguien quería pedirle algo, empezaba a hablar con un tema diferente.
-Hazme mi redacción de pociones-contestó el Slytherin igual de directo que ella, solo que su tono de voz ya no era tan frío.
-¿Por qué debería hacerlo?-preguntó con una voz fría igual a la de el.
-Sufrirás las consecuencias Granger-le advirtió el chico, viendo la malicia en sus ojos grises, esos ojos que parecían estar siempre en invierno, sin una sola luz que los iluminara.
-Nadie me amenaza Malfoy, nadie…-pero no pudo acabar la frase, porque tenía la varita del Slytherin en la garganta, busco la suya en el bolsillo de su túnica pero no estaba, la vio en la mesa junto a el pergamino, trato de alcanzarla pero el chico fue mas rápido, la guardo en el bolsillo de su pantalón.
-Eres un desgraciado-murmuró la chica con un odio que nunca había sentido hacia nadie, solo lo sentía por el.
-Yo diría que tu lo eres en este momento, no tienes con que defenderte-decía el chico, clavándole mas la varita en la garganta, haciendo que ella soltara un chillido de dolor.-Es hora que aprendas quien manda Granger, quien siempre ha mandado.
-No…lo…haré-dijo con dificultad la Gryffindor, el dolor que le estaba causando el muchacho no la dejaba hablar, y aunque intentara atacarlo con sus manos ¿Qué posibilidad tenía de ganar?
-Está bien, no hagas mi redacción-concedió el chico, retirando su varita de la garganta de Hermione-. Pero sabes que puedo decir a los mortifagos como entrar a Hogwarts y que el Señor Tenebroso obtenga a Potter.
-Eres un…yo…-la Gryffindor no sabía que decir, empezó a ponerse nerviosa ante la amenaza de Malfoy ¿Sería capaz?
"Por favor Hermione, acepta que es capaz de eso y mucho mas" se dijo a si misma, mirando como Malfoy ponía una maligna sonrisa de satisfacción, la tenia atrapada, no tenía salida ¿Arriesgaría a su amigo solo por no hacer una tonta composición?
-Está bien Malfoy, hago tu redacción, pero tú promete no hacer nada que ponga en peligro a Harry-le advirtió con voz temblorosa, mirándolo directamente a los ojos.
-Yo no puedo prometer nada Granger-dijo con superioridad, echando un vistazo al reloj que saco de su bolsillo izquierdo-. No tengo tú tiempo, así que decide.
-Yo… ¡Está bien! Hago lo que tú digas, pero por favor…-le rogaba la chica, estaba poniéndose paranoica ante las miradas que le estaba echando el muchacho, que claramente decían: Haz lo que digo o alguien más lo pagara.- ¡No dañes a Harry!
-Mientras tú hagas lo que yo diga, el cabeza rajada no tendrá problemas-dijo el muchacho convincentemente-. Quiero mi redacción en una hora y me la entregaras en los lindes del Bosque Prohibido ¿Entendiste?
-Sí-afirmó la chica, todavía temblorosa por lo que podía hacer el muchacho.
-Perfecto Granger ¡Hasta al rato!-se despidió el muchacho con autoridad, dejando la varita de Hermione en la mesa y saliendo caminando tranquilamente.
La tenía, era suya, completamente de él, era increíble como con unas cuantas palabras podía controlar a la gente, y Hermione no era el ejemplo, muchos otros estudiantes lo eran.
"Y ahora solo harás lo que yo diga Granger" se decía el chico con satisfacción, bajando las escaleras con superioridad para ir a encontrarse con sus amigos en el Lago.
-¿Dónde estabas Draco?-le preguntó Pansy con voz melosa cuando se acercó a ella.
-Nada importante, encargándome de una sangre sucia-contestó mientras se recostaba en la suave hierba y dejaba que la Slytherin le acariciara el cabello.
En la torre de Gryffindor, un pelirrojo se encontraba mirando por la ventana, desde donde se podía distinguir a los Slytherins que disfrutaban de las últimas tardes soleadas de Septiembre.
Últimamente, Ron pasaba mucho tiempo solo y el sabia porque, porque le faltaba una persona especial que estuviera con el. Volteo a ver quien estaba en la sala común, así quizás podría entablar una conversación, pero lo que vio no le dio ningún placer: Harry y Ginny estaban besándose, se encontraban sentados enfrente de la chimenea, tomados de la mano muy acarameladitos.
Salio de la sala común, incapaz de soportar eso por mas tiempo, a el también le gustaría estar así con alguien, lastima que el había terminado su noviazgo con esa personita hace solo unos días.
"¿Por qué fui tan tonto? Deje ir a Hermione" se lamentaba el chico, mientras caminaba por los pasillos donde de vez en cuando, se encontraba a una pareja tomada de la mano, abrazándose o besándose.
-No tienes buena cara, seguramente te cayo un nargle en el cabello-fue lo que le dijo una voz soñadora, Luna Lovegood, quien se encontraba sentada en el suelo leyendo la última edición del Quisquilloso.
-¿Qué haces sentada en el suelo?-le preguntó con voz aburrida a la chica.
-Leyendo y ordenando mis cosas, mi mochila tuvo un desgarre y se cayeron todos los libros-dijo ella sin darle mucha importancia.
-¿Necesitas ayuda?-preguntó sinceramente a Luna.
-No es necesario ¿Por qué no estas con Hermione? Tenia entendido que eran novios-contestó ella, poniéndose de pie y mirándolo a los ojos.
-Éramos novios-respondió el con la mirada ausente, como si estuviera recordando cosas tristes que lo lastimaran.
-No debo meterme en eso Ron, pero estoy segura que tú estarás bien-le dijo ella sonriente, poniendo su mano derecha en el hombro del chico.
-Gracias Luna ¿No quieres que te ayude?-preguntó algo mas animado con lo que le había dicho.
-No gracias, mejor ocupa tu tiempo en otra cosa ¿Qué tal el Quidditch?-dijo ella mientras recogía un par de libros y los metía en su mochila.
-¡Buena idea!-dijo el pelirrojo, se despidió de Luna con un gesto y salio corriendo a su sala común por su escoba.
Ella sonrió cuando el desapareció de su vista, como le encantaba ver a la gente feliz, era de las cosas mas hermosas que pudiera haber en la tierra, era lo que le había enseñado su madre cuando era pequeña, que bonitos días aquellos.
*Flash Back*
-Mamá ¿Por qué papá está triste?-había preguntado a su mamá cuando tenía 5 años, su papá no parecía estar muy alegre.
-Cuando alguien sufre una perdida se pone triste Luna-le explicó su mamá, sentándola en sus piernas-. Por eso siempre debemos de disfrutar de estar con las personas, nunca sabemos cuando las perderemos.
-¿Y como se puede ayudar a alguien que está triste?-preguntó mirando a su mamá con curiosidad.
-A veces puedes contar un chiste y todo está resuelto, pero no siempre es así. A veces debes de ponerte en el lugar de la persona y entender lo que siente, entonces podrás decirle unas palabras que la consuelen.
-¿Siempre funciona?-preguntó ella, mirando a su papá que estaba sentado en un sillón, distante, como sino pudiera comunicarse.
-No siempre cariño-dijo con algo de tristeza su mamá, mirando por la ventana-. Hay heridas muy profundas dentro de las personas que no tienen cura, están tan tristes por la perdida, que poco a poco se consumen de dolor.
-¿Eso le pasara a papá?-preguntó asustada Luna, volviendo a mirar a su mamá.
-No lo creo, tu papá es una persona muy fuerte-dijo con convicción su mamá-. Por eso ver a alguien feliz, es de las cosas mas hermosas que existen ¡No lo olvides Luna!
*Fin Flash Back*
Y no lo había olvidado, por eso trataba de hacer feliz a quien conocía, aunque fueran solo unas palabras o un chiste lo que dijera, siempre acababa funcionando.
Termino de meter sus libros en la mochila y empezó a caminar hacia la sala común de Ravenclaw, pero tropezó con una persona.
-Lo siento Luna-se disculpó Hermione que llevaba un pergamino en una mano y parecía muy apresurada.
Hermione siguió su camino, corriendo por los pasillos, tropezando con varias personas, pidió rápidamente disculpas pero nunca supo si las aceptaron, no debía de llegar tarde a los lindes del bosque, aun le era difícil creer que había aceptado escribir la redacción del Slytherin.
Resoplando, llego a los lindes del bosque donde ya la esperaba el muchacho algo impaciente por su cara.
-Aquí esta-dijo casi sin aliento, tendiéndole el pergamino al chico, quien se lo arrebato y empezó a leerlo.
-Bien, sólo espero que no pongas lo mismo en tu redacción-contestó el chico con una pizca de satisfacción, y sin decir más, se fue caminando al castillo.
Hermione se quedo mirando sorprendida al Slytherin, era increíble que tuviera tanta autoridad para atreverse a hacer amenazas.
