Pido una disculpa por un mes de no actualizarles, pero la escuela ha estado muy pesada y no he tenido el tiempo de actualizar o escribir como quisiera, agradezco sus reviews y les prometo q ya no esperaran tanto, grax d nuevo djo aqui el capi.
Cap VIII: El Error
Draco Malfoy se encontraba furioso, hace unos minutos había sido humillado frente a su clase por la profesora McGonagall, y él ya sabía con quien se iba a desquitar, esa humillación se iba a borrar y sabía como y con quien.
*Flash Back*
-Señor Malfoy ¿Ha descansado bien?-le preguntó la profesora McGonagall para su sorpresa con un tono preocupado.
-Sí profesora-contestó el extrañado. ¿Por qué le preguntaba ese tipo de cosas?
-¿Ha dormido bien? ¿Ha comido a sus horas?-le preguntó, sólo que ahora ya había unos cuantos estudiantes que empezaban a reírse.
-Profesora, me encuentro muy bien-contestó subiendo su tono de voz.
-Al parecer no, al menos cuando hace sus deberes-dijo la profesora, acercándose a él y examinándolo con los ojos-. Luce un poco cansado.
-No lo estoy ¡Estoy perfectamente bien!-exclamó furioso a la profesora. Sus compañeros se estaban riendo de él, y eso no era nada gracioso.
-¿Está seguro? ¿Cómo explica lo que dice su redacción de Animagos?-preguntó con voz severa.
-Está perfectamente bien redactada-replicó el, cruzándose de brazos y echándole una mirada desafiante.
-No lo creo, déjeme leerle lo que escribió-dijo la profesora, acomodándose sus lentes e iniciando su lectura-. El poder transformarse en un animal, es un gran poder que estaba teniendo en ella… Muy pocos magos se atreven a utilizarla porque podría dar resultados nefastos sino se aceptaba sus peticiones… El animal que mas magos y brujas usa para su transformación es la amenaza que tenía…
Sus compañeros se reían ante cada palabra o frase ridícula que la profesora leía, lo estaba humillando y si decía la verdad sobre su composición, estaría en grandes problemas.
-Eso no está bien, quizás alguien le hizo un hechizo a mi composición profesora-dijo él en voz baja, tratando de controlar la rabia que sentía.
-Tal vez, hoy se la pasare señor Malfoy pero quiero que terminando la clase, vaya a la enfermería a que le hagan un chequeo-dijo la profesora, mientras le entregaba su redacción con una A de Aceptable.
*Fin Flash Back*
"Esa Granger pagara" pensaba con odio el Slytherin a la vez que caminaba por los solitarios pasillos, la mayoría de los alumnos seguramente estaban en el Gran Comedor, por la hora de la comida.
Doblo una esquina y no pudo evitar reprimir una sonrisa, la escena era mas que favorable para él: Vincent Crabbe se encontraba molestando a Hermione Granger, diciéndole cosas como "Sangre sucia" "Impura" y haciendo que a su mochila se le rompieran las costuras y cayeran al suelo estrepitosamente sus libros.
-Basta Crabbe-dijo el Slytherin tranquilamente, a pesar de lo furioso que estaba-. Yo me encargare de ella.
El chico asintió con la cabeza y después de decirle un último "Sangre sucia", se fue caminando en dirección a las escaleras, seguramente para reunirse con Goyle en el Gran Comedor.
-¿Qué quieres?-le preguntó de mala gana mientras recogía sus libros y los metía a su mochila.
-¿Por qué me saque una A de aceptable en Transformaciones?-preguntó el chico mientras se recargaba en la pared y esperaba su respuesta.
-Yo que sé, no es mi problema…
-Mis problemas son tus problemas Granger.
-No, no lo son Malfoy.
-¡Fui humillado por tu culpa!-gritó el Slytherin perdiendo el control. Tomo uno de los libros de la Gryffindor y le empezó a arrancar las hojas, a la vez que pateaba su mochila.
Estaba furioso, nunca en su vida había sido humillado, todos siempre lo habían tratado con respeto, pero no podía sacar de su cabeza las odiosas risas de sus compañeros en clase, la cara de incredulidad de la profesora McGonagall, la chica había cometido un error y lo iba a pagar.
Hermione estaba observando al chico, sin hacer nada. Nunca lo había visto tan enfadado, en otras circunstancias, se habría burlado de el y mostrado una sonrisa de satisfacción, pero ahora no podía, y no sabía porque.
Lágrimas de coraje empezaron a salir de los ojos grises del Slytherin, resbalaban por su cara, pero el no parecía notarlas, estaba tan ocupado descargando su rabia y frustración en las cosas de la castaña, tratando de olvidar la humillación que había sufrido por su culpa, tratando de quitar eso de su mente.
-Estás llorando-dijo en voz baja la chica. Ahora era ella quien estaba recargada en la pared, observando.
Al decir eso, el Slytherin se paró en seco, era cierto: Draco Malfoy estaba llorando.
-Muy bien, ya decidí lo que voy a hacer contigo.
-No metas a nadie mas en esto-le dijo la chica con voz temblorosa, recordando su amenaza.
-No, esto será entre tú y yo-dijo el chico, ya no estaba tan furioso, aunque aún estaba enojado.-Te supervisare de ahora en adelante, en todo lo que hagas para mi.
-¿¡Qué?!-exclamó incrédula esta Hermione, sin poder creer lo que había soy una niña Malfoy, se lo que hago.
-¿Enserio? ¿Por qué no miras lo que escribiste?-le dijo el muchacho, arrojándole a sus pies su redacción sobre animagos.
Hermione solo lo miro con odio antes de tomar el pergamino del suelo y leerlo. No podía creer que ella había escrito esas tonterías, estaba tan cansada y malhumorada el día que había escrito la redacción, que ni siquiera se molesto en revisarla.
-Fue un error Malfoy, sólo eso-dijo con calma, enrollando el pergamino y dándoselo al chico, quien se lo arrebato.
-No fue sólo un error Granger, esta tarde te veré en la biblioteca al terminar las clases, para que hagas correctamente mi redacción de Defensa Contra las Artes Oscuras-fue lo último que dijo, antes de caminar rápidamente hacia otro pasillo y desaparecer.
"Es un demonio" pensaba Hermione con rencor mientras con unos movimientos de su varita, reparaba todo lo que había hecho el chico. No sabía que la había detenido de gritarle y lanzarle unos buenos maleficios, no lo sabía, quizás el chico solo había tenido suerte, solo eso.
Terminando de recoger sus libros y arreglar su mochila, se marchó rápidamente al Gran Comedor, antes de tener que aguantar al chico en la tarde y escribir una redacción que no era suya, quería comer. Prefería tener el estomago lleno, así podría enfrentar sus problemas, bueno, al menos una parte de ellos, no debía cometer otro error.
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En las oficinas del Diario el Profeta en Londres, se escuchaba una discusión entre dos reporteros, tenían una noticia que contar, solo que ambos tenían un estupendo reportaje y solo uno se podía publicar.
-¡Yo me entere primero!-gritaba un mago de mediana estatura, que traía túnica verde con unas letras "DP" doradas estampadas en el pecho, agitando sus pergaminos en las manos.
-¡No es cierto!-replicó su "compañero" furioso, también agitando sus pergaminos.
-¡Mi reportaje es mas completo, el tuyo es basura!-decía cada vez mas enojado el de la túnica verde.
-¡Mentiroso! Le voy a decir a Angelique que tú tiraste su café en su reportaje de Azkaban para que publicaran el tuyo-decía el otro mago, este era de más corta estatura que el otro, traía una túnica azul marino también con letras "DP" doradas estampadas en el pecho.
-Eso lo hiciste tú, yo nunca he hecho algo así-contestó el otro mago, sacando su varita y apuntando a su compañero, dejando caer sus pergaminos al suelo.
-¡No seas mentiroso Brown!
-¿Qué pasa aquí?-preguntó una mujer de elaborados rizos rubios, lentes con gemas y una vestimenta de lo mas extravagante, esa mujer era nada menos que Rita Skeeter.
-Rita, ese asqueroso de Brown no deja que publique mi reportaje-dijo apresuradamente el mago de túnica azul, señalando sus pergaminos.
-Nadie publicara el suyo, tenemos algo más importante que hacer-comentó la reportera antes de que con un Accio, tuviera los reportajes en sus manos, que fueron a parar a la chimenea mas cercana.
-¿Te has vuelto loca? ¡Era una gran noticia!-dijo molesto el mago de túnica azul.
-Cállate Richardson, esta vez hay una mejor noticia-dijo con absoluta tranquilidad Rita sacando de su bolso una pluma.
-¿Qué noticia?-preguntó interesado Brown, acercándose a ella y viéndola suspicazmente.
-Digamos, que…¿Quién iba a imaginar que un Auror tuviera relación con una mortífaga?-dijo Rita Skeeter sonriendo, seguramente imaginando la reacción de la población mágica al artículo.
-¿Quién?-preguntó Brown visiblemente asombrado.
-Pronto lo sabrás, ahora hay que concentrarnos en el trabajo-contestó la reportera con un extraño brillo en los ojos.
-¿Cuál será el nombre de la gran noticia?-preguntó Richardson, tomando una pluma de un escritorio y sacando pergamino.
-¿El error?-sugirió el otro mago algo inseguro, Rita Skeeter siempre buscaba títulos escandalosos para sus reportajes.
-No esta mal Brown, el error.
-Pero…-empezó a replicar el otro mago.
-Me gusta el título, simple pero con la noticia causara gran escándalo-decía la reportera mas a si misma que a los otros que estaban con ella.
Los otros reporteros no comentaron nada, solo veían como iba paseando por los escritorios murmurando palabras hasta que se volteo repentinamente y les dijo:
-¡A trabajar! ¡Nos espera un gran escándalo!
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-Hacen mucho escándalo en el Gran Comedor-comentó Hermione a sus amigos cuando se sentó con ellos.
-Esta igual que siempre Hermione-contestó Harry levantando una ceja.
-Sí, ya lo se-dijo de mala gana acercándose una bandeja de panes y otra de patas de pollo fritas.
-¿Sucede algo?-le preguntó Harry suspicazmente.
-Tengo muchos deberes, es todo-contestó, pensando en la "bonita" tarde que iba a pasar en compañía de un Slytherin.
-¿Vas a hacer la composición de pociones?-preguntó Ron, quien últimamente estaba muy callado.
-Sí, aparte de otros deberes de Aritmancia y Runas Antiguas-se apresuró a añadir Hermione, no quería que sus amigos la acompañaran a la biblioteca, en especial por lo que le esperaba.
¿Por qué había tenido que cometer ese tonto error? Le estaba costando caro, tendría que prestar más atención a lo que hacía.
-Tontos errores-dijo en voz baja, antes de terminar su postre.
