Hola! Muchas grax por los hermosos reviews a: daymed, Gabrielle Felton, araceli, Rochelle Kuchiki y a Karenzita. ¡Bienvenidas! a las nuevas y ¡Bienvenidas otra vez! a mis otras lectoras. Muchas grax d vdd x sus reviews, son de las mejores cosas q alguien q escribe puede obtener. Les djo el capi, esperando q les guste, pues el D/Hr va a ir avanzando. No muy largo, pero pronto les traere más. Nos leemos!

Cap XII: Innocence

Hermione despertó la mañana del Sábado tranquila, había dormido bien por lo que los pensamientos que había tenido el día anterior los había olvidado.

Se sintió incluso feliz, un sentimiento que no había sentido desde hace mucho tiempo, finalmente había descansado como Merlín mandaba, aunque estaba casi segura que hoy no se iba a repetir el prodigio.

"Es tan probable que hoy Draco me pida algo" y ese pensamiento solo dio inicio a otros y un rencuentro con los de la noche pasada. "Rayos, no puede ser cierto pero ¿Me he acostumbrado a él?" se preguntó con seriedad, se miro en el espejo y trato de encontrar la respuesta en su mirada, pero no pudo ver mas allá de sus ojos castaños.

Salió de su dormitorio tratando de no hacer ruido, pues sus compañeras aun seguían dormidas y no quería despertarlas, recordaba como en ocasiones anteriores lo había hecho y lo había lamentado, pues recibía malas contestaciones y una que otra almohada.

Bajo a la sala común, que ya estaba llena por los Gryffindors más madrugadores, la mayoría eran alumnos de sexto o séptimo año, por lo que le sorprendió ver a unos niños de primer año tan temprano en una mañana de Sábado.

Pero sus pensamientos aún seguían en cierto Slytherin por lo que no le dio mucha importancia a lo demás. "¿Por qué hago todo lo que me pide sin una sola protesta? Antes lo hacía pero ahora…" no pudo continuar con su pensamiento porque no podía encontrar una respuesta. Decidió ir a desayunar y luego a la biblioteca, que parecía ahora su segundo hogar, nunca antes la había frecuentado tanto.

En el Gran Comedor, las mesas ya empezaban a ser ocupadas por los estudiantes madrugadores, no eran muchos pero tampoco eran pocos.

Se sentó alejada de los demás estudiantes, dispuesta a estudiar cuando algo la distrajo. El chico que predominaba sus pensamientos: Draco Malfoy. No supo porque, pero se dedicó a observarlo.

Y para su horror, se volvió y la observó a los ojos, ella no hizo más que ruborizarse y apartar la vista. "¿Desde cuando lo miro?" se preguntó, sintiendo como las mejillas le ardían a pesar del jugo frío de calabaza que tomaba.

Salió rápidamente del Gran Comedor, no quería pasar más vergüenzas por lo que prefirió dar un rápido paseo por los jardines de la escuela, al fin y al cabo, un poco de aire frío no le haría nada mal.

"¿Por qué pienso en el? ¿Por qué me estoy acostumbrando a él?" se preguntaba angustiosamente sin encontrar alguna respuesta que la tranquilizara, las respuestas que trataba de darse parecían casi mentiras, o lo eran.

El chico en cuestión, Draco Malfoy, la había observado salir rápidamente y esbozo una débil sonrisa ¿Por qué? No se lo quiso responder así mismo, pero esa inocencia que mostraba la chica le gustaba.

"¿Por qué me tiene que gustar eso de ella? ¡Tonterías!" trataba de convencerse así mismo de todo lo contrario, pero no podía, era cierto. La inocencia que parecía tener Hermione le gustaba y eso no era nada bueno.

Llegó la tarde, y tras haber paseado casi toda la mañana en los jardines, Hermione se dirigió a la biblioteca a hacer sus deberes y por supuesto, los de alguien más.

-Por fin llegas-fue el saludo que le dio el Slytherin al llegar a la parte de la biblioteca donde siempre se reunían.- Debes de hacerme otros dibujos, uno de un hombre lobo y otro de un vampiro.

-Esta bien-contestó ella viendo a la mesa, pues recordó que la noche anterior había imaginado una escena en la que el muchacho le enseñaba a dibujar y que desafortunadamente, le gustaba.

Sacó un pedazo de pergamino, tinta, su pluma y se dispuso a trabajar como siempre, como todos los días. ¿Había un día en el que no se vieran? Tal vez los Domingos, de ahí en fuera, la semana completa era de deberes.

"Parece no saber como iniciar" pensó el Slytherin, pues ahora el se dedicaba a observarla y era cierto, la chica no parecía saber muy bien como debía de empezar el dibujo.

-¿Qué vas a dibujar primero?-le preguntó con voz tranquila y paciente Draco, una voz que ella nunca le había escuchado antes.

-El hombre lobo-contestó ella no con la voz firme que hubiera deseado, sorprendida por la paciencia que parecía tener el chico.

-Te enseñare como se hace-respondió tranquilo el chico. Agarro el pergamino, saco la pluma de su mochila y empezó a dibujar trazos uniformes que luego empezaron a tomar forma, la forma de un hombre lobo.

-Creo que lo puedes acabar tu-le extendió el dibujo, esperando que lo tomara.- Anda ¡Tómalo!

Vio con cierta diversión como la chica se le quedaba viendo raro y tomaba el dibujo, realmente le pareció una niña.

Hermione logró terminar el dibujo del hombre lobo, algo que no creía poder hacer tan bien como Draco. "Espero no estropear el dibujo" se decía, tratando de que todo siguiera el patrón que le había marcado.

-Aquí esta-también le extendió el dibujo, y no se lo arrebato, lo tomo tranquilamente.

-Bien hecho, veo que vas aprendiendo-un cumplido, Draco Malfoy le había hecho un cumplido ¿El mundo se estaba volviendo loco o que diablos estaba pasando?

-¿Por qué me dijiste eso?-le preguntó en un bajo susurro la chica, viéndolo a los ojos.

-Hiciste bien el dibujo-contestó el un tanto sorprendido.

-Es solo que, no creí que tu me fueras a dar alguna vez un cumplido-dijo ella, mirándose las manos ahora.

-Yo tampoco lo creía posible-contestó el en un susurro, sin mirarla tampoco a los ojos. Repentinamente se sentía avergonzado, después de todo, si se había suavizado con ella.- Me tengo que ir, yo haré el otro dibujo.

-¡No! ¡Yo lo haré!-contestó para sorpresa del chico Hermione, estaba toda roja de la cara, pero parecía muy segura de si misma.- No tardare mucho.

El Slytherin asintió con la cabeza, le dio un pedazo de pergamino y tinta. De nuevo, se dedicó a observarla, esta vez parecía más concentrada en lo que hacía, tan concentrada, que se le hizo como si fuera inmune al sonido, pues no prestaba atención a nada más.

-Aquí tienes-le dejo el dibujo de su lado de la mesa, esperando sus comentarios.

-Vaya, has mejorado mucho en el dibujo-dijo asombrado Draco, mirando el dibujo con una mirada crítica. Parecía que la chica hubiera capturado la esencia del vampiro y la hubiera plasmado en el pergamino, era muy realista el dibujo.- Bueno, ya me voy…

-¿No necesitas otra cosa?-preguntó apresuradamente Hermione, tratando de mostrarse amable.

-No, ya son todas mis tareas-respondió extrañado Draco, mirándola con algo de curiosidad en los ojos.

-Eso espero, yo debo de hacer mis deberes-contestó Hermione, tomando repentinamente sus libros y guardándolos en su mochila, junto a pergaminos, frascos de tinta y su pluma.- Te veré mañana.

Había tratado que su voz sonara indiferente y lo había logrado, aunque lo único que quería era salir rápidamente de la biblioteca, pues no podía creer como se había comportado con él. Él tampoco lo creía.

"¿Cómo es que Granger se porta bien conmigo?" se preguntaba el chico, seguía teniendo en su mano el dibujo del vampiro, por lo que lo dejo en la mesa para seguir con sus pensamientos. "¿Cómo es posible que ella se porte así de bien conmigo? ¿Por qué lo hace? ¿Y porque parece tan inmune a lo demás? Acaso ¿Me lo estoy imaginando?" estos pensamientos no lo dejaban en paz, rondaban en su cabeza sin descanso alguno.

/°/°/°/°/°/°

Narcisa Malfoy se encontraba en su mansión, necesitaba enviar una lechuza con urgencia, pero algo la interrumpió.

-¡Fíjate por donde vas!-le gritó a uno de los tantos elfos domésticos que tenía, pues había tropezado con ella.- ¿De donde sacaste esa pintura?

-Señora, uu-sted nos ordenó limpiar el sótano y-yy se encontraba entre las cosas del señor Malfoy-contestó con miedo el elfo domestico, extendiéndole la pintura.

-¡Dame eso! Cualquier cosa que veas así de valiosa me la enseñas enseguida ¿Entendiste?-le arrebató la pintura de las manos a la criatura y le ordenó que se marchara.

No podía creerlo, creía que esa pintura se había perdido hace muchos años o que su marido la había mandado quemar. Se alegraba que no fuera así, a ella esa pintura le gustaba mucho, tal vez demasiado.

Era una pintura familiar, se encontraba ella, su esposo y su querido hijo Draco cuando apenas tenía 3 años. Ella había insistido en que les hicieran una pintura familiar, una pintura que retratara la hermosa y feliz familia que formaban en ese momento, sin preocupaciones ni peligros.

Sonrió al ver la inocencia de su hijo en ese par de ojos grises que había sacado de su padre, realmente quería verlo de nuevo sonreír con los ojos, hace muchos años que no lo hacía, que no mostraba una sonrisa sincera.

Suspiro y recorrió ahora con sus blancos dedos la cara de su esposo, cuando aun era un inocente inversionista en la Banca Mágica, nada más eso. No había mascaras, ni peligros de los cuales ocultarse.

Y entonces pasó, una lágrima cristalina cayó al suelo y ella trató de contener el llanto, el llanto que guardaba desde hace años en su interior.

¡Cuanta inocencia se había perdido en todos esos años! A veces no podía creer como su vida había cambiado, su esposo decía que los cambios eran para bien pero para ella no tenían sentido.

"Y ahora mi hijo seguirá su camino, mi hijo, mi único hijo" pensaba con un dolor que le desgarraba el corazón, realmente no quería ver a su hijo convertido en mortifago, no quería.

Pensó en Draco y como su inocente infancia se iba convirtiendo oscura por las ideas de su padre, de ser un niño risueño y feliz de la vida, se había convertido en alguien serio, reservado y lo que para ella peor, no era feliz.

Otra lágrima cayo al piso, no debía de llorar. Si todos estos años los había soportado sin derramar una sola lágrima no se derrumbaría ahora, aún podía resistir y debía de hacerlo, por su bien, por el de su hijo y el de su marido.

No sabía como lo haría, pero Narcisa Malfoy estaba segura de algo, ella iba a sacar a su familia de la oscuridad. Y en alguna otra ocasión, habría otra pintura en la que de nuevo estuvieran como familia, como la familia feliz que alguna vez fueron.

/°/°/°/°/°/°

Hermione se encontraba en su cama, pensando en lo sucedido hace apenas unas horas. Había dicho que no tenía hambre, pero lo que en verdad quería era pensar a solas, necesitaba encontrar unas respuestas, y sabía que aquellas no le iban a agradar demasiado.

"Muy bien ¿Por qué diablos impedí que Draco se fuera? Me estaba quitando una tarea de encima ¿Y que hago? Ofrecerme a acabarla" estaba enojada consigo misma, pues esa reacción no se la había esperado para nada, y lo que era peor, él se había dado cuenta.

Suspiró fuertemente y se levanto de la cama para cerrar la ventana, (eran lo único en Hogwarts que no funcionaban con magia) empezaban a llegar los meses de frío y no tenía la más mínima gana de enfermarse. Pero no la cerró, prefirió observar el oscuro paisaje que había a su alrededor. De lejos se veía el bosque prohibido, los pinos estaban tan pegados unos a otros, que le pareció una enorme masa de color verde oscuro.

Y entonces lo vio, lo reconoció por su cabello rubio platinado que nadie más podía tener, solo él. Se permitió una sonrisa que nadie podría ver, por lo que prefirió seguirlo con la mirada, iba al Bosque Prohibido, al parecer con mucha prisa.

"¿Por qué ira allá?" se preguntaba, no sabía porque, pero verlo la hacía sentir feliz, la llenaba una paz interior que nunca antes había sentido.

Y no lo vio más, se perdió entre los árboles. Tenía ganas de esperar en la ventana hasta que saliera del bosque, pero no ¿Por qué tendría que hacerlo?

"Ay dios mío, ¿Por qué me estoy comportando así?" se preguntó con pesar después de cerrar la ventana, en efecto, había esperado a que el chico saliera del bosque.