Hola! Finalmente puedo subir otro capítulo de este fic, lamento de nuevo la tardanza pero ya saben las razones: escuela. Muchas gracias por leer, en vdd lo aprecio mucho.

Joyce Alexa Malfoy Black: Hola! Me agrada q t guste la historia, grax x tu review.

Gabrielle Felton: Hola! Sobre lo q comentaste de Draco y Hermione, se vera más sobre eso en este capítulo. Me da gusto q t haya gustado el capítulo, grax x tu review.

maring: Hola! Se q eso enojaria a muchos, el q tus amigos no confien en ti... Me da gusto q t este gustando la historia, gracias x tu review.

Karenzita: Hola! Se q es una situación dificil en la q esta Hermione, pro ya veras como resultara el asunto. Grax tu review

chivis: Hola! ya sabes, ahora si q la escuela. Aqui esta la actualización, q la disfrutes! Grax x tu review!

Rochelle Kuchiki: Hola Jejeje, eso d poko cerebro jaja lo entiendo, grax x tu review

PaolaLissete: Hola! Muchas gracias x las felicitaciones jeje, me alegro q la historia t este gustando más y tenga más forma. D nuevo, un gracias x tus consejos y paciencia, grax x tu review tmb!

En verdad, les agradezco q lean mi historia. Sería fabuloso si me dejaran un review ) Q disfruten el capítulo

Cap XX: Comprensión y Verdad

Se sentó frente a ella, no podía ver su cara pero sabía que no le pasaría inadvertida su presencia. De acuerdo, estaban ellos dos de nuevo sentados en una mesa de la biblioteca como muchas otras repetidas veces en ese año escolar, pero como siempre sucedía, las circunstancias cambiaban.

-Bien Hermione Granger, me darás inmediatamente el libro que necesito ¡Ahora!-habló con voz calmada pero sin ocultar del todo la ira que imprimía en cada palabra, especialmente en las de su nombre.

-Lo siento mucho Draco Malfoy, pero yo estoy leyéndolo. Tendrás que esperar a que devuelvan otra copia-dijo ella con voz nasal, debido a las tantas lágrimas que había derramado. Cualquier otro hubiera pensado que estaba enferma, pero ¡Terrible ilusión! Era demasiado tarde para que él pensara eso.

-No se qué demonios tienes ahora Granger, limítate a darme el libro-dijo más alto de lo que hubiera dicho, pues la bibliotecaria volteó a verlo con el ceño fruncido, haciendo ver un dedo que claramente significaba silencio.

-No ahora Draco, insúltame, humíllame de nuevo, amenázame ¡Pero no ahora por favor!-dijo Hermione con esa voz nasal que empezaba a molestar a Draco, lo molestaba demasiado y no sabía porque.

-De acuerdo, compórtate de la forma inmadura de siempre, lloriqueando por ahí y por allá-dijo él furioso, cruzándose de brazos. ¿Cuánto tiempo tendría que esperar para que le diera el dichoso libro?

Hermione cerró el libro y lo encaró, no quería hacerlo pero ¿Debía de arruinar lo poco que quedaba? Miró antes a la mesa para después subir la mirada y mirarlo a los ojos, fue consciente de que Draco la vio con algo de sorpresa y bajaba la mirada.

-Draco, yo…yo… ¡Lo siento mucho!-susurró ella derramando lágrimas, lágrimas que veía caer el Slytherin en la mesa, empapando la madera.- Nunca te deje explicarte y quizás después de todo, tengas razón al decir que soy inmadura.

Se tapo la cara con las manos, incapaz de poder ver la expresión de Draco, incapaz de poder ver otra mirada de dolor, enojo o decepción dirigida a ella ¿Cuánto tiempo más duraría ese martirio?

Draco se revolvió el cabello al escucharla, guardó silencio, viendo como gota por gota, lágrima por lágrima resbalaban hasta la mesa. ¿Qué debía decir? Generalmente era él quien se disculpaba no ella y ahora, cambiaba la jugada, cambiaba todo.

-Hermione ¿Qué sucedió?-preguntó finalmente con todo el control que le fue posible en su voz. Claramente debía de haber pasado algo malo, muy malo.

Ella negó con la cabeza ¿Para que querría escuchar lo que tenía que decir? ¿Para burlarse más de ella? Pero tal vez fuera cierto, total ¿Quién más le quedaba? Él tal vez no la consolara o le dijera una palabra linda pero seguramente escucharía, siempre escuchaba.

Si había algo que había notado desde que pasara más tiempo con él es que en verdad escuchaba, puede que no acabara diciendo algo pero el saber que había alguien escuchándola no tenía precio.

La negación exasperó a Draco ¿Por qué tenía que ser tan complicada?

-¿No me lo quieres decir?-preguntó, levantando por fin su mirada y viendo como ella estaba con las manos en la cara. Trató de hablar como si fuera un amigo más para ella pero si no quería hablar ¿Qué sentido tenía presionarla?

Hermione finalmente retiró las manos de su cara y se limitó a ponerlas en la mesa, su mirada también estaba dirigida a la mesa. Parpadeó y encaro de nuevo a Draco, quien la miraba fijamente. ¿Por qué sus ojos nunca podían expresar emoción?

-Yo…tuve una pelea con mis amigos-empezó ella a hablar, controlando los sollozos y lágrimas que luchaban por salir.- Y estoy preocupada por mis padres.

Quiso decir algo más pero le pareció una tontería por lo que enmudeció de nuevo, volviendo a bajar la vista y fijándola en el libro. Pero no consiguió evitar los pensamientos, los sentimientos y empezaron a salir nuevas lágrimas, lágrimas silenciosas.

Draco la veía llorar. Habían sido varias las veces en las que la había visto llorar este año, aunque quizás estas últimas eran las más graves, quien sabe. Parecía querer decir algo más Hermione por lo que la animo con una mirada, una que ella respondió al bajarla.

-Y me siento sola, completamente sola-respondió en un bajo susurro. Sabía que se había sonrojado a pesar de la situación, pues le daba pena admitir que era vulnerable.

"Vaya que esta destrozada, ni siquiera estaba así cuando termino con Weasley" pensó, recordando perfectamente ese día. No recordaba ya porque la había consolado aquel día, quizás porque no le agradaba ver llorar a la gente, lo molestaba, pues como bien sabía era una debilidad.

Y ahora que veía a Hermione llorar, de nuevo se sentía incomodo, más no porque ella estuviera llorando sino por ¿Las razones?

-No sabes en verdad lo que es soledad-dijo, tomando el libro y abriéndolo.- Dices tenerla pero ¿En verdad es?

Hermione se lo quedo viendo con extrañeza y tristeza. ¿Por qué decía eso? Ella por supuesto que había sentido varias veces la soledad, puede que incluso más que él ¿Cómo podía decir que no sabía lo que era en verdad?

-Draco, todos hemos experimentado la soledad alguna vez-dijo entre tartamudeos, limpiándose las lágrimas que estaban en su rostro.

-Eso es lo que todo el mundo dice-murmuró en respuesta. Hermione solo se quedo callada, parecía como si Draco también tuviera algo por contar.

-¿Qué te sucedió a ti?-preguntó ella, parecía como si en verdad estuvieran hablando, y no sobre otras cosas que en verdad no importaban mucho.

-No importa realmente-respondió él fijando la vista en la estantería que estaba detrás de ella. De nuevo parecía tan poderoso e invulnerable, ¿Cómo le haría para que sus ojos no lo traicionaran como los de ella?

Hermione guardó silencio y escuchó en su mente de nuevo lo que le decían Harry, Ron y Ginny. "¡No lo suficiente como para contarnos tus problemas y poder ayudarte!" "¿Quién te conoce Hermione? ¡Yo creí conocerte! Creí ver una muchacha linda, confiable, comprensiva, dulce…"

Rompió a llorar de nuevo ¿Por qué le habían dicho eso? Ella en verdad estaba para apoyarlos, eran sus mejores amigos en el mundo y que ellos le hubieran dicho tan terrible cosa ¿Por qué?

-¿Por qué te peleaste con tus amigos?-preguntó con voz seria Draco. No con un tono frío o desinteresado, simplemente serio.

-Ellos…bueno, más bien yo…creen que no confío en ellos-logro decir después de otros sollozos. Y para su sorpresa, el muchacho sonrío, no era una sonrisa de felicidad sino una de comprensión, una de conocimiento.

-Por supuesto, confianza-susurró él tan bajo que Hermione apenas logró escucharlo. Volteó a verla con algo de contrariedad y luego volvió a fijar la vista en la estantería.- Todo se basa en confianza.

Hermione lo miro extrañada ¿De que estaba hablando?

-¿Qué quieres decir?

-Sin confianza, no hay ni habrá nada-murmuró él como si estuviera recitando palabras de memoria y así era, podía recordar perfectamente, cuando había empezado a entender, a aprender…

"-¡Lucius, por favor! Entiende que son órdenes del Señor Tenebroso, no puedes actuar a la ligera con ello-había dicho una voz que Draco nunca había escuchado. Se encontraba cerca de la entrada a la sala, su papá había recibido al parecer a alguien muy importante y el sentía mucha curiosidad puesto que por primera vez había visto a su padre serio y enojado a la vez.

-Me lo dejo en mi poder, me dejo instrucciones-había respondido su padre con fervor, seguro de lo que decía.

-No te ayudaremos con semejante fechoría, Dumbledore se dará cuenta de inmediato-dijo la voz, cada vez más cerca de donde él se encontraba. Había una planta que podría ocultarlo muy bien.- ¡En esto no nos metemos!

Y el hombre se marchó, caminando por el largo pasillo hacia la entrada, poniéndose el saco, sin saber que él estaba oculto. Su padre solo lo siguió unos pasos para luego encontrarlo. Temió un regaño pero al contrario, solo obtuvo una simple frase:

-Sin confianza, no hay ni habrá nada Draco.-había murmurado para luego dejarlo solo, intentando entender el significado."

Y no había sido hasta mucho tiempo después, por su quinto año que había empezado a entender.

Volteó a ver a Hermione, parecía confundida pero también parecía reflexionar sobre lo que había dicho.

-Draco, la confianza…

-Sin ella no hay ni habrá nada Hermione, es lo natural-replicó el Slytherin, encarándola, haciendo que ella volteara a ver a otro lado.

-Pero, mis amigos…ellos, yo…-pero no sabía que decir, hace unos minutos le habían dicho que no confiaban en ella, claramente lo habían dicho entonces ¿Todos estos años que…?

Pudo notar como Hermione intentaba encontrar una evasiva a lo dicho pero por el momento no había alguna, además que si ella había dicho que sus amigos no confiaban en ella…

-Los verdaderos amigos confían en ti aunque no lo reconozcan-logro murmurar después, tratando de rechazar lo que él había dicho.

-Hermione, ¿Por qué no habrían de reconocerlo?-preguntó. Claramente ella confiaba ciegamente en sus amigos pero ellos ya no confiaban tanto en ella ¿Por qué no podía admitirlo? ¿Por qué no decir la verdad?

Y de nuevo volteó a verlo, traía lágrimas en los ojos pero murmuró finalmente lo que Draco había esperado que dijera:

-Por que no les importa-le costo trabajo pronunciar esa frase como si quemara su garganta con solo decirla. ¿Cómo pudo haber dicho eso?-. Pero ellos me importan y yo a ellos.

-Creo que tendremos esta conversación en otro momento-repuso Draco. Si ella no quería entender ¿Obligarla sería la solución? "Paciencia, lo entenderá poco a poco" se dijo, poniéndose de pie y regresándole el libro.- Te veré después, supongo.

"Dile algo, no puedes dejarlo ir así" se dijo, cerrando los ojos, consciente de cómo el joven se iba alejando lentamente. "Solo me queda él" pensó con tristeza. Otra lágrima resbaló por su cara.

-Draco ¡Espera!-dijo ella, levantándose de la mesa, esperando que no fuera demasiado tarde. Pero afortunadamente el chico solo había dado unos pasos.

Draco volteó sorprendido de que le llamara Hermione pero sobre todo, por el tono en que lo había dicho, uno de desesperación. Ahí estaba ella, volteándolo a ver con lágrimas pero pidiéndole, rogándole que no se marchara. Trago saliva ¿Qué rayos había dicho? Quizás se había equivocado…

-No te vayas, por favor-susurró ella dando unos pasos hacia él, quien echo una mirada a su alrededor, esperando que nadie los estuviera viendo pero la biblioteca estaba tan silenciosa como siempre, al parecer habían pasado inadvertidos.

-¿Por qué me pides eso?-le preguntó extrañado ¿Quería su compañía? ¿Cómo era eso?

Hermione trató de decir algo pero no pudo, se sentía tan avergonzada, tan desesperada, tan triste, tan sola…

-¡No llores más!-le pidió Draco algo seco pero firme.- Si quieres hablar, vayamos a la Sección Oscura, ahí no te escucharan.

Y encabezó la marcha, dirigiéndose a la sección oscura de la biblioteca, abriendo la puerta con un movimiento de varita. ¿Por qué hacía esto? ¿Por qué trataba de ayudarla? Debería de dejarla madurar sola pero…

"No lo lograría, ella cree que es solo un error de sus amigos y que eso cambiara pero, no será así" se dijo Draco, esperando a Hermione quien estaba recogiendo sus cosas y caminando presurosa hacia donde se encontraba. "Ella se hizo muy dependiente de la compañía de sus amigos".

Ella dejo sus cosas en una mesa y luego trato de secar las lágrimas pero parecían cascadas sin final, todo dolía tanto, sus padres, sus amigos, la desconfianza…pero debía de recordarse que quizás no estuviera sola del todo. Respiró hondamente, tratando de relajar su postura y secándose de nuevo esas lágrimas.

-Hermione, siento decirlo de esta forma pero te hiciste dependiente de tus amigos-dijo el firme, sabiendo que eso podía provocarle más lágrimas pero ¿Por qué no hablar con la verdad?

-Yo… ¿Cómo puedes decir eso?-susurró ella de forma molesta.- No es el fin del mundo.

-Por supuesto que lo es para ti, tú misma has dicho que estás sola-respondió Draco que estaba recargado en la mesa y cruzado de brazos, haciendo énfasis en la última palabra.

Hermione se quedó callada, no sabía que responder. No era tan cierto lo que decía él pero también recordaba como estaba furiosa y decepcionada de ellos.

-De acuerdo, estoy enojada y decepcionada de ellos porqué no confían en mi, pero solo eso-respondió por fin, tratando de mostrar una completa convicción.

-Tenía entendido que tu y Weasley terminaron por sus rabietas, tu siempre ayudas a él y Potter en tareas, siempre los consolabas… ¿No te cansaste de ello?-dijo él, tratando de que sonara obvio.- Pero aparte ¿Ellos en verdad lo apreciaban?

-No los conoces, ellos lo aprecian bastante-repuso ella con perplejidad ¿Por qué le hablaba de semejante cosas?

-Por supuesto, pasar el año escolar sin mover un solo dedo ¡Claro que lo aprecian!

-¡Draco! Yo solo los ayudaba a estudiar, ellos por supuesto que…

-¡Tenían su biblioteca privada! ¿No te das cuenta? Siempre vieron tu utilidad, eso hacen todos. Te usan antes que tú a ellos-respondió él tratando de hacerla entender, de que lo viera tan simple y sencillo como eso.

-No es cierto, y no me importa no…

-Lo sabes en el fondo, te importa mucho y te duele que ellos no lo valoren. Sientes que no te valoran como tu a ellos-dijo él.

-Lo valoran, ellos saben…me cono-no-cen-afirmó esto último en un tartamudeo, pues recordó de nuevo las palabras de Ron. "¿Quién te conoce Hermione? ¡Yo creí conocerte! Creí ver una muchacha linda, confiable, comprensiva, dulce…"

-Por las lágrimas que intentas contener, creo que estás equivocada-le afirmó.- Sabes que nadie te conoce y está bien, así no podrán lastimarte fácilmente.

-Eso es mentira, tal vez tengas razón en que no me conocen pero me han lastimado Draco, y nunca me había sentido tan mal.

-¿Ni por la desaparición de tus padres?

-No debiste mencionar el tema-susurró Hermione enojada.- Eso es otra cosa aparte.

-No Hermione ¿Crees que no conozco a Potter? Claramente con sus instintos del gran mártir iría a salvar a tus padres y ahora estando peleados, temes que no lo haga.

Hermione volvió a guardar silencio y observó a Draco quien parecía algo impaciente pues también la miraba a ella con una mirada un tanto ¿exasperada?

"¿Por qué me mira así? ¿Por qué me dice esto? De acuerdo tiene razón en lo de mis padres pero no en lo demás, no soy usada, no" pero ahora otros recuerdos se encontraban en su mente, cuando había acabado una redacción de Ron en la noche estando él ya dormido, cuando Harry por entrenamiento de Quidditch no podía hacer todos sus deberes y ella le ayudaba ¿Había escuchado algún gracias? Solo llegaba a recordar dos o tres.

-¿Vas a decirme que estoy equivocado? Por que tú también conoces a Potter y a Weasley, y sabes que el fondo son así, aunque te duela-afirmó Draco, esperando algunas palabras de Hermione pero ella solo permanecía callada por lo que continuó.- La gente no siempre valorara lo que haces y debes de saberlo.

Ella cerró los ojos, no quería escuchar lo que le estaba diciendo, no era cierto. Sus amigos solo estaban preocupados por los tiempos en los que estaban y aunque estaba decepcionada de ellos, aún los quería.

-En la vida Hermione, no todo son amistades que parecen reales-lo escuchó decir con ferocidad, en parte como si estuviera hablando consigo mismo.- Y siempre habrá perdidas y sacrificios por hacer, aunque odiemos el tener que hacerlo.

-Draco ¡Por favor!

-¿Qué Hermione? ¿No te gusta la realidad? Bienvenida a lo que es la vida y a la lucha por sobrevivir-dijo él subiendo el tono de voz.- Donde tienes que usar a las personas antes de ser usada por ellas.

-¡Por favor! Eso no es verdad-exclamó ella abriendo los ojos y mirándolo con enojo.- Eso no es cierto ¡Estás equivocado!

-¿Equivocado de la realidad? Creo que ese no soy yo, sino tú-susurró finalmente él, dejándola callada y haciendo que bajara la mirada de nuevo, incapaz de encararlo.

"Él tiene razón y lo sabes, por mucho que quieres negarlo y mentirte a ti misma, esa es la verdad" le dijo una voz en su cabeza, su consciencia, la vocecita que siempre la acompañaba.

-Debo de irme Hermione, seguiremos hablando después-le dijo Draco, alejándose rápidamente. Ella no dijo nada, volvió a quedarse callada, incapaz de poder decirle algo ¿Quién de ellos tenía la última palabra?

Draco salió caminando de la biblioteca rápidamente, ya vería la forma de conseguir el dichoso libro, esperaba que regresaran una copia antes de su clase de DCAO o sino estaría en castigos por ser la cuarta tarea que no entregaba.

Pensó en Hermione y como la había visto, ella debía de ser fuerte. No era posible que estuviera derrumbándose y poniéndose a llorar como si se hubiera muerto alguien, eran solo unos "amigos" el problema y como ya había visto antes, ni con la ruptura de su novio Ron Weasley había estado tan destrozada, tan vulnerable.

"No tiene razones para sentirse sola, las amistades vienen y van" se dijo con toda la lógica que le fue posible el muchacho, subiendo las escaleras a su dormitorio. "Además ¿Cómo puede decir que ha sentido soledad? Ella siempre ha estado de una u otra manera con sus amigos".

Estos y otros pensamientos lo acompañaban al cruzar la puerta de su dormitorio para luego ser abrazado impulsivamente por su novia, Pansy Parkinson quien no perdió tiempo en besarlo.

-Hay Draco ¡Besas muy bien! ¿Lo sabías?-le dijo su novia, cuando se encontraban ya sentados en su cama, ella sin dejar de abrazarlo.

"Por supuesto que lo sé, si es de lo único que hablas" se dijo, poniendo los ojos en blanco.

-¡Draco! ¿Por qué no me besas?-le recriminó su novia, quien lo atrajo más hacia ella.

-Pansy, no…

-Sabes, últimamente siento que me estás dejando de lado-dijo ella poniendo unos ojos que intentaban mostrar tristeza pero solo logro que el muchacho se desesperara más.- Y ¿No has notado algo diferente en mi?

-¿Qué hay de diferente en ti?

-¡Me hice rizos en el cabello Draco! ¿Cómo es posible que no lo notes?-le respondió con una muy escandalizada voz su novia.- Deberías de estar más pendiente de mi.

Draco trató de controlarse, en verdad le fastidiaba Pansy cuando se portaba de esa forma, aunque pocas eran las veces en las que no se comportaba como niña mimada.

-¡Draco! ¿Me estás escuchando?-le dijo Pansy, moviéndole la barbilla hacia donde estaba ella, para que la mirara.- ¡Respóndeme! Te estoy hablando.

-Pansy ¿Quieres dejar de tratarme como si fuera cualquier cosa?-susurró furioso Draco, volteándose hacia el otro lado.

-Pero, cariño tu sabes que eres lo mejor de mi vida-dijo ella, parándose para sentarse hacia donde él estaba encarado ahora, y empezó a besarlo de nuevo.

-Mira Pansy, pongamos las cosas en claro-empezó a decir él, quitando las manos de la chica de su cara.- Puedo ser feliz contigo o sin ti ¡No empieces con tus lloriqueos porque sabes que me fastidian!

-Pero Draco ¿Cómo me puedes decir eso?-dijo ella levantándose, parecía no poder comprender.- Te dejara solo un rato para que pienses lo que me has dicho y luego volveré.

Y salió como si estuviera terriblemente ofendida, abriendo la puerta de un tirón y dejándola abierta a un extrañado Zabini, quien entró al dormitorio y cerró la puerta.

-¿Y ahora que le pasa a tu novia?

-Otra de sus escenitas, lo mismo de siempre-replicó Draco, acomodándose en su cama.

-¿No le haces caso y…-no era necesario que dijera lo demás, puesto que todos en la casa de Slytherin, sabían que Pansy siempre daba una de esas escenitas al menos una vez al mes.- Me sorprende que sigas con ella, si te cansa ¿Por qué no la cortas?

-¿Y tener que soportar lloriqueos, palabras falsas y todo lo demás? Prefiero que las cosas se queden así-se resignó el Slytherin, viendo por la ventana que se acercaba la hora del crepúsculo.

-¿Por qué dices palabras falsas?-preguntó extrañado Zabini, quien se encontraba recostado también en su propia cama.

-No te hagas el que no sabes Blaise-dijo él, llamándolo por su nombre en una de esas raras ocasiones.- Cualquiera sabe las razones por la que ella es mi novia.

-¿Razones? Creí que estabas con ella porque te gustaba-respondió el chico, sin entender del todo a su amigo.- No que la quisieras en verdad pero te gustaba.

-Eso era antes, me gustaba pero solo eso-dijo Draco, recordando como habían sido sus primeros días de noviazgo.- Pero luego vino la verdad y pues, no fue lo mismo.

Zabini se quedo callado, puesto que nunca había hablado con Draco sobre su relación con Pansy, eso era un tema que nunca tocaban pero ahora lo hacían. Sinceramente, el nunca había entendido porqué su amigo andaba con semejante chica, pues todo el mundo sabía que a pesar de ser muy guapa eso no le quitaba lo zorra que era con los demás chicos, incluso con él.

-¿Qué verdad?-preguntó Blaise luego de un rato, añadiendo rápidamente.- Si se puede saber, por supuesto.

-No es algo sumamente importante, es como lo demás, va y viene-respondió Draco mirando de nuevo por la ventana.

"¿Por qué hablo de esto con Zabini? Como si le importara mi relación con Pansy, como si le importara a alguien" se dijo con una extraña mezcla de amargura y tristeza. Apretó fuertemente la manta que cubría su cama.

-¿Qué es Draco? Se ve obviamente que te molesta, aunque no lo quieras admitir-replicó Zabini. "Basta de rodeos, hora de hablar de lo que es" pensó el Slytherin, esperando respuesta de Draco.

-Dinero-esa sola palabra cambió el ámbito de la conversación, puesto que ahora ambos sabían y entendían.- Claramente está conmigo sino por otra cosa que dinero, lo que le interesa.

-Pero, ella se muestra muy segura de quererte-empezó a decir Zabini, inseguro de sus propias palabras.- Digo, parece quererte a pesar de lo que tu digas.

-Tonterías Blaise, créeme que estoy muy bien informado y no es lo que tu crees-aseguró Draco, hablando con voz fría e indiferente, como siempre lo hacia.- Ella no es la novia ideal que parece ser.

Blaise levantó una ceja, asombrado ante lo que estaba escuchando, nunca hubiera creído que iba a hablar sobre este tipo de cosas con alguien como Draco.

-Deberías de cortarla ¿Por qué le vas a dar el gusto de darle lo que desea? Ese no eres tu Draco-observó Zabini, haciéndole ver el error que estaba cometiendo.

-¡Ya lo sé! Pero…-se levantó de donde estaba, volteando a verlo. Estaba furioso por lo que le estaba diciendo pero lo que era peor, sabía que era la verdad, solo eso.

-¿Entonces que? ¿Le darás todo lo que quiere en bandeja de oro?

-¡Cállate! ¿Qué otra cosa puedo hacer sin que ella empiece con sus numeritos y todo lo demás?

-Me sorprende que el gran Draco Malfoy me pida consejos de amor-le contestó con burla, haciéndolo enojar más.- Termina simplemente con ella y bien puedes mandar todas sus escenitas a la…

-No digas más, lo pensare-dijo el muchacho, escuchando unos pasos que bien supo identificar como los de su novia, quien estaba abriendo ya la puerta del dormitorio, esbozando una de sus "mejores" sonrisas.

Hermione no lograba sentirse mejor, sentía que estaba cayendo en una depresión sin fin, un abismo largo y profundo, del cual nadie la sacaría.

-¡Señorita Granger! ¿Puede decirnos cuál es la respuesta correcta?-le preguntó la profesora Vector quien le daba Aritmancia.

Apenas había pasado un día y aunque trataba de actuar como si nada hubiera pasado, como si la vida fuera la de siempre pero era obvio que no era así y la mayoría de los estudiantes empezaba a darse cuenta.

Para empezar, sus amigos no dieron la menor señal de verla en la mañana que ella fue a desayunar al Gran Comedor, se sentaron con otros compañeros y hablaron como si también nada hubiera pasado. En su momento, eso solo la hizo enfurecer más "¡Hipócritas! Son unos hipócritas" había pensado, pero ya después se horrorizaba de haber tenido ese pensamiento acerca de sus buenos y leales amigos, aunque los hechos indicaran lo contrario.

En la clase de Pociones también fue evidente que algo no estaba bien entre ella y sus amigos, puesto que tomo asiento junto a otros Ravenclaws, dejando a Harry y Ron solos en la mesa. "Así sabrán lo que es trabajar en verdad" había pensado con toda la altivez que le fue posible, para luego arrepentirse de nuevo. ¿Qué estaba mal en ella? Si hacia una cosa se sentía culpable y si hacia otra, se sentía usada ¿Qué le estaba pasando?

-La respuesta es el número 2 siendo el de personalidad-respondió ella finalmente, cuando logro quitarse de encima todo lo demás.

La profesora asintió ante la respuesta y continuó la clase, esta vez ella no llegó a intercambiar alguna frase con algún compañero o levantar la mano para participar, no tenía ánimos, simplemente se sentía mal.

Recogió sus cosas en cuanto la clase terminó y salio caminando lo más rápido posible, no quería quedarse un minuto más y es que la clase no había sido en verdad alentadora.

-¿Escuchaste el rumor que corre últimamente?-le había dicho una compañera suya, Hannah a otra, quien había negado en voz baja.-Dicen que Hermione Granger ya no es amiga de Harry Potter.

-¡¿Qué?! Pero si parecían ser buenos amigos ¿Por qué ya no lo son?

-Bueno, una tal Romilda Vane dice que los escuchó discutir, incluso la novia de Potter se peleó con ella-aseguró Hannah, con el cotilleo típico de quien platica un buen chisme.

-No lo puedo creer ¿Y el ex novio de ella? ¿No la defendió?

-¡Como crees! Por supuesto que no, según Romilda, era quien estaba más enojado de los tres-susurró Hannah antes de que la profesora le llamara la atención.

Y Hermione estaba sentada delante de ellas, teniendo que soportar y escuchar todo lo que ellas decían.

"De acuerdo, no deben de importarme lo que digan, debí de haberlo previsto" trato de ver la situación con la mayor objetividad que le fue posible, casi como si fuera una estrategia militar lo que estaba sucediendo en Hogwarts.

En los pasillos, fue consciente que era víctima de los murmullos de nuevo y ahora no solo por la causa de la desaparición de sus padres, también por su supuesto "fin de amistad" con nada menos que Harry Potter.

"Claro que sigue siendo mi amigo, solo que ahora estamos muy distanciados" por supuesto, esta fue otra de esas frases que se decía para convencerse de que todo saldría bien y tenían el efecto contrario, se sintió peor.

Trató de pasar rápidamente por los pasillos, en un intento de pasar desapercibida pero por supuesto, los susurros eran más rápidos que ella:

-Ahí va la que era la amiga de Harry Potter.

-Dicen que incluso se peleó con la novia de Potter.

-He escuchado, que su exnovio la volvió a mandar a volar de nuevo, dicen que ella no es nada confiable ¡Imagínate lo que habrá hecho!

Sintió muchas ganas de poder decir la verdad, incluso gritarla y decir un "¡Cállense por Merlín!" pero respiró hondo y apretó el paso, para llegar finalmente a la salvación de su sala común.

Había pocos estudiantes y ninguno le hizo caso, mucho mejor, así podría subir a su dormitorio sin tener que sentir miradas en su nuca o murmullos dirigidos hacia ella.

Cerró la puerta de su dormitorio y por fin pudo sentir paz, que lindo era no ser el centro de chismorreos al menos por unos momentos. Bien recordaba las palabras de su mamá "Los chismes necesitan una boca que los pronuncie pero también un oído listo para escucharlos".

Tragó saliva al recordar a su mamá y a su papá ¿Cómo estarían ellos? Fue de inmediato a su baúl, para sacar una foto familiar que siempre llevaba con ella cuando era tiempo de marcharse a Hogwarts otra vez.

En la foto, aparecían ellos tres en una celebración navideña de hace unos años, había sumergido la foto en una poción especial (recomendada por Colin Creevey) y parecía como si ahí estuvieran de nuevo, saludando a la cámara con una sonrisa.

No derramó de nuevo lágrimas, había llorado lo suficiente ayer como para que ahora volviera a hacerlo, debía de ser fuerte y entonces recordó… ¿No sabes que llorar es una debilidad?

Él se lo había dicho, llorar era una debilidad además de todos modos ¿De que servía? ¿Para desahogarse? Tal vez, pero prefería ser escuchada a estar derramando lágrima por lágrima, lágrimas negras, lágrimas de tristeza.

Esa Navidad había sido de hace muchos años, una de esas Navidades que no había pasado en Hogwarts o con sus amigos ¿Tendría razón Draco al decir que se había vuelto dependiente de sus amigos? Le había dicho que no pero ahora empezaba a dudar ¿Y si era cierto? Eso estaba mal porque no siempre podría contar con ellos, lo que le pasaba en esos momentos era un claro ejemplo.

Se tapo los ojos con las manos, tenía que encontrar a sus padres pero ¿Cómo? Su principal ayuda había desaparecido, estaba ella sola frente al problema, debía de ser capaz de poder hacer un plan sin su ayuda, tendría que dejar fuera de esto a Harry. Eso sería difícil porque ella ya había pensado que tenía su ayuda, asi que habría que empezar otra vez.

"No importa mucho, haré un plan yo sola sin la ayuda de nadie" poco le importaba si sus amigos no la ayudaran, eran sus padres y no los iba a dejar en el olvido junto a unos mortifagos.

Se quitó las manos y guardó de nuevo la fotografía, esperando que alguna vez tuvieran otra foto como aquella. Vio su reloj, tenía una hora y media libre hasta su siguiente clase, que era Transformaciones. Trató de no temblar pero la idea de estar de nuevo en esa clase, y si a eso agregaba las miradas de Harry y Ron, en especial de este último ¡Vaya que iba a ser una clase muy incomoda!

Decidió que podía hacer la tarea de DCAO pues no había otra cosa que hacer, así que busco el libro que había sacado el día anterior de la biblioteca y un pergamino y bajo a la sala común. De nuevo, nadie le prestó atención.

Se acomodó en una mesa que estaba sola, y como sabía que no sería molestada por nadie, empezó a trabajar en los esquemas que debía de terminar. La tarea hubiera sido muy difícil sin la ayuda del libro eso la hizo recordar de nuevo a Draco ¿Cómo habría hecho la tarea? Tal vez aun no le hubiera tocado la clase o quizás había conseguido el libro.

Terminó demasiado rápido la tarea, quizás había estado muy concentrada o el tiempo había pasado sin que ella se diera cuenta, echo otro vistazo a su reloj, tenía media hora libre antes de la siguiente clase.

Decidió que podía regresar el libro a la biblioteca y volver a la sala común por sus cosas para luego asistir a la clase. Y si, calculó bien su tiempo porque llegó puntual a la clase de Transformaciones o al menos eso creyó.

-Señorita Granger ¿Qué horas son estas de llegar a clase?-le preguntó la profesora McGonagall, señalando el reloj que estaba en la pared. Había llegado justo a la mitad de clase ¿Tan mala era su suerte?- Tome asiento, espero sea la única vez que esto suceda.

No había otro lugar que compartir más que con sus "amigos" Harry y Ron, quienes ignoraron cuando ella se sentó con ellos. La clase continuó así que decidió tomar apuntes como siempre, como cualquier clase, ignorándolos también a ellos.

-Hoy no habrá tarea ¡Pueden irse!-y esas fueron las palabras finales de la profesora McGonagall, antes del ruidero que siempre conllevaba el fin de una clase.

Tomo sus cosas y las metió en su mochila lo más rápido que pudo, para luego salir del aula caminando al Gran Comedor, con un poco de suerte encontraría un lugar muy alejado. Y de nuevo el zumbido molesto de los murmullos cuando ella pasaba, quizás se estaba volviendo paranoica pero nunca antes le había pasado algo así.

Tomo asiento, sentada cerca de los alumnos de primer año, quien no le hicieron caso para nada, al parecer no había llegado el chismorreo con ellos o simplemente no les importaba. No le dio importancia, ya era suficiente con lo que tenía como para querer preocuparse por más cosas, no podía con tanto.

Y se escuchó un batir de alas y todos sabían lo que significaba, el correo. Aunque ¿El correo no era en los desayunos? "Ya no me acuerdo sin el desayuno hubo correo, supongo que sí" tal vez eran entregas retrasadas o algo por el estilo, pero lo que no se esperaba es que una lechuza depositara una copia de "El Profeta: edición vespertina" en su lugar. Ella no recordaba ninguna suscripción para el vespertino, solo para el matutino, el normal, el de siempre.

-¡Oh! No puede ser cierto-se dijo con desánimo. "¿Cómo pudo suceder esto? ¿Cómo?". El periódico no daba noticias alentadoras, pues el titular era el siguiente:

¡FUGA MASIVA EN AZKABAN!

No quiso leer el artículo, pero pudo ver con el rabillo del ojo nombres de mortifagos que sabía habían estado involucrados hace dos años con la profecía sobre Harry y todo lo demás. Tragó saliva, eso quería decir que el padre de Draco estaba libre, ya no estaba en Azkaban ¿Qué diría él? ¿Se atrevería a preguntarle? Sentía una mirada en ella… ¿Quién ahora la estaría viendo? De acuerdo, tal vez no la estuvieran viendo a ella exactamente, definitivamente se estaba volviendo paranoica pero siguió sus instintos. Respiro hondamente antes de voltear y…encontrarse con una mirada que parecía ser calculadora pero a la vez observadora, como si estuviera esperando una reacción de su parte. Se sintió nerviosa y dejo a Draco insatisfecho con su "estudio", tendría que comprobarlo después.

-¿Draco?

-¿Qué quieres Zabini?-preguntó él molesto, quitando la vista de Hermione y encarándolo.

-Te pregunte si podía ver tu periódico-le contestó el muchacho perplejo ante el repentino enojo del chico ¿Qué mosca lo había picado ahora?

-¿Para que? Supongo que ya leíste la noticia.

-Solo quiero ver la versión del Ministerio de los hechos y no, no lo he leído.

-Tómalo-y se lo aventó al vuelo, Zabini por supuesto lo atrapó.

-Gracias-murmuró entre dientes antes de prestar atención a la noticia que ocupaba el titular y seguramente buena parte del periódico.

Sentía una extraña mezcla de enojo, odio, desesperación y no entendía porque. La noticia debía de haberlo alentado, mínimo su padre ya no estaría en la cárcel pero ¿En verdad importaba? ¿En verdad le importaba su padre? Sintió una extraña mezcla de enojo, odio, desesperación… ¿Qué rayos le estaba pasando?

Se levantó de la mesa y salió caminando rápidamente del Gran Comedor, debía de descargar la furia que sentía, porque ahora había recordado algo, un recuerdo que daría lo que fuera por olvidarlo pero no podía y ¿Cómo olvidarlo?

Blaise lo vio levantarse y salir rápidamente, al menos casi todos en el Gran Comedor se habían dado cuenta de su repentina salida. Miro a sus demás compañeros de la mesa, Goyle, Crabbe, Nott…ninguno hablaba o decía comentario alguno, le sorprendió especialmente de Nott pues nunca perdía la oportunidad para ser el "suplente" de Draco cuando no estaba.

-¡Quítense!-les gritaba Draco a todos los que se encontraba en el camino, empujándolos, moviéndolos de su camino.

Se dirigió rápidamente a su sala común, subiendo las escaleras ya corriendo y cerró la puerta con todas sus fuerzas, escuchándose un enorme golpe. No le importaba nada por el momento, solo quería olvidar con todas sus fuerzas, todas…

-Es tu deber como mi hijo ser un mortifago Draco-le decía su padre en una de las cenas que tenían lugar en el comedor de la mansión.- Debes de ganar el favor del Señor Tenebroso para nuestra familia otra vez.

Él estaba sentado hasta el otro extremo de la mesa, callado y bastante molesto como para comer siquiera, estaba cruzado de brazos y solo escuchaba el sermón de su padre.

Su madre, estaba sentada al lado de su padre, comiendo y escuchando atentamente la conversación pero no decía nada, ni una sola palabra.

-Yo no quiero ser un mortifago padre-respondió con voz temblorosa a causa de la ira que sentía, debía de controlarse.

-No es por que quieras o no ¡Es porque lo debes de hacer!

-Padre…

-No, escúchame tú Draco ¡No voy a dejar que esta familia caiga cada vez más bajo!

Narcisa volteó a verlo con la tristeza y decepción en los ojos, pero de nuevo volvió a concentrase en la cena.

-Nuestra familia está bien ¡No tengo porque hacer lo que tu haces!-dijo Draco alzando la voz.- No me hagas responsable de tus fracasos.

Y eso fue la gota que derramó el vaso, no debió de haber dicho eso, quizás las cosas hubieran sido diferentes pero nunca llegaría a saberlo.

-¡Es suficiente! ¿Crees que yo también no estoy decepcionado de ti?-dijo su padre, poniéndose de pie y azotando la servilleta de tela en la mesa.

-¡Lucius!-le llamó la atención su esposa pero tan bajo, que no era necesario que fingiera no escucharla.

-¿Crees que no me da vergüenza que mi hijo sea humillado por pestes como Potter o los Weasley?

-Eso no…

-O peor aún, por una sangre sucia inmunda que es más inteligente que tú y mucho más capaz-eso también no se debió de haber dicho. Draco también se puso de pie.

-¡No me compares con semejante persona!

-Qué lástima que venga de muggles Draco, sino sería la hija perfecta.

-¡CALLATE! Ella no es mejor que yo.

-No, no lo es pero tú tampoco lo eres. ¿Crees que no he esperado el día en que puedas hacerme sentir orgulloso de ti?

-¡CALLATE! Yo soy un buen hijo, tengo buenas calificaciones en el colegio solo esa rata de biblioteca me supera y por lo que sé, me he comportado bastante decente contigo y con mi madre.

-Si tanto te preocupáramos nosotros obedecerías nuestras órdenes.

-¡ES MI VIDA! No voy a dejar que la arruines, acaba de arruinar la tuya ¡No la mía!

-Hablando de otras cosas, es hora de ver a las hijas de familias de sangre pura para…

-¡YA BASTA!-y arrojo todos sus platos al suelo, escuchándose un enorme estruendo ante el sonido de la porcelana y el cristal roto.- ¡No es mi culpa si no soy suficientemente bueno para ti!

-Que decepción Draco ¡El hijo de Lucius Malfoy negando su destino!

-¡Madre! Di algo-volteó a ver a su madre, que estaba más pálida de lo habitual y solo miraba la escena en silencio.

-D-Draco, hijo yo…-pero no continuó porqué las lágrimas la silenciaron, lágrimas de tristeza, decepción y miedo.

Volteó a ver a su padre, que tenía un brillo un tanto desquiciante en los ojos pero esbozaba una sonrisa de poder.

-No puedes hacer nada Draco y si no lo haces voluntariamente ¡Será a la fuerza!

Y tiró los demás platos que quedaban de su lado y salió corriendo del comedor.

-¡Maldita sea! ¡MALDITA SEA!-gritó Draco con todo el coraje que sentía, pateó los baúles de sus compañeros, rompió incluso lámparas, aventó muebles…Su furia parecía no tener fin aunque ¿En que más podía descargar la ira que sentía?

Siguió haciendo un caos en el dormitorio, era una forma satisfactoria de desahogar su furia, sentía un placer al romper cosas o aventar una lámpara al suelo…

-Draco ¿Estás ahí?-"¡Oh no! No ahora" fue lo que pensó al escuchar la fastidiosa voz de Pansy y un golpeteo a la puerta.

No respondió, quizás así pensara que era otro el que estaba haciendo tanto ruido y desastre pero ella no parecía pensarlo de ese modo.

-Draco ¡Ábreme! Se que estás ahí-le dijo ella con la voz con la que se habla a un niño travieso que se esconde.- Sal o tendré que entrar a buscarte.

-¡Vete Pansy!

-Draco, quiero estar contigo ¡Por favor!

-Dije ¡Largo!

-Pero mi vida, yo se que tú me necesitas ahora.

Era el colmo, el reverendo colmo ¿Nunca podía dejarlo en paz? Bien, lo que iba a pasar no iba a ser su culpa, al contrario, sería de ella.

Abrió la puerta y tomo desprevenida a Pansy porque esta casi se cayó al suelo, evidentemente había estado recargada sobre la puerta tratando de escuchar lo que estaba haciendo.

-¡Draco! ¿Por qué has hecho esto? Cariño ¿Te encuentras bien?

-¡Cállate Pansy!

-Pero mira lo que has hecho, se ve que algo te tiene muy furioso.

-Mira Pansy, ya me harte de tus tonterías ¡Lárgate!

-Pero por supuesto que estas furioso, mira como me estás hablando ¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?-dijo ella hablando en un tono molestosamente meloso.

-¡Solo vete!

-Pero Draco, es mi deber como tu novia…-de nuevo, su paciencia se había agotado.

-¡No eres más mi novia! Ya me harte de tus payasadas, tus escenas que haces cuando siempre hay público ¡Ya basta!

-Draco…yo siempre-empezó ella, sus ojos empezaban a estar vidriosos.

-Agotaste mi paciencia Pansy, ahora será otro al que le sacaras el dinero-afirmó él alejándose de ella.

-Draco ¡Yo te quiero!

-Pues yo no lo creo y que ni se te cruce en la cabeza la idea de que te quiero ¡No más mentiras!

-Pero si no son mentiras-dijo ella ya con lágrimas, acercándose a él.- Es la verdad.

-Todo lo que estamos viviendo nosotros es una mentira ¡Y bien lo sabes!

-¿Cómo dices eso? Yo claro que te quiero, solo que tú no lo puedes ver.

-Amas mi dinero Pansy, no a mí.

Pansy derramó más lágrimas, no sabía que decir pero debía de enmendar la situación, esto no podía acabar así. Se acercó más a él y lo empezó a besar apasionadamente.

-¡Quítate! Tus trucos se van al infierno, no eres más mi novia y no te quiero ¿No lo entiendes?-dijo él, quitándola de él.

Ella se quedó callada y después de una última mirada salió corriendo del dormitorio.

"Finalmente me la quite de encima" se dijo. Vio el desastre que había hecho, saco su varita y arreglo todo rápidamente.

Se sentía mejor, el haber terminado con Pansy le quitaba un peso de encima, al menos ya no sería tan complicado vivir. Ahora solo había que ver lo que haría ella con tal de recuperarlo, mejor dicho, recuperar su dinero.

Vio el reloj, era una buena hora, incluso podía regresar al Gran Comedor y comer con calma pero prefirió omitir la idea, esperaría hasta la cena. ¿Qué podía hacer mientras? Ya no tenía clases por lo que podía adelantar tarea, no muy propio de él pero ¿Qué otra cosa había por hacer?

"Iré por el libro de Transformaciones a la biblioteca" puesto que su libro estaba en posesión de su ahora ex novia y no tenía ganas de pedírselo, mejor evitar cualquier contacto con ella.

Bajo caminando tranquilamente las escaleras a su sala común, fue consciente que era el punto de mirada de varios pero no importaba, seguramente creerían que tenía un trastorno grave de personalidad pero como si le importara.

Llegó velozmente a la biblioteca usando uno que otro atajo y fue uno de esos raros días en los que saludo a la bibliotecaria para luego buscar en la sección de transformaciones el libro que necesitaba. Se acercaba a la salida cuando una mano lo sujeto por el brazo derecho ¿Ahora Pansy lo seguiría como su propia sombra?

-Pansy, ya te lo dije-empezó a decir él en un tono monótono volteándose a quien no lo dejaba salir.- ¿Hermione?

-Tenemos que hablar-le pidió ella con un susurro firme, se veía la intención en sus ojos.