CAPITULO V: EL CORTEJO DE LUCIUS
La primera vez que Samantha vio el águila real de los Malfoy atravesando el comedor de Hogwarts para posarse a su vera, pegó tal grito que los alumnos pensaron que era familia directa de las banshees. Minerva tuvo que llamarla al orden y de paso darle una breve clase sobre el sistema de correo en el mundo mágico.
Pero lo que dejó a todos los alumnos boquiabiertos, y a Sevi muy contento, fue ver el vociferador modificado en el que, acompañada por los acordes de un violín, la voz de Lucius Malfoy suplicaba por una primera cita.
-Aunque es una orden del Wizengamot no quiero que ni por un minuto pienses que lo hago obligado. Es un honor y una delicia poder cortejar a tan encantadora criatura, cuya piel de alabastro deja pálida de envidia a las mismas estrellas….
Lily suspiraba emocionada mientras Sev volteaba los ojos fastidiado. ¡A veces su Luc era tan exagerado!
Luego lo pensó mejor. Sam había sido una formidable mamá. Y estaba tan sola… Quería que conozca a un hombre bueno, que se case y sea feliz ahora que él estaría interno en el colegio y ya no la vería tanto… y Lu era tan perfecto. Bueno, era un racista y eso… algo megalómano, torturador, asesino… pero desde que estaba en el castillo había comenzado a recordar. Mucho. Y sabía que el rubio lo amaba con cada gota de su sangre, y que haría cualquier cosa por los suyos. A su lado su mamá tendría confort, dinero, una vida de lujos… y lo más importante: nunca estaría en peligro.
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Samantha se vistió con la ropa que su hijo le transformó y, haciendo caso a sus consejos, quedó convertida en una modelo de pasarela francesa.
-Y entonces ¿qué pedirás en la cena?
Samantha contestó, la lección aprendida de memoria.
-¿Y que elegirás por bebida?
Otra respuesta acertada.
-¿Y que no permitirás que haga hasta que estén casados?
Samantha enrojeció y lo miró molesta.
-Estas no son conversaciones propias de tu edad.
-Madre. Desde que estoy en el castillo he comenzado a recordar cosas. Sobre todo cosas relacionadas con Lucius Malfoy. Y créeme cuando te digo que si te ve así, se encandilará contigo y querrá hacer "eso", que precisamente te recalco, no debes permitir que pase hasta después de la boda. Sino lo perderás. No le gusta lo fácil y sin embargo se encapricha hasta el hartazgo con lo difícil.
Sam volteo los ojos.
-Tú quieres que yo me case con Lucius Alekos ¿Es eso? ¿Quieres que él sea tu papá? Pero si mal no recuerdo él era tu amante en esa otra vida que dicen tuviste… ¿es que aún lo amas y por eso quieres estar cerca de él? ¡Dios! ¡Tú eres solo un niño! ¡Acabas de cumplir los 6 años! No permitiré que ningún pervertido…
-¡¡¡MADRE!!!
El grito del pequeño hizo callar a la mujer.
-Escucha. Te amo. Y lo único que quiero es que seas feliz. Devolverte algo del amor que me has dado. Darte la protección que me has brindado todos estos años. Yo no amo a Lucius…ni a Draco ni a Harry… Los recuerdo. Recuerdo lo que nos unió. Pero es como si recordara una película… como si fuese un espectador que mira todo desde fuera.
La mujer lo acarició dulcemente y suspiró. Ese era su pequeño. Y ella jamás había necesitado a nadie más para ser feliz.
-Descuida. Todo saldrá bien. Ya te informaré.
Y salió a encontrarse con su destino.
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Cuando Lucius vio a Sam tuvo que reconocer que era bonita. No hermosa como Narcisa. No sexualmente atrayente como Severus… pero era bonita. Fuerte, decidida…
Así que haciendo gala de toda su diplomacia salió a su encuentro dispuesto a darle la noche de su vida. Y aunque cumplió su papel de príncipe encantador a cabalidad, Samantha no se dejó impresionar ni cayó rendida ante el encanto Malfoy.
Ya para terminar la velada la joven morena lo encaró:
-Gracias por una encantadora velada, Lord Malfoy, aunque tengo la certeza de que todo no fue más que una actuación perfectamente planeada para seducirme. Así que le propongo quitarnos las máscaras y hablar de frente. Se que usted odia a los muggles, como yo, y que si esta aquí es únicamente porque ama a mi hijo y quiere meterlo en su cama.
La cara del rubio se llenó de ira. Definitivamente su Sev enloquecía por las Gryffindor… Si hubiese sido bruja (con poderes, porque bruja de carácter ya lo era) la tal mamá seguro hubiese ido derechito a la Casa de los Leones ¡Que falta de tacto!
-Encantadora señora… señorita… - se corrigió recordando - no hace falta ser tan cínica. Yo solo cumplo unas mínimas reglas de cortesía. Pero ya que quiere sinceridad se la daré… Aquel que llama hijo no lo es en realidad, es mi marido, un espía formidable héroe de guerra de nuestro mundo y el mago más poderosos de todos los tiempos después del lord oscuro y Dumbledore. Yo lo amo, lo he amado desde que era un chiquillo de 15 años y lo vi, a los 11, entrando por primera vez a Hogwarts. Que ahora habite un cuerpo de 6 años no significa nada para mí… pero si cree que lo forzaré a una relación física que lo dañe es usted más estúpida de lo que creí en un inicio. Yo jamás le haría daño. ¡Jamás! Torturé y mate al bastardo de su padre porque lo violaba…no crea que yo lo violaré también… Quizás deba ver algo… ¿Sabe lo que es Legeremancia?
La mujer negó con la cabeza.
-Vea en mi mente…vea mis recuerdos.
Y el rubio tocó una de sus sienes con la punta de sus dedos, y una riada de recuerdo paso por su mente como una película…. Sam enrojeció hasta la raíz del pelo.
-¿Ahora lo entiende?
-Si. Entiendo. ¿Pero entonces porque…?
-¿Lo quiero conmigo?
-Si.
-Quiero hacerlo feliz. Quiero darle una segunda oportunidad… la niñez, la infancia que no tuvo. Solo quiero que sea dichoso ¿Es eso tan difícil de entender?
-No, no lo es.
-Entonces ¿me dejará estar a su lado?
-No puedo prometerle nada. Pero lo que si le juro por la vida de Alekos, Severus para usted, es que a partir de hoy podrá verlo siempre que lo desee. Siento mucho haber pensado mal.
-Yo también lo siento. Por haberla odiado por ser muggle. Por pensar que Severus se equivocó al elegirla como madre. También he explorado sus recuerdos mientras compartía los míos. Es usted una gran mujer y si me atrajeran las de su tipo con gusto lo intentaría, de veras…
-Comprendo.
-Pero aún mantengo mi propuesta de matrimonio. Podríamos formar un gran hogar. Darle una buena vida al pequeño. Y yo… cumpliría a cabalidad en la cama. Le aseguro que no tendría quejas…
La joven sonrió conmovida.
-No dudo, Lucius, que me harías feliz en la cama y en la vida. Eres un dios, despiadadamente bello y lo sabes. Podrías enamorar a cualquiera. Pero lo elegiste a él pese a que no era el más listo, ni el más rico, ni el más bello ni el más popular…
Un beso de ella rozó los labios de él.
-Y solo por eso, por la felicidad que se que le diste, por tu amor y tu entrega incondicional hacia mi pequeño… una parte de mi corazón siempre te estará agradecido.
Lucius profundizo el beso pero Sam lo cortó antes de pasar a mayores. El rubio sonrió divertido.
-¿Severus te advirtió no es cierto?
La sonrisa y picardía en sus ojos le dieron la respuesta.
-Maldito enano. Me conoce de veras.
-No es por su culpa…es que realmente no me provoca.
El hombre la miró incrédulo.
-En verdad. Pero si alguna vez tengo la necesidad…
-Seré tu primera opción.
-Sin lugar a dudas.
Ambos se sonrieron e iniciaron el camino de regreso. Y Sam se apoyó en el brazo que le era ofrecido. Por primera vez sintió que ella y Alexandros no estaban solos. Y que ante cualquier problema tendrían un defensor que mataría por ambos sin la menor vacilación.
"Siempre es conveniente tener de amante a un ex mortífago" pensó astutamente. Y volvió a admirar la agudeza mental del hombre que había sido en otra vida el que ahora era su pequeño.
