Hola! Por fin les puedo poner un capítulo, después de 1 mes! Lamento la demora, pero ahora que estoy en vacaciones seguramente podre actualizar como había acordado, una vez a la semana o como mucho, una vez cada 2 semanas. Respondiendo a los reviews:

Joyce Alexa Malfoy Black: Wola! Me da gusto que te guste la historia :)

Gabrielle Felton: Holis! Muchas de las respuestas a tus preguntas las encontraras en este capi y en los proximos. ;)

Karenzita: Hola! Aqui esta el nuevo capi, sobre Draco y Hermione pues ahi veras jeje :)

Rochelle Kuchiki:Wola! Aqui veras un poco más sobre lo que Hermione desea hacer :)

sugeisy: Holis! Ke bueno ke te guste el fic :)

Doy como siempre las gracias a mis lectores y a quienes me ponen en sus alertas y ponen el fic en sus favoritos. Muchas gracias! No puedo creer cuantos han leido mi fic :) Como siempre, espero sus reviews, animense a dejarlos ;)

Cap XXI: Alianzas Oscuras

-Y bien Lucius ¿No tienes algo que decirme?-susurró Lord Voldemort, sentando en una especie de trono encarando a todos sus mortífagos, que por supuesto, estaban arrodillados y mirándolo.

-Mi lord, le agradezco mi reciente libertad-murmuró rápidamente el aludido, casi escupiendo las palabras.- Y como siempre, estoy a su servicio.

-Basta de habladurías Lucius, me agradarías más si tus palabras fueran verdaderas-dijo con desdén el Señor Tenebroso, haciendo que unos mortífagos se dieran codazos entre ellos para burlarse de la nueva humillación del ex favorito del Lord.

Lucius prefirió quedarse callado, consciente de que la mayoría de los presentes en la sala se estaban burlando de él, no importaba, muy pronto sabrían quien era de nuevo el favorito de Lord Voldemort.

-Mi Lord ¿Podemos saber cuál es nuestra nueva misión?-preguntó una voz femenina con adoración hacia el Lord: Bellatrix Lestrange.

-Su nueva misión es muy fácil y si fallan, no quedara duda alguna que son unos inútiles-pronunció esto último con calma, como si no le sorprendiera el resultado que pudieran tener.- Un pequeño robo no es mucho que pedir ¿O si?

La sala estaba silenciosa, todos sabían que la aparente calma del Lord solo cubría la enorme ira que sentía en esos momentos ¿Ahora por que estaría furioso?

-¿Qué debemos hacer?-preguntó un hombre, que estaba arrodillado cerca del Lord.

-Deberán robar el Espejo de Oesed-susurró tranquilamente, sonriendo con satisfacción al ver como algunos hacían muecas de inquietud, otros empezaban a moverse inquietos y unos simplemente se quedaban estáticos.

-Pero señor, la última vez que tuvimos noticia del espejo este se encontraba…

-¡Se perfectamente dónde está el espejo! No es posible que este rodeado de una servidumbre de cobardes inútiles.

-Mi Lord, si Dumbledore fue quien coloco el espejo en ese lugar no lo podremos robar-murmuró finalmente un mortifago, bajando la mirada, incapaz de ver la mirada colérica que seguramente recibiría.

-Qué decepción saber que estoy rodeado de cobardes que no pueden efectuar un simple robo-dijo el Señor Tenebroso poniéndose de pie.- Tan cerca estoy de mi regreso y ustedes sólo lo retrasan.

Nadie murmuró nada, ya sabían lo que venía a continuación, un arranque de cólera.

-¡Hagan lo que sea por obtener ese espejo! ¡Son mortífagos! No son ninguna calaña de sangres sucias o squibs.

-Puede estar tranquilo mi Lord, yo le aseguro con mi vida que el espejo será suyo-murmuró con desafío y esbozando una sonrisa un hombre que estaba recargado cerca de la única puerta en la sala.

Todos voltearon a verlo ¿Quién osaría hablar con semejante arrogancia y desafío, además de apostar su vida por ello?

-Muy bien, si no consigues el espejo ¡Lo pagaras con tu vida!-aceptó el Lord.- Pero antes, un Juramento Inquebrantable no haría daño alguno.

El hombre o mejor dicho, joven, camino hacia el Lord con las manos en los bolsillos, evidentemente parecía estar muy confiado de si mismo. Estrecho la mano del Señor Tenebroso y no pudo evitar estremecerse ante el frío contacto.

-¡Lucius! Tú serás nuestro testigo.

El mortifago se levanto del suelo para luego sacar su varita y ponerla en medio de las dos manos estrechadas.

-¿Juras traer a tu regreso el espejo de Oesed?

-Lo juro.

-De lo contrario ¿Pagaras con tu vida?

-Pagare.

Y una última lengua de fuego envolvió a las manos unidas, para luego disolverse en una voluta de humo rojo que desapareció.

Todos los mortífagos se quedaron callados, expectantes, esperando algún movimiento por parte de su amo, quien solo chasqueó los dedos así que se apresuraron a salir de inmediato.

Blaise Zabini fue de los primeros en abandonar la sala, la última reunión que habían tenido había sido demasiado para él, sobre todo el final "teatral" que cierta persona le había dado.

Salió de la mansión y se detuvo cerca de la entrada, debía de esperar a los demás para regresar todos juntos de una buena vez a Hogsmeade. Se recargo en la pared y respiro profundamente, en verdad esta reunión no había sido nada agradable.

-¡Ah! Aquí estas Zabini, ya nos podemos ir-dijo Nott con suficiencia, haciendo señas a Crabbe y Goyle que se estaban quedando rezagados.

-Nott, no entiendo como…-empezó a murmurar él pero fue callado por su compañero.

-¡Luego Zabini! Debemos regresar a Hogwarts-dijo Nott, quien giro sobre si mismo para desaparecer.

Después de las incomodas sensaciones de asfixia entre otras, estaban de nuevo en Hogsmeade, ahora solo deberían de regresar a Hogwarts por el atajo en el que habían salido y nadie sabría nada.

Se dirigieron rápidamente a las afueras del pueblo, el viento soplaba y había pocos magos en las calles, sería fácil el pasar desapercibidos. Ya estando en las afueras, siguieron un sendero poco marcado y escondido entre varios matorrales y altos árboles.

-Ahí esta la cueva-susurró con satisfacción Nott, hace mucho tiempo que no se sentía eufórico, aunque debía de controlarse, claro estaba.

Se adentraron en una cueva en la que había murciélagos y telarañas pero aparte de eso, no había ninguna otra especie de vida. La cueva era en realidad una especie de túnel que acababa muy cerca del nido de las acromántulas, en el Bosque Prohibido, muy utilizado por nuevos mortífagos.

-Increíble que ninguno antes de nosotros descubrió este túnel ¿no?-comentó Nott, con las manos en los bolsillos, estaba de un excelente humor.

-Basta de tonterías Nott ¿A que crees que juegas?-dijo Zabini, cerrándole el paso.

-No es mi problema que tu misión no sea de tu agrado-contestó el muchacho, esbozando una sonrisa.- El Señor Tenebroso empieza a perder la paciencia y lo sabes.

-¡No cambies el tema! ¿Qué diablos te sucede?

-No es malo el ambicionar más Zabini, por algo soy un Slytherin.

-¿¡Eres idiota?! ¿Cómo puedes ser tan arrogante como para apostar tu vida? ¡No tienes la menor idea de donde está ese espejo!

Nott dejo de sonreír y su semblante mostró seriedad pero también una ira que últimamente lo estaba caracterizando. ¿No podía tener ni su instante de fama?

-¡Al diablo con eso! Yo veré la forma de encontrar el maldito espejo ¿Qué te importa lo que haga?

-Ni se te ocurra involucrarme en tu proyecto suicida, si quieres morir ¡Bien! ¿A quien le importa un mortífago más uno menos?

Nott se dio la vuelta y siguió caminando, ya estaba en el Bosque Prohibido, en unos cuantos minutos estaría de vuelta en el castillo. No le importaba lo que dijeran, lo que pensaran, era su oportunidad de demostrar quien era él y poca era la importancia de los obstáculos que debiera de quitar, incluidas supuestas amistades.

Varios minutos después ya se encontraba subiendo las escaleras del dormitorio.

-¿Por qué tan pensativo Draco?-preguntó al chico que estaba recostado en su cama, viendo el techo.

-¿Por qué de tan buen humor Nott?-respondió igualmente con una pregunta, haciendo una mueca de desagrado.

-Porqué he obtenido una misión, una que no fallare-aseguró el chico sonriendo, si Draco llegaba a ser mortífago, él no sería opacado, sería todo lo contrario.

-¿Crees cumplirla? Generalmente las misiones del Señor Tenebroso no son más que actos suicidas o mejor dicho homicidas-corrigió él, también sonriendo con una maligna satisfacción.- Pues él es quien acaba matándote.

"Igual que Zabini, aunque apuesto a que él sabe que no podrá cometer el asesinato y acabara siendo asesinado, tal vez no quiere morir tan pronto" se dijo Nott, haciendo caso omiso del comentario de Draco.

-¿Qué sabes del Espejo de Oesed?-le preguntó casualmente, esperando su reacción.

-¿Para que quieres saber sobre el?-preguntó Draco, respondiendo nuevamente con una pregunta. A pesar de que sentía mucha curiosidad por saber la importancia del espejo, su voz no la transmitió.

-Es crucial para mi misión-respondió con absoluta sinceridad Nott.

-No creas que te voy a ayudar ¡Tu muerte no es la mía!

-¿Por qué crees que fallare?-preguntó Nott también sentándose en su cama y encarándolo seriamente, ya vería la forma de obtener la ayuda del heredero de los Malfoy, estaba dispuesto a que fuera por las buenas tanto como las malas.

-Eres un principiante Nott, no tienes experiencia alguna en esto de las misiones-afirmó Draco con sequedad, recordando perfectamente como él había fallado en su propia misión: asesinar a Dumbledore.

-No, no es ningún asesinato Draco-afirmó el chico con una también perversa sonrisa.- Zabini es quien deberá ser un asesino.

-Como sea, si tiene que ver con el espejo no espero verte vivo en unos meses.

Nott tragó saliva y su confianza flaqueó un poco, el chico debería de estar exagerando ¡Él no iba a morir en esa misión! Pero ¿Y si tenía razón?

-Sí, tal vez haya algo de verdad en eso-murmuró él, pero rápidamente añadió.- Tu ayuda es necesaria, incluso para ti.

Draco que seguía mirando el techo volteó a verlo. ¿Ahora en que estaba metido Nott? "Mas le vale que no me haya involucrado en sus planes suicidas" se dijo, acomodándose para poder encararlo.

-¿Por qué no me dejas en paz? Es tu misión ¡No tengo porque derrumbarme más contigo!

-O ascender conmigo y ser de los favoritos del Lord Draco-presentó su alternativa tratando de sonar elocuente.- Si me ayudas y después te unes a los mortífagos, seguramente empezaras con un nuevo expediente ante el Señor Tenebroso.

Draco se quedo callado, considerando lo que estaba diciendo. La propuesta sonaba muy atractiva, podía aceptarla y asegurarse el triunfo y entonces ¡Les demostraría a todos que él no era un perdedor! En especial a su padre. Pero la alternativa también tenía sus contras ¿y si después de todo fallaban? La humillación, la burla, la derrota e incluso la muerte eran seguras.

-No Theodore, no me agradan tus ideas-finalmente dijo, después de meditarlo un rato.

-¿Por qué no Draco? Además de llevarte parte del crédito también sabrás de primera mano todo lo que desees sobre lo que planea el Señor Tenebroso, absolutamente todo.

"Ya casi lo tengo, después de todo, desea saber todo lo que esta pasando en el sequito del Lord" pensó con satisfacción al ver como meditaba de nuevo la otra alternativa que le había dado.

"No debo de ser tonto, obviamente quiere usarme y después se deshará de mi para quedarse con todo el crédito él solo" pensó Draco. Conocía perfectamente las ambiciones de poder de Nott y aunque nunca lo hubiera demostrado delante de él, sabía que no le simpatizaba del todo. "Pero puedo cambiarle la jugada" ese pensamiento hizo que considerara nuevamente la idea aunque ¿Cómo se la cambiaria?

-¿Qué te parece?

-Está bien pero con una condición-dijo él mirándolo a los ojos, asegurándose de tener su completa atención.- No me cuestionaras las razones por las que te pida cierta información.

-Acepto-dijo Nott con una sonrisa, extendiendo su mano.- Haría un Juramento Inquebrantable pero ya tengo demasiados.

Hermione estaba recostada en su cama observando el techo, estaba intranquila pues no podía sacarse parte de la conversación que había tenido el día anterior con Draco, había sido muy corta y no se le podía llamar propiamente una conversación.

"Tal vez diga que si, tal vez diga que no" se repetía a si misma, prefería pensar en eso y no en el pésimo día que había sido el anterior, al menos ya era Sábado. Se acomodo y observó el amanecer pues apenas había logrado dormir un par de horas sin tener pesadillas que acababan siempre con un final no muy agradable.

El dormitorio estaba silencioso, sus compañeras aún seguían dormidas puesto que era muy temprano, no más de las siete de la mañana. Recordó con nostalgia como su mamá solía despertarla a esa hora para ir a la escuela, cuando aún no había nada de magia ni de peligros mortales. Y se hizo una pregunta que no supo responder ¿Acaso hubiera estado mejor su vida si nunca hubiera sabido nada sobre la magia?

Se quedo mirando la ventana por un rato, viendo como el cielo comenzaba a aclararse poco a poco, le recordaba los días en los que ella y sus padres habían acampado en algunos bosques pero también le recordaba cuando había ido a la Copa del Mundo de Quidditch con Harry y Ron. Sonrió por el recuerdo, en ese entonces las cosas no parecían tan malas ¿Por qué de repente las cosas parecían más horribles?

-En la vida Hermione, no todo son amistades que parecen reales-lo escuchó decir con ferocidad, en parte como si estuviera hablando consigo mismo.- Y siempre habrá perdidas y sacrificios por hacer, aunque odiemos el tener que hacerlo.

-Draco ¡Por favor!

-¿Qué Hermione? ¿No te gusta la realidad? Bienvenida a lo que es la vida y a la lucha por sobrevivir-dijo él subiendo el tono de voz.- Donde tienes que usar a las personas antes de ser usada por ellas.

Una lágrima solitaria escapo y recorrió su rostro hasta morir en una de las cobijas que tenía en su cama, no podía creer que la realidad, su realidad, hubiera cambiado tanto y tan solo pensar que hace unos días tenía a sus mejores amigos planeando ayudarla para encontrar a sus padres y ahora estaba sola, aunque no exactamente.

Se escuchó un ruidito muy cerca de la ventana. Hermione volteó para encontrarse con un búho que la miraba con sus ojos dorados un tanto oscuros. Como ninguna de sus compañeras pareció escuchar al búho, se levantó y abrió la ventana, quizás fuera alguna carta para alguien del dormitorio, se la dejaría encima de su taburete.

El búho entró al dormitorio y se coloco encima de un taburete no sin moverlo un poco. Hermione se dirigió hacia él y después de quitarle la carta, el búho desapareció por la ventana.

El sobre tenía como destinatario a ella, por supuesto. Y la pulcra letra era nada menos que de Draco. No abrió el sobre con delicadeza y cuidado como lo hacia con las demás cartas que recibía, sino rompió por completo el sobre con tanta fuerza que hasta se llevo un pedazo de la carta, o mejor dicho breve nota.

Hermione:

Para saber la respuesta de tu petición necesitaras verme en los lindes del Bosque Prohibido al mediodía. Asegúrate que nadie te este siguiendo o vigilando, es importante que nadie sepa sobre esto.

D.M.

"Bien, ahora será cuestión de perder tiempo" se dijo, deshaciéndose por el momento de los nervios y demás sentimientos que no lograba aplacar del todo.

Era muy temprano, necesitaba descansar más ya que no tardó en llegar un dolor de cabeza consecuente por la falta de sueño de los últimos días ¡Y que días! Le parecía increíble que todavía estaba viva a pesar de las malas noticias que día tras otro había recibido, quizás fueran golpes de mala suerte aunque ella no era muy supersticiosa.

Trato de acomodarse en la cama y conciliar el sueño pero no lo lograba, se sentía emocionada por saber lo que Draco tendría que decirle sobre lo que habían hablado pero ¿Y si era un no definitivo la respuesta? Tragó saliva y se esforzó por pensar en otras cosas banales tales como el clima frío de Noviembre o que hace tiempo que no iba a visitar a su amigo Hagrid, cosas así.

Paso así media hora, distrayéndose con otros pensamientos. Pero se desesperó finalmente, por lo que decidió mejor tomar un baño para luego perder de nuevo más tiempo.

Después de un baño algo relajante y cepillar su cabello, decidió bajar al Gran Comedor a desayunar, seguramente estaría casi vacío por ser fin de semana, mucho mejor, así nadie la estaría viendo y hablando sobre ella ¿Ni si quiera la gente podía ser discreta al hablar de ella?

Sus predicciones fueron certeras, la mesa de Gryffindor solo tenía tres estudiantes contándola a ella, por lo que sentó con mayor serenidad que otros días a tomar su desayuno.

Poco a poco llegaron al Gran Comedor más estudiantes pero afortunadamente, para ese entonces ella ya había acabado su desayuno y salía por las puertas del mismo. Había estado pensando en como perder tiempo y había tenido una idea maravillosa, visitar a Hagrid.

Subió rápidamente las escaleras hacía su sala común para recoger de su dormitorio un par de guantes y una bufanda, no necesitaba agregar a la lista de cosas negras que le estaban sucediendo un resfriado.

Cuando pronunció la contraseña y el retrato la dejaba pasar, justamente estaban saliendo Harry, Ginny y Ron. Este último adelanto a su amigo y a su hermana al ver con quien se estaba topando, sin dirigirle una mirada por error. Harry y Ginny se voltearon a ver y siguieron a Ron, tampoco ninguno de ellos le dirigió una mirada a Hermione.

Hermione se quedó parada viendo como ellos se alejaban hasta que la Dama Gorda tosió un poco, así que entró a la sala común. Tomo sus guantes y su bufanda y bajo casi corriendo las escaleras, no quería pertenecer dentro por más tiempo.

El reciente encuentro con sus amigos o lo que fueran la habían hecho enfurecer pero a la vez entristecer, decidió actuar como si no hubiera pasado nada.

Llegó a las puertas que daban a los jardines y las cruzo sin perder tiempo, necesitaba aire libre. No nevaba, pero el frío aire y las nubes grises que rondaban en el cielo anunciaban lo evidente.

Camino hacia la cabaña de Hagrid, guiándose por un humo que provenía de la cabaña del guardabosque, no tardaría mucho en llegar.

Golpeó fuertemente la puerta, Hagrid no tardó mucho en abrirle, esbozando una sonrisa al verla y dejándola pasar de inmediato.

-¡Qué sorpresa verte Hermione!-comentó, quien se apresuró a hacer té.- Hace mucho que no me visitabas.

-Sí, he estado algo…ocupada, tú entiendes-respondió ella con una sonrisa.- Y ¿Nadie más ha venido a visitarte?

-No, hace tiempo que no habló con Harry o Ron-respondió el guardabosque asintiendo con la cabeza.- ¿Por qué ellos no vinieron contigo?

-Se quedaron haciendo tarea retrasada-mintió con lo primero que se le ocurrió.- Pero pues yo quería verte y vine sola.

-Por ahí me los saludas y diles que vengan cuando no estén muy ocupados-dijo Hagrid, sirviéndole en una enorme taza el té que había hecho.

-Sí, por supuesto.

-¿Y tú como has estado Hermione? Lamento lo de tus padres.

-Oh, ellos…pues, ha sido una mala semana-dijo con sinceridad ella, bajando la vista y viendo sus manos.

-Espero que no estén secuestrados por mortífagos.

-No se nada sobre ellos, no se que les habrá pasado-murmuró ella, su voz empezaba a temblar y eso no le agrado.

-Estoy seguro que pronto sabrás algo sobre ellos-la consoló Hagrid, poniendo su mano en su hombro derecho.- No te desanimes Hermione, aún hay esperanza.

Hermione esbozó una débil sonrisa y cambió de tema de conversación.

-¿Cómo han estado tus clases de Criaturas Mágicas?-y con esa pregunta, Hagrid empezó una larga conversación sobre los nuevos alumnos que tenía, a quienes los llamaba "miedosos" por no querer acercarse a un hipogrifo.

-He pensado que tal vez a los de cuarto año les enseñe una acromántula-comentó Hagrid.- ¿Qué te parece Hermione?

-Creo que eso no sería muy bueno de hacer Hagrid, Harry y Ron me dijeron que…-pero fue incapaz de continuar, hablar de sus amigos dolía.

-Seguramente te contaron sobre su encuentro con Aragog, debería de invitarlos a la clase para que relaten a los estudiantes el buen tipo que era esa araña ¿no?

Hermione solo asintió con la cabeza pues ¿Qué podía decir al respecto? De nuevo fue Hagrid quien retomó la plática pero esta vez contando anécdotas de Aragog. Ella solo asentía con la cabeza y sonreía, la plática del día anterior había sido muy diferente.

-Ya sabes a dónde ir-le murmuró Draco dando la vuelta y caminando a la sección oscura de la biblioteca, que parecía ser su punto de reunión de siempre.

Ella no tardó en seguirlo, pues estaba muy segura de lo que estaba a punto de decirle. De acuerdo, había pensado eso demasiado pronto porqué de inmediato vinieron las dudas inquietantes que había tratado de suprimir por todos los medios posibles.

Escucho una tos que le recordó que debía de seguir caminando, así que llegaron rápidamente a la Sección Oscura de la biblioteca. ¿Por qué todos sus encuentros debían de ser en ese lugar tan alejado e incluso oscuro?

-¿Qué pasa?-preguntó Draco no sin algo de inquietud.

-Necesito pedirte un favor-murmuró ella rápidamente y bajando la vista, no deseaba ver como reaccionaria él, bastaba con escuchar.

-¿A mi?

-Sí, a ti-respondió ella levantando la mirada y viendo unos ojos grises extrañados ante lo que había dicho, quizás después de todo tendría éxito.

-¿Qué necesitas?-preguntó él con el tono de siempre que ya utilizaba con ella.

-Draco, quiero saber que les paso a mis padres-susurró ella con un tono de voz muy bajo, controlando sus emociones.

-Hermione, lo siento-empezó a decir Draco, viéndola con una mirada un tanto extraña para ella.- Pero yo no se nada.

-Me preguntaba si…si podrías preguntarle a alguien que tu conocieras-respondió ella, un tanto temerosa ante la respuesta.- Ya sabes, algún amigo tuyo o algo por el estilo.

De acuerdo, no debió de haber expuesto su idea de ese modo, puesto que vio como las manos del Slytherin formaban unos puños y su mirada se volvía de una un tanto pacífica a una colérica, muy colérica.

-Supongo que crees que soy un mortifago ¿Cierto?-preguntó en un gélido susurro Draco.

-Y ¿Puedes creer que Mosag al principio no quería a Aragog?

-¿Qué cosa?-preguntó Hermione, volviendo a la realidad, saliendo de sus recuerdos.

-De Aragog y Mosag, Hermione.

-Ah, si.

-Pues te decía, el pobre Aragog tuvo que hacer muchas cosas para convencer a Mosag que en verdad la quería. ¿Hermione?

-Sí, te escucho. Lo siento, últimamente no he descansado bien-se disculpó sonriendo y dando un vistazo a su reloj, apenas eran las diez de la mañana, aun quedaban un par de horas.

-No, yo lo entiendo Hermione-dijo el guardabosque, mirándola con sus ojos negros que parecían escarabajos.- Perder a tus padres duele, yo sentí eso con mi padre.

Hermione se quedo de nuevo callada, no sabía que decir.

-No quiero decir que tus padres estén muertos Hermione-se apresuró a decir el guardabosques, preocupado por la mirada de la chica y el silencio tan tenso que se notaba en el ambiente.- Yo comprendo lo que has de sentir.

Hermione asintió y trato de esbozar una débil sonrisa que también hizo sonreír a Hagrid, tal vez fuera a visitarlo más seguido, él en verdad parecía entender lo que sentía en esos momentos.

-¿Y cómo ha estado Grawp?-prefirió responder con una pregunta Hermione, sabiendo que Hagrid no tardaría en darle todos los detalles de su medio hermano.

-Oh, ha estado progresando-contestó con una enorme sonrisa Hagrid.- De hecho, ha preguntado por su amiguita Hermy.

-A vaya, que bueno que este bien.

-Debería ir a verlo dentro de un rato para asegurarme que no arranque más árboles cuando busque algo para desayunar-comentó Hagrid, llenando la taza de Hermione.- ¿Quisieras venir?

-Supongo que si-concluyó ella con una sonrisa no muy convincente, no estaba muy emocionada por ver a Grawpy otra vez.

Draco Malfoy se encontraba en su dormitorio, cerca de una ventana. Observaba el cielo nublado que se estaba formando pero también estaba muy pensativo, no lograba sacarse de la mente la conversación que había tenido con Hermione, no había sido algo muy agradable.

-Necesito pedirte un favor-había murmurado ella rápidamente, bajando la vista.

-¿A mi?

-Sí, a ti-respondió ella levantando la mirada. Él le correspondió la mirada un tanto extrañado ¿A dónde quería llegar ella?

-¿Qué necesitas?-preguntó él con el tono de siempre que ya utilizaba con ella.

-Draco, quiero saber que les paso a mis padres-susurró ella con un tono de voz muy bajo, al parecer intentaba controlar sus emociones.

-Hermione, lo siento-empezó a decir Draco, mirándola no sin algo de lástima.- Pero yo no se nada.

-Me preguntaba si…si podrías preguntarle a alguien que tu conocieras-respondió ella, estaba vez la voz le temblaba, como si tuviera miedo.- Ya sabes, algún amigo tuyo o algo por el estilo.

Bueno, eso no lo debió de haber dicho, porque de inmediato formo en puños sus manos, la ira que sentía era grande, muy grande.

-Supongo que crees que soy un mortifago ¿Cierto?-preguntó en un gélido susurro.

-Yo…n-no pero…bueno, después de lo de Dumbledore-ella se había acobardado, puesto que bajo de nuevo la vista para mirarse las manos.

-Si tanto quieres saber sobre eso, supongo que tu amigo Potter te dijo que yo no lo mate.

-Claro, es solo que ¿Por qué no lo mataste?-preguntó ella, levantando sólo un poco la mirada.

-Yo…veré si puedo ayudarte-había dicho finalmente, poniéndose de pie y caminando rápidamente hacia la salida.

Si, no le había agradado que ella sacara ese tema en la plática que habían tenido, recordaba a la perfección cuando la última vez que habían hablado sobre mortífagos, ella los había llamado asesinos, mejor dicho a él si se convertía en uno.

Antes él estaba ya convencido en su totalidad que debía de ser un mortífago en cuanto se le presentara una oportunidad, pero de nuevo dudaba.

-¿Qué haces?-le preguntó Zabini, no lo había escuchado entrar al dormitorio.

-Nada.

-Me entere que cortaste a Pansy-dijo con sumo cuidado Zabini, no sabía como iba a hacer la reacción del chico ante ese tema.

-¿Está haciendo otra de sus escenas? ¿Llorando y hablando sobre lo malo que soy con ella?

-Algo semejante, se escuchan sus llantos y gritos desde la sala común-murmuró él, volteando a ver a la puerta.- ¿Le hiciste algún hechizo silenciador al dormitorio?

-Sí, ya me harte de escuchar todos sus falsos lamentos y llantos-respondió con algo de indiferencia, haciendo amago de salir del dormitorio.- Además, necesito silencio para pensar.

-Draco ¿Serás mortífago?

-¿Por qué sacas el tema justo ahora?-preguntó él, deteniéndose y volteándolo a ver.

-El Lord se empieza a cansar de tu…-se aclaró la garganta, no era muy agradable lo que iba a decir.- de tu falta de interés en el asunto y sabes que él castiga.

-¿Qué más me puede hacer a mi? ¿Matarme? Así no le serviría de nada y creo que él lo sabe.

-No sólo a ti Draco, si yo fuera tú me cuidaría las espaldas-le advirtió Zabini.- En ti no únicamente se puede vengar el Lord.

Y salió del dormitorio, contrarió el gesto al escuchar otro de los sonoros sollozos de Pansy, quizás ponerle un hechizo silenciador a su dormitorio no sería mala idea. Sacó su varita y después de hacer un movimiento, no se escuchó ningún lamento más.

Siguió bajando las escaleras, encontrándose con Nott que subía las mismas. Se voltearon a ver y luego ambos siguieron con sus caminos, cada quien tenía mucho que hacer.

Draco salió caminando de su sala común y luego tomo uno que otro atajo para llegar rápido al pasillo que lo llevaría a los jardines del castillo, no debía de perder tiempo.

Ya en los jardines, se apresuró a llegar a los lindes del bosque, tratando de evitar las zonas concurridas por los demás estudiantes tales como el lago y sus alrededores.

Justo en el momento en que él llegaba, vio salir a Hermione del bosque ¿Qué hacia ella en el? Ella lo busco con la mirada hasta que lo encontró y se acercó rápidamente.

-¿Estás segura que nadie está cerca?

-No, Hagrid está en el bosque pero es más para el este-trató de indicar ella, señalándole la zona de donde había salido.

Él la tomo del brazo y se metió al bosque, tratando de alejarse lo más que pudiera y sin perderse de los lindes y de la zona que ella le había señalado, nadie debía saber sobre eso, únicamente ellos dos.

-Aquí está bien-murmuró él, deteniéndose cerca de un matorral de rosas negras.

-Y bueno ¿Cuál es la respuesta?-preguntó Hermione cruzándose de brazos y aclarándose la garganta, parecía como si el valor se estuviera desvaneciendo junto a su voz.

-Yo voy a tratar de conseguirte la mayor información que pueda con alguien que conozco-empezó a explicar Draco.- Pero, tú tendrás que hacer algo a cambio.

-¿Qué cosa?-preguntó recelosa Hermione.

-Tendrás que ayudarme con una investigación personal muy importante-contestó Draco, hablando con suma seriedad.- Pero, hay algo más.

-¿Qué?

-Por ninguna razón vas a compartir la información que te de con alguien más, incluso si de nuevo te haces amiga de Potter y el pobretón, nadie puede saber de esto.

-Está bien-aceptó ella, extendiendo su mano para cerrar el trato.

-Preferiría hacer un Juramento Inquebrantable pero notaras que no tenemos testigos-murmuró por lo bajo.- Haremos esto a la antigua forma.

Y con un movimiento de la varita, cortó una rosa negra.

-Esta rosa, simboliza que ambos cumpliremos lo que prometimos, sin excepción alguna.

-De acuerdo.

-Entonces ¿Estás dispuesta a hacer lo necesario para conocer el paradero de tus padres?

-Sí.

-Entonces yo haré lo que este en mis manos para ayudarte-murmuró finalmente él, entregándole la rosa.- Guárdala, hace tiempo que no se hacía un tratado con una rosa negra.

Y formo lo más cercano a una sonrisa y ella se la correspondió también formando la mejor sonrisa que tenía en esos momentos.

Se encontraba temerosa en su interior, pues no sabía si lo que había hecho estaba bien aunque ¿Había algo que le dijera los parámetros del bien y del mal?

Y fue lo que aprendió en ese momento, que cada quien fijaba sus propios parámetros del bien y del mal, nadie más lo podía hacer por ella.

-Menos mal que empiezas a aprender-le susurró Draco, mirándola con esos ojos grises cautelosos.- Tienes mucho, pero mucho que conocer.