Hola!!! Aqui les traigo una actualización, espero ke hayan pasado una bonita Navidad y tengan un feliz 2009 :D Gracias a todas las personas maravillosas que me leen, agradezco ke me pongan en alertas y favoritos ;) Contestando a los reviews:

Karenzita: Se ke me tardo en actualizar, pero komo ya he dicho, prometere hacerlo más seguido ¡Proposito dl 2009! Me alegra muxo ke te guste la historia, grax x tu review

Abril: Si, y todavia hay muxo más de Zabini, espero poder ponerlo en el sig. capítulo Grax x tu review

PaolaLissete: Muchisimas grax x tus comentarios, tus sugerencias y reviews. Me da muxo gusto ke la historia este mejorando, ojala pronto conversemos

pytufa1622: Hola! Ke bueno ke t ste gustando, dskuida, el fic no se pondrá asi jeje Grax x tu review, nos leemos :D

De nuevo un enorme gracias a quienes leen, visitan...en verdad, gracias :D No olviden djar sus reviews!!!

Cap XXII: Mal es Bien

Y llegó finalmente viernes de nuevo, para alivio de los estudiantes de Hogwarts, pero este iba a ser un día diferente. Para empezar, ese viernes había por la tarde una visita a Hogsmeade para los que quisieran pasear un rato en el mágico pueblo.

Aunque no todos iban a gozar una tarde libre sólo porque fuera viernes, unos iban a continuar haciendo tareas u otra clase de deberes.

-Hola-saludó Hermione a Draco, que como siempre, se encontraban en la biblioteca, específicamente en la sección oscura.

-Hola-le correspondió el saludo, sin quitar la vista del libro que estaba leyendo.

-Bueno, estoy aquí como me lo pediste-empezó a decir ella, acomodándose el cabello.- ¿Qué es lo que debo de hacer?

-Recuerda que de nosotros dos no sale esto.

-Sí, lo se.

-¿Qué es lo que sabes del Espejo de Oesed?

Hermione se quedó callada, recordando como en su primer año Ron le había contado sobre ese espejo y como había maravillado a Harry por mostrar a su familia.

-No mucho, si acaso que te enseña lo que más quisieras tener-respondió ella recargándose en una mesa.- Supongo que hay más.

-Sí, claro-contestó Draco, cerrando finalmente el libro que tenía en las manos.- Hay mucho más que eso.

-Y ¿Por qué hablamos de ese espejo?-preguntó Hermione, no entendiendo a donde quería llegar el chico.

-Ese espejo es la investigación en la que necesito tu ayuda-contestó él, viendo las reacciones de ella.- Es un asunto muy importante.

-Está bien-murmuró ella finalmente, quitando de en medio su asombro ante lo dicho.- ¿Dónde debo buscar?

-Primero, debes de conocer más sobre el-le dijo Draco, extendiéndole el libro que hace poco había estado leyendo.- Capítulo siete, te será de mucha utilidad.

-Bien-fue lo único que dijo ella, tomando el libro y buscando el capítulo que le pedía. No tardo mucho en encontrarlo y sumirse en una interesante lectura.

Pasaron de ese modo como media hora, Hermione leyendo y Draco escribiendo en un pergamino, sin más compañía que la de ellos y el silencio.

Y entonces Hermione cerró el libro de golpe, haciendo que Draco volteara a verla, para encontrarla con una expresión de un leve enfado e incertidumbre.

-¿Qué sucede?-preguntó él, volviendo a escribir.

-Draco, esto…-Hermione vacilaba, puesto que no estaba segura de lo que iba a decir, finalmente se armó de valor y habló.- Esto está mal.

-¿Qué está mal?-preguntó él, sin prestarle mucha atención.

-Esto del espejo, es peligroso el querer investigar sobre el-murmuró Hermione, cruzándose brazos.- Y…no sé los propósitos de esta investigación.

-Bien, ahora es tiempo de que tú entiendas otra cosa-dijo él, encarándola de nuevo. ¿Por qué tenía que ser tan complicada?

-¿Qué? Por lo que he leído, este espejo es más letal de lo que aparenta.

-No, escucha Hermione-dijo Draco, tratando de extender un poco más la poca paciencia que le quedaba.- No te queda alternativa y no puedes opinar al respecto.

-¿Cómo puedes decir eso? ¡Por supuesto que puedo opinar!-contestó ella, enfadándose ante lo que había dicho.- En cualquier investigación, todo se opina.

-Te equivocas, esta es mi investigación y tú únicamente me ayudas-dijo él, enfatizando el "mi".- Además, no tienes porqué conocer los propósitos.

-¿Y si…y si ayudo en algo que no está bien?-susurró ella, retirando la vista del muchacho.

-Bueno, otra cosa que debes de aprender es no preocuparte por los demás, no tanto como en ti.

-Eso es ser egoísta.

-Se llama sentido de supervivencia Hermione-dijo Draco, seguía viéndola pero ella no correspondía a la mirada.- Si está mal o está bien para ti, no será igual para alguien más.

-Yo…

-Debes asumir que… a veces para conseguir lo que desees o incluso lo que necesites, harás cosas que otros juzgaran malas pero tú sabrás que son correctas.

Hermione se quedo callada ante la reflexión del Slytherin y volteó a verlo pero él ya había vuelto de nuevo a escribir, como si no hubiera habido plática alguna.

La verdad era que le había sorprendido el pensamiento, nunca lo había visto de esa forma, era el otro lado del porqué de las acciones. En esa frase, había mucha verdad, una comprensión muy diferente de todo.

Hermione observó a Draco que seguía escribiendo ¿Qué escribía que era tan importante? Veía como la pluma se movía en su mano frenéticamente, como si no hubiera tiempo suficiente para escribir lo que quería.

"Se ve que después de todo, esta investigación si es muy importante para él" se dijo Hermione, abriendo de nuevo el libro y retomando la lectura donde la había interrumpido.

Se quedaron leyendo y escribiendo un buen rato, hasta que algunas luces se apagaron. Ya debía de ser muy tarde porque eso sólo podía indicar que la biblioteca ya estaba cerrando y apagando las luces era la forma en que la Sra. Pince sacaba a los estudiantes.

-¿Puedo llevarme el libro?-preguntó Hermione, quien lo tenía en sus manos, lista para dejarlo o llevárselo.

-Sí, ¿Crees poder venir mañana a la misma hora? Será cuando empecemos a investigar como se debe-dijo Draco, quien estaba enrollando el pergamino y haciéndolo pequeño con un toque de su varita para guardarlo luego en el bolsillo de su pantalón.

-Está bien, aquí estaré-prometió Hermione y se despidió con un gesto de la mano, antes de darse vuelta y salir caminando de la sección oscura.

Hacía frío por lo que trato de calentarse abrazándose y caminando rápidamente hacia su sala común, tomaría una bufanda, dejaría el libro en su dormitorio y luego bajaría a cenar, sola como últimamente se estaba haciendo costumbre, que fastidio pero era mejor así, de cierto modo.

Entró a la sala común y observo que Harry y Ginny estaban sentados abrazados en el sillón que estaba frente a la chimenea, al parecer veían el fuego. Ron estaba en otro sillón sentado y con las manos en los costados, él no parecía tan cómodo como ellos, se veía en su expresión. Volteó a verla pero fue sólo una ojeada de resentimiento y de nuevo, decepción.

Ella únicamente trato de mostrar indiferencia y se apresuró a subir las escaleras a su dormitorio, sabía que tardaría mucho tiempo en poder olvidar esa mirada. Tomó su bufanda y dejó el libro en un taburete, bajo de nuevo las escaleras a toda prisa. Fue consciente de que Ron la siguió con la mirada hasta que salió de la sala común.

La cena no fue muy agradable, pues no logro sacarse de la mente la mirada de Ron, quizás si intentara hablar con ellos…pero sabía que no la escucharían, bueno, tal vez si la escucharan pero ¿Y si no le creían? Ese era el principal problema.

Ya después de cenar y de nuevo en su dormitorio, decidió seguir leyendo el libro, así estaría mejor preparada para el día siguiente. No supo cuanto tiempo lo estuvo leyendo, pero se acabó durmiendo.

Finalmente despertó ya con los primeros rayos de sol y temblando, había tenido pesadillas horribles que tenían que ver con espejos, gente que salía y entraba de ellos y miradas no muy agradables.

Tomó un baño rápido, se vistió y bajó hacia su sala común con el libro, así podría continuar leyendo. Como ella esperaba, la sala estaba vacía por lo que se acomodó enfrente de la chimenea y continuó la lectura. Escuchó poco a poco a los estudiantes despertarse e iniciar sus actividades matinales, no faltaría mucho para que algunos Gryffindors empezaran a bajar.

Suspirando y cerrando el libro, salió de la sala y decidió dirigirse a los jardines, podría pasar tiempo en ellos leyendo y luego podría desayunar, no estaría mal estar al aire libre, aunque no salió antes sin tomar su bufanda y sus guantes, los necesitaría.

Estaba ya bajando las escaleras, cuando una voz la detuvo:

-Señorita Granger ¿Le importaría venir un momento por favor?-había preguntado la profesora McGonagall.

Ella se volteó y asintió con la cabeza, siguiendo a la profesora que entraba a su despacho, en su escritorio había varios pergaminos, seguramente trabajos y tareas de los alumnos.

-Quisiera pedirle un favor ¿Podría entregarle esta tarea al joven Weasley? En la última clase no se la pude dar-dijo la profesora extendiéndole un pergamino para que lo tomara.

-Sí, claro-murmuró ella tomando el pergamino y tratando de esbozar una sonrisa.

-He notado que últimamente usted esta distanciada de sus amistades ¿Hay algún problema?

-No, es sólo que he…he tenido mucho que hacer-susurró tratando que no se notara la pausa que había hecho y lo incomoda que se sentía al hablar de eso.

-Entiendo, puede irse-fue lo último que dijo la profesora McGonagall antes de despedirla en la puerta.

Hermione se alejo sintiéndose muy incomoda por lo dicho, ¿Hasta los profesores sabían que estaba peleada con sus amigos? Al parecer, todos se enteraban de todo en Hogwarts.

"Bueno, supongo que puedo hacer esto" se dijo, tratando de prepararse mentalmente e incluso emocionalmente para un encuentro con Ron, quien parecía ser o mejor dicho era, quien estaba más molesto con ella.

Así que subió las escaleras de regreso a la sala común, con un poco de suerte estaría por ahí y solo tendría que darle la tarea sin necesidad de más, era algo fácil, podía hacerlo.

Pronunció la contraseña y entró a la sala común, ya había varios estudiantes así que empezó a buscar con la vista a Ron, esperando que se encontrara en algún lado y en efecto, estaba cerca de una ventana, al parecer observando el paisaje o algo parecido.

Respiró profundamente y cerro los ojos, apretándolos muy fuerte, no sabía como sería la reacción de Ron, sólo esperaba que no fuera demasiada mala. Abrió los ojos y empezó a caminar hacia él, tratando de relajarse.

A solo dos o tres pasos de él, se detuvo y aclarándose la garganta para obtener su atención, habló.

-Ron, la profesora McGonagall me pidió que te entregara esto-murmuró ella, extendiendo el pergamino.

Ron la volteó a ver no sin algo de asombro porque le hablara a él pero cambió rápidamente la expresión a una de molestia.

-Bien, gracias-dijo esta última palabra a regañadientes, tomando el pergamino de la mano de ella.

Entonces, Hermione decidió seguir una corazonada, tal vez no sería malo el intentarlo.

-Oye Ron, creo que…necesitamos hablar-susurró ella, apretando con fuerza el libro que tenía en sus manos.

-¿Hablar? No lo creo, tuve suficiente plática por el resto del año escolar-respondió él fríamente, volviendo a mirar por la ventana.

Hermione dio otro paso más hacia él, debía de seguir intentándolo.

-Yo…siento que lo que pasó la última vez no fue como debió de ser, estuvo mal-susurró ella, Ron volteó de nuevo a verla.

-¿Estuvo mal? Ya no se que decir sobre eso Hermione, simplemente ya me canse de pensar en ello.

-Bueno, tal vez todos dijimos cosas de las que nos arrepentimos después-dijo ella, tratando de sonar lo más convincente posible.

-No me arrepiento de lo que dije-respondió él con frialdad y dureza.- Me enseñaron a decir siempre la verdad.

Eso en verdad le dolió a Hermione quien sintió como se le empezaban a formar lágrimas en los ojos, al menos él no la vería llorar, no más. Ella solo asintió con la cabeza, se dio la vuelta y salió lo más rápido que pudo de la sala, había fracasado terriblemente.

Estuvo en unos minutos en los jardines y a pesar del viento helado, se acomodo debajo de un árbol y abrió el libro, tratando de enfrascarse de inmediato en la lectura, pero nada mas consiguió que cayeran unas lágrimas en las hojas.

"Perfecto, tal parece que lo mejor que hago es llorar" se dijo a si misma cerrando los ojos y recargándose en el tronco del árbol, sólo había conseguido que Ron se enojara más con ella, que bien. ¿Intentaría hablar con Harry o Ginny? No, lo único que haría sería empeorar las cosas.

-¿Qué haces sangre-sucia? ¿Alguna clase de meditación?-preguntó una voz socarrona, seguido de unos coros de risas.

Abrió los ojos y se encontró a Theodore Nott flanqueado por Crabbe y Goyle ¿Acaso estos dos habían cambiado de dueño?

-Vete Nott, no habló con serpientes-replicó ella, cruzándose de brazos.

-Miren, la sangre-sucia está llorando ¿Te dejo el novio?-murmuró él muy divertido, haciendo que los otros dos también rieran.- ¡Huy, lo siento! Te dejo desde hace meses.

-Nott, ¡Vete ahora mismo! Eso no es de tu incumbencia-dijo ella separando los brazos y sacando su varita mágica.

-¡Diablos chicos! Ya hicimos enfurecer a la leona, deberíamos de cobrar para que la pasaran a ver-dijo Nott dándole de codazos a ambos.

-¿Por qué no te vas a molestar a alguien más?

-Sí, tal vez a unos muggles ¿no?-susurró él con algo de ironía, esbozando al final una media sonrisa.- ¡Vámonos chicos!

Y los tres se alejaron, dando grandes carcajadas ante lo último dicho. Hermione volvió a cerrar los ojos, mientras más lágrimas recorrían su rostro, debía de serenarse y ser paciente hasta la tarde, quizás encontraría respuestas.

No muy lejos de Hogwarts, exactamente en el pueblo de Hogsmeade, había una conversación que estaba no en muy buenos términos.

-Ya me canse de los malos resultados que he obtenido en el Ministerio, ¡Confíe en ti porque creí que eras más inteligente que ese Brown!-exclamó una voz llena de furia.

-Rita, yo…

-¡Crucio!-dijo con desden la voz.

-Pero tú…tú querías publicar tu…-pero el mago no pudo acabar la frase porque fue interrumpido por otro Cruciatus.

-¡Idiota! Esa era la excusa perfecta para entrometerme en el ministerio.

-¿Quién te entiende? Primero querías publicar no se que chisme sobre un auror y quien sabe que más-empezó a decir entre resoplidos el mago, que trataba de levantarse del suelo, apenas podía ver la cara de quien se suponía que estaba con él, porque en la oscura habitación apenas había una vela que le iluminaba únicamente una parte de la cara.

-¡Cállate! Tú no entiendes nada de nada-dijo la bruja poniéndose de pie y acercándose a la ventana, o mejor dicho a las cortinas que no dejaban entrar ni un rayo de luz solar.

-Pues deberías de explicarte ¿Qué rayos te interesa el ministerio?

-¡Mucho! Quizás trabajes mejor con un Imperius ahora que lo pienso-murmuró esto último para si misma, caminando de un lado para otro de la habitación.

Ben Richardson tragó saliva al alcanzar a escuchar la palabra Imperius, eso significaba problemas y eso no era nada bueno, pero ¿Quién entendía a su jefa de redacción? Recordaba perfectamente que ella quería publicar otro de sus artículos que según ella, escandalizarían al mundo mágico.

-Cállate Richardson, esta vez hay una mejor noticia-dijo con absoluta tranquilidad Rita sacando de su bolso una pluma.

-¿Qué noticia?-preguntó interesado Brown, acercándose a ella y viéndola suspicazmente.

-Digamos, que… ¿Quién iba a imaginar que un Auror tuviera relación con una mortífaga?-dijo Rita Skeeter sonriendo, seguramente imaginando la reacción de la población mágica al artículo.

-¿Quién?-preguntó Brown visiblemente asombrado.

-Pronto lo sabrás, ahora hay que concentrarnos en el trabajo-contestó la reportera con un extraño brillo en los ojos.

-Rita, creo que no es necesario el tomar esas medidas extremas-empezó a murmurar el mago, empezaba a asustarse de lo que quisiera hacer ella.

-¿Por qué Richardson? ¿Asustado ante algo de magia oscura?-preguntó ella acercándose a él y sonriéndole con frialdad y una mirada calculadora, esa no era la bruja que él había conocido hace un par de años.

-Quizás si mejor nos concentráramos en otra clase de artículos podríamos…

-¡No! Vas a ayudarme tanto te guste o no-dijo la bruja, volviendo a tomar asiento y tomando un sorbo de Whisky de fuego.- Ahora ¿Dijiste que conocías a la secretaria de Scrimgeour?

-Sí, era…era mi novia-contestó el mago sonrojándose un poco y pasándose la mano por el cabello.- ¿Por qué preguntas?

La bruja puso los ojos en blanco y soltó un suspiro de desesperación.

-Porqué necesito que me consigas una cita privada con el ministro para entrevistarlo-murmuró ella.- Que sea lo más pronto posible, ojala eso sí lo puedas hacer.

-Pero ¡Es el ministro de magia! ¿Cómo crees que voy a conseguirte una reunión con él?

-No me importa lo que utilices Richardson, si es necesario un Imperius ¡Hazlo! No tengo tiempo que perder.

-¿Qué tiene que ver el ministro de magia con tu artículo?

-Tiene mucho que ver, él era antes el jefe de los aurores ¿no?

-Sí pero…no creo que le agrade mucho que lo vayas a entrevistar sólo por un rumor.

-¿Qué te importa Richardson? Lo único que quiero es reunirme con él, eso es todo lo que te pido.

-No va a acceder, ha de tener muchos compromisos y después de la muerte de Dumbledore…

-¡Al diablo con eso! Si tienes que arrancar su agenda de manos de su secretaria ¡Hazlo! Yo quiero mi cita para esta semana que viene, no tengo más tiempo.

Ben guardó silencio, estaba muy asustado por todo lo que estaba diciendo su jefa, quien como ya había dicho, estaba dispuesta a conseguir su propósito utilizando magia oscura, esto no le gustaba nada. ¿Por qué estaba tan interesada en Scrimgeour?

"Esta bruja está loca, eso es lo que pasa" se dijo el mago, nunca había visto a su jefa tan preocupada y determinada por conseguir una entrevista y para colmo, la quería en esta semana que venía. "Y yo soy quien debe de conseguirla" pensó moviendo la cabeza y arrepintiéndose de tratar de ser mejor reportero que Brown, hubiera sido mejor si él tuviera esos problemas.

-¡Vete Richardson! No tienes tiempo que perder-le dijo la bruja, señalándole la puerta. No fue necesaria ninguna otra repetición de la orden porqué el mago se marchó enseguida luego de murmurar un rápido "Adiós Rita".

Más le valía que le consiguiera la cita con el ministro, el tiempo se le acababa, aunque a alguien más se le agotaba la paciencia. Pero sobretodo, estaba en juego su reputación, si después de todo ese muchacho conseguía lo que su amo deseaba, pasaría de inmediato a ser de los favoritos y ella a ser una del montón.

"No voy a dejarme ganar por un muchachito, demostrare que sigo siendo la mejor" se afirmó mientras tomaba el último sorbo de la copa.

De nuevo en Hogwarts, en la sala común de Slytherin, Draco Malfoy y Theodore Nott tenían otra conversación.

-Y bien ¿Has investigado algo?

-Estoy en los comienzos de esto Nott, no estaría mal si tú también investigaras-le respondió con algo de enfado Draco, cruzándose de brazos.

-Sí, veré si tengo tiempo-murmuró el otro muchacho, viendo el reloj.- Dentro de un par de horas habrá una reunión, te contare todo cuando regrese.

-Más te vale, si la información que me das resulta ser un fraude ¡Ahí te ves tú con la muerte!

-Tranquilo Draco ¿Qué no confías en mi?

-Lamento la decepción que tendrás pero no, no confío en ti-murmuró no sin algo de sarcasmo.

-Como quieras, pero ya veras que todo marchara bien.

-Espero que tu definición de "bien" sea la misma que la mía-susurró con frialdad Draco, haciendo ademán de levantarse del sillón en el que estaba sentado.

-Creo que la palabra supervivencia se acerca bastante-dijo Nott, también levantándose.

Draco hizo caso omiso de lo último dicho por el chico y se marcho a su dormitorio, no le vendría mal distraerse un poco.

Estaba ya subiendo las escaleras cuando se topo con Pansy, quien las estaba bajando. Se voltearon a ver de refilón, él se apresuró a subir las escaleras, no quería escuchar alguna excusa sin sentido o una suplica, estaba cansando de ella.

Sorprendentemente, ella no dijo nada y continuó bajando las escaleras, dejando al chico un tanto perplejo pero con la indiferencia que a veces solía usar, por no decir siempre, continuó subiendo las escaleras.

De nuevo en el dormitorio, no había lugar como ese que se pareciera más a su dormitorio en su mansión, era uno de sus lugares preferidos en el castillo aparte de los jardines y muy de vez en cuando la biblioteca.

Observó al entrar la ventana más cercana que tenía y miró los jardines, estos tenían poca gente pues el viento helado no dejaba de anunciar que muy pronto vendría alguna nevada.

Fue entonces cuando por fin logro sacar un pensamiento que lo tenía preocupado, si la información de Nott (tanto fuera verdadera o no, aunque de esto último sabía como resolverlo) no eran muy buenas noticias para Hermione ¿Qué haría?

"Debo de decir la verdad obviamente, ella se enojaría mucho más si yo le mintiera" se dijo el chico, aunque se sentía incomodo al imaginar escenas en las que la información no fuera muy positiva y ella llorando, eso era lo que menos quería.

Sería malo si le mintiera, puesto que lo único que haría sería que se creara ilusiones y vagas esperanzas de que vería de nuevo a sus padres, si eso no sucedía, evidentemente ella estaría muy enfadada con él.

"Espero que las noticias sean algo alentadoras" pensó Draco antes de echar un vistazo al reloj, era hora de comer, así que de nuevo bajo las escaleras, salió de su sala común y se dirigió al Gran Comedor.

Nott que todavía estaba en la sala común vio salir a Draco, estaba esperando a Crabbe, Goyle y Zabini para poder irse, aunque todavía faltaba como una hora para la reunión con el Señor Tenebroso, habían acordado salir antes para estar un rato en Hogsmeade.

-¡Por fin llegan! Apresúrense, sólo tendremos como media hora-les dijo en un susurro a Crabbe y Goyle que ya se acercaban caminando rápidamente hacia él, Zabini los seguía por atrás aunque con una mueca de desagrado, él no estaba muy contento con el plan.

Los cuatro se apresuraron a salir de la sala común y caminaron rápidamente por pasillos, escaleras y atajos, debían llegar lo más rápido posible a los jardines y luego al Bosque Prohibido, donde tomarían el túnel hacia Hogsmeade.

-¿Por qué tanta prisa jóvenes?-les preguntó la profesora McGonagall, a quien se la encontraron caminando en dirección opuesta a donde ellos iban.

--Disculpe profesora, pero vamos a cumplir un castigo con el guardabosques-respondió Zabini, entonando con un perfecto disgusto la frase.- Y preferiríamos terminar cuanto antes.

McGonagall los vio por unos breves instantes, dudando sobre la veracidad de la historia, aunque finalmente las caras de los Slytherins de disgusto, impaciencia y enfado la convencieron.

-Muy bien-respondió únicamente, siguiendo con su camino y ellos con el suyo. La profesora también camino rápidamente, le urgía estar en su despacho, encender la chimenea y comunicarse con alguien.

Llegó rápidamente a su despacho, así que tomando un puñado de Polvos Flu y metiendo la cabeza en la chimenea, pronunció la dirección y soltó los polvos.

-¡Ah, que sorpresa!-murmuró una voz.

-¿Ya te vas?-preguntó ella, haciendo caso omiso de lo anterior. Con quien se estaba comunicando parecía estarse poniendo una capa de viaje.

-En un rato, ¿Qué quieres?

-¿Habrá una reunión está tarde?

-Sí, te pasare después los detalles.

-Bien, ¿Qué sucedió con esa carta?

-No llegó al destinatario, la tengo yo-susurró el hombre, levantando de la mesa un sobre.

-De acuerdo, ¿Crees entonces que todavía hay tiempo con él?

-Sí claro, habrá que hablar después.

-Tal vez, el caso es que tal vez deberíamos primero que hablar con la Orden del Fénix, ese era el siguiente paso del plan original-respondió ella, enfatizando la última palabra, puesto que no le hacía mucha gracia que cambiaran los planes.

-En eso estoy de acuerdo, puesto que Quien-tú-sabes ya está empezando a buscar el espejo.

-Ellos no lo deben de encontrar primero, tenemos que ser nosotros.

-Me parece bien sugerir una reunión de la Orden hoy en la noche.

-¿Dónde? Quien-tú-sabes tiene gente por todos lados, sería más prudente esperar unos días más.

-¿En Hogwarts?-preguntó él como si fuera lo más obvio del mundo.

-Tal vez, tendrás que usar poción multijugos.

-Como quieras, lo hablaremos después ¡Debo de irme!

-Bien, hasta luego-fue la frase de despedida final y la profesora se encontró de nuevo en su despacho, algo mareada por el viaje con los Polvos Flu y lo poco que había hablado con Severus Snape, aún no podía creer del todo que Dumbledore había confiado en él.

Mientras abría la puerta para que entrara algo de aire y luego también abría la única ventana, regresó a su escritorio y empezó a escribir una carta, esperando ser breve pero concisa, no era conveniente poner mucha información en palabras simples de entender.

Terminó la carta y la metió de inmediato en un sobre que tenía en un cajón, estaba ya sellándolo cuando entró a su despacho Luna Lovegood.

-¡Buenas tardes profesora! Le traigo los pergaminos de mi grupo como usted me lo pidió-explicó con la voz soñadora que le caracterizaba.

-Muchas gracias Luna ¿Podría pedirte otro favor?

-Claro, profesora.

-Envía por favor esta carta con alguna lechuza que no sea del colegio, alguna de un amigo o conocido-pidió ella a la muchacha, quien la escuchaba atentamente.

-De acuerdo, la enviare más rápido que el vuelo de un Snidget-comentó ella, sonriendo y tomando la carta.

-Gracias Luna-la Ravenclaw asintió y se fue caminando por los pasillos con la carta en la mano.

Iba bajando las escaleras y se encontró con Hermione.

-¡Hola Hermione!

-Hola Luna-respondió ella con un tono algo cansino.

-Me sorprende que Harry y Ron no estén contigo-dijo Luna, mirando las escaleras.- ¿O vienen más atrás?

-Algo así, ya sabes, tengo mucha tarea de Aritmancia y a ellos no les agrada mucho eso de cuentas y otras operaciones-mintió sin ser muy convincente, notando como la voz le temblaba un poco.

-Oh, ya entiendo-dijo Luna, quien seguía viendo las escaleras, quien volteó a verla de nuevo.- ¿Crees que Ron me preste a Pig? Es necesario que envíe está carta.

-Yo creo que si te la prestaría pero, mejor le preguntas ¿no?

-Y ¿Dónde esta?

-Los deje en el Gran Comedor ¡Adiós! -y su despedida fue tan repentina, que Luna ya no la alcanzó a despedir.

"Bueno, creo que ya falta poco para que me reúna con Draco" se dijo, viendo el reloj. En efecto, sólo faltaban unos cuantos minutos. "No importara si llegó antes" se convenció y llegando al piso en el que estaba la biblioteca, siguió caminando.

La biblioteca en los fines de semana a veces solía estar vacía o muy concurrida, pero parecía que este fin iba a estar vacía, no se veía a nadie, solo a la Sra. Pince que estaba sacudiendo el polvo de sus preciados libros.

Saludó a la bibliotecaria y se sentó en una mesa, sacando al azar un libro del estante y abriéndolo para leer, cuando viera aparecer a Draco, dejaría el libro y se dirigiría a la Sección Oscura.

El libro que escogió trataba sobre Herbología y no estaba tan mal, era de esos libros en los que hablaban sobre diferentes plantas alrededor del mundo.

-En verdad te gusta leer ¿no?-susurró una voz a sus espaldas y ella dio un brinco, escuchando una pequeña risa.

-Sí, me gusta leer-respondió ella, volteando con una media sonrisa y levantándose de la mesa.

-Perfecto, porque tendrás mucho que leer-le contestó Draco, quien ya caminaba a la Sección Oscura.

Ella lo siguió rápidamente, asegurándose que la Sra. Pince no volteara porque sí y los viera a ellos dos juntos, entrando a donde no se debería de entrar.

-Bien, supongo que acabaste el libro.

-Así es, pero…-no alcanzó a terminar y prefirió que Draco siguiera hablando.

-La investigación que haremos deberá de ser rápida y objetiva, digamos que no poseo de mucho tiempo.

-Entiendo eso último, pero yo…

-Primero tendremos que buscar todos los libros de la Sección que hablen sobre el espejo-continuó hablando Draco, sin hacer mucho caso de Hermione.- Pueden ser muchos o pocos.

-Sí, pero antes…

-Espero que sean muchos, porque sino es así, tendré que ver la forma de…

-¡Draco! Por favor…escúchame-pidió Hermione, haciendo que Draco le prestara finalmente atención.- Necesito…bueno, hoy en la mañana…-las lágrimas la interrumpieron, era inevitable el olvidar la burlona y maliciosa sonrisa de Nott.

-¿Qué ocurre Hermione?-preguntó él, recargándose en la mesa y cruzándose de brazos.

-Esto ocurre, hoy en la mañana…-y le contó todo lo que había pasado, sobre todo la última parte que era lo más preocupante para ella.

-Y ¿Crees que Nott tuvo algo que ver con tus padres?

-¡Sí! Ese…comentario no fue muy…ehm…bromista-no supo como explicarse, así que uso esas palabras. Ya no estaba llorando, la verdad el que Draco la escuchara la hacía sentir mucho mejor.

-Hermione, para la próxima vez que nos veamos, tendré algo de información-explicó algo incomodo Draco, viendo como ella se esperanzaba, eso no era lo que quería.- Pero, no puedo asegurarte que sean buenas o malas noticias.

-Eso lo entiendo, tú ya estás haciendo mucho por mi para ayudarme-murmuró ella bajando la vista y viendo el suelo.- Y gracias.

-Bueno, los buenos amigos se ayudan ¿no?-dijo él sonriendo un poco, Hermione levantó la vista y también sonrió, en verdad había encontrado a alguien en quien podía confiar.

-Eres un buen amigo muy especial Draco-dijo Hermione sonrojándose un poco por lo que había dicho.- Tú entiendes las cosas…casi como yo, tal vez con unas pequeñas diferencias.

-Sí, tú también pareces entenderme mejor que los demás-susurró él, dejándose caer en una silla y observando a Hermione.

Ambos se quedaron viendo en silencio, pensando en lo que cada quien había dicho.