Hola!! Aqui les djo una rápida actualización, no sin agradecerles como siempre x leer, no puedo creer el número de visitas y hits que tiene la historia, muchas gracias :D Respondiendo a los reviews:

Rochelle Kuchiki: Jeje, que bueno que te gusto el final, ojala que este capítulo tmb te guste. Grax x tu review!

pauli evans black: Me da muxo gusto que te guste la historia :D El cruciatus...no se, tal vez podría intentar jeje Grax x tu review!

pytufa1622: Que bueno que te haya gustado el capi, en este capítulo trate de mostrar un acercamiento mucho mayor, esto estara en constante progreso :D Grax x tu review

loca anonima O: Muchas grax x tu review! Que bueno que te siga gustando la historia y sigas leyendo :D Nos leemos ;)

De nuevo, un gracias x leer, recuerden que sus reviews siempre los espero :D Disfruten el capi.

Cap XXIII: Fe sin creencia

Se quedaron viendo por lo que fueron ¿tres minutos? Hermione no estaba segura pero ambos interrumpieron la mirada al mismo tiempo, como si estuvieran sincronizando sus movimientos.

Realmente pensaba en lo que Draco le había dicho, él decía que ella lo lograba entender mejor que otras personas, eso era un buen cumplido, pero sintió como si tuviera un significado más profundo de lo que aparentara. Sacudió la cabeza, debía de concentrarse en lo que se iba a hacer a continuación, pero no podía evitar el darle seguimiento a esa simple frase.

-Sí, tú también pareces entenderme mejor que los demás-susurró él.

"¿Qué pasaría si él fuera el único que pudiera entenderme, y yo fuera la única persona que pudiera entenderlo?" se preguntó, sintiéndose un tanto extraña por el pensamiento, nunca lo había pensando, era una locura ¿Cómo no iba a ver más gente que los comprendiera a ambos?

Algo semejante, por no decir lo mismo, cruzaba por la mente de Draco, quien tampoco podía evitar el pensar en lo que ella había dicho.

-Tú entiendes las cosas…casi como yo, tal vez con unas pequeñas diferencias.

Resultaba extraño el pensar en que tal vez su mente no funcionara tan diferente como la de ella, pero lo que le resultaba algo fascinante, o curioso (no sabía como expresarlo con palabras) era que quizás compartían el modo de ver las cosas, la percepción con la que veían todo.

"Bueno, no del todo. Ya que ella se guía más por los sentimientos y yo por la experiencia, el razonamiento" se contradijo Draco, volteando a verla por un momento antes de volver a mirar al suelo. "Pero, si quitamos eso por encima, tal vez no somos tan diferentes como creía".

Tal parecía que el propósito inicial por el que estaban en la biblioteca, había quedado olvidado porque ambos seguían pensando en lo dicho.

"Él es muy diferente a Harry, Ron y Ginny. Aunque ellos trataban de entenderme, no lograban saber que a veces era mejor omitir una explicación para poder olvidar el dolor que esta emanaba por el recuerdo, y él…no se si lo sabe, lo entiende, o lo ve como yo, pero…no somos tan diferentes".

No lo entendía, además ¿Por qué se andaba cuestionando sobre eso? Sólo había sido una frase, bueno, ella prefería tomarlo como un pequeño cumplido pero…había algo diferente.

-Deberíamos…creo que…tenemos que buscar esos libros-fue finalmente Draco quien rompió el extraño silencio en el que se habían sumido, aunque su voz no sonaba tan segura como siempre.

-Sí, ¿Cómo los buscamos? ¿Por hechizo invocador o a la forma antigua?-preguntó ella, levantándose de su lugar, lista para empezar a buscar en cada libro de la sección.

-Hechizo invocador obviamente-respondió de inmediato, sacando de uno de sus bolsillos del pantalón su varita.- Sabes como hacerlo ¿no?

Hermione puso los ojos en blanco ante lo último dicho, no es que no fuera modesta pero por algo era de las mejores de su clase ¿no?

-¿Qué palabras usamos? ¿Espejo de Oesed o algo así?

-Con Oesed es suficiente -murmuró Draco, también levantándose.

Así que después de utilizar un hechizo invocador con la palabra "Oesed" y de agacharse justo a tiempo para evitar que los libros les dieran en la cara, se levantaron y con un movimiento de varita los levantaron rápidamente. No era necesario que la bibliotecaria los viera buscando libros tenebrosos y para variar, que estos estuvieran en el suelo.

-Bueno, al parecer si hay libros-comentó Hermione, acercándose a la mesa donde los habían puesto. Eran nada más como 7 o 6 libros, pero al parecer era un buen inicio por el gesto de suficiencia de Draco.

-Eso es bueno, aunque si no son de utilidad tendré que hacer una visita al callejón Knockturn-susurró Draco más para si que para Hermione, quien lo volteó a ver con algo de disgusto pero no dijo nada.

Tomó un libro y le quitó el polvo, al parecer la Sra. Pince no los limpiaba tan a menudo como los otros libros.

-Mira, este dice en el título "Mitología del Espejo"-susurró él, extendiéndole el libro.

-¿Crees que venga más información?-preguntó ella algo incomoda, no se sentía a gusto al leer libros que no eran muy recomendables.

-Tal vez, tu empieza a leer ese y yo leeré este-dijo Draco, enseñándole otro que se titulaba "Magia oscura con espejos". Esto cada vez le gustaba menos.

"Debo hacer esto por mis padres, además él esta haciendo mucho más por mi, es sólo una pequeña investigación" trataba de recordarse a si misma y convencerse, lo hacía por sus padres, quizás la información que luego le diera sería algo que podría utilizar.

Abrió el libro y busco índice pero no había, así que tendría que leer desde el principio, bueno, sería capaz de resistirlo.

-Y bien ¿Qué has leído?-preguntó Draco, después de unos cinco o diez minutos.

-Bueno, según esto, los espejos son como portales-respondió ella algo insegura, cerrando el libro.- Siendo sincera Draco, no creo que el saber eso nos ayude.

Él sonrió ante lo dicho, pero siguió leyendo.

-Es algo que ya habíamos leído, ¿Por qué lo leemos de nuevo?-preguntó Hermione después de otros minutos de lectura.

-Sólo para repasar, además estoy seguro que debe de venir información nueva-respondió él sin levantar la vista del libro que estaba leyendo.

Hermione puso los ojos en blanco y siguió leyendo sobre las cosas que ya sabía de los espejos, no tenía sentido el leer lo mismo una y otra vez, era monótono y aburrido.

-Mira, lo único que este libro dice es que los espejos son portales o alguna especie de puerta entre diferentes dimensiones-murmuró ella, cerrando de nuevo el libro.- Y por lo que parece, lo demás del libro trata sobre esas interrogaciones de dimensiones y demás.

Draco finalmente le presto atención, cerrando el libro que había estado leyendo.

-De acuerdo, eso ya es un avance-respondió él, poniendo el libro en la mesa.- Sabemos que los espejos son generalmente conocidos como puertas entre dimensiones.

-¡Pero eso es absurdo! Eso sólo sucede en los cuentos de hadas y en cuestiones filosóficas-lo contradijo Hermione.- Esto es la vida real, eso no puede ser verdad.

-Si bueno, los muggles no creen en la magia pero ¡Aquí estamos!-respondió Draco, señalándose a si mismo y luego a ella.

Hermione se quedó callada de nuevo ¿Por qué ahora parecía no encontrar nada contra lo cual negar lo que él decía? Antes, parecía haber miles de frases, insultos y cosas sarcásticas que podía usar a su favor, ahora no tenía nada de eso.

-La verdad Hermione, esto bien puede ser verdad o mentira-dijo el muchacho, acomodándose en la silla en la que se encontraba sentado.

No tenía nada que decir, a pesar de que quería contradecirlo no había nada con que hacerlo, de nuevo, él tenía razón.

Draco no comentó nada y sacó de uno de sus bolsillos el pergamino que ella había visto el día anterior, con un toque de su varita volvió a su tamaño original.

-No tienes tinta-murmuró ella.

-No, pero siempre dejo un frasco de tinta y una pluma por si acaso-respondió él, haciendo otro movimiento de varita, llegando con rapidez a la mesa un pequeño frasco de tinta negra y una pluma.

-¿Qué escribes en el pergamino?

-Es como una bitácora, anoto todos los avances que hemos hecho.

-Ah, claro-asintió ella, sabiendo que eso era muy común en todas las investigaciones.

-Aunque a ti no te parezca, el saber esto es algo que debemos tomar en cuenta-le mencionó él, anotando en el pergamino.- Quizás uno de estos días logremos tener información que nos ayude.

-Pero…tú pareces saber bastante del espejo-comentó ella, sin mirar a verlo.

-Así es, se muchas cosas buenas y malas de ese espejo Hermione-afirmó él chico con un tono de voz ¿Cauteloso?-. Pero también debemos saber sobre las características generales de los espejos comunes.

-¿Espejos comunes? Que yo entienda, el espejo de Oesed no es como los demás.

-Claro que no, pero tampoco podemos pasar por alto lo obvio o común de un espejo-contestó él, dejando la pluma en el frasco de tinta y volteándola ver.- A pesar que sea diferente a los demás, no quiere decir que no tenga atributos comunes.

-Buen punto-acertó a decir ella, tomando otro de los libros de su búsqueda, el título decía: "Usos del espejo: artes mágicas", sonrió un poco al pensar que tal vez este libro tuviera información diferente.

Se quedaron de nuevo callados, cada quien absortó en lo que estaba leyendo, Draco también ya había tomado otro libro, parecía que él se encargaba de los que mostraban claramente que no tenían nada de magia blanca.

-Draco, esto es interesante-lo interrumpió Hermione de su lectura.- Hablan específicamente del espejo de Oesed.

-Lee exactamente lo que dice el libro.

-"El espejo de Oesed, conocido por mostrar los deseos más profundos de quien se observa en el espejo, fue creación de el nigromante Athan Decrate…"-interrumpió la lectura y volteó a ver a Draco no sin algo de incomodidad.

Él supo de inmediato lo que la incomodaba.

-Hermione, entiendo que esto te moleste-empezó a decir él, eligiendo las palabras con mucho cuidado.- Pero como te habrás dado cuenta, hay cosas buenas y malas de ese espejo.

-Sí, eso lo entiendo muy bien-respondió ella con un hilo de voz.

-Sabes Hermione, creo que más bien tienes miedo de investigar sobre ese espejo-le soltó así de directo Draco, esbozando al final una débil sonrisa.

-¿Cómo te atreves a llamarme cobarde?

-Yo no te estoy diciendo eso, tú empezaste a ponerte los adjetivos.

-¡No tengo miedo Draco! Por algo estoy en Gryffindor.

-Sí pero, supongo que también alguna vez has visto esa imagen de un león llorando y siendo liberado por un ratón-dijo él, quien seguía esbozando esa sonrisa burlona que empezaba a molestar a Hermione.

Para sorpresa de él, ella empezó a reírse.

-¿De que te ríes?

-Nunca imagine que…-se interrumpía por las carcajadas que parecía no poder incontrolar.- Que…que el gran Draco Malfoy quien…

-¿Qué Hermione?-le preguntó él un tono algo frustrado y a la vez curioso ¿Qué había dicho?

-No puedo creerlo, en verdad-dijo ella ya más tranquila, pero ahora también sonriendo.- ¿Dónde leíste esa fábula?

-¿Qué fábula?-preguntó confundido.

-Esa imagen que mencionaste viene de una fábula de Esopo, que estoy segura sabes que fue un muggle.

Draco calló, cayendo en la cuenta de inmediato a lo que se refería.

-Cuando era niño, alguna vez vi en un libro esa imagen-dijo él en un susurro, sin poder recordar bien como había pasado eso, pues sus padres jamás habían querido que el tuviera algún contacto con lo relacionado a muggles.

Hermione lo observó por unos instantes, la sonrisa había desaparecido al percibir la seriedad con la que él había dicho esto último, al parecer no sabía que Esopo había sido un muggle.

-Bueno, eso sólo demuestra que hasta el león no puede evitar ciertas cosas-comentó él, viéndola también y sonriendo un poco.

Y ahí estaban de nuevo, mirándose uno al otro como hace minutos también lo habían hecho, porque había algo distinto, algo nuevo, porque como ya lo habían pensado y se habían insinuado mutuamente, no eran tan diferentes.

-Continua leyendo-le dijo él después de otros minutos que habían pasado mirándose en silencio.

-"Fue creación del nigromante Athan Decrate, con el fin de practicar con el alguna nueva forma de nigromancia"-y hasta ahí leyó Hermione, viendo expectante a Draco, a ver que le diría.

-Espero que sepas que es la nigromancia-dijo él, no se encontraba muy deseoso de explicarle ese tema.

-Por supuesto que lo sé, es consultar a los muertos y obtener información-respondió con disgusto ella.

Draco asintió, al menos se ahorraría ese dolor de cabeza.

-Eso de la nigromancia es magia muy oscura Draco-susurró ella en una voz apenas audible.

Como él no dijo nada, ella continuó hablando. Su rostro sólo mostraba disgusto, aprensión y preocupación.

-Si nos metemos en lo que no conocemos, no se como terminara esto-dijo ella, seguía viéndolo directamente a los ojos, casi taladrándolo con la mirada.

Y extrañamente, el Slytherin esbozó una triste sonrisa.

-"Dudamos de lo que desconocemos"-recitó la frase casi con aprecio.

-Draco, no es tiempo de frases-dijo ella, ladeando la cabeza.- Esto es serio.

-¿Por qué no lo dices de una buena vez? Admítelo, tienes miedo.

Ella tragó saliva y evito la mirada, era cierto. Tenía miedo, mucho miedo. Sabía que esta investigación no sería muy agradable más nunca había imaginado encontrarse con magia tan oscura y peligrosa como la nigromancia.

-No hay nada malo en confesar de vez en cuando el miedo Hermione-murmuró Draco, ella continuaba sin verlo.- No delante del enemigo pero…hay que desahogarse a veces.

Ella volteó a verlo, tenía los ojos brillosos, estaba tratando con todas sus fuerzas de no llorar. Ella sabía que a él no le gustaba verla llorar, quizás por eso reprimía las lágrimas con tanto esfuerzo.

-Si quieres llorar, llora. Prometo no decir nada-le aseguró él, tomando otro libro de la mesa.

Y en efecto, dejo resbalar finalmente las lágrimas, no podía contenerlas más. Era un alivio el poder desahogar de esa forma su dolor y su miedo. Sabía que él tenía razón, no había nada de malo en expresar las emociones de vez en cuando, sólo que para ella, eso era demostrar a los demás que era vulnerable, muy vulnerable, y eso no le gustaba.

No supo con exactitud cuanto tiempo estuvo llorando en silencio, miraba a veces a Draco, quien seguía leyendo y luego escribía en el pergamino. Él también había instantes en que la miraba pero también en silencio, nunca le dijo ni una sola palabra y ella agradeció eso, el silencio tan pacífico que le estaba otorgando.

Se sintió un poco culpable al observar al chico leer los libros y escribiendo también en el pergamino, debería de estar ayudándolo pero lo único que estaba haciendo era llorar, desahogarse. "¿Qué pensara Draco de mi? Seguramente creerá que soy una sentimental de primera" se dijo, tratando que el pensamiento no la deprimiera más.

Se secó las últimas lágrimas y tomó un libro de la mesa, debía de ayudarlo. Hizo la lectura de un capítulo completo sin decir nada, hasta que una tos la volvió a su realidad.

-¿Qué otra cosa has encontrado?

-Por el momento nada, es lo mismo que ya sabíamos del espejo-respondió ella, aclarándose la voz.- ¿Qué has encontrado tú?

-Bueno, aquí debaten la posibilidad de practicar nigromancia con el espejo-respondió él.- Y hablan también de encontrar la forma de que la ilusión del espejo sea real.

-Pero eso es imposible, un espejo refleja lo que se le pone enfrente. ¿Cómo se supone que la ilusión se vuelva real? ¡Es ilógico!

-Al menos que la dimensión dentro del espejo seamos nosotros-dijo Draco, viendo como Hermione mostraba una mueca de sorpresa y extrañeza.

-Eso…eso da mucho que pensar, porqué estaríamos hablando de dimensiones, tiempo…

-Y mira que tú eras la escéptica-dijo Draco en una curiosa mezcla de ironía y sarcasmo.

-Y lo sigo siendo-afirmó ella.

Ambos sonrieron ante la afirmación de ella, en esta ocasión, Draco también dejo que la sonrisa alcanzara sus ojos, que tenían un brillo muy diferente a los gélidos ojos grises que comúnmente mostraba.

Frialdad y tensión eran las sensaciones que más se experimentaba en esos momentos en lo que alguna vez había sido la mansión de los Riddle.

-Pueden irse-fue la frase final de Lord Voldemort. Todos los mortífagos de inmediato empezaron a retirarse de lo que alguna vez había sido la sala, ahora transformada en una habitación para reuniones donde la figura más destacada, se sentaba en un trono, un trono de huesos humanos.

Zabini buscó agujeros entre la masa de mortífagos para poder salir lo más rápido de esa sala, cada vez que tenían reuniones, el Señor Tenebroso lograba alterar las emociones y estado nervioso de casi todos los presentes.

-Aguarda Zabini-le ordenó su amo y no tuvo más remedio que voltearse y acercarse al trono donde este se encontraba.

Hasta que finalmente salió el último mortífago de la antes concurrida sala y cerró la puerta, habló de nuevo.

-¿Cómo vas con la misión que te asigne hace un mes?

-Bien señor-se apresuró a decir el chico, tratando de controlar los traicioneros nervios que sentía. Si hacia enojar al Lord, no tardaría en estar muerto.

-¿Seguro?

-Sí señor.

-¡Crucio! No me agrada que la gente me mienta Zabini-dijo el Señor Tenebroso mientras veía como el chico se retorcía en el suelo y gritaba de dolor. Retiró la maldición y el muchacho se puso rápidamente en pie.

-Lo lamento mucho señor, no volveré a hacerlo.

-Ya lo se, porque para la próxima vez que hablemos habrás completado tu misión-dijo con frialdad y esbozando una maligna sonrisa.- O estarás muerto.

El chico tragó saliva, esto no era nada bueno. Con un gesto por parte de su amo, se apresuró a salir de la sala, se sentía mareado y nauseabundo, sentía como si estuviera enfermo, muy enfermo.

A la salida de la mansión se encontró a Nott, Goyle y Crabbe que lo estaban esperando. El primero sonrió al verlo así, eso significaba un paso más hacia la posición que tanto anhelaba.

-Eres hombre muerto-aseguró Nott, sabiendo muy bien porqué se había retrasado. No simpatizaba mucho con Zabini, así que no lamentaría mucho su muerte, él era un obstáculo que prefería quitar de su camino.

Sin decir más, empezó a alejarse de la mansión, seguido por los demás. Ah, era tan maravilloso el sentirse con poder y autoridad, y quizás tendría mucho más poder y respeto si encontraba ese espejo de Oesed, si, nada parecía salir mal.

Un mortífago que aún llevaba puesta la mascara los adelantó, llegando rápidamente a la tumba de los Riddle, en menos de un segundo ya se encontraba en el callejón Knockturn.

-Señor Snape ¿Desea alguna copa?-era el saludo habitual con el que lo recibía el camarero de la posada en la que estaba hospedado.

Negando secamente, se apresuró a subir las escaleras que se encontraban a un costado de la barra, necesitaba comunicarse lo más pronto posible.

Llegando a su habitación, se quitó la capa y la arrojo al suelo, tirando también la máscara que se había quitado al entrar a la posada, aunque todos sabían que él era un mortífago, no le gustaba llevarla.

Tomó un puñado de Polvos Flu y se acercó a la chimenea, murmurando la dirección deseada.

-Y bien ¿Qué noticias tienes?-le preguntó la profesora McGonagall, que se encontraba en su escritorio tomando una taza de té.

-Quien está haciendo la búsqueda del espejo de Oesed es muy joven, diría que un estudiante del colegio.

La profesora se quedo callada, haciendo con un gesto de la mano que continuara.

-No sé los medios que esté utilizando para la búsqueda, pero te sugiero retirar de la biblioteca los libros que estén relacionados al espejo.

-Está bien, haré eso mismo en este momento-afirmó la profesora, poniéndose de pie.- Después hablaremos, es mejor que quite esos libros de inmediato.

-De acuerdo, hasta luego-y después de un chisporreteo de las llamas de la chimenea y un esplendor verde, la chimenea volvió a su estado original.

La profesora salió de su despacho y se dirigió a la biblioteca, que estaba un piso arriba. Tendría que hablar con la bibliotecaria, la Sra. Pince para que le dejara retirar esos libros, eso tomaría algo de tiempo, porqué la bibliotecaria siempre trataba a sus libros con un cuidado casi obsesivo.

-Sra. Pince ¡Me alegro encontrarla!-dijo ella como saludo a la entrada de la biblioteca, donde se encontraba el escritorio.

-¿En que puedo ayudarla profesora?

-Vera, necesito retirar unos libros de la biblioteca-se apresuró a decir ella.- Específicamente de la sección oscura.

-¿Por qué desea quitarlos?

-Es sólo que contiene material que no sería muy apropiado que alguien encontrara.

-Vayamos a la sección y ahí me dice que libros son.

-Sí, por favor-dijo la profesora, siguiendo a la bibliotecaria.

Abriendo la puerta que rechinó un poco, se quedo viendo las estanterías de libros y lo oscuro que estaba esa parte de la biblioteca, apenas había luces.

-¿Qué libros son?

-Los que tengan que ver con espejos-prefirió decir un termino general a decir la palabra Oesed, eso únicamente traería más sospechas y preguntas.

-¿Y por qué de espejos?-preguntó la Sra. Pince, quien empezó a adentrase en las estanterías.

-Es sólo que no queremos que alguien haga uso de ellos en mala forma, en especial por las clases de adivinación-dijo ella, tratando de usar una excusa que sonara creíble.

-Ah, ahora la entiendo perfectamente-dijo la bibliotecaria, pues como la profesora McGonagall, ella tampoco le tenía mucho aprecio a la profesora de adivinación, Sybill Trelawney.- Creo que los libros de espejos están en este pasillo.

Se adentraron en un pasillo, el suelo de madera rechinaba un poco, y tras una pisada algo fuerte de la bibliotecaria, se escuchó un chasquido. Ella agitó la mano y tiró un libro que había estado a punto de caerse.

¡TUM!

Sonó con estrépito la caída del libro.

Draco y Hermione interrumpieron las respectivas lecturas y se miraron, sabían que había alguien más en la Sección Oscura, y ese alguien no debía de encontrarlos.

-Saca rápido siete libros de cualquier estantería ¡Rápido!-murmuró Draco a Hermione, quien se apresuró a sacarlos y colocarlos sin hacer ruido en la mesa.

Vio no sin algo de sorpresa como Draco les quitaba las tapas a los libros sobre espejos y también hacia lo mismo con los que ella había sacado, ahora lo entendía, cambiaria las tapas y con eso la identidad de los libros.

-Regresa los libros a su lugar-le dijo él, quien estaba tomando la capa que había traído consigo.

Ella con un rápido movimiento de varita los regresó al estante y vio con perplejidad y sorpresa como Draco hacía un encantamiento desilusionador en completo silencio, sin murmurar una sola palabra.

A punto de preguntarle como lo había conseguido, la tomó del brazo y la acercó hacia él, estando ya debajo de la capa ahora invisible, o al menos aparentando eso. En su segundo intento de hablar, él le tapo la boca con su otra mano que tenía libre y con una mirada, le hizo ver quien venía.

-No entiendo ¿Dónde estarán esos libros?-decía la bibliotecaria que había entrado al pasillo donde estaban (el último) y buscaba con la mirada. Para nervios de Hermione, quien la seguía era nada menos que la directora, la profesora McGonagall.

-¿No sería mejor realizar un hechizo invocador?-sugirió la directora ya con poca paciencia, al parecer esperaba que hicieran eso desde un principio.

-Tal vez-y luego de murmurar unas palabras y agitar la varita, salieron de un estante varios libros que se posaron suavemente en la mesa.

-Son esos-afirmó la directora al ver las portadas de los libros con títulos que referían a espejos y sus usos.- Le agradezco mucho Sra. Pince, a su debido tiempo los regresare.

-Por supuesto profesora, como guste-dijo la bibliotecaria, siguiendo a la directora que ya se llevaba consigo todos esos libros.

-La verdad es que no deseo que Trelawney les meta ideas raras a los estudiantes-murmuró la profesora, su voz escuchándose ya lejana.

-A mi tampoco me agradaría eso-coincidió la Sra. Pince, su voz ya siendo un lejano murmullo.