Hooolaaa!!! Por fin les puedo traer otro capítulo, pero no antes sin darles las gracias por leer y dejar reviews :D No puedo creer que ya tengo más de 100 reviews y muchas pero muchas visitas en especial a esta historia, Gracias!!! Contestando los últimos reviews:

pauli evans black: Hola! Ke bueno ke te guste ver esos mails :D y si, stas muy cerca del proposito de Voldemort kon el espejo ;) Espero ke este capi sea de tu agrado, muchas grax por tu review

loca anonima O: Hola! En este capí veras la continuación d eso, me alegra ke t guste como va la historia. Grax por tu review

pytufa1622: Hola! Jeje, eso dl progreso es cierto, cheka este capi jeje Grax por tu review!

queen of the shadow: Hola! Muchas gracias por tus comentarios, son siempre bien recibidos :D grax por tu review

Rochelle Kuchiki: Hola! ke los pillen...mmm no se, sería divertido jeje grax por tu review

PaolaLissete: Hola! Me alegro que el fic este teniendo un desarrollo y trama más compleja, d nuevo, gracias x tus muy atinadas sugerencias :D Ke bueno ke te este gustando, grax x tu review

Kunii-24: Hola! Ke bueno ke te guste la historia. Muchas gracias x esa observación, en este capi separe las escenas djando unos espacios en blanco, marcando la diferencia, espero ke puedan ayudar ;) Cualquier otra sugerencia, no dudes en enviarla, grax x tu review!

Y de nuevo les agradezco a mis lectores por leer mi historia, en verdad les agradezco por cada hit y visita ke me dan. 100 reviews!!! Muchas gracias, ojala luego puedan ser más ;) No duden en djar su review con la opinión o sugerencia ke tngan, en vdd los aprecio mucho.

Disfruten el capi :D


Cap XXIV: Lento Despertar

Cuando ya ninguno de los dos escuchó ninguna voz ni pasos, Hermione se apresuró a salir de la capa, se sentía sofocada. Consciente de que Draco la veía con algo de curiosidad y extrañeza, trató de relajarse pero no podía evitar el estar sonrojada.

Aunque no había pasado ni dos minutos debajo de la capa junto a él, sentía como si lo hubiera estado por mucho tiempo, más del necesario. Sólo habían sido como un minuto y unos cuantos segundos, pero ese breve tiempo había bastado para que Hermione sintiera como se le erizaba la piel ante el contacto del Slytherin y luego sintiera como un choque de electricidad y calor, para luego pasar al sonrojo.

-¿Estás bien?-le preguntó Draco al notar que la chica estaba muy roja y parecía apenas poder respirar.

-Sí, estoy bien-dijo ella como si no le alcanzara el aire, se apresuró a sentarse en una silla, temerosa de que las piernas le fallaran de un momento a otro.

Draco levantó una ceja y la vio por otros instantes, antes de retirar la vista y acercarse a la mesa.

-Bueno, con esto que paso estamos seguros de algo-dijo él, tomando uno de los libros.- Alguien más quería esos libros, menos mal que cambie las tapas.

-¿Cómo fue que reaccionaste tan rápido?-preguntó ella, no podía entender la rapidez con la que había actuado y sobre todo sensatez, porqué ella se había quedado estática después de escuchar al libro caer.

-Siempre hay que estar alerta-respondió él, encogiéndose de hombros y sentándose en la otra silla.

-Por cierto ¿Cómo creaste un hechizo desilusionador tan poderoso?-preguntó ella con mucho interés. Ella nunca había intentado hacer un hechizo de esos, pues sabía que se necesitaba mucho poder y concentración, quizás ella misma se subestimaba.

-Práctica-fue lo único que respondió, adentrándose nuevamente en la lectura.

Ella murmuró un apenas audible "Oh, vaya", antes de también sumergirse por completo en la lectura.

No aguantaron más de quince minutos, el ambiente se había tornado tenso e incomodo, aunque cada quien trataba de ignorarlo a su manera. Ninguno entendía bien porqué el cambio o tal vez si lo entendían pero preferían no hablar de eso, demasiado vergonzoso.

-Deberíamos de dejarlo así por hoy-comentó Draco quien se veía algo exasperado, cerrando el libro y poniéndose de pie.

-Estoy de acuerdo-coincidió Hermione, también levantándose.

-Ehm, te veo el Lunes a las cinco aquí mismo-dijo Draco, pasándose una mano por el cabello y luego viendo el reloj.

-¿No nos vamos a ver mañana?

-Es Domingo y debo de hacer otras cosas-comentó él, tomando algunos libros de la mesa.

-¿Cuántos libros te llevaras?

-Cuatro, tú llévate tres-respondió él apresuradamente, necesitaba salir de la biblioteca cuanto antes.

-Está bien ¡Adiós!-lo despidió Hermione, caminando él ya hacia el pasillo central con los libros y con la capa (ahora invisible).

Bien, eso la dejaba sola. Pero ella ya tampoco tenía muchas ganas de estar en la biblioteca, específicamente en la Sección Oscura, así que tomo los libros que le correspondían y salió caminando de la sección en un paso rápido.

La Sra. Pince no se veía por ningún lado, mucho mejor, no creería poder mantener una postura normal si se topaba con ella, se sentía muy nerviosa.

Ya de nuevo en los pasillos de Hogwarts, se apresuró a subir las escaleras y tomar distintos atajos para llegar a la sala común de Gryffindor. Pronunció la contraseña, ahora "Pie de Troll" y entró.

Había una gran multitud en la sala común, parecía como si se estuviera celebrando una fiesta pero ¿Por qué? Miró a su alrededor, en las paredes, estudiantes, las mesas que habían juntado, entonces al ver una manta con un león rugiendo y la palabra "¡Victoria!" cambiando de color, entendió lo que pasaba.

Gryffindor había ganado un partido de Quidditch y ella se había perdido el juego, pero lo que más la sorprendía era que ¡Ni si quiera estaba enterada! Vaya que si se había olvidado de esas cosas. Se acercó a unos estudiantes que parecían ser de primer o segundo año y les preguntó contra quien habían ganado.

-¡Le ganamos a Slytherin!-contestó un niño muy emocionado.

Ella trató de mostrar su mejor sonrisa para esos momentos y sin molestarse en ver si sus amigos estaban en esa repentina fiesta, subió las escaleras para el dormitorio de chicas. Era demasiado por un día.

Como era de suponer, su dormitorio estaba vacío, no había ni un alma. Mejor así, podría pensar sin tener que preocuparse si había alguien más, seguramente sus compañeras estarían abajo entre la multitud.

Dejo los libros en la mesita de noche que estaba al lado y se dejo caer en la cama, vaya que había sido un día que…había sido demasiado para ella, eso era todo.

Se puso una mano en la frente y se sorprendió al encontrarla a una temperatura más alta de lo normal, luego se toco las mejillas y también, estaban más sonrojadas de lo que deberían.

"Bueno, tal vez tantas cosas que ocurrieron hoy me alteraron los nervios" se dijo, como si estuviera hablando consigo del clima y nada más.

Y de nuevo sintió esa sensación de calor y electricidad cuando Draco la había tocado ¿Por qué no se lo podía sacar de la cabeza? Se sonrojo nuevamente cuando recordó la proximidad con la que estaban ella y Draco ¿Por qué seguía pensando en eso?

"¡Ah! Basta ¿Por qué pienso en eso?" no lograba quitar el pensamiento, parecía como si algo en ella le ordenara el repasar ese recuerdo una y otra vez. Entonces, le vino a la mente otro pensamiento que logró suprimir al que la sonrojaba por unos instantes. "Draco está en el equipo de Quidditch de Slytherin, él es el buscador ¿Por qué no jugó?" se preguntó, no tenía mucha lógica que se perdiera un partido, al menos que lo que tuviera que hacer fuera mucho más importante, como la investigación.

Se quedo pensando en eso por unos minutos y prefirió leer otro de los libros que había traído, así encontraría alguna manera de distraerse.

Distraerse era lo que necesitaba y no sabía como conseguirlo.

Draco se encontraba en su dormitorio, estar en la sala común no era buena idea después de que se enterara que su casa había perdido contra Gryffindor en el primer partido de la temporada de Quidditch. Debió de haber escogido a un mejor suplente, lo recordaría la próxima vez, o trataría de jugar él mismo.

"Bien, ahora debo de leer los libros" se dijo, tomando uno al azar y sentándose en su cama y disponiéndose a leer.

Minutos después se dio cuenta que estaba leyendo la misma línea una, y otra, y otra vez. ¿Qué diablos le pasaba? Trató de relajar el cuello y concentrarse en la lectura, no debía de olvidar que un par de horas Nott volvería y le contaría todo lo que habría pasado en la última reunión con el Señor Tenebroso.

Ella volteó a verlo, tenía los ojos brillosos, estaba tratando con todas sus fuerzas de no llorar. Ella sabía que a él no le gustaba verla llorar, quizás por eso reprimía las lágrimas con tanto esfuerzo.

-Si quieres llorar, llora. Prometo no decir nada-le aseguró él, tomando otro libro de la mesa.

-¡Por Merlín!-dijo en voz alta cuando ese recuerdo pasó por su mente, empezaba a desesperarse que no podía concentrarse completamente en lo que estaba leyendo, además que le empezaba a doler la cabeza.

Pasó la página con tanta fuerza que la rompió, maldiciendo por lo bajo y agitando la varita, la regresó a su estado original, en verdad le enfurecía el no poder concentrase, como si tuviera tiempo para pensar en otras cosas, que desperdicio de tiempo.

Siguió leyendo, pero no comprendía del todo lo que el texto decía, pues entre palabras y frases también había imágenes que no tenían nada que ver con lo que decía el libro, sino con lo sucedido en la tarde.

Cerró el libro y lo aventó al suelo, poniéndose las yemas de sus dedos en la cabeza, al pensar en esos recuerdos sólo empeoraba el dolor, no entendía porqué, quizás necesitara ir a la enfermería a tomar algo.

Volteó a ver su reloj, eran ya las siete ¿Estaría abierta todavía la enfermería? Bueno, no era nada que no pudiera manejar, esperaba.

Se recostó en su cama, cruzándose de brazos y viendo el techo, no estaba realmente concentrado como para poder leer un libro sobre algo tan importante como el espejo de Oesed.

Trataba de distraerse pensando en otras cosas tan triviales como el clima, la cena del Gran Comedor, las clases en el castillo, intentaba por todos los medios posibles el no pensar en lo sucedido en la tarde y sobre las noticias que traería Nott. Tal vez pareciera raro pero se encontraba de un momento a otro muy nervioso ¿Qué le pasaba?

"Es presión, sólo eso" se convencía así mismo, o al menos trataba. En uno de esos momentos en los que intentaba poner su mente en blanco y olvidarse de todo lo que estaba pasando a su alrededor, de nuevo recordó cuando había estado tan cerca de Hermione, ocultándose de la bibliotecaria y la profesora McGonagall.

Había cubierto la boca de Hermione con su mano y acercado más hacia él, no debían de hacer ningún movimiento o ruido sino serían descubiertos, sólo eran invisibles mas aún podían ser escuchados o algún falso movimiento y su posición y cercanía serían reveladas.

Se sorprendió un poco al sentir como el brazo de Hermione parecía estar ardiendo, como si estuviera en medio de llamas invisibles ¡Quemaba! La respiración de ella también parecía tornarse agitada pero ¡No le estaba tapando la nariz! No había excusa posible para que no pudiera respirar correctamente.

A lo mejor le molestaba la cercanía pero ¿Qué tenía eso de malo? Era como si abrazara a alguno de sus amigos como Potter o el pobretón. Bueno, no era lo mismo. Porque ellos nunca habían estado así de cerca, excepto cuando la había cargado y escondido en el Bosque Prohibido para que no los vieran Nott, Goyle y Crabbe.

Pero esto era muy diferente, tal vez demasiado.

"¡Basta! ¡Basta!" se decía, tratando y tratando de alejar todos esos pensamientos y recuerdos, eran molestos, muy molestos. Y entonces vino a su mente otra pregunta que empeoró todo ¿Por qué le importaba tanto olvidar? Era obvio que de algún momento a otro pensara en eso ¿O no?

Cerró los ojos, pero únicamente consiguió el sentir de nuevo el ardor del brazo de Hermione y el recordar como él se había sentido. Se había sentido tal vez algo incomodo, aunque se recordó que había tenido abrazos y cercanías con Pansy que no habían sido tan ligeros como ese. ¿Por qué le importaba tanto? No era nada nuevo, no lo era.

Y en el fondo se maldijo porque sabía que era mentira, era algo completamente diferente y nuevo a la vez, además qué, ya lo había experimentado con anterioridad.

Y sin quererlo de verdad, Hermione se acercó a el y se despidió de beso en la mejilla, como lo harían unos amigos, pues ellos lo eran ¿No?

Ambos se quedaron petrificados, ella se separó de el y se fue corriendo, sin querer voltear. Él, solo al sentir su proximidad y sus labios en su mejilla, fueron una sensación que no podía describir, la palabra maravilloso no le hacia justicia.

-¡Ya basta!-dijo en voz alta, abriendo de golpe los ojos. Se reincorporó y se paso una mano por su cabello, se sentía mal, como si tuviera una muy grave fiebre. Volteó a ver la ventana, empezaba a oscurecer, debería de bajar a cenar pero no tenía ánimos, sobre todo con los pensamientos, recuerdos y sensaciones que estaba sintiendo en esos momentos.

"Debo de dejar de pensar en ello" se dijo, quitándose por completo la floja corbata verde que aún tenía puesta. "¿Por qué pienso en ello? No importa, no importa" se lo decía y repetía, tratando de convencerse inútilmente, porque muy en el fondo, más de lo que él imaginaba, en verdad le importaba.

Un ruido afortunadamente lo distrajo de esos pensamientos, volteó a ver la puerta, dónde entró un Blaise Zabini pálido como un cadáver y una cara que denotaba miedo, mucho miedo.

-¿Qué te pasó?-le preguntó él, viendo como su amigo se dejaba caer en su cama.

Él no contestó, nada más lo volteó a ver con sorpresa, como si no se hubiera dado cuenta de su presencia, después desvió la mirada de inmediato.

Draco se encogió de hombros, no obligaría a hablar a Zabini, de todos modos, más tarde se enteraría por medio de Nott, eso era seguro. Vio como el chico se acomodaba en su cama, dándole la espalda.

Volteó de nuevo a ver la ventana, ya había oscurecido por completo, en verdad debería de bajar a cenar, así se distraería un poco y con suerte encontraría Nott, necesitaba saber muchas cosas.

Se puso de pie y salió del dormitorio, sin dirigir de nuevo la vista o palabra a Zabini. Bajo las escaleras del dormitorio y encontró a varios alumnos de su misma casa que se encontraban hablando en voz baja o jugando juegos de mesa y como si una voz hubiera anunciado su presencia, todos lo voltearon a ver.

Camino mostrando indiferencia, sabía de inmediato porque estaban actuando así y era por el partido de Quidditch. Generalmente, todos lo miraban con respeto e incluso hasta miedo, lo cual lo hacía sentir bastante bien, pero ahora recibía miradas que denotaban casi odio.

"Sólo es un partido idiotas" pensó mientras salía de la sala común, no era para tanto, aún había oportunidad de que Slytherin se recuperara y tuviera una buena posición. Quizás y hasta se daría un tiempo y él mismo jugaría en el próximo partido.

-¡Draco! ¿A dónde vas con tanta prisa?-preguntó Nott, quien estaba caminando por un pasillo adyacente. Su voz rebosaba confianza y ¿Alegría?

Él aludido no hizo caso alguno y continuó su camino, pero por supuesto, fue alcanzado rápidamente por el otro muchacho ¿Qué no podía disfrutar de unos minutos de paz?

-Creí que querías saber todo-dijo Nott, haciendo que Draco se detuviera repentinamente.

-Sí, pero podemos hablarlo mañana-comentó él con algo de impaciencia.

-Vamos Draco, tú quieres saber todo-trataba de persuadirlo Nott, pero no estaba teniendo mucho éxito.

-Puedo saber todo mañana ¿De acuerdo?-dijo él con un tono que no dejaba lugar para dudas.

Nott se encogió de hombros y se dio la vuelta, caminando hacia la sala común de Slytherin. Tenía que felicitarse, en un par de meses sería uno de los mortífagos favoritos del Señor Tenebroso, por no decir el único favorito. Nada podía salir mal, estaba seguro que Zabini no podría cometer el asesinato de la Sra. Malfoy, era demasiado para él, además la paciencia de su amo empezaba a agotarse ¿Había algún otro inconveniente?

"Ninguno, tengo controlada la situación" se dijo con orgullo, nada podía interponerse entre el brillante futuro que le esperaba y él, tenía todo calculado. Incluso si Draco hiciera la iniciación de mortífago sería demasiado tarde, ya no tendría oportunidad alguna de ser el nuevo favorito. "Sí, todo marcha bien".

Soltó una carcajada al entrar al dormitorio de los chicos y encontrar a Zabini casi tan pálido como un fantasma.

-¿Qué te pasa Zabini? ¿Preocupado?-le encantaba burlarse de él, la cara que tenía el chico no tenía precio.- ¿No sabes cómo planear tu funeral? Te puedo ayudar…

-¡Cállate! Tú también puedes morir en cualquier momento ¡Todos podemos!-le contestó Zabini casi gritando, estaba harto de Nott y sus chistes nada graciosos.

-Sólo comete un asesinato y ya Zabini-murmuró lentamente cada palabra.- Arrebata la vida de alguien más y conserva la tuya.

-¡No lo entiendes! No puedo hacer eso-a pesar de que no quería hablar con nadie, sobre todo con dos personas en especial, una de ellas Nott, al menos podía expresarse un poco más.

-¿Por qué no? ¿Le tienes miedo a Draco?-preguntó Nott acercándose a una de las ventanas del dormitorio.

-Si la mato, seré un hipócrita-susurró finalmente Zabini, temblando de pies a cabeza, no tenía solución, no había, estaba perdido.

-No creo que un hipócrita más le afecte al mundo-dijo Nott poniendo los ojos en blanco al escuchar el anterior comentario del chico. ¿Por qué tenía que regirse por la moral? Hace mucho tiempo que está había sido olvidada ¿A quién le importaba?

-Esto está mal, esta mal-murmuraba Zabini, enderezándose en su cama.- Quizás si trato de convencer al Lord de otro asesinato…

-Este castigo es tanto para Draco como su padre, no va a aceptar.

-Debo de intentar, tiene que haber algo…-desesperadamente se puso de pie y empezó a caminar en el dormitorio.

Nott lo observó con la burla en el rostro, su mirada no delataba emoción o sentimiento alguno que no fuera alguna cruel satisfacción al ver al chico en semejante situación. ¿Por qué tenía que importarle? No era su problema, en absoluto.

Sonrió abiertamente al ver a Zabini abandonar a toda prisa la habitación, estaba desesperado, muy desesperado ¿Y que hacen los hombres desesperados? Cometen error tras error.

"Apresúrate Zabini, te prometo un funeral de lujo" pensó con crueldad y una oscura satisfacción.

Todo el mundo siempre lo subestimaba, nadie creía en él, pues bien, ahora él demostraría de lo que era capaz y de lo cruel que podía ser, nadie se volvería a burlar de él nunca más, sería a la inversa, él se burlaría de los demás.

-Pero Lucius ¡Necesito tu ayuda!-decía un mago que retrocedía con tropiezos, detrás de él estaba un muchacho de apenas cumplidos quince años, su hijo.

-¡No me importa! Tú tienes mucho que explicar al Señor Tenebroso-contestó otro mago con largo cabello que empuñaba su varita.- Además, tú nunca me demostraste apoyo.

-¡Fue un error! No intentaba hacerlo enfurecer, por favor ¡Ayúdame!-rogaba el mago desesperado, mientras su hijo callado observaba toda la escena, sin hablar ni intervenir.

-Tu hijo puede ayudarte-contestó Lucius Malfoy, ahora apuntando su varita hacia él.- Haz que sea mortífago y tal vez el Señor Tenebroso tenga clemencia.

-Theodore no debe inmiscuirse en eso, no quiero que sea parte de esto-se apresuró a decir su padre, poniéndose frente a él.- Debe de haber otra manera.

-No me hagas perder mas tiempo Homer-repuso el mago, caminando de nuevo a las rejas de su mansión.- Sólo pierdes tu energía y palabras.

-Le prometí a Camille que nunca permitiría que nuestro hijo estuviera en estos asuntos-decía con fervor, siguiendo al otro mago.- No puedo romper esa promesa.

-¡Lárgate Nott! Cuando tengas más dignidad hablamos-y después de un movimiento de varita, padre e hijo se encontraron fuera de la residencia de los Malfoy, sin nadie ni nada que pudiera ayudarlos.

-Descuida Theodore, ya veremos la forma-le susurró su padre mientras ayudaba a levantarlo. Él se limito a hacer un seco asentimiento con la cabeza, no sin voltear a ver una última vez a la mansión de los Malfoy con una silenciosa rabia.

Se encontraba en la ventana, observando el oscuro cielo en el que no aparecían estrellas, quizás eso indicara que habría una tormenta de nieve. Abrió la ventana y dejo que entrara un poco del aire frío de Noviembre, no quería pensar de nuevo en ese recuerdo, que era tanto doloroso como lo suficientemente provocador para que hubiera elegido su camino, su decisión.

Sabía que ni su padre ni madre habían deseado ese destino para él pero como había sido su elección, se sentía bastante bien con la misma, al menos no había sido forzado a ella, no del todo. Respiró hondamente y dio otro vistazo a la habitación, se dirigió a su cama, necesitaba dormir.

Dormir era lo que intentaba Hermione, pero tanto sus pensamientos, recuerdos y emociones no la dejaban como el inmenso ruido que le llegaba desde la sala común, a pesar de ser muy tarde, como las dos de la mañana, la celebración del partido de Quidditch seguía en pie, le sorprendía un poco que la profesora McGonagall aún no hubiera intervenido, quizás hasta ella estuviera disfrutando de la fiesta.

Suspiró y se enderezó hasta quedar sentada, miró el dormitorio pero ninguna de sus compañeras había vuelto, la fiesta debía de estar muy animada al parecer. Pensó en Harry, Ron y Ginny, seguramente estarían abajo, disfrutando de la fiesta, pues los tres eran jugadores de Quidditch, tal vez debería de felicitarlos aunque ni siquiera estaba segura que ellos hicieran caso de ella.

Se puso de pie y se acerco a la ventana, viendo sin sorprenderse como iniciaba una ventisca para que luego empezara a nevar, seguramente en los próximos días los estudiantes harían muñecos de nieve, guerras de bolas de nieve, patinarían en el lago etc. Sonrió con nostalgia al recordar como el año pasado ella junto a Harry y Ron, habían jugado entre ellos con bolas de nieve, como si fueran niños pequeños.

"Tal vez debería de leer más de esos libros" pensó regresando a su cama. Le estaba siendo difícil conciliar el sueño y aparte ¿Qué más había por hacer? Bajar a la fiesta no era una idea muy atractiva en esos momentos.

Se tapo la cara con las manos, en un vano intento de relajarse, pero ese gesto sólo la hizo sentir la tensión que tenía desde que había vuelto de la biblioteca esa tarde. ¿Acaso no podía superarlo?

Respirando hondo y ahora estirando los brazos, prestó atención a una fotografía que estaba en una mesita de noche de sus compañeras, era una familia feliz, en la que Parvati Patil y Padma Patil saludaban a la cámara junto a sus padres.

De nuevo pensó en sus padres ¿Cómo estarían? Esperaba que bien, eso era lo único que podía hacer en esos momentos, tener esperanzas y hacer suposiciones puesto que no podía pasar a la "acción", si es que todavía quedaba algo por hacer.

"No debo de pensar así, ellos deben de estar vivos" se dijo, volviendo a ver la foto de Parvati y su familia.

Y derramó una lágrima a pesar de las múltiples veces que se había dicho, que eso no servía de nada, pero no podía evitar el recordar…

-Hermione ¿Por qué empacas maletas?-le preguntó su padre, quien de repente se encontraba en la puerta de su habitación, mirándola con perplejidad.

-Voy a pasar las vacaciones con mi amiga Ginny y su familia-había respondido ella con una sonrisa para volver rápidamente a sus asuntos.

-Pero llegaste hace una semana-murmuró su padre sorprendido.

-Sí bueno, pero es que también me invitaron a la boda de su hermano mayor.

-No nos habías comentado de ninguna boda.

-Lo siento, se me debió de olvidar-dijo ella poniendo una cara de disculpa y mirándolo.- Pero en verdad quiero ir.

-Supongo que te dejaremos pero ¿No quieres pasar más tiempo aquí?

-Mamá me dijo que la próxima semana irían a una convención de dentistas o algo así en Escocia ¿no?

-Eso es cierto pero podríamos cancelar o llevarte con nosotros, Hermione no quiero que creas…

-¿Qué crea que papá?-preguntó ella con una falsa dulzura que ni a ella ni a su padre los convenció.

-Que nos importa más el trabajo que tú estés en casa-se apresuró a añadir el hombre, acomodándose los lentes.

-Yo se que tanto la escuela como el trabajo son igual de importantes-respondió ella volviendo a prestar atención a su maleta.

-Pero no más que la familia hija-dijo su padre, acercándose más a ella.- Estos últimos años apenas te vemos en las vacaciones, ya siempre estás con tus amigos.

-¿Y eso está mal?-preguntó con un ligero matiz de enojo, empezaba a perder la paciencia.

-No pero, recuerda que tu mamá y yo somos las personas que más te quieren pase lo que pase-dijo él, poniendo una mano en su hombro.

-Lo sé papá, pero en verdad debo de ir ¡Ya lo prometí!

-¿No te quedaras con nosotros más tiempo?

-No, ustedes vayan a su convención en Escocia ¡Estaré bien con los Weasley!

-Hermione, entiende que…

-¿Entender qué papá? Si yo voy con ellos ustedes podrán atender sus obligaciones-murmuró ella, viendo a todas partes menos a su papá.

-No es necesario que vayamos, lo podemos cancelar.

-Mamá no estaría muy feliz…

-¡Hermione! Estoy seguro que tú mamá estaría feliz de pasar más tiempo contigo ¡Ambos lo estaríamos!

-No, esa convención es muy importante-afirmó ella, viéndolo finalmente a los ojos.- Es como sucede conmigo, a veces debo quedarme en Hogwarts por mis obligaciones.

Su papá se quedo callado y retiró la mano del hombro de su hija. La observó por unos momentos antes de salir y regresas minutos después con una fotografía de la familia completa en una Navidad.

-Cuando regreses a la escuela o vayas con tus amigos, llévate esta foto-le dijo, extendiéndole la fotografía.

Y ella la había tomado, viendo como todos estaban felices y unidos. Ahora no se podría decir lo mismo.

De nuevo tenía la cara entre las manos, llorando nuevamente, la rutina que llevaba desde hace un par de semanas. Sentía tristeza, desesperación, preocupación pero ahora había una nueva emoción: culpabilidad.

Sí, se sentía culpable por ese recuerdo. Sabía que el trabajo y la escuela eran obligaciones muy importantes y no podían dejarse de lado. Empezó a remorderse por la frialdad con la que le había hablado a su padre, sabiendo que no había justificación para ello.

Ella no era la hija a la que sus padres no le prestaban atención por el trabajo, al contrario, todos los días siempre encontraban tiempo para estar con ella, hablar y a veces hasta jugar, aunque eso implicara que ellos se atrasaran en sus trabajos, pero nunca parecieron incómodos por eso.

Y cuando creció y empezó a ir a la escuela, sus padres le dijeron que debía de ser buena estudiante. Por supuesto, lo logró. Era la mejor alumna de su clase y casi siempre se llevaba diplomas, medallas y reconocimientos. Sus padres eran quienes estaban más orgullosos, siempre felicitándola y apoyándola para que siguiera así.

Entonces, si siempre habían sido unidos ¿Cuándo las cosas empezaron a cambiar? Cuando entró a Hogwarts.

Los primeros años si regresaba directamente a su casa para pasar tiempo con sus padres, recordó como en una de esas ocasiones la habían llevado a conocer Francia y lo bien que lo habían pasado. Pero los siguientes años Ron y su familia la invitaban a pasar las vacaciones con ellos y ella no dudo en aceptar, sus amigos eran también personas con las que disfrutaba pasar el tiempo.

De esa forma, empezó a pasar más tiempo con sus amigos y menos con su familia. Así todo cambió.

"¿Por qué hice eso? Ellos no tuvieron la culpa de nada, yo fui quien se alejo no ellos" se dijo, tratando de acallar los sollozos que se le escapaban, no quería que alguien entrara y la viera llorar, pensarían que era muy sensible, débil o algo parecido pues ¿Cuántas veces no la habían visto llorar últimamente?

'¿No sabes que llorar es una debilidad?' fue la primera frase que vino a su mente, para finalmente acabar con esas simples o no tan simples, palabras: 'Si quieres llorar, llora. Prometo no decir nada'.

Como le hubiera gustado estar con él en estos momentos, decirle todo lo que estaba pasando por su mente y que el le dijera algunas palabras que la acabarían sorprendiendo, porque siempre lo hacía.

Los jardines de Hogwarts estaban cubiertos de nieve, cortesía de la primera de muchas nevadas del año. Los alumnos, como era de suponerse, ya se encontraban con todas las actividades propicias de un clima como aquel, pasaban horas y horas de diversión en la nieve, sin preocupaciones, era bueno que fuera Domingo.

Claro que a muchos no les gustaba ese día, pues eso sólo significaba que al día siguiente volverían las clases, tareas y trabajos pero bueno, no se dejaban manipular demasiado por esos pensamientos.

Blaise Zabini observaba a los alumnos, sentado en una banca de dura y fría piedra, solo, tratando de pensar.

Sus pensamientos ya no estaban siendo muy brillantes, puesto que la desesperación y el miedo lo cegaban, incapaz de decidirse a hacer algo. Para empeorar las cosas, el tiempo se le agotaba ¿Cuándo sería la próxima reunión del Señor Tenebroso? Podía ser cualquier día, incluso en el que se encontraba.

Y él sólo buscaba formas de desligarse de lo que no quería hacer. No podía hacerlo, sería una hipocresía. Claro, como Nott le había dicho ¿A quien le importaba últimamente los valores y esas cosas? A nadie, e incluso él a veces era un perfecto hipócrita con mucha gente que conocía, pero esto era diferente, muy diferente.

Sería traición e hipocresía, no sabía cual de las dos tenía mayor peso. Porqué acabaría traicionando a quien había considerado su mejor amigo por muchos años y sería un hipócrita con la persona que lo había ayudado innumerables veces.

¿Por qué a él le había tocado semejante misión? ¿Por qué no a Nott, quien estaría encantado de hacerlo? ¿Por qué a él?

-¿Por qué Nott esta muy confiado?-le preguntó una voz, la de Draco Malfoy que reconoció de inmediato. No se había dado cuenta que se había acercado.

-Él está muy seguro que fallare con mi misión-contestó con dificultad, sintiendo como cada palabra parecía una daga.

-¿Crees fallar?

-No lo sé, de una forma u otra, esto acabara mal para mí-afirmó.

-Si quieres podría ayudarte-ofreció la ayuda algo incomodo, no era muy común para él ofrecerse a ayudar a las personas, pero era su mejor amigo, lo había ayudado en tiempos difíciles, como el encarcelamiento de su padre, ahora debía de regresar el favor.

-No ¡No lo harás!-dijo Zabini, poniéndose de pie rápidamente.- Nadie puede ayudarme.

Draco lo observó con algo de extrañeza ¿Qué le estaba sucediendo? Nunca lo había visto tan desesperado y perturbado como últimamente lo había hecho.

-En verdad no quiero ¡No quiero!-farfullaba el chico, retrocediendo varios pasos.- Pero no tengo opción.

-Blaise, creo que deberías…

-¡No, no! Yo…yo lo resolveré… ¡Yo!-y después de decir esto último se dio la vuelta y salió corriendo al castillo.

Draco en verdad estaba confundido y hasta algo preocupado, Blaise sólo había logrado pronunciar unas palabras coherentes antes de que la desesperación o ¿miedo? Lo hiciera tartamudear. Luego le preguntaría a Nott cual era esa misión.

Se quedo sentado en esa banca, haciendo lo que exactamente hace unos minutos había hecho Zabini, observar a los estudiantes, a los alumnos normales y corrientes que no tenían que preocuparse por ser matados de un día a otro, simplemente tenían normalidad.

Y los envidió, porque casi siempre se enorgullecía de pertenecer a otra clase que ellos pero ahora era diferente, sólo deseaba ser normal, llevar una vida normal sin agitaciones; evidentemente una familia como la suya debía de tener un defecto y este era el tener que servir al Señor Tenebroso.

Vio pasar caminar frente a él, una pareja de novios tomados de la mano y muy sonrientes, nada parecía preocuparles, sólo eran ellos dos. Se les quedo viendo fijamente, observando como se sentaban en la nieve junto a un árbol, abrazados y sin hablar, eso era lo que más lo sorprendió y maravillo al mismo tiempo, parecían estar bien sin la necesidad de llenar el silencio con pláticas, sólo conformados con su mutua compañía.

Retiro la vista y decidió pensar en otras cosas, pero era demasiado tarde para que algunos recuerdos no pasearan en su mente, como aquellos primeros días de su noviazgo con Pansy, parecían ya muy lejanos y lo eran.

"Esos fueron los únicos buenos días, los primeros" se dijo, sin tener la necesidad de recordar mejor los hechos, no era agradable el recordar una y otra vez como había perdido mucho tiempo durante varios meses por estar con Pansy, aunque aceptaba que los primeros días sí habían valido la pena.

Pero evidentemente ambos estaban mejor así, porque después de todo, siempre supieron muy en el fondo que no se amaban. "Amar es una palabra muy fuerte, simplemente nos quisimos" reflexionó Draco, pues esa había sido la verdad, nunca se quisieron lo suficiente como para decir que se amaban convenciendo a ambos, eso había sido imposible.

Empezó a soplar una ligera brisa, no estaba lejos otra nevada. Volteó a ver una última vez a la pareja de novios, ahora estaban besándose. Se puso de pie y camino de vuelta al castillo, dejando en esa banca de piedra cualquier reflexión o sentimiento de soledad, teniendo de vuelta la máscara de la frialdad y la indiferencia.