Hola!! Por fin les puedo traer una actualización, se que ha pasado bastante tiempo desde la última vez y nuevamente pido disculpas. Respondiendo a los reviews:
Rochelle Kuchiki: Grax x tu review! En este capi veremos un poco más de Zabini y como se siente al respecto.
Giselle Lestrange: Grax x tu review! Reacciones de varios personajes ante el asesinato de Narcisa se veran en este capi. Veremos más de Theo en el siguiente cap.
Abril: Grax x tu review! Me gusta el poder transmitir las emociones de los personajes pero sobretodo que lleguen a los lectores, grax d nuevo.
Gabrielle Felton: Grax x tu review! Podremos notar más cercanía entre D/Hr y...no quiero seguir diciendo más jeje
yuuukiii: Grax x tu review! Aquí esta la continuación
Lamento mucho que me tarde en actualizar, espero que les guste el cap. y no duden en dejar sus reviews plis, ayudan bastante :D Muchas grax x leer!
Cap XXVI: Realidades
De nuevo hubo esa sensación, esa sensación de electricidad y de calor al mismo tiempo. Era un extraño cosquilleo que hizo que ambos se estremecieran un poco, pero también fue suficiente para que Draco saliera de su ensimismamiento y volteara a ver a Hermione.
-No estás solo-volvió a repetir ella, apretando un poco más fuerte su mano y sentándose junto a él.- Tú no eres el único que se siente así.
Silencio y más silencio, sólo ella hablaba, puesto que él no parecía querer decir ni una palabra. Él únicamente la estaba viendo, pero no parecía en verdad estar escuchando, parecía vacío y por primera vez vio en esos ojos grises algo muy diferente a frialdad, vio soledad y tristeza, eso no le agradó.
Verlo así no le gustaba, verlo tan perdido, tan solo… así no era él ¿Verdad que no? Se le llenaron los ojos de lágrimas y siguiendo un impulso, un instinto, lo abrazó.
Él estaba muy quieto, casi tieso, pero a ella no le importaba, lo cierto fue que lo siguió abrazando.
-Draco, en verdad lo siento-susurró ella después de lo que parecieron horas pero en realidad fueron minutos, breves minutos.- Lo lamento, en serio.
Draco seguía sin contestar nada, estaba silencioso, callado, guardándose como siempre todas esas emociones, esos sentimientos, guardándose todo. Pero esta vez era más difícil que las anteriores, esta vez no eran causas o hechos que pudieran pasar sublimes, era una muerte, la muerte de su madre.
Ese pensamiento, esa realización, todo eso fue suficiente para que él empezara a dejar escapar unas silenciosas lágrimas, y finalmente, hiciera lo que nunca había hecho o tal vez ya había pasado demasiado tiempo desde la última vez, mostrar sus sentimientos.
Se deshizo del abrazo de Hermione y siguió llorando, soltando lágrimas de tristeza y desesperación. ¿Qué más podía sentir? Todo se estaba derrumbando poco a poco, todo.
Hermione también lloraba, se sentía mal, muy mal. Verlo llorar, verlo así…no estaba bien, no lo estaba.
-Estoy contigo Draco-susurró ella, tomando nuevamente una de sus manos.- Aquí estoy.
Y sucedió algo que fue una sorpresa para ambos, Draco la abrazó. Hermione no tardó en devolverle el abrazo.
Y se recriminó, se regaño por tener ese pensamiento repentino, no debería de tenerlo en la situación en la que se encontraban, no debería pero tampoco podía evitarlo, no podía, no podía el no pensar en lo bien que se sentía ser abrazada por él, estar ambos abrazados.
De nuevo hubo ese cosquilleo, esa sensación de calor y electricidad… pero no era incomoda, al contrario, era reconfortante, bastante reconfortante. Después de todo, no estaban tan solos, se tenían a ellos mismos.
Cerró los ojos por unos momentos, simplemente tratando de retener en su mente esa maravillosa sensación, una que nunca antes había sentido con alguien más, únicamente con él.
"No debería de pensar esto, no debería pero se siente tan bien, tan cierto" no podía en verdad pensar en ello, estaba disfrutando de este momento, este momento que para él era de dolor, tristeza y soledad.
Pero tal vez también eso era lo que ella necesitaba, un abrazo. ¿Hace cuánto tiempo que había sido abrazada? Meses, esa era la respuesta, habían pasado meses desde que hubiera recibido un abrazo, y ahora estaba siendo abrazada por la persona quien menos imaginaba y tal vez lo más extraño, quizás era el mejor abrazo que había tenido jamás o al menos en un tiempo bastante largo.
¿Hace cuánto no se había sentido así de bien? ¿Hace cuánto no había podido sentirse relajada? ¿Hace cuánto tiempo no había simplemente disfrutado del momento, del presente, sin preocuparse de nada más? Evidentemente había pasado mucho tiempo, bastante.
Era increíble como un simple abrazo podía cambiar muchas sensaciones, muchos sentimientos.
¿Cuánto tiempo pasaron de ese modo? No fueron minutos, quizás horas, bastantes horas porque después de un rato el cielo se oscureció, apareciendo las primeras estrellas en el cielo. Y ellos seguían igual, abrazándose mutuamente.
-Lo siento, ya es muy tarde-habló finalmente Draco, deshaciendo el abrazo y tapándose la cara con las manos, luego se paso una mano en el cabello.
Hermione vio su cara, sus ojos estaban rojos de tanto llorar pero ya no lo hacían, simplemente tenían las marcas de lo que había pasado hace tiempo.
-No tienes que disculparte, está bien-murmuró ella, cambiando la vista.
-Yo…, este…esto es difícil para mí y…-no lograba completar las frases, las palabras se le atragantaban en la garganta.
-Draco, yo entiendo como te sientes-dijo Hermione, volteándolo a ver.
Ahora fue el turno de él de ver sus ojos enrojecidos, tampoco derramaban lágrimas ya pero aún quedaban esas marcas que sólo las lágrimas dejan.
-¿Lloraste?-preguntó él no sin algo de incredulidad.- ¿Por qué?
Hermione cambió la vista, ahora concentrándose en uno de los muchos matorrales de rosas negras que había en esa parte del Bosque Prohibido. Parecía irónico que estuvieran hablando con absoluta calma cuando se encontraban en el y todavía peor, era de noche.
No sabía que responder, bueno, la verdad sí tenía varias respuestas como decir que no le había gustado verlo así, que el verlo así la había hecho llorar…pero ¿Qué diría él? Por muy sensible que fuera la situación actual, seguramente diría que estaba actuando demasiado emocional por algo que no le concernía a ella.
Levantó la vista o mejor dicho le obligaron a levantar la vista, puesto que Draco había tomado con una mano su barbilla y la había levantado, mirándola directamente a los ojos.
Esta vez ella no vio en esos ojos grises soledad o tristeza, solamente una extraña confusión mezclada con ¿simpatía?
-¿Por qué?-volvió a preguntar él.
-Puede sonar tal vez ridículo o creerás seguramente que…
-¿Qué?
-Que soy una persona demasiado emocional o sensible.
Draco se quedó callado durante unos breves instantes ante la respuesta de ella y después de un pequeño momento de incertidumbre, volvió a hablar.
-Dime porqué-pidió él, sin romper el contacto visual y aún sin retirar su mano de la barbilla de ella.
-Porqué…porqué no me gusto verte así-susurró ella, agradeciendo que fuera de noche para que no viera el rubor que seguramente había en sus mejillas ante lo dicho.
Draco retiró su mano pero siguió viéndola, en su mirada no se lograba reflejar lo que sentía o pensaba en esos momentos, únicamente una curiosa confusión.
-¿Por qué dices eso?-preguntó finalmente.
-No entiendo tu pregunta.
-¿Porqué te importa?
La pregunta tomó desprevenida a Hermione, realmente no esperaba la pregunta pero sobretodo, se le hacía de alguna manera muy raro que le estuviera preguntando eso, rara vez tenían conversaciones tan "profundas" o mejor dicho, nunca antes habían tenido una similar a la que se encontraban.
-Porqué eres mi amigo Draco, tú…eres alguien importante para mi-respondió ella con un hilo de voz, parecía que cada vez estaba hablando más y más bajo.
Nuevamente hubo un silencio.
-Y, tú has estado de una manera u otra apoyándome-continuó hablando.- Tal vez eso tú no lo veas como yo lo veo pero ¡Gracias!
Draco estaba callado, únicamente escuchando lo que ella decía. Parecía irreal lo que estaba diciendo ¿Qué él la había apoyado? Quizás fuera cierto pero…ciertamente no veía las cosas como ella las veía o al menos no lo había hecho hasta este momento.
Ahora él era quien agradecía que fuera de noche porqué ahora era su turno de sonrojarse un poco. ¿Hace cuánto que no le pasaba eso? Repentinamente se sentía como cualquier otro adolescente, sobretodo de esas películas que los muggles tanto veían.
Ella no lo notó pero el sonrío un poco, sólo un poco. Después de todo, le había agradado la respuesta que le había dado. Le había gustado bastante, sobretodo la sinceridad con que lo había dicho. No estaba mintiendo y no era necesario utilizar magia para notarlo ¿Hace cuánto alguien no le había hablado tan sinceramente como ella lo había hecho? ¿Quién alguna vez le habló como ella?
-Gracias por lo que has dicho-dijo él no sin algo de dificultad y nerviosismo. De todas las personas con las que hubiera imaginado hablar con tanta sinceridad, ella no había estado en la lista, no antes al menos.
El momento era tan extraño, ambos se sentían a la vez como fuera de lugar por lo que estaban diciendo, sobretodo porqué no esperaban decir o escuchar ciertas cosas y sobretodo de la otra persona con la que se encontraban.
La situación tenía cierta curiosidad, un cierto aire… ¿Cuándo volverían a hablar como lo habían hecho en estos momentos? ¿O decir las palabras con tan transparente sinceridad?
Ellos nunca se habían abierto tanto con la otra persona, es más, él nunca se había abierto o dejado mostrar sus sentimientos tal cual eran con alguien ¿Por qué lo había hecho con ella? Ahorita no podía pensar en la respuesta, había demasiadas cosas en su mente, se la respondería después.
-Es tarde, deberíamos irnos ya-comentó él, dándole un vistazo rápido a los alrededores. El bosque prohibido no era un buen lugar para estar de noche.
-Sí, vamos-aceptó Hermione, poniéndose de pie.
La travesía de regreso a los lindes del bosque fue silenciosa.
El ministro de magia se encontraba en su despacho, con las primeras estrellas de la noche, vaya que había sido un día difícil y estresante, muy estresante.
Para empezar, había tenido una reunión esa misma mañana con el Ministro muggle, para explicarle un poco más como se encontraba actualmente la situación de Quien-usted-sabe, sus acciones y seguidores, esto último era lo que lo tenía más preocupado.
El asesinato masivo de Dantford había traído un buen dolor de cabeza no solo al ministro muggle, pero también al otro ministro, había costado bastante trabajo y tiempo tratar de limpiar parcialmente el asunto, porqué aún había varios muggles desaparecidos, no se sabían si eran sobrevivientes, muertos o secuestrados, aquello último podía ser lo peor, aunque también era sinónimo de muerte.
Había tenido que soportar una media hora de gritos y regaños del ministro muggle antes de poder calmarlo (con la ayuda de una copa de Whisky de Fuego) y explicarle lo que estaba haciendo los empleados del Ministerio de Magia o en palabras del ministro muggle: "Buenos para nada".
Terminada esa pesada y cansada reunión, siguió otra con los Aurores, para seguir hablando del asunto de Dantford, que era el problema principal que había que resolverse. Habían hablado horas y horas, sobre supuestas teorías, planes de conspiración de mortífagos y sobre las medidas de seguridad que tanto la comunidad mágica como muggle debían de adoptar, aunque, ya se había hecho casi todo lo posible en eso último.
Y para terminar el día con broche de oro, la periodista más escandalosa e insufrible de todas, Rita Skeeter, no dejaba de molestar a su secretaria y a él para que le concediera una entrevista. ¿Acaso su día podía empeorar? Ya había tenido de todo y bastante para un solo día.
-Señor, la periodista, esa Skeeter, esta de nuevo aquí-escuchó la voz de su secretaría por medio de un comunicador mágico.- ¿Qué le digo señor?
El ministro de magia cerró los ojos y se maldijo a sí mismo por no haber salido tiempo antes de la oficina, evidentemente esa periodista no se rendiría por nada del mundo por conseguir esa entrevista con el.
-De acuerdo, déjala pasar-se resigno el ministro, tomando de una estantería nuevamente una copa y una botella de Whisky de Fuego, quizás necesitaría más de una para poder dialogar con esa mujer.
En poco tiempo se escucharon unos nudillos en la puerta y acomodándose en su escritorio, finalmente dijo: "Pasen".
Su secretaria, una mujer joven, con el cabello recogido y usando lentes, venía acompañada de una mujer con elaborados rizos rubios y joyería despampanante, también usando lentes, con una enorme sonrisa.
-Oh, señor ministro ¡Por fin nos conocemos! No sabe lo que he estado esperando para poder hablar por fin con usted señor-dijo la periodista, acercándose rápidamente hacia donde él estaba y estrechando energéticamente su mano.- Rita Skeeter ¡Aunque usted ya debe saberlo!
Y soltó una risa falsa que nadie se creyó.
-Puedes retirarse Señorita Brown-dijo el ministro a su secretaria, que con una inclinación de cabeza y una última mirada a la periodista, cerró la puerta.
Respiro profundamente y encaro a la reportera, quizás esto no acabara siendo tan malo como creía, con un poco de suerte la entrevista o lo que fuera que quisiera esa mujer sería rápido.
-Bueno ¿De que desea hablar?-preguntó con el tono cortes y menos cansado que pudo su voz permitirle.
-Usted sabe que El-que-no-debe-de-ser-nombrado ha vuelto y ha causado muchos estragos-empezó a decir ella, sacando una pluma y un pergamino de su bolso.- ¿Qué esta haciendo para evitarlo?
-Hemos estado tratando de fortalecer nuestras medidas de seguridad, pero ya hemos hecho todo lo posible.
-Sí, eso nos suponíamos-murmuró ella más para si, haciendo que el ministro levantara una ceja sin comentar nada.
-¿Qué otra cosa desea saber?
-¿Tiene familia Señor Ministro?-preguntó Rita Skeeter, viéndose las uñas mientras la vuela pluma hacía su trabajo.
-¿Qué tiene que ver con la entrevista? ¿Mi familia?
-Sí, su familia-contestó la reportera esbozando una sonrisa que no le agradaba en absoluto al Ministro.
-Bueno, eso… no me gusta ehm… meter a mi familia en cosas del trabajo.
-Ya lo creo-dijo la reportera, volviendo a prestar atención a sus uñas.- ¿Qué nuevas medidas de seguridad han hecho?
-Vera, estamos tratando de reforzar la seguridad en puntos clave de la comunidad mágica.
-¿Cómo cuáles señor ministro?
-El Hospital San Mungo, Hogwarts, Gringotts… entre otros lugares.
-Interesante ¿Cómo se siente usted al respecto?
-Estoy irritado por todo lo que ha sucedido pero espero que lo podamos resolver pronto.
Y así siguió la conversación o "entrevista", la periodista mezclaba cosas del trabajo del ministro con otras más personales, cosa que lo incomodaba un poco aunque trataba de dar la menor cantidad de información posible sobre su familia y demás.
-¡Muchas gracias por su tiempo!-finalmente dijo Rita Skeeter.- Ha contestado de un modo encantador las preguntas.
-Sí, fue un placer.
-¿Le importaría si nos tomamos una foto?
-No, está bien. Pero ¿Dónde está esperando su fotógrafo?
-Oh, descuide. Hay nuevos inventos mágicos útiles ¿sabe? Sólo necesito un aparatillo y mi varita mágica-decía la bruja, rebuscando en su bolsa ruidosamente.
El ministro de magia aceptó con un asentimiento de la cabeza y se dirigió a la ventana, a observar como aparecían ya las primeras estrellas de la noche. Trató de reprimir un bostezo pero no pudo, consciente de que la bruja lo volteaba a ver.
-Disculpe, pero he tenido un día muy pesado-dijo él, acomodándose la túnica.
-No importa, no importa ¿Está listo señor ministro?
-Sí, claro.
-Bien, acérquese conmigo, vea a este aparatillo ¡Una fusión mágica con algo muggle!-decía la bruja, abrazando al mago y volteando hacia un instrumento metálico de color oscuro.- Dentro de tres, dos, uno…
El ministro seguía viendo fijamente ese extraño instrumento, que parecía una cámara fotográfica muggle pero con ciertas añadiduras extrañas, del que para su sorpresa salieron primero unos polvos negros que lo hicieron toser para luego tallarse los ojos, evidentemente le habían entrado a los ojos, puesto que no veía absolutamente nada.
-Descuide señor ministro, los polvos peruanos de la oscuridad no son eternos-murmuró fríamente una voz que no tenía nada de parecido a la de la reportera escandalosa.
La bruja se acercó de nuevo al ministro y con un movimiento de su varita y un hechizo no verbal lo dejo inconsciente. Sonriendo nuevamente, se acercó a la chimenea del despacho y puso unos polvos Flu en ella, era hora de que vinieran los refuerzos y por supuesto, su recompensa.
Guardó en la bolsa el instrumento, la varita y cualquier otra cosa que hubiera dejado en el despacho del ministro, debía de ser algo limpio y rápido, sin problema alguno. La bruja se acercó nuevamente a la chimenea, quitándose los lentes, puesto que no los necesitaba.
La poción multijugos empezaba a perder sus efectos en el momento en que ella hacía un rápido contacto con otros mortífagos y no tardaban en entrar por la chimenea. Dándole un último vistazo al despacho, asegurándose de que no hubiera nada fuera del plan y que los demás mortífagos se llevaran al ministro, Bellatrix Lestrange soltó una baja carcajada de triunfo, su amo estaría bastante complacido.
La mansión de los Ryddle se había convertido en el cuartel general de Lord Voldemort y sus seguidores por bastante tiempo, aunque el Lord había dejado bastante claro que esto únicamente sería temporal, le repugnaba estar en una casa que alguna vez perteneció a muggles.
Lord Voldemort se encontraba lo que en años atrás había sido una gran sala, en la que ahora ya no quedaba nada en absoluto en las paredes, únicamente las polvorientas y largas cortinas que cubrían las enormes ventanas y por supuesto, la silla o "trono" en el que él se sentaba por largas horas al día, meditando, pensando, ideando planes…y quien sabe que más atrocidades.
Se encontraba sentado en esos momentos, tamborileando los dedos en un costado de la silla, pensando que cuando todos sus planes finalmente se realizaran, tendría a Harry Potter muerto.
De repente, se escucharon unos golpes en la puerta de madera sin lustrar que siempre se mantenía cerrada, ojala tuvieran una buena razón para molestarlo o tendrían una excelente sesión de castigo y tortura.
La puerta se abrió momentos después, entrando una figura encapuchada y cerrando de inmediato la puerta, acercándose con grandes pasos a su amo y haciendo una reverencia.
-Mi Lord, he cumplido mi cometido-susurró con nerviosismo una voz.
Lord Voldemort se quedó callado por unos momentos, antes de hablar nuevamente.
-Es bueno saber que a pesar de que eres un cobarde, pudiste completar al fin y al cabo una sencilla tarea.
La persona encapuchada no respondió nada, teniendo la vista fija en el suelo, sin tener el valor para encarar a su amo.
-Ahora, será mejor que des la noticia a alguien en especial.
-¿A quién señor?
-Espera, quizás sea mejor si se entere por los medios de comunicación o ¿Tal vez no?
Se escuchó clara y sonora, una de las muy conocidas frías carcajadas de Lord Voldemort.
-No ¿Por qué dejar para después algo que se puede hacer hoy? Llama de inmediato a Lucius Malfoy.
El mortífago trago saliva y sin esperar de nuevo la repetición de la orden, salió rápidamente de la habitación, regresando al poco tiempo seguido por el susodicho.
-Mi Lord ¿Qué necesita?-preguntó Lucius Malfoy después de la reverencia hecha.
-Tú sabes Lucius, que a mi no me gusta dejar cuentas pendientes.
El interpelado hizo un movimiento de cabeza y volteó a ver nuevamente a su amo.
-Y la deuda que tenías conmigo finalmente ha sido saldada ¿No te alegra saberlo?
Nuevamente no hubo respuesta, nada más un tenso silencio en la sala en la que únicamente se encontraban tres personas.
-Una persona me ayudó a asegurarse que la deuda fuera completamente pagada y lo ha sido. ¿Podrías decirnos que has hecho, querido Zabini?
La respiración y el nerviosismo del chico aumentaron, sobretodo cuando el Señor Malfoy fijo en él la vista, esperando su respuesta.
-Y-yo, este…, bueno yo
-Blaise, apresúrate ¡No me gusta perder mi tiempo!-susurró el Señor Tenebroso, esbozando una maligna sonrisa.
-Yo…, este yo…
-¡Suficiente! Lo diré yo mismo-interrumpió los tartamudeos del muchacho.- Como sabrás Lucius, una vida cuesta otra vida.
El Señor Malfoy volteó a ver al Lord, empezando ahora él a tartamudear.
-¿Qué…qué ha hecho?
-Yo no, él-respondió, apuntando con un dedo al muchacho.- Ha matado a tú esposa, Lucius.
Hubo un segundo, únicamente un segundo en el que todo se quedo quieto, callado y sin movimiento alguno. Por supuesto, después se rompió la tensa quietud temporal.
-¡Maldito hipócrita, maldito! Todos estos años, y aún así después de todo lo que hemos hecho por ti, te atreves a… ¡MALDITO HIPÓCRITA!-gritaba con todas sus fuerzas el Señor Malfoy, lanzando maldiciones a diestro y siniestro al joven que trataba de esquivarlas vagamente.
¡Basta Lucius!-dijo el Señor Tenebroso, quien con un movimiento de varita dejo indefenso al furioso mortífago, haciendo que se estampara en una pared.
-Señor, hemos escuchado gritos ¿Está todo bien?-preguntó otro mortífago, quien entraba a la sala seguido por otro par de mortífagos.
-¡Llévense a Lucius! Se alteró un poco con cierta noticia.
-¡Eres un maldito Blaise Zabini! ¡Un maldito hipócrita!-seguía gritando el hombre, tratando de librarse de los otros mortífagos.- ¡LO PAGARÁS, MALDITA SEA! ¡JURO QUE LO PAGARAS!
Blaise contemplaba horrorizado al hombre que no dejaba de gritar, sintiendo con cada palabra que le decía una puñalada en el pecho, él también quería gritar, quería decir a todo el maldito mundo la maldita verdad ¡Él no había querido hacerlo! ¡Nunca había querido! Pero se encontraba impotente, callado, sintiéndose una de las personas más inútiles del mundo.
Aún después de que lo hubieran sacado de la habitación, Blaise continuaba escuchando sus gritos, seguramente nunca en su vida los olvidaría.
-Fuera Blaise, tengo otras cosas que hacer-fueron las palabras del Señor Tenebroso, saliendo rápidamente de la inconfortable habitación.
¿Ahora que haría? No podía volver a Hogwarts, sería una tontería, una completa tontería. Seguramente Draco no tardaría en darse cuenta de lo que realmente había sucedido, porqué para ese entonces, él seguramente ya estaría enterado de la muerte de su madre, además que Nott empeoraría las cosas.
Nuevamente, no había salida, nunca la había habido, simplemente parecía retrasarse poco a poco lo inevitable. No tenía a nadie, hace año y medio que se había ido de su casa oficialmente, las cosas con su madre no estaban mejorando nada y ¿Parientes? Como si estuvieran muertos y algunos en verdad lo estaban.
Se alejó caminando de la mansión de los Ryddle, sabía que por el momento no sería necesitado, o al menos esperaba eso.
Los desayunos en el Gran Comedor siempre eran ruidosos, siempre había algo de que hablar o alguien de quien comentar algo y ese Martes, no fue la excepción.
Harry y Ron se encontraban entrando en el, caminando como siempre a la mesa de Gryffindor. Harry ya se esperaba que todo el mundo lo volteara a ver o simplemente hiciera un comentario de él en cuanto pasara cerca de su lugar. Esa había sido la rutina matutina desde su primer año en Hogwarts.
Esa mañana fue la excepción. Nadie lo volteó a ver o si lo hicieron, no fue muy notable como en las otras ocasiones. Parecía que esta vez los estudiantes tenían algo más interesante de que chismorrear.
-Vaya Harry, alguien te está robando la popularidad hoy-comentó Ron cuando tomaron asiento junto a la hermana de este, Ginny.
-Y no es por algo particularmente agradable-comentó Ginny, después de saludar a ambos.
-¿Sucedió algo malo?-preguntó Harry, viéndola con expectación.
-Depende de cómo lo veas, probablemente sí.
-¿Qué paso?-preguntó Ron ya con la boca llena de avena.
-Hubo un asesinato-murmuró ella por lo bajo, viéndolos seriamente.
-¿Alguien que conociéramos?-preguntó su hermano.
-Dudo mucho que la hayan conocido-respondió ella.- Mejor vean la nota por si mismos.
Y les extendió el periódico El Profeta, en la que la noticia de primera plana esa mañana era el asesinato.
Tragedia en familia de sangre pura
Hace poco se hizo del conocimiento público que había ocurrido un asesinato en la comunidad mágica. Después de varias horas se conoce finalmente mayor información.
La víctima fue Narcisa Malfoy Black, mejor conocida por ser la esposa del mortífago (paradero desconocido) Lucius Malfoy. Fue encontrada el día anterior en su mansión víctima de una maldición asesina del que todavía se desconoce el autor, aunque fuentes fidedignas aseguran que el asesino debió de ser un hombre.
Encontrada por uno de los numerosos elfos domésticos que posee la mansión Malfoy, se desconoce aún el motivo por el cual el asesinato fue realizado, los Aurores no pueden asegurar todavía que haya sido obra de los mortífagos ya que no se encontró ninguna Marca Tenebrosa, signo que suele aparecer como firma de los antes mencionados.
Su hijo, Draco Malfoy, quien cursa actualmente el último año en Hogwarts, no ha querido hacer declaraciones al respecto, negando cualquier contacto con la prensa mágica. Un representante legal de la familia únicamente ha anunciado que los preparativos funerarios empezaban a realizarse y que se estaba haciendo una extensa y meticulosa investigación al respecto.
El hecho sorprendió bastante a la comunidad mágica, pero sobretodo a las familias de sangre pura ya que hace tiempo que no se veía un ataque a algún miembro que tuviera sangre limpia. Esto hace recordar a los terribles sucesos que sucedieron hace más de 17 años cuando el Señor Tenebroso se alzó con todo su poder.
Se teme que, con las nuevas acciones y hechos desafortunados que han sucedido, vuelva a haber tan terribles consecuencias como las hubo en el pasado.
Representantes del ministerio de magia, aseguran sin embargo que… [Continua página 3]
-¿Mataron a la mamá de Malfoy?-preguntó finalmente Ron, después de leer la noticia.
Ginny hizo un gesto afirmativo y volteó a ver a Harry.
-¿Qué piensas sobre esto?
-Esto es bastante extraño y confuso, si la familia de Malfoy apoya al Señor Tenebroso ¿Por qué tendrían que ser víctimas de sus supuestos amigos?
-Es lo mismo que me preguntaba yo, todo esto está muy raro.
-Y es aún más raro que Malfoy este tomando el desayuno en la mesa de Slytherin-comentó Ron, moviendo la cabeza hacia la dirección de la mesa.
Harry y Ginny voltearon a ver, confirmando con sus propios ojos que Draco Malfoy se encontraba tomando el desayuno tranquilamente, o al menos eso parecía. Muchos estudiantes también estaban volteando a verlo como ellos.
-Esto está muy extraño ¿no?-dijo Harry, volviendo a prestar atención a su mesa.
-De hecho, no es normal que alguien quien ha perdido a uno de sus padres este tan tranquilo-afirmó Ginny con algo de incertidumbre.
-Bueno, Malfoy tampoco es la Doctora Corazón de Bruja-dijo Ron, cruzándose de brazos.
-Aún así Ron ¡No es normal!-dijo Harry, apoyando la teoría de Ginny.
-Eso ya lo sabemos, simplemente porqué…
-¿Te acuerdas de nuestro encuentro con él en Madame Malkin?
-¿En dónde?
-¡En la tienda de túnicas, Ron! Antes de que cursáramos sexto año ¿Lo recuerdas?
-Sí pero ¿Qué tiene eso que ver con esto? ¡Hombre, conocimos a su madre, sí! Pero no le veo el sentido.
-Él se enfado cuando le respondí a su madre, ya sabes, de su padre en la cárcel y todo eso.
-Cualquiera se hubiera enojado Harry-comentó Ron, entendiendo hacía donde quería dirigirse su amigo.
-Ese no es el punto y lo sabes-respondió él y hablando más bajo, continuó.- Defendió de inmediato a su madre.
-¿Se puede saber de que están hablando?-inquirió Ginny, sin entender nada de nada.
-Cierto, tú no sabes-dijo Harry, y se apresuró a platicarle de inmediato lo que había ocurrido en la tienda de túnicas hace un año.
-Entiendo a donde quieres llegar Harry pero ¿No es algo demasiado, ehm, improbable?
-¿Improbable? Estaba furioso Ginny ¿Por qué ahora que su madre es asesinada está tan tranquilo?
-Bueno, tampoco esperes que se ponga peor que una fuente-murmuró Ron antes de tomar zumo de calabaza.
-Sí, tal vez Ron tenga razón. Quizás su relación con su madre se deterioró o simplemente busca privacidad.
-Posiblemente no asista a clases el día de hoy, a lo mejor sólo desayuna y después se va al funeral-comentó Ron, recibiendo un gesto afirmativo de Ginny.
-Pero ¿En verdad habrá sido asesinada? No será simplemente un truco de los mortífagos hacia la Orden para que…
-¿Un truco? Te gusta imaginar demasiado Harry-dijo Ron.- Yo a esto no le veo nada de truco.
-Eso ya es bastante complicado, dudo mucho que haya sucedido algo así.
-Ginny, si lo piensas de cierto modo, esto pudo ser un movimiento para que hicieran creer a la Orden eso, que en verdad está muerta o que simplemente hay problemas entre los mortífagos.
-El periódico dice que los Aurores aún no pueden confirmar que haya sido asesinada por un mortífago-intervino Ron, levantando el periódico.- La pudo haber matado alguien más.
-¿Alguna idea?
-Esto te está distrayendo Harry, no debería importarte tanto.
-Puede haber algo, un detalle ¡Algo! Eso puede ayudarme para destruir a Voldemort.
Ron y Ginny se voltearon a ver pero no dijeron nada, simplemente dejaron que siguiera hablando.
-Algo que se les haya escapado, quizás sea una trampa o algo así…
-Si es una trampa harías bien en no meterte más de lo necesario-comentó Ron, viendo de reojo a su hermana.
-Suena a lo que diría Hermione-comentó ella esbozando una pequeña sonrisa.
A Ron se le fue de inmediato el buen humor que tenía y se limitó a gruñir algo sobre "terminar el desayuno" y Harry simplemente se quedo callado.
-¡Chicos, por favor! Dijimos que haríamos el intento de hablar con ella.
Ron le echo una mirada furibunda antes de volver a prestar atención a sus huevos fritos y Harry seguía callado.
-De acuerdo, de acuerdo. Dije que yo-enfatizando esa palabra, volteó a ver a su hermano.- Hablaría con ella, hay que intentar arreglar las cosas.
Nadie hablaba.
-Debemos en verdad de intentar arreglar las cosas-seguía insistiendo ella, volteando a ver alternadamente a Harry y a su hermano.- Quizás ella ya haya pensado sobre lo que le dijimos y…
-Ella es a veces muy necia y lo sabes-rompió su silencio Ron para hacer ese comentario.
-Bueno, pero tu tampoco eres el Señor Perdón ¿o sí?
Ron no hizo comentario alguno y Ginny simplemente puso los ojos en blanco, poniendo ahora atención a Harry, quien seguía callado.
-Harry ¿Qué piensas?
-Tal vez deberíamos ya de volver a hablar con Hermione.
Ron se le quedo viendo como si estuviera loco y Ginny sonrió abiertamente.
-Me parece muy bien que estés dispuesto a volver a hablar con ella-comentó su novia, quien seguía sonriendo.
-Quizás Hermione sepa algo sobre lo que está sucediendo, suponiendo que su amistad con Malfoy sea cierta como dice ella.
-Harry, no por eso le vamos a hablar-dijo Ginny, a quien la sonrisa se le había desvanecido.- Eso es sólo por un interés que no está nada relacionado con amistad.
-Mostrará que su amistad con nosotros es fuerte si sigue siendo leal y nos dice lo que necesitamos saber.
-¡Estás siendo muy desconsiderado con ella! ¿Cómo puedes poner a prueba su amistad con algo así?
-Simplemente son precauciones, ella igual puede hacernos preguntas.
-Harry, estás…estás confundiendo las cosas. No debes de mezclar la amistad con las otras cosas, son muy aparte.
-Ginny, no podemos esperar que siga siendo la misma persona que era antes. Incluso, tú sabes que no será así de nuevo.
-Pero…
-Antes de nuestra pelea, antes de eso, ella ya empezaba a comportarse muy extraño ¡Y no nos quiso decir nada! Si confiara tanto en nosotros…
-¡Harry! Ella no es como Colagusano o alguna otra persona que haya hecho algo terrible ¡No lo es! Que no pueda abrirse tan fácilmente no quiere decir que no sea una persona confiable.
-No le vamos a preguntar obviamente ¿Cuál es la siguiente conspiración de mortífagos?-decía Harry, alzando poco a poco la voz.- Le preguntaríamos si sabe algo sobre el asesinato y ya, no necesariamente tiene que decirnos todo.
-¡Baja la voz! Y…-Ginny pareció dudar por un momento, viendo fijamente a Harry quien parecía no rendirse y estar muy decidido.- ¡Está bien! Preguntaremos eso pero… ¡No lo vayas a hacer de mala forma!
-No lo haré, vendrás conmigo ¿no?
-Sí, será mejor que lo haga.
-¿Ron?
-Está bien, los acompaño ¡Pero yo no hablo ni digo nada!-dijo de mala gana el muchacho, volteando a ver cierta joven de Gryffindor que tomaba asiento unos cuantos asientos alejada de ellos.
La mesa de Slytherin se encontraba inusualmente callada ese día, generalmente era una de las mesas en las que se oía bastante alboroto, pero hoy no parecía ser de esos días.
Los estudiantes hablaban entre ellos pero en bajos susurros, pasando la voz de los rumores y noticias que últimamente estaban escuchando y por supuesto, dirigir miradas a cierta parte de la mesa en la que no había ni un solo murmullo.
Draco Malfoy estaba sentado como siempre, rodeado de Goyle, Crabbe, a veces Nott y faltaba por supuesto Zabini, aunque no lo había visto últimamente.
Todos desayunaban en silencio, sin hacer ningún comentario o intento de conversación, no era el momento idóneo para conversar. Cada quien estaba ocupado en sus propios asuntos, sin prestar atención a los demás.
Nott estaba esforzándose demasiado para que la ancha sonrisa que se moría por mostrar no saliera, no sería el momento y lugar correcto para hacerlo. Luego conversaría con Zabini, quizás un buen chantaje para no decir nada a Draco podría traer buenos resultados.
Crabbe y Goyle estaban comiendo, también sin hablar.
Y Draco, estaba desayunando con toda la tranquilidad que pudiera aparentar, porqué le hervía bastante la sangre. Estaba seguro que su madre había sido asesinada por algún mortífago ¿Quién más lo podría haber hecho?
Y supuestamente debería de aliarse con ellos, unirse a sus filas, ser como ellos.
La noche anterior, en su dormitorio, había encontrado muchas más cartas dirigidas hacía él, sobre los procedimientos a seguir, los preparativos para el funeral e incluso varias cartas que provenían de diferentes medios de comunicación que deseaban hablar con él. Había tirado estás últimas al fuego y por poco confundió una carta del representante legal de la familia, a él había sido la única persona a quien había respondido.
Las órdenes eran claras, nada de comunicación con la prensa. La única información que se podía dar era que los preparativos funerarios empezarían a realizarse y obviamente, se estaba llevando una investigación al respecto.
-¿Irás a clase?-le preguntó Goyle, haciendo que los demás levantaran la vista.
-No, debo de arreglar ciertos asuntos-fue la contestación.
Todos asintieron con la cabeza y luego de un "Adiós" dirigido al muchacho, se levantaron de la mesa, imitados por muchos estudiantes de otras mesas, dirigiéndose a las puertas del Gran Comedor para asistir a clases.
Draco observó desde lejos como al principio todos se amontonaban para salir. Recorrió con la vista las demás mesas, quedaban muy pocos estudiantes en ellas, seguramente rezagados o aún no tenían clase.
Fijó la vista en la mesa de Gryffindor, se sorprendió un poco al ver que Hermione seguía en ella, tal vez no tuviera clase.
Ella de inmediato sintió la mirada y levantó la vista, mirándolo también fijamente.
Parecía una extraña especie de concurso de miradas, ninguno parecía querer bajarla antes que el otro. Sólo fueron pocos minutos los que se quedaron de ese modo observándose mutuamente.
Finalmente, Draco retiró la vista y se levantó de su lugar. Debía de encontrar a la profesora McGonagall para que le diera autorización para salir del castillo. En estas circunstancias, no debería de tomarse la molestia del permiso, se marcharía y ya pero sentía que sería mejor si lo hacía de ese modo.
Hermione lo siguió con la mirada hasta que salió del Gran Comedor y luego volvió a prestar atención a su mesa: Harry, Ginny y Ron la estaban mirando.
Inmediatamente fijo la vista en su plato de frutas que todavía no terminaba ¿Ahora que querrían? ¿Se habrían fijado? ¿La habían estado observando todo este tiempo?
Se sentía nerviosa pero no pasó mucho tiempo para que se regañara mentalmente por ello, ¿Desde cuándo se sentía así por sus amigos? Era una tontería que se sintiera nerviosa.
Al contrario, tal vez intentaran hacer las paces. ¿No había deseado eso más que nada por un largo tiempo? Sí, eso era lo que debía de pasar.
Terminó rápidamente de desayunar y salió del Gran Comedor. No tenía clases en esa hora, ¿Qué haría? Aprovechar el tiempo para adelantar tarea sería una manera útil de entretenerse, sería algo bastante productivo.
Subió las escaleras hacia la sala común de Gryffindor, recogería sus cosas y se iría a la biblioteca, ¿Qué mejor lugar que ese para hacer tarea? Había paz, quietud y silencio.
Bajaba las escaleras de su dormitorio ya con sus cosas, cuándo vio que sus amigos estaban sentados en los sillones cerca de la chimenea. Les dio rápidamente un vistazo mientras caminaba, lo que no se esperaba es que ellos al verla se levantaran rápidamente.
-Hermione ¡Espera! Necesitamos hablar-le dijo Ginny, haciendo que ella se detuviera y los volteara a ver.
-¿Quieren hablar? ¿En verdad?
-Sí, ya ha pasado bastante tiempo-siguió hablando Ginny, volteando a ver de reojo a Harry y a su hermano.- Creemos que ya debemos de aclarar las cosas.
-Me parece bien.
-Tal vez nos comportamos de forma indebida-empezó a hablar Harry, mirando también de reojo a Ginny.- Pero…no podíamos tomarlo simplemente a la ligera.
-Entonces ¿Confían en mi?
Hubo una fracción de segundo de un silencio incomodo, rápidamente fue roto.
-Sí-afirmaron Harry y Ginny al unísono.
-Saben entonces que yo también confío en ustedes-dijo ella con simpleza.
-Exacto-contestó Harry.- Tú también confías en nosotros.
Hermione asintió con la cabeza y de nuevo se quedaron en silencio.
-Y ¿Cómo has estado?-preguntó Harry minutos después.
-No he estado tan mal, eso creo.
-Enviamos la semana pasada una carta a la Orden para saber si tenían información de tus padres.
-¿Saben algo?
-Aún no nos la responden, han de estar muy ocupados, sobretodo con lo que sucedió ayer-siguió hablando Harry, como cualquier cosa.- Ya sabes, el asesinato y todo eso.
-Ah, ya. Sí, entiendo que estén ocupados-murmuró ella en voz baja.
-En efecto, si supieran algo más sobre ello seguramente podrían prestar atención también a otros asuntos.
-Sí, ya lo creo.
-Tú ¿No has escuchado nada sobre ello?
-Únicamente se lo que hay en los periódicos y bueno, las tonterías que dice la gente-respondió ella de manera cortante.
-Malfoy ¿No te ha dicho nada?
-No he hablado con él-respondió ella, nuevamente de forma cortante.
-Bueno, cualquier cosa que te diga puede ser importante ¿Sabes?
-¿Importante en que sentido?
-Puede…puede ayudar a esclarecer esto de forma más rápida.
-No he hablado con él sobre esto, además, dudo que sepa más.
-Es su madre Hermione, no creo que vaya a dejar esto a la ligera.
-Como dice el periódico, se está haciendo una investigación al respecto.
-Pero, él no parece estar muy…ehm, digámoslo que inquieto por lo sucedido.
-No insinúes tonterías Harry ¡Por supuesto que lo siente! No tiene porqué mostrarlo a todo el colegio.
-Sabemos que…él tampoco es cualquier santo Hermione, recordemos que su padre es mortífago y…
-¡Basta Harry! No quiero hablar de eso-finalizó Hermione, sintiendo la furia corroer sus venas.- No me importa que teorías estés imaginando pero… ¡Sólo déjalo en paz!
-No lo conoces lo suficiente para asegurar que…
-¿Y tú si lo conoces Harry?
-Las personas pueden aparentar muchas cosas y ninguna puede ser cierta del todo.
-Creo que estamos todos confundiendo las cosas-intervino Ginny, mirando sobretodo a Harry.- Tal vez deberíamos de hablar sobre esto después.
Harry y Hermione se quedaron en silencio, observando a Ginny.
-Sí, podemos hablar sobre esto quizás cuando todo esté en más calma-comentó Harry.
-No estoy segura ¿Por qué te interesa tanto saberlo?
-Si tú eres una ehm, amiga de él por así decirlo, tal vez él te platique cosas que puedan ser de interés para la Orden.
-¡No pienso convertirme en ninguna clase de espía! Harry, él no es como crees que es-empezó a hablar ella, elevando la voz.- Siempre lo han juzgado mal, él incluso me ha…
Se interrumpió de repente, insegura de lo que estaba diciendo.
-¿Qué Hermione?
-Es una buena persona.
-Pero incluso ¿Qué?
-Nada, ya dije lo que tenía que decir-volvió a decir ella con un tono que no dejaba lugar a dudas.
-Si confías en nosotros ¿Por qué no nos dices?
-No tengo porqué probarles algo, esto… ¡No lo discutiré de nuevo!-dijo ella, volteándose para salir de la sala.
-¿Por qué no nos lo puedes decir?
-No tengo que decirles todo siempre-respondió ella, estando de espaldas a ellos.
-Así es, sólo dinos lo necesario.
-¡No tengo nada que decirles! Yo confío en él.
-¿Y en nosotros?
-Harry ¡Por favor! Esto no es algo tan importante-dijo Hermione, encarándolo de nuevo.- Olvidemos eso y simplemente seamos amigos de nuevo.
-Hermione tiene razón, no debemos de preocuparnos por eso de momento-dijo Ginny con el mejor tono conciliador posible.- Lo podemos hablar en otra ocasión si es necesario.
Hubo otro silencio, ni Harry ni Hermione parecían querer hablar o decir que estaban de acuerdo con lo dicho, cada quien estaba firme en lo que creía.
Draco Malfoy se encontraba caminando en las calles de Hogsmeade, donde los negocios y tiendas empezaban apenas a abrir, era aún temprano.
Después de haber hablado con la profesora McGonagall y explicar sólo un poco la situación, había conseguido finalmente un permiso por el "tiempo que considere necesario" le había dicho, únicamente debía de avisar por lechuza sobre los días.
Saliendo ya de la avenida principal, se dio la vuelta y desapareció. Apareció de inmediato en las afueras de su mansión, sería tan extraño volver a estar en ella, sobretodo sin su madre y más si ella había sido asesinada en ella.
Las rejas se abrieron ante su presencia y él entro finalmente a los terrenos, había acordado con el representante que su madre sería enterrada en un lugar del espacioso jardín que poseía la mansión. A su madre siempre le había gustado pasar tiempo en él.
-¡Joven Malfoy! Que bueno que se encuentra aquí ya-fue el saludo del representante, un hombre alto y delgado, con escaso pelo castaño.- No sabe cuanto lo lamento.
-¿Algo nuevo que deba de enterarme, Williams?
-Desafortunadamente no ha habido nuevas noticias, señor-contestó el señor con gravedad.- Pero los magos que han venido a investigar, llegan a asegurar que el asesino fue un hombre.
-Está bien, si hay algo nuevo ¡Dígamelo de inmediato!
-Por supuesto, ¿Qué se hará con la prensa?
-Ya se lo dije, no quiero a ninguna persona de ella en el funeral, esto es algo privado.
-Muy bien, haré oficial la orden-dijo el mago, empezando a alejarse.
-¡Espere!
-¿Sí?
-¿Dónde está mi madre?
-Se encuentra en su habitación señor, dentro de poco tiempo la colocaran en el…
-¡Está bien! No tardaré mucho-lo interrumpió.
Caminó rápidamente al interior de la mansión, se sentía más frío de lo habitual, seguramente los elfos domésticos no habían encendido todas las chimeneas, ya les recordaría más tarde.
Subió las escaleras y finalmente, se detuvo ante unas enormes puertas de un caoba oscuro. ¿En verdad quería hacer eso? ¿Quería ver a su madre así?
Respirando profundamente, tomo el pomo de la puerta y la abrió.
Su madre se encontraba en su cama y si no supiera que estaba muerta, hubiera jurado que se encontraba profundamente dormida.
En las pocas veces que la había visto dormida, siempre mostraba calma y una paz que a veces no mostraba cuando estaba despierta, esto se le hizo muy raro.
Había sido un asesinato ¿cierto? Se había confirmado que había sido asesinada por una maldición asesina pero ¿Por qué mostraba tanta calma y paz?
No pudo pasar más tiempo en la habitación, por lo que salió de inmediato, dando un portazo al salir.
Pasaron las horas y la ceremonia inició.
Draco y a quienes el representante había considerado invitar, se encontraban sentados en el jardín, escuchando las palabras que decía un hombrecillo en un atril.
Finalmente, después de decir las últimas palabras, todo el mundo se puso de pie, mientras se escuchaba una lenta y triste marcha fúnebre.
Cuando esta finalizó, algunos pasaron a poner flores en lo que ahora era la lápida de la Señora Malfoy para después retirarse.
Draco fue el primero en pasar, depositando en ella una rosa blanca y sin decir más, se alejo caminando hacia las rejas de la mansión, no quería pasar más tiempo en ese lugar, no por el momento.
Estando ya muy cerca de las rejas, fue cuando se percato de algo o más bien alguien, Blaise Zabini se encontraba de lejos observando la tumba de su madre.
-¿Qué haces aquí?-le preguntó, acercándose a él.
El muchacho, que no lo había visto acercarse, se sobresaltó un poco.
-Escuche lo sucedido, en…en verdad lo lamento-afirmó este, pasando saliva y aún con la vista fija en la tumba.
-¿Dónde has estado? No te había visto en Hogwarts.
-Estaba o-ocupado-empezó a explicarse.- E-el señor tenebroso m-me querí-ía para una misión.
-Ya veo ¿Sabes quién fue el bastardo quien mató a mi madre?
Zabini podía sentir como temblaba y empezaba a sudar en frío, sería mejor si se marchara.
-N-no lo sé-murmuró él siendo poco convincente.
-Sí sabes quien fue-afirmó Draco, cruzándose de brazos.- Dime quien fue.
-En verdad ¡No sé!
-Sabes que odio que me mientan Blaise ¡Dime quien fue!
-¡No sé Draco! Cuando el señor tenebroso asigno esa misión, todos teníamos puestas nuestras mascaras-empezó a explicar.- Y él simplemente señaló a uno de nosotros y no dijo su nombre.
-Está bien, te voy a creer Zabini-aceptó Draco finalmente.- Si tienes algún nombre ¡Me lo dirás de inmediato!
-Sí, así es ¡Debo irme!-respondió el muchacho y después de mirar atrás una última vez, salió de los terrenos y desapareció.
