Hola!! Aquí les traigo por fin otro capítulo, perdon por la tardanza. Les agradezco por su paciencia. Respondiendo a los reviews ( ¡Muchas gracias x ellos! ) :

Giselle Lestrange:sí, he puesto un poco malvado a Harry pero como tú dices, es la presión de la guerra que se avecina. :)

Pauli Evans Black: Entiendo que a veces es dificil escribir una opinión, creeme que ningún review es menospreciado, muchas grax x escribir. En cuanto a la platica de D/Hr, me alegra que no se haya visto muy meloso. :)

sugeisy: Sí, veremos más de los padres de Herms un poco adelante y sobre Zabini tmb. ;)

Abril: En efecto, Hermione no ha tenido buenos momentos pero creeme q eso cambiara, no digo más ;)

Rochelle Kuchiki: Me alegra q t haya gustado, los sentimientos son muy importantes y tal vez no tardemos en verlos con más claridad. ;)

NisaHinaUchiha16: Tienes muy buenas ideas y creeme q bastante tentadoras jeje ya veremos. Te agradezco tu apoyo y sobre la última idea ¿Por qué no? Sería muy interesante, grax x escribir.

Muchas gracias por seguir leyendo, me da mucho gusto. Los reviews ¡No duden en dejarlos! Siempre son muy importantes. Les dejo el capi ¡Grax d nuevo!

Cap XXVII: Inevitable Honestidad

Draco volteó a ver una última vez a lo lejos, la tumba de su madre. Ya quedaba muy poca gente aunque honestamente no deseaba quedarse solo en el jardín, mejor se iba.

Dio unos pasos más hasta que salió finalmente de las majestuosas y brillantes rejas negras, para darse la vuelta y desaparecer.

Apareció cerca de la casa de los gritos, en un sendero que llevaba a Hogsmeade. Sería mejor si regresara a Hogwarts, no tenía sentido ir a ningún otro lugar, ¿A dónde más podía ir?

Caminó lentamente en la nieve, seguramente no hace mucho había nevado en Hogsmeade, típico de la estación en la que estaban a punto de entrar, invierno.

Mientras caminaba, intentaba pensar en cualquier otra cosa que no estuviera relacionada con la muerte de su madre, nunca olvidaría esa tan extraña paz en que ella había muerto o mucho menos que había sido asesinada en la mansión en la que se suponía que debía vivir, seguramente solo.

Pensó en su padre, él todavía no se había puesto en contacto, vamos, ni siquiera había escrito una carta por lo menos. Si de algo estaba seguro, a pesar de las últimas diferencias que había tenido con su padre esos años, era que en verdad amaba a su esposa, y por supuesto, ella también lo amaba.

Seguramente ya sabía de la muerte, pues estaba seguro que alguien con quien su padre trabajaba para el Señor Tenebroso, había cometido el asesinato.

Decidió cambiar de pensamientos, tampoco era bueno pensar en su padre. ¿Qué sucedería la siguiente vez que hablaran? Seguramente lo obligaría y presionaría a tomar un puesto como mortífago.

Eso lo había sabido desde hace un par de años, su padre deseaba fervientemente que siguiera su ejemplo y se uniera al séquito del Señor Tenebroso. A él la idea no le agradaba del todo y mucho menos le había gustado a su madre, quien había tratado de persuadir a su padre de dejar esa idea.

Antes, la idea de convertirse en mortífago como su padre había sonado atractiva en su momento, pero la situación ahora era bastante diferente. Para empezar, tenía una misión fracasada, una misión que seguramente Lord Voldemort nunca olvidaría. Además, empezaba a perder el interés en la idea ¿Trabajar codo a codo con los asesinos de su madre? No, no sonaba nada atractivo.

Respiró profundamente para relajarse, a su debido tiempo encontraría al asesino y lo haría pagar.

Siguió caminando, esta vez tratando de pensar mejor en la escuela, había algunas tareas que no había entregado, seguramente en el día de hoy habían dejado mucho más…no, esos tampoco eran los mejores pensamientos para relajarlo o para liberarle la tensión que sentía.

Se encontraba ya en las afueras de Hogsmeade, muy cerca de la avenida principal. Uno de los negocios que se encontraba por ahí, era el salón de té de Madame Tudipié. Apresuró el paso un poco, ese lugar no le traía muy buenos recuerdos que digamos.

Pansy siempre le había insistido que la llevara a ese lugar, ese salón de té "ideal para citas románticas" citándola textualmente. A él nunca le había gustado, sobretodo porqué el té que siempre ordenaba Pansy para los dos sabía horrible, al menos para él.

Volteó a ver al local simplemente por curiosidad, y sí, se encontró el panorama que ya se esperaba. Mesitas para dos, en las que las parejas estaban tomadas de la mano, hablaban o se besaban.

No le gustaba ver eso, para nada. No era que tuviera algo contra las parejas felices que no andaban por interés monetario como Pansy y él comprenderían perfectamente, pero de cierto modo le molestaba.

¿Por qué la mayoría de las personas podía tener a alguien especial? ¿Por qué? Y ¿Por qué la única relación sería que había tenido, había sido siempre una farsa?

Era injusto, cruel. Si había una persona especial, debía de hacerle olvidar lo que estaba mal en su vida ¿no? O al menos algo parecido. Pero Pansy nunca había logrado hacer nada de eso, dudaba mucho que le hubiera importado aparte.

Vaya, ¿Acaso no podía tener mejores pensamientos? Lo único que estaba haciendo era deprimirse o al menos molestarse al pensar en cosas en las que no valía la penar gastar tiempo.

Pero, quizás lo que en verdad le molestaba ¿Por qué le importaba tanto? No era necesario tener a alguien especial, no lo era. Sólo era pérdida de tiempo además ¿En verdad le importaba? Tal vez sería bueno tener una novia para perder de vez en cuando el tiempo, pero sólo eso. ¿No?

Empezó a patear la nieve de su alrededor por todo lo que estaba pensando ¿Desde cuando era una persona tan emocional?

Cuando volvió a prestar atención al camino, se dio cuenta que estaba cerca de las Tres Escobas, tal vez tomar una cerveza de mantequilla no estaría mal y si necesitaba algo más fuerte, un buen hidromiel serviría.

Entró al local que se encontraba medio vacío, se acercó a la barra y pidió una cerveza, pagó y se fue a sentar a una mesa alejada en el fondo del local.

Tomaba sorbos de cerveza mientras su mente aún seguía dándole vueltas a los sucesos más recientes y entre ellos, se encontraba la noche anterior.

Había sido algo muy extraño porqué había llorado después de tantos años que no lo había hecho y quien lo había consolado había sido alguien quien jamás hubiera imaginado, no antes al menos.

Le había sorprendido un poco el hecho de que lo hubiera abrazado, pero luego esto resultó ser también algo que necesitaba, un abrazo. Y luego él le había correspondido el abrazo y se habían estado abrazando por bastante tiempo, horas.

Ella en esos momentos no había dicho nada o quizás sí y ya no recordaba, de igual manera, lo importante es que lo había consolado.

Eso era algo extraño para él ¿Qué alguien lo consolara? La única persona que había hecho eso estaba muerta y no esperaba que alguien más lo hiciera y sin embargo, estuvo equivocado porqué sí encontró consuelo.

Recordaba como habían estado tan cerca, una proximidad que le había dado una extraña sensación de calor y electricidad. Se estremeció un poco al recordarla.

Sí, Hermione lo había consolado y…lo que aún lo hacía sonreír un poco, sólo un poco. Que le importaba, él le importaba a ella. ¿Hace cuánto tiempo que había escuchado esas palabras con sinceridad?

Pensó en ella ¿Qué estaría haciendo en esos momentos? Seguramente estaba en clase o tal vez en la biblioteca haciendo deberes como siempre solía hacerlo.

Sonrió un poco más al imaginársela trabajando arduamente en alguna composición, rodeada de varios libros abiertos y murmurándose así misma que debía de apresurarse para hacer alguna otra tarea, que seguramente sería para varios días después.

Al imaginarla de ese modo, le hizo recordar otros días anteriores que ambos habían pasado en la biblioteca.

Los primeros encuentros en la biblioteca no eran nada gratos para ninguno de los dos pero las últimas reuniones habían sido todo lo contrario, podían empezar a disfrutar un poco de la compañía del otro, un poco.

Se quedo viendo fijamente su cerveza de mantequilla, mientras seguía divagando y divagando.

Las cosas empezaron a cambiar cuando ella se había peleado con sus amigos al mismo tiempo que ocurrió la desaparición de sus padres.

Recordaba a la perfección esos días, no estaban entre sus preferidos.

Y ella había pedido su ayuda, y él se la había dado de la única forma posible que se le ocurría pero para Hermione eso era suficiente, lo era.

La relación de ellos había cambiado, ya no se trataban con tanto desprecio como al principio y habían empezado incluso a conocerse un poco mejor, al grado de darse cuenta que no eran tan diferentes como siempre habían pensado. Ese día era uno de esos que no podría olvidar aunque lo intentara.

-Eres un buen amigo muy especial Draco-dijo Hermione sonrojándose un poco por lo que había dicho.- Tú entiendes las cosas…casi como yo, tal vez con unas pequeñas diferencias.

-Sí, tú también pareces entenderme mejor que los demás-susurró él, dejándose caer en una silla y observando a Hermione.

Efectivamente muchas cosas habían cambiado.

Hermione se encontraba en clase de Transformaciones y por primera vez, se sentía bastante aburrida en ella.

La profesora McGonagall seguía explicando el encantamiento nuevo que realizarían ese día, y pedía a los alumnos constantemente que tomaran notas, seguramente el encantamiento vendría en sus EXTASIS.

Ella tomaba notas como siempre, pero aún así no estaba poniendo casi nada de atención a la clase, su mente seguía divagando en lo sucedido el día anterior.

No podía sacarse el recuerdo de cuando Draco la había abrazado o cuando ambos habían estado abrazándose mutuamente, esas imágenes parecían abarcar la totalidad de su atención, aunque se esforzaba por mostrarse atenta a la clase de Transformaciones, que era una de las materias más difíciles e importantes.

Pero quizás lo que más recordaba era lo que le había preguntado, sí, eso era lo que menos lograba olvidar.

"¿Porqué te importa?"

Y ella había respondido con la verdad, él era una persona muy importante para ella, o al menos en estos últimos meses, se había convertido en alguien muy especial.

La había apoyado de cierto modo, al prometerle que la ayudaría a conseguir información sobre sus padres. Pero también, le había enseñado muchas cosas.

"-Entonces yo haré lo que este en mis manos para ayudarte-murmuró finalmente él, entregándole la rosa.- Guárdala, hace tiempo que no se hacía un tratado con una rosa negra."

Y tantas cosas que le había dicho, que después de todo resultaban ser ciertas.

"…Bienvenida a lo que es la vida y a la lucha por sobrevivir-dijo él subiendo el tono de voz.- Donde tienes que usar a las personas antes de ser usada por ellas."

Todo este tiempo él había tenido razón, siempre ¿Y ella? No recordaba, es más ¿Había tenido razón ella?

-Pueden retirarse-fueron las palabras de la profesora McGonagall que la sacaron de sus pensamientos.

Guardó no sin rapidez sus libros y salió caminando del aula, dirigiéndose a la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Estaban saliendo apenas los estudiantes de la clase anterior, quienes la mayoría eran Slytherins de séptimo año.

Sabía que probablemente Draco no estaría entre ellos pero eso no evitó el que buscara entre ellos para ver a un chico alto de cabello rubio platinado con ojos grises.

Como ella había esperado, él no estaba entre ellos.

-¡Hola Hermione!-la saludó Harry con un gesto de la mano, detrás de él y con las manos en los bolsillos estaba Ron, quien se limitó a mover la cabeza.

-Hola Harry-respondió ella con una débil sonrisa.

-¿Se te hizo difícil lo de transformaciones?

-No, sólo un poco.

-Ah, ya. ¿Crees que el encantamiento venga en el EXTASIS?

-Escuche decir algo así a la profesora-contestó ella algo incomoda en la extraña y por no decir mediocre, conversación que estaban teniendo.

-Sí, eso me creía.

El auror que les daba clase de inmediato los hizo pasar, en el aula las bancas donde tomaban asiento habían sido dejadas de lado eso quería decir que la clase sería práctica.

La clase estuvo bastante dinámica y mucho más alegre que en otras ocasiones, era al menos una distracción ver como los compañeros se lanzaban maleficios y conjuros entre ellos.

-¿Vienes a cenar con nosotros Hermione?-preguntó Harry mientras salían de la ya acabada clase.

-Bueno, está bien-aceptó ella, hace mucho tiempo que no se sentaba con ellos en el Gran Comedor.

Ya en las bulliciosas mesas se sentaron con los demás Gryffindors, entre ellos estaba Ginny quien saludó a los tres efusivamente.

-¡Hola Harry, Hermione y Ron! ¿Cómo están?

Después de un que otro apagado "bien", tomaron asiento.

-¿Qué tal sus clases?-les preguntó ella mientras se servía ensalada en su plato.

-No estuvieron mal-respondió Harry.- ¿Gustas pollo, Hermione? ¿Ginny? ¿Ron?

Hermione aceptó no sin mirar con extrañeza al chico ¿Desde cuándo estaba tan amable? Parecía como si las semanas que habían estado sin hablarse y enojados no hubieran pasado.

-Mis clases estuvieron aburridas, aunque con Slughorn las cosas no estuvieron tan mal-y les empezó a contar su clase de pociones y los comentarios que había hecho el profesor.

Hermione río un poco ante lo que contaba Ginny y las imitaciones que hacía de Slughorn, bastante tiempo había pasado desde que habían tenido una conversación normal.

-¿No han tenido clase con él?-preguntó Ginny después de otra imitación que hizo.

-Nos toca hasta mañana-contestó Hermione.- Espero que nuestra clase no sea como la tuya.

Ginny sonrío y se encogió de hombros. Continuó hablando esta vez de Quidditch, donde Harry y Ron no tardaron en sumergirse en la conversación.

Hermione no participó mucho en la conversación, a ella el Quidditch no se le hacía tan atractivo como a ellos, por lo que se limitó a escuchar y voltear de vez en cuando a otras mesas para ver que estaban haciendo.

Sin poder resistir el impulso, volteó a ver a la mesa de Slytherin, la única a la que no había echado un breve vistazo.

Por supuesto, ahí se encontraba él sentado, rodeado como siempre de sus amigos.

Se le quedo viendo, no lo había visto para nada durante todo el día a excepción de la mañana. ¿Cómo estaría? Bueno, evidentemente la palabra "bien" no sería la respuesta.

Había otro pensamiento que la había inquietado durante el día, ¿también él habría pensado sobre su encuentro del día anterior?

Quien sabe, él parecía estar cenando con calma, al parecer sin hacer caso de la conversación de sus amigos.

-¿Irás al siguiente partido de Quidditch, Hermione?-le preguntó Ginny, haciendo que volviera a prestar atención a su mesa.

-¿Cuándo es?

-Es en la primera semana de Diciembre.

-En dos semanas entonces ¿no?

-Exacto, es en el primer sábado ¡No debes faltar!

-¿Contra quien juegan?

-Jugamos contra Hufflepuff-respondió Harry, volteando a ver a la susodicha mesa.- No creo que vaya a estar muy reñido el partido.

-No, sobretodo si Ernie McMillan juega como guardián-comentó Ron, también volteando a ver fugazmente la mesa de los tejones.

-Harry ¿Cuándo será el siguiente entrenamiento?-le preguntó su novia.- El campo de Quidditch últimamente esta muy apartado por las otras casas.

-Encontraremos una fecha disponible-aseguró Harry.- Ten por seguro que entrenaremos al menos dos veces antes del partido.

-Ojala, sino yo creo que hablaré con McGonagall-dijo ella, sirviéndose una rebanada de tarta de manzana.- Ella podría solucionar esos problemas de horario.

-Hablando de McGonagall-murmuró Ron, señalando con la cabeza hacia la mesa de profesores.

Harry, Ginny y Hermione voltearon a ver la mesa del profesorado. La profesora McGonagall se encontraba de pie con su varita mágica, al parecer iba a dar algún anuncio.

-Estudiantes, les pido su atención por favor.

De inmediato todo el ruido del Gran Comedor desapareció, quedando finalmente silencio.

-Gracias, debo de hacer un anuncio importante-siguió ella hablando, sin usar magia.- El ministerio de magia ha pedido al colegio que se suspendan las visitas a Hogsmeade y cualquier otra excursión fuera del castillo. Esto es debido a que se harán inspecciones meticulosas en los alrededores.

Hizo una breve pausa y continuó.

-Esta medida estará impuesta para lo que resta del mes, en Diciembre todo regresará a la normalidad. A cualquier alumno que se le sorprenda intentando salir o fuera del castillo, recibirá obviamente un castigo ejemplar.

Los estudiantes se veían entre ellos para que finalmente regresara el barullo característico del lugar.

-Que lástima que hayan cancelado las visitas a Hogsmeade-murmuró Ron.- Podríamos haber ido a visitar la nueva tienda de Fred y George.

-Sí, supongo que tendremos que esperar hasta Navidad-coincidió su hermana con él.

-¿Qué querrá hacer el Ministerio en Hogsmeade?-se preguntó Ron, cruzándose de brazos.

-Probablemente hacernos creer que han hecho avances contra Vol…

-¡Quien-tú-sabes!-interrumpió su amigo, haciendo que Harry pusiera los ojos en blanco.

-¿Y por qué justo ahora?-preguntó Hermione, frunciendo el ceño.

-Scrimgeour y sus ideas-resopló Harry.- Ha de creer que encontrará a Voldemort en las tres escobas.

Ginny río, Ron hizo una mueca y Hermione sonrió y se encogió de hombros. Hasta eso, se sentía bien volver a estar con sus amigos y tener charlas no incómodas como las de la mañana.

Volteó disimuladamente otra vez a la mesa de Slytherin, pero Draco ya no estaba.

Sus amigos se levantaron de sus lugares, seguramente ya irían a la sala común, por lo que siguió también su ejemplo.

-¿Cuándo habrá entrenamiento, entonces?-preguntó Ron, ya cuando salían del Gran Comedor.

-Hablaré con McGonagall para los horarios-respondió Harry.

Momentos después los adelantaba la profesora McGonagall, que parecía ir leyendo un pergamino.

-Deberíamos de preguntarle ahora-propuso Ron, viendo de reojo a Harry.

-Está bien, yo creo que irá a su despacho.

-Te acompaño-dijo de inmediato su amigo.

-Bien, los veremos en la sala común-dijo Ginny quien con Hermione, siguió subiendo las escaleras.

Subieron otro tramo de escaleras y empezaron a hablar de otras cosas.

-Y ¿Cómo les va a ti y Harry?-preguntó Hermione, intentando iniciar una conversación fácil de llevar.

-Nada mal, la verdad pasamos bastante bien el tiempo libre que tenemos juntos-contestó su amiga-. Claro que no es divertido cuando Ron empieza a…vigilarnos.

Hermione sonrío un poco y volteó a un pasillo, si no se equivocaba había un atajo que las podría llevar más rápido a la sala común. Pero vio algo más o mejor dicho a alguien ¿Qué hacía Draco por ahí?

-Hermione ¿vienes?-le preguntó Ginny, quien seguía en las escaleras, esperándola.

-Me acabo de acordar que debo de ver a mi profesora de Runas Antiguas-se excusó rápidamente mientras volteaba a ver a su perpleja amiga.- Creo que me equivoque en una tarea.

-Te acompaño si quieres.

-No te preocupes, será algo tardado además-le aseguró ella, haciendo un despreocupado gesto con la mano.

-Bueno, te veré en la sala común-dijo Ginny, despidiéndose y siguiendo el tramo de escaleras que faltaban.

Hermione después de asegurarse que su amiga seguía las escaleras, caminó rápidamente hacia la esquina del pasillo donde había visto al chico en cuestión caminar. Se le hacía extraño que estuviera por esos pasillos, puesto que por lo que sabía, la sala común de Slytherin estaba por las mazmorras.

Siguió caminando por un pasillo desierto ¿Dónde estaría Draco?

"Diablos, no tengo porqué seguirlo" se decía mientras caminaba rápidamente en el pasillo, cuando empezaba a pensar sobre lo que estaba haciendo. "Además ¿Por qué quiero seguirlo?"

Ésta y más preguntas empezaron a llenarle la mente, sólo por seguir una corazonada iba en busca de él ¿Por qué?

Finalmente al llegar a otro pasillo, lo vio caminando a lo lejos. No había nadie más en el pasillo afortunadamente, sino se hubiera visto muy extraña esa escena.

"Menos mal que nadie está viendo" se dijo mientras aceleraba un poco el paso, finalmente podría hablar sin la necesidad de hacerlo con un volumen muy alto.

-¡Draco!

El muchacho se volteó y la vio no sin algo de sorpresa, no esperaba que fuera ella.

-Hermione ¿Qué…

-¿Có-cómo es-estás?-preguntó ella con algo de nervios, pero viéndolo directamente a los ojos.

Draco se quedo callado, viéndola, para luego responder.

-No tan mal-habló finalmente, aclarándose la voz.- ¿Por qué preguntas?

-Bueno, la verdad es que…-empezó a balbucear, sin poder formar frases claras.- No…yo…

Él levantó una ceja pero no dijo nada.

-No te había visto durante todo el día-por fin consiguió decir las palabras, no sin sonrojarse un poco. Sonrojo que no le paso desapercibido a él.

-Ah, bien…este yo…fui al funeral de mi madre-respondió él, con las manos en los bolsillos y volteando a ver hacia los retratos que estaban en la pared, dormidos.

Hubo un breve pero incómodo silencio seguido de su respuesta.

-Estoy contigo Draco-dijo ella, tomándolo por uno de sus brazos.- Y sabes que…cuentas conmigo.

Draco volteó a verla, de nuevo sorprendido por la sinceridad de sus palabras. Nuevamente, no necesitaba Legeremancia o alguna otra magia para saber que eran verdad y eso era lo importante.

-Gracias-susurró en un hilo de voz apenas audible.

-No tienes que agradecer nada.

Se quedaron viendo por unos instantes y Draco no evitó que una sonrisa apareciera en su rostro, sonrisa que también correspondió ella.

-Oye, yo ya no te pude decir bien lo de tus padres-empezó a hablar él.- Después de lo de la carta…

-No, yo lo entiendo.

-Supongo que todavía te interesa saber ¿no?

-Sí, bueno ¿Vas a seguir ayudándome?-preguntó ella un poco sorprendida.

-Nunca dije que ya no lo iba a hacer.

Hermione sonrió de nuevo y dándose cuenta que aún seguía sujetando el brazo del chico, lo soltó.

-Podemos hablar mañana-propuso él.- Ya sabes donde, en la sección oscura.

-¿Hora?

-¿Te importa si es después de la cena?

-No.

-Ahí te veré ¡Adiós!-sin decir más, se dio la vuelta y siguió caminando por el solitario pasillo.

Hermione vio como caminaba hacía otro pasillo y se perdía de vista, por lo que regresó hacia el pasillo donde estaba un atajo que la llevaría cerca de la sala común.

Pasando finalmente por un tapiz y subiendo unas pocas escaleras, se encontró ya en pasillo adyacente al que estaba el retrato de la Dama Gorda. Se acercó y pronunció la nueva contraseña "Rábanos y Carámbanos" para entrar finalmente hacia la sala común.

-Oh, aquí estás Hermione-dijo Harry, invitándola a que se uniera con ellos, en los sillones frente a la chimenea.

-¿No tienen tarea?-preguntó ella tomando asiento junto a Ginny.

-No es para mañana-dijo Harry encogiéndose de hombros y siendo secundado por los demás.

-Ah, bueno.

-¿Te gustaría venir un día al campo de Quidditch? ¿A una práctica?

-Harry, sabes que a mí no…no se me da lo de la escoba.

-Para ver podría ser ¿no?-ofreció como alternativa Ginny.

-Bueno, supongo que podría ser.

-Muy bien, logramos programar un entrenamiento este Viernes a las seis de la tarde ¿Podrás venir?

-Sí, bien-respondió no muy convencida pero tratando de sonar algo "entusiasta" o al menos intentarlo.

-No te arrepentirás, es en verdad divertido-dijo Ginny sonriendo ante la respuesta de su amiga.

Hermione se limitó a sonreír.

La sala común de Slytherin no se encontraba solitaria después de la cena, la mayoría de los asientos disponibles estaban ocupados por estudiantes de diferentes años, que se reunían para seguir charlando de diferentes temas.

Alumnos de séptimo año tampoco eran la excepción.

-Entonces…Zabini sí fue capaz de completar su misión-comentó Crabbe, acomodándose en el sillón.

-Así es, no creía que lo lograra cometer-dijo Nott sin mucho interés.- Pero aún no está dentro de los favoritos.

Crabbe y Goyle se voltearon a ver y afirmaron lo dicho por el chico.

-A pesar de haber cometido con éxito un asesinato, no será nada comparado con los resultados de mi misión.

-¿Encontrar el espejo? Es una misión que los mortífagos favoritos del Lord no quisieron aceptar-dijo Goyle.- ¿Cómo lo vas a encontrar?

-Hay formas-contestó el aludido.- Tanto por las buenas como por las malas.

-Te va a matar si fallas.

-¡Lo sé! Pero ¿Quién dice que yo voy a fallar?

-¿Tienes idea de dónde está el espejo?

-No-aceptó malhumorado Nott.- Pero tengo unas cuantas pistas.

Hubo un descenso en el ruido de la sala común, no tuvieron que voltear para saber que lo había ocasionado. Draco Malfoy estaba caminando hacia las escaleras del dormitorio y cuando finalmente desapareció de vista, hubo bullicio de nuevo.

-¿Cuándo sabrá que Zabini fue quien…? Ya saben-inquirió Crabbe.

-Bueno, él no se ha presentado durante todo el día-contestó Nott.- Y si no regresa pronto, será obvio que fue él.

Crabbe y Goyle asintieron ante la lógica del muchacho.

-¿No crees que regrese?

-¿Qué regrese? Lo dudo Goyle, valentía no es una de las palabras que lo describen.

-Ni para aparentar delante de…

-¿Draco? ¿Aparentar? No creas que no pasara poco tiempo antes de que él empiece a sospechar.

-Hablando de Draco ¿Crees que se una pronto a los mortífagos?

-No lo sé, tal vez abra los ojos y sea mortífago o tal vez no.

-Él estaba antes preparando su entrada a los mortífagos-comentó Crabbe.- Decía que quería prepararse de la mejor forma.

-Como sea, entre o no entre al sequito del Lord ¡No será de los favoritos!-aseguró Nott, haciendo que Crabbe y Goyle callaran.- Los dejo, debo de arreglar un asunto.

Los otros muchachos simplemente se limitaron a asentir y empezaron otro tema de conversación.

Nott subió las escaleras hacia el dormitorio de los chicos de su año y abrió la puerta.

-¿Continuaras ayudándome?-fue la pregunta que le hizo a otro Slytherin, un muchacho de cabello rubio platinado quien lo volteó a ver no sin algo de exasperación.

-Nuestro trato sigue en pie-replicó secamente.

-Bien ¿Cuándo tendrás más información? El tiempo corre Draco-dijo Nott, viendo por una ventana la oscuridad en los jardines del colegio.

-Posiblemente hasta la siguiente semana.

-¿La siguiente semana? La necesitó antes.

-Tendrás que esperar.

-De acuerdo, te daré hasta la próxima semana pero la información tiene que ser más que mitos y esas cosas, necesito hechos.

-No puedo asegurarte que lo que yo considere relevante será para ti también.

-¡Está bien! ¡Está bien! Pero más vale que empecemos a saber donde se encuentra ese maldito espejo-fueron las últimas palabras de Nott antes de salir del dormitorio azotando la puerta.

Draco ni se inmuto, tenía suficientes cosas en la mente como para darle importancia a eso último.

Otro día de la semana, otro día de clases.

Los alumnos de quinto y séptimo año eran los más presionados por parte de las clases que tomaban, pues a final del año escolar presentarían diferentes pero muy importantes evaluaciones mágicas, el TIMO y el EXTASIS.

Las clases eran pesadas y parecía que los profesores no tenían tiempo suficiente para transmitir conocimientos, inclusive aunque algunas clases tuvieran la duración de dos horas, no parecía haber tiempo suficiente.

-Estamos en Noviembre y McGonagall empieza a asustarme con tanta tarea que está dejando-dijo Ron mientras salían de otra clase de dos horas de transformaciones, para dirigirse a otra de misma duración de Pociones.

-No me imagino cuando estemos por Abril o Mayo-dijo Harry.

-Deberíamos de acostumbrarnos desde ahora-comentó Hermione, Harry asintió y Ron como era de esperar, la ignoró.

Su amistad con Harry parecía estar recuperándose poco a poco pero la que tenía o al menos una vez hubo con Ron, no daba señales de hacer lo mismo.

Por lo que ambos se ignoraban y hablaban con Harry sin tomar en cuenta a nadie más. Si Harry se sentía desesperado o irritado con su comportamiento, no lo demostró como otras veces.

-Mi buen amigo Harry y la señorita Granger ¡Pasen, pasen!-era el saludo de Slughorn que se encontraba en la entrada de la mazmorra donde impartía clases.

A Ron, no le agrado en absoluto el saludo.

-La clase de pociones será muy interesante-comentó Hermione con una gran sonrisa a Harry.

-¿Por qué lo dices?

-No sé, simplemente tengo el presentimiento.

Harry se encogió de hombros mientras se sentaban y acomodaban sus calderos, dentro de poco la clase daría comienzo.

-¡Draco! Que bueno que llegues ¡Señor McMillan! Llega justo a tiempo-se oían los alegres saludos del profesor.

Hermione simplemente vio pasar de reojo a Draco hacia su lugar pero no volteó más, consciente de que Harry la estaba observando.

-Bueno, creo que ya podemos empezar la clase-anunció el profesor, cerrando la puerta con un movimiento de varita y volteando a ver a sus alumnos.- Saquen su libro de texto por favor.

Los alumnos lo sacaron y esperaron instrucciones.

-Bien, la poción de hoy vendrá en su EXTASIS de la materia como seguramente ya se imaginaran. Haremos la poción Envejecedora.

Hermione sonrió un poco al recordar cuarto año y los intentos de los gemelos Weasley para conseguir burlar la línea de la edad de Dumbledore, tomando esa poción.

Sabía que tanto Harry como Ron también lo recordaban, pues vio también como ambos sonrían.

-Está poción debemos de realizarla con extremo cuidado, pues una falla en algún ingrediente puede resultar en un envejecimiento muy acelerado o casi imposible de detener, y el antídoto es realizar otra poción. ¡No hay encantamiento alguno que sirva!

Los estudiantes estaban callados y escuchaban al profesor decir las demás instrucciones, hasta que finalmente les ordenó trabajar.

-Me sorprende que Fred y George hayan realizado una buena poción-comentaba Ron a Harry.- Pociones no era una de sus materias preferidas, ya sabes, por Snape y todo eso.

-Sí pero les salió barba ¿no?

-Fue un efecto secundario debido a la línea de la edad-explicó Hermione mientras buscaba en su libro la receta para prepararla.- Hubiera habido peores efectos si hubieran realizado mal la poción.

-Vaya, supongo que sacaron al menos un Supera las Expectativas en su TIMO de pociones.

-No lo recuerdo-dijo Ron.- Te digo que no eran fans de Snape.

-Bueno ¿Quién lo era?-contestó Harry, haciendo que tanto Ron como Hermione rieran un poco.

Hermione se levantó de su lugar con su libro, para buscar los ingredientes necesarios para la poción en los armarios que estaban en otra parte de la mazmorra.

Llegando a los armarios se puso a esperar a los demás estudiantes que estaban sacando ingredientes.

Leyendo su libro no se dio cuenta que estaba cierto Slytherin formado antes que ella, cuando se dispuso a pasar por sus ingredientes.

Se dio cuenta de su error cuando ambos rozaron sus brazos y se voltearon a ver por una milésima de segundo, finalmente Draco apartándose y cediéndole su lugar.

Hermione tomó rápidamente sus ingredientes, sintiendo como el rubor aparecía rápidamente en sus mejillas. Regresó a su asiento viendo todo el tiempo su libro y volteando a ver los ingredientes, fingiendo revisar que los había traído completos.

Cuando se sintió segura de que su sonrojo había desaparecido, empezó a preparar su poción siguiendo las instrucciones del libro, tratando de no mirar a Draco.

La clase se pasó bastante rápido y como la poción envejecedora tomaba bastante tiempo de preparación, el profesor dijo que la siguiente clase trabajarían con ella y mientras tanto la guardarían en unos frascos en los armarios de la mazmorra.

-¡No tarden chicos! Llegaran dentro de poco mis alumnos de tercer año-les decía el profesor, viendo como los alumnos ponían en los estantes sus pociones.

Ya cuando salían del aula, faltaba poco para la cena.

-¿Vamos a la sala común?-propuso Harry, Ron y Hermione asintieron por lo que se dirigieron hacía allá.

No tardaron en hablar sobre la clase de pociones.

-Parece que sí tienes genes de tu madre Harry-comentó Ron con algo de burla, para después imitar al profesor.- "Caray Harry, me alegra que esos genes tuyos vuelvan a mostrar resultados".

-¿Regresaste por el libro?-preguntó Hermione, deteniéndose.

-Claro que no Hermione-le aseguró Harry.- Compre uno nuevo en Flourish & Botts.

-Ah, menos mal.

-¿Dudas de mi talento?

-Después del año pasado, sí.

Harry se encogió de hombros y siguieron caminando hacia la sala común, donde se encontraron a Ginny hablando con unas amigas.

-¿No tenías clase de transformaciones?-le preguntó su hermano, dejando su mochila y sentándose en un sillón vacío.

-Hola a ti también Ron, ¡Hola Harry, Hermione!-los saludó a ellos con más alegría, a Harry le dio un beso.

Ron soltó una tosecilla que hizo poner a Ginny los ojos en blanco y se separó un poco de su novio.

-¿Ahora qué?

-No has respondido a mi pregunta.

-Para tu información, la profesora nos dio la clase libre.

-¿Por qué?-le preguntó Harry, extrañado.

-Al parecer tenía otras cosas muy importantes que hacer-respondió ella.- Sólo fue al aula para decir que no había clase y se marchó.

-Eso parece similar a una clase de transformaciones que tuvieron ustedes-comentó Harry a Ron y Hermione, ella última sonrojándose un poco al recordar que clase era.

-Pero, no hay nadie de la Orden en el castillo ¿no?-comentó Ron.

-Tenía entendido que Tonks había sido asignada a Hogwarts-contestó Hermione no sin algo de molestia en la voz.

-Ah, vaya.

-Creo que es la única de la Orden que se encuentra cerca del colegio-dijo Harry, tomando asiento también y viendo la chimenea.- Los demás no parecen estar ni en Hogsmeade.

-Algunos tienen otros lugares a los cuales ir-le recordó Hermione.- Ya sabes, Lupin debía de infiltrarse con los hombre lobo y Kingsley debe de seguir trabajando en el Ministerio.

-Es verdad-aceptó Harry.- Pero desde la muerte de Dumbledore…no sé si estén siguiendo las mismas instrucciones.

Todos se quedaron callados, meditando cada quien una posible respuesta.

-Creo que deberíamos de ir a cenar-rompió el silencio Ginny, viendo la sala común que tenía menos gente.- Ya todos empiezan a irse.

Los demás asintieron y se levantaron, caminando hacía el agujero del retrato.

-Y ¿Qué tal su clase de pociones?-les preguntó Ginny, cuando entraban en el Gran Comedor.

-Tendrías que haber escuchado a Slughorn-dijo Ron exasperado.- "Me alegra que vuelvan tus genes querido Harry."

Ginny río mientras su novio simplemente ponía los ojos en blanco. No tardaron en encontrar lugar en la mesa de los leones.

-Entonces ¿Cómo fue la clase para ti Hermione?

-No estuvo mal-murmuró ella sirviéndose sopa. Justo cuando los volvía a ver, vio una fugaz mirada entre Harry y Ginny, pero no comento nada.- ¿Alguien gusta sopa?

Así paso la cena, entre diferentes imitaciones de Slughorn por parte de Ron y Ginny, haciendo reír bastante a Harry y Hermione.

Finalmente, pasado un buen rato, se levantaron de la mesa y se dispusieron a regresar a la sala común.

-Ojala los profesores siguieran el ejemplo de McGonagall-comentó Ginny mientras subían las escaleras.

-¿Estás loca? Yo no quiero más tarea, gracias-dijo Ron.

-Me refería a que deberían de darnos clases libres.

-Ah, en eso estoy de acuerdo.

Subieron más escaleras hasta que Harry habló sobre un atajo.

-Iríamos más rápido por un atajo-comentó, señalando un pasillo.

Sus amigos lo siguieron, hasta que alguien recordó algo.

-¡Diablos, se me olvidó!-exclamó en voz alta Hermione, sus amigos volteándola a ver.- Lo siento, pero debo de ir a la biblioteca.

-¿Por qué?-preguntó Ginny.

-Aparte un libro con la bibliotecaria-explicó de forma apresurada.- Y debo de ir a recogerlo o podría dárselo a alguien más.

-Bueno, te vemos en la sala común-dijo ella, pero Hermione ya estaba caminando hacia las escaleras.

"¿Cómo se me pudo olvidar? ¡Lo vi en clase de pociones!" se recriminaba mientras subía las escaleras hacía el piso de la biblioteca. "Quizás no ha llegado todavía".

Pero cuando entró rápidamente en la biblioteca y caminó hacia la Sección Oscura, él ya estaba ahí.

-Perdón-susurró ella, recargándose en la mesa que había.

-Está bien-murmuró él, viéndola fijamente a los ojos y luego volteando hacia otro lado.- ¿Te acuerdas que fue lo último que te dije ese día?

-Me dijiste que los mortífagos habían secuestrado muggles-dijo ella en un bajo susurro.

-Ah, ahora recuerdo.

-¿Hay algo más?

-Secuestraron a algunos muggles pero no todos-habló él, volteándola a ver.- Es posible que hayan huido o algo así.

-¿Algo así?-preguntó ella, sonriendo vagamente.

-Sí-respondió seriamente él, aunque no evito que sonriera también un poco.

-Gracias-murmuró ella.- Aprecio bastante lo que estás haciendo por mí, gracias.

-No tienes que agradecer nada-respondió él, haciendo que la sonrisa de Hermione se extendiera más por su rostro.

-Y ¿Qué más puedo hacer en tu investigación?-dijo ella.

-Si no me equivoco, nos faltaban leer algunos libros.

-Creo que sí.

-Bueno, esos libros deben de darnos algunas ideas de su ubicación.

-¿Deben?

-Sí, sin ellos no tendremos la menor idea de donde este ese espejo.

-Yo recuerdo…recuerdo que Dumbledore fue la persona que cambió de lugar el espejo.

Draco la vio extrañado ¿Cómo sabía eso?

-¿Cómo lo sabes?

-Bueno, en nuestro primer año aquí…

-¿Primer año?

-Sí, a mí me lo contaron-empezó a explicar ella.- Pero se que decían la verdad, Harry y Ron…

-¿Tus…tus amigos te dijeron esto que vas a contarme?

-Sí-afirmó Hermione.- Ellos fueron los primeros en hablarme de ese espejo.

-Bien, adelante.

Hermione tardó un poco en explicarle en detalle como Harry había dado por accidente con el espejo y lo que había visto en el, después como fue que regresó con Ron para enseñarle el espejo y finalmente la noche que se encontró con Dumbledore.

-Entonces, ese espejo estuvo en Hogwarts-murmuró asombrado el chico.- ¿Crees que siga aquí?

-No lo creo-contestó ella.- Es muy probable que Dumbledore lo haya querido sacar del colegio para proteger a los estudiantes de caer en la tentación de…bueno, que se obsesionaran con el espejo.

-Sí, eso suena típico de Dumbledore.

Se quedaron callados, hasta que Draco volvió a hablar.

-Entonces ¿Potter y Weasley son tus amigos otra vez?

Hermione no supo que responder al principio.

-Eso creo.

-¿Eso crees? Más bien estás segura de ello, ayer y hoy en la cena no dejabas de hablar y reír con ellos como si fueran amigos de nuevo.

-¿Me has estado viendo?

-A veces lo hago-respondió Draco algo incómodo, sin mirarla.

Hermione se quedo callada y volvió a hablar en un susurro.

-Sabes que jamás les diría de todo esto Draco, cumpliré lo que jure.

-Lo sé, confío en ti.

Se voltearon a ver otra vez, seriedad en los ojos de ambos.

-Gracias-dijo ella.- Yo también confío en ti.

Draco no dijo nada y simplemente se limitó a hacer un movimiento con la cabeza.

Las luces de la biblioteca amenazaron con apagarse pero de inmediato volvieron.

-Si tienes tiempo, podemos avanzar un poco ahora-comentó él, señalando los libros en la estantería.

-Pero…recuerda que nos llevamos los libros relacionados con el espejo.

-Yo traigo los míos.

-Yo no.

-No importa, con ellos bastara por hoy-y le extendió dos libros que ella no tardó en tomar, rozando sin querer su piel.

Ella se sonrojo y tomó los libros, abriendo uno de inmediato.

-Ahora que recuerdo, me quitaste mi lugar para tomar los ingredientes-comentó él, haciendo que ella volteara a verlo y se sonrojara más sin poder evitarlo, él sonrío.

-Lo siento-consiguió decir ella.- Y…gracias por cederme tu lugar.

-No importa ¿Por qué estabas leyendo cuando ibas de regreso a tu lugar?

-Para…para asegurarme que tenía todos los ingredientes necesarios-respondió ella, tratando de parecer muy interesada en la hoja que aparentaba leer.

-¿En serio?

-Sí-afirmó ella, volteando a verlo de nuevo, tratando de aparentar seriedad.

-No lo creo-dijo él con una sonrisa burlona tan tentadora, que Hermione se la devolvió de inmediato.

Ambos se sonreían, una sonrisa que era fuera de lo convencional a las anteriores.

-Entonces ¿Qué es lo que tú crees?

-Te sonrojaste en ese momento.

Y por supuesto, ella volvió a sonrojarse de inmediato.

-Y lo estás haciendo de nuevo-afirmó, sin que la sonrisa de suficiencia desapareciera de su rostro.

-¿Qué quieres demostrar con eso?

Él se encogió de hombros para luego estirarse completamente.

-Continuemos con esto ¿Vale?

-Bien.

Hubo otro silencio, en el que cada quien se dedicó a leer y buscar información en los respectivos libros.

No hablaron, únicamente para despedirse antes de salir de la Sección Oscura.


~~~~P.D. Han sido lectoras (es) excelentes, y los reviews siempre me dan gusto recibirlos. Les dejo un adelanto del siguiente capítulo que les prometo con toda seguridad que estara publicado la siguiente semana. Grax otra vez!!

Cap XVIII: Palabras Silenciosas

......

-¿Por qué quieres el espejo?

Draco no respondió y siguió viendo los pergaminos.

-¿Draco? ¿Por qué lo buscas? Ese espejo puede traer problemas.

-Porqué lo necesito-respondió finalmente él.- Me puede ser de gran ayuda.

-¿En qué? Las propiedades de ese espejo no son muy agradables-continuó hablando ella.- No sé para que te puede servir.

-No entiendes-dijo Draco, poniéndose de pie.- No vuelvas a preguntar.

......

-Indagar en la vida de los demás no me interesa.

-Bueno, supongo que le interesaría a alguien saber quien mató a su madre ¿no?